Archive for the 'Praga' Category

28
Mar
13

EL NEVERENDING TOUR SE TRASLADA DE PRAGA A PARÍS (DÍA 4)

Ahora mismo estoy en el aeropuerto de Praga y camino a París. Me gusta decir que soy un mercenario, aunque en realidad soy más bien una puta. O escort, que queda más fino. Un grupito de adolescentes americanos están a mi lado, en lo que parece ser el clásico tour europeo que tanto vemos en las películas, y su entusiasmo y su manera de hablar, como disparando varias palabras por segundo, como si de una UZI del inglés se tratara, me rodean. No me hagáis caso. Habla la envidia. Y más vale que la haga callar, por no ponerme en un plan intransigente demasiado odioso incluso para mí.

Os voy a confesar una cosa. Los que llevéis tiempo leyendo estas líneas ya sabréis que soy un urbanita. Los que no, no, pero da lo mismo, ya os lo he dicho. En fin, que tengo mi centro de operaciones en lo que consideraríamos área urbana de Barcelona y cercanías. Y que no tengo un “pueblo” al que acudir en vacaciones. Es por eso que el concepto de la nieve es algo que me sigue resultando relativamente exótico. Yo soy de esos que el único puto día del año que nieva en Barcelona, baja a la calle a tocar la nieve. Y de los que piensan que sí, que la nieve es muy bonita, hasta que te das cuenta que moja, que es fría, que resbala y que, en general, da por saco.

De modo que hoy, cuando he salido esta mañana del hotel, ya en la puerta me he quedado mirando cómo los coches tenían una fina capa blanca espolvoreada, como si fuera el azúcar glass de los bizcochos. Y al no ver, a priori, nada cayendo del cielo, he dudado acerca de qué era. Luego he salido a la calle, y me he dado cuenta de que sí, que estaba nevando. El caso es que no caían copos gruesos de nieve, sino finísimas motitas que flotaban en el aire y que apenas notaba su humedad cuando me caían encima. No sabía que podía haber nieve así, supongo que sí. Esto me recuerda a la escena de “Forrest Gump” cuando comienza a explicar todos los tipos de lluvia que vivía en el Vietnam.

Debry den. Lo único que he aprendido en checo. Una especie de “buenos días” que puedes utilizar hasta que es negra noche. Qué bonito es esto de aprender idiomas. Qué tipo de mundo me siento. En fin, adiós Praga, adiós a su goulash y a su cerveza, a sus muchachas con esas caras eslavas tan bonitas y a sus estudiantes de conservatorio. Esta noche, próxima parada en París, y se acabó la función por esta semana.

Canciones:

Steve Earle: “Trascendental Blues”

Cream: “Crossroads”

The Shazam: “On The Airwaves”

 

26
Mar
13

EL NEVERENDING TOUR SE DETIENE EN PRAGA (DÍA 3)

Martes extraño, con sabor a jueves, porque mañana me voy de aquí, pero no a casa, sino a París, y pensar que todavía me quedan dos días muy largos se me hace francamente cuesta arriba.

Efectivamente, hoy me ha tocado cena de empresa. Afortunadamente, ha sido en petit comité y me han llevado a un sitio tradicional checo, pero lo suficientemente informal como para que le ambiente fuera relajado. Y sí, se puede decir que me he puesto hasta el ojete, ay… qué le voy a hacer, si me gusta comer… no podía largarme del país sin comer goulash, en este caso, servido en una hogaza de pan. De primer plato. Buenísimo. De segundo, algo que anunciaban como “classical Bohemian platter” y que ha resultado ser una combinación de varias carnes guisadas, a saber, pato, cerdo, ternera y salchicha, en un lecho de salsa a base de cebolla y coleslaw , también excelente, pero definitivamente, demasiada comida. Además, al tratarse de una cena pesada, he engullido dos jarras de cerveza, total un litro. En definitiva, más vale que tarde un buen rato en irme a dormir. Pero ha valido la pena. En esta ciudad se come muy bien, y a un buen precio.

Hoy la temperatura parece ser ligeramente más alta que ayer, pero hay más viento, con lo que la sensación térmica es de hacer un frío del carajo. Es de ver a todos los turistas en el centro histórico, congelándose pero haciendo el esfuerzo para poder disfrutar de los encantos del paseo por la ciudad. Siempre pueden sentarse en una taberna a disfrutar de una Budweiser… ojo, ¿he dicho Budweiser? ¡Sí! Existe una marca de cerveza local llamada Budweiser, con más años que la tos, por lo que me cuentan, que lleva como quince años en constante litigio por el nombre con la clásica cerveza americana. El caso es que hasta la caída del comunismo, la Budweiser yanqui nunca se había vendido por aquí, y al mismo tiempo, la Budweiser checa jamás se había exportado. ¿Quién tiene la razón? La única realidad es que Budweiser es un adjetivo alemán relativo a la ciudad de Budweis, nombre alemán de České Budějovice, ciudad situada en Bohemia, República Checa.

Y entre unas cosas y otras, mi tiempo por aquí se acaba, mañana toca cerrar unos temas y largarme, que el Neverending Tour se dirige a París. Esta es la vida en la carretera, amiguitos, o debería decir, en los aeropuertos. Toma lo que puedas, que al final, eso es lo único que te llevas contigo, las experiencias.

Canciones:

Black Sabbath: “It’s Allright”

The Hellacopters: “I’m In the Band”

Tears For Fears: “Head Over Heels”

25
Mar
13

EL NEVERENDING TOUR SE DETIENE EN PRAGA (DÍA 2): TURISMO DE TIENDAS DE DISCOS

Hoy es lunes 25, son las 22:07 y esto es una habitación pequeña y cutre de un hotel de Praga, que se asemeja más a una residencia de estudiantes que a un hotel convencional, con la diferencia que en lugar de toparme con universitarias desbocadas, veo a familias y a más críos de lo que yo considero normal. Así que doy con mis huesos en una cama individual y me parece como si estuviera de vuelta a mi vieja habitación de casa de mis padres. El televisor de doce pulgadas (de tubo, por supuesto) y el radiocassette que incluyen en un estante hacen que sólo necesite un póster en la pared para hacer una regresión absoluta a mis 16 años.

Esta es mi segunda vez en Praga, y aunque habitualmente no tengo mucho tiempo para paseítos turísticos, durante mi primera visita, de la que ya di buena cuenta por aquí, pude visitar los cuatro o cinco lugares básicos para todo turista. En esta ocasión, sin embargo, la historia es diferente. Apenas tengo un par de tardes para mí, tal vez sólo una, ya que seguramente mañana tendré una cena de trabajo que arruinará cualquier plan de escaparme a callejear.

Porque queridos míos, es por todos conocido que los lugares se conocen caminando o tomando el transporte público, y tratando de no pasar necesariamente por aquellos espacios puramente turísticos. Está claro que cada ciudad tiene rincones que no te puedes perder, seas un turista o un purista. Si uno viaja a Roma, no se puede perder la Fontana Di Trevi, por más turístico que sea. Pero tampoco debería dejar escapar la basílica de San Pietro In Vincoli, que no es de las más visitadas. Por poner un ejemplo rápido.

Una manera que he encontrado de “salirme” del circuito turístico es buscar tiendas de discos. Ya lo he hecho en dos o tres lugares, busco por internet direcciones de tiendas de discos a las que poder acceder, caminando, preferentemente (y no tengo mayores inconvenientes en caminar 30 o 40 minutos), y las localizo en un plano. El resto está claro, salir a buscarlas. Eso te lleva a pasear por calles que pueden estar apartadas de los caminos habituales, y a tomar un pulso más real de la ciudad. Una excusa como otra cualquiera, porque luego, está por ver si el material que puedan tener esas tiendas, vale la pena como para gastarse los cuartos.

Eso en el caso de que las encuentres, porque esta tarde, tenía dos objetivos. No muy alejados, el sol se ponía y el ambiente se iba enfriando más y más, que junto al viento gélido, hacía el paseo más bien poco apacible. Y al final, fracaso: una de las tiendas, cerrada. Desvanecida. Desaparecida del mapa, sin rastro, si es que alguna vez existió e Internet no me ha jugado (una vez más) una mala pasada. Es el destino de las tiendas de discos, desaparecer o convertirse en frías, aunque cómodas y baratas, páginas web de venta online. La segunda tienda, directamente, no la he encontrado. Me he perdido, cosa que no es que me preocupara demasiado. Pero cuando sacar la mano del bolsillo para coger el plano y buscar dónde diablos estaba ha comenzado a conllevar riesgo de congelación de mis dedos, he decidido cesar mi búsqueda y volver al hotel. Que ya tenía suficiente exploración por hoy.

Canciones:

Hank Williams: “I’ll never get out of this world alive”

Mastodon: “Curl Of The Burl”

David Bowie: “Where are we now?”

25
Mar
13

lo mejor de la semana. semana 18 + El Neverending Tour se detiene en Praga

Esta noche he llegado a Praga, y cinco minutos en la cálleme han servido para darme cuenta de que la primavera en casa es un puro espejismo. Por aquí la temperatura nocturna es de -4ºC, queridos. Así que la cosa va en serio.

Aterrizaba tarde, y nada más salir del avión, he recordado que tenía que cambiar moneda, porque la República Checa es UE pero no está en el euro. Así que es Europa, pero menos. Lo cual, a estas alturas de la película, uno ya no sabe si es bueno o malo. O regular, como todo. Esta Europa que sirve como excusa para atornillar a sus gentes cuando las cosas van mal dadas, pero que también era como esa “tieta” a quien le pedías dinero para comprar un libro de la facultad y te lo acababas gastando en bebercio, que muchos ha habido lucrándose de los fondos europeos de un modo irregular, y ahora ya no me refiero sólo a políticos y banqueros, sino a personas que en realidad están mucho más cercanos de lo que nos queramos fijar. En definitiva, muy mal llevado, todo.

Y aquí estoy un domingo más, después de una semana muy mala en la que no he podido actualizar como toca, y me encuentro con la tesitura de presentar de nuevo un “Lo Mejor De La Semana” cuando la última entrada ya resumía lo mejor de la semana anterior. Pero hay que mirar hacia adelante, y pensar que esta semana (santa) que comenzamos en unos quince minutos, irá mejor. De modo que veamos lo mejor de la semana pasada:

3.- “No Saldré Vivo De Este Mundo”: el debut novelístico de Steve Earle, había leído muy buenas opiniones, y aunque no sea un gran fan de Earle, más por desconocimiento que por desafección, me parece un tipo interesante que todavía tengo en el debe, más allá de un par de escuchas de su disco “El Corazon”. Y de momento, no me decepciona. Ya hablaré del libro como es debido, cuando lo acabe, pero no me he podido aguantar.

2.- “Los Ojos De la Guerra”: anoche pillé, por casualidad, en la 2 de TVE, este documental sobre los reporteros de guerra. Y me quito el sombrero ante un documental bien hecho, ensalzando la figura, claro, una figura que no deja de tener ese componente romántico del aventurero, y sin embargo, sin caer en el elogio barato. De esas veces que enciendes la tele sin muchas pretensiones y, oh, sorpresa, vale la pena.

1.- Jamiroquai – High Times 1992-2006: Ok, no se trata de un personaje muy querido por la parroquia rockera, pero siempre me ha parecido una banda (o banda unipersonal, que acabó siendo) interesante… diablos, sabían hacer buenos singles! Para carreras como la de Jamiroquai es para lo que se inventaron los discos recopilatorios de grandes éxitos. No escucharía un LP de los británicos, y sin embargo, todos esos hit singles agrupados en este CD resultan una pequeña delicia, de una banda que fue, claramente, de más a menos. Sus inicios en esa clave acid jazz, funky suave, aires de Stevie Wonder y cierto deje a sonido Philadelphia son razones de suficiente peso. Con el tiempo se hicieron más aburridos y monótonos, y a pesar de facturar algún tema recomendable, especialmente esos que bebían del disco-funk, les perdí, inevitablemente, la pista. Ahora no sé si siguen en activo o si están en barbecho. Pero poco importa, dejadme pinchar “The Return Of The Space Cowboy” una vez más.

 

Canciones

Jamiroquai: “The Return Of The Space Cowboy”

The Hellacopters: “No Song Unheard”

Bo Didley: “Who Do You Love”

24
May
12

Guilty Pleasures 3

Hoy me encuentro en Praga. Llevo toda la semana aquí, cosas de trabajo. Como estos europeos tienen esa costumbre tan cachonda de comer a las 12 una mierdecica, por la tarde tenía hambre. De acuerdo, los europeos suelen ponerse hasta el ojete durante el desayuno, que ríete tú del clásico vasolechecongalletas hispánico, o el clásico laxante zumo de naranja más café. Pero esta mañana me he dormido cinco minutos más de la cuenta. O me he duchado cinco minutos más de la cuenta. O he tardado en ponerme el traje de luces cinco minutos. Es igual, sea como sea, se me ha hecho tarde, y no he desayunado.

Total, que esta tarde me he librado de todo compromiso social y he salido a dar una vuelta por la ciudad solo. Al pasar por la Plaza de Wenceslao (Václavské Námêstí) no me he aguantado la tentación de pararme en uno de los puestos callejeros de salchichas y comerme un clásico bocata de salchicha checa. Y por si acaso, no fuera a ser que hubiera adelgazado algún gramo, me he metido a cenar en un restaurantito no muy lejos de mi hotel, una pizza y una jarra de cerveza.

Ahora, claro, me siento un poco mal. Soy un jodido pozo sin fondo. Y mi estómago me lo está recordando. Se está vengando de mis excesos con chorretones de ácido. Qué le voy a hacer, si me gusta la basura. Sí, por supuesto que disfruto de un magret de pato o de un rape a la plancha en su jugo, de los melocotones de calanda y del té verde. Pero también me gusta comerme frankfurts, hamburguesas, pizzas, shawarmas o pollo frito. Por no hablar de las patatas fritas en todas sus variantes, la coca-cola, la cerveza, el Dr. Pepper… aissss…

Será por todo ello que me he acordado de los Guilty Pleasures… hacía ya algunas semanas que no mostraba mis vergüenzas al mundo, así que vamos a ello, directos y a la yugular.

Y comenzaré con una canción que para más inri pertenece a ese maravilloso pop español que promocionan en las cadenas cuarenta de la vida. Cómo llegué a ella? Cosas del amor, amigos, no preguntéis. Y es que hoy iba a mencionar al jitazo de Nena Daconte “Tenía Tanto Que Darte”… si es que me estoy avergonzando conforme lo estoy escribiendo. Todo en esta muchacha es vergonzoso. Participó en un concurso de cantantes de la tele. Se enrolló con uno de los músicos de sesión que participaban en una gira donde cantaban todos estos artistazos, y formaron un dúo al que bautizaron con ese nombre… ESE nombre…

Pero una cosa os diré… la canción funciona! Y no sé si es ese ritmillo, el órgano, las palmas o el reprise final con los vientos, pero me recuerda ligeramente al glam inglés. Alguién dijo Marc Bolan? Tratad de abstraeros de la voz y de la pinta de pánfila que tiene la muchacha. Tratad de olvidar la absurda rima. Ahora? Todavía no?

Y el siguiente corte-Guilty Pleasure es uno de esos hits que se convirtieron en incontestables de principios del siglo. Me refiero al clásico de Outkast “Hey Ya”. Bueno, que me aspen si no suena a una mezcla entre Stax y el chiclepop más sesentero. Una estructura de rock clásico de cuatro acordes y una tonada bailable y pegajosa. En su momento, la pillé por la radio, hace años, yendo en un coche alquilado, por lo que sólo podía disponer de lo que las ondas me proporcionaran. Y desde luego me alucinó. En esa época teníais que ver a éste, vuestro juntaletras favorito dándolo todo en la pista del dancing, en un deplorable estado etílico, mientras sonaban estas negritudes.

Con el paso de los meses y al final de los años, acabé aborreciendo la canción. Me carga particularmente ese intermedio del “shake it – sha – sha – shake – it”, etc… pero sigo considerando que la estructura es de una simplicidad que atrapa. Yo haría una relectura del tema con una producción diferente, y a triunfar. No soy el único que piensa eso, mi admirado Greg Dulli se pasó una temporada haciendo una potentísima versión rockera de este “Hey Ya” cuando giraba con sus Twighlight Singers. Y podemos decir que Greg Dulli sabe algo de música, ¿no creéis?

 
 



agosto 2017
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