Archive for the 'lou reed' Category

18
Nov
13

Walk On The Wild Side

A raíz de la muerte de Lou Reed, recordé una entrada que leí en el blog de Bob Pop (Roberto Enríquez de Rétiz), un blog que leía con cierta asiduidad, hace tanto como 7 años… ese blog, que pertenecía al diario 20 Minutos, como vino, un buen día, se fue. He podido encontrar esa entrada, por la magia de Google. Y me apetecía reproducirla. Insisto, no es mía, podéis encontrar el original aquí. Y si el autor lee estas líneas y quiere que elimine este texto, que me lo comunique y lo haré.

En cualquiera de los casos, era una explicación de quién es quién de todos los citados en el celebérrimo “Walk On The Wild Side” del tío Lou. Todos, gente de bien. Todos expertos en el buen malvivir.

Holly came from Miami, F.L.A.

Hitch-hiked her way across the USA

Plucked her eyebrows on the way

Shaved her legs and then he was a she

She says, Hey babe

Take a walk on the wild side

Hey honey

Take a walk on the wild side

Holly came from Miami, FLA

Holly came from Miami, FLA

Holly Woodland: nacida Harold Santiago Rodriguez en Puerto Rico, en 1946. Veinte años más tarde, ya era go-go en un bar de Siracusa al ritmo de To Love Somebody de los Bee-Gees. Miss Donut 1968 para la fábrica de donuts del padre de su novio. Actriz en ‘Trash’ de Paul Morrissey. Holly vive actualmente en Los Ángeles, aunque en 2004 el New York Post le diera por muerta. Prepara una película autobiográfica: “La Historia de Holly Woodlawn: Una vida arrastrada… en tacones altos“.

Candy came from out on the Island

In the backroom she was everybody’s darlin’

But she never lost her head

Even when she was giving head

She says, Hey babe

Take a walk on the wild side

I Said, Hey baby

Take a walk on the wild side

And the colored girls go

doo do doo do doo do do doo..

Candy & Andy

Candy & Andy

Candy Darling: nacida James Lawrence Slattery en Brooklyn en 1946. Devota de Kim Novak, de quien aprendió todo lo que supo, musa de Warhol y, posteriormente, compañera de reparto deJane Fonda Sofía Loren; llegó incluso a estrenar una pieza teatral de Tennessee Williams, cuyo personaje fue escrito por el dramaturgo especialmente para ella.Su fotografía os resultará familiar porque Antony la usó como portada de su segundo disco ‘I am a bird now’.

Little Joe never once gave it away

Everybody had to pay and pay

A hustle here and a hustle there

New York City’s the place where they say,

Hey babe, take a walk on the wild side

I said, Hey Joe

Take a walk on the wild side

Joe Dallesandro: actor porno, delincuente juvenil, alcohólico y heroinómano, protagonista de muchas de las películas de Warhol Morrissey. En 1996 posó junto a Kate Moss para esta campaña de Calvin Klein.

Siempre es un buen momento para una imagen de Kate Moss...

Siempre es un buen momento para una imagen de Kate Moss…

Jackie is just speeding away

Thought she was James Dean for a day

Then I guess she had to crash

Valium would have helped that bash

Said, Hey babe,

Take a walk on the wild side

I said, Hey honey,

Take a walk on the wild side

Jackie Curtis travesti y poeta, muerta de una sobredosis en 1985, a los 38 años, y otro de los miembros del clan Factory de Warhol (llevaba tatuado ANDY en su brazo como símbolo de devoción). Tras su muerte, un amigo encontró una nota escrita por ella que decía:

“No eres realmente una Superestrella de Warhol a menos que estés muerta”.

Jackie compartió apartamento con Candy Darling durante algún tiempo.

Jackie is just speeding away...

Jackie is just speeding away…

And the colored girls say,

doo do doo do doo do do doo

doo do doo do doo do do doo

doo do doo do doo do do doo

doo do doo do doo do do doo

doo do doo do doo do do doo

doo do doo do doo do do doo

05
Nov
13

jitazos fugaces. hoy… Deee-Lite

Ando releyendo ese gran libro que es “Por favor, mátame. La historia oral del punk”. No tiene nada que ver con la muerte de Lou Reed, en realidad es pura casualidad. Sin embargo, quisiera tomar una cita que da el Lou Reed iniciático, en los inicios de la Velvet. “La música es sexo, drogas y felicidad. (…) No tengáis miedo. Mejor que toméis drogas y aprendáis a amar el plástico.” Como frase, es completamente abierta y se puede interpretar de muchas maneras. Además, a Lou nunca había que tomarle muy en serio. Pero por alguna razón me ha recordado a “Groove Is In The Heart”. Tal vez la visión hedonista.

Nunca me ha gustado la expresión “buen rollo”. Más odiosa todavía si se usa el diminutivo, “buen rollito”. Será porque últimamente parece que ando cabreado con todo. Y sí, pero no. Por eso necesitaba un poco de desintoxicación. La música puede ser divertida e invitarte a menear el culo. “Groove Is In The Heart” es como “buen rollo”. Pero mejor.

Nos dice esa suerte de Oráculo De Delfos actual que resulta ser Wikipedia que lo que se conoce como “groove” es “la “sensación”, rítmicamente expansiva, o el sentido de “swing” creado por la interacción de la música interpretada por la sección rítmica de una banda (batería, bajo eléctrico o contrabajo, guitarra y teclados). El groove es un factor importante en los distintos subgéneros del jazz, y de ahí a otros géneros como salsa, funk, rock y soul. El término suele utilizarse, también, para describir un tipo de música que incita al movimiento o al baile. (…) Se ha afirmado que el “groove” es una “comprensión del patrón rítmico”, o un “sentimiento”, y “una sensación intuitiva” de un “ciclo en movimiento”, que surge a partir de “patrones rítmicos cuidadosamente dispuestos”, que ponen en movimiento al oyente.” … hablando en plata, el Groove es aquello que nos hace mover el buyate. Más o menos. Eso lo tenían muy claro el trío de Nueva York Deee-Lite.

De nuevo un Jitazo Fugaz noventero. En esta ocasión, diferente. La cosa va de música de baile. Cada vez que pensamos en los 90s, por lo menos en su primera mitad, habitualmente, por lo menos el que suscribe, nos acordamos de señores con los pelos largos, perillas y pantalones tejanos raídos, tocando acordes tríadas con la distorsión a tope. Habían, claro, muchas más cosas. Lo que ocurre es que no me interesaban. Claro que en la piel de toro lo que se puso de moda en lo que a música de baile se refiere, y de un modo muy popular, fue lo que se llamó “bakalao” en un principio y luego, directamente, “máquina”. Y cuando yo era un chavalín, para mí, era el enemigo a batir. ¿Os acordáis de esa entrañable película “Cero En Conducta”, producida por los Kiss, que narraba, entre otras, las peleas entre los rockeros y los fans de la música disco? Pues algo parecido, pero entre la máquina y el grunge/rock noventero.

En definitiva, por estos lares, eso del house fue para iniciados, por lo menos hasta finales de la década. Y claro, eso de los Deee-Lite era una rareza que me llegó vía videoclip, lo cual no era de extrañar: el videoclip del clásico “Groove Is In The Heart” era cachondo, psicodélico y lo suficientemente colorista como para llamar la atención, o provocar ataques epilépticos, una de dos. La canción, en realidad, es una empanada que toma del house tanto como del funk, del hip-hop, incluso del jazz. Y qué queréis que os diga, me gusta. Me da buen rollo (JUAS). Tan básico y  simple como eso.

“Groove Is In The Heart” fue el primer single del debut, en 1991, de Deee-Lite, un trío formado por dos DJs y una cantante, la guapísima Lady Miss Kier, quien además se ocupaba de embutirse en un ajustadísimo traje de una pieza y bailar para el videoclip. Y, sinceramente, no os puedo decir gran cosa más acerca de ellos, por lo menos no más de lo que se pueda encontrar en la mencionada Wikipedia. Y para eso, casi que lo busquéis vosotros mismos.

Los señores de Wikipedia dicen que no, que Deee-Lite tuvieron una vida más longeva que este “Groove Is In The Heart” que yo diría que es más recordado en su formato videoclip. Tengo mis dudas. Para mí, un Jitazo Fugaz en toda regla. Alguna vez ya lo he confesado… cuando voy a alguna discoteca de esas que ponen la llamada “música de baile” (aunque menudos bailoteos me he pegado yo con The Stooges o The Cult), mi parte favorita es cuando la hora de cierre se acerca y pinchan temas antiguos, alejados de lo que lleva sonando toda la jodida noche, Jitazos ochenteros y de principios de los 90s. El alcohol hace mella, claro, es el momento de darlo todo. Pues bien, “Groove Is In The Heart” podría significar ese momento. DJ’s del mundo, pinchad más “Groove Is In The Heart”, hostias!

24
Oct
12

Berlin

En la anterior entrada os hablaba de “Transformer”, el disco que volvió a poner a Lou Reed en el mapa, y que contenía alguno de sus temas más celebérrimos. Su disco posterior, “Berlin” (1973), sin embargo, cambia completamente las tornas, y resulta una suerte de otra cara de la moneda.

Si “Transformer” era una noche (o dos) de juerga, de alcohol y otras sustancias, de un poco de sexo guarro con desconocidos, de perder la cartera en mitad de la fiesta, de viajes continuos a los baños, de charlas hasta el alba con quienes en esas horas consideras tus hermanos de sangre, de rimmel corrido y llamadas etílicas a ex-novias, “Berlin” es una gran resaca del día siguiente. Es esa mañana en la que despiertas abatido, con la cabeza a punto de estallar, con esa tristeza que te invade porque sí, porque todo es una mierda y tienes ganas de vomitar, y en realidad quieres llorar pero te da vergüenza, y te estiras en el sofá rezando a quien puedas porque el jodido ibuprofeno haga efecto pronto.

Extraña portada

La cosa comienza con “Berlin”, la canción, que ya grabó Lou Reed en una versión primigenia para su disco de debut. No importa, “Berlin” es desde ya la canción que abre el disco. Es una fiesta de cumpleaños, decadente, cabaretera y que acaba en un colocón del que despiertas con un piano de esos que te incitan a mirar con curiosidad el agujero negro de un revólver.

Y a partir de ahí se suceden unas canciones que cuentan una historia, la de una pareja drogota que acaba, evidentemente, muy mal. Sí, amigos, una suerte de ópera rock. Nadie dijo que iba a ser fácil. A estas alturas el lector avispado ya se habrá dado cuenta de que la clásica estructura de canción pop o rock no es lo que se encontrará. En su lugar, ritmos pausados y algunos arreglos pomposos que se culminan en el coro de niños llorando de “The Kids” (“they’re taking her children away, because they say she’s not a good mother”, reza la letra) y tiene su cénit en esa “Sad Song” que cierra el trabajo.

Berlin” es un disco de esos de escucharlo de un tirón, en un día chungo, para poder regodearse a gusto con tu tristeza o tu melancolía. Tal vez después de un par de copas mal tomadas.

Como diría mi abuela, tiene “pintica”…

Berlin” fue el primer disco que escuché de Lou Reed. Me lo recomendó (y grabó) un amigo de la universidad, hace ya tiempo. Inevitablemente me recuerda a cómo era yo en aquella época. De un modo un poco indulgente, claro, cosas de revisitar tiempos pasados. No hay nostalgia, no jodamos, que eso es para mariquitas. Sólo una estúpida deformación de la realidad, en forma de recuerdos, buenos y malos, pero con las aristas limadas, navegando entre las pistas del CD.

Pronto me sorprendería toparme una version muy rockera del tema “Lady Day” de “Berlin” que Lou Reed grabaría en su posterior álbum, “Rock n’ Roll Animal”, un directo de tan sólo cinco canciones con una foto de portada que vale por todo el LP, con el Lou Reed más desfasado, drogota y degenerado. A pesar de ello, para mí, Lou Reed sólo tiene dos discos en su carrera: “Berlin” y “Transformer”… lo demás, nunca estaría a la altura.

Canciones:

The Twins: “Face to face, heart to heart”

The Black Keys: “Everlasting Light”

Los Planetas: “Romance de Juan de Osuna”

21
Oct
12

Transformer

Siempre se ha acusado a David Bowie de ser un copión. De ser un aprovechado de ideas ajenas para apropiarse de ellas, venderlas como propias, y ya de paso, hacer unos cuartos. Algo de eso es verdad, cierto. Y sin embargo, hay que sacar a la palestra que también hubo ocasiones en las que ayudó de una manera crucial como para re-encauzar las carreras de los que consideraba sus ídolos o incluso mentores. Uno de estos casos es la ya celebérrima asociación de David Bowie con Iggy Pop. Resumiendo la historia, Bowie admiraba al Iggy de los Stooges, que ahora todo el mundo asumimos como piedra angular del rock n’ roll, pero no lo olvidemos, en su momento, no vendieron un carajo, y entre 1972 y 1976 la carrera de Iggy estaba acabada, su disco junto con James Williamson ni siquiera se llegó a publicar, y el mismo Iggy había entrado en una peligrosa espiral de drogas y problemas mentales. Seguramente, sin la ayuda de su amigo Bowie, empeñado en que publicara un disco en solitario, Iggy no habría sacado adelante su carrera. Sí, ahora el lector avispado me dirá que Bowie aprovechó ese disco de Iggy para experimentar sonoridades que luego desarrollaría en sus propios trabajos. Sea como sea, y yo no pienso que de eso se trate, pero aunque así fuera, si hoy tenemos discos de Iggy Pop, probablemente sea en gran parte gracias a David Bowie.

Celebérrima foto de las tres gracias del glam rock…

Algo similar ocurrió con Lou Reed. Recordemos que el duque blanco era un gran fan de la Velvet Underground. Recordemos también que en vida, The Velvet Underground vendió pocos discos, o por lo menos muy pocos si lo comparamos con la fama y el reconocimiento global que tienen hoy en día. A la disolución de la banda, Lou Reed publicó un primer disco, de título homónimo, compuesto en su mayoría por temas rescatados de su etapa Velvet. Lou no quedó muy satisfecho del resultado, y aunque se empezaba a reverenciar el legado de Velvet Underground en ese 1972 en que se publicó el disco, comercialmente fue un fiasco. Pero ahí estaba el tío Bowie para echar un cable a un admirado amigo. En este caso no estaba solo, le acompañaba el nunca suficientemente reivindicado guitarrista Mick Ronson, quien se entregó al máximo en el que sería segundo disco de Lou Reed, que titularía “Transformer” y publicaría a finales del mismo año 1972. Tanto Bowie como Ronson constan como co-productores, y en temas como “Vicious” esa influencia no se puede negar.

Una de mis portadas de disco favoritas!

Podría calificarse como el disco glam de Lou Reed. Salvando las distancias, claro, pues la personalidad de Reed era tan aplastante que los paralelismos resultan más difuminados. Aún así, en la bonita “Perfect Day” podemos encontrar ese dramatismo en los arreglos que vemos también en, por ejemplo, “Life On Mars?”. Y qué me dicen de “Satellite Of Love”, o acaso no piensan ustedes en ese muchacho con el rimmel corrido (con perdón) tarareando ese estribillo de vuelta a casa, tratando de no trastabillarse con esos botines de plataformas. “Transformer” es también el LP que contiene la que podría ser calificada como la canción más popular de Lou Reed, “Walk On The Wild Side”, el tema por el que Lou Reed se hubiera podido retirar y dedicarse a hacer bolos en el circuito de viejas glorias americanas. A pesar de su enorme popularidad, hacerse el exquisito es ridículo: “Walk On The Wild Side” es una canción fantástica, además de tener una letra muy interesante acerca de personajes que Lou Reed conoció en su etapa de la Factory, y que da una visión bastante clara de lo que eran aquellos años.

Todo en “Transformer” es especial, comenzando por la portada. Es una de las portadas de discos de los 70’s que más me gustan. En realidad, la foto se le desenfocó a Mick Rock, el autor, en el cuarto oscuro (no me piensen mal, marranos), pero la realidad es que quedaba mejor que una imagen pulida. Le da un aire más decadente, el maquillaje, la pose de ese Lou delgadísimo, casi andrógino, combinado con el dorado de los márgenes. La contraportada también dejaba claro que la cosa no iba de medias tintas.

La contraportada no da pie a confusión…

Y ahora os voy a confesar una cosa… durante una época, cuando era un chavalín y comenzaba a escuchar esto del rock n’ roll, tenía un feo vicio de robar discos. No en las tiendas, nunca tuve suficiente arrojo para ello. Sí a las personas. Y “Transformer” fue uno de los discos que robé en su momento. Dí con una copia en vinilo, original de la época, en casa de mis abuelos. Probablemente pertenecía a uno de mis tíos, dudo mucho que mis abuelos quisieran saber nada de ese cantante de Nueva York con pinta de yonki y aprendiz de marica a tiempo parcial. Por supuesto, y dado que mis tíos, al parecer, no lo habían reclamado, me llevé ese vinilo a casa. El hecho de tratarse de una copia en vinilo lo hacía incluso más atractivo, ya sabéis, yo sigo considerando el rock como algo orgánico, y el tener esa pieza en casa era como llevarme un pedacito de historia. Más tarde vi una vez, en casa de mi tío, una copia en CD de “Transformer”. Al verme con el CD en las manos, mi tío me dijo algo así como “yo me compré ese disco cuando salió, hace años. Pero lo perdí.”

Para cuando descubrí “Transformer”, título que, por otra parte, me transporta a mis meriendas viendo las andanzas de Optimus Prime, ya había comenzado a sumergirme en la carrera de Lou Reed a través de “Berlin”, el disco que publicaría LouLou posteriormente, y que bastante poco tenía que ver con su predecesor. Y ya no escuché ningún LP más del neoyorkino hasta mucho tiempo después, cuando grabó “The Raven” en 2003, un disco que por cierto, no estaba nada mal. Era, claro, francamente difícil competir con aquellos dos trabajos que convirtieron a Lou Reed en el mito del rock n’ roll que pasó a ser.

Canciones:

Travelling Wilburys: “Handle with care”

Radiohead: “Black Star”

Aerosmith: “The Farm”

03
Jun
08

Viaje a NYC. Día 2: Woodbury Commons y el Empire State Building

El despertar en un día laborable en NYC te aporta una visión del ritmo frenético, no por mítico, menos real, de la ciudad y de sus gentes. Sales por la mañana, adormecido, en busca de un triste Starbucks donde poder tomar uno de esos cafés de tamaño industrial y te topas con unas aceras repletas de gente con prisa, arriba y abajo. Pararse en medio de la calle y llevarse una bronca de un ciudadano yendo con prisa hacia su trabajo, todo es uno. Por supuesto, los neoyorkinos no se sientan a desayunar: compran cualquier cosilla y un café en vaso de papel (si es que a eso se le puede llamar café) y lo engullen por el camino. Algunos puestecillos de café y bollos sustituyen a los de perritos y falafel, que les tomarán el relevo en un par de horas. Los taxis vuelan, el tráfico es complicado, aunque no menos que en Barcelona o en Madrid. Eso sí, en esta ciudad se conduce francamente mal. Cualquier coche, taxista o no, se cruza con total impunidad, se cambia de carril sin intermitente que valga, hace un cambio de sentido prohibido o se para a aparcar sin aviso previo. Y por supuesto, el cláxon constituye un elemento del coche tan importante como lo pudieran ser los retrovisores. En este sentido, el tráfico de Barcelona, aunque más chungo a veces, es mucho más civilizado. Lo cuál no deja de ser extraño, la existencia de esa conducción en un país en el que por menos de nada te pleitean.

Los obreros de NYC no pueden beber ni darle a la necia droja

Está claro que para el europeíto del sur, uno de los alicientes de viajar a USA es el poder sentirse, por una vez ni que sea, como un ciudadano de lujo con una moneda fuerte. Partiendo de la base que NYC, y el país en general no es caro (tampoco lo eran LA o San Francisco), de un estilo a Barcelona, y mucho más barato que Londres, París y ya no digamos Copenhague u Oslo, es posible vivir dignamente en la ciudad (comer, tomar una cerveza o un café) sin arruinarte. Y uno de los alicientes importantes son las compras. La devaluación del dólar (forzada por la banca americana para incrementar las exportaciones) permite una comparación favorable. Y marcas americanas (de ropa, de tecnología, de calzado,…) resultan sorprendentemente más baratas. Hablo de marcas como Converse, como Levi’s, como Apple, etc. Y mi recomendación para todo turista que vaya a USA es acudir a realizar sus compras a un centro comercial outlet. Y el de NYC se llama Woodbury Commons.

El Empire State Building, con los motivos de la bandera…

Cada 20 minutos sale de la estación de Port Authority un autobús que se llena de turistas hacia este centro inmenso, a una distancia considerable de la ciudad. De camino me permite observar cómo no sólo se conduce mal en Manhattan: juro que ví un camión saltarse la mediana de una autovía para ahorrarse la caravana que había frente a él. En fin, Woodbury Commons es una delicia para cualquier consumista, a la devaluación del dólar y a los precios más baratos de marcas americanas, hay que sumarle rebajas de entre 20% y 40%. Total, que puedes comprar a precios que para cualquier europeo nos pueden resultar casi increíbles. Ojo, que es fácil perder el control, y recordad que el señor VISA no entiende de excusas!! De modo que allí estaba vuestro amigo Kar, en un arrebato de capitalismo aplicado, rodeado de turistas japoneses, de españolitos que te los encontrabas por doquier, de familias judías ortodoxas, de negras que podrían competir en un campeonato de sumo… el resultado lo vería el día de la vuelta, con esa puerta de embarque del NYC-BCN llena de compatriotas con bambas nike nuevecitas, con portátiles mac, con gafas de sol Ray-Ban… si es que es realmente fácil perder la conciencia de clase, los ideales izquierdistas y hasta la decencia!

El precioso Chrysler Building destaca en la noche de Manhattan desde allí arriba

Por la noche la cosa iba de subir al Empire State Building, que estaba realmente al lado de mi hotel. Lo alto del rascacielos estaba iluminado con las luces en los colores rojo, blanco y azul de la bandera americana, señal de que algo había. Generalmente se ilumina en algún tipo de fiesta (como el 4 de julio), o se ilumina de verde el día de St. Patrick. No acertaba a saber qué se celebraba. El caso es que para ese edificio no hay que reservar tickets de antemano, aunque la cola es bastante antológica. Y qué quereis que os diga, el pasarte tanto tiempo de cola por las interioridades de un edificio, le resta algo de romanticismo. Las vistas son, claro que sí, espectaculares. Y, fetichista que es uno, no puedo dejar de pensar en King Kong agarrado a la cúspide. De noche pierde el factor mirador pero gana en encanto. Arriba hace frío y un viento atroz. Normal, supongo. Es viernes noche, la ciudad se prepara para el golferío, a un lado David Lee Roth celebra su fiesta post-concierto, en otra punta tal vez Huey Morgan de Fun Lovin’ Criminals está con una bella dama y hacia el sur los punkies beben en el Lower East Side, mientras que Lou Reed debe estar en una lectura de poesía y los espíritus de Johnny Ramone, de Andy Warhol y de Truman Capote rondan por ahí.

Canciones:

Keith Richards: “You don’t Move Me”
The Strokes: “NYC Cops”
The Sonics: “The Witch”

01
Ago
07

De aquí a la eternidad

Que acabe de ver “De aquí a la eternidad” y no me haya convencido no debe ser tan extraño. ¿O sí? Para el recuerdo de la retina guardo escenas de esas que los que saben de cine denominan míticas, el famoso beso en la playa, un enclenque Frank Sinatra con su sombrero militar o Montgomery Clift tocando la corneta en el bar. Pero nada, que no. Y me jode, claro. Dicen que ver una película (o escuchar un disco, o leer un libro) cuando se ha hablado tantas veces de lo maravillosa que es suele ser un proceso que acaba en decepción, tantas son las espectativas puestas. No sé, supongo que no es lo mismo escuchar Velvet Underground & Nico (también conocido como “el plátano”) después de oir por vez primera esa joya que se titula “Sunday Morning” en un anuncio de la tele sin saber nada más de la banda, que conseguir el disco tras leer los mil y un elogios hacia él lanzados. Curiosamente no me ocurrió tal cosa. Cuando me compré mi plátano, esperaba mucho de la Velvet, y lo obtuve. Un disco inigualable, nunca más grabaron nada tan perfecto. Y escuchar una canción tan formidable como “Sunday Morning” que, llamadme tópico, creo que es perfecta para escuchar un domingo de resaca al levantarse, en una mierda de anuncio de la tele, me jode. Supongo que no debe ser tan extraño. ¿O sí? Velvet Underground tampoco podían durar mucho. Lo raro sería haberse convertido en una banda longeva. Como los New York Dolls. Y aunque el disco de los NYD del año pasado está más que bien, no deja de resultarme extraño, siendo una banda muerta y enterrada en el pasado y de la que nadie supo nada en 30 años. Es como si fueran otra banda, pero de hecho son la misma. Una extraña broma macabra de unos tipos que buscan volver cuando ya tenían la eternidad. ¿Tienen derecho a recuperar el pasado? ¿Tiene sentido? ¿Por qué no rodar, pues, un remake, plano a plano de “De aquí a la eternidad”?

Canciones:

Pixies: “Here comes your man”
Radiohead: “Lurgee”
Barry White: “You see the trouble in me”

09
Jul
07

Madrugada de lunes

Ya es lunes de madrugada, y me siento cansado. Hacía bastante que no me iba de fiesta con los amigotes. Y el hecho de quedarme a dormir en Barcelona, en casa de mis padres, por no coger el coche de vuelta después de salir, y así poder tomarme unas copas, me ha proporcionado una extraña sensación de déja vú. Me veía a las seis buscando un taxi con un amigo para volver al barrio y me parecía haber retrocedido unos años, cuando ésa era la constante de los domingos a las seis de la mañana. Aunque una vez en casa de mis padres, en mi ex-cuarto, me hubiera gustado haber cogido el coche y haber vuelto a mi casa. Pero claro, los cinco cubatas de ron que me había bebido me recordaban que casi mejor dormir en la que ahora me parece una cama diminuta. Pero lo he pasado bien. Fuimos a la sala Bikini de Barcelona, donde he podido disfrutar de algunos conciertos tremendos. Como discoteca, es un sitio pijete, pero la música me ha gustado. Toda música de baile, pero sin reaggetones, ni españoladas. Lo cuál no está mal.
Al contrario que muchos amantes del rock, yo no odio la música de baile, música dance, o como quiera que se defina. No es un tipo de música que escucharía en casa, y definitivamente, si yo tuviera que pinchar música para una pista de baile, se me ocurren muchas opciones también dentro del rock. Es igual. Me gustan Chemical Brothers, New Order, Daft Punk o Depeche Mode, y soy capaz de disfrutar de algunos hits dance, como el remix de “Four to the Floor” de Starsailor. Aunque la verdad es que el alcohol y los amigos influyen. La mayoría de mis amigos no son capaces de disfrutar con la música que me gusta. Y no es algo que me agobie en absoluto. Hay noches que prefiero escuchar guitarrazos en un bar humeante y otras en las que me apetece irme a bailar a una discoteca. Así que rock y discotecas no tienen por qué ser incompatibles. Y si no, que se lo digan a Mick Jagger, Lou Reed, Paul Stanley o el difunto Michael Hutchence.

Bikini se suele llenar, y ayer estaba lleno, desde luego. Había un montón de chicas, lo cual siempre es más agradable. No se trata de un sitio como para emborracharse, ya que la copa vale diez eurazos. Así que conviene haber llenado el depósito antes. Y esta mañana me he despertado ralentizado, después de haber salido viernes y sábado. He dormido hasta tarde y después de una comida frugal, me he vuelto a dormir unas tres horas. Ahora, claro, poquito sueño tengo. ¿Cuánto falta para el fin de semana que viene?

Canciones:

The Rolling Stones: “As tears go by”
Tina Turner: “Whole Lotta Love”
New Order: “Blue Monday”




junio 2017
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