Archive for the '00 SECCIONES FIJAS: EL LIBRO DEL MES' Category

16
Oct
13

Libro del mes (octubre): “Ella Es punk Rock”, Pablo Poveda

Pablo Poveda es un cabronazo. Lo es, porque su novela “Ella Es Punk Rock” resulta la clase de libro que yo quisiera haber escrito. Pero no lo he hecho. Cosas de la envidia. Y no envidia sana, por favor, no hacen falta paños calientes. La envidia sana no existe. La envidia de verdad es la que nos hace rabiar. Lo demás son meros sustitutivos, sacarinas de la vida. Porque esta novela es, al igual que “ella”, punk rock. Lo que quiera que eso signifique.

Una historia adolescente vital y directa a la mandíbula, no podría ser de otra manera. Quizás me recuerda a la frescura del siempre reivindicable Kiko Amat, si bien la prosa de Pablo Poveda va más al grano. Como los Ramones en “It’s Alive” y sus veintiocho canciones en cincuenta y tres minutos. Igual de adictiva.

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14
Sep
13

libro del mes (septiembre): “disset maneres de matar un home amb un tovalló”, òscar Andreu (diecisiete maneras de matar a un hombre con una servilleta)

He de reconocer que no las tenía todas conmigo cuando este libro cayó en mis manos. He de reconocer también que la faceta radiofónica de su autor, Òscar Andreu, me gusta. Lo cual puede distar mucho de que me interesen sus habilidades literarias. Sí, Òscar Andreu podría entrar un poco en la categoría de “autores mediáticos”, o si más no, en la de esos escritores cuyo éxito, al menos inicial, no se debe a sus capacidades frente al teclado sino frente al micrófono, en el escenario o en la televisión. Nada que no le pueda pasar a un Steve Earle cualquiera. Podemos conceder el beneficio de la duda, sí, pero definitivamente, parece bastante claro que un debut literario resulta más sencillo y más arropado si su autor tiene un nombre en alguna otra disciplina popular: televisión, radio o música, por ejemplo.

Òscar Andreu conduce junto con Òscar Dalmau un programa radiofónico diaro en RAC1, actualmente la radio líder en Catalunya. Y sí, el programa me gusta, me divierte y me parece de lo más fresco que se puede encontrar en la radio actual. Para los muchachos chapados a la antigua como yo, que todavía escuchan la radio. ¿Cómo acabé con la primera novela de Andreu entre mis manos? Se lo pueden imaginar: un regalo.

Locutor...

Locutor…

Y bien, debo tragarme mis palabras, y mis prejuicios. “Disset maneres de matar un home amb un tovalló” (escrito en catalán, “Diecisiete maneras de matar a un hombre con una servilleta”) me ha gustado bastante. El libro, pues no sé si calificarlo de “novela” tiene un mecanismo más simple que el de un yo-yo, y no es otro que el de jugar con la identificación del lector con lo leído, abusar de esa memoria que tiene un prisma traicionero y cabrón, y hacer gala de un sano sentido del humor.

En realidad, se trata de una conjunción de memorias de un eventual alter-ego de Òscar Andreu de su niñez y adolescencia entre los 80s y primeros 90s en un barrio entre obrero y marginal de una de las muchas ciudades dormitorio que rodean Barcelona. Una cierta marginalidad, sin caer en lo sórdido, esa entrañable cutrez del barrio, ese arraigue por la calle. Lo reconozco, leía esas páginas (rapidísimo, de un tirón) y podía fácilmente rememorar historietas que yo mismo viví en mi barrio, extrarradio de Barcelona. Escrito en catalán, la mayoría de los diálogos están directamente escritos en castellano, porque ése era el idioma de los barrios periféricos.

¿Me seguiría gustando si yo hubiera crecido en una zona céntrica de Barcelona? ¿En un pueblo de Girona? ¿Tal vez fuera de Catalunya? ¿Y si mi niñez no hubiera transcurrido en los 80s? Es difícil de decir. Desde luego, la sencillez le suma enteros, y sin embargo, no creo que funcionara igual de bien sin el factor de tocar el substrato personal. Claro que también me encantaron las andanzas de Arturo Bandini y no fui un niño en una familia italoamericana ultracatólica de los años 30s.

 

Canciones:

Fleetwood Mac: “Your Own Way”

Brant Bjork: “Hynda 65”

Mark Lanegan: “You only live twice”

18
Ago
13

libro del mes (agosto): “pregúntale al polvo”, john fante

No puedo negar mi debilidad por John Fante, a quien descubrí, o me descubrieron, hace relativamente poco. Por John Fante y por su alter-ego, Arturo Bandini, protagonista de sus novelas más famosas. Lo curioso del asunto es que no se trata de un autor particularmente popular, pese a ser el estandarte del movimiento que dio en llamarse Realismo Sucio. Realismo Sucio… no me digáis que no suena bien.

Seguramente si Charles Bukowski no hubiera declarado su fanatismo absoluto por la obra de Fante, éste hubiera pasado bastante desapercibido. Afortunadamente, no fue así, y Bukowski, que como en el mismo prólogo a este “Pregúntale Al Polvo” confiesa, que fue el toparse con ese libro lo que le reconcilió con la literatura, y de paso, con la escritura, fue quien puso de nuevo en el mapa a John Fante.

John Fante en blanco y negro

John Fante en blanco y negro

Arturo Bandini, el protagonista del cuarteto de novelas más celebrado de John Fante, es un chaval italoamericano de orígenes muy humildes, con demasiadas ínfulas de ser escritor. Son los años 30, y Bandini, un crío, no más que un adolescente, deja su hogar en Colorado, convencido de que es ya un gran escritor, porque una revista de poca monta le ha publicado un cuento. Y viaja a Los Angeles, donde trata de sobrevivir, y de aprender lo suficiente de la vida como para poder dedicarse a la escritura.

No puedo más que identificarme con ese Bandini, jovencísimo, gritando a los cuatro vientos que es un genio de la literatura, egoísta y creído, pero tierno e inocente hasta la tontería. Sin ninguna picardía, carne de arrabal, arribista irremediable. Actitud.

No hay que olvidar, claro, que se trata de una novela que se escribió hace más de 70 años. Y sí, si no se hace el ejercicio de contextualizar, pudiera parecer algo desfasada, en algunos aspectos.

Podría recomendar cualquiera de las cuatro novelas que llevo leídas, hasta el momento, de John Fante, a saber, las pertenecientes al cuarteto de Bandini, “Espera a la primavera, Bandini”, “Camino de Los Angeles” y la presente “Pregúntale Al Polvo”, así como “Llenos de Vida”, que ya no tiene al alter-ego Arturo Bandini como protagonista, si bien hay nexos en común. Si he de quedarme con una, destacaría “Camino de Los Angeles”, su obra póstuma, aunque aquí se mezclan elementos de mi substrato personal, de un momento, de un lugar, que no vienen a cuento.

En fin, aprendices de modernetes que adoráis la obra de los popes de la Generación Beat, rockerío que tenéis a Charles Bukowski como referente, escritores en la sombra, adolescentes… todos deberíais leer las andanzas de Arturo Bandini. No os arrepentiréis.

Canciones:

Ghost: “Elisabeth”

The Cure: “In Between Days”

Willy DeVille: “Still”

05
May
13

Libro Del Mes (Abril): “No Saldré Vivo De Este Mundo”, Steve Earle

De acuerdo, el mes pasado no hubo sección, y este mes, ya voy 5 días tarde. No es que no haya leído nada interesante de lo que hablar. No es eso. Circunstancias difíciles de controlar me han hecho alejarme del teclado durante más tiempo de la cuenta. Poco importa todo esto, sin embargo, así que lo mejor es lanzarse, sin mayor dilación, al libro del mes de abril.

No soy lo que podríamos decir un fan de la carrera musical de Steve Earle. En realidad, sólo he escuchado un disco suyo, “El Corazon”, y aunque me gusta, no le he dedicado mayor atención al resto de LPs de nuestro hombre, si bien sé que es una cuestión de tiempo. Hago esta puntualización para que no se crea el lector que los elogios que le pienso dedicar a la primera novela de Earle son debidas a la obnubilación propia del admirador. No sería el primer músico que se lanza a la novela, y estos saltos de disciplina artística suelen tener resultados desiguales. Afortunadamente, sin embargo, puedo deciros que en el caso de Steve Earle, no puedo sino dedicarle elogios.

“No Saldré Vivo De Este Mundo” toma su título de la canción de Hank Williams, y es el propio fantasma del mito de country quien toma protagonismo en esta historia, fechada a principios de los 60s en un suburbio de San Antonio, Texas. Una serie de personajes marginales puebla la historia, protagonizada por Doc, un exmédico yonqui de mediana edad que malvive ejerciendo su trabajo para aquellos quienes no pueden permitirse acudir a un hospital: prostitutas, drogadictos, rateros de mala muerte. Todo da un giro cuando acude en busca de sus servicios Graciela, una jovencísima inmigrante mexicana. A partir de ahí, acontecimientos extraños se sucederán en el barrio. Y hasta ahí os puedo contar.

De marginalidad sabe un rato, el tío Earle, quien se inyectó todo lo que se podía inyectar, y quien paseó por los callejones, las cárceles y los tugurios. Eso fue hace bastante, y su supervivencia y salida de ese mundo nos ofrece una visión realista y a su vez, cariñosa hacia todos aquellos personajes que se mueven en ese sub-mundo que parece tan lejano.

Y al final, la redención, claro. El concepto de la redención siempre me ha repelido, por tratarse de un recurso fácil, por ser un sospechoso trampolín a la sensiblería en el mejor de los casos, cuando no a la pura hipocresía. Y por manido. Es quizás el punto más débil de la novela. Pecata minuta, debo decir. “No Saldré Vivo De Este Mundo” se lee de una manera rápida, pero es capaz de dejar un poso. Alguna vez he confesado que en gran medida, juzgo un libro en función de si, al cerrarlo, me hace pensar en lo leído. En este caso, Steve Earle ha tocado la tecla adecuada. Esperemos que no sea sino el principio de una carrera novelística prometedora.

Canciones:

Mark Ronson (feat. Daniel Merriweather): “Stop Me”

The Rolling Stones: “The Singer, Not The Song”

Soundgarden: “Powertrip”

14
Mar
13

Libro del Mes (febrero): “Això és una altra història” o “That Was Then, This is now”, S.E.Hinton

Lo sé, lo sé, estamos en marzo. Ya perdonaréis esta falta de puntualidad…

De verdad que algún día se hará justicia en este mundo y los traductores de títulos de películas pagarán sus penas. Y si nos pensábamos que esto de las traducciones infames, esas que parecen hechas en cachondeo, en una espiral del a ver quién la dice más gorda, quedaba reducido al mundo cinematográfico, aquí tenemos la prueba de que no es así. De este modo, una tal Elisabet Cabeza traduce al catalán el título original “That Was Then, This Is Now” como “Això és una altra història” (esto es otra historia). No me preguntéis por qué. No lo entiendo. Máxime cuando el título original me parece muy bueno, y carece de ningún giro o expresión inglesa intraducible. En casos como este pienso que tal vez debería habérmelo leído en el inglés original. Os confesaré, sin embargo, que me da cierta pereza leer novela en inglés. Aunque eso, claro, es cosa mía.

Aquello era entonces, esto es ahora. Parece claro que la cosa va de cambios, y de decepciones cuando no todo el mundo quiere aceptar esos cambios. Porque los cambios asustan, y a nadie le gusta vivir asustado. Esta sensación de inmutabilidad que nos proporciona una falsa sensación de control y, a la postre, de confort, es una de las grandes trampas de las personas. Todo cambia. A veces, no lo hace de un modo gradual, y se deja la vaselina olvidada. De repente, zas! Y ya está.

También se hizo una película de esta novela... aunque menos interesante...

También se hizo una película de esta novela… aunque menos interesante…

Y aquí estoy yo, a mis 33 años, leyendo novelas que se recomiendan como típica lectura para 3º de ESO, como he podido ver por internet. Tal vez sea porque uno de los libros que más disfruté y con el que más cariño recuerdo de mis 13 años es ese “La Ley De La Calle (Rumble Fish)”, también de Susan E. Hinton. La diferencia es que he releído esa novela varias veces, la última no hace tanto, y he visto la película que rodó Coppola sobre la misma en otras tantas ocasiones. Tal vez sea porque me gusta leer libros de temática adolescente. Tal vez sea un complejo de Peter Pan. Pero si no os importa, dejaremos esos asuntos a mi psicoanalista. Y sigamos con “Than Was Then, This Is Now” (ya me permitiréis que no utilice el título traducido).

Se trata de la tercera novela de S.E.Hinton, tras las celebérrimas “Rebeldes” y  “La Ley De La Calle (Rumble Fish)”, y parece que va a ser un poco más de la mismo. Chavalería, bandas, peleas callejeras, chicas… siempre me ha resultado curioso cómo Hinton fue una escritora que supo meterse en la piel de un muchacho adolescente. Sin embargo, esta última novela tiene un giro final que aún no sé juzgar.  No sabría si calificarlo de realismo o incluso de moralina. Pero visto ahora, y tal vez sea mi óptica de que hace ya un cierto tiempo que dejé atrás la adolescencia (por lo menos a nivel de edad), puedo reconocer que los protagonistas, Mark y Bryon (sí, Bryon, no Byron, como el Lord), son tipos que acaban no cayendo bien.  Que tal vez hace un tiempo sí hubiera querido identificarme con ellos, pero eso era entonces, y esto es ahora.

Canciones:

Eric Clapton: “Wonderful Tonight”

The Stone Roses: “Made Of Stone”

Roy & Dew Drops: “The one who’s hurting (is you)”

23
Ene
13

libro del mes (enero): “Eres el Mejor, Cienfuegos”, Kiko Amat

Se lo debía. Después de haber disfrutado de sus 4 novelas y de su libro de memorias/vivencias/anécdotas musicales, y después de haberle sableado alguna que otra idea de su página web, como esta misma sección del “Libro Del Mes” (que tampoco es que sea el paradigma de la originalidad), obviamente, Kiko Amat tenía que aparecer en estas líneas.

Su última novela, “Eres el mejor, Cienfuegos” se publicó a finales de 2012, de modo que para variar, un poco de actualidad literaria. Y tras haber seguido la carrera novelística de Kiko Amat, leyendo este libro he tenido la sensación de que se nos ha hecho mayor. No es que suponga un problema, porque, sabéis qué? Yo también. Pero sssshhhh, no se lo digáis a nadie. El caso es que se trata de la primera novela que Amat no centra en un personaje juvenil, adolescente o pre-adolescente. En este caso, el protagonista, Cienfuegos, es un tipo que bordea peligrosamente la cuarentena, y las visicitudes que vive son las propias de su edad y de las circunstancias que ese ente tan triste y gris que llamamos “realidad” nos proporciona.

A su vez, se trata de la novela más claramente politizada del autor, que se posiciona fervientemente a favor del movimiento 15M. Y por si fuera poco, ese poso de amargura que sus anteriores libros podían, más o menos, reflejar, aunque sin perder nunca el sentido del humor tan característico de Amat, en “… Cienfuegos” se torna agridulce, o incluso, con un cierto vitalismo y casi, oh, cielos, optimismo.

Reconoceré que el final no me ha acabado de convencer. A pesar de ello, he disfrutado de ese retrato con naturalidad y sin aspavientos de lo crítico que es dejar de tener ventitantos, cambiar de prefijo, comenzar a cargar la mochila de neuras propias y también ajenas, que ese ente que llamamos “sociedad” y que siempre nos sirve de chivo expiatorio nos proporciona, y al final estás bordeando esa terrible cifra de los 40 y eso que tanto acojona y que llaman madurez. Por lo menos a mí, que todavía me queda más de un lustro para ello, me acojona.

La carrera novelística de Kiko Amat la recomiendo fervientemente, y aprovecharé estas líneas para hacer un Top4:

1.- Rompepistas

2.- Cosas que hacen BUM

3.- Eres el mejor, Cienfuegos

4.- El día que me vaya, no se lo diré a nadie

En todas ellas se hacen referencias al pop y también a lo que se llamaría cultura pop, de cine y novela contemporánea. En “… Cienfuegos” están ciertamente bien insertadas, como guiño a la afición pero lo suficientemente sutil y tangencial como para no echar atrás a los no iniciados.

En definitiva, una buena novela, libro entretenidísimo pero ojo, con más fondo del que pudiera parecer en un principio. Si no habéis leído nada de Kiko Amat antes, lanzáos a por los #1 y #2 de la lista, pero si ya lo habéis hecho, no dejéis escapar este “Eres el mejor, Cienfuegos”. El cabrón de Kiko Amat lo ha vuelto a conseguir.

Canciones:

Portishead: “Cowboys”

The Jam: “Away from the numbers”

The Cure: “In Between Days”

26
Dic
12

LIBRO DEL MES (DICIEMBRE): “La Magnitud Del Desastre”, Oriol Llopis

Alguien me podrá decir que cuando ya no es el músico, sino el crítico o el periodista musical, el que publica sus memorias, es que todo se nos ha ido de las manos. Y probablemente no le falte razón. Aunque las mías para hacerme con este libro eran dos. O tal vez tres. La primera, es que me siento más cerca del periodista musical que del músico. Egoísmo. Ya que soy consciente que ser estrella del rock me queda muy lejos, me puedo conformar con escribir sobre rock. Porque el periodista musical es, al final, un fan, ¿no?. La segunda, que Oriol Llopis es todo un personaje, bregado en mil batallas de toda índole, y un tipo con cosas que contar de cómo era estar trabajando con el rock n’ roll en nuestro país. Y la tercera, que es razón pero no lo es tanto, porque leí comentarios buenos sobre este libro.

Oriol Llopis es un crítico musical que lleva metido en el mundillo desde mediados de los 70’s, con revistas tan cruciales para la escena en el país como Vibraciones, Disco Express, Star o finalmente, Ruta 66. De un modo intermitente. Tan intermitente como su estilo de vida lo permitía. Sí, Oriol Llopis fue un vividor, tan amante del rock n’ roll como de hacer lo que le viniera en gana, incluyendo darle al alpiste mucho más de la cuenta, y tener que costearlo de muchos y muy variopintos modos, pero también dejándolo todo para escaparse al Paraguay en plena dictadura, o tener que vivir altibajos que le llevaban a deber empezar de nuevo, con trabajos como una empresa de repuestos automovilísticos o un safari park en Alicante.

No es un libro sobre rock, aunque por supuesto, se habla de rock. Quizás más de rock como actitud, aunque éste último término esté más denostado, que como música. De hecho, sí, se habla de música, pero de un modo tangencial. Tampoco podría decirse que es una biografía al uso, porque está estructurado caóticamente, sin una cronología, con saltos temporales y espaciales definitivamente necesarios.

No deja de quedarme la sensación de que el autor, Llopis, calla (definitivamente mucho) más de lo que cuenta. Y sin embargo, es suficiente. Sin llegar al estilo pedante de Sabino Méndez, ni a su meticulosidad, dentro del desorden, que muestra en sus libros “Corre, Rocker” y “Hotel Tierra” (recomendables, pardiez!), sí que guarda ciertos puntos en común. Especialmente por narrar cómo era estar relacionado con el rock n’ roll hace 30 y 40 años en España. Incluso podría emparentarse de algún modo con determinados parajes del libro “Memorias De Un Gángster De Barcelona”, de Lluc Oliveras, donde se narraba la vida de Dani El Rojo.

La promoción del libro habla de periodismo gonzo o de kamikaze. No hay para tanto, pienso yo, por lo menos, no por lo que cuenta. Y sin embargo, da buena muestra de un defecto de la crítica musical, que él ha evitado, y es esa tendencia a querer nadar y guardar la ropa, o incluso a ver los toros desde la barrera. Llopis no es que viviera como una rockstar, más que nada porque económicamente no podía. Pero siempre que pudo lo intentó, como mínimo, hacerlo de un modo libertino y libre. Mientras el dinero llegaba para los vicios, fuesen estos los que fuesen.

Tenía un look de lo más molón, en los 70s

Tenía un look de lo más molón, en los 70s

 

Aunque el estilo es ágil y muy fluido, haciendo que el libro se lea de un tirón, me irrita especialmente esa manera de escribir de Oriol Llopis, lleno de giros supuestamente coloquiales, de onomatopeyas, de expresiones pretendidamente callejeras. Se puede pretender escribir tal y como se habla, como se habla en la calle, y sería algo muy lícito. Pero sabéis cuándo veis una peli de Fernando Colomo, de esas que rodó a mediados de los ochenta, y los personajes hablan con eso que se dio en llamar “cheli”, el argot callejero de la década de los calentadores y las hombreras… pues el libro parece algo así. Y amigos, desde que Ramoncín publicó un libro a modo de “diccionario” cheli (“El Tocho Cheli”), ya no puedo con eso. Sinceramente, no recuerdo si en el Ruta 66 también escribe así, pero al lado de esa prosa extremadamente recargada y complicada de Jaime Gonzalo e Ignacio Julià que siempre fue santo y seña del Ruta, parece que lo haya escrito un niño de trece años.

Pecata minuta, pues cuando leemos una autobiografía (y por favor, dejadme subrayar el prefijo) de una persona que realmente tiene cosas que contar, se agradece. Echo en falta, sin embargo, ser más incisivo, un poco más ordenado, y por dios, hablar un poco más de música. O de los músicos. Un tío que ha estado con Johnny Thunders, con Iggy, con Burning o con Dogo y Los Mercenarios, forzosamente, tiene que bastante más que explicar que lo narrado en esas páginas. Podría decir que tal vez para el siguiente volumen, pero me temo que no habrá siguiente volumen.

Canciones:

LCD Soundsystem: “New York I Love You”

Nancy Sinatra: “You’ve Only Live Twice”

The Monarch: “’69 Monaro”




junio 2017
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