Archivo para 24 mayo 2013

24
May
13

Crónicas Africanas pt.6 (y final)

Viernes 24 de mayo, 20:25 de la noche, lounge KLM/AirFrance del aeropuerto de Jo’burg. Llevo bastante tiempo esperando, y todavía me faltan un par de horas para embarcar. Hoy no me encuentro bien… igual me estoy llevando un recuerdo de África en forma de virus intestinal. Total, que he disfrutado poco del día, y no sé… parafraseando a “Arma Letal”, me estoy haciendo viejo para esta mierda. Llevo demasiados años dando tumbos, tal que diez. Nunca de un modo tan bestia como en los últimos cuatro. Demasiados.

Con el cuerpo así, poco católico, afrontar una jornada que supuestamente tenía un componente lúdico, se me ha hecho algo pesado, no os lo negaré. Porque el trabajo lo hemos acabado hacia las once de la mañana, y luego, mi camarada zulú me llevaba a ver bichos en el Lion Park.

Veréis, no me siento muy cómodo en estas situaciones. Hubiera preferido poder buscarme la vida, poder ir yo solo, no liar a nadie, ir a mi aire. Pero no ha podido ser, y allí estaba, comiéndome una caravana cosa seria en el coche del zulú. Y no, no soy un tipo tan sociable, llevo toda la santa semana con este tipo, y por más majete que sea, llega un momento que ya no tenía mucha conversación. No me encontraba bien, ¿qué queréis?

En fin, el Lion Park no deja de ser un Rioleón Safari, que los que fuimos niños en la Barcelona de los 80s, recordaremos. Más bichos y en mejores condiciones, pero al final, se trataba de eso. Lo primero, me preguntan si quiero tocar a un cachorro de león. Por supuesto que sí. No deja de parecerme un poco cruel, los pobres animalitos al sol, adormecidos, y varios patanes como yo poniendo, tímidamente, la mano en sus lomos (nos advirtieron que nada de tocar cabeza o cola) mientras alguien nos tomaba una foto. El karma se ha reordenado cuando uno de los cachorretes, de tamaño de un perro mediano, pero con patas y cabeza más grandes, se me ha revuelto en un momento que tenía mi mano, cuidadosamente, sobre su lomo. El jodido bicho ha ido a por mi brazo, y lo he apartado a tiempo, porque me ha enganchado la manga. Hombre, no me hubiera arrancado el brazo, pero una caricia tampoco hubiera sido. Eso, en el fondo, me  ha hecho sentir mejor: los animales, son animales, después de todo.

Mejor ha sido la vuelta, por todo el campo, enorme, con un destartaladísimo camión con unas rejas que daban muy poca confianza. Leones blancos y leones marrones, leopardos, antílopes y otra fauna variada. Aunque no lo he podido disfrutar como quería, porque realmente nada me apetecía más que meterme en la cama, ha estado bien. ¿Recordáis lo que os comentaba ayer, sobre lo que “me llevo” de los viajes de trabajo? Pues bien, la experiencia de tener a una manada de leones a dos metros de mí, me la llevo en mi mochila personal.

Por la tarde, el amigo zulú se ha planteado varias visitas, incluyendo una por Soweto. Todas ellas se iban truncando, sin embargo, al caer una y otra vez en el horroroso tráfico sudafricano. Al final, Soweto visto desde la autopista, y una breve visita a la zona pija de Jo’burg, para hacer algo que no sabría calificar si de comida o de cena, dadas las horas.

Me vuelvo con una cierta decepción, pues. Y me sabe mal, porque tenía esperanzas puestas en áfrica, por todo su romanticismo, y tal. Tampoco quiero llevarme a engaño, no es que Shaka Zulú me haya llevado a centros comerciales porque soy extranjero, sino que me temo que mi visión del negrito yendo a beber ron de mala muerte a bares locales, comiendo ñame y carne de lémur a la brasa en un patio trasero, está más en mi imaginería africana que en el propio país. Quizás es que Sudáfrica es menos África. Quizás.

Canciones:

Desireless: “Voyage, voyage”

Hot Snakes: “Audit In Progress”

The Animals: “We’ve gotta get out of this place”

23
May
13

Crónicas Africanas pt.5

Pues no os lo creeréis, pero al final el día ha sido menos interesante de lo que me esperaba. Es lo que tienen los viajes de trabajo. Constantemente oigo comentarios de amigos, conocidos y saludados diciéndome “qué suerte, te vas a Sudáfrica”. O a la República Checa. O a Qatar. Obviamente, se trata de personas que no viajan nunca por trabajo, o bien lo hacen una o dos veces al año, convirtiéndose este acontecimiento en algo particularmente excepcional. Ya os lo he contado alguna vez, viajar por trabajo, de un modo seguido y como parte de la rutina laboral, es algo mucho más prosaico y mucho menos interesante. Cuidado, no es que me queje. O por lo menos, no me quejo menos que cualquier otro profesional con otras circunstancias en su empleo. Y con la que está cayendo, pues mucho menos.

En fin, todo este rollo para decir que al final, de vuelta y turismo, más bien poco. Qué se le va  a hacer. Todavía tengo mis esperanzas puestas en mañana. De todas formas, algo se ha podido aprovechar. Me han llevado a comer a un restaurante típico afrikaans. Íbamos mi compañero afrikaans, con otro desteñido, y con el zulú. El único negro del local. Todo lleno de banderas antiguas del país (que es como si fueras a un restaurante español donde lucieran la bandera española con el pollo) y con un horror de música tradicional neerlandesa del siglo XVIII, una suerte de polkas con un acordeón que se te metía en cerebro hasta hacerte odiar a los morenos. Eso sí, la comida, muy buena, y la cerveza, también. No dejaba de ser un asador de esos de pedazos inhumanos de ternera. Pero bien preparada. Ah, eso y boerewors, una suerte de botifarra hecha a base de vacuno.

De vuelta al hotel, iba con mi colega zulú, y me ha dado una vuelta, con el coche, por Pretoria. Es la capital administrativa, hasta hace 20 años, no se permitía la presencia de negros fuera de horas de trabajo. En apariencia, una ciudad norteeuropea enclavada en África. Pero eso sería en la época del apartheid. Hoy he visto una urbe llena de gente, negros, principalmente, por sus calles. Y definitivamente, el ambiente era distinto del que he visto en Sudamérica o en Oriente Medio. Y radicalmente distinto de Europa. Bullicio, sensación de caos, mierda acumulada, colorido, mucho movimiento, una cierta sensación de peligrosidad, sí, no lo negaré.

Y en el coche, con el zulú, le he preguntado abiertamente por el racismo. No me había atrevido a hacerlo delante de los blancos. El tipo se ha sincerado y me ha dicho que todavía hay bastante. Me ha remarcado, eso sí, que en tan sólo 20 años (recordemos que las primeras elecciones por sufragio universal en el país fueron en 1994) ha habido un profundísimo cambio. “Más que en USA” me apuntaba. Lo cual no deja de ser cierto, si se consideran los 50 años que llevan en USA en la lucha por los derechos civiles y los resultados. La situación no es comparable, claro. En Sudáfrica, un 75% de la población es negra.

Y al final, esto es lo que me llevo. Una persona muy cercana a mí, que también había viajado mucho por trabajo me lo dijo una vez. “Aprovecha lo que puedas, porque al final, las experiencias que vives, lo que acumulas… eso es lo que te llevas. El dinero se gasta. Y el trabajo, es sólo trabajo”. Pues eso.

Canciones:

The Chesterfield Kings: “Up and Down”

Frank Sinatra: “Send In The Clowns”

Lloyd: “Dedication to My Ex (Miss That Pussy)”

22
May
13

Crónicas Africanas pt.4

Mira, hoy, para variar, he podido tener un poquito más de tiempo libre. Por la mañana, con mis dos colegas, el zulú y el afrikaans (que no yo hago apartheid) hemos tenido que ir a un centro comercial en busca de un sitio donde me repararan el portátil. Sí, ya lo tengo reparado. Lo habréis notado en la presencia de tildes, y de Ñ. El resto de faltas de ortografía y de patadas a la gramática son endémicas en mí. Échale la culpa al boogie.
En el susodicho centro comercial, me han llevado a probar biltong comprado en un tenderete que rezaba “Sahara Biltong Halal”. No sea que Alá se nos enfade. Me lo han vendido como algo muy típico de Sudáfrica. El biltong ha resultado ser una carne de vacuno secada y especiada. Para que nos hagamos una idea, es algo bastante parecido a la cecina de León (huuuummmmm… riiiico) pero muy especiada y sin ahumar. La cortan en pequeños pedacitos y la sirven en bolsitas de papel, a modo de snack. No entiendo qué pinta el concepto “Sahara”, ya que nada tiene que ver con el desierto norteafricano, sino que tiene sus orígenes en Holanda, de cuando los tipos de la Compañía Holandesa De Las Indias Orientales tomó ese territorio y necesitaba de un método para evitar la putrefacción de la carne. Y tiraron de una receta holandesa, que, obviamente se ha ido distorsionando con los siglos.

Lager sudafricanas

Lager sudafricanas

Y la verdad es que estaba muy buena. Recuerdo un episodio de Los Simpson en el que Homer y Bart hacen lo que en la versión doblada denominan “cecina” y por lo que recuerdo (la carne de vaca macerando y secándose en el garaje), debe tratarse de biltong. Tanto es así que me he comprado tres paquetes envasados al vacío para llevármelos a casa. También he aprovechado para probar la cerveza local. Varias botellas de Castle y Black Label, ambas lager, que es el tipo de cerveza que me gusta.
Después del trabajo, por la tarde, el zulú me quería llevar a dar una vuelta corta. Muy bien, pensé yo. Y mientras tanto, en el coche, me explicaba que la poligamia está permitida, siempre y cuando el marido tenga dinero suficiente como para mantener a sus mujeres, ojo, cada una en una casa distinta. O como los matrimonios concertados previo acuerdo económico entre las familias están, aún hoy, a la orden del día. Contaba como la familia del pretendiente va a la casa de la familia de la pretendida. El futuro marido no, él lo tiene prohibido. Para comenzar la negociación hay que poner algo sobre la mesa, comida, una botella de licor, o similar, y luego se fija el precio, cuantificado en vacas. El siglo XXI también está aquí, y tras acordar el pago, se transforma el valor de las vacas en ram (la moneda nacional).
El problema es que mi amigo zulú, con mi pretensión de comprar biltong y cerveza, me ha llevado a otro centro comercial. Y luego ha querido pasear por el centro comercial. Y, queridos míos, un centro comercial es igual en Barcelona, en Taipei, en Caracas o en Pretoria. No me interesaba lo más mínimo, y la faena ha sido mía para escaquearme, de la manera más educada y elegante posible. Espero que mañana, el tiempo libre se emplee de mejor manera. Y sospecho que sí.

Canciones:
Jane’s Addiction: “Everybody’s Friend”
Witchcraft: “Flag Of Fate”
Mose Allison: “I’m Smashed”

21
May
13

Crónicas africanas pt. 3

Bueno, tercera noche en Sudafrica y todavia no se ha muerto ningun mandatario (aunque me da que a Nelson Mandela le queda francamente poco) no se ha producido ningun atentado. Que ultimamente mis viajes se cuentan por eventos poco agradables.

Sea como fuere, todavia no he tenido mucha oportunidad de poder disfrutar de los encantos del pais, como decia ayer, ya sabeis, trabajo, y tal. Con un poco de suerte, hacia el final de la semana, las cosas estaran mas tranquilas, y podre practicar el noble arte del turisteo, siempre denostado, de la manera mas injusta. Me han prometido una cena exotica (no se como tomarme eso) y un dia de safari. O pseudo safari, que el tiempo es escaso. Y yo, que soy muy peliculero, me he puesto a pensar en John Huston, en Hatari! y en, ya lo decia ayer, todas esas peliculas que pasaban los mediodias de sabado en TVE1. Por supuesto, os lo ire contando todo.

Pero de momento, sigo encerradito en esta zona de Pretoria, a quien un tipo muy cachondo y con mucha querencia por la historia de la antigua Roma, se dedico a poner toponimios. Estoy en una zona que se llama Lake Centurion. Toma ya. Y ya sabeis, mejor no pasearse mucho por aqui, aunque, a decir verdad, y en apariencia, todo parece muy tranquilo, y las gentes, muy amables. De todas formas, para que veais que no os miento, este es el folleto informativo del hotel:

recomendaciones de seguridad del hotel

recomendaciones de seguridad del hotel

Es inevitable llegar a Sudafrica y no hablar de racismo. Parece mentira que no haga todavia 20 anyos de la desaparicion del Apartheid, aunque claro, nadie habla abiertamente de ello, y en apariencia, ves a blancos y a negros indistintamente, si bien parece claro que los puestos de, digamos, mayor envergadura, son ocupados por destenyidos que tienen apellidos Van *** y hablan en afrikaans. Y sin embargo, como os comento, en apariencia, todo es armonia. Pero no.

Yo, es pensar en Sudafrica, y recordar esos versos que cantaba Bob Marley en su cancion “War”:

And until the ignoble and unhappy regimes / that hold our brothers in Angola, / In Mozambique, / South Africa / Sub-human bondage / Have been toppled, / Utterly destroyed / – Well, everywhere is war – / Me say war.

O recordar esa lucha que llevo mi admirado Little Steven, en su etapa mas activista, que probablemente le llevo a perder mas de una oportunidad de convertirse en un artista de cierta popularidad: en los 80s nadie queria promocionar a un rockero que lo mismo te denunciaba la administracion Reagan que organizaba un proyecto con varias estrellas de la epoca para repudiar el Apartheid.

Que queda, pues, de todo aquello? Pues poco, en apariencia. Parece que la gente, y la sociedad sudafricana se esta esforzando en olvidar todo aquello. No me pongo a juzgarlo, y sin embargo, es la sensacion que me da.

Canciones:
The Distillers: “City Of Angels”
Band Of Horses: “Knock knock”
Bob Marley: ‘War”

20
May
13

Crónicas africanas pt. 2

Comenzare diciendo que estoy escribiendo desde un PC local, que he ocupado en el hotel. No, mi portatil no ha resucitado, y ahi ando, en condiciones precarias. Esa es la razon por la cual no encontrareis ninguna tilde en este texto. Y aunque haga danyo (no, tampoco hay enye) a la vista, habra que seguir con lo que hay: this is Africa

“Es tan salvaje y subdesarrollado como te lo imaginabas?”, me preguntaba hoy, socarronamente, uno de mis contactos aqui. Supongo que harto de extranjeros que llegan con ideas preconcebidas del continente y del pais. Pues no, la verdad es que no. Tampoco es que me lo imaginara asi, claro, si bien es indudable que los prejuicios estan ahi. Siempre. Tampoco es que haya tenido mucha oportunidad, de momento, de experimentar mucho. El trabajo, y tal. Ya sabeis.

Este muchacho que tiraba de ironia es un blanquito. El otro tipo que me acompanya por aqui es un negro. Zulu, concretamente, me dijo que era. Zulu. A mi, esto de zulu me transporta directamente a las peliculas del sabado por la tarde, despues de los dibujos del mediodia, de “Shaka Zulu” y “Amanecer Zulu” y todas esas cintas de britanicos vestiditos con casacas rojas.

El zulu me dice que habla 6 de la docena de lenguas oficiales del pais (chupate esa, gobierno autonomico de Aragon), si bien en general el estandar linguistico oficial es el ingles, lengua que por encima del zulu, del Afrikaans o cualquier otra, se habla a nivel professional. Una muestra mas de que el ingles, le pese a quien le pese, es el Esperanto del mundo actual. Si, queridos, vosotros estudiad chino, y esas mandangas. Nos guste o no, con el ingles se llega a (casi) todo el mundo. Mas o menos.

Antes de venir anduve preguntado a un par de personas que habian estado en el pais. Todos ellos me destacaron que la cuestion de la seguridad era un problema. Basicamente, me dijeron que ni se me ocurriera salir solo a la calle. Otros me decian que incluso nada de ir en un coche con las ventanillas bajadas. Pues bien, nada mas llegar, anoche, mi amigo zulu, que me recogio en el aeropuerto, iba en su coche con las 2 ventanillas bajadas. Subi la mia, si, aunque mas por el aire que por la seguridad. Que iba a hacer? Estadisticamente, Sudafrica es uno de los paises con mayor indice de criminalidad por habitante, eso es un dato insoslayable. Esta tarde, al acabar, he preguntado si era seguro darme una vuelta… esto es, al fin y al cabo, Pretoria, y ni siquiera estoy en una zona muy residencial que digamos. No es Jo’Burg (como dicen ellos a Johannesburg), ni Ciudad Del Cabo. EL zulu me ha sonreido y me ha dicho algo asi como “esto es lo de siempre… si dudas en el camino que estas recorriendo, y alguien te ve dubitativo, se pueden aprovechar, pero si vas con paso firme, entonces no hay problema”. No me ha parecido una perspectiva muy halaguenya, como no voy a dudar si no se donde estoy. Y al final, me he ido al hotel.

Espero que me saquen de paseo un dia de estos. No me gusta la idea de estar en un lugar nuevo y verme encerrado en una especie de pecera. Pero queridos mios, mi sentido de la aventura no pasa por adentrarme en las calles solo en un pais con tan mala estadistica que incluso en la propia habitacion del hotel tienen un diptico en el que desaconsejan que el turista ande solo o en zonas poco iluminadas.

Canciones:

Sonic Youth: “100%”
Graveyard: “An Industry Of Murder”
Joao Gilberto: “Desafinado”

19
May
13

Crónicas africanas pt. 1

De nuevo en la carretera, esta parada es especial: Sudáfrica! Nunca había estado en África, y con este, ya puedo decir que he visitado los 5 continentes. En general no suelo prestar mucha atención al hecho de viajar a los lugares… Pero África tiene ese algo especial. Me estoy comportando como un blanquito prejuzgador, y al final, la jodida globalización lo invade todo. Pero qué queréis que os diga, me hace ilusión.

Quería retomar el blog, que lo sé, lo tengo un poco abandonado, si yo os contara, y hacerlo a lo grande, con estas crónicas africanas. Pero, cosas del destino, no me funciona el portátil. Ya me había pasado alguna vez, y obviamente, la ley de Murphy tenía que hacer que me ocurriera justo ahora, me da un “fan error” y no me permite arrancarlo. En fin, ya lo resolveré mañana, y cumplo fiel a la cita esta noche usando el iPad, que no es lo más cómodo del mundo para escribir un texto, pero nos apañaremos.

Son las once y media de la noche, y estoy en un hotel de Pretoria al que he llegado hace muy poco. De manera que poquita Sudáfrica he podido experimentar hasta ahora, más allá de un horroroso vuelo de once horas desde Amsterdam, y del fiestón que se oye desde la 4a planta de mi hotel de lo que parece ser un club. African disco dance music. 

Mantenganse, pues, en sintonía, que pretendo relatarles cada noche mis experiencias africanas. Siempre suyo,

Kar

Canciones:

Radiohead: “Airbag”
Little Steven: “Solidarity”
George Michael: “Miss Sarajevo”

08
May
13

El Mundial De Italia ’90

Cuando era un chavalín me interesaba mucho más jugar al fútbol que verlo por TV. Así, pues, no tengo grandes recuerdos del fútbol de los 80s. Sí me acuerdo que el equipo de mi padre era el FC Barcelona, y como es lógico, el mío también. Aquella época fue francamente complicada para todo culé, no se ganaba ni al parchís, y una victoria sobre el Real Madrid podía salvar una temporada, aunque hoy en día parezca imposible de creer. ¿Cómo acabé tragándome partidos del mundial de Italia de 1990? Pues no lo tengo muy claro, la verdad es que tengo recuerdos difusos. Tal vez fuera la influencia de “Campeones (Oliver y Benji)”.

Yendo yo a remolque lo que los demás me decían, amigos, familia, compañeros de clase, inevitablemente la cosa pasaba por seguir los partidos de la selección española. El combinado de aquél año estaba dirigido por Luis Suárez, quien lo fue todo en el fútbol español, estrella en uno de los Inter de Milán más gloriosos y el único jugador nacional que ha ganado un balón de oro. Su trayectoria en los banquillos, sin embargo, no fue gran cosa, y no pasó de los tres años al frente del equipo español. Esa selección estaba copada por jugadores de la Quinta Del Buitre, sin embargo, la presencia de tipos como Génar Andrinúa ya hacía presagiar que no nos encontrábamos ante un equipo de técnica depurada.

Bélgica, Corea del Norte y Uruguay eran los rivales en la primera fase. España debutaba frente a Uruguay, y recuerdo como si fuera hoy a un chaval uruguayo de mi barrio emocionado con ese choque, y destacándome las virtudes de Rubén Sosa y de Rubén Paz, dos nombres que me parecían de lo más jocoso, pero de los que nunca me atreví a reírme frente a ese muchacho, no era plan de herir susceptibilidades nacionales.

Rubén Sosa. El cromo...

Rubén Sosa. El cromo…

Lo divertido de los mundiales son los equipos que acceden inesperadamente. En esa ocasión, estaba la selección de Costa Rica, la de los Emiratos Árabes o la de Escocia. En este último caso, resultó ser todo un acontecimiento, perfecto para que miles de hooligans escoceses asolaran tierras italianas, aprovechando la excepcional participación de su selección, poniéndose hasta el ojete de alcoholes varios y tratando de liarla lo máximo posible mientras el equipo se hundía con una trayectoria mediocre que no pasó de los 3 partidos básicos. Irvine Welsh daba cuenta de ello en su novela “Cola”, que es de lo mejor que he leído del autor de la celebérrima “Trainspotting”.

Dos tipos que se acercaban a edades razonables como para el fútbol de primer nivel, tuvieron una participación notable, me refiero al clásico portero de Inglaterra, Peter Shilton, quien cumplidos los 40 defendía la meta inglesa, y de Roger Milla, que a sus 38 seguía capitaneando al Camerún que tenía a Tommy N’Kono como guardameta. De Milla puedo recordar su celebración de los goles bailando frente al banderín de córner, algo que hoy en día cualquier alevín hace en su partido interescolar, pero que en 1990 NADIE hacía en el regio y vetusto fútbol europeo. Roger Milla jugaría otro mundial más, en 1994, con 42 años. Poca broma.

Roger Milla, el bailongo...

Roger Milla, el bailongo…

Mi recuerdo más vívido lo tengo en la eliminación de la selección española, en octavos de final. Allí estaba yo, una calurosa tarde de verano, sólo frente al televisor, seguramente mi padre estaría trabajando. Se jugaba el cruce con Yugoslavia… sí, suena a la prehistoria… en fin, sea como fuere, marcó primero Yugoslavia, cuando el cero a cero amenazaba con llevar el partido a la prórroga. Y ahí comenzó un tramo emocionante, con Salinas empatando cinco minutos más tarde, pero con un triste gol yugoslavo en el minuto 91 que enviaba a los españoles para casa. Obviamente, todo ese coñazo de la roja y de los torneos ganados y el buen fútbol estaban a años luz. Lo de entonces era patadón y tentetieso, y orgullo torero, y gallardía española, y todas esas chorradas más propias del Siglo de Oro castellano, es decir, que se les va la fuerza por la boca y al final, armada invencible hundida.

Dos jugadores, finalmente, se quedaron grabados en mi memoria, de ese mundial: Totò Schillaci y Lothar Matthäus. De este último, qué decir. Uno de los grandes del fútbol, que lució junto a la última selección alemana campeona, llevándose el torneo en la final frente a Argentina. Fue la última participación como RFA, antes de la unificación. En cuanto a Schillaci, de nombre Salvatore, aunque se le conocía como Totò, como el jodido perro de Dorothy, la de El Mago De Oz, resultó ser de esos jugadores que brillan exageradamente en un mundial, para luego desinflarse. Sin embargo, Baggio, quien no figuró tanto en esa Italia que quedó en 3º lugar, acabó siendo mayor estrella.

Mascota fea, fea...

Mascota fea, fea…

¿Y Holanda? ¿Qué pasó con esa Holanda de los Van Basten, Gullit, Rijkaard, Koeman, Wouters, Blind o Wistchge (AKA richi wichi)? Pues que tuvieron la mala suerte de toparse con la RFA demasiado pronto. Cosas de los mundiales.

A partir de ahí me engancharía a ver fútbol, con la llegada de Cruyff al Barça, con las emisiones de Canal + y con el hacerme más mayor y pasar de jugar a fútbol en las calles a ver futbol en la tele. Del Mundial de Italia’90 guardo en el recuerdo esa extraña mascota, que intentaba destilar modernez y diseño transalpino, y, sobretodo, el videojuego Italia’90, que me proporcionó muchas horas de diversión en mi Master System II.

Horas y horas perdidas (invertidas?) en este videojuego...

Horas y horas perdidas (invertidas?) en este videojuego…

 

Canciones:

The Rolling Stones: “Dandelion”

Ocean Colour Scene: “Weekend”

The Strokes: “12:51”

 

 




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