Archive for the 'rolling stones' Category

27
Jun
15

Soñando stones

Marchando una de sueños, ahora que hacía tiempo que no hablaba de ellos… claro que, de hecho, hacía tiempo que no hablaba de nada. El caso es que he estado tratando de buscarle, si no un significado, sí una razón por la cuál pudiera haberse gestado en mi cabeza tal situación onírica. Y la única realidad más o menos sólida es que sigo la cuenta de twitter oficial de The Rolling Stones, y actualmente la banda está de gira por los USA. Porque sí, amigos, he soñado con los Rolling Stones.

Como suele ocurrir, los sueños no tienen un hilo argumental muy claro. Pero desde luego, yo me encontraba en el parking del edificio donde vivo, y no muy lejos de la plaza donde aparco, llega un todoterreno negro del que salen una serie de personas, entre ellas, el mismísimo Mick Jagger. Están preparando un concierto que darán en breve en el pueblo del extrarradio de Barcelona donde resido y, de alguna manera, yo me encargo de gestionar el tema. Tened en cuenta que se trata de un sueño.

Al abrirse la puerta del vehículo, me acerco al grupo y saludo. Sir Mick está allí, e intento no mostrarme como una fan histérica, y le digo lo importante que ha sido su música para mí, y la ilusión que me hace nuestro encuentro, etcétera. Jagger, sonríe, se muestra amable, aunque extremadamente frío y altivo. Se le nota demasiado acostumbrado a estos aspavientos por parte de seguidores de todo el mundo y simplemente pone el piloto automático. Viste unos tejanos azules y una camiseta negra, y luce una boina gris, con un look que recordaría más al de Brian Johnson, de AC/DC, que al de Mick Jagger, y eso sí me cuadra más con los resortes de mi realidad que me han llevado a ese sueño, ya que estuve en el concierto de AC/DC del pasado 29 de mayo. Pero es Jagger, y no Johnson, quien está ahí.

Esta foto no es del Vallès Fest sino del concierto de AC/DC de barcelona (by @carloskarmolina)

Esta foto no es del Vallès Fest sino del concierto de AC/DC de barcelona (by @carloskarmolina)

Más tarde hay una reunión de grupo, con los organizadores del concierto, en la que también, aparte de Mick, está Keith Richards. Una vez más me abalanzo ante Keith, pose de malote de vuelta de todo, gafas de sol redondas estilo principios de los 90’s, y le suelto la clásica perorata del fan que adora a la banda de su vida y blablablá. Keith me saluda, sonriente, y parece mostrar una satisfacción más sincera que Mick, quien una vez más tira de su ademán de amabilidad profesional aunque poco creíble.

Una vez considerados los flecos del concierto en mi pueblo, se levanta la sesión, y al salir caminando, se me acerca Bill Wyman, quien en mi sueño, sigue formando parte de la banda, aunque su aspecto es el que tenía a principios de los 90s, en su última época como Stone. Mira que a mí, Wyman, siempre me ha parecido un sosainas con poco carisma. Sin embargo, se me acerca, con su traje color crema y su aspecto de estar descolocado, y me pide que disculpe a Mick. Que ya sabes cómo es, que puede llegar a ser muy frío, que no es nada personal.

Y entonces, el sueño se acaba. Desperté sin saber si se hizo el concierto. Y no sé qué había sido de Charlie Watts o de Ron Wood, que no aparecieron en mi evocación onírica Stoniana. Por si acaso, esta noche me concentraré a ver si averiguo si los Rolling Stones reinan en el Vallès-Fest. Como diría el malogrado Jordi Tardà (que en paz descanse): Pagggaula d’Stone!

Canciones:

Nouvelle Vague: “Love will tear us apart”

Carlos Segarra: “The rockin’ pneumonia and the boogie woogie flu”

Chris Isaak: “Two Hearts”

09
Sep
13

Honest Man

Esta es una pequeña historia para mostrar que a veces, lo que llega a los discos no es siempre lo mejor. Alguna vez lo he explicado, yo descubrí a los Rolling Stones a través del disco “Voodoo Lounge” (1994). De acuerdo, probablemente no es la forma más ortodoxa de comenzar a escuchar a esta banda. Pero diablos, “Voodoo Lounge” era un muy buen disco!

En esa época solía escuchar cada tarde de sábado el programa que Jordi Tardà tenia en Catalunya Ràdio. Tardà es un stoniano de los cansinos, pero el tío muestra pasión en lo que hace, y tenía contactos. Una tarde pinchó un par de canciones que habían estado en la lista de posibles para “Voodoo Lounge” pero que al final se quedaron atrás. Una de ellas era esta “Honest Man”, hoy en día, fácilmente localizable en Youtube:

Y bueno, no me diréis que no suena francamente bien. Es un rock stoniano clásico, con esas bases endurecidas y esa fantástica harmónica. ¿Por qué se quedó fuera? ¿Todas las canciones que se incluyeron en “Voodoo Lounge” son mejores que esta “Honest Man”? Definitivamente, no. Cosas de la banda, qué sé yo. Los Rolling Stones suelen preparar algo así como una treintena de canciones para cada disco, y de esa lista, van filtrando, puliendo y regrabando hasta quedarse con el conjunto de temas definitivo. Sin duda, podría haberse guardado, si no para “Voodoo Lounge”, para su continuación, “Bridges To Babylon” (1997), que supuso una decepción mayúscula.

Pero en fin, las cosas son como son, y esta canción permaneció, y permanecerá en el anonimato, como decía Carlos Carnicero en aquél mítico programa “Confesiones”. Tal vez cuando se publiquen los archivos de los Stones, se incluya. Tal vez no. Porque os hablaba al principio de esta entrada que Tardà pinchó, aquella tarde de 1994, dos canciones que iban a entrar pero al final se quedaron fuera del LP. La primera era el mencionado “Honest Man”. Y la segunda, era una balada, “Anyway You Look At It” que sorprendentemente incluyeron en aquél disco “Rarities 1971-2003” y que jamás ha tenido continuación.

Canciones:

The Beat: “I am your flag”

Phoenix: “Run, run, run”

Bunbury: “El viento a favor”

08
Sep
13

The Rolling Stones y el pop

Los Rolling Stones son una banda de rock. Esa es una obviedad. No solo son “una” sino que tal vez, incluso, debería decir son “la” banda de rock. Por eso quisiera centrar las siguientes líneas en una faceta que mucha gente desconoce, y es la de los Rolling Stones como banda de pop. Fue hace mucho tiempo. Además, sin duda, habrá una mayoría de entendidos o de fans que calificarán esos escarceos como fruto de una banda que estaba, todavía, tejiendo su propia personalidad. Y parte de razón no les faltará.

Aquello sucedió entre 1966 y 1967. Aproximadamente. Si se considera que la primerísima etapa stoniana, la de grabar una mayoría de versiones de blues, rock y R&B, fue una etapa de purismo (1963-1966), y que los Stones “de verdad” nacen con discos como “Beggar’s Banquet” (1968), nos queda un período de indecisión intermedio.

Ésa era la imagen...

Ésa era la imagen…

Muchas cosas pasaron entre esos dos años que pudieran hacernos entender ese cambio de tendencia, aunque fuese de modo temporal. Por un lado, tenemos el hecho de encontrarnos a una banda que decide ya no grabar versiones sino canciones propias, y que crece desmesuradamente. Por otro lado, está también la influencia del momento. Los Stones pasan de ser una banda de rock a ser superestrellas, a codearse con la gente guapa, a ser admirados, pero también perseguidos. Es en 1967 cuando tras una redada en casa de Keith Richards, detienen a éste último y a Mick Jagger y les colocan a un paso de sufrir una injusta, por ejemplarizante, condena de cárcel por devaneos con drogas. 1966 es el año de gran explosión de lo que se dio en llamar el “Swinging London”, y los Rolling Stones pasaron a formar parte de ello.

Pero aún hay más. El desarrollo como multi instrumentista de Brian Jones, especialmente latente en el LP “Aftermath” (1966) abrió posibilidades a incluir algo más que la clásica estructura guitarra-guitarra-bajo-batería. Finalmente, la aparición de discos como “Pet Sounds” de los Beach Boys (1966), el celebérrimo “Sergeant Pepper’s Lonely Hearts Club Band” de los Beatles (1967) y el debut de Pink Floyd “The Piper At The Gates Of Dawn” (1967) influye poderosamente al grupo, que en esa época es más permeable que nunca.

Muy gráfico...

Muy gráfico…

Finalmente, podríamos destacar que los problemas con las drogas, y por ende, con la justicia, de Brian Jones hacen que el grupo no pueda girar en USA, ni en varios otros países fuera de su Reino Unido natal, por lo que la actividad sobre los escenarios baja. Y ya sabemos que cuando un grupo vive de gira en gira y de escenario en escenario, suele endurecer su sonido y, hablando en plata, rockear más, mientras que el estudio da más posibilidades para la experimentación con otras sonoridades.

De este modo, las primeras incursiones stonianas en el pop más típicamente sixties británico lo podemos encontrar en singles como ese “Have you seen your mother, baby, standing in the shadow?”, en donde una corte de trompetas y trompas acompañan a una estructura más o menos clásica. Es 1966 y definitivamente, aquello no suena a blues por ninguna parte. Otra nota más clara podemos encontrarla en una de las canciones más célebres de su LP “Between The Buttons”, también un ejercicio de brit-pop 60s que fue “Ruby Tuesday”. Esos arreglos clásicos y ese estribillo que reina en la canción no son, definitivamente, el estilo de lo que conoceríamos como el rock stoniano.

La portada y el título del recopilatorio de 1967, “Flowers”, no dan pie a equívoco. Aunque los temas recogidos no lo son, ese estilo es puramente pop psicodélico. En ese 1967 publicaron también un single con dos canciones que seguían esa senda que se comenzaba a trazar, “We Love You” y “Dandelion” (caras A y B, respectivamente). No aparecieron en ningún LP, si bien constituyen un ejercicio de estilo. Coros, pianos, guitarras en segundo plano, arreglos de orquesta, aires orientales… lo teníamos todo.

El paso final acabó siendo un LP que todo el mundo calificó como “la respuesta de los Rolling Stones al “Sergeant Pepper’s” de los Beatles”, si bien, personalmente, le vería más relación con el debut de Pink Floyd: “Their Satanic Majesties Request”. El título es genial, la portada es una maravilla psicodélica, y solo por ello, vale la pena la adquisición en formato vinilo. De la música, qué puedo decir… Durante años consideré que lo mejor del disco era su portada. Lo reconozco, se les fue de las manos, y ¾ partes de su duración es insoportable. Efectos, guitarras casi inexistentes, theremin, coros,… Hay, no obstante, tres joyas que no puedo dejar de mencionar. En primer lugar, la preciosa “She’s A Rainbow”, donde el piano de Jack Nietsze suena como una delicada caja de música, o la inquietante “In Another Land”. Y desde luego, también, “2000 Light Years From Home”, quizás la pieza más rockera del álbum. Lo demás, pasa entre lo aburridillo y lo insoportable. Esa es mi opinión, pero viendo la increíble versión que Ace Frehley en Kiss se marcó de un insulso tema del disco, “2000 Man”, igual estoy equivocado y hay mejor material de lo que parece.

La pregunta sería, ¿cómo dos tíos como Keith Richards y Brian Jones, tan ajenos, en apariencia, a estas zarandajas de las modas, cayeron en ella? Dejo a Mick Jagger al margen, por ser estilísticamente más abierto y porque al tío Mick la fama siempre le ha perdido. Pensemos en Brian Jones, un verdadero purista del blues a quien las canciones de Jagger y Richards no le acababan de satisfacer. Pues sorprendentemente, parece ser que no quedó insatisfecho con “Their Satanic…”, puesto que por esa época descubrió la psicodelia californiana, que le encantó. Y de todas formas, apenas tenía ni voz ni voto en los Stones, por lo que ya no los consideraba como su banda y se podía permitir el lujo de experimentar. En cuanto a Richards, a pesar de su eterna pose de rockero malote, siempre ha sido más permeable y abierto de lo que jamás le ha gustado reconocer.

El batacazo ingente que se pegaron con “Her Satanic Majesties Request” hizo que se replantearan el sonido. Así mismo, los tiempos corrían que se las pelaban, y las alegres canciones pop de 1966-1967 daban paso a sonidos más duros y más oscuros, como el hard rock blues, que se puso de moda. Y ya nunca más practicaron ese pop de sonido más estándar pero de bonita factura. Lo bueno estaba por llegar, claro, pero yo no despreciaría nunca esa época.

Canciones:

Phoenix: “Everything is everything”

Big Star: “Thirteen”

Supersuckers: “The Evil Power of Rn’R”

07
Sep
13

Brian Jones

Desde que comencé a conocer a los Rolling Stones, siempre me llamó la atención la figura de Brian Jones, quien en este 2013 hubiera cumplido 71 años, si no hubiera muerto en 1969. Desde luego, se trata de la representación de un perdedor. De un tío rarito. De un superdotado musical. De un inconstante. De un drogota. De un engendrador de hijos bastardos y no reconocidos.

Por supuesto, esta tumba está vacía, y Brian vive con Jim en África.

Por supuesto, esta tumba está vacía, y Brian vive con Jim en África.

Veamos, la versión oficial y conocida por todos es que Brian Jones era el virtuoso de la banda, pero con una personalidad débil que quedó eclipsada por Mick Jagger especialmente, y también por Keith Richards, por lo que nunca mostró su potencial sino como el instrumentista capaz de darles giros particulares a las canciones que sus dos compañeros componían, y al que las adicciones acabaron por dejarle en dique seco. Probablemente todo aquello sea cierto, y a pesar de ello, quedan más sombras que luces.

Parece evidente que Brian Jones era un músico que se metió en el jazz desde su adolescencia, tocando clarinete y saxofón. De ahí, fue pasando a apasionarse por otras músicas negras como podían ser el blues y el R&B. En 1961,  Brian Jones, que era ya un prenda de cuidado, se las daba de bluesman, y tenía dos hijos. Entonces ya era guitarrista. Ese año contactó con el patriarca del blues británico, Alexis Korner, con quien colaboró, aunque su ambición era crear una banda propia. Así, y asociándose con Ian Stewart, el verdadero 6º Rolling Stone durante todos los 60s (aunque al pobre le eliminaron de la plantilla oficial de la banda porque era muy feo y tenía aspecto de señor mayor), fue reclutando a lo que acabaría convirtiendo en The Rolling Stones. Keith Richards niega este hecho en su autobiografía, aunque también es cierto que a pesar de los 50 años transcurridos, Keith no es imparcial con su antiguo amigo Brian.

Brian era un músico experimentado en 1963 cuando sus compañeros de banda Mick y Keith eran unos pipiolos. No así Charlie Watts, por ejemplo. Pero nunca tuvo un peso específico real en la banda. De este modo, se puede decir que a principios de los 60s, The Rolling Stones eran la banda de Brian Jones, y como tal lo demostraba, ocupando un primer plano en el escenario. Su gran problema fue entonces Mick Jagger. Aunque jovencísimo y con pocas tablas, Jagger comenzaba a desprender el magnetismo que le conocemos, y además era cantante, por lo que tenía todos los números para ir quitándole protagonismo al rubio guitarrista, por más que éste se empeñara en captar la atención. Mientras que Brian anhelaba desesperadamente las miradas del público, Jagger, directamente, las acaparaba sin, aparentemente, buscarlas. Pronto vería que era batalla perdida. Y eso le jodió bastante, hablando mal y pronto.

Un tío con clase...

Un tío con clase…

Por si fuera poco, al manager Andrew Loog Oldham se le ocurrió que grabaran canciones propias, firmadas por Jagger-Richards. Siempre me he preguntado por qué se excluyó de ese modo a Brian Jones. Si tan buen músico era, por qué no componía canciones. Hay quien dice que sí, que componía, pero que era demasiado inseguro al respecto y nunca se atrevió a aportarlas y a defenderlas como adecuadas para la banda. Por supuesto, Jagger y Richards, envalentonados por Oldham, se ocuparon de acentuar esta inseguridad como compositor de Brian Jones. Y a Oldham ya le iba bien, pues en esos tiempos, los futuros Glimmer Twins eran dos jovencitos más maleables y fáciles de controlar para sus planes que Brian. No obstante, resulta francamente llamativo que nunca compusiera sus canciones. Dentro o fuera de la banda. Aunque sobre esto último, no hay nada especialmente claro. Algunos biógrafos, como Mariano Muniesa, sostienen que sí que tenía bastantes temas en su haber, pendientes de publicación con algún otro proyecto que no era The Rolling Stones. En cualquiera de los casos, me cuesta creer que no exista grabación alguna de esas canciones, por pirata y de mala calidad que sea. Y si hay grabación, cómo, en 50 años, o incluso en esta época de la difusión indiscriminada vía Internet, jamás haya salido nada a la luz.

Friends will be friends.

Friends will be friends.

También se ha dicho siempre que Brian Jones era un purista del blues y del R&B, y cuando los Stones comenzaron a grabar algunos números más pop, orientados a las nuevas listas de éxitos, se empezó a desengañar. A pesar de este purismo blues, a partir de la segunda mitad de los 60s, Brian Jones se comienza a meter a fondo en la psicodelia, y fue uno de los pocos que quedaron satisfechos con el resultado de un disco irregular como “Her Satanic Majesties Request”. ¿No es contradictorio que un purista del blues se meta en los terrenos pantanosos de la psicodelia sesentera? Que se empeñara en colar sonoridades tan alejadas del delta del Mississippi como son los sitares, dulcimeres, arpas, marimbas, flautas, melotrones o clavicémbalos… aunque suya es la responsabilidad de aportar las guitarras con slide, eso sí. A finales de los 60s comenzó a descubrir lo que se iba cociendo en USA, siendo, por ejemplo, invitado especial de Hendrix en el clásico Festival de Monterrey.

A medida que iba metiéndose en la psicodelia, algo que Anton Newcombe y sus The Brian Jonestonwn Massacre agradecerán toda su vida, Jones se codeaba con gente como Hendrix, Dylan o un John Lennon en pleno viaje. Y entonces quedó patente como cada vez estaba más lejos de la banda que había creado, y en la que el tándem Jagger-Richars habían dado un golpe de estado. Pero Brian Jones, en lugar de capear el temporal, se dedicó a aislarse más de sus compañeros y a malgastar su tiempo y su talento grabando un disco a unos pastores del Atlas marroquí que tocaban unas flautas que, por alguna razón, impresionaron al rubio guitarrista.

Una banda extraña, un gran nombre para un grupo...

Una banda extraña, un gran nombre para un grupo…

No creo que haya que reprochar a Jagger y Richards la expulsión de Brian Jones de la banda. Era un tipo tan brillante como difícil, de eso no cabe duda. Era paranoico, maniático, violento con sus mujeres y agresivo con sus propios compañeros cuando las cosas no eran como él consideraba. Su adicción a las sustancias variadas exacerbaron esos comportamientos,  y parece claro que en discos como “Let It Bleed”, según declaran sus excolegas de grupo, apenas era capaz de sostener la guitarra durante las sesiones de grabación. No quiero ser condescendiente con Jagger y Richards, como personas, como compañeros y como amigos, fueron unos auténticos puercos para con Brian Jones. Sin embargo, si sumamos todo esto al hecho de que no podía entrar a los Estados Unidos por tener causas pendientes, se puede concluir que Brian Jones acabó siendo un lastre. Y fijémonos que todavía ni he mencionado a Anita Pallemberg. Eso lo hizo todo más difícil, claro, tanto que la propia expulsión de Brian de SU banda no fue tomada como algo sino de esperar.

Y luego murió, y con ello, comenzó el mito y las mil y una leyendas, sobre conspiraciones para matarle, sobre sus supuestos proyectos con músicos de renombre, etc. No más que eso, leyendas poco contrastadas, que hacen más interesante el personaje. ¿Qué hubiera sido de Jones de no haber terminado tan joven en el fondo de aquella piscina? Para acabar, me permitiréis que me ponga en plan superficial y destaque el hecho de que Brian Jones realmente tenía estilo y sabía vestir francamente bien. Era un tío con clase.

 

Canciones:

Joe Cocker: “Night Calls”

The Brian Jonestown Massacre: “Who?”

Bob Seger: “Against The Wind”

06
Sep
13

THE ROLLING STONES: THE LONDON YEARS

El asunto de los discos recopilatorios es, a veces, peliagudo. Yo no les tengo especial inquina, en su momento me sirvieron para meterme en la música de varias bandas, y sí, lo reconozco, algunos otros grupos, los puedes despachar con un buen recopilatorio. Por ejemplo, no hace mucho compré uno de Spencer Davis Group. Y bien, oye. Yo siempre he dicho que el mejor disco, sin dudarlo, de Lenny Kravitz, es aquel grandes éxitos que publicó hace ya demasiado.

En el caso de los Rolling Stones, sin embargo, no funciona. Los Stones tienen material como para ir comprando uno a uno todos sus LPs. Y eso que existen muchos recopilatorios de la banda en el mercado, si bien únicamente los correspondientes a su 40 y su 50 aniversario son completos. Cosas de las discográficas. Por todo el mundo es sabido que la música del grupo hasta 1971 se publicaba en el sello Decca o ABKCO, con quienes la banda rompió relaciones de un modo poco amistoso (no sin razón: eran unos piratas de cuidado), y a partir de ese momento, el resto de sus discos salieron bajo Rolling Stones Records, que fueron distribuidos por Atlantic, por Polydor, por Virgin o por EMI. Eso provocaba que hubiera discos de grandes éxitos que no contenían, por ejemplo, “Honky Tonk Women” (1969), y otros que no contuvieran “Miss You” (1978). Costaron años de negociaciones (e imagino que bastante dinero) para que la Decca cediera “sus” canciones a recopilatorios que se publicaran bajo Rolling Stones Records, a saber, los mencionados para sus 40 (“Forty Licks”) y 50 (“Grrrrr”) aniversarios.

A la izquierda el recopilatorio del 40 aniversario. A la derecha, la del 50 aniversario. En cuestión de portadas, salimos perdiendo...

A la izquierda el recopilatorio del 40 aniversario. A la derecha, la del 50 aniversario. En cuestión de portadas, salimos perdiendo…

Pero aún a riesgo de contradecirme, hay un recopilatorio que recomendaría a todo el mundo que se hiciera con él, tanto los que comienzan con la música de la banda, como aquellos que ya tienen sus LPs. Me refiero al triple disco “Singles Collection – The London Years”. Este disco contiene todos sus singles, caras A y B, que se publicaron desde su inicio, en 1963, hasta su ruptura con la Decca en 1971. A los no iniciados les proporcionará el acceso a temas míticos del grupo, si bien la cosa acaba en la cresta de la ola, obviando todo el material posterior a “Sticky Fingers” (tampoco incluido), que es mucho obviar. Al fan completista también le interesará, porque al incluir los singles, contiene varios temas que no se encuentran en los LPs de la banda.

Efectivamente, hasta finales de los 60s, lo que primaba era el single por encima del LP. Y, sobretodo al principio, el disco no era más que un material de apoyo a lo verdaderamente importante, el single. Si a eso le sumamos el hecho de que los primeros discos de los Stones contienen colecciones de temas distintos en sus versiones para UK y para USA, el resultado es un galimatías de cuidado. Pongamos por caso el celebérrimo “(I can’t get no) Satisfaction”, probablemente el tema más popular de los Rolling Stones. Pues bien, sólo está incluido en el disco “Out Of Our Heads” (1965) pero en su versión USA, mientras que no está en la versión UK.

EL recopilatorio...

EL recopilatorio…

Por todo ello, y  porque yo soy  muy fan de la etapa Decca, no puedo dejar de recomendar este “Singles Collection – The London Years”. Podemos apreciar unos Stones muy pipiolos, muy puristas en el R&B y el Rock n’ Roll, a unos Stones bebiendo del pop británico más sesentero, a unos Stones dejándose influenciar por la psicodelia y a unos Stones, finalmente, encontrando algo que podríamos considerar como “su sonido”.

Así, abre esta colección de canciones la que fue su primera grabación, una fresquísima versión del “Come On” de Chuck Berry, sí, lo habéis adivinado, no incluida en ningún otro disco del grupo. También podemos encontrar el “I Wanna Be Your Man” que les cedieron Lennon y Macca, y efectivamente, inédita también en los LPs. O algo parecido ocurre con “Not Fade Away”.

Aunque no sólo singles inéditos de la primerísima época del grupo se encuentran. También hay rarezas de su etapa más sesentera-pop como las caras A y B del single que publicaron en agradecimiento al apoyo prestado tras el arresto de Jagger y Richards después del affair en Redlands, “We Love You” y “Dandelion”, dos muestras de que los Rolling Stones se acercaron a la psicodelia con bastante más gracia de lo que se suele decir.

Imágenes de la ficha policial de Jagger tras su arresto por el escándalo de Redlands.

Imágenes de la ficha policial de Jagger tras su arresto por el escándalo de Redlands.

Quizás el disco 3 de este triple recopilatorio podría calificarse de más “convencional”, al incluir clasicazos como “Brown Sugar”, “Street Fighting Man” o “Wild Horses”, pero también contiene alguna sorpresa, como el single “Memo From Turner” que publicó Mick Jagger en solitario para la banda sonora de la película Performance.

En definitiva, creo que queda claro que merece la pena hacerse con este “Singles Collection – The London Years”. Éste es el recopilatorio de The Rolling Stones que hay que tener.

Canciones:

Lucinda Williams: “Car Wheels On A Gravel Road”

The Cure: “Close to me”

Eddie Cochran: “Come on Everybody”

05
Sep
13

Performance

Si comienzo este texto diciendo que “Performance” es una película rarita, seguro que más de uno o una dejarán de leer, o bien continuarán, pero con esa condescendencia que proporciona el mirarme desde una torre de marfil del yo sí que sé de cine y este KAR no. Pero lo es, de eso, no tengan ustedes la menor duda. Lo cual no quiere decir que sea una mala película. De hecho, me habían hablado tan mal de ella, que iba preparado para el desastre, y bueno, a mí, me gustó. Posiblemente me gustó más por la estética que por la historia contada, pero ese es otro asunto.

Cartel muy pop de la película.

Cartel muy pop de la película.

“Performance” fue la primera incursión en el cine de un Mick Jagger convencido de que también podría triunfar en esa disciplina, si bien, al final, acabó llegando a las pantallas comerciales antes la que sería su segunda película (“Ned Kelly”, 1970 … no, no he tenido huevos a verla) que no esta “Performance”, de 1968. Por suerte, tras estas dos actuaciones, Jagger dejó aparcado el cine, y más allá de algunos picoteos fugaces, casi se podría decir que lo dejó para siempre.

Otro cartel, menos pop, y más explícito de lo que la peli desarrolla...

Otro cartel, menos pop, y más explícito de lo que la peli desarrolla…

“Performance”, el título, juega con la palabra “performer”, que en slang era un quinqui, un mafiosete del East End de Londres. Performer es también, en su acepción clásica, un artista, alguien que se sube a un escenario. Todo en la cinta tiene un doble sentido, básicamente, cómo, de una manera menos sutil de lo que pudiera parecer, comparan la vida de un gangster con la de una estrella de rock, en este caso, Turner, un sosias de la imagen que Mick Jagger proyectaba en esa época, a finales de los 60s.

El argumento nos presenta a Chas (James Fox), un relamido gangster londinense, de traje estupendo, afeitado perfecto y zapatos relucientes, extremadamente violento e implacable, que cae en desgracia en el seno de su organización y debe huir. Casualmente, se esconde alquilando una habitación en la casa de un rockero, Turner, quien vive con su novia, Pherber, interpretada por una guapísima Anita Pallenberg, y una amiga, Lucy, otra belleza, aunque muy diferente a la Pallenberg, interpretada por Michèle Breton. Lo que al principio es un contraste entre ambos personajes, Chas y Turner, y una cierta animadversión, se tornará en el encuentro de más puntos comunes de los que esperaban.

Mick Jagger, Michèle Breton y Anita Pallenberg. Con ellos, llegó el escándalo...

Mick Jagger, Michèle Breton y Anita Pallenberg. Con ellos, llegó el escándalo…

Lo diré aquí y ahora: en esta cinta, Mick Jagger está para pegarle un buen par de hostias, en un plan estrellón arrogante y ridículo. Cosas de la época, y de las sustancias, claro. En esta época es cuando a Mick Jagger se le va pasando la etapa mesiánica y entra en la megalomanía de la superestrella que todo lo hace bien, y que sólo merece rodearse de gente tan rica, famosa y molona como ella.

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Imagen gratuita de la Pallenberg en pelotas.

Muchas son las historias que se cuentan sobre esta “Performance”. Por ejemplo, parece bastante contrastado que Anita y Mick follaron durante el rodaje. Recordemos que en esa época, Anita ya estaba con Keith Richards. Hay dos versiones, la de que fueron sorprendidos en faena, y la de que la propia escena de sexo de la cinta, es real. Según Tony Sánchez, aún estando con Brian Jones y con Keith Richards, Anita Pallenberg siempre estuvo colgada por Mick Jagger.

Chas, un violento hijo de puta con clase...

Chas, un violento hijo de puta con clase…

Precisamente, estas escenas tan explícitas de sexo y consumo de drogas generaron bastante controversia en su época. Así mismo, la carrera de James Fox (que interpretó a Chas), que parecía incipiente pero directa al estrellato, se truncó a partir de esta cinta, porque tras la muerte de su padre, decidió dejar el cine para hacerse pastor evangélico. Ya sabéis, de esas, digamos, cosas raras que ocurrían cuando los Stones andaban de por medio. Fox estuvo hasta mediados de los 80s alejado de las pantallas.

No pasará a la historia como un peliculón, aunque tiene sus seguidores acérrimos, como cinta de culto. Para los fans de los Rolling Stones, obligatoria.

Canciones:

Phoenix: “Lisztomania”

Mick Jagger: “Memo From Turner”

Delta 72: “Incident @23rd”

04
Sep
13

YO FUI EL CAMELLO DE KEITH RICHARDS, TONY SÁNCHEZ

Cuando conocí de la existencia de un libro con semejante título, no pude sino hacerme con él. Y es que, por más oportunistas que pululen en el mundillo del rock n’ roll, todas las fuentes parecen indicar que Tony Sánchez, también conocido como Spanish Tony, tuvo una estrecha relación laborable-amistosa con los Rolling Stones entre los 60s y primeros de los 70s. Y bueno, el título es bastante significativo de lo que nos podemos encontrar entre sus páginas: carroña de la buena. Todo ello desde el prisma no de un plumilla ajeno sino viniendo de un tipo que estuvo allí. Con ellos.

Un libro francamente divertido...

Un libro francamente divertido…

Resumiendo, Tony Sánchez era una suerte de personaje del hampa londinense, de orígenes españoles, que, metido en negocios de antros nocturnos y conocedor de la distribución de droga en la city, acaba conociendo y haciéndose amigo de Brian Jones. Y a partir de él, de toda la troupe stoniana, a saber, Keith y Marianne Faithfull, principalmente, pero también del resto. Bien como amigo, bien como asistente personal (ahora quiero unos gramos, ahora acabo de estrellar el Bentley y no sé qué hacer, ahora estoy tan colocado que no puedo aparcar…), puede aportar una visión menos censurada que la de la literatura oficial acerca de los Rolling Stones.

Tony estuvo allí. En primer plano, Anita Pallenberg y a su izquierda, Keith Richards.

Tony estuvo allí. En primer plano, Anita Pallenberg y a su izquierda, Keith Richards.

Y resulta francamente divertido, este libro, ahondando en el anecdotario, esquivando detalles musicales o históricos por todos conocidos. Para mi gusto, pudiera ser el reverso a aquel celebrado “Vida” de Keith Richards. Si en su autobiografía, como le corresponde a todo autobiografiado, Keith trata de hacer un lavado de cara y pasar de puntillas por asuntos escabrosos, en el presente libro, Tony Sánchez hace todo lo contrario. Obviamente, también el escrito de Sánchez lima sus actos para hacerlos todos más suaves y benevolentes con su persona.

Lo mejor es ese retrato de la vida de los Stones, Brian, Keith, Mick, Anita y Marianne, como estrellas del rock en crecimiento y luego en decadencia. Muestra a una pareja Keith-Anita como esos yonquis ricos pero con todos los tics del drogata: extremadamente egoístas, crueles, desconfiados, violentos a veces, desastrados. Y lo hace sin caer en hipérboles, si bien podemos imaginar que no toda la vida de Keith entre 1968 y 1974 fue consumir heroína, tampoco se puede decir que el relato que explica sea extraño o parezca (porque no tenemos la certeza, claro) irreal. A Mick tampoco le trata muy bien, considerándole como un tío endiosado y algo hipócrita. Y, probablemente porque está muerto, deja en mejor posición a Brian Jones.

Tony Sanchez, sexy boy...

Tony Sanchez, sexy boy…

Tony Sánchez siempre adopta una repelente pose de “yo no les vendía, yo sólo les ayudaba a conseguir la droga”, o de “yo le decía a Keith que era demasiado, que se estaba pasando, pero Keith nunca me escuchaba” y de “yo esnifé heroína de vez en cuando pero no estuve metido tan a fondo en ello”. Es decir, San Tony, el bueno, el amigo de la banda, el empleado fiel. Y claro, todos sabemos que no sería así.

No importa demasiado, este último dato. Lo importante del libro es que es muy divertido, incluso para, y odio utilizar este término, lectores avanzados, que ya han devorado varias biografías de la banda o de sus miembros. Muy recomendable, pues.

Canciones:

Cactus: “Long Tall Sally”

Masters Of Reality: “The Blue Garden”

Wolf People: “Empty Vessels”




agosto 2017
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