Archive for the 'fotos' Category

19
Nov
12

australian chronicles – REPRISE (y xi)

Pues ya se acabó… ya no más entradas sobre Australia. Ha estado muy bien, pero creo que ya es suficiente. Vuelta a casa, a pasar el jet-lag del retorno, bastante más ligero que el de ida, no obstante (siempre es mucho peor cuando viajas hacia el este que hacia el oeste), de nuevo otoño y puedo abrir el blog a otras propuestas que van más allá del viaje.Y sin embargo, no me olvido una pequeña deuda que tenía para con vosotros: las fotos. Casi todas tomadas con el iPhone, algunas filtradas por Instagram, y lo que hay, es lo que hay. Nunca me las di de fotógrafo. Pese a ello, enjoy:

Clásica vista del Opera House de Sydney… irse si esta foto está penado por las autoridades de New South Wales

 

Jesús os salvará… incluso a los lectores de NDK… a su autor, ya lo tiene chungo…

 

York Street … el fotógrafo jugándose la vida en medio de la calzada…

 

Circular Quay… o la parada de bus, sólo que en lugar de autobuses, se cogen ferrys…

 

Manly Beach, aquí hice mis pinitos con el surf…

 

Brisbane la nui… Brisbane Story Bridge… creo que empiezo a tener una pequeña obsesión (fotográfica) por los puentes…

 

Koalas! Lo mejor de estos bichos es la manera inverosímil que tienen de quedarse dormidos en cualquier rama, de cualquier manera…

 

Canciones:

ELO: “Don’t Bring Me Down”

TV On The Radio: “Forgotten”

The Brian Jonestown Massacre: “Not If You Were The Last Dandy On Earth”

 

 

 

 

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10
Nov
12

australian chronicles (vi)

Me doy cuenta que llevo varias entradas ya, de estas crónicas australianas, y todavía no he subido ninguna foto. No es que no haga, es pura vagancia. Suelo ponerme a escribir por la noche, antes de irme a dormir, y francamente, estoy hecho polvo. Durante mucho tiempo, viajaba y nunca tomaba ni una triste foto. Me molestaba tener que ir con la cámara, sacarla en el momento adecuado, y demás. Pero hace unos dos años, me regalaron un iPhone, y sin ser yo muy talibán de las nuevas tecnologías, reconozco que el iPhone es un trasto fantástico. Y entre otras cosas, me permite tomar unas fotos más que dignas, por lo menos para lo que yo quiero, sin tener que llevar ningún aparato extra. Y desde entonces, sí, voy fotografiando todos los sitios donde he estado, simplemente como un apoyo a la memoria, que es corta y traicionera. El otro día revisaba una carpeta de fotos que, diligente, he creado en el ordenador, divididas por destinos, y me sale algo interesante. A menudo fotografío tonterías, y como es lógico, siendo el autor, rara vez salgo yo en la foto. Por ejemplo, fotografío todas las habitaciones de los hoteles, y también los aeropuertos. Una costumbre como otra cualquiera. En realidad, no es una cuestión de la belleza de la imagen, que mi torpeza me lo impide (aunque los filtros de Instagram a veces ayudan a generar algo majo). Tampoco es un tema de conseguir imágenes representativas que, sin duda, y con un par de clicks en Internet, se pueden obtener, con mejor calidad. Es, como dije, una pequeña muleta a la memoria.

Hoy es sábado, y tenía el día libre. Al final me libré del compromiso social, y me metí en un, digamos, compromiso, pero definitivamente más divertido. Un par de compañeros de la oficina me decían que habían comenzado a hacer surf, y que me apuntara a probarlo. Por supuesto, no podía perder una oportunidad así. Así que temprano esta mañana, tomaba el ferry de Quay Circular, en el centro de Sydney, a Manly Beach, donde estas personas viven. El surf resulta ser una suerte de deporte nacional en las zonas de playa del país. En estas playas, se delimita una gran sección para surfistas, y otra sección, más pequeña, para bañistas. Por un precio más que razonable (y Australia es un país carísimo) alquilé un traje de neopreno y una tabla, durante dos horas. Las conclusiones son varias. Resulta ser una práctica muy divertida, me lo he pasado estupendamente. También es algo muy difícil. Yo soy un tío tirando a patoso, he de reconocerlo. Pero cuando consigues coger una ola y mantenerte, ni que sea un par de segundos en pie sobre la tabla, bueno, te sientes Kelly Slater, como mínimo (a la postre, el único nombre de surfista que conozco). Y finalmente diré que es agotador. Ahora mismo me duelen brazos, piernas y espalda. Y sólo han pasado unas horas, mañana puede ser muy duro. Además, me he quemado toda la cara. El día ha sido bastante gris, en realidad el sol ha salido tímidamente muy poco a y en cortos intervalos durante la mañana. Ocurre que en estas latitudes el sol es peligroso, por lo fina que es la capa de ozono. Y lo he sentido en mi piel.

Los viajes se basan en las experiencias. De los viajes vacacionales, se le supone ese aliciente de diversión, y descanso, y si es posible, nuevas sensaciones. Todo ese plus de diversión y descanso, en mis viajes laborales, obviamente desaparece. Pero lo que me llevo son las vivencias. No es fácil de asimilar, y cualquiera que haya viajado por trabajo con cierta frecuencia, lo puede conocer. Es complicado de hacerlo entender, claro, al profano, porque para la mayoría, un viaje es, más o menos, un sinónimo de período vacacional. En cualquiera de los casos, son todas estas experiencias las que me llevo. El trabajo se acaba, el sueldo se gasta, pero al final, las experiencias se quedan.

Esta tarde ha sido más relajada, y he aprovechado para pasear por Darling Harbour, que no deja de ser como un Maremagnum de Barcelona, aunque bastante más grande. Lleno de gente que salía de cena o de copas, muchas despedidas de soltera, nada muy remarcable, más allá de esa costumbre tan anglosajona de las chicas, de pintarse como puertas, lucir vestidazos cortos y arrapados, sin importar el tipo que tengan, y llevar tacones. Y aunque no seré yo quien se queje de que una mujer lleve la falda corta y el tacón alto, más de una paseaba una estampa y unos andares lamentables. Y como yo soy un tipo sencillo, me he alegrado de encontrar una de esas bebidas empalagosas que me encantan y que difícilmente se encuentra en Barcelona: Vanilla Coke!! Bebida digna de hijos de los dioses, amigos.

Canciones:

SCOTS: “Voodoo Cadillac”

Nick Cave: “In The Ghetto”

The Young Lovers: “Barbarella”

09
Dic
11

Madonna: SEX

La memoria tiene unos mecanismos francamente difíciles de descifrar. Sea lo que sea, y no sé (ni estoy seguro de querer saber) por qué, me acordé el otro día del libro SEX de Madonna. He tenido que tirar de mi ingente servicio de documentación (catorce monos que tengo amaestrados haciendo búsquedas por Wikipedia) para sacar algún dato más o menos fidedigno, cubriendo así esos vacíos y esas zonas grises que dejaba mi cabeza.
¿Recordáis aquello? Era 1992 cuando se publicó, y bueno, provocó todo un escándalo. Si se le echa una ojeada a los contenidos, hoy, casi veinte años más tarde, resulta tremendamente llamativa la inocencia de esa sociedad que se las daba de moderna pero se escandalizaba por imágenes como las que contenía el librito de marras. Al parecer, tanto ese libro como el disco que Madonna publicó ese año, Erotica, así como la actitud que tomó en esa época, convirtiéndose en algo así como la guarra oficial del pop mainstream, le pasó bastante factura a la diva. Y sin embargo, queridos y queridas, ese libro de fotografías eróticas vendió la friolera de 1,5 millones de copias, 150000 el primer día de su edición, y eso a 50$ que costaba en USA.
Está claro que Madonna era una estrella conocida por cualquier persona en este triste país, y su movimiento comercial llegó a ser lo que hoy se conocería como un “trending topic” de Twitter. Por supuesto, nada de lo que mostraba en esas imágenes era especial ni novedoso, pero sí lo era fuera de un circuito más o menos underground. Yo era un preadolescente (o adolescente? Dónde está el límite?) calenturiento y aquello, claro, me llamaba la atención. Recuerdo haber ojeado, a escondidas, algunas imágenes del libro en la Virgin MegaStore que había entonces en el Passeig de Gràcia de Barcelona. Por cierto, algún día tendría que hablar de esa tienda y de la de ratos que me pasé en ese lugar, hojeando libros, mirando CD’s y escuchando música.
De esta guisa se presentaba Madonna en la portada de aquél lejano número de Primera Línea
Volviendo a Madonna y el contenido de su SEX, recuerdo haber visto algunas de las imágenes que lo ilustraban, en un número de la revista Primera Línea, que presentaba un reportaje al respecto (con una de esas fotos en portada) y que unos amigos compraron, a escondidas y avergonzadísimos, como si estuvieran comprando coca. Y lo primero que pensé fue que se trató de una considerable decepción.
Por supuesto, en aquella época comenzaba a consumir un poco de erotismo y de porno, a partir de alguna revista que pasaba de mano en mano (viva la higiene, prefiero no pensarlo mucho) entre los compañeros de clase, también a partir de series y películas eróticas como La Serie Rosa o Calígula. Cualquier película española de esas en las que se veía carne y pelo, así mismo, servía. Y algo, un poquito, de porno en forma de cintas tralladísimas VHS que no se sabe cómo, aparecían en las manos de algún niño del cole e instituto y rondaban por todos los aparatos de vídeo de los alumnos.
Claro, la decepción venía cuando veía aquellas imágenes de Madonna en lencería, fusta en mano, en blanco y negro o tocándose frente a un espejo, pero en las que, maldita, apenas enseñaba nada. A ver, en esa época yo quería ver penetraciones, felaciones y desnudos frontales. ¿Insinuar? ¿A quién le interesaban las insinuaciones? ¿Y aquello realmente era tan escandaloso? Si no se le veía nada… recuerdo incluso cuando me dijeron que una conocida, ruborizada, pilló el libro escondido en el cajón de un despacho de su padre. Evidentemente, esto, leído por cualquier menor de 20 años, que con doce añitos ya se han cansado de ver dobles penetraciones en Internet, puede llegar a resultar hilarante. A mis miles de lectores que no vivieron el Mundial de Italia’90, no me lo tengáis en cuenta.
Madonna y Naomi disfrutando de un soleado día en la piscina…
Lo curioso es que he estado viendo las imágenes del libro SEX, fácilmente localizables en la red, antes de escribir estas líneas, y me han parecido mucho más excitantes hoy en día que por aquél entonces. Supongo que con 11 o 12 años, lo que quieres es ver un clítoris o una polla en la boca de una muchacha, y no te pone lo más mínimo la lencería o las imágenes sugerentes. Las fotos son, digamos, “bonitas”, en el concepto artístico de las mismas, y el uso del B/N y de la luz es excelente. El rollo es demasiado bondage y orientado a lo gay para mi gusto. Excepto Madonna, muchas de las personas que aparecen son de sexo indefinido, ellas parecen ellos, ellos parecen ellas. Pero algunas de las fotos me han puesto un poco cerdete, esa es la verdad. ¿Será que me hago mayor? ¿O será que la sobreexposición de porno, de todos los tipos, modalidades y prácticas que están accesibles con tan solo un click hace que casi no me interese? Sea como fuere, desde NDK invito a cualquiera de mis millones de lectores a que se imprima alguna de las imágenes que aparecen en ese libro y pida a Madonna que se la firme en su próxima visita de promo. Grandes risas garantizadas.
Canciones:
My Morning Jacket: “Outta My System”
Love: “A House Is Not A Motel”

Afghan Whigs: “Crazy”

09
Oct
11

Kar en Polonia

Como hacía tanto tiempo que no me asomaba a estas páginas, he hecho muchos viajes sin haber dado cuenta de ellos por aquí. Y lo haré, a su debido tiempo, porque sé que en el fondo os gusta esta tontiguía Lonely Planet para viajeros tarados. Pero ahora toca uno de los últimos que hice, hace apenas unos días, a Polonia, y más concretamente, a Varsovia, como bien reza el título de la entrada, que se me ha ocurrido en un alarde de originalidad, al más puro estilo Asterix (Asterix en Hispania, Asterix en Bélgica, Asterix en La India, etc…).
Una vez más, fueron circunstancias laborales las que me llevaron a Polonia. Así que allí estaba vuestro buen amigo Kar, pegándose el madrugón de su vida, para viajar, vía Munich, a Varsovia. O lo que es lo mismo, de El Prat a el aeropuerto Franz Josef Strauss, y de éste, al aeropuerto Frédéric Chopin. Que digo yo, al aeropuerto de Barcelona podrían llamarle, siguiendo el ejemplo, Aeropuerto Albert Pla, o Aeropuerto Raphael.
Y como quiera que no me voy a parar en detallar las circunstancias laborales que me llevaron la mayor parte de los 5 días que por ahí estuve, la cosa se reduce a poco tiempo. Afortunadamente tenía el hotel bastante céntrico, y podía caminar tranquilamente a muchos sitios, comenzando por el centro histórico de la ciudad, que, lo digo aquí y ahora, es lo único que realmente vale la pena. En un paseíto no excesivamente largo me plantaba en la zona céntrica, eminentemente peatonal. Se trata de un área con ese estilo de ciudad centroeuropea, pero que nadie se lleve a engaño: la mayoría es reconstruido… intentando mantener el encanto, sí, pero reconstruido, ya que la ciudad quedó derruida tras la Segunda Guerra Mundial.
 
Reconozco que me encanta la aplicación Instagram del iPhone!! Centro de la ciudad.
Mi contacto en el país era una señora polaca con una manera demasiado seca, directa, casi borde de decir las cosas, por lo menos en inglés. Lo atribuyo, por lo menos, a la incomodidad en esa lengua. De todas formas, desde fuera, y para un extranjero como yo, el polaco es un tipo que parece estar permanentemente cabreado. Es esa particular sonoridad del idioma, supongo. Se trata, por supuesto, una visión simplista, sencillamente, una sensación que tenía.
En la ciudad, pocos vestigios previos a la guerra quedan. Por ejemplo, del clásico y mencionadísimo Ghetto Judío de Varsovia no queda nada. Fue arrasado, y en su lugar, se construyeron bloques de pisos, en lo que es una constante en gran parte de la ciudad, el típico bloque de las ciudades comunistas, feo y gris. Por otro lado, la zona más de negocios de la ciudad cambia esa constante gris por la frialdad de grandes edificios de oficinas y hoteles, que contrastan con los bloques comunistas y con ese tranvía que atraviesa las calles y retrotrae, automáticamente, a 30 años atrás. Y de fondo destaca el Palacio de la Cultura y la Ciencia, joya del progreso comunista, un regalo de la URSS, también conocido como el Palacio Stalin. Altísimo, el más alto del país y de los edificios más altos de Europa, es interesante para verlo iluminado cuando cae la noche.
 
 
El Palacio Stalin (una vez más, instagrameado)
 
No deja de resultar curioso que en un país con el comunismo tan reciente, tengan el catolicismo tan enraizado. Varsovia es una ciudad con muchísimas iglesias, a cada esquina, y con constantes referencias, fotos y recuerdos al dichoso papa Wojtyla, una especie de héroe nacional, a la altura de Messi o Axl Rose para ellos. No quiero olvidarme de mencionar lo guapas, en general, que son las chicas de Varsovia.
Y llegado a este punto, me permitiréis una confesión. Yo soy un tipo ruín y poco dado a la sociabilidad. Por eso siempre encuentro incómoda, en mis viajes, la típica situación de cuando tu anfitrión se ve, de algún modo, forzado a sacarte a cenar. Por un lado, se agradece, más que nada porque te llevan un buen sitio, te muestran algo interesante del lugar donde estás, te explican cosas… por otro lado, yo suelo disfrutar más acabando mi jornada y yéndome sólo a pasear, a callejear, a ver lo que me apetece cuando me apetece, acertando a veces, otras veces no. Entendedme, en esta clase de “eventos sociales”, compartes mesa y mantel con tipos con los que, al final, acabas charlando de trabajo, por lo menos en el ochenta por ciento de las ocasiones. Y claro, después de todo el día de trabajo, lo último que me apetece es alargarlo a la noche. Lo doy, sin embargo, como algo más o menos inevitable y que trato de disfrutar como puedo. Pero siempre a regañadientes, lo reconozco: soy así de rancio.
 
Aunque pueda parecerlo, no hacía de stalker de esa pareja.
 
En esta ocasión iba yo con mi contacto, la polaca que mencionaba anteriormente. Y con tres tipos más, dos de ellos ex militares. Me llevaron a un restaurante en la zona de los bloques comunistas, una especie de restaurante turístico temático basado en el pasado comunista pro soviético del país, llamado algo así como “La Taberna del Cerdo Rojo”, donde un “cerdo rojo” era, en argot, un colaboracionista del régimen. La comida es bastante pesada, basada, principalmente en carnes, y con los entrantes, me traen un vaso, del tamaño, digamos, de un vaso-envase de Nocilla, lleno con un líquido transparente muy frío que acaba siendo lo que sospechaba: vodka. Aquí el vodka y los las bebidas de muchísima graduación están a la orden del día. Y yo, que soy hombre de pocos alcoholes, vamos, que no soy Keith Richards, precisamente, le pego un sorbito de vieja, de compromiso. Ellos me miran, riéndose, y me dicen que no, que eso se bebe de dos tragos. Ok, vaso entero de vodka a palo seco, sin hielo ni nada, que eso es para moñas, en dos tragos. Y lo hice, claro.
 
La mejor cerveza de la ciudad.
 
Entre ese vaso y la cerveza, por lo menos, hicieron que la cena pasase más rápidamente, y me acabaron contando anécdotas de cómo era su vida en pleno régimen, de cómo comprar en una tienda era una pequeña odisea, de cómo ciertos artículos, como el papel higiénico, eran bienes preciados, y de las triquiñuelas que hacían para hacerse con mercancía. De cómo compraban cassettes de música popular del este de Europa, casi las únicas que podían conseguir con cierta facilidad, y las hackeabanpara grabar encima otras cosas. De cómo ellos, cuando hacían carreras de biología y bioquímica, robaban el alcohol etanol para destilarse sus propios licores. Cosas que sorprenden pero que son mucho más recientes de lo que pudiera parecer. Yo les conté, entrado en la euforia del alcohol y la comida a raudales, que también“era polaco”, por ese cariñoso apelativo que los españoles usan para con los catalanes… el chiste no les hizo mucha gracia. O no lo acabaron de entender, quién sabe.
 
Canciones:
 
The Vaccines: “If You Wanna”
The Young Lovers: “Barbarella”
Unidades: “Much More”
09
Nov
10

Fuckin’ cold Utrecht

Caminando por Utrecht

No pasaré a comentar las lamentables circunstancias que me han llevado a Breda, ciudad famosa por su rendición pintada por Velázquez, y hoy a Utrecht.


La noche estaba fría

Esta tarde he salido a dar un paseo por la ciudad. Hace bastante frío, unos 3 o 4 grados, lo que para mí es un frío del carajo.

San Nicolás, por lo visto, tenía a un negro. El toque de exotismo necesario en cada leyenda navideña, supongo.

Ya es navidad en Utrecht

Cuando paseo por una ciudad, por alguna estúpida razón, me gusta escuchar “Everybody’s talkin’” de Harry Nilsson. Llamadme clásico.

Esto es gótico y no lo de Robert Smith

Utrecht es una ciudad bastante bonita, con ese rollo holandés tan bucólico de canales y aires decimonónicos. Las bicicletas, la caída de hojas otoñal y las luces de navidad ya instaladas hacen el resto.

Canales y bicicletas

No me quería perder

Las holandesas son bastante guapas, tan rubias ellas.
Acabo engullendo la cena en un McDonald’s, tenía antojo. Cenar a las seis y media se puede considerar cenar?
Hoy me apeteció tomar unas cuantas fotos.

Canciones:
Loquillo y Trogloditas: “En las calles de Madrid”
The Replacements: “Nightclub Jitters”
Kings Of Leon: “Use somebody”

06
Jul
08

Entradas

Desde hace ya unos añitos, las entradas de conciertos suelen ser una exclusiva de alguna entidad bancaria o bien de una empresa llamada Tick Tack Ticket, que gestionan el evento en cuestión. No estoy por la labor, o por lo menos no ahora y en estas líneas, de juzgar si eso es bueno o malo. No estoy muy seguro, aunque lo de esta suerte de monopolios no me huele bien. Pero no, insisto, la cosa no va de juzgar unos movimientos empresariales en el mundo de la música. Entre otras cosas, este hecho ha provocado que un clásico del rock n’ roll como era coleccionar las entradas de conciertos haya perdido la gracia.A ver, si todos lo hemos hecho. Que levante la mano aquél que en su vida no ha guardado la entrada de aquellos shows que le entusiasmaron. A ver esas manos. Como no veo ninguna, sigo. Y continúo diciendo que desde el desembarco definitivo de Tick Tack Ticket, esa práctica ha perdido la gracia. Porque antes las entradas tenían su gracia. Eran cada una de ellas de un tamaño diferente. Con colores, con el logo o foto de la banda, y no te las vendía un niñato del Fnac que las imprimía, sino el tipo peludo de la tienda de discos de la esquina. Algunas incluso estaban hechas de un papel especial, anti copias. Algunas, digo, otras eran papel normal y corriente.En fin, ahora ya no tiene sentido, las entradas son un cacho de papel impreso en blanco y negro donde lo único que cambia entre ellas es el nombre y la foto. No es más que un triste impreso, como si fuera un puto estracto bancario. Eso por no hablar de las entradas de Servicaixa y similares. ¿Pero quién querría coleccionar eso? Así que nada, un resorte más hacia la idea de una industria musical fría y aséptica. Sirva esto como homenaje.

The Offspring… mi primer concierto de rock… no te digo ná, y te lo digo tó
Doble cartel rarísimo, pero los Diamond Dogs triunfando… ojo, y con Sulo de baja
Da igual lo que hiciera a partir de entonces, desde aquél día se convirtió en un mito
La banda en su mejor momento, dándolo todo en Bikini… este concierto está en mi top 10

Este concierto fue una pequeña decepción, si lo comparamos con el histórico chou del Azkena

Radiohead eran entonces una banda única. Quién me iba a decir que sería el principio del fin.

Entradas de Tick Tack Ticket… juguemos a las 7 diferencias… por lo visto, no tenían foto de archivo de The Darkness

Canciones:

Def Leppard: “Love Bites”
John Lennon: “I’m Losing You”
Dead Kennedys: “Too Drunk To Fuck”

26
Jun
08

Viaje a NYC. Día 6 (y último): Estatua de la Libertad

Bueno, hoy hablaré de mi último día en la Gran Manzana, y… ¿no habíais echado de menos algo? Efectivamente, me faltaba la visita a la estatua de la libertad!! Llevaba varios días viendo en los partes meteorológicos que hoy llovería. Sin embargo, ayer, ya lo dije, tuve el día más soleado y caluroso de mi estancia, una temperatura primaveral tirando a veraniega. Pues nada, el jodido hombre del tiempo no se equivocó, y el día despertó lloviendo bastante. Y para colmo, despertó mucho más pronto de lo que debiera, pues tenía tickets para el ferry a las 8h. Briconsejo para quien quiera viajar a NY, si queréis visitar la dichosa estatua, coged los tickets con mucha antelación. Yo lo hice, por internet, cuatro días antes de partir, y la única fecha disponible era esta, el último día y a esas horas intempestivas. Total, que despertarme a las 6’30 no es mi ideal de vacaciones. En fin.
Tras una peripatética cola bajo la lluvia en el muelle, y un desagradable control policial con arcos metálicos como en los aeropuertos (fuera chaqueta, reloj, movil, cartera, gorra y los calzoncillos me los respetaron por decencia) subimos al ferry que nos llevaría a Liberty Island. Atracados en la isla, una nueva cola y la obligatoriedad de dejar la mochila en una taquilla (a 1$ dos horas) me acabaron de poner de mala leche.

Díganme clásico, pero creo que uno no debe irse de NY sin pasar por aquí

Desde 2001 ya no se puede subir hasta la cabeza de la estatua, de modo que sólo es posible subir hasta la base. La visión del monumento me relaja la mala leche, la verdad es que vale la pena, y supongo que las vistas serían de impresión. Lo supongo, tan solo, porque aunque ya no llueve, una bruma cubre la costa y el skyline de Manhattan no se divisa, apenas se puede vislumbrar. En fin, la verdad es que no deja de ser interesante, Manhattan, Brooklyn a un lado, y al otro New Jersey.

El siguiente punto de destino es Ellis Island, donde nos lleva otro ferry. Ellis Island es un islote cercano que alberga viejas instalaciones militares, pero su fama recae en que entre 1890 y primeros de los 50’s se convirtió en la aduana de la ciudad, donde recalaban millones de pasajeros, principalmente inmigrantes que eran inspeccionados legal y médicamente, confinados allí en condiciones bastante deplorables. Ahora esas instalaciones albergan el Museo de la Inmigración, con piezas bastante interesantes, especialmente fotografías, pero también documentación, material médico y otras. A la entrada hay un PC con una base de datos en donde puedes introducir tu nombre y comprobar si algún pariente tuyo pasó por esa frontera. Nada, no tengo ningún tatarabuelo americano.

Una cosa me resultó un poco molesta, y es el hecho de que el museo pintaba ese lugar como una suerte de Disneylandia para inmigrantes, aunque la realidad es que se asemejaba más a un campo de concentración. Especialmente para aquellos que por razones médicas o legales no les dejaban pasar (cuarentenas, papeles poco claros, …) y eran hacinados allí, en unos tristes camastros (que, por cierto, se muestran). La parte de exposición de objetos médicos resulta bastante tétrica, a Marilyn Manson le hubiera encantado.

Busco a Gordon Gekko

Cuando acabo la visita, ya de nuevo en Manhattan, ha vuelto ha salir el sol (hay que joderse). El muelle resulta estar al lado de Wall Street, de modo que me dirijo hacia allí, con curiosidad. Es la hora de comer y hay cientos de oficinistas buscando un puestecillo de perritos, de kebabs o de cualquier otra mierda que engullir. No puedo evitar pensar en Charlie Sheen en la película “Wall Street” cuando veo varios aspirantes a Bud Fox (su personaje en la cinta).

Obviamente, estoy muy cerca de la Zona Cero, y aunque no entraba en mis previsiones visitarla, al final me decido. Y quisiera comenzar diciendo que probablemente sea por una sobreexposición de tragedias en la tele, en los medios y demás, durante 28 años, pero lo cierto es que esas “tragedias televisadas” no me suelen afectar. Puedo estar comiendo tranquilamente mientras veo imágenes del último tsunami o del más reciente atentado. Para mí no es más que una imagen de la tele, o una foto. Estoy muy insensibilizado al respecto. Pero lo cierto es que la Zona Cero me causó impresión. De hecho, no hay nada. Es como la construcción de un inmenso parking en medio de varios rascacielos. Es una obra, con sus camiones, sus grúas y una valla que la rodea. Pero la verdad es que me impresionó. Están construyendo lo que parecen ser los cimientos de un edificio, por lo que sé, eso es seguro, pero no se han puesto de acuerdo aún en el memorial.

La Zona Cero

Y con esto, acaban mis peripencias neoyorkinas. No me extenderé mucho más en esa puerta del aeropuerto para el vuelo NYC-BCN repleta de paisanos con bambas nuevas, con iphones, con chaquetas nuevas, gafas de sol recién compradas y hasta portátiles. Nueva York es la nueva Andorra!! Tampoco me extenderé en las brutales turbulencias que he vivido, las peores que jamás he sufrido, y cogo un par de vuelos al mes. No me queda más que recomendar la experiencia a cualquiera, que por algo más de lo que cuesta un vuelo a Londres o a Oslo, tienes un billete a NY, y además la vida allí (hoteles, comidas, bebidas, …) es más barata que en Europa. Yo, si puedo, vuelvo el año que viene. Diablos, es la mejor ciudad del mundo!! O eso al menos decía Frank Sinatra!!

Canciones:

Prince: “Fury”
Kiss: “Christine Sixteen”
The 13th Floor Elevators: “You’re gonna miss me”




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