Archive for the 'little steven' Category

21
May
13

Crónicas africanas pt. 3

Bueno, tercera noche en Sudafrica y todavia no se ha muerto ningun mandatario (aunque me da que a Nelson Mandela le queda francamente poco) no se ha producido ningun atentado. Que ultimamente mis viajes se cuentan por eventos poco agradables.

Sea como fuere, todavia no he tenido mucha oportunidad de poder disfrutar de los encantos del pais, como decia ayer, ya sabeis, trabajo, y tal. Con un poco de suerte, hacia el final de la semana, las cosas estaran mas tranquilas, y podre practicar el noble arte del turisteo, siempre denostado, de la manera mas injusta. Me han prometido una cena exotica (no se como tomarme eso) y un dia de safari. O pseudo safari, que el tiempo es escaso. Y yo, que soy muy peliculero, me he puesto a pensar en John Huston, en Hatari! y en, ya lo decia ayer, todas esas peliculas que pasaban los mediodias de sabado en TVE1. Por supuesto, os lo ire contando todo.

Pero de momento, sigo encerradito en esta zona de Pretoria, a quien un tipo muy cachondo y con mucha querencia por la historia de la antigua Roma, se dedico a poner toponimios. Estoy en una zona que se llama Lake Centurion. Toma ya. Y ya sabeis, mejor no pasearse mucho por aqui, aunque, a decir verdad, y en apariencia, todo parece muy tranquilo, y las gentes, muy amables. De todas formas, para que veais que no os miento, este es el folleto informativo del hotel:

recomendaciones de seguridad del hotel

recomendaciones de seguridad del hotel

Es inevitable llegar a Sudafrica y no hablar de racismo. Parece mentira que no haga todavia 20 anyos de la desaparicion del Apartheid, aunque claro, nadie habla abiertamente de ello, y en apariencia, ves a blancos y a negros indistintamente, si bien parece claro que los puestos de, digamos, mayor envergadura, son ocupados por destenyidos que tienen apellidos Van *** y hablan en afrikaans. Y sin embargo, como os comento, en apariencia, todo es armonia. Pero no.

Yo, es pensar en Sudafrica, y recordar esos versos que cantaba Bob Marley en su cancion “War”:

And until the ignoble and unhappy regimes / that hold our brothers in Angola, / In Mozambique, / South Africa / Sub-human bondage / Have been toppled, / Utterly destroyed / – Well, everywhere is war – / Me say war.

O recordar esa lucha que llevo mi admirado Little Steven, en su etapa mas activista, que probablemente le llevo a perder mas de una oportunidad de convertirse en un artista de cierta popularidad: en los 80s nadie queria promocionar a un rockero que lo mismo te denunciaba la administracion Reagan que organizaba un proyecto con varias estrellas de la epoca para repudiar el Apartheid.

Que queda, pues, de todo aquello? Pues poco, en apariencia. Parece que la gente, y la sociedad sudafricana se esta esforzando en olvidar todo aquello. No me pongo a juzgarlo, y sin embargo, es la sensacion que me da.

Canciones:
The Distillers: “City Of Angels”
Band Of Horses: “Knock knock”
Bob Marley: ‘War”

14
Feb
13

discos que olvidé que tenía. Hoy: “Tomorrow The World”, The Shazam (2002)

Los fans somos gente con un punto de rareza. Nos agrada que aquello que nos gusta no sea compartido por mucha gente, tal vez para hacerlo algo más privado, más íntimo, más propio, quizás. A su vez, no podemos evitar proclamar a los cuatro vientos nuestras pasiones. Pensad en dos amigos que comparten esta enfermedad melómana. Pueden ponerse muy pesados con sus charlas musicales. Cuando este tipo de conversaciones se hacen con amigos o conocidos más cercanos, sí que hay pie a la discusión, al intercambio de pareceres y a la adoctrinación sobre ese-grupo-que-adoras-y-que-no-se-puede-perder. Los fans tenemos una faceta de predicadores en potencia inherente a nuestra condición. Eso tiene dos riesgos, uno, parecer un listillo y dos, entrar en una discusión que se puede agriar por mentar a ese guitarrista que para el otro es más sagrado que la madre. Por ello, y cuando hay poca confianza, es mejor tirar de gustos comunes conocidos o bien de aquellos que sabes que no te fallarán, como los Rolling Stones, que a todo rockero y persona de bien le gustan y son respetados, por lo menos en alguna de sus facetas.

De modo que no puedo dejar de hablar de un disco y de un grupo que no conozco a nadie más al que le guste, o casi, incluso, que los conozca: The Shazam.

Ésta es la portada que debéis buscar.

Ésta es la portada que debéis buscar.

The Shazam son una banda americana que practican un power-pop con ciertos dejes garageros, sí, pero power-pop de manual. Y en 2002 publicaron el que es uno de mis discos favoritos, “Tomorrow The World”. Los referentes son los clásicos en esta clase de grupos, que si Beatles, que si Cheap Trick, aunque también un poco de MC5. En realidad, no es que sean el paradigma de la originalidad, lo cual, por supuesto, no tiene la menor importancia. Porque amigos, “Tomorrow The World” tiene CANCIONES. De la docena de cortes del disco, al menos cinco son esa clase de temas que en un mundo más justo y con un poquito de mejor gusto deberían estar sonando en las radios y en los bares cada cuarto de hora. Por supuesto, este mundo no es así, y The Shazam no suenan en las radios.

No busquéis en Spotify... no está...

No busquéis en Spotify… no está…

Sin embargo, en ese 2002 yo sí los descubrí a través de la radio. Por entonces tenía un trabajo en el que debía hacer constantes viajes en coche, pegarme kilometradas de varios centenares, y por casualidad, cosas de las diferentes frecuencias de la FM en distintas áreas geográficas, di con un programa de radio del que no sabría citar ni nombre, ni emisora. Una lástima, porque era un buen programa. Entre varias novedades de corte más alternativo, sonó el single “Gettin’ Higher” y bueno, aquello me llegó hondo. Igual me pilló con la guardia baja. Igual era el momento y el lugar adecuado. Pero en cuanto llegué a Barcelona, busqué ese disco, y lo encontré, en Discos Revolver. Desde entonces, nadie más me supo decir gran cosa más acerca de ese disco que yo pinchaba una y otra vez, hasta que unos años después, vi que el gran Little Steven los había apadrinado para su programa Underground Garage. Me da la sensación de que sin su empuje, The Shazam difícilmente habría sobrevivido como banda, pero sin embargo, ahí están, y Little Steven los incluye en sus recopilatorios y en sus festivales. De lo cual me alegro, por supuesto.

Se ha olvidado el mundo de The Shazam?

Se ha olvidado el mundo de The Shazam?

No estoy muy seguro de si he encajado bien este texto en la sección, porque en realidad jamás he olvidado que tenía este disco, al contrario, lo suelo tener muy presente. Yo no he olvidado este disco, es el mundo quien parece haberse olvidado de él. No creo que sea muy fácil dar con este “Tomorrow The World”, pero si os gustan los Redd Kross o The Monarchs, no dejéis de comprar ese disco, si lo encontrárais por ahí. Cuando escuchéis maravillas de canciones como “Nine Times”, entonces entenderéis de qué os hablo.

PD: Si alguno de vosotros conocía este disco, por favor, que no se lo calle… así no me sentiré tan solo en esta batalla.

 

De lo poco que he encontrado en Youtube, un buen concierto de 2003…

Canciones:

The Shazam: “Nine Times”

The Shazam: “Gettin’ Higher”

The Shazam: “Not Lost Anymore”

10
Abr
12

Voodoo Lounge (1994)

En el tiempo que llevo escribiendo este blog, y hace ya varios años, he notado una cierta evolución en los temas a tratar. Siento, en general, un poco de reparo a la hora de hablar de ciertos libros, discos o películas, especialmente si se trata de clásicos. A día de hoy, todo el mundo sabe lo maravillosos que son los discos de Led Zeppelin, y verdaderamente, dudo que el mundo necesite otra entrada de blog comentando los detalles que esconden los surcos de “Houses Of The Holy”, por ejemplo. Así mismo, y también, cosas de la información de fácil acceso, cualquier novedad editorial, cinematográfica o discográfica copa referencias y reseñas a los pocos segundos de ser publicada. A menudo incluso antes de su publicación. Y ciertamente, no me apetece ponerme con ello, si bien es verdad que hace tiempo que no consumo muchas novedades musicales o literarias.

Me siento de ese modo cuando leo la edición española de la revista Rolling Stone. En líneas generales, no está mal, si bien me interesan más los artículos “extra-musicales” que los propiamente musicales. Me gusta más cuando leo en sus páginas acerca de moderneces que sus teóricos reportajes estrella, en los que desgranan ora el “Appetite For Destruction”, ora la figura de Jim Morrison, siempre aprovechando alguna efeméride, siempre tirando de tópicos y datos por todo el mundo conocidos. O por lo menos por quienes hemos seguido a los gunners o a Mr. Mojo Risin’. Así, cuando hablo en NDK de música o cine o libros, prefiero hacerlo tratando otros temas no tan, digamos, obvios.

De modo que ponerme a escribir acerca de los Rolling Stones… puede parecer una soberana incongruencia con respecto a todo lo que he ido mencionando. De todas formas, y antes de que me manden al carajo por pesado, por inconstante y qué sé yo por cuántas cosas más, les diré que es muy fácil cantar las alabanzas a los Rolling Stones que publicaban joyas como “Let It Bleed” o como “Sticky Fingers”. Y sin embargo, hoy la cosa va de un disco que siempre me ha gustado mucho, al que le tengo un cariño especial: Voodoo Lounge.

Para variar, se trata del disco por excelencia de los Rolling Stones en la década de los 90′s. Se habían pasado la década anterior yendo a salto de mata, más muertos que vivos, con muchos agoreros cantando el final de la banda. Pero qué mejor muestra de que los Rolling Stones seguían vivos que firmar un multimillonario contrato con Virgin Records para cinco discos, en 1991. Sin embargo, lo que marcaría la historia stoniana ese 1991 fue la huída de Bill Wyman del grupo. Efectivamente, el bajista al final hizo lo que llevaba años amenazando, largarse. Sus primeros intentos fueron a finales de los 70’s, pero siempre le convencían los otros miembros. Claro que en 1991, Wyman tenía ya 55 años y, sencillamente, no se vio diez años más viviendo como un stone. De hecho anunció su intención tras la gira de ese mismo año (Urban Jungle Tour 1991), pero fue a la firma del contrato cuando todo el mundo se dio cuenta de que la cosa iba en serio, porque Bill nunca llegó a firmarlo. Mick Jagger y Keith Richards se sintieron traicionados y se sucedieron cruces de declaraciones desagradables. A decir verdad, no creo que la banda, por lo menos musicalmente hablado, se resintiera. Digámoslo claro, Bill Wyman es un sosainas y tiene menos carisma que un pie de micro. Buen bajista, desde luego. Buen amigo, especialmente de Charlie Watts y Ron Wood, también. Pero Bill Wyman era el único miembro sustituible de la banda. El que salió ganando con la nueva situación contractual fue Ron Wood, a quien por fin se le reconoció como miembro activo de la banda. En los contratos, Mick y Keith van a partes iguales, Charlie se llevaba menos y Ron Wood algo menos que Charlie, pero era legalmente considerado (y por vez primera tras 15 años de militancia) un Rolling Stone de pleno derecho.

Aunque a algunos les horrorizó, a mí siempre me ha gustado esta portada
 

De modo que había que grabar nuevo disco, y así lo hicieron. En plena era grunge, The Rolling Stones tenían la osadía de publicar un trabajo. Era 1994 y lo titularon “Voodoo Lounge”. La explicación al título la da el propio Keith Richards en su autobiografía, Life. Una parte de la preparación del trabajo se llevó a cabo en Barbados. Una mañana, tras toda la noche de tremendas tormentas tropicales, Keith se encontró con un gatito perdido en una esquina de la casa donde estaban. El animalillo tenía pinta desvalida y sin embargo había sido capaz de sobrevivir a las inclemencias. Richards lo bautizó como Voodoo y el gatete le seguía allá donde fuera, de manera que designó una estancia para que el bicho pudiera estar. Y la bautizó como Voodoo’s lounge. Ése es, pues, el origen del título.

Se puede decir sin rubor que se trata del mejor disco de The Rolling Stones desde aquél ya lejano “Tattoo You”, y a la postre, lo mejor que han grabado en estudio desde 1980 hasta la actualidad. Varias son las razones. En primer lugar, no ficharon a una vieja gloria como bajista, sino que serían una banda sin bajista entre sus miembros, usarían un músico de sesión. Adiós Bill Wyman, hola Daryll Jones. Se trataba de un bajista negro y de bases funky que se acopló a la sección rítmica sin pestañear. En segundo lugar, acertaron de pleno con la producción, un sorprendente Don Was (de los Was not Was) le dotaba a la música de los Rolling Stones de la pátina de modernidad justa pero necesaria. En tercer lugar, adoptaron el rol de viejos zorros, de monarquía del rock, reutilizando sus viejos tópicos, incluso incluyendo referencias al ocultismo en la carpeta del disco. Cuarto, usaron los medios que el nuevo sistema musical les ofrecía, y su videoclip de “Love Is Strong” se vio en todo el mundo bombardeado por la MTV. Y en quinto lugar, y lo más importante: grabaron una colección de canciones potente, rockera, con el eclecticismo justo y crearon un disco que no me cansaré de recomendar. Yo descubrí a los Rolling Stones con ese disco, no sé ni cuantas veces llegué a escuchar esa vieja cinta de casette original. Tendría unos catorce años, y descubría el mundo del rock n’ roll clásico, más allá de los Nirvana, Guns N’ Roses, Aerosmith o R.E.M. Aquella tarde había reunido dinero suficiente para comprar una cinta de casette, el CD aún no había llegado a mi casa (aunque tardaría poco). Las opciones eran dos, “Voodoo Lounge” o la BSO de “Backbeat”. Y sin desmerecer este segundo título, que bien vale la pena, felizmente me hice con la primera opción.

Yendo por partes, descubrí este disco con su single inicial, “Love Is Strong”, con su videoclip, en particular. Este mencionado primer single ya nos lleva a un rock puramente stoniano, con Mick volviendo a usar la harmónica. Pero es que el segundo corte, “You got me rocking” se convierte de golpe en un clásico que no desentonaría en, por ejemplo, “It’s Only Rock’ n’ Roll”. No en vano se trata una de las pocas canciones posteriores a 1980 que han tocado en cada concierto, en sus giras de 1994, 1998, 2002 y 2007. Keith Richards se hace con las riendas en dos temas, en ambos especialmente inspirado, y que hacen subir enteros a este “Voodoo Lounge”, se trata de la folkie “The Worst” y un blues que David Chase y Little Steven rescataron para la banda sonora de Los Soprano, “Thru and thru” . Y hay más. Baladas más clasicotas, tex-mex con la colaboración del acordeón más grande de la frontera, el de Flaco Jiménez, funk en la cachonda “Suck on the jugular” o rock más cincuentoso en “Mean disposition”. Sorprendentemente, y en un truco de ilusionista, esos viejos millonarios ejercen de Stones frescos y originales, y aunque sabemos que ya no son ni frescos ni originales, el truco les sale efectivamente bien. En definitiva, uno de los discos que guardo en mi substrato personal. Lo siento, no puedo ser objetivo con él.

Canciones:

The Afghan Whigs: “I Keep Coming Back”
Curtis Mayfield: “Pusherman”
Mark Lanegan: “The Gravedigger’s Song”




mayo 2017
L M X J V S D
« Abr    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

Sígueme en Twitter

Categorías