Archive for the 'política' Category

08
Mar
13

EL VIAJERO PROFESIONAL DESEMBARCA EN VENEZUELA PT.5 (de vuelta… y final)

Pues al final pude hacerlo, y esta mañana amanecía con la buena noticia de que me habían concedido la plaza para el vuelo de esta noche, para la que estaba en lista de espera, y ahora mismo escribo estas líneas desde el aeropuerto de Caracas.

En realidad, hoy el día parecía estar tranquilo, y hemos retomado el trabajo, aunque todo parece indicar que mañana, por aquí, no irá a trabajar ni el tato. Entidades bancarias y centros comerciales ya han anunciado públicamente que cierran, y el efecto dominó, en estos casos, es tremebundo. De todas formas, es francamente curioso como el ciudadano de Caracas asume con cierta normalidad situaciones que, por lo menos a mí, díganme blando, me parecen completamente anormales. Por decirlo de algún modo. Hoy me hablaban de las manifestaciones, y de lo tranquilo que, a pesar del gentío, resultó el interminable séquito fúnebre de ayer, en una particular calma tensa. Automáticamente continuaba diciendo algo así como “pero ya tú sabes cómo son las cosas aquí, la manifestación comienza muy pacíficamente, hasta que a alguien le da por pegar un tiro, y entonces, ya se complica todo”. También uno de ellos me comentaba la vez que sufrió un atraco, y que no recibió un balazo porque al atracador se le encasquilló la pistola. Le acabó dando, solamente, un culatazo. Y finalmente, hablándome de seguros médicos, me decían que los hospitales públicos eran muy malos, y “si te han pegado un tiro, te mueres desangrado seguro”.

Esto. En la tele. Constantemente.

Esto. En la tele. Constantemente.

En fin, todo muy focalizado por la muerte de Chávez. Las personas que he ido conociendo estos días han sido todos detractores del difunto presidente, que celebraban jocosamente que mi presencia en el país hubiera provocado su deceso y me pedían que volviera pronto, para traerles otra ventura. En fin, si realmente mi presencia en un lugar causa estos efectos, debería visitar pronto La Zarzuela y la Ciudad Del Vaticano. En cualquiera de los casos, mi corta estancia en el país no ha hecho sino crearme más dudas sobre la idea que tenía formada de Chávez y el chavismo. Sí que es cierto que de la docena de personas, aproximadamente, que he ido tratando esta semana, ninguno se apenaba lo más mínimo por el fallecimiento presidencial, sino al contrario. Por supuesto, no supone esto ninguna muestra representativa.

Y al final, monográfico televisivo y ceremonial, ayer unas diez horas de séquito fúnebre, con ese vicepresidente Maduro embutido en un chándal que haría enrojecer de vergüenza al mismísimo Paulie Gualtieri, y a mí, quizás es frívolo, pero un vicepresidente liderando un acto tan importante vestido como si fuera un domingo a buscar el pan, no me parece ni serio, ni respetable. Poco más de sí ha dado este viaje a Venezuela. Podré decir que “yo estuve allí” y me servirá como estrella en mi anecdotario para cuando me tomo algunas cervezas de más (aléjense de mí en esas situaciones). Podría haber pasado algo y no pasó, lo que me congratula. Pero os reconoceré algo: hasta que mi avión no haya despegado y esté sobrevolando el Caribe, no me quedaré tranquilo.

CANCIONES:

Manic Street Preachers: “Life Becoming A Landslide”

JSBX: “Full Ground”

The Answer: “Tonight”

07
Mar
13

EL VIAJERO PROFESIONAL DESEMBARCA EN VENEZUELA PT.4 (día uno DCh … después de Chávez)

El día ha comenzado extraño. Sonó el despertador, a la hora prevista. Me afeité, me duché y me vestí de personita seria y formal. Bajé a dar buena cuenta de un desayuno, y a la hora prevista, estaba bajando hacia el lobby, donde había quedado para que me recogieran, y retomar el trabajo. En esas, recibí un sms de mi contacto aquí en Venezuela: Me dicen que en ni en la oficina ni en el cliente han ido a trabajar, y que mejor me quedara hoy en el hotel, pues con el asunto del cortejo fúnebre, estaría todo colapsado. En ningún momento me han hablado de disturbios o de cualquier tipo de problema de seguridad. Por no menos, no mayor del habitual en Caracas. Luego, en una conversación, me insistían en que era una cuestión más de comodidad y de movilidad, que  no de seguridad. Pero luego, acto seguido, añadían la coletilla… “pero nunca se sabe, podría haber algún tipo de problema, esto es impredecible”.

Dicho lo cual, y como quiera que el viernes, día fijado para el entierro, hayan problemas de seguridad o no (que no lo creo, pues con la visita de varios mandatarios internacionales, la ciudad estará militarizada), seguro que hay verdaderos problemas de movilidad, he decidido que lo mejor es largarme de aquí cuanto antes. Que no pasa nada, pero que si pasa, mejor no me pille aquí. Mi vuelo de vuelta estaba previsto para el viernes por la noche, y ahora mismo estoy en una lista de espera para ver si finalmente obtengo plaza en el vuelo de mañana jueves por la noche. Ahora mismo no tengo confirmación, y no lo sabré hasta mañana a primera hora (local). Veremos.

Así, encerrado en una jaula de oro como es este hotel, en un cerro, alejado del centro de Caracas, mejor relajarme y disfrutar del maravilloso día veraniego que se ha levantado hoy, y bajarme un rato a la piscina. Me enteré de que oficialmente sólo los centros educativos estaban obligados a echar el cierre hoy, y sin embargo, según me han contado, la mayoría de los ciudadanos, simplemente, no han ido a trabajar.

A mediodía me han llamado, proponiéndome llevarme a comer. Así, a la hora correspondiente íbamos circulando hacia un suburbio apartado de la ciudad, una zona de clase alta, en un cerro, El Hatillo. Había una extraña sensación dominguera. El horroroso tráfico de la ciudad había desaparecido, como si todos los coches hubieran ido hacia el centro, donde las multitudes daban la despedida a su comandante. Y en El Hatillo, un bonito lugar que ha conservado la arquitectura criolla de casa bajas y fachadas de colores, parecía como si todo lo que ocurría allá abajo, en la ciudad, fuera ajeno, algo que sólo estaba en la tele. Mi acompañante ha aprovechado para rajar y quedarse a gusto contra Chávez y el chavismo, aunque auguraba una nueva victoria del actual vicepresidente, en las elecciones que se han de celebrar de aquí en un mes. Me ha resultado curioso que el discurso ha sido muy parecido al que escuché hace 4 años, en mi primera visita a Brasil, por parte de una persona de allí, cambiando en este caso a Chávez por Lula. No estoy, en definitiva, por la labor de juzgar una realidad tan complicada como la venezolana, y que, ahora que resulta que salen expertos por todas partes, se me antoja muy difícil de comprender si no se está viviendo aquí.

Esta noche, finalmente, he podido ir a cenar al restaurante japonés Benihana, aunque por ir solo, no he podido usar la especialidad de la casa, que es la comida cocinada delante de ti en unas mesas con una plancha y un cocinero que prepara los platos frente a los comensales de cada mesa. Hay que ser, claro, ni que sea un pequeño grupo de tres o cuatro personas. En cualquiera de los casos, muy recomendable. Esta noche me he dado cuenta, también, de que la hora que me he tirado en la piscina ha sido suficiente para quemarme todo el cuerpo como hacía años que no me ocurría. Así que ahora estoy con un calor horroroso y tratando de que nada me toque las piernas o el pecho.

Y mañana, ¿qué? Pues ni idea… tal vez despierto con mi vuelo cambiado y marcho del país. Quizás no es posible. Tal vez se pueda ir a trabajar sin mayores problemas, pero puede ser que los atascos habituales incrementados exponencialmente por la presencia militar y policial lo impida. Igual la calma tensa se siga respirando o a lo peor, explotan los disturbios. Ya me he acostumbrado a la indefinición.

CANCIONES:

Nick Lowe: “So It Goes”

N.E.R.D.: “Sooner Or Later”

The Stone Roses: “Fools Gold”

04
Mar
13

EL VIAJERO PROFESIONAL DESEMBARCA EN VENEZUELA PT.1

Una nueva entrega de las andanzas del viajero profesional me lleva a Caracas, Venezuela. Circunstancias laborales que no vienen al caso me llevan a esta ciudad donde he aterrizado hace unas pocas horas, y la pretensión es, como en las últimas CRÓNICAS AUSTRALIANAS, ir explicando mis impresiones.

Ahora son aquí las diez de la noche, cinco horas y media menos que en España. Sí, sí, habéis leído bien. Cinco horas y media. Esta media hora de decalaje es una medida relativamente nueva, pero que da una visión bien clara de que este país, Venezuela, se ha convertido en los últimos años en un lugar peculiar.

Hablar de Venezuela y hablar de Hugo Chávez, es todo uno. El presidente ha conseguido personalizar su acción en el propio país. De hecho, pensemos qué sabemos de Venezuela… podríamos hablar de los culebrones de los 80s y principios de los 90s, que tan populares fueron en la Celtiberia. Podemos hablar de las misses, y la obsesión por la cirugía estética que parece haber por estos lares. Podemos hablar del petróleo y la filiación a la OPEP, de la que es miembro fundador. Total, no es mucho conocimiento, la verdad. Y podemos hablar de Chávez, claro.

No estoy por la labor de juzgar la política de Chávez, no entraré en ese aburrido juego, para mí es un presidente electo con un punto payasil, sí, pero electo. Sin embargo, ese juego palaciego alrededor de su enfermedad o posible muerte tiene al país en vilo. Mi contacto en Venezuela, que me ha recogido en el aeropuerto, sacaba el tema a colación tan sólo media hora después de vernos. Me decía que la incertidumbre es total, que nadie sabe a ciencia cierta si el presidente está, como se dice, en la planta 9 del Hospital Militar, si sigue en Cuba, o si está en la “Highway To Hell” o “Starway To Heaven”, que cada uno elija.

En cualquiera de los casos, reconoceré que este asunto me gusta más bien poco, como extranjero. No quisiera que Chávez muriera (o se hiciera pública su muerte) mientras yo ande por Venezuela. Ya tú sabeeeeh. De hecho, si tuviera que hacer caso a las recomendaciones, o a las noticias, no hubiera venido. Las cosas no son como se cuentan siempre, claro, pero la realidad estadística convierte a Caracas en la ciudad más peligrosa de América Latina, con una tasa de 233 homicidios por cada 100.000 habitantes (datos del INE). Poca broma. De modo que no, en esta ocasión no me veréis callejeando.

Os confesaré una cosa: cuando hago un viaje largo, todas las veces, la primera noche, nada más llegar, me invade una cierta tristeza. Viajes laborales, me refiero, claro. El cansancio del viaje y el desfase horario influyen. Y ya en el aeropuerto no puedo evitar ir canturreando el “Rocket Man” de Elton John. Por alguna razón, en mi cabeza, ese Rocket Man es el Major Tom de Bowie.  No temáis, se me pasa.

Mencionaré, finalmente, el trámite de la aduana. En cada país que voy, es inevitable que sienta un punto de temor cuando estoy haciendo la cola para el agente aduanero. Por más que vaya con mi visado, con mi pasaporte, con mis formularios cumplimentados y con mi reserva de hotel, siempre pienso que algo malo puede ocurrir. Demasiados visionados de “El Expreso De Medianoche”. Qué sé yo. En esta ocasión, me habían dicho que no necesitaba visado, que podía entrar como turista. Pero claro, yo no soy un turista. Y sin embargo, ha sido sorprendentemente tranquilo y rápido. No había militares, ni policía, tan solo unas funcionarias que han estampado el sello en el pasaporte y adelante. Así, da gusto.

CANCIONES:

José James: “Come To My Door”

Elton John: “Rocket Man”

Mark Lanegan: “The River Rise”

11
Nov
09

El muro

Por si alguien no se había enterado, esta semana se ha conmemorado el 20 aniversario de la caída del muro de Berlín. Lo digo por si hay algún lector que conecta con NDK desde una isla desierta, una celda incomunicada en Alcatraz, o una cueva, o vive en un tonel aislado del mundo cuál Diógenes. Al margen del ataque de viejunismo feroz que me ha entrado, todo este asunto me ha recordado esa época, y lo que yo pensaba entonces. Ponganle una banda sonora de “Winds of Change”, de los Scorpions. Por ejemplo.

En esa época entre 1989 y 1991 yo tenía 10-12 años. Y para ser un crío, y eso, claro, lo digo ahora, entonces lo hubiera negado, tenía una cierta conciencia de lo que ocurría. Lo del muro me queda más difuso en el tiempo, pero recuerdo perfectamente los hechos de la Plaza de Tiannanmen, y luego los tanques en Moscú en verano de 1991 y la disolución de la URSS. Recuerdo claramente también las independencias de Lituania, Estonia y Letonia, entre 1990 y 1991, y la ejecución pública de Ceaucescu en Rumanía, el día de navidad de 1989, que emitieron con todo lujo de detalles en TVE.

Claramente, algunos de los pilares establecidos de la sociedad mundial estaban cambiando, y eso me parecía excitante. De repente, las calles se llenaban de manifestantes que se llenaban la boca pidiendo libertad y luchando contra el poder establecido. En la tele, claro, en las calles de Barcelona todo parecía igual que siempre, y como mucho, la gente se manifestaba en la Font de Canaletes cuando el Barça ganaba algo, es decir, muy pocas veces, por aquél entonces. Pero volviendo al tema, en fin, me parecía algo muy interesante. Ciertamente creía que mi generación estaba llamada a cambiar el mundo (insisto que pese a tener sólo 11 años, yo ya me veía como un adolescente dispuesto a la lucha y la revolución). A hacer de él un lugar mejor. No sé si ponerle ahora un fondo musical de “Young Man’s Blues” o directamente de “My Generation”.

Evidentemente, no sabía nada de nada. Sólo me entraban impactos visuales vía Informe Semanal, y estas cosas. Si incluso la guerra de Croacia, la primera que se llevó a cabo en los Balcanes, me parecía una cosa muy molona, muy romántica, en el sentido literario del término. Un pueblo luchando por su independencia. Y en mi cabeza yo imaginaba a una especie de Rob Roy liderando la lucha de los oprimidos.

Y luego estaban los Scorpions, los putos Scorpions y su puto “Winds of Change”, canción que me encantaba en aquella época, incluso había llegado a escuchar una horrorosa versión en castellano de la misma.

Ahora miro atrás y veo qué ingenuidad más brutal tenía. Haciendo una asociación rápida, mi vida estaba cambiando de la más tierna infancia a la adolescencia, y el mundo parecía querer cambiar como yo. Entonces, claro, no era capaz de entender ni de discernir que ni el mundo estaba cambiando como yo lo consideraba, más allá de ciertos actos casi folklóricos, ni seguramente yo era tan maduro como me quería considerar. Y definitivamente, no iba a formar parte de ese cambio. No me duraría mucho más allá de los 13 años esta vena proto-revolucionaria-pre-adolescente.Y sin embargo, por otra parte, no puedo sino pensar que en una época tan gris y cutre como la presente, aquella ilusión infantil que me entraba viendo a la gente en las calles harta de tiranías, cierta ilusión por un cambio, en pos de un mundo mejor, sin maniqueísmos ni intereses creados, sería bonito tenerla.

Y ahora, si me disculpáis, me voy a poner la cancioncita de los Scorpions.

10
Abr
08

Un buen día

6:00 – Suena el despertador. Curiosamente me despierto más despierto que habitualmente cuando me toca madrugón. La sensación de odio generalizado habitual en mis madrugones, sin embargo, prevalece.

6:05 – Ayer tuve la precaución de prepararme la maleta y dejarme preparada la ropa. Preveyendo que hoy a estas horas intempestivas no tendría ganas de afeitarme, me dejé la barbita cool de “no tengo ganas de afeitarme”… vamos, me paso un poco la maquinilla por mejillas y cuello, y listo. Hoy tengo la sensación de que me sobra mucho tiempo.

6:20 – ¿Dónde han ido a parar estos 15 minutos? ¿Cómo puedo ser tan lento para operaciones básicas como lavarme los dientes y otras que me niego a reproducir? A vestirse corriendo y a espabilarse.

6:35 – La autopista hacia el aeropuerto está vacía, y se agradece no toparse con las clásicas retenciones. Esta vez me han castigado sin AVE, el billete costaba demasiado caro. Hay que joderse.

7:10 – Acabo de aparcar, a tomar por saco de la terminal, pero con la extraña (y agradable) sensación de que, sin que sirva de precedente, voy con tiempo.

7:40 – Llego la puerta de embarque. Me doy cuenta de que tengo por totalmente asumidas las humillaciones cotidianas de todo viajero que se dispone a coger un avión, y obedezco disciplinadamente y con la boquita callada las absurdas órdenes de los líquidos, de mostrar varias veces el DNI, de sacarmelo todo en el arco de detección, y demás.

7:45 – Me he comprado el número de Popular 1 de este mes. Ya no siento la misma excitación que antes con la revista, prueba de ello es que estamos a día 9 y no la tenía entonces. Hace un tiempo el mismo día 1 ya hubiera estado buscándola por los kioskos. He tenido una sensación extraña. Podía haberla cogido y largarme sin pagarla, se trataba de una de esas tiendas de prensa y libros grande de El Prat, la caja estaba lejos, la puerta cerca, y la chica ocupada con otras cosas. No he tenido huevos. Jodido cobarde.

8:15 – Me siento en mi habitáculo de la aeronave. Mi salida de emergencia más cercana es zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

10:15 – Salimos del aeropuerto. Mi contacto en Madrid es un tipo de unos cincuentaytantos, lo que se dice una buena persona. Más castizo que un chotis. Más pepero que Mariano Rajoy. Y sin embargo una persona entrañable que me hace cuestionarme mi razonamiento simplista de votante de derecha rancia igual a mala persona.

14:00 – Tras un par de reuniones anodinas, me merezco tomar una caña y comer algo. Me sirven la caña y un trozo de tortilla más seca que el ojo de un tuerto sobre un cacho pan… que agradezco como si de maná se tratara. Cuando en algún bar celtibérico me regalan una tapa pienso que algo se perdió en el camino en los bares de catalunya. Damos cuenta de un glamouroso menú de currela y de vuelta al trabajo.

16:00 – Esta tarde debo dar una formación en una academia. El dueño resulta que tiene un modernísimo sistema de gestión de luces, puerta motorizada y alarma que por alguna razón que no acierto a comprender, no es capaz de abrir ni de desactivar.

16:15 – Ok, la broma ya no tiene gracia. Llueve y el viento es fresquito, y la dichosa puerta sigue sin abrirse.

16:45 – Los primeros asistentes a la formación (que comienza a las 17) comienzan a llegar y se acumula un gentío en la puerta. Me sabe mal por el dueño de la academia, que lo está pasando realmente mal con el tema de la puerta, que sigue sin abrirse, y ese acúmulo de gente que ha de entrar mirando cómo se pelea con ella.

16:50 – El tipo llama de emergencia a un técnico para que reviente de alguna manera la dichosa puerta. Los asistentes a mi sesión de formación comienzan a preguntar extrañados y yo sólo tengo ganas de escapar.

18:00 – Por fin se abre la puerta y podemos comenzar (con una hora de retraso!!). Yo estoy torpe y descolocado por la situación.

19:30 – Comienza la parte práctica de la formación y los equipos no funcionan. Las preguntas molestas se suceden. ¿Algo más va a pasar? Intento salir de ésta como puedo y con cuidado de donde pongo los pies, no vaya a pisar mi dignidad, que anda por los suelos.

20:50 – Doy por finiquitada precipitadamente la formación. He estado torpe y superado por los acontecimientos, estoy cansado y además me muero de hambre.

21:30 – Tirado en la cama de mi habitación, no tengo siquiera ganas de salir a cenar. Pido que me suban algo a la habitación y ceno tragando tele (en sentido figurado, claro).

22:30 – Debo acabar un par de cosas y repasar el correo. Planazo para pasar un jueves noche en Madrid. Las barras, las pistas de baile y las mozas de Madrid deberán esperar noches mejores.

23:30 – A la mierda, me conecto a Internet y mañana será otro día.

09
Sep
07

Hotel Tierra

Cuanto menos es curiosa la trayectoria de Sabino Méndez. Durante toda su juventud formó parte de la época dorada de Loquillo y Trogloditas, una de las mejores bandas de rock n’ roll en castellano. Sin embargo, y a pesar de ser el compositor de los mejores temas del grupo, siempre quedó en un segundo plano debido a su caracter poco dado a los focos y a la actitud completamente inversa de Loquillo. Lo que está claro es que desde que se marchó del grupo, sus discos se volvieron aburridos y hoy, casi 20 años más tarde de su huída, los fans todavía piden “La mataré”, “Cadillac Solitario” o “El ritmo del garage”, y no ninguno de sus temas nuevos.
Tras su abandono de los Trogloditas, se sacó una licenciatura en filología hispánica y se dedicó a escribir. Como escritor, su trayectoria sigue siendo peculiar. Hasta el momento, ha publicado tres libros (“Corre, rocker”, “Limusinas y estrellas” y “Hotel Tierra”), con un denominador común: los tres son autobiográficos. En fin, como mínimo es extraño iniciar una carrera literaria con un libro autobiográfico, más lo es hacerlo en todas sus novelas hasta el momento.

“Corre, rocker” es un gran libro en el que explica su juventud y su estancia en Los Trogloditas, relatando el día a día de la banda, sin tapujos, con crueldad en ocasiones, y con bastante mala leche hacia Loquillo, con quien acabó bastante mal, y a quien se suele referir como “el cantante”. Se página web anuncia que se rodará una película inspirada en el libro y, diablos, me gustaría ver eso. Tuvo una continuación, el mencionado “Limusinas y estrellas” que no he leído, por lo que no tengo referente alguno. Y finalmente el libro que nos ocupa, “Hotel Tierra”.

Bonita portada

“Hotel Tierra” es la plasmación de los diarios de Méndez, desde 1981 hasta 2006. Por lo tanto, la parte inicial relata de nuevo lo explicado ya en “Corre rocker”, sin embargo el estilo y la óptica es muy diferente. Esto es un diario, no una historia ni una cronología de hechos. Se trata de las reflexiones de un Sabino Méndez algo tramposo, por ser, claro, reflexiones y diarios modificados a posteriori. Poco importa, pues este falso diario pasado por el prisma del Sabino actual sigue teniendo su interés, aunque sin ser tan trepidante como su debut, cosa que no es porque no debe ser. Insisto en el hecho de unas reflexiones muy lúcidas y una enfermiza obsesión por la literatura y por escribir constantemente.

“Hotel Tierra” no es, pese a todo, un libro de rock n’ roll, cuando la mitad del texto se basa en su etapa fuera de la banda. Y es de agradecer cierta sinceridad vertida al hablar de su adicción a la heroína o de la hepatitis C que le tiene bien jodido, si bien no es menos cierto (expresión esta bastante estúpida, las cosas son ciertas o no lo son, pero no tienen graduación de más o menos) que el libro flojea en su parte final, y en las últimas páginas uno desea que el final no esté lejos.

Méndez ahora escribe en varios medios (desde Rolling Stone hasta Vogue o el ABC) y está volcado con el partido Ciutadans, del que es miembro activo y de la troupe de Arcadi Espada, y aunque es un partido que me inspira muy poca confianza e incluso algo de grima, en fin, no es razón para estigmatizar sus novelas, todas las que he leído, más que recomendables. Por otra parte, se ha reconciliado con Loquillo y en ocasiones especiales sube al escenario con la que era su banda, de la cual, por otra parte, no queda ningún miembro clásico, a excepción del cantante. Y me pregunto si se lanzará a escribir ficción y qué tal le saldrá la experiencia.

Canciones:

Loquillo y Trogloditas: “Chanel, cocaína y Dom Perignon”
The Hellacopters: “Move right out of here”
The Black Crowes: “Time Will Tell”




mayo 2017
L M X J V S D
« Abr    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

Sígueme en Twitter

Categorías