Archivo para 30 marzo 2008

30
Mar
08

New Coke

Soy un fan absoluto de la Coca-cola. Y lo soy por su sabor, por encima de significaciones éticas o estéticas que probablemente hoy en día tengan menos sentido que hace 20 años. Consumo ese brebaje desde que era muy niño, y muchas veces, si no bebo más, es porque entiendo que no puede ser un sustitutivo del agua. En definitiva, dado que lo que me enganchó siempre fue su sabor, por encima de competencias como Pepsi, esta historia que paso a relatar me llamó bastante la atención. Si es que, os habéis fijado que refrescos marca blanca de limón o naranja están bastante conseguidos, pero los de marca blanca de cola (Casera Cola, Cola Mercadona o similares) son, directamente, imbebibles?
En 1985, el entonces presidente mundial de Coca-Cola, Roberto C. Goizueta, hizo un comunicado muy importante. “Hemos superado lo mejor”, declaraba. Después de 99 años, la compañía había decidido abandonar su fórmula original y cambiarla por otra composición más dulce, con un sabor que parecía ser mejor, la “New Coke”.

Producto típicamente 80’s… puedo imaginarme a Phil Collins bebiendo esto

A mediados de los 70’s y primeros de los 80’s, Pepsi Cola comenzó con campañas muy fuertes de asociación de Pepsi con juventud, vitalidad, y todas esas cosas. Un mensaje que, de hecho, no ha cambiado mucho hasta ahora. Además, parecía ser que el sabor de Pepsi gustaba más al público en general. Total, que en 1984, la ventaja de Coca-Cola sobre Pepsi era de un paupérrimo 2%. En esa época, Guizueta, inmigrante cubano, llegó a la presidencia de la compañía, promulgando ideas nuevas.

Una de estas era el tema del sabor. En el 82 prepararon un proyecto con mucho secretismo, el llamado Proyecto Kansas. Hicieron un estudio e incluyeron pruebas ciegas de sabor, en la que se daba a beber de la nueva composición, de carácter, en general, más dulce. La prueba fue un éxito. El nuevo sabor gustaba mucho más. Y en 1985 la Compañía Coca-Cola sacaba el nuevo formato, “New Coke”, a bombo y platillo, que, ojo al dato, sustituiría al formato clásico. 24 horas más tarde, el 81% de la población de EEUU conocía la noticia. Brutal.

Pero pasó algo sorprendente. Se previeron algunas protestas, pero no tantas. El primer día la compañía recibió 650 llamadas. Unas semanas después eran unas 5000 diarias, tuvieron que habilitar 83 líneas de teléfono. La queja, en general, era que la Coca-Cola era un símbolo americano y con el nuevo sabor, la compañía les había traicionado. La Compañía Coca-Cola había traicionado al pueblo americano…

Si alguien tiene interés, en Micronesia aún se vende…

Se montó un pollo de escándalo, hubo conatos de denuncias por parte de asociaciones freaks, la gente hacía acopio de los restos de Coca-cola clásica que quedaba, y los medios, claro, no dejaron de echar leña al fuego. Al final, y en una decisión sin precedentes, en julio de 1985 (tan solo 4 meses más tarde), Coca-Cola hizo un comunicado público informando de que el sabor original volvería a la venta bajo el nombre de “Coca-Cola Classic”. Y tras una sangría de pasta histórica. La “New Coke”, que sólo se vendió en EEUU y Canadá, pasó a llamarse Coke II, como un sabor extra (como Cherry Coke) y tuvo alguna aceptación en algún mercado asiático residual, como Micronesia.

¿Tal vez mi gusto por la Coca-Cola (clásica) es fruto de la influencia de la cultura americana? No lo creo, pero no deja de ser una curiosa historia que me da que pensar.

Canciones:

The Beach Boys: “I can hear music”
Diamond Dogs: “Anywhere tonight”
Chris Cornell: “Pillow of your bones”

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28
Mar
08

¡Niño, tira pa’ Linares!

Qué jachondos son los de la SER… con frasecitas así no hay quien pueda hacer un microrrelato ni medio decente (o tal vez debería decir microdecente… juas juas). En fin, y por no perder la costumbre que adquirí seriamente la semana pasada, que no se diga, microrrelato al canto, enviadito y todo. Espero seriamente que el relato ganador de la semana que viene acabe con la frase “érase una vez…”

¡Niño, tira pa’ Linares!
El paciente suele repetir esa frase una y otra vez. En ocasiones de forma compulsiva y repetida. Es su única expresión oral inteligible. No es capaz de articular otras palabras y su comunicación con los facultativos y personal del centro es puramente comunicación no verbal. El paciente sufrió un grave accidente de tráfico. Conducía una furgoneta y todo parece indicar que tras un volantazo, se salió de la carretera. Tuvo el accidente en una bifurcación de la vía. Su padre, que iba en el asiento de copiloto, falleció en el acto.

Ale. Y sí, me quedo tan ancho.

Canciones:

Red Hot Chili Peppers: “My friends”
The Stone Roses: “She bangs the drums”
Pixies: “Wicked song”

26
Mar
08

Bóveda

Me lo comentaba una amiga hace unos meses, y la verdad es que me dejó frío. “Han cerrado el Bóveda”, me dijo. No hace mucho pasé por ahí. No sólo la han cerrado, sino que en el lugar donde se erigía, ahora hay solamente un solar, pasto de la especulación inmisericorde que reina en la Barcelona del siglo XXI. Y es que si hace un año dedicaba una entrada a la mítica discoteca Sr. Lobo, es de justicia que haga lo propio con otra discoteca como era Bóveda.
Ok, reconozco que Bóveda carece de la mitología urbana de Sr. Lobo, lo suyo fue siempre más humilde en este sentido. Pero también más perenne. Y su cierre ha sido, lo reconozco, una sorpresa. Como también reconozco que hacía como un lustro que no traspasaba sus puertas. Bien, probablemente carezca de anécdotas (ciertas o falsas) tan jugosas como las del Sr. Lobo, pero en tanto que fui bastante a ese sitio, sobretodo cuando empezaba a salir, no deja de tener unas significaciones subjetivas que evocan en mi memoria personas y situaciones, y dibujan media sonrisa en mi cara.

Epicentro del grunge de bolsillo de Barcelona

La primera vez que fui a Bóveda fue cuando yo tendría unos 16 años. No me extenderé en explicar el contexto de la situación (musical, social, moda, …), cosa que ya hice en la entrada correspondiente a Sr. Lobo . Recordar simplemente que Bóveda era una de las discotecas del Poblenou barcelonés que acogieron a cientos de chavales con tendencias grunchis. Sí que es cierto que fue la primera discoteca a la que fui que no era un templo makinero. Mis primeras incursiones en discotecas y otros antros de fiesta estaban motivados, obviamente, por la búsqueda urgente de contacto con el sexo opuesto, de modo que fui dos o tres veces a un local de la calle Beethoven. Música discotequera y makinera que no me motivaba mucho. Y descubrir que podía haber discotecas en las que se pinchara música que me gustaba, bueno, ahora puede parecer estúpido, pero resultó ser un agradable descubrimiento para mí. Aquella tarde pincharon Offspring, Nirvana, Counting Crows, Cypress Hill y un Jitazo Fugaz del momento, Coolio . Bueno, aquello estaba muy bien!

En realidad, Bóveda era un sitio bastante chapucero. Se trataba de una nave industrial reconvertida. Una barra larga, una pista no muy grande con una cabina de DJ a modo de palco o balconcete, y una escalerilla de barrotes desde la que se podía acceder a la cabina y pedir el éxito del momento. Esa pista tenía un techo más alto y pintado como si de una bóveda celeste se tratara (lo adivinan? Por eso el nombre!!), y luego unos demonios pintados en las paredes, como demostrando la dicotomía entre el cielo, a nuestras cabezas, y el infierno, donde estábamos. Completaba el cuadro un segundo nivel que se había construido aprovechando la gran altura del local, desde donde se podía ver la parte de abajo y que probablemente cuando esa nave tenía actividad industrial, acogía las oficinas. En fin, no era un sitio con mucho estilo, que digamos. Ni falta que le hacía. Era la época del grunge, diablos!!

A partir de aquella tarde, el grupete del instituto nos aficionamos a pasar las tardes del viernes allí. Sábados de tanto en tanto. Salíamos por la tarde, íbamos al centro comercial Glòries a comprar bebida (whiskey, coca-cola, vasos de plástico y hielo) y bajábamos por el Poble Nou industrial. En un portal de una empresa cerrada dábamos buena cuenta de la bebida, y luego, al Bóveda. Eso era vida. Quizás por ello no entiendo los botellones masivos. Yo, como todo el mundo, he hecho botellón, pero lo intentábamos hacer en un lugar más o menos poco transitado, para disfrutar tranquilos de la camaradería adolescente y del espíritu del vino.

El ir a Bóveda también tenía un punto a favor: no era necesario “arreglarse”. Dicho en el sentido más clásico, por supuesto que me arreglaba, buscaba un look lo más cuidadosamente desaliñado y me pasaba tiempo en el espejo consiguiendo el despeinado deseado. Pero vamos, que no era necesario llevar zapatos ni la camisa por dentro del pantalón. Por lo demás, pinchaban música alternativa, sí, pero también otras cosas, tipo rock español, pachanga y alguna cosita, muy poca, de dance. Ni que decir tiene que uno de los momentos cúspide de la sesión era cuando pinchaban “Smells like teen spirit”. Recuerdo con cariño una tarde monográfica que dedicaron a Héroes del Silencio, era 1996 y estaban en el punto más alto de su carrera. Y para cerrar, lo recordaré siempre, pinchaban “More Than Words” de Extreme. En ese momento, y aprovechando la guitarra adictivamente babosa de Nuno Bettencourt, el que había convencido a una chica, aprovechaba para culminar su “obra” rubricándola con besos y magreos al ritmo de la balada. Los demás, claro, aprovechábamos para ir saliendo sin hacer cola en el guardarropa.

Estilismo warholiano o directamente cutrez?

La competencia del Sr. Lobo fue muy dura. De repente, surgió un local de características similares pero que no cobraba entrada. Claro, para un segmento de público tan sensible a estos asuntos como la chavalería, podía tratarse de una medida determinante. De manera que Bóveda se acabó posicionando como un local con un poquito más de clase: menos violencia, menos moscones para las chicas, … un Sr. Lobo “soft”. Yo sin embargo, dejé de ir a Bóveda durante una temporada, mi etapa Lobo. Y cuando volví, lo hice por las noches. Ya tenía la edad, claro, y el Sr. Lobo estaba en plena decadencia. Bóveda se había reconvertido, ya no era un local grunchi, el grunge como moda estaba ya de capa caída y se situó como un lugar opuesto a la típica discoteca house/techno. Allí se pinchaba mucho pop/rock español (Dover, Ska-P, Siniestro Total, Seguridad Social o Danza Invisible), algo de dance más comercial, pachanga y algunos vestigios de lo que fue (Offspring, Blur, Nirvana…). No es que me matara de placer, pero mi grupete grunge del instituto se había disuelto y con mis amigos actuales podíamos ir, considerándolo como un lugar “neutro”, es decir, ni muy dance ni muy rockero. Y con muchas chicas, todo hay que decirlo. Incluso pasé alguna noche de fin de año. Las cosas parecían irles bien, había noches de verdadero agobio por la multitud de gente. Desde luego, el tema de control de aforo no lo llevaban nada bien. Y se especializaban también en fiestas universitarias.

Por ninguna razón en especial, dejamos de ir. Una vez, la última vez que fui, hará unos 5 años, decidimos ir como anécdota. Una suerte de “noche remember”, bromeábamos. Aguantamos una hora. El local era una sombra de lo que fue. Medio vacío, música bastante flojita y con una pátina de cutrez permanente. Aquella noche nos fuimos a otro sitio. Parecía que se le había acabado el momento a Bóveda. Y ya no volví más. Resulta curioso cómo ahora me sabe mal que ya no exista.

Canciones:

Brian Wilson: “Your Imagination”
The Gutter Twins: “All Misery / Flowers”
The Black Halos: “Somethings never fall”

24
Mar
08

Jitazos Fugaces. Hoy … Big Mountain

Bueno, sabíais que iba a ocurrir. Desde el primer momento en que inicié la saga de los Jitazos Fugaces sabíais que tarde o temprano tenía que pasar. Que ELLOS tenían que aparecer por aquí. De modo que hagámoslo rápido, y sin dolor. Y démosle un caluroso aplauso de bienvenida a … (fanfarria)… Big Mountain!!!En fin, si hay un Jitazo Fugaz de la época grunge, ese galardón se lo disputarían 4 Non Blondes (que ya aparecieron por estos lares) y los que protagonizan la edición de hoy. Efectivamente, desde la primavera de 1994 aproximadamente, no dejó de sonar por todas las radios y teles esta canción, que para más inri, y supongo que por aquello del reggae y su relación con Jamaica-trópico-verano, se convirtió en una de las canciones de ese verano’94.

La cosa fue del siguiente modo: Big Mountain eran una banda californiana de reggae formada en 1990 que pasó sin pena ni gloria y utilizó varios nombres (como Rainbow Warriors o Shilo) y publicaron su debut, ya con el nombre por todos conocido en 1992. El caso es que tuvieron la gran potra de que el productor de cine Ron Fair les pidió que hicieran una versión del clásico de Peter Frampton “Baby I love your way” para incluir en el soundtrack de su última película, Reality Bites.

Esta canción en concreto la publicó Frampton en 1975 y la popularizó un año después en su celebérrimo “Frampton Comes Alive”. ¿Qué extraño mecanismo hizo que el tal Ron Fair pidiera precísamente una versión de esta canción? Ok, Frampton fue toda una estrella en los 70’s pero en los 90’s no gozaba de gran popularidad, que digamos. El caso es que la película resultó ser todo un éxito. Dirigida por un Ben Stiller que todavía no había explotado al máximo su vis cómica, se definió a la cinta como un “reflejo de la generación X”, una película para una generación, como lo pudo ser también Singles. Y esta versión reggae de Frampton era el tema central de la película. Vamos, que se puede decir que a los Big Mountain se les apareció Haile Selassie en forma de productor de cine, porque un grupete de lo más vulgar con una versión bastante ramplona del tema (nada, un ritmo reggae y a correr) de repente se vieron visitando platós televisivos de todo el mundo. Incluídos los de esta nuestra Celtiberia, todavía permanece en mi memoria una cutre visita que hicieron a un programa veraniego de videoclips que recibía el fantástico nombre de Clip, clap, vídeo. Un día debería dedicarle una entrada a este programa, sin duda daría mucho de sí.

Big Mountain aprovechó para colar este single en su disco “Unity”, un pastiche de reggae de 2ª división. Por si a alguien le interesa, siguen en activo y en su web anuncian un tour 2008 (el horror!!). No obstante, evidendemente, como vinieron, se fueron, y quizás me sorprende que esa canción esté bastante olvidada en el túnel de los tiempos y no se programe ni en radiofórmulas “adultas” tipo M80. No mucho después, la bellísima Lisa Bonet interpretaba esa misma canción para la película “Alta Fidelidad”. Pero aquello, claro, era otra historia.

 

21
Mar
08

Concurso de microrrelatos – reincidencia

Hacía ya mucho tiempo que no participaba en el concurso de microrrelatos de la SER, de hecho sólo llegué a a hacerlo una vez. Y quizás no fue tanto por falta de inspiración sino por el hecho de que el período de margen, de martes al mediodía hasta jueves, me resultaba complicado. Esos días son los que suelo tener más liados y no me pongo ante el teclado. Pero aprovechando el alargamiento del período, sospecho, ya que ayer fue fiesta en España y dudo que el programa en cuestión se llevara a cabo, he probado de nuevo. Reincidencia al poder.

La frase de esta vez puede dar pie a historias de animales rollo Disney. Por mi parte, no sé, no acabo de estar satisfecho, pero ahí lanzo el tema y tal vez cualquier día de estos, caiga en la multi-reincidencia y envíe otro. En fin, ahí va:

Abrumado por tanta responsabilidad, el animal había huido. Cuando ya estaban a punto de cogerle, vieron cómo se esfumó. Y todos andaban tras él. Las milicias, los cámaras, los redactores, los ayudantes del gabinete, los generales, el ministro designado. Todos ellos detrás de ese pobre venado, el más grande y bello ejemplar del paraje, que con ese acto rebelde había hundido un plan de rodaje casi militar. Debía ser la escena cúspide del documental, el dictador mostrando a su pueblo la pieza que con su destreza había logrado. Un animal estupendo digno del gran mandatario. Demasiado para un pobre venado.

Y después de leer lo que comenta Belén acerca del uso indebido de textos de su blog, me ha acojonado, de manera que he protegido esta entrada y relato, no sea que algún desaprensivo se acabe llevando el premio que, sin duda alguna, me pertenece. Más que nada por el tema del concurso, y tal. El resto, me da igual. Total, para lo que hay…

Canciones:

The Offspring: “All I want”
Pixies: “Debaser”
Queen: “’39”

18
Mar
08

Cine de romanos

Estamos ya metidos en la semana santa, cada vez más semana y menos santa, afortunadamente por otra parte, y sin embargo, si algo echo de menos de la ausencia de laicismo (o de originalidad) de hace no tantos años es la tele. Efectivamente, no hace tanto, esta semana era símbolo de fiesta en el cole y de peplums clásicos en la tele, de esas que popularmente se les denominaba “de romanos” o con mayor sorna, “de estampita”. Y allí estaba yo, disfrutando de esos clásicos imperecederos. Hoy en día se programan menos, o lo que es aún peor, las televisiones programan esos horrorosos remakes para televisión. Ayer mismo echaban una basura que alguien se había empeñado en titular “Espartaco”… como si no supiera todo el mundo que Espartaco sólo hay uno, Kirk Douglas, y que la mano de Anthony Mann y Kubrick planea por la cinta. Esa es una de las paradojas de estas fechas: la historia de Espartaco no tiene nada que ver con la semana santa ni con ninguna clase de conmemoración católica o cristiana. Pero es igual. La premisa es “si salen togas y sandalias, la emitimos”.

Y es que los productos actuales que recuperan la esencia del peplum clásico son, en general, bastante pobres. Básicamente, tan solo Gladiator de Ridley Scott y La Pasión de Cristo de Mel Gibson alcanzan un nivel decente. Por lo demás, en general abundan subproductos destinados para televisión que vienen bajo la aureola de superproducción pero que por más dinero que se haya puesto, resultan un coñazo. Me refiero, por ejemplo, a esa superproducción que se denominaba “La Biblia”, y que resultaban ser telefilmes con los pasajes más típicos del librito de marras, con algún protagonista de renombre, generalmente viejas glorias en crisis tales como Ben Kingsley o Martin Landau, y mucho extra. Aburridísmos, en general. Cada semana santa cae algún episodio. En este sentido, puedo destacar únicamente la serie Roma, que Cuatro emitió el año pasado y que presenta su segunda temporada en unos bizarros pases de varios episodios el jueves y el viernes santos ambos dos. La temporada uno fue totalmente recomendable. Sufre del síndrome espartaco (¿qué tiene que ver la fundación del Imperio Romano con la dichosa religión?) pero no seré yo quien se queje. Hacía tiempo que quería ver la segunda temporada.

Aprende, Fernando Alonso

Ahora, para mí la semana santa siempre han sido unos títulos básicos. Comenzamos por “Ben-Hur”, la epopeya de Cecil B. DeMille, que merecería una entrada aparte. Lo diré rápidamente: Peliculón. Mi tradición personal es que a cada pase que tiene la cinta por alguna de las teles (generalmente en navidades o en semana santa) veo ni que sea un ratito. Charlton Heston superstar!! Y es que vale la pena el doblete de Heston. O de Cecil B. DeMille. Si se visiona “Ben-Hur”, diablos, vale la pena hacer lo propio con “Los 10 Mandamientos”. Oscar a los mejores efectos especiales en 1956, poca broma. Cecil era un megalómano y Charlton su instrumento de trabajo, el artífice de su obra. Y pese a tratarse de obras de temática religiosa, no falta la violencia, el sexo, la atracción física, la ambición. No, en el fondo no son tan beatas como pudiera parecer.


La entrada triunfal, las catacumbas, el toro, Nerón tocando… grandes momentos

Podríamos seguir con “Quo Vadis”. Probablemente sea muy cursi, a diferencia de “Ben-Hur”. Y sin embargo, cómo resistirse a esos decorados llenos de absurdo colorido o a esa histriónica interpretación de Peter Ustinov como Nerón. No podemos olvidar igualmente a Robert Taylor de galán con falda y a la belleza fría de Deborah Kerr. Y cerraríamos el ciclo clásico de obligatorias con “Rey de Reyes”, de Nicholas Ray. Se trata, en realidad, de un remake de la cinta de 1927 que dirigió, ¿lo adivináis?, Cecil B. DeMille. No hay que olvidar, claro, que Ray fue el director de “Rebelde sin causa”, y fue amigo de James Dean. En este caso narra los pasajes evangélicos y muestra a un Jesús encarnado por Jeffrey Hunter, que venía de estrella juvenil de los 50’s. Es decir, un Jesús con un trasfondo de Jimmy Dean. La cinta, como es por todos sabido, se rodó en España, de la mano del productor Samuel Bronston, y ojito a la intérprete de María Magdalena: nada más y nada menos que Carmen Sevilla.


Estoy seguro de que si no hubiera muerto, Nicholas Ray habría elegido a James Dean para interpretar a este pelanas barbudo.

Yo creo que lo mejor sería tirarse todo el jodido viernes santo viendo estas películas, una detrás de la otra, regadas con cualquiera de vuestros alcoholes favoritos. Seguro que al final acabas viendo a Dios. En el tintero me dejo muchas películas que bien merecerían un lugar entre estas líneas, y que no cabe duda de que me hicieron pasar buenos ratos: “La túnica sagrada”, “Barrabás”, “Sansón y Dalila”… ocurre que no quiero acabar con un empacho que sólo soportaría Terenci Moix en una etapa de nostalgia, de modo que lo dejaremos aquí. De momento.

Canciones:

Chris Isaak: “One Day”
QOTSA: “Little Sister”
Franz Ferdinand: “Do you wan to”

16
Mar
08

Jitazos Fugaces. Hoy … Charles & Eddie

Alguna vez he comentado que una de las cosas que me gustan del inglés son esas expresiones más o menos populares y que con la inmediatez que tiene el idioma de Margaret Tatcher (qué? o acaso el inglés es exclusivo de Shakespeare?) resultan decir mucho con apenas unas sílabas. Así, a lo que yo denomino Jitazos Fugaces los angloparlantes se refieren como One Hit Wonders. No llega ni a traducción libre, lo sé. Y en este caso, me gusta utilizar otra expresión para referirme al Jitazo Fugaz de hoy: guilty pleasure.Y es que aunque me avergüenza un poco, por lo casposo, por lo baboso y por lo comercial del asunto, el Jitazo Fugaz de hoy me gusta!! Damas y caballeros, recibamos con una fuerte ovación a Charles & Eddie!!! (ta-chaaaannnn)

Un tema como “Would I lie to you”, con esas voces angelicales y esos arreglos tan bien puestecitos es un obligatorio en toda recopilación M80 o RAC105 que se precie. Tanto es así que por temporadas he llegado a odiar esta canción, cosas de la sobreexposición. La historia viene a ser la de siempre. En 1992, Charles & Eddie irrumpen en la escena con un disco bajo el brazo,”Duophonic”, y en seguida el single que se extrae comienza a ser radiado sin piedad, y su correspondiente vídeoclip programado una y otra vez. Eran unas épocas de un cierto resurgimiento del interés por el soul en su aspecto más clásico, y no cabe duda de que “Would I lie to you” bebe de esas negritudes sesenteras, aunque con una producción limpita y acorde con su año. Evidentemente, ese fue el principio y el fin. El dúo se hinchó a hacer cuartos con la canción de marras, y a la hora de sacar el LP de continuación, como es habitual ya en estos casos, se desinfló el globo.

Siempre me hizo gracia la estúpida historia de cómo se conocieron Charles (alias “el negro”) Pettigrew y Eddie (alias “el blanco”) Chacon. Contaba la nota de prensa que se conocieron cuando coincidieron en el metro de NYC. “El Blanco” llevaba una copia de un LP de Marvin Gaye y “el Negro” al verlo, entabló conversación con él. El resto es historia. O historia ficción, quién sabe, porque esto me suena a comedia romántica hollywoodiense. O más bien a comedia romántica gay. Sea como fuere, y aunque no sin cierto rubor, lo reconozco. Me gusta esta canción.

No tardaron, claro, en disolver el dúo, aunque antes colaron una canción en la banda sonora de la película “Super Mario Bros.” … alguien debería algún día dedicar una buena entrada a un tema tan lisérgico como esa peli que, ojito, contaba con Dennis Hopper como el malo (quién te ha visto y quién te ve…). En la actualidad Eddie “el Blanco” trabaja como compositor profesional. Charles “el Negro” murió de cáncer en 2001.

 




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