Archivos para 30 agosto 2007

30
Ago
07

Dossier: Retornos en el Rock (1)

AAhhh, los retornos de bandas… quién lo iba a decir, hace 20 años, que uno de las modas que abundarían en el rock n’ roll de finales de siglo serían los retornos de bandas que lanzaron la toalla muchos años atrás. Pero claro, en los ochenta el rock todavía estaba en ese proceso de cambio de movimiento cultural/musical a negociete puro y duro. Y que nadie lo dude, todas las bandas del mundo que se reúnen lo hacen por dos cosas básicas, a saber, dinero (que suele ser la razón más habitual, y diablos, totalmente lícita) y también, por qué no decirlo, orgullo, el volver a sentir la pleitesía que un público entregado te brindaba años atrás. Así, en la última década hemos asistido a muchos retornos, algunos inesperados, otros cantados, algunos más que interesantes, otros casi vergonzosos… de modo que aquí tenéis un pequeño resumen. Retornemos!

Banda: Sex Pistols
Final de carrera: 1978
Retorno: 1996-1997
Bajas: Sid Vicious (Glenn Matlock ocupa de nuevo el puesto de bajista)
Disco tras retorno: ninguno
Lo Mejor: Su honestidad “estamos aquí por el dinero”, y que no siguieran más allá
Lo Peor: Ver a un John Lyndon cuarentón algo fuera de lugar ejecutando su personaje de 1977

Esta sí que es buena. Pocos, muy pocos se esperaban un retorno de los Sex Pistols, banda de carrera tan efímera como explosiva. Tras la disolución de los Pistols, sus principales miembros tienen carreras desiguales (Johnny Rotten/Lyndon funda P.I.L. con éxito discreto y Steve Jones graba un discazo de hard rock ochentero en solitario, “Fire & gasolina”). Pero era 1996. El punk volvía a la palestra, ya fuera entre la sección más purista del grunge o con la explosión del punk melódico californiano (Green Day, Offspring, …). Así que los Pistols anunciaron una vuelta a los escenarios en una gira. Para ello reclutaban a su bajista original, Glenn Matlock, con quien grabaran su disco y a quien echaron, reclutando al difunto Sid Vicious. Y hay que decir que los Sex Pistols fueron los más honestos de todos, declarando públicamente que volvían exclusivamente por el dinero. Incluso llamaron a la gira “Filthy Lucre Tour”. Hicieron un puñado de conciertos, con éxito desigual, de hecho, la fecha de Madrid se canceló por escasa venta de entradas, pero en general bastante seguida y con un nivel sorprendentemente bueno. Y es que musicalmente no necesitaban grandes apaños y Lyndon estaba en buena forma. Aunque pareciera un poco raro ver a Lyndon actuando como si fuera el jovencito insolente Johnny Rotten. Giraron, pasaron por caja, y se disolvieron de nuevo. Chapeau.

Punkie viejo, punkie joven…

Banda: Kiss
Final de carrera: 1983 (último concierto con maquillaje)
Retorno: 1996
Bajas: Peter Criss (abandono, 2001), Ace Frehley (expulsión 2002)
Disco tras retorno: Psycho Circus (1998), Kiss Symphony: Alive IV (2003)
Lo Mejor: Devolver la magia clásica igual que en los 70’s.
Lo Peor: Continuar sin Peter ni Ace.

Sin duda el 96 fue un año de retornos. Y el de Kiss en el fondo no debiera sorprender tanto. De entrada, huelga decir que Kiss nunca se marcharon, ocurre que en el 83 hicieron la mayor revolución de la banda, es decir, deshacerse de la parafernalia, escenificada en el maquillaje, pero continuaron grabando discos, acercándose a las sonoridades heavy de los 80’s e incluso del hard rock más glam, con aquél flojito “Crazy Nights”. Pero ocurre también que en los 90’s reinaba una generación de bandas que creció idolatrando a Kiss, hablo de grupos como Nirvana, Soundgarden, Redd Kross o Stone Temple Pilots. Y en una operación de marketing rockero magistral, Paul Stanley y Gene Simmons (únicos miembros originales de la banda) decidieron volver a dar al público la magia de los 70’s: volver al maquillaje. En 1995 graban un Unplugged para la MTV al que invitan a los miembros clásicos Peter Criss y Ace Frehley. El guitarrista y el batería de entonces, Bruce Kukick y Eric Singer ya ven claro lo que sus jefes pretenden, y asumen que tienen menos futuro en Kiss que un caramelo en la puerta de un colegio. Y efectivamente, en el 96 se anuncia la vuelta a la carretera de Kiss con su espectáculo mítico y los personajes del Hombre Estrella, el Vampiro/God Of Thunder, el Gato y el Hombre del Espacio. La gira es un éxito brutal y en Europa reinan uno de los festivales más importantes, el de Donington (1996). Pero Kiss no es sólo música, y una multitud de objetos de merchandising nuevos invaden el mercado (muñecos, cómics… incluso preservativos o ataúdes). Y anuncian algo que siempre da miedo en un retorno: la grabación de un nuevo disco. Efectivamente, en el 98 publican “Psycho Circus”, primer disco con la formación clásica desde “Unmasked” (1980). A decir verdad, el disco es aceptable pero poco más, quizás el single que le da título vale realmente la pena. Pero aunque la iconografía sea puramente Kiss 70’s, el sonido se parece demasiado a los discos de Kiss de los 80’s, lo cual no es necesariamente malo, simplemente no encaja. “Psycho Circus”, sin embargo, es una buena excusa para otra gira mundial de maquillaje, trucos escénicos, clásicos por doquier, y magia, mucha magia. La lástima es que poco más duraría esta magia. Kiss deciden embarcarse en un nuevo tour, dándose cuenta de que el público no pide un nuevo disco de los cuatro maquillados, pero sí disfruta con sus shows. Pero las personalidades de los cuatro miembros son muy fuertes, salen a relucir viejas rencillas, hay intercambios de opiniones, y en 2001 Peter Criss abandona su batería. Y aquí comienza el declive, ya que la banda (o sea, Gene y Paul) deciden continuar con su batería anterior, Eric Singer, disfrazándole y maquillándole como el Gato Peter Criss. Teniendo en cuenta que Eric Singer era rubio y Criss, moreno, Eric Singer se ve obligado a teñirse. Este momento farmatint es sintomático de cómo va la banda. Y Ace Frehley no tardaría en ser expulsado, por su rebeldía ante los nazi-líderes de Kiss, Gene y Paul, que en un momento de delirio, deciden continuar con un guitarrista de sesión disfrazado de Space Ace. Y así hasta la actualidad. Lo cual nos lleva a la siguiente pregunta: ¿es lícito seguir girando como Kiss cuando dos de tus miembros, con gran carisma, no están? ¿es lícito utilizar imitadores? Por una parte, creo que Kiss no es como una representación de un musical, en el que cuando el actor principal está de fiesta o indispuesto, la función sigue con el suplente. Por otra parte, en el caso (remoto) de que mañana se anunciara un show de “los actuales Kiss” en Barcelona… iba de cabeza!

No pesa el maquillaje, pesan los quilos.

Banda: Jane’s Addiction
Final de carrera: 1991
Retorno: 2003 – 2006
Bajas: Eric Avery (bajista)
Disco tras retorno: Strays (2003)
Lo Mejor: Vuelta en buena forma.
Lo Peor: Pérdida de la aureola de mito.

Lo de Jane’s Addiction es curioso. En 1991, cuando se separaron, poca gente conocía su grandeza. Se trata de la típica banda que años después se convierte en banda de culto, probablemente estaban adelantados a su tiempo, una banda de los 90’s en 1987. Ya en 1997 sacaron un recopilatorio (en plena efervescencia comercial del rock “alternativo”) e hicieron algunos shows en directo, aunque sin el bajista original, Eric Avery, quien se negó siempre a reunión alguna, y al que sustituyó circunstancialmente Flea, de los Red Hot Chili Peppers. En este recopilatorio ya grabaron dos temas nuevos. Y finalmente, tras muchos dimes y diretes, en 2003 se producía la noticia: Jane’s volvían. Hasta aquél momento, Dave Navarro había grabado con los Peppers y Perry Farrell tenía una carrera irregular, buena con los Porno For Pyros y entre rarita y mala en solitario. En 2003 publican un nuevo disco en toda regla, usando un bajista de sesión como si fuera un miembro nuevo de la banda. “Strays” no es mal disco, en absoluto. De hecho, tiene algunas canciones muy buenas, como “Everybody’s Friend” o “Price I Pay”. Pero claro, las comparaciones con los magistrales “Nothing’s Shocking” o “Ritual de lo Habitual” no se aguantan. Es duro sacar un nuevo disco cuando has publicado dos de los álbumes más importantes de los últimos 20 años. El problema es que mientras que en el 87 Jane’s eran unos adelantados a su tiempo, eran revolucionarios, eran mitos, eran los Doors y los Led Zeppelin de su tiempo… en 2003 se mostraron como mortales. Lo de la gira es otro cantar. Evidentemente se mostraron en muy buena forma. Y entiendo que los que los disfrutaron en su época se sintiesen defraudados, en el fondo no había pasado tanto tiempo desde sus últimos conciertos del 91 (por lo menos no tanto como para alguien que viese a Kiss en el 77 y en el 97). Pero para mí, como para muchísima otra gente que los descubrió en la “era alternativa” con el grupo desmantelado, fue una oportunidad de oro. Todavía eran jóvenes, estaban en muy buena forma, probablemente no tuvieran el misticismo de antes, pero por lo que a mí respecta, su concierto en Razzmatazz del 2004 fue una noche fantástica de la que guardo un gran recuerdo. Y afortunadamente, se volvieron a retirar. Hoy en día sólo Perry Farrel, el polifacético gurú-vocalista hace alguna cosa a nivel musical, aunque de poco interés. Dave Navarro, sin embargo, prefiere salir en las revistas del corazón divorciándose de Carmen Elektra.

Barcelona 2003 vs. L.A. 1987

CONTINUARÁ

Canciones:

Pixies: “Cecilia Ann”
Nik Kershaw: “Wouldn’t It Be Good”
ZZTop: “Viva Las Vegas”

27
Ago
07

Marta Sánchez

Reconozco que le tengo manía a Marta Sánchez. Una cosa tan irracional y tan humana como tenerle manía a alguien o algo. Me asquea. Me da rabia. Digámoslo como queramos. No me pregunteis por qué, pero de todas las artistazas de españa, esta se lleva la palma en manía. No hay ninguna razón en concreto, ¿acaso las han de tener, las manías?. No, están allí, y punto. Mi tendencia al prejuicio me lleva a equivocarme a menudo con las personas, aunque sinceramente, la Marta Sánchez persona me importa poco tirando a nada, y la Marta Sánchez personaje público me resulta odiosa. Y sí, he dicho personaje público. Porque hay quien se escuda en el hecho de ser “artistas”. No estoy de acuerdo. Desde el momento en que uno expone su arte (y llámese éste música, pintura, actuación, literatura o construcción de maquetas de edificios populares con palillos) al gran público, se convierte en un personaje público. Por ello, todo “artista” debe tener una personalidad exhibicionista que de no existir, haría a la persona disfrutar privadamente de su obra.

Creo que le puteaba que le recordaran estas fotos… no sé por qué, si son lo único interesante que ha hecho jamás.

Volviendo a la petarda esta de la Marta Sánchez, las últimas noticias que me tocó sufrir de ella, a mí como a cualquiera que vea televisión, escuche radio o lea prensa, dicen que sacó disco nuevo en el que incluía un single con un sampler del “Just can’t get enaugh” de Depeche Mode como base principal. Estupendo. Me encanta esa canción. Me parece que debería ser uno de los puntos álgidos de una noche de fiesta discotequera. Ahora resulta que la desgraciada esta se dedica a aprovecharse de una tonada tan popular como la de los británicos para hacer una de sus mierdas. No es la primera vez que esta individua se mezcla con uno de mis referentes, por todos los fanses es recordada su colaboración con Slash (que incluso se desplazó a la Celtiberia para hacer rueda de prensa). Claro que con Slash ya se sabe, si es hortera y tiene tetas, para allá que va. Lo de Michael Jackson ya no me cuadra tanto, aunque lo reconozco, en su momento me gustaba mucho el “Dangerous” y ese “Give in to me” en el que Slash ponía guitarra y pose, como anteriormente habían hecho Eddie Van Halen o Steve Stevens.

Rubia de bote… (hagan la rima)

Pero si algo recuerdo de Marta Sánchez es su etapa de ídolo cerdo de los machos celtibéricos. Su aparición desnuda en Interviu fue algo de lo más sonado. Recuerdo que era un crío y me cortaba el pelo en el típico barbero de barrio, que tenía la barbería llena de Intervius, de modo que ir a cortarse el pelo y salir con el calentón, todo era uno. Las fotos en pelotas de esa mujer tenían un sitio de honor en las paredes de esa barbería. Recuerdo que uno de los parroquianos se quejaba de que no enseñaba el culo en ninguna de ellas. Incluso recuerdo que en el casal d’avis donde iba mi abuelo a tomar la copa y echar la partida tenían un poster de Olé-Olé (nombre absurdo donde los haya) con ella recatadita, si se compara con las míticas fotos de Interviu. Definitivamente, nunca debió salir de las fotos.

Canciones:

Michael Jackson: “Give in to me”
Marvin Gaye: “Let’s get it on”
R.E.M.: “Bittersweet me”

25
Ago
07

"Cola" de Irvine Welsh

La carrera de Irvine Welsh está ligada directamente al cine de los 90’s, y a ese estilo de planos cortos, temática acerca de drogas, palos y violencia, y canciones en estética videoclip que se impuso en esa época. La carrera de Irvine Welsh está íntimamente ligada a la adaptación para el cine de su primera novela, hablo de la seminal “Trainspotting”. Desde aquél 1993 en que escribiera Trainspotting ha pasado mucho tiempo. Pero la peli del 96 todavía es considerada como un icono de culto de la década pasada.
La literatura de Welsh se puede explicar fácilmente para alguien que haya visto “Trainspotting”. Digamos que la adaptación al cine de esa novela fue bastante fidedigna. Y la novela que hoy nos ocupa, “Cola”, sigue un poco esa estela de la que sólo se ha salido mínimamente en una ocasión, en su cuarto libro, “Escoria”. El resto, es bastante parecido: personajes más o menos jóvenes, que viven en un cierto ambiente de marginalidad o cuanto menos de bajos fondos, coqueteos con drogas, alcohol, violencia, delincuencia y mala leche.

“Cola” no es muy diferente. Narra la historia de cuatro amigos que se crían en Edimburgo entre finales de los 70’s y primeros de los 80’s, en tres etapas, la adolescencia, la juventud y la madurez de alcanzar los trentaytantos en el nuevo siglo. Por supuesto, no faltan los ingredientes del cocktail que he nombrado, pero falta uno básico y que hace realmente interesante la literatura de Welsh, más allá de un vulgar panfleto de pandilleros, y me refiero a su sentido del humor, ácido a más no poder, y a su capacidad para exponer reflexiones acerca de la vida, de esa vida que en el fondo ninguno de nosotros tenemos tan diferente de sus personajes.

Este calvo con cara de freak es Irvine Welsh

Quizás también ese sea el problema de Irvine Welsh. Puede parecer que todos sus libros son iguales. Y sus personajes se parecen demasiado. Si comparamos con su obra más famosa, en “Cola” podemos decir que Juice Terry se parece demasiado a Sick Boy, que Carl Ewart es como Renton y que Gally se recuerda a Spud.

A mí, que viví durante 25 años en un barrio más o menos bajo de Barcelona, algunas de las actitudes y de las historias narradas me recuerdan a cosas que vi, anécdotas que conozco, a la gente de mi barrio. Y haciendo una lectura metafísica o filosófica del asunto, puedo decir que de sus letras se desprende una corriente misántropa, muestra una bajeza moral de las personas disfrazada de historieta. Parafraseando a Homer Simpson, “las personas somos horribles y odiamos cosas”. Pues eso.

Y para fans de la peliculita de marras, decir que en “Cola” aparecen algunos personajes de Trainspotting, así como también en “Porno”.

Canciones:

Sting: “Demolition Man”
White Stripes: “Fell In Love With a Girl”
Elvis Presley: “Mistery Train”

22
Ago
07

Notas Sonoras de Kar vol.1 RESTAURADO

El otro día ví que el link había muerto. Así que para permitir de nuevo el acceso al primer volumen de los recopilatorios más grandes de la historia de la música, he restaurado el link. Por si acaso, podéis descargarlo en las siguientes direcciones:

link con rapidshare

o bien

link con megaupload

Para más datos acerca de lo que podreis encontrar, pinchad aquí

20
Ago
07

Crónicas Romanas (y 2)

(…) Sin duda uno de los barrios con más encanto de la ciudad es el Trastevere. Pasa por ser el barrio bohemio de Roma, algo así como el barrio latino de París. El ambiente que se respira dista un poco de ser bohemio, por lo menos en verano, si se tiene en cuenta que varias de sus calles se convierten en auténticos zocos con improvisados puestos de venta de imitaciones (de relojes, de bolsos, cinturones, gafas de sol, …), de bisutería y otras chorradas, regentadas en su mayoría por africanos o pakistaníes. No deja de resultarme extraño ver estas paradas improvisadas por todos lados (aunque en Trastevere están tan juntas que parecen ciertamente eso, un zoco, se encuentran en otras zonas) sin que nadie haga nada, acostumbrado como estoy a las correrías en las calles de Barcelona cuando aparece la urbana. El núcleo está en la Piazza Santa Maria in Trastevere, donde tuve la osadía de sentarme en una terraza a tomar algo. La osadía la pagué cara, en el sentido literal de la palabra, que bohemia, la piazza lo es un rato largo, pero sin duda saben sacarle la pasta a los clientes. Y sin embargo en encanto de la plaza, de la terraza de ese bar con regusto clásico especializado en zumos de naranja y otras frutas, hace que uno se deje engañar y pague a gusto su consumición mientras ve pasar a la gente. Cenar en Trastevere no es tampoco barato, pero acostumbrado como estaba a la pizza y a la pasta rápida en establecimientos baratos destinados a turistas, pagar un poco más por una cena en un restaurante que tiene una terraza a una calleja, con mantel a cuadros incluido, vale la pena. Casi espero encontrarme a Dean Martin canturreando Arrivederci Roma al oído de una dama.
Está claro que Roma es también la ciudad de las iglesias. Las hay por todas partes. También hay por todas partes grupos de curas con alzacuello y de monjas. El caso de estas últimas es ciertamente curioso, las hay a montones, en grupitos, y con pinta de ser oriundas de Latinoamérica o de Filipinas. Se dice que muchas de ellas ingresan en las órdenes huyendo de la miseria. Durante un tiempo, están, la orden les paga unos estudios incluso universitarios, y una vez concluidos estos, su vocación desaparece súbitamente. De modo que cada vez que veía un grupito de estas mujeres (algunas muy jóvenes) me imaginaba que una de ellas se debía escapar por la noche de su celda del colegio Gesú e Maria en busca de una noche de pasión, y no me refiero a la de Cristo. Malpensado que es uno.El súmmum de las iglesias es sin duda alguna Ciudad del Vaticano. Uno llega a esa ingente Plaza de San Pedro y le dan ganas de hacerse católico y todo. A mí es casi el lugar que más me impresiona, porque el Coliseo, al fin y al cabo, es ruina, pero el Vaticano sigue allí, en pie y activo. De verdad, acojona. Pero antes es obligatorio visitar los museos vaticanos. Y venga aquí una recomendación muy importante. Si queréis visitar esos museos, no vayáis a las 8’30 como yo fui, pensando que cuanto más temprano mejor: os encontrareis con una cola desesperante, la mía fueron tres horas. Como Port Aventura pero sin agua. Es más inteligente ir a la una y media. A esa hora, la cola es de sólo media horita, y entrando a las dos se tienen 3 horas para visitar el museo. Lo que yo hice fue un grave error, ya que cuando logré entrar, estaba tan destrozado que no pude disfrutar del museo. Qué duda cabe, la Capilla Sixtina es algo espectacular. No olvidarse también la sala con los frescos de Rafael.


La escuela de Atenas… alguien reconoce los monigotes de la parte central derecha?

La Basílica pasa por ser una de las iglesias más grandes, creo que la segunda, del mundo. Y aunque el Barroco no es el estilo que más me gusta, cómo no caer rendido a los pies de esa mole ingente, donde reposan, dicen, los restos de San Pedro. Obviamente no es cierto, claro, como seguramente no es cierto que existiera San Pedro alguno. Pero para el visitante, eso no debiera importarle. Una característica del visitante a estos templos, y que en San Pedro del Vaticano se aumenta exponencialmente es el poco respeto que se demuestra. Así, a pesar de que indica claramente que no se puede entrar en los templos con pantalones cortos o con tirantes, decenas de personas insisten. Pero eso no es nada, lo peor es hechos como gente que se sienta en una esquina de la basílica, dentro, en un escalón, o bien se apoya a la columna, o se dedica a hablar a gritos, o a tocar todas las ruinas que están al alcance de la mano (menudos gilipoyas, se trata de piezas que han aguantado cientos de años!). Falta respeto, ese es el problema de este puto mundo. Yo no soy católico (Dios me libre!), pero respeto que estoy entrando en un templo de culto. Estoy entrando en su casa, nadie me ha obligado, pero es su casa y tengo que seguir sus reglas, y respetar. Es lo mismo que comentaba antes, respecto a la gente que tira sus botellas vacías en una esquina del arco de Tito. Si alguien le metiera esa botella por el recto probablemente se lo pensarían una próxima vez. Ok, me estoy poniendo un poco en plan Tony Soprano, pero no me negaréis que no me falta razón. Volviendo al Vaticano, destacar que la tumba del anterior Papa Godzilla se ha convertido en un punto de peregrinación, donde la gente sigue depositando flores, cartas en incluso fotografías (¿?).

A nivel de iglesias, a mí me gusta especialmente la de San Pietro in Vincoli, una pequeña iglesia no muy lejos del Coliseo. Se trata de una iglesia medieval reformada varias veces en el renacimiento y el barroco (por lo que mantiene estructuras románicas y góticas con decoración barroca). Incluye la impresionante escultura del Moisés de Miguel Ángel, a pesar de que no suele ser de las iglesias más destacadas en las guías. Esta iglesia guarda también una reliquia de lo que suponen ser las cadenas que se usaron durante el aprisionamiento de San Pedro, previo a su martirio. A mí, que la iconografía católica siempre me ha atraído, me pareció un lugar bonito.

Las cadenas del jodido San Pedro!!

Y con ello, finalmente, quiero concluir mi crónica romana, recomendando sin duda alguna la visita a la ciudad.

Canciones:

Otis Redding: “I can’t turn you loose”
Elvis Presley: “Unchained melody”
Alizee: “Moi Lolita”

19
Ago
07

Crónicas Romanas (1)

Vacaciones en Roma. El gobierno italiano debería homenajear a William Wyler por haber proporcionado un elemento de publicidad turística mucho más importante y efectivo que cualquier otra campaña publicitaria. A él, y a la Dolce Vita de Federico Fellini. Y a Roma que me fui, esta semana, a pasar unos cuatro días. Yo, como miles de españoles, que habían invadido las calles de una ciudad eterna donde el castellano y el catalán se podían oír por doquier. Qué ciudad. Terenci Moix dijo de ella que era una “gigantesca coctelera de los tiempos”. Gran definición. Y es que Roma respira historia por sus esquinas y sus calles. No es ningún comentario nuevo, y sin embargo, para mi gusto es el gran aliciente de la ciudad, lo que la hace verdaderamente mágica. Para mí, Roma es Quo Vadis, y es la Roma de las novelas de Morris West, y la de los Borgia y los cuadros de Rafael.
Mi centro de operaciones era el Hotel Robinson. Punto a favor: está al lado de la estación de Termini, y por lo tanto, se puede ir a pie hacia todos los puntos básicos de la ciudad, la Roma Imperial, las piazzas, el Trastevere, e incluso, haciendo un exceso, el Vaticano. Yo cuando visito una ciudad, suelo alojarme en hoteles de medio pelo con la condición de que sean baratos y que estén en un punto céntrico y accesible. Desde este punto de vista, el Hotel Robinson cumple estas condiciones. Por lo demás, estar al lado de una estación ya se sabe lo que implica, un enjambre de gente que habita las calles de esa zona, ya sean borrachuzos, manguis a la búsqueda del turista despistado y vagabundos. Como digo, no soy muy tiquis-miquis con los hoteles, y pase que la habitación fuese minúscula, que el lavamanos y el espejo estuvieran en la misma habitación, incluso pase que ducha y wáter compartieran un mismo espacio minúsculo. Pero lo de esa cama tenía que ser delito por fuerza. Incómoda podía ser el mejor de los calificativos.

Hotel Robinson: un ejemplo de optimizar espacio

El tópico dice que el italiano es un tipo campechano y amable, y que un turista de la Celtiberia se siente como en casa, Y no anda muy desencaminado. Chapurrear algo de italiano para moverse por cafeterías y tiendas es muy fácil, y a diferencia de nuestros amigos gavachos, el italiano de detrás del mostrador suele poner las cosas fáciles. En el fondo, sólo hay que poner las manos juntando las yemas de los dedos cuando hablas. El tópico pinta también al italiano como un tipo elegante, guaperas y algo chulo, algo así como Paolo Maldini, y a las italianas como mujeres guapísimas de las que en las revistas antiguas decían “de rompe y rasga”. El tópico masculino es bastante estúpido, la verdad. En cuanto al femenino, obviamente, hay mujeres guapas y feas, lo que sí es cierto es la tendencia que tienen las romanas a ir siempre muy arregladas, maquilladas, con tacones, y tal, cosa que también ocurre en algunos puntos del sur de España, pero que sin embargo no ocurre en Barcelona, por ejemplo.

Mi primera gran ilusión era ver la Roma Imperial. Y aunque lo hemos visto siempre, todos, en el cine, en la tele, en fotos, el Coliseo visto en vivo impresiona. Todo el paseo por la zona de los foros y el Coliseo produce una impresión especial. De hecho, en toda la ciudad pueden verse restos de la época clásica. Uno va paseando por la calle, en busca de una terraza donde tomar una cervecita fresca y al doblar la esquina se puede topar con los restos de un templo, con un mosaico o con un trozo de estatua. Supongo que el gran problema del ayuntamiento romano debe ser discriminar qué ruinas vale la pena conservar y qué ruinas son necesarias trasladar para poder permitir el crecimiento de las infraestructuras de la ciudad. Por cierto que una gran decepción fue ver lo sucia que está la ciudad. Me molestó especialmente ver cómo una zona tan impresionante como la del Palatino está llena de mierda, de botellas vacías, de papeles, incluso tirados en los caminos entre las ruinas. Supongo que es la consecuencia de albergar cientos de miles de turistas, extranjeros e italianos, pero aun así, es una pena.

La boca della verità

Aunque Roma seguro que vale la pena en cualquier época del año, debo avisar, oh queridos lectores, que en pleno agosto, es algo así como un ejercicio de masoquismo saunístico. No en vano los italianos llaman a su mes del emperador Augusto César ferragosto. Aunque sí que es cierto que por cada esquina hay una furgoneta/puesto de venta de bebidas, snacks, pizza al taglio e incluso fruta fresca, lo cual me pareció muy bien.

(Continuará)

Canciones:

The Police: “Demolition Man”
Billy Bragg: “A New England”
The Beach Boys: “California Dreamin'”

14
Ago
07

R.E.M. – Up

Ahora que parece que todo el mundo está de vacaciones y el país está medio paralizado, ahora que nadie parece, directamente, estar, voy a hablar de un disco que el tiempo ha enterrado en el pasado, que nadie parece recordarlo, pero que precisamente la perspectiva que da este tiempo que ha pasado desde 1998 hace que se revalorice. Me refiero a Up, primer disco de los R.E.M. como trío… esto lo escribí hace varios años para Riff-Fanzine, y hoy he vuelto a escuchar el disco, y he de decir que suscribo casi todo lo que escribí:

En 1997 en futuro de REM estaba jodido. Su batería de toda la vida (y amigo), el cejijunto Bill Berry decide abandonar la nave, aduciendo que ya estaba cansado de lo que implicaba entar en una banda como REM, aunque es vox populi que su repentino aneurisma cerebral en mitad de la gira de Monster que le llevó al borde de la muerte tuvo gran influencia.

Sin embargo el resto de la banda toma, para mi gusto, una decisión acertada, seguir sin el batería: sí, tenía carisma y era un compañero apreciado, pero su figura se podía sustituir. Y esta cuestión precipita una serie de cambios necesarios en el seno de la banda.

Los REM trío no tendrán el mismo sonido que antaño, rompen también con su productor de siempre, Scott Litt, deciden publicar las letras en el libreto del disco, se adentran en caminos menos guitarreros, hay más teclado, y sobretodo más tecnología. Y Up es el resultado de todas estas turbulencias.



Definitivamente, lo mejor del disco no es la portada


He de decir que cuando escuché el primer single, Daysleeper, temí lo peor, no por ser una mala canción, que no lo es, sino por ofrecer una sensación de que el sonido no sólo no había evolucionado sino que se repetía con malas copias. Por suerte, ese single lo eligió Warner por ser el corte del disco que más recuerda a la etapa comercial de REM, el resto del disco se aleja de esos parámetros por completo.

Como dije, en el disco abundan los efectos tecnológicos, loops, y demás. Algunos temas están grabados sin batería, en otros se ocupa de ella Barrett Martin (Screaming Trees) y otros músicos de sesión. El tono es muy reposado (nocturno, que decía Mills) y fue compuesto de manera bastante individual por cada uno de los miembros. Y el resultado, contrariamente a los pronósticos, es bueno, muy bueno.

Abren con una extraña y atmosférica Airportman, que se queda un poco en anécdota. Y continúan con Lotus, que tiene un aire vacilón, una de las grandes. En Suspition comienzan los cambios, la batería se sustituyen por una caja de ritmos, la guitarra pierde protagonismo y Stipe se desenvuelve de maravilla en un ritmo cadencioso. Cambios, sí, pero de calidad. Hope sigue un poco esa estela, pero la anécdota es que es sospechosamente parecida a un tema de Leonard Cohen (un rollo como Given to Fly – Going To California).

Y seguidamente viene la joya del disco, At My Most Beautiful, un temazo donde la influencia de Brian Wilson es notable, toda la imaginería pop, toda la carne en el asador para construir un tema que hubiera colado en el Pet Sounds si no fuera por el tratamiento de la voz de Stipe, que canta mejor que nunca. Una serie de cortes oscuros y de aire pesimista se suceden, con un estilo entre acústico y electrónico, mucho teclado y efectos. Why Not Smile es otro de los buenos momentos, aunque decididamente, el sonido no iría por los derroteros de Automatic For The People.

La frialdad que transmite Parakeet (ese piano!!!) es buena prueba de ello. ¿Qué queda pues, de los REM de Document? Poca cosa, por lo menos en Up. No son la misma banda, e intentar serlo hubiera resultado ridículo. Pese a todo, a los que estamos acostumbrados a unas sonoridades más cercanas al pop y el rock de corte “clásico”, decir que en directo estos temas suenan definitivamente bien, y que en su último disco vuelven a sonar más REM. Su sonido ha tomado otro giro y la experimentación de Up le hace grande.

Canciones:

R.E.M.: “Suspition”
R.E.M.: “At my most beautiful”
R.E.M.: “Sad Professor”




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