Archivos para 28 febrero 2008

28
Feb
08

Indiana Jones (2)

(viene de la entrada anterior) Estaba claro que un personaje como Indiana Jones podía dar mucho de sí, de modo que en 1984 se lanzó la segunda película de la saga, Indiana Jones Y El Templo Maldito. Debo decir que esta fue la primera película que ví de Indy, en una cinta de Betamaxx, y bueno, aquello me impresionó. GRAN acojone con esa escena mitiquísima en la que el gurú Molarram le arranca el corazón a un pobre desdichado, y este sigue latiendo mientras el hombrecillo es devorado por las llamas. Eso, y una animadversión hacia los puentes colgantes (como el de Rupit) es lo que más recuerdo de mi primera visualización de la película. Con el tiempo, una vez más, la volví a ver decenas de veces, en vídeo, grabada de la tele. Y aunque en su momento me causara impresión, hoy en día me parece la más flojita de las tres. Veamos, el inicio es fantástico, puro Bond, pero luego se pierde entre demasiado chiste, demasiado humor escatológico (véase la escena de la cena con la serpiente preñada o el sorbete de sesos de mono), demasiado bicho, y la presencia de ese crío chino, Tapón (Short Round en la versión original, que también participó en la genial Los Goonies), supongo, un guiño a su audiencia infantil. La historia es por todos conocida, en este caso el Dr. Jones no busca ninguna reliquia, sino que recibe una suerte de “encargo”, no hay nazis ni iconografía religiosa. El caso es que se podría haber sustituido el personaje de Indiana Jones por otro y la película hubiera funcionado igual. Ahora, para el recuerdo queda ese corazón recién arrancado del pecho.


Acojoning! Molarram en su performance más famosa.

No sería hasta 1989 cuando Spielberg y Lucas se decidirían a recuperar el personaje, su vuelta al cine palomitero tras El Color Púrpura y El Imperio del Sol, ambas dos demasiado pretenciosas. Ya en aquél entonces se hablaba de que tal vez Harrison Ford, que contaba con 46 añazos, estaba algo viejo para encarnar al héroe. Me pregunto qué pensarán de que lo vuelva a encarnar 20 años más viejo. En cualquiera de los casos, parece claro que El Templo no satisfizo del todo a casi nadie, de modo que se trataba de recuperar la esencia de Indiana Jones. Con los ingredientes básicos que hicieron famosa a la saga, Indiana Jones Y La Última Cruzada es tal vez la mejor de la trilogía (dudo entre esta y la primera). Esta vez sí fuí a verla al cine, y más tarde recuerdo darle el coñazo al tipo del videoclub preguntando cada semana si por fin, habían recibido copias de la cinta. Y es que el tercer Indy recuperaba la temática histórico religiosa, nada menos que la mítica búsqueda del Santo Grial de la leyenda artúrica. Ok, en 2008, después del Código Da Vinci y todo eso, no resulta muy original, pero desde luego, en 1989 era recuperar la leyenda. No sólo recuperaba la temática clásica, también sus enemigos de siempre, los nazis. Recuperaba la profesión, Indy vuelve a ser un profesor de universidad y un arqueólogo, recuperaba personajes como Marcus Brody o Sallah y en definitiva, retoma el pulso donde lo dejó la inicial.

Como punto y aparte queda la aparición del gran Sean Cornery como padre del héroe, lo que le da una vuelta de tuerca buena y un divertido contrapunto al personaje. La película cuenta con buenas localizaciones y un pulso trepidante, sin perder el sentido del humor pero sin que los gags resulten cargantes. Y la retrospectiva inicial, con el malogrado River Phoenix de Indiana Jones adolescente, refuerza el hecho de que en esta tercera parte el personaje de Indiana adopta el máximo protagonismo, se dibuja su personalidad y su historia. Ni que decir tiene, es un peliculón.


La de veces que busqué este cartel entre las cintas del videoclub…

Eran casi los 90’s y el marketing ya manejaba los estudios de Hollywood, con lo que el merchandising no dejó de aparecer de las formas más insospechadas. Recuerdo con especial cariño los libros tipo “Elige tu propia aventura” en los que el lector se metía en la piel de una suerte de ayudante infantil de Indiana Jones, y era el que elegía los pasos a dar (??!!), enlazando diferentes versiones de la historia según lo que se decidiera. Claro que también podías acabar con tus huesos y los de Indy en una prisión o despeñados por un barranco, elegir mal es lo que tenía. Algo bizarro y que hoy en día no se podría realizar: en 2008 un señor con sombrero no puede vivir aventuras con un niño. De hecho, si hoy en día se hiciera El Templo Maldito, rápidamente se tacharía a Indiana Jones de pederasta y explotador infantil. (continuará)

Canciones:

Black Sabbath: “Paranoid”
Raging Slab: “Don’t Dog Me”
Kaiser Chiefs: “Ruby”

26
Feb
08

Indiana Jones

Como quiera que una cosa lleva a la otra, resultó que gente muy, muy cercana a mí y cuyas edades rondan entre los 27 y los 31 no habían visto ninguna de las películas de Indiana Jones!! El dato me dejó, lo admito, algo descolocado. Evidentemente había que dar solución a tal despropósito, y este fin de semana vimos la trilogía entera. Yo, claro, disfruté como un enano viendo de nuevo esas películas, y ya de paso, preparando el terreno para disfrutar (espero… aunque no sin temor) de la inminente cuarta entrega .
Y es que Indiana Jones siempre fue para mí el héroe cinematográfico definitivo. Por encima de James Bond, a años luz de John Rambo, dejando en el subsuelo a Rocky o a cualquier superhéroe (léase Batman, Superman, …), por encima de Willie Fogg, D’Artacan o Alfred J. Quack. Indy era mucho Indy. Mezcla de aventurero y erudito, mordaz pero con mala leche, capaz de hablar varias lenguas y de hostiarse con el primero de turno, y con pocos escrúpulos para conseguir una pieza que “debería estar en un museo” (Henry Jones Jr. dixit).

Mitiquísimo cartel de la cinta, una declaración de intenciones en un póster.

Asocio rápidamente esas películas a la aparición de un invento que revolucionó la vida de críos como yo, me refiero, claro está, al reproductor de vídeo. Ya sea Betamaxx o VHS, yo recuerdo a Indiana Jones en la pequeña pantalla un sábado por la noche, con mis tíos, con mis primos y hermanas, con ese “Aviso Legal” que prohibía la reproducción de esas cintas en ese extraño ente para mí que eran los vídeos comunitarios. Y claro, cuando en 1989 se estrenó la tercera, y a la sazón, última de la saga, reclamé emocionado que me llevaran al cine a verla. Y no me defraudó, aquello fue grande. Más tarde, diversas copias grabadas en VHS de los diferentes pases televisivos de las películas me permitieron disfrutarlas una y otra vez hasta tener fragmentos de diálogos grabados a fuego en la mente. ¿Que había una programación aburrida? Ningún problema. Ahí estaba Indiana para resolverlo.

Yo, que siempre fuí un crío obsesionado por leer, y por la historia, está bastante claro qué personaje de ficción me caló más hondo. Obviamente, de pequeño quería ser arqueólogo. O historiador, en su defecto. En realidad, claro, quería ser Indiana Jones.

Las correrías (con perdón) del arqueólogo más famoso del mundo comenzaron en 1981, con el estreno de “En Busca del Arca Perdida”, un proyecto producido por George Lucas, que acababa de estrenar su “El Imperio Contraataca” y Steven Spielberg, que daba inicio así a su década más popular, los 80’s. Yo no la ví hasta varios años después, no olvidemos que por aquél entonces, entre su pase en sala grande y su estreno comercial en videoclub, tranquilamente podían pasar 2 años, amen de que la popularidad del vídeo en la familia media hispánica no llegó hasta mediados de los 80’s. En cualquiera de los casos, para muchos, la mejor de la trilogía. Y no me extraña, yo dudo entre esta y la tercera. Aquí se nos presenta a un Indiana Jones como un personaje con mucha vida más allá de lo que se cuenta en la pantalla. La acción es trepidante desde el mismo instante en que comienza, sin tregua alguna, en esa selva latinoamericana, para pasar por las montañas asiáticas y Egipto. En esta entrega ya se dibujan varios esquemas que se harán clásicos, como esa escena inicial impactante (deudora de James Bond), la universidad, los enemigos nazis, la búsqueda de un secreto de marcado caracter histórico-religioso judeocristiano, la chica Jones (otra influencia de la serie Bond) y un ritmo muy alto de acontecimientos, sin dar respiro a público. Por cierto, que me aspen si la imagen de Indiana Jones no se sacó de la que lucía el gran Charlton Heston en “El Secreto de los Incas”, película de los 50’s en la que encarnaba a un aventurero pajarreando por Perú con Yma Sumac apareciendo también por ahí.

Es Indiana antes de Indiana…

En definitiva, un clásico del género que elevó al estrellato a Harrison Ford. Yo, insisto, no la ví hasta mediados de los 80’s. Fue la constatación de la nueva manera de hacer cine para todos los públicos que promulgaban Spielberg y Lucas en contra de sus colegas de generación, como Scorssese o Coppola. Y no cabe duda de que dieron en el clavo. (continuará)

Canciones:

Guns n’ Roses: “Twat”
The Rolling Stones: “Mixed Emotions”
Neil Young: “I’m the ocean”

23
Feb
08

Jitazos Fugaces. Hoy … Spacehog

Lo sé. Y lo siento… llevo una temporada algo vaguete con el tema de este vuestro blog favorito… si es que voy muy liado y la inspiración no está cuando se la necesita. Tampoco cuando no. En fin, que retorno con otra entrega más de este subespacio dentro de NDK, me refiero, cómo no, a los Jitazos Fugaces.Tal vez en las últimas entregas he hecho referencia a temas medio vulgares que pegaron fuerte, con autores que muy pronto desaparecerían de la faz de la Tierra dejando como único rastro esa canción que tanto machacó radiofórmulas y programas de videoclips durante una temporada y hoy en día son pasto de cadenas de oldies y memorias no machacadas por el alcohol y otras sustancias, que ya nos conocemos, rufianes. Canciones que tal vez tuvieron sus 5 minutos de gracia en su época, pero reconozcámoslo, quitándole esa pátina de cariño y empatía nostálgica, son una basura. Artistazos como Ini Kamoze, Coolio o la fea esa de los 4 Non Blondes.Sin embargo, no todos los Jitazos Fugaces son canciones malas u olvidables. Por ahí hay algunos de los que uno piensa que tal vez merecieran mejor suerte, que ahí podía haber potencial. Quizás no. Quizás lo dieron todo y se vaciaron en esa canción por todos conocida. Pero pudiera ser una oportunidad que el mercado, la suerte o los arcanos indescifrables echaron a perder.

Tal vez ese sea el caso de los Spacehog. En 1995 publicaron el álbum “Resident Alien”, del que se extrajo este single, “In The Meantime”, que sonó, sonó y sonó durante todo el 1996. Diablos, es una buena canción!! Esos aires a lo Bowie (ese uuuuuuhhuuuhhh), ese bajo marcado, ese pianillo final de reprise. Eran británicos, aunque nunca ejercieron mucho como tal, jamás se les relacionó con los grupos del brit-pop. La banda formada por los hermanos Langdon llegó a telonear a grandes grupos de la época. Y por un momento pareció que lo iban a conseguir… pero no. Hubo un segundo disco. Y un tercero. Pero ni rastro de ese sonido brillante, pegadizo y mágico de su single estrella. Una banda condenada a un single. Es difícil avanzar así, hay que ser muy bueno para superar eso, grupos como Counting Crows o Radiohead a punto estuvieron de no poder superar lo que se había convertido en casi un escollo.

Spacehog, al final, no lo consiguieron. Y no será porque no lo intentaran, pues hubo un segundo disco. Y un tercero. Incluso giras con Oasis y The Black Crowes. Pero nada. En cualquier caso, tampoco hay que sentir lástima por el cantante Royston Langdon, tal vez no obtuvo el éxito y la continuidad de carrera que pensaba, pero… se casó con la preciosa Liv Tyler.

18
Feb
08

No todo está perdido

Últimamente me siento algo viejuno. No “viejo”. No “mayor”. Viejuno, abuelico cebolleta. No me lo tengáis en cuenta, sólo es que uno ya tiene 28 años y está en una fase de vida hipotecada, de trabajo con una cierta responsabilidad, de amigos que tienen hijos, de barriga que comienza a surgir peligrosamente, de resacas que duran más de la cuenta y de volverme perezoso para salir. Ahora los nuevos actores son más jóvenes que tú. Las nuevas bandas a las que admiras están capitaneadas por niñatos. Kurt Cobain a mi edad ya había publicado 4 discos, había tenido una hija y se había quitado de en medio. Y llego tarde para ser un enfant terrible de las letras. No es que pase nada en especial, supongo que puedo reconocer que estoy mejor que nunca. Pero mentiría si no me resulta extrañamente molesto, supongo que es lo que se llama complejo de Peter Pan, algo fantástico y de lo que me enorgullezco, siempre y cuando no se pierda el control.
Anoche salí, cena, copas y, aunque por encima de mi voluntad, que tenía pretensiones de ir a Razzmatazz, acabamos yendo, una vez más, a Q3. Ayer me dí cuenta que ya no lo escriben así, con la letra y el número, pero vamos, que yo siempre lo he conocido con este nombre. Como quiera que ya di cuenta de este local hace unos meses, no me extenderé. Sólo diré que si la primera vez tenía ese pequeño encanto de retornar a un lugar que hacía la hostia de años que no iba, esta segunda vez de la segunda etapa fue un coñazo.

El caso es que bueno, más avanzada la noche, se fue llenando, pero la sensación, sobretodo al principio, era que eramos los padres del local. Algo parecido me había pasado en Benidorm este verano, si es que la culpa es mía, por meterme donde no me llaman. Y es que cuando antes de entrar te vacila una niñata con la que te chocas cuando ella va a esconder los restos de su botellón bajo un coche aparcado, te das cuenta de que nada es lo que era.

Iba a poner una foto de Pete Doherty, pero sin duda Kate Moss rockea más… y está más buena

Durante un ratito, en ese sitio se dedicaron a pinchar éxitos noventeros, como el celebérrimo Mr. Jones, que fue coreado por mi parroquia conmigo a la cabeza, pero que la niña que lucía una camiseta de The Baby Shambles de al lado parecía no entender gran cosa. Y mal que nos pese, el jodido Pete Doherty parece representar lo que antes había representado Nikky Sixx, Johnny Rotten o Layne Staley: el lado salvaje del rock. Pincharon la versión del “Video killed the radio star” de los Presidents Of The USA. Lo más probable es que ese mismo grupito de al lado no conociera no ya a los viejos The Buggles, sino siquiera a los Presidents.

Quién se acuerda de The Buggles? Quién sería su estilista?

Lo chocante para mí fue el ver a un grupito de tres chicas, que apenas llegarían a los 20 años. Se dedicaban a hacerse fotos de las tetas, enseñando los pezones a la cámara, bromeando pícaras, en medio de la pista atestada de gente. Y fue chocante porque reconozco que me escandalicé. Me avergüenza decirlo, pero lo primero que sentí fue que me escandalizaba. Pero fue sólo al principio. Después me reconfortó: sin duda esas niñatas rockeaban, rockeaban más que yo con todos mis discos y mis conciertos. No está todo perdido.

Canciones:

Héroes del Silencio: “Bendecida”
The Who: “Young’s man blues”
Morrissey: “First of the gang to die”

13
Feb
08

Jitazos Fugaces. Hoy… Coolio

Cómo te puedes tomar en serio a un rapero que se llama “Coolio”y que en el barrio le habían puesto este mote por su afición al cante, haciendo la gracieta sobre Julio Iglesias… ?? ya sabéis, Julio/Coolio… en fin. Pues sí, damas y caballeretes, este señorito tuvo todo un Jitazo Fugaz, y se convirtió nada más y nada menos que en primer single de rap que vendía un millón de copias en el Reino Unido, según dice Wikipedia, esa gran página de (des)información.Una vez más, tenemos un Jitazo Fugaz como tema principal de la banda sonora de una película, como le ocurrió al nunca suficientemente valorado Ini Kamoze. En este caso, el amigo Coolio coló (y permítanme la aliteración) esta canción como tema principal de la peli “Mentes Peligrosas”. La peli no era más que un refrito de película-de-instituto-chungo-y-profe-enrollado, claro que esta vez el profe enrollado era ella, Michelle Pfeiffer, que en aquél entonces todavía estaba de buen ver (y mejor palpar): era 1995.

El tema de los samplers siempre es algo polémico, hay quien piensa que no se trata más que de una encubierta falta de talento y un cógeme aquí esta base y ponme allá ese estribillo, y ya caerá algún palomino. Hay de todo, claro. En este caso, Coolio tomó prestada la base (y bastante más) del tema “Pastime Paradise” del nunca suficientemente reivindicado, y ahora va sin ironía, Stevie Wonder. Y en una pirueta estilística con doble mortal lo tituló “Gansta’s Paradise”. Toma moreno.

El caso es que el tema sonó hasta aburrir durante ese 95, y sinceramente, me transporta de cabeza a esos locales del poblenou en los que me pasaba mis tardes cuando tenía 16 años, de modo que no puedo verlo sino con cariño. Pero hay que admitirlo: es un truño. Por supuesto, la carrera de Coolio no acabó ahí. Hizo más discos, alguna banda sonora más, y ahora se dedica a colaborar con raperos… naaaahhh, su carrera SÍ acabó ahí. Haya hecho lo que haya hecho posteriormente. Era una época en la que los gansta rappers resolían sus diferencias musicales a tiros, y sin embargo Coolio sigue ahí. Lamentablemente.

PD: Weird Al, el cómico que se hizo famoso parodiando clips de Michael Jackson (haciendo “Fat” por “Bad”) hizo su propia versión del “Gansta’s Paradise”: “Amish Paradise”.

11
Feb
08

Hay vida antes de las 12

Debo reconocer que por las mañanas no soy persona. Está claro que hay gente que se despierta enérgica y que, sin embargo, por la noche, hacia la hora de acostarse, ya no calibra bien, y personas que les ocurre lo contrario. Yo soy de este segundo grupo, lo cual no es tan cool como pudiera parecer, sobretodo si se tiene un trabajo normal, de esos de despertarse a las siete. En cualquiera de los casos, los domingos siempre me han parecido un día ideal para dormir hasta tarde (ya no digamos si la noche anterior fue movidita) y no salir de casa hasta el punto del mediodía, como mínimo. Hoy, para variar, me he despertado a una hora decente, y directamente me he vestido y he bajado a por el periódico. Descubriendo así que hay vida un domingo antes de las 10’30. Todo, sin embargo, tenía su finalidad. Esta semana El Periódico de Catalunya anunciaba un coleccionable con la discografía de Queen. Como quiera que soy fan de esta banda y ese diario es el que suelo consumir, decidí que no quería llegar y encontrarme con que ya no habían periódicos en el quiosco, ya sabéis cómo son estas cosas. Y eso que últimamente opto por comprar el diario Público los domingos, harto como estoy de que la prensa dominical esté recargada de suplementos que no me interesan y a un precio que duplica el habitual.

Discazo… digan lo que digan

La promoción era la del primer disco/libro, el “A Kind Of Magic” de Queen. En fin, qué puedo decir, me declaro fan absoluto de esta banda, y sin embargo apenas tengo material original suyo, de modo que me pareció una buena opción para tener sus discos en una edición maja. En fin, aunque algo trufada de tópicos, la edición estaba hecha con buen gusto, pese a que el precio más allá de la promoción de hoy, me tire para atrás: 10 euracos cada disco/libro. Sé positivamente que en cualquier FNAC o similar puedo encontrar la discografía de la banda en CD por unos 6 o 7 euros. Pero sé también que si no lo hago de este modo, no iré a la tienda y me compraré esos discos que, por otra parte, tengo muy escuchados. Cruel decisión. Veremos.

Este fue uno de mis discos de cabecera en mi pre-adolescencia. Y me enorgullezco de ello.

Es por toda la parroquia rockera asumido que la discografía de los Queen de los 80’s, principalmente de “The Game” en adelante, es algo flojita, por lo menos en comparación a su material 70’s. Yo, sin embargo, discrepo. Desde luego es mucho más comercial, pero no necesariamente peor. Pongamos por caso un disco como “A Kind Of Magic”. Tiene temas como el que lo titula, “Princes of the Universe”, “Who Wants to Live Forever”, “Friends Will Be Friends” o “One Vision” directamente tremebundos. Cierto es que el resto del trabajo es bastante de relleno, pero bueno, lo que daría yo porque todos los discos que se publican cada año fueran la mitad de buenos que ése. De hecho, los Queen que yo descubrí y amé fueron esos, tardé mucho en adentrarme en Queen II o en Jazz. Y sin embargo, uno de mis primeros recuerdos de fanatismo rockero eran temas como “I Want It All”. Y como supongo que muchos de mi generación, marcada sin duda por la triste muerte de Mercury, uno de mis discos de cabecera fue ese celebérrimo “Greatest Hits II”. Y aunque si se mira fríamente, la etapa setentera de la reina es mucho mejor, la etapa 80’s la llevo marcada a fuego en mi substrato personal.

Mr. Bad Guy… dios salve a la reina.

No deja de resultarme curiosa la situación que se ha dado con la figura de Freddie Mercury. Ahora se le ve como a una persona entrañable. Y supongo que lo sería, aunque claro, muchos de los que hoy ven ese anuncio de Renault, si conocieran el estilo de vida real de Mercury, o si éste no hubiera muerto de SIDA, dirían de él, con desprecio, que no era más que un maricón drogota. Y aunque su muerte sirvió sin duda para concienciar del problema del SIDA (más que cientos de campañas informativas), yo creo que la gran lección que involuntariamente dió Freddie Mercury al mundo fue de vida, fue su vitalidad y su búsqueda del placer constante, fuera en el sexo, en las drogas, en el rock n’ roll, en las fiestas, en la provocación, en su tremebundo arte. Y al final, claro, the show must go on.

Canciones:

The Rolling Stones: “Mixed Emotions”
Queen: “Princes of the universe”
Voodoo Glow Skulls: “El Coo Cooi”

09
Feb
08

Cigarrillos Death

Si fumara, desde luego me inclinaría por comprar la marca de cigarrillos más cool del planeta: los cigarrillos Death. O acaso alguien se puede negar a fumar un tabaco que viene empaquetado de esta guisa?

Esta marca de cigarrillos se creó en el Reino Unido a principios de los 90’s, y desde el principio se apostó por una imagen aparentemente dura, repleta de humor negro frente a los peligros que el tabaco podía conllevar a la salud. Por si fuera poco, además del atrayente nombre y del empaquetado, que haría las delicias de los Cramps, se jactaban de destinar parte de sus beneficios a la investigación médica de todas esas enfermedades derivadas del consumo de tabaco, en un acto entre altruísta y provocador. La ironía no faltaba nunca en sus paquetes, en donde se podía leer una leyenda como esta:

A pack of DeathTM cigarettes leaves no doubt as to the risks of smoking. We don’t print a health warning just because it’s law. We believe in telling the truth. You know the risks and it’s your choice. DeathTM is a responsible way to market a legally available consumer product which kills people when used exactly as intended.

La broma, sin embargo, no duró mucho. Si es que los fumadores no tienen sentido del humor. El caso es que a mediados de los 90’s ya era difícil encontrar los cigarrillos Death, a no ser que se pidieran por correo. Por otra parte, el fabricante decidió establecerse en Luxemburgo y distribuir desde allí, para ahorrarse los impuestos especiales británicos, cosa que no agradó nada al gobierno. Finalmente, fueron obligados al pago de las tasas sobre el tabaco, se fabricaran o no en el Reino Unido.

Con el fin de la década del grunge llegó también el final de esa tabaquera, sin que necesariamente tenga que haber una relación causa-efecto. Para el recuerdo queda el tabaco ideal para fumar mientras se está escuchando un buen disco de rock, ya sabeis, la música del diablo.

Viendo estas imágenes, me dan ganas de fumar… y eso que no he fumado nunca.

Canciones:

Mano Negra: “Ronde de nuit”
Voodoo Glow Skulls: “Fat Randy”
Morcheeba: “Big Calm”




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