Archivos para 30 abril 2007

30
Abr
07

Limones

Por alguna razón, mis entradas dedicadas a libros están siendo muy frecuentes, No es que pretenda ahora convertir este, vuestro blog favorito, en una especie de rincón literario cutre. Simplemente ha surgido así. Prometo volver a hablar de pedos, de telebasura y de wakanrol muy pronto. Pero de momento, y por hoy, el protagonista es Sergi Pàmies y su libro “Si et menges una llimona sense fer ganyotes” (algo así como “si te comes un limón sin poner caras”). Ayer me enteré que, pese a que lleva muchos meses publicados, tuvo el dudoso honor de ser de los más vendidos en St. Jordi.

Aunque he de reconocer que su autor me tiraba bastante para atrás. Por si alguien no lo conoce, Sergi Pàmies (periodista y escritor, reza su mini biografía) es un asiduo los programas de radio y de tele (principalmente de radio) como colaborador. Y en general hace del típico colaborador graciosillo-listillo. Suele participar también en tertulias deportivas, o sea, de fúngol. Lo relaciono bastante con Quim Monzó, supongo por el hecho de ser ambos asiduos de teles y radios, por ser más o menos de la misma quinta y por la querencia a los libros de relatos cortos que ambos tienen. La verdad, sin embargo, es que durante una temporada escuché a Pàmies haciendo una sección de libros en un magazine y parecía no ser tan gilipoyas como en otros foros. Tal vez fuera eso lo que me llevó a su libro. Tal vez los elogios que por todas partes se podían leer. Tal vez simplemente me apetecía leer un libro en catalán y me fuí a un recurso fácil.


Eres más feo que el Fary chupando limones

El caso es que, una vez leído el libro, me ha resultado de una irregularidad preocupante. A cuentos con verdadera genialidad se le enlazaban otros cuentos bastante insulsos. Me gustó sobretodo la manera de tratar los sentimientos (principalmente amor y abandono), de una forma externalizada, directa y casi cruda, como si narrara periodísticamente en interior de sus personajes. Y para acabar, una cita de su cuento “L’excursió”, que me pareció genial (lo traduzco):

“No olvidaré nunca el día en que mi padre me llevó a ver el Conflicto Generacional. (…) Cuando llegamos a casa yo notaba que alguna cosa había cambiado, pero no le daba importancia. En parte, me sentía un poco decepcionado. Mi padre me parecía mucho más distante, mi madre más mayor, y la altura de los estantes más accesible. No quise ver la televisión en el comedor. En lugar de darles un beso antes de ir a dormir, les dije “buenas noches” con la boca pequeña, como si me avergonzase. Antes de cerrar los ojos sentí que el cerebro me iba a mil por hora y que no conseguía ordenar los pensamientos. A partir de entonces ya no volví a escuchar cantar a mi padre nunca más y comencé a tener malos recuerdos”

Me parece muy bueno!!

Canciones:

Harry Connick Jr. : “There’s no bussiness like show bussiness”
The Clash: “Death or Glory”
Roberta Flack: “Killing me softly”

27
Abr
07

Spanair

Jueves. 23’55. Aeropuerto de el Prat. Un avión de Spanair aterriza, procedente de Madrid. Unas decenas de personas procedemos al penoso trámite de desencajarte del miserable asiento, tratar de coger nuestros enseres personales de las escotillas y enfilamos en un ritmo cansino, casi procesional, hacia la puerta delantera, donde un triste autobús nos acercará a nuestro destino ansiado, la terminal de salida. Procedentes de Madrid, el grupo lo componen básicamente personas que han ido por trabajo a la capital del reino español, cansadas, aturdidas, con pocas ganas de hablar y mucho menos de quejarse por la indignante hora y media de retraso con que nos ha obsequiado la compañía. La cara de los componentes del grupo es un poema. Incluso aquellos quienes en Barajas todavía tuvieron moral de quejarse y tratar de discutir (estérilmente) con el personal de tierra de la compañía, inoperante, casi insensible, a la llegada ya portan con resignación la cabeza baja y el hastío en los ojos. Una vez más, Spanair proporciona la frustrante experiencia del retraso injustificado y el trato denigrante al pasajero. Que les den por su jodido culo.
En Barajas, tres horas antes, no aparece el vuelo anunciado en el monitor de la puerta de embarque. Ya me supongo, entonces, que la cosa va para largo, y me resigno a leer en un asiento cercano, como suelo hacer. Últimamente NUNCA cojo un vuelo a la hora, así que ya me he acostumbrado. Acostumbrado. Penoso, ¿no?. En cualquier caso, no entiendo aquellos quienes se dedican a hacer un mínimo de quince minutos de cola frente a la puerta, cuando en los aviones la sesión es numerada. A no ser que la bolsa que suba a cabina no me quepa debajo del asiento, no me levanto a hacer cola. Me da igual entrar el último.
Spanair. Siempre jodiendo.

Cuando el retraso comienza a rebasar el límite de lo tristemente normal, algunos pasajeros montan en cólera. Discuten con la chica de Spanair, en una muestra de la esterilidad de una discusión ante alguien que se sabe fehacientemente que nunca resolverá el problema. Así mismo, muestran su enfado hablando hacia la platea que conforman el resto de pasajeros, y los conminan a unirse en su queja, “si todos hiciéramos lo mismo…”. Yo, que ya no creo en la revuelta social, me limito a meterme en mi libro, y esperar mientras el enfado, la tensión y el cansancio se apoderan de mí.

Entiendo que los problemas no son inherentes a Spanair, pero sí es cierto que mis últimos vuelos con esta compañía han sido un absoluto desastre, amén de la cola tercermundista que se montan en los, a todas luces insuficientes, mostradores de facturación a Barcelona en Barajas. Así que desde estas líneas, no puedo más que dedicarles un sentido y profundo que os jodan.

Canciones:

Led Zeppelin: “Dazed and confused”
DJ Zebra: “Four to the floor vs. best of you”
Diamond Dogs: “Sad to say I’m sorry”

26
Abr
07

Rock n’ Roll

Esto de los looks al final acaba siendo algo ridículo. Lo que hoy es lo más, mañana es completamente absurdo. Y que tire la primera piedra aquel que nunca se dejó influenciar, en mayor o menor medida por las modas (de la tendencia que sea). Ok, como de mentirosos y pudorosos está el mundo lleno, hoy me apetece recordar una estética que si bien hace tiempo que ya nunca veo, siempre me encantó. Me refiero a la estética rocker, rockabilly o rock n’ roll 50’s.

Quede claro que si no te interesa la el rock n’ roll de los 50’s nada de esto tiene mucho sentido, pero dudo que nadie que vista como un rocker no disfrute con un disco de Buddy Holly. Me encanta esa estética tan peculiar, tan glamourosa. Un buen rocker debe llevar tupé y gomina (o brillantina, como lo traducían en algunas películas cutres). Con el tupé hay que tener cuidado, porque si no, la cosa puede parecer algo ridícula. No es tan difícil, sólo hay que fijarse en el Elvis de esa época, en Eddie Cochran, o incluso al rocker más genuíno, James Dean en Rebelde Sin Causa. Con las patillas ocurre lo mismo, necesarias, pero nunca excesivas. Pero lo mejor viene en la ropa: Las camisas, brillantes, con bordados, o bien camisas lisas de tonos verdes o rojos… imprescindible camiseta blanca debajo, en el caso de estas últimas. Depende de si se va al Drive-in con los colegas o a bailar con Jenny. Camisetas lisas blancas o negras, ajustadas, pero sin llegar al afeminamiento. Los pantalones, generalmente tejanos oscuros, opción dobladillo hacia fuera. Si se va a bailar con Jenny, pantalón de pinzas negro o incluso blanco. El calzado puede ser unas botas de motorista, unas bambas converse (negras o azules, nada de tonterías) o mi favorito, para ocasiones especiales, unos fantásticos zapatos de gamuza, negros o blancos. La chaqueta, cazadora de cuero negro o se admite la variante cazadora tipo James Dean (Rebelde Sin Causa otra vez!!). Ojo con las americanas con bordados en las solapas, que no todo el mundo es Jerry Lee Lewis. Lo de los sombreros de vaquero no me convence, las gorras de motorista sólo pueden no parecer ridículas en la cabeza de Marlon Brando, así que como mucho, gorras de béisbol o gorritos de lana de estibador, en el caso de que uno no esté convencido de su tupé.

Rubio americano perenne y encendedor metálico imprescindibles. Lo del peine el en bolsillo de atrás siempre me pareció paródico. Coca-cola en botellín con pajita asomando. Ford Mustang. Guitarras Guibson Les Paul… hace falta que siga???

Stray Cats: reviviendo los 50’s tres décadas más tarde

Ok, seguro que desde fuera puede parecer una estupidez. Pero siempre me ha gustado mucho esta estética. De hecho, cuando tenía doce o trece años soñaba con ser un rocker y tener una pandilla de amigos como en la película “Rebeldes” de Francis Ford Coppola. O como en “Grease”, que aunque ahora me parezca ridícula, fue la primera película con la que me fascinó el rollo 50’s. Luego vino el grunge y la era alternativa, y lo cambió todo.

Y es que el rock n’ roll de los 50’s nunca ha dejado de estar considerado como el verdadero rock. Y aunque no cambiaría mis discos de los 60’s/70’s/80’s/90’s por nada, parte de razón no les falta. Los punkies fueron los primeros en reivindicar a los 50’s, prueba fehaciente está en los Ramones. Pero el movimiento Rockabilly de finales de los 70’s y los 80’s hizo que en ciudades como Barcelona no fuera raro ver tupés. Hablo, por supuesto, de los grandísimos Stray Cats. Y por qué no reivindicar a las dos grandes bandas rockers de Barcelona, me refiero a Loquillo y Trogloditas y a Los Rebeldes. A mi hermana mayor le encantaban Los Rebeldes, y a decir verdad, sus discos, escuchados hoy en día, no están nada mal. A mediados de los 80’s, películas como La Bamba, Gran Bola de Fuego, Regreso al Futuro o Rebeldes volvieron a poner de moda el look 50’s. Claro que también era la época en que George Michael se disfrazaba de rockabilly homo con gafas de espejo, lo cual tampoco es que aporte mucho al estilo.

La música de los 50’s era grande. Cualquier recopilatorio (no olvidemos que en esa época se llevaba el single, no el LP) puede hacerme feliz unas horas, aunque es una pena la ínfima calidad de alguno de ellos (en lo que a sonido, presentación y datos se refiere, la música es impresionante). Y su estética asociada me parece más reivindicable que muchas otras. Aunque lamentablemente, a menudo se mezcla entre el garrulismo motero y la cutrez, por no hablar de las conexiones neonazis, un día os he de hablar de un local al que fui en Copenhagen. La última vez que ví una reunión de rockers de la vieja escuela en Barcelona fue en el último concierto de Brian Setzer en Razzmatazz. El concierto fue insultantemente corto, y si no fuera por la profesionalidad de Setzer, que lo maquillaba, casi diría que desganado. Pero esa reunión de rockeros me recordó cuando en mi barrio todavía podías ver a grupos de orgullosos rockers urbanos.

Canciones:

Los Rebeldes: “Mía”
Stray Cats: “Rumble in Brighton”
Eddie Cochran: “Summertime Blues”

24
Abr
07

St. Jordi

Ok, ok… debería haber escrito esta entrada ayer por la noche. En fin, qué le voy a hacer. Me encanta esta fiesta, supongo que de las “fiestas populares” es la que más me gusta. No me importan esos aluviones de libros que sólo se pueden llamar tales porque tienen tapas y páginas, tampoco el acoso y derribo por parte de los floristas espontáneos que inundan las calles a todo varón sin una rosa en su mano. No, todo eso me da igual. Me gusta dar una vuelta por el centro de Barcelona ese día y acabar con un libro en la mano.

No entiendo a aquellos que soportan estoicamente colas indecentes para una firmilla en el libro de turno. Los escritores no me parece que tengan esa aureola de estrella como para requerir un fetiche suyo en forma de triste dedicatoria. Y más si se trata de Andreu Buenafuente, Pablo Motos o la gente de Polònia. Pero claro, viniendo de un tipo que al acabar el concierto de Fun Lovin’ Criminals bajó al parking de Bikini a que Huey Morgan (un tipo majete) le firmara el disco, la cosa no tiene mucha credibilidad.

Una de las fotos más clásicas del Rat Pack: Dino acaba de contar el chiste de mistetas

El otro día veía a Terenci Moix por la tele, unas imágenes antiguas -claro- en donde hablaba de lo mucho que le gustaba el día de St.Jordi y pasarse un buen rato firmando ejemplares a sus lectores. Que le gustaba “sentirse querido”. Así de simple, puro narcisismo literario. La verdad es que me interesa más el Moix personaje que escritor, al que, en el fondo, desconozco, no he leído casi nada suyo. Pero un día cayó en mis manos, por pura casualidad, el primer volumen de su autobiografía, y me gustó (El Peso de la Paja… ok, no me diréis que soy el único malpensado… y aunque ese es el nombre de la calle donde el escritor nació, nombre cachondo donde los haya para una calle, estoy seguro de que al autor le encantaba el doble sentido del título). Tengo por ahí pendiente la segunda parte.

Para mí, cayó un libro sobre el Rat Pack que ha escrito un tipo que tiene sólo 29 años. Con independencia de la calidad del libro, que desconozco, y del cual ya daré cuenta, sólo decir (y ya lo he comentado alguna vez) que me revienta ver que un tipo sólo un poco mayor que yo puede ver publicado, y con cierto éxito, un libro sobre el Rat Pack (lo que viene a ser escribosobreloquemesaledeloshuevosymelopublican)… envidia, ciertamente.

Canciones:

Harry Connick Jr. : “Come by me”
Pearl Jam: “Rats”
Grand Funk Railroad: “Shinin’ on”

20
Abr
07

Psiconalizándome

Igual que las dos últimas veces que fui al cine, una fue para ver Babel, que me gustó mucho, y la otra para ver “Rocky Balboa”, que también me gustó mucho. Porque no todo va a ser leer Literatura, así, con la primera en mayúsculas, “El Psicoanalista”, de un tal John Katzenbach es al mundo editorial lo que “Rocky Balboa” es al celuloide.

Pero me lo regaló mi hermana en navidades, y se merecía una oportunidad. Además, tuvo el acierto de comprármelo en edición de bolsillo, el mayor invento literario desde la imprenta de Guttemberg. Yo soy de los que maltratan sus libros. Viajan conmigo, se me caen, sufren golpes, las páginas se me arrugan, las tapas se me doblan, han de caber en bolsillos o han de estar embutidos entre los calcetines sucios y el neceser. Una edición de lujo sería un estorbo para mí. Eso se lo reservo a quienes compran libros para que queden bien en la estantería, o para los libros en los que las fotografías toman un papel privilegiado (como el fantástico “Rolling with the Stones” de Bill Wyman). Curiosamente para los discos, es al contrario, soy muy puntilloso y me gusta que estén con las cajas de CD intactas y las carpetas en buen estado.

En fin, “El Psicoanalista” es un libro tipo best seller de temática thriller. Y tras esta sarta de anglicismos, puedo deciros que sin mayores pretensiones, se trata de una novela que se lee rápido y engancha. Su argumento podría servir para cualquier película americana que se estrene un día de estos. Pero la trama está muy bien enlazada y definitivamente, engancha. Cuando cierras el libro, uno se queda con las ganas de leer un poco más y saber qué le pasará al doctor Ricky Starks. Y mantener el ritmo en 500 páginas no está nada mal. Si bien algunos aspectos del desenlace son algo previsibles, se trata de un libro muy entretenido, de modo que no le puedo pedir mucho más.

Canciones:
Diamond Dogs: “All Strung Out”
The Hellacopters: “Soulseller”
Tom Petty & The Heartbreakers: “Hope you never”
16
Abr
07

Nostalgia y Popular 1

Estoy en una fase nostálgica. Por supuesto, no hay un único factor culpable de esta fase nostálgica. Pero desde luego sí que existe un elemento catalizador que acelera el proceso. Y en este caso, resulta que pasé por casa de mis padres, y recuperé una veintena de revistas Popular 1 antiguas, de las muchas que tengo por ahí almacenadas, y que algún día debería traerme para casa. Desde ese día estoy hojeándolas cada rato libre que tengo, recordando discos, películas, y también textos y sobretodo, recordando cómo era yo cuando cayeron esas revistas por vez primera a mis manos.

La primera toma de contacto que tuve con Popular 1 fue en el 96, la solía leer de tanto en tanto en la biblioteca de mi barrio. En diciembre de ese año me compré una, para acompañar 11 horrorosas horas de tren. Y en julio del 97 la volví a comprar. Desde entonces, hará 10 años, la compro religiosamente cada mes, a veces más por hábito que otra cosa, lo reconozco. Pero los primeros años, me convertí en un auténtico fan del popu. De repente, me abrió un mundo de discos y películas que me ha acompañado el resto de mi vida. Descubrí clásicos antiguos, clásicos contemporáneos, nuevas bandas y también muchas más cosas de grupos que ya me gustaban por aquél entonces, básicamente el rollo más grunge/alternativo y bandas de hard-rock como Guns n’ Roses o Aerosmith.

Every picture tells a story…

Una vez, durante un verano de esos en los que a los estudiantes nos tocaba trabajar, estuve currando en una portería de un edificio de oficinas de Barcelona, sustituyendo al fulano que ocupaba el puesto titular. Por cierto, un gran trabajo, todo el día sentado, leyendo, sin hacer nada de nada, sin pasar calor … un chollo. Pero el gran descubrimiento fue que el portero titular en cuestión, además de una ingente colección de revistas Interviú (que me alegraban la vista durante las horas de trabajo), guardaba en su garita un montón de ejemplares de Popular 1 antiguos, de la época que comprendía entre 1990 y en adelante. Y no lo pude evitar, el sustraerle todas las revistas correspondientes a la etapa entre el mencionado 1990 y el 97, a partir del cuál ya tenía esas revistas. Imaginaos, eso fue grande. De repente, más de 30 revistas de la que parece ser fue la época dorada del popu, los 90’s.

El NoMeJudas: espejo de tantos rockeros juntaletras…

Releer esas revistas y venir a mi cabeza mil y un recuerdos, es todo uno. Aunque no es siempre algo positivo. Por supuesto, hay buenos recuerdos, y otros no tan buenos. Que diez años dan mucho de sí. Aunque la memoria, traicionera ella, hace que los primeros recuerdos que te invadan sean los buenos, tratando de enterrar los malos a seis pies bajo tierra. Desempolvar los discos que compré y me obsesionaron en esa época es siempre un placer. También hay que contar que en esa época o no tenía Internet, o mi acceso a los discos en Internet era ciencia ficción con mi cutre conexión (como mucho, y tras horas conectado, podía conseguir canciones sueltas). Por lo que cada uno de esos discos tenía mucho más valor para mí. Todo eran sorpresas, hay veces que uno piensa que nada de lo que escuche le va a sorprender o le va a gustar más que cuando escuchó a D-Generation, a Jane’s Addiction, a Led Zeppelin o a Ziggy Stardust por vez primera. Una estupidez de sensación, pero que está ahí. Para el recuerdo me queda un poster-collage que me hice, con una cartulina grande negra y fotocopias de fotos de Hendrix, Lanegan, FL’C, Screaming Trees, Eddie Vedder o Iggy Pop, y que sigue colgado en mi ex cuarto de casa de mis padres.

En aquella época me creía a César Martín (AKA The Man) a pies juntillas. ¿Por qué no, tratándose del tipo que me descubrió a Gram Parsons o a Temple Of The Dog? Me encantaba el No Me Judas, el Correo y el Apéndice (a los que llegué a escribir varias cartas, tres o cuatro de ellas publicadas), era lo primero que leía. Con el paso de los años, empecé a valorar de otro modo la opinión de The Man en particular, y del popu en general. Sin embargo, no puedo dejar de agradecer tanta orientación musical y cinematográfica, y los buenos ratos pasados leyéndolo. The Man me sigue pareciendo un tipo que escribe bien, y aunque su opinión ya no me la tomo como un dogma de fe, sabiendo de qué pie cojea, la tengo en cuenta. Y, diablos, me siguen entreteniendo sus textos cada mes. Y su blog.

Por cierto, que los popus de 1990, 1991 y 1992 son a veces sonrojantes, pero me encantan. Otro día dedicaré una entrada a esos popus en los que Sting reinaba en portada y The Man se dedicaba a la sección “línea exterior”.

Canciones:

Hellacopters: “Hey!”
D-Generation: “D-generated”
Jane’s Addiction: “Ted… just admit it”

14
Abr
07

Arthur Lee vs. Madonna

Recuperando una entrada del difunto, de no hace mucho. El link había petado, así que a falta de uno, pongo dos… por si acaso.
Arthur Lee murió de leucemia hace unos meses. Entre 1966 y 1969, Arthur Lee lideró una de las mejores bandas de pop de la historia, Love. Curiosidades de la vida, una de las canciones más famosas de Love, y una de mis favoritas, “Alone again or”, no está escrita por Lee, sino por el guitarrista Bryan MacLean. Aunque por supuesto, eso no hace que Arthur Lee no fuese uno de los compositores de pop más grandes, al lado de colosos como McCartney o Wilson. Tras su etapa en Love la cuesta abajo se fue pronunciando más y más, pasando por etapas negras de drogas e ingresos en prisión (nada que no le pase al David Crosby más pintado). En los últimos años de su vida una nueva generación le veneró en sus últimos tours como lo que fue, uno de los grandes.
Madonna tiene 48 años, y hay que decir que su gran mérito es haber estado 25 años en la cumbre del pop más comercial, que no es poco. Especialmente si se es una mujer, cuando lo que importa es (y en ese estilo) un 60% la imagen y un 40% la música. Madonna, gracias a sesiones maratonianas de gimnasio, de quirófano y de photoshop, ha podido llegar casi al medio siglo bajo esos preceptos, y a decir verdad, aun me parece bastante follable. Sobretodo es una superviviente, a modas, a fracasos estrepitosos, a caprichos de diva, etc. Y a decir verdad, colecciona una serie de singles majos. Sus dos recopilatorios, especialmente el de los 80’s y, aunque en menor medida, también su retrospectiva de los 90’s, son aprovechables.

Dos visiones contrapuestas de lo que se conoce por “pop”

¿Qué une a Arthur Lee y a Madonna? En 1999 Madonna escribió (dicen, yo creo que fue uno de sus negros) junto a William Orbit, un tema para la BSO de la secuela de “Austin Powers”. Y me parece que ese negro de Madonna se inspiró mucho, pero que mucho, en otra canción del negro hippie más importante, que publicaba 30 años antes en su disco “Da Capo”. Bueno, escuchen y ya me dirán.

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