Archive for the 'conciertos' Category

27
Jun
15

Soñando stones

Marchando una de sueños, ahora que hacía tiempo que no hablaba de ellos… claro que, de hecho, hacía tiempo que no hablaba de nada. El caso es que he estado tratando de buscarle, si no un significado, sí una razón por la cuál pudiera haberse gestado en mi cabeza tal situación onírica. Y la única realidad más o menos sólida es que sigo la cuenta de twitter oficial de The Rolling Stones, y actualmente la banda está de gira por los USA. Porque sí, amigos, he soñado con los Rolling Stones.

Como suele ocurrir, los sueños no tienen un hilo argumental muy claro. Pero desde luego, yo me encontraba en el parking del edificio donde vivo, y no muy lejos de la plaza donde aparco, llega un todoterreno negro del que salen una serie de personas, entre ellas, el mismísimo Mick Jagger. Están preparando un concierto que darán en breve en el pueblo del extrarradio de Barcelona donde resido y, de alguna manera, yo me encargo de gestionar el tema. Tened en cuenta que se trata de un sueño.

Al abrirse la puerta del vehículo, me acerco al grupo y saludo. Sir Mick está allí, e intento no mostrarme como una fan histérica, y le digo lo importante que ha sido su música para mí, y la ilusión que me hace nuestro encuentro, etcétera. Jagger, sonríe, se muestra amable, aunque extremadamente frío y altivo. Se le nota demasiado acostumbrado a estos aspavientos por parte de seguidores de todo el mundo y simplemente pone el piloto automático. Viste unos tejanos azules y una camiseta negra, y luce una boina gris, con un look que recordaría más al de Brian Johnson, de AC/DC, que al de Mick Jagger, y eso sí me cuadra más con los resortes de mi realidad que me han llevado a ese sueño, ya que estuve en el concierto de AC/DC del pasado 29 de mayo. Pero es Jagger, y no Johnson, quien está ahí.

Esta foto no es del Vallès Fest sino del concierto de AC/DC de barcelona (by @carloskarmolina)

Esta foto no es del Vallès Fest sino del concierto de AC/DC de barcelona (by @carloskarmolina)

Más tarde hay una reunión de grupo, con los organizadores del concierto, en la que también, aparte de Mick, está Keith Richards. Una vez más me abalanzo ante Keith, pose de malote de vuelta de todo, gafas de sol redondas estilo principios de los 90’s, y le suelto la clásica perorata del fan que adora a la banda de su vida y blablablá. Keith me saluda, sonriente, y parece mostrar una satisfacción más sincera que Mick, quien una vez más tira de su ademán de amabilidad profesional aunque poco creíble.

Una vez considerados los flecos del concierto en mi pueblo, se levanta la sesión, y al salir caminando, se me acerca Bill Wyman, quien en mi sueño, sigue formando parte de la banda, aunque su aspecto es el que tenía a principios de los 90s, en su última época como Stone. Mira que a mí, Wyman, siempre me ha parecido un sosainas con poco carisma. Sin embargo, se me acerca, con su traje color crema y su aspecto de estar descolocado, y me pide que disculpe a Mick. Que ya sabes cómo es, que puede llegar a ser muy frío, que no es nada personal.

Y entonces, el sueño se acaba. Desperté sin saber si se hizo el concierto. Y no sé qué había sido de Charlie Watts o de Ron Wood, que no aparecieron en mi evocación onírica Stoniana. Por si acaso, esta noche me concentraré a ver si averiguo si los Rolling Stones reinan en el Vallès-Fest. Como diría el malogrado Jordi Tardà (que en paz descanse): Pagggaula d’Stone!

Canciones:

Nouvelle Vague: “Love will tear us apart”

Carlos Segarra: “The rockin’ pneumonia and the boogie woogie flu”

Chris Isaak: “Two Hearts”

10
Nov
13

Pixies En Madrid

Vengo de pasar un par de días en Madrid, con la excusa, que no es poco, de asistir al concierto de Pixies en la capital española. La ocasión era inmejorable. De hecho, Pixies eran, para mí, uno de esos grupos que había asumido que nunca iba a ver en directo. Y no sería por ocasiones. Obviamente, hablamos de giras de reunión, porque la formación original se rompió en 1992, cuando Frank Black (entonces Black Francis), simplemente, les envió un fax a sus compañeros indicándoles la circunstancia. Siempre me ha encantado esa historia, esa manera tan poco ortodoxa de acabar con la banda. Sencillamente, Frank Black ya no aguantaba a la bajista Kim Deal.

En 2004 volvieron, sorprendentemente, a la actividad. No se soportaban, en especial Frank Black, Kim Deal y Joey Santiago. Pero amigos, los Pixies daban pasta, lo cual no deja de ser un motivo tan lícito como cualquier otro para volver. Tocaron en el Primavera Sound de 2004, y me lo perdí. No recuerdo muy bien el motivo, sería una estupidez. No sería, sin embargo, la última gira de reunión de los duendecillos de Boston. Repetirían Primavera Sound en 2010 y… me los volví a perder. En esta ocasión, tenía justificante firmado por mi mamá… en ese año pasé una etapa complicada que me hizo perderme muchas cosas, y de la que no vale la pena hablar.

Y por fin, cuando había colocado a los Pixies en el casillero de los grupos que nunca iba a ver, me enteré de sus dos conciertos en Madrid. Y claro, no iba a dejarlos escapar en una tercera ocasión. Lamentablemente, Kim Deal había tenido suficiente, o no se había fundido la pasta, vaya usted a saber. Sea como fuere, la gorda bajista no se apuntaba a la fiesta, lo cual no dejaba de ser una lástima. Kim Shattuck, de The Muffs, cubre la plaza.

Tengo que decir, no obstante, que a pesar de la emoción que me causaba el poder presenciar un concierto de una banda que seguía desde hacía más de quince años, no me entusiasmó. ¿Qué falló? Para mi gusto, un aspecto principal: el repertorio. De acuerdo, esto de los repertorios es algo muy personal, muy diverso, y cada fan tendría uno diferente. Pero qué os puedo decir… ir a un concierto de Pixies y que no toquen “La La Love You”, “U-Mass”, “Here Comes Your Man”, “Digging For Fire”, “Caribou”, “Gigantic”, “Velouria”, “Cecilia Ann”, “Bone Machine”, “Gounge Away”, “Nimrod’s Song”, “Cactus”, “Havalina”, “I Bleed”, “Stormy Weather” o incluso “Manta Ray” … insisto, esto entra dentro del bonito mundo de los gustos personales, pero no me negaréis que de la quincena de temas que cito, al menos la mitad pertenecen a lo mejorcito que han grabado el cuarteto de Boston… pues no, ni rastro de esas canciones. He de reconocer que alguna de ellas sí que cayó en la noche anterior (tocaban dos noches seguidas en Madrid), lo cual ya es mala suerte.

Total, que a pesar de esa mística de tener a los Pixies frente a mí, y de algunos momentazos que tuvo el show (espectaculares David Lovering y Joey Santiago), me quedé un poco frío en varios momentos, y en general, el concierto me emocionó mucho menos de lo que quisiera. Me recordó a la noche en que vi a los Redd Kross, otros que andaba años detrás suyo y que había borrado de mi casillero de futuribles, para que, de repente, en 2007 decidieran, por fin, girar, y recalaron en Apolo, para dedicar más de la mitad del bolo a repescar temas de su discografía anterior a “Third Eye”, para mí, claramente inferior a lo que vendría después. Te quedas con cara de tonto. Y un poco, es lo que me volvió a pasar ayer. Por lo menos interpretaron mi Pixie-canción favorita: “Debaser”.

Canciones:

Pixies: “U-Mass”

Pixies: “La La Love You”

Pixies: “Gigantic”

31
Oct
13

10 cosas hipsters que me gustan

Bien, bien… parece ser que mi texto de ayer levantó cierta polvareda. De todas formas, mis queridos hipsters, esperaba más de vosotros. Ni una sola réplica. Sois unos blandos. O sois de esos que dicen que no, que ellos no son hipsters. Pero mirad, ayer citaba a Òscar Dalmau y hoy le otorgan un premio Ondas. ¿Casualidad? No lo creo. Sea como fuere, reconozco tener un espíritu contradictorio que me lleva a redactar esta segunda lista, el yang del yin de anoche: 10 cosas hipsters que me gustan

1.- Los pantalones pitillo: Como siempre en estas situaciones, el hipsterío no ha inventado nada, y los tejanos pitillo no son algo que se creara en el año 2009. Recordemos que el punk británico ya pasó por ellos, y no olvidemos, oh cielos, a los de la NWOBHM, la New Wave Of British Heavy Metal, o como los conocíamos en mi barrio, los jévits de toda la vida. En fin, que sí, que unos buenos tejanos pitillo molan, y para un tipo más bien delgado como yo, sientan bien. Porque ojo, que si uno se pasa con la estrechez de la cintura, puede pasar el llamado efecto madalena. No lo digo yo, lo dicen también ellas.

2.- Las barbas: De acuerdo. Ayer rajaba de las barbas. Pero no olvidemos una cosa, añadía un adjetivo: bíblicas. Si algo nos han traído los años que llevamos de década es que ya no hace falta afeitarse. Reconozco que yo también he sucumbido. Eso sí, hombres de dios, el cuello, siempre rasurado, no me sean cerdos. Y si tienen una mejilla muy poblada, pues también. Por lo demás, una barba de cuatro, cinco o seis días, suele quedar bien y además, te ahorran del engorro del afeitado diario. Pero ojo, que al séptimo día la cosa comienza a ser más propia de miembro de Al Qaeda (hola Obama! Hola, CIA!). Y eso, pues no.

3.- Vampire Weekend: ¿Cómo acabé haciéndome fan de una banda neoyorquina de pop arty y marcadas influencias de la música africana y de la música de cámara barroca? Pues metiéndome donde no me llaman, y en una de mis crisis de ya-no-escucho-música-moderna. Me suele pasar. De repente, veo que me quedo estancado en mis bandas de siempre, rockeros  muertos o decadentes, cuyo momento de gloria más cercano está en 1996. Entonces pruebo con una de esas moderneces que aparecen en las revistas. Suelo salir escaldado de estos experimentos. Pero miren por dónde, los Vampire Weekend han resultado ser una agradable excepción.

4.- Los gin-tonics: Vamos con la contradicción número dos de la noche. Yo antes bebía vodka. Con limón. Pero un par de malas resacas acabaron con mi afición. Luego un amigo pidió dos gintos, y resultó una bebida que al menos no te dejaba el regusto dulzón de las resacas a base de combinados con limón, naranja o coca-cola. Eso sí, cada vez que me pido un gin tonic y me recuerda a una ensalada, me pongo de mala leche.

5.- Las Ray-Ban Wayfarer: ¿Hipster? Pero vamos, si las llevaba Tom Cruise en la maravillosa “Risky Business”, David Hasselhoff AKA Mitch Buchanan en “Los Vigilantes De La Playa” o Bob Dylan en 1965. ¿Hipster? No me jodas, hombre.

6.- Instagram: Yo nunca tomaba fotos en mis viajes. Era capaz de estar diez días en Australia y no tomar ni una instantánea. Me daba mucha pereza acarrear una cámara fotográfica. Mi entrada en el mundo de los smartphones acabó con ello, y ahora puedo llevarme algún recuerdo en forma de imagen con una cierta calidad. Dicho lo cual, para disimular mi torpeza como periodista gráfico, el descubrir una aplicación como instagram y sus fantásticos filtros retro, me fue de perlas. ¿Que la foto no ha salido bien? Filtro Nashville. ¿Que la luz no es buena? Filtro B/N. Y así. No me busquéis en la red de “instagramers”. No estoy.

7.- El té: Yo siempre había sido de café. De tomarme 4 o 5 cortados al día. Y no os creáis, sigo haciéndolo. Me aficioné al té cuando comencé a viajar a países en los que o bien no hay café, o si lo hay, mejor no tomarlo. Pero té en las bolsitas clásicas Horniman’s, no la moñez esa de la bolita en donde se meten los hierbajos.

8.- Primavera Sound: Reconozco que con los años y las diferentes ediciones, el nivel de calidad del festival ha ido subiendo. Además, su celebración, en mi ciudad, en un recinto fácilmente accesible, le hace sumar enteros. Puede considerarse, a priori, un festival hipster. Pero amigos, en los últimos tres años han pasado por sus tablas gente tan poco hipster como Neil Young, The Afghan Whigs o Mudhoney. Por supuesto, tiene ese componente de pasarela del moderneo donde los chicos y chicas acuden a lucir sus mejores galas. Pero a su vez, tiene buena oferta musical. Y eso me basta.

9.- Running: Comenzaré diciendo que llamar “running” a lo que toda la vida había sido “salir a correr” me parece una memez de esas de campeonato. Lamentablemente, así, todos nos entendemos. Yo había pronunciado alguna vez la frase de que “el verbo correr sólo debería conjugarse en modo reflexivo”. Pero no, desde hace unos pocos años, le he cogido el gusto. Por obligación, no se crean, que cuando comencé a sumar años, noté que hincharme a cheetos se pagaba. Y al final, es el deporte más efectivo para una cura de exceso de cheetos.

10.- Los 80s: Nací en 1979. De manera que, más o menos, año arriba, año abajo, considero los 80s como la década de mi niñez y los 90s como la de mi adolescencia. Resulta, por lo tanto, normal que vea como entrañables los productos de esa década, sean películas, televisión o cierta estética. Lo que me llama la atención es que chicos y chicas que no vivieron el estreno de McGyver en TVE1, porque ni siquiera habían nacido, reivindiquen esa década. Pero así son las cosas, supongo que es algo parecido con esa reivindicación de los 70s que se hacía cuando yo era un adolescente y todo aquello me parecía muy molón.

Canciones:

Band Of Horses: “St. Augustine”

Lou Reed: “Rock n’ Roll Heart”

The Cult: “Naturally High”

29
Oct
13

CONCIERTO DE THE FLAMING SIDEBURNS

Hace unos días hablaba del disco “Hallellujah Rock’n’Rollah” de los finlandeses Flaming Sideburns. Y hoy me he encontrado con esto:

Estas entradas sí que valía la pena coleccionarlas...

Estas entradas sí que valía la pena coleccionarlas…

Como podéis ver, pertenece a esa época en la que las entradas de los conciertos se imprimían en papeles satinados para dificultar su falsificación, y se vendían en las tiendas de discos. Entonces sí que valía la pena guardarlas. Ahora ya no tiene muchos sentido. Era el 24 de marzo de 2002, domingo de ramos, concretamente, ergo, el lunes siguiente era fiesta, y por entonces ya estaba enganchado al disco de los Flaming Sideburns, de modo que esperaba su actuación en Barcelona con ganas.

Tocaban en la mítica sala Mephisto, un antro de mucho cuidado, con unos lavabos muy poco recomendables, si me permitís que me ponga en plan tiquis-miquis. Por lo menos hace unos años, si bien apenas recuerdo la última vez que estuve por allí. Ojo al detalle, 12€ anticipada, cuando hoy en día cualquier mindundi te pide el doble por una entrada de concierto. Así que mejor que abandone esta pose abuelística de cualquiertiempopasadofuemejor, porque no lo fue. Aunque, carajo, las entradas eran más bonitas y los conciertos más baratos, las cosas como son.

De los teloneros poco puedo decir, no los vi. Pero los muchachos de Eduardo Martínez salieron a matar. El argentino, hiperrevolucionado, hizo una exhibición de desgaste y de saber llevar a un público de sala pequeña, y acabó encaramándose de las tuberías del techo. La banda, competente, desgranó su repertorio basándose en el disco que presentaban, y repescando temas de su antecesor que no desentonaron. La sala no estaba llena, probablemente el estar en medio de un puente de viernes a lunes, ambos incluidos, no favoreció. Pero los Flaming Sideburns dieron una lección de cómo dar un concierto de rock sin mayores pretensiones que las de ofrecer una noche divertida. Que de eso, sabían un rato.

Canciones:

Whiskeytown: “Strangers Almanac”

Stereophonics: “Maybe Tomorrow”

Hanoi Rocks: “Lost In The City”

23
Sep
13

DISCOS 7 PULGADAS – RELOADED

Por si alguien no lo sabía, yo tenía antes un alojamiento de Blogspot para este, vuestro blog favorito. Luego, se hizo mayor, y me monté el chiringuito por mi cuenta, este www.notasdekar.com aunque el sitio de blogspot sigue abierto. Más que nada porque nunca me he preocupado en cerrarlo. Y es que, amigos, mi blog es ya un vejestorio de la blogosfera, desde julio de 2005. Cuidado.

El logo tenía su gracia...

El logo tenía su gracia…

El caso es que de vez en cuando lo reviso, ya que todavía hay gente que comenta. Porque amigos, mi blog es ya un vejestorio de la blogosfera, desde julio de 2005. Cuidado. En esta ocasión había un par de sorpresas. La primera venía de otro comentario en la que podríamos calificar como mi entrada más popular, la dedicada al Señor Lobo, demostrando que a la parroquia de NDK le va más el rollo nostálgico que a un tonto un yo-yo. Lo interesante del asunto es que era alguien que me recordaba el Pop Festival de Badalona de… 1995!!! ¿Lo recordáis? Era de los primeros tinglados “alternativos” más o menos grandes, tocaron Paul Weller, Sonic Youth, Yo La Tengo o Beck, y unos Australian Blonde que eran, por entonces, la gran esperanza blanca del indie hispánico. Yo quería ir, y como siempre, no fui. Era muy pipiolo, mis amigos no estaban por la labor, y bueno, me lo perdí. Con la perspectiva del tiempo, no ver a los dichosos Australian Blonde o a Beck no me parece una tragedia. Pero en aquél momento, me hubiera gustado,  más por el ambiente de festival que por el cartel.

Cartel del Pop Festival de Badalona 1995 (la imagen es de http://xavigorro.blogspot.ch/2013/01/afraid-to-speak-in-public.html)

Cartel del Pop Festival de Badalona 1995 (la imagen es de http://xavigorro.blogspot.com)

Había, sin embargo, un segundo comentario en otra entrada, que me ha parecido mucho más entrañable. Resulta que hace unos años escribí una entrada sobre la mítica tienda de discos de Barcelona Discos 7 Pulgadas, ya desaparecida. Sí, haciendo click en el nombre, accedéis al texto. De nada. Pues bien, resulta que hace unas semanas me escribió un comentario el que había sido dueño de la tienda:

Hola!!! 
Un amigo acaba de enviarme este enlace. Soy el propietario de lo que fue 7 Pulgadas. Gracias primero por el pequeño homenaje.
Y añadir una explicación: las muescas de los CD’S se hacían en origen. Eran discos descatalogados y las compañías discográficas les hacían esas marcas al venderlos a bajo precio. Más que nada para evitar impuestos a pagar. Esos discos recibían en origen otro tratamiento fiscal. Nosotros acabábamos pagando los mismos impuestos, pero los fabricantes no.
En fin, espero haber aclarado el asunto.
Hasta otra

Qué queréis que os diga… lo bueno de escribir en Internet es precisamente esto… quiero decir, me encanta saber que alguien lee estas líneas. Y me gusta interactuar con mis lectores, y recibir vuestros comentarios. Pero además, esta sensación de “el mundo es un pañuelo” que proporciona la red hace que los otros muchos inconvenientes que tiene (SPAM, trolls, idiotas sueltos, …) se queden diluidos.

Canciones:

Gram Parsons: “In My Hours Of Darkness”

The Answer: “Pride”

QOTSA: “Kalopsia”

23
Ago
13

Ocean Colour Scene y los sueños – Mundo onírico

Vamos con otra de sueños. ¿Alguna vez os he dicho lo mucho que me fascina el mundo de los sueños? No es nada original, lo sé. Y sin embargo, cuando recuerdo mis sueños, me agrada pensar en ellos. Pensar sobre ellos. No creáis que me voy a poner en plan esotérico, y disertar acerca del significado de los mismos. Tampoco es una cuestión científica, un rollo freudiano. Lo realmente interesante de los sueños es que carecen de un código moral de conducta. En los sueños nos comportamos de una manera que, seguramente, no haríamos en la realidad. Claro que las situaciones que afrontamos tampoco son, aunque se parezcan, situaciones reales.

Del sueño de anoche, como suele ocurrirme, no recuerdo todo. Tampoco hay una secuencia lineal de los acontecimientos, lo que, a la hora de recordarlos, me cabrea. El caso es que estaba con un amigo en un concierto de Ocean Colour Scene. Toma ya. ¿Por qué Ocean Colour Scene? ¿Por qué ellos, precisamente, y por qué ahora? Haciendo memoria, en los últimos días no he escuchado su música. De hecho, escuché su último disco a través de Spotify hace varias semanas, recién publicado, nada del otro jueves. Pero eso fue hace más de dos meses, y desde entonces, nada. OCS es una banda que me gustan, que me gustan mucho, si a su material primigenio nos referimos, y que además, he visto en concierto en cuatro ocasiones, al menos. Sin embargo, de la última de esas ocasiones hace ya tres años.

Se ven viejuners...

Se ven viejuners…

En definitiva, que nada justificaba mi presencia onírica en un show de OCS, pero allí estaba, en algo que se suponía era Razzmatazz, pero que realmente no se parecía nada al Razzmatazz que conocemos. Era un local mucho más pequeño, con una suerte de gradería, de tres o cuatro escalones donde el público se sentaba, frente al escenario. De alguna manera me recordaba a la pista del mítico local barcelonés Bóveda. Pero no era el Bóveda.

Otra curiosidad está en que me acompañaba un amigo, alguien que conozco desde el parvulario, pero desde luego jamás iría a un concierto de OCS. En el supuesto que conociera quién son los OCS.

Estamos los dos sentados en esa gradería, y la banda está tocando. Canta, claro, Simon Fowler, que luce una de esas gorras de ferroviario o de obrero de principios del siglo XX que gustaban de lucir los brit-poperos que tiraban más hacia lo mod. Steve Cradock a la guitarra, claro que sí. Del resto, no tengo memoria. Pero sí recuerdo que había mucha más gente en el escenario. Llevaban a un pianista, un negro gordo que ya había tocado en alguna ocasión con ellos en una de sus últimas giras. También tenían un teclista, otro guitarrista, y un bajista. Total, una multitud de gente para interpretar la música del cuarteto.

Portada de su último disco...

Portada de su último disco…

Cerca nuestro, diviso que se sientan dos chicas. A una de ellas la conozco vagamente, como si hubiéramos sido amigos en el pasado. Sé que la conozco, pero ahora mismo, si me preguntas a mí, no al fulano que hacía de mí mismo en el sueño, no sabría decirte quién es. El del sueño sí que lo sabe, desde luego. O como mínimo cree saberlo, y por eso está dudando entre saludarla o no. Por alguna razón, decido no hacerlo. Pero, qué rabia, no sé quien es esa chica ni por qué razón, pese a conocerla, no quiero saludarla…

Y así se acabó el sueño. Dejándome con las ganas de saber quién era esa misteriosa muchacha y por qué, en su momento, consideré que mejor hacerme el loco y no saber nada de ella. ¿Qué me habría pasado con ella para decidir que mejor simular que ni la he visto? ¿Quién sería?

 

Canciones:

Jimmy Reed: “The Moon Is Rising”

Ray Charles: “Night Time is the Right Time”

Blondie: “Heart Of Glass”

 

26
Jul
13

SOUTHERN CALIFORNIA SUMMER’13 – DAY 3

Melissa Etheridge toca el 9 de agosto en San Diego. Andaba curioseando la agenda de conciertos para mañana, ya que el sábado tengo libre y me puedo permitir irme a dormir algo más tarde. Es decir, más tarde de las once, que es mi hora límite de estos días. La verdad es que por alguna razón había confundido a Melissa Etheridge con Mederith Brooks, esa individua que cantaba aquello de “I’m a bitch, I’m a lover…”. Y no es que tenga el menor interés en la carrera de Mederith Brooks, sino que, simplemente, me hizo gracia que tanto tiempo después, pudiera estar viva todavía. Al  menos musicalmente. Al menos como para hacer conciertos. Tal vez debería incluir esa canción de marras en los Jitazos Fugaces… Pero no, Melissa Etheridge no es la que yo me pensaba que era, aunque tirando de Wikipedia, sí que tiene una historia cachonda, que ya había escuchado alguna vez pero no recordaba.

Resulta que la tal Melissa Etheridge es lesbiana activista y se había quedado embarazada con la colaboración de David Crosby como donante de esperma. Sí, David Crosby, de The Byrds, de Crosby, Stills & Nash y también de Crosby, Stills, Nash & Young. Un tío a quien su querencia por el alpiste hizo que pasara de ser un joven espigado a ser un gordo calvo con el pelo largo y bigote. Aunque si dejamos la estética de lado, un músico excepcional, eso sí.

Siguiendo con la conexión The Byrds, poquito más tarde actúa Roger Mc Guinn, a quien, lo he de reconocer, ya le daba por muerto. En efecto, pensaba que ya estaba bajo tierra. No me preguntéis por qué.

Tocan También Pearl Jam, pero nos vamos al mes de noviembre. Tiene que ser interesante ver a Pearl Jam en San Diego. ¿Acaso Eddie Vedder seguirá considerando a San Diego como su “hometown”?. Desde luego, toda la movida grunge no puede contrastar menos con el ambiente calmado y las vibraciones positivas de la baja California.

Pero en definitiva, no tengo suerte, y parece que nada muy interesante se cuece, al menos a nivel musical, mañana en la ciudad. Qué se le va a hacer…

Canciones:

Pearl Jam: “Got Some”

The Byrds: “Younger than Yesterday”

Joe Cocker: “Night Calls”




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