Archivos para 31 enero 2007

31
Ene
07

La influencia de Mortadelo

Esto se lo escuchaba hoy a Empar Moliner (escritora y periodista, creo) en una breve alocución en la radio. Y comentaba la influencia de Mortadelo Y Filemón en el castellano. En tono jocoso, claro. Pero desde luego que, y yo haría extensivo esa jerga a todo el catálogo Bruguera (Mortadelo y Zipi y Zape, básicamente, es decir, Ibáñez y Escobar). Que levante la mano el que fuese niño en los 80’s y no tuviese guías espirituales como el calvo de las gafas o los gemelos. Todos, pues, tuvimos en nuestro castellano infantil mayor influencia de dos dibujantes (pintamonas, como se solía definir Ibáñez) que de cualquier clásico desde Gonzalo de Berceo.

Maestros!!

Así, todos recordaremos toponimios como Tegucigalpa (capital de Honduras), el desierto de Gobi (situado entre China y Mongolia) o Tombuctú (ciudad de Mali). Todos sabemos que los malandrines y pillastres de ayer son los que hacen bullyng hoy. Y para expresar sorpresa, nada hay mejor que exclamar, cáspita, corcho (posible variante córcholis) o sapristi.

Y qué decir de esa cultura a la hora de insultar: cenutrio (1. m. Hombre lerdo, zoquete, estúpido.), cernícalo ((Falco tinnunculus) ave de presa perteneciente al género Falco de la familia Falconidae.) , atontolinado, la piel de Barrabás, …

Claro que luego se les pueden restar importancia diciendo:

Quite, quite, jefe.

Nada, nada, que…

Canciones:

R.E.M.: “Begin the begin”
The Beatles: “Baby, it’s you”
The Smashing Pumpkins: “Drown”

30
Ene
07

La hoguera de las vanidades

Lo mejor de “La Hoguera de las Vanidades” no es el retrato de esa sociedad americana de la era Reagan, ni es la adicción que provoca su trama, ni siquiera lo es la prosa ágil de Tom Wolfe. Lo mejor es esa precisa descripción del concepto de culpa, y de cómo asumirla. Ahí es donde se demuestra lo buena que es la novela. La historia del yuppie de Wall Street Sherman McCoy, que por avatares varios se ve envuelto en un atropello en pleno Bronx, y de lo que ello aconteció no es que sea un punto de partida para llegar a un mensaje moral sobre crimen y castigo. Sin embargo, me hizo reflexionar al respecto.
Sabéis ese momento, ese instante en el que te das cuenta de que la has cagado? De que la has cagado gravemente, y que además, ya no hay vuelta atrás. No importa de si hablamos de un problema conyugal, de un encontronazo con la ley o de un accidente con el coche. Me refiero a ese segundo en el que todo se mezcla de golpe, miedo, angustia, rabia, impotencia, vergüenza… luego nuestra racionalidad nos lleva a tratar de relativizar el problema, tratar de resolverlo, o de huir, o de echarle la culpa a otro (ser o circunstancia). Pero por unos momentos, más o menos largos, en función de la personalidad, te empequeñeces, y como mucho, queda el recurso estúpido del llanto, que no vale de nada. Eso es lo que se describe perfectamente en el libro. La he cagado. No puedo volver atrás. ¿Qué hago ahora? Yo no quería. Fue un error. No sabía que podía acabar así. Etcétera, etcétera.

El que no lo haya leído, que no se piense que se trata de un libro de corte dramático o trascendental. Al contrario, tiene un ácido sentido del humor, pero su trasfondo, si se busca, y yo soy un rato rebuscado, da qué pensar. Cierto es, no obstante, que 800 páginas me parecen excesivas para la historia de Sherman McCoy, el vicefiscal Kramer y el pobre desgraciado de Henry Lamb. Que a veces Tom Wolfe se pierde en algunos detalles que se me antojan intrascendentes. Lo que se perdona porque la historia, como dije, engancha, y al final lo que te apetece es saber qué acaba pasando.


Será un Brian DePalma bueno o será de los malos?

Brian dePalma llevó al cine esta historia, en 1990, con Tom Hanks como Sherman McCoy, Melanie Griffith y Bruce Willis. Con Brian dePalma nunca se sabe, pero supongo que acabaré por verla.

Canciones:

The Walker Brothers: “The sun ain’t gonna shine anymore”
Del Shannon: “Runaway”
QOTSA: “Little Sister”

28
Ene
07

Round Here, Counting Crows y el grunge

Estilísiticamente tal vez los Counting Crows no pertenezcan a lo que se dio a llamar como grunge. Eso suponiendo que realmente existiera un estilo musical “grunge”. Yo no creo que eso existiera jamás, sino que fue una tendencia de moda y música que escondía diferentes estilos musicales. En cualquiera de los casos, creo que esta canción y este videoclip pueden definir un poco qué fue a ser eso del grunge:

Ok, no hay guitarrazos ni distorsión, ni era su escena natural, pero fijáos en esa estética que gasta su cantante Adam Duritz: pantalones cortos hasta las rodillas, botas militares desatadas, camiseta de manga larga, perilla mosquetero y melena paje con la variante de las rastas. Eso es grunge sí o no? Y fijáos también en esa atmósfera dramática del tema, apoyada por algunas perlas de la letra:

Then she looks up at the building
and says she’s thinking of jumping
She says she’s tired of life
she must be tired of something

Esta estrofa que habla de tendencias suicidas y de desencanto por la existencia es pura imaginería grunge. Por no hablar de ese videoclip de estética 90’s.

Ni que decir tiene que la canción es un temazo, que el disco que la contenía (August and everything after) realmente vale la pena, y que es una lástima que el disco siguiente de los Crows, Recovering the Satellites, que es mejor incluso, pasase bastante desapercibido. Los Counting Crows reactualizaban un sonido de los mejores REM y tenían a un cantante con una personalidad arrolladora. Tal vez el problema fue que en ningún single cantaba sha-la-la.

Canciones:

Counting Crows: “Angels of the silences”
Counting Crows: “American Girls”
Counting Crows: “Have you seen me lately”

26
Ene
07

Blue Bar

Ok, la historia es la siguiente. Hace ya dos años y medio. Estaba en Mallorca, trabajando. Viajar solo siempre me ha parecido interesante, se percibe mucho más el lugar y a la vez, es un buen momento para reflexionar: aeropuertos, aviones, carreteras, hoteles, restaurantes, paseos portuarios (si la ciudad tiene puerto, marítimo o fluvial, siempre acabo por ahí), música en el mp3…

Aquella vez no me alojé en Palma, sino que lo hice en Illetes, porque me comentaron que había un hotel estupendo a un buen precio. La pega era que estaba en Illetes, pero realmente me daba igual. Y el hotel valía la pena. Lo de los hoteles me suele resultar bastante indiferente, en tanto que no los uso más que para tirarme en la cama. Pero no está mal un buen hotel, de tanto en tanto. Y ese hotel, de nombre bastante cutre, Bonanza Playa estaba a ras de un pequeño acantilado, de modo que se entraba por la planta 4, y se iba bajando, hasta llegar a la planta 1 que daba a un pequeño trozo de playa. Llegué y en el hall había un tipo tocando el piano, como si de un clásico piano-bar se tratara, lo cual tiene su aquél. Lo mejor que pude disfrutar de ese hotel fue un desayuno opíparo, el típico desayuno continental de establecimientos para clientela británica o centroeuropea, incluyendo además a un tío que pasaba melones, piñas y sandías por la licuadora para ofrecer zumos naturales.

Yo no conocía la localidad, pero me pareció una de esas zonas anexas a Palma de Mallorca creadas y pensadas para el turismo, llenas de hoteles, restaurantes, tiendas multifunción, supermercado, souvenirs, quiosco, estanco y utensilios playeros, todo en uno, y también apartamentos. Pero era primeros de noviembre, con lo que la expresión “el lugar estaba muerto” se ajusta bastante. El turismo español era inexistente, y algunos turistas, ya dije, británicos o centroeuropeos, principalmente jubilados, pululaban por ahí.

Llegué una noche, después de trabajar, y tras pasar un ratito por la habitación, quise salir a cenar. Antes prefería salir a cenar, últimamente me da pereza y acabo engullendo algo en la propia habitación. Busqué algo cerca y me topé con un restaurante que tenía una zona de bar, con terraza, y unas mesas dentro. La idea de un entrecot a la plancha regado con cantidades ingentes de coca-cola me sedujo. Soy un gourmet, qué le voy a hacer. Llegué y la primera camarera que me atiende es una chica muy joven, cuatro o cinco años más joven que yo, y que apenas se desenvuelve en castellano (ni lo intenté en catalán)… no me hubiera importado pasar al inglés, simplemente no entendí qué me decía, y rápidamente llamó a un colega suyo, también un joven rubicundo británico, que como mínimo podía hacerse entender en castellano… y me sentí solo y extraño, ya ves tú, en aquél sitio, donde era un tipo raro por no dirigirme directamente en inglés.

Sentado en la mesa, oigo música. En el bar hay una de esas jukeboxes que intentan recuperar la estética de las originales de los 50’s. Suena Percy Sledge, “When a man loves a woman”, típico tema soul quemado de tantas escuchas a las que hemos sido expuestos en televisión, en cine o en spots publicitarios.

Toda la vida explicando qué pasa cuando un hombre ama a una mujer.

Lo curioso es que tras sonar una vez, vuelve a sonar una segunda. Y a esta segunda le siguen tres o cuatro repeticiones más. Y me doy cuenta que un tío, con pinta de ser extranjero (aunque allí, probablemente el extranjero era yo) la pone una y otra vez en la jukebox, mientras riega su gaznate con una copa tras otra, tantas como las veces que Percy dice eso de “when a man loves a woman”. Ya se me hace familiar la intro de órgano. El tío lleva una borrachera monumental y considero la opción de terminar mi brownie y pagar antes de que se ponga a llorar por su Sharon que le dejó, y a la que besó por primera vez bailando esa canción, o aún peor, que acabe su elegía musical al amor perdido, saque un revolver del bolsillo y reparta plomo entre los asistentes, dispare un penúltimo tiro a la jukebox y al espíritu del soul, y la última bala reparta su cerebro entre la barra y las botellas.

mp3 killed the jukebox star

Como recuerdo a esa experiencia grabé una serie de CD’s recopilatorios con el título Blue Bar, del cual estoy a punto de estrenar el volumen 4. Joder, más de dos años después.

Canciones:

Percy Sledge: “When a man loves a woman”
Beach Boys: “Don’t worry baby”
The Rolling Stones: “Slipping away”

25
Ene
07

The Rolling Stones en los 90’s… y en el siglo XXI (pt.4)

ver parte 3 (…) Y así, en ese mismo año 1997 The Rolling Stones anuncian a lo grande, en un show bajo el puente de Brooklyn, su nuevo tour mundial. Y justo en ese momento comienza el linchamiento, usando la edad como única razón para la crítica atroz y el prejuicio. Ok, desde luego, 54 años no es la edad más adecuada para una gira mundial de rock n’ roll. O no parece serlo. Y sin embargo, la ferocidad de los ataques y el patetismo de ver a gente en mucha peor forma que Mick Jagger haciendo comentarios supuestamente jocosos sobre su edad hace que se descalifiquen por sí solos. Otra cosa es considerar que los Stones ya habían dicho todo lo que tenían que decir en el mundo de la música y tal vez una desintegración de la banda en 1982 hubiese sido lógica. Esa postura la entiendo y la respeto, pero yo vi en concierto a los Stones en la gira de Bridges To Babylon y os juro que todavía doy gracias a dios, al diablo o a quien sea por permitirme ver tamaño concierto. Porque si “Bridges To Babylon”, el disco, fue una gran decepción, “Bridges To Babylon”, la gira, nos mostró a los mejores Stones en el escenario desde las lejanas épocas de Tattoo You.
Es evidente que la edad no pasa en balde, pero la banda se mantiene completamente en forma, tiene bagaje sobrado, tiene feeling, tiene una calidad musical indiscutible y una profesionalidad que te asegura no ver “una mala noche” como podía pasar con grupazos enormes pero imprevisibles como Guns n’ Roses. Y sobretodo, tiene ese repertorio que nadie en este mundo puede igualar a día de hoy. En cualquier caso, hay que decir que los problemas físicos comenzaron a marcar la gira, especialmente su parte europea. Accidentes estúpidos o problemas de garganta de Mick hicieron anular y retrasar varios conciertos, como el previsto en Barcelona. Yo creo que eso le puede pasar a muchas bandas, sobretodo las que hacen tours mundiales tan extremos como los Rolling Stones, pero claro, una anulación en los Stones supone aparecer en prensa, en TV, y sobretodo, una rápida asociación anulación=achaques.

El puente de Brooklyn es un lugar como otro cualquiera para anunciar una gira…

No le daremos más vueltas al tema y hablaremos de esos conciertos, que abrían con una potente versión de Satisfaction, y a partir de ahí, clásico tras otro, intercalando tres temitas del “Bridges…”, que suponían un pequeño bache en el show, en especial, y eso me sabe mal reconocerlo, los que cantaba Keith, emotivos por ser quien es, pero aburridotes. El momento mágico de los conciertos era cuando se desplegaba una pasarela del escenario a un mini escenario situado en mitad de la pista, por donde cruzaban los cuatro héroes, más Daryll Jones y Chuck Leavell y desgranaban temas primerizos o blues, recordando sus épocas del Marquee. Solían tocar versiones como “Little Queenie” de Chuck Berry, el ya clásico “Like a rolling stone” de Dylan, o ese clásico en que se había convertido “You got me rockin’” del Voodoo Lounge. Sin duda, esa parte del show era escalofriante. Y después, artillería pesada (“Sympathy for the devil”, “Miss you”, “Brown Sugar”, “Jumpin’ Jack Flash”, “You can’t always get what you want”) dejando extasiado al respetable. Ya os digo, para mí fue la primera vez y fue insuperable. En esta ocasión se les pudo ver en España por Barcelona, Málaga (¿?) y Vigo (¿?). Y así transcurrió el tour, entre el 97 y el 98, y unos cuantos conciertos en Inglaterra en el 99, ya que para no pagar al estricto fisco británico, no tocaron en su tierra en el 98.

1998 fue un año prolífico en cuestión de lanzamientos. Publicaron el disco en directo correspondiente a la gira, un insulso “No Security” que no transmitía la grandeza de esa gira, al tratarse de un disco simple, no doble, y con cortes poco significativos. Pero la grata sorpresa fue que por fin autorizaron la publicación del CD y vídeo “The Rolling Stones Circus”. La historia es la siguiente, en 1968 los Stones montan un extraño espectáculo que combinaba cutre números circenses con actuaciones. Invitaron a la fiesta a The Who, a Jethro Tull, a Tah Mahal y a John Lennon. Pero nunca autorizaron la salida a la luz del documento, argumentando que era poco interesante. Las malas lenguas dicen que fue porque en ese show The Who hizo una actuación tremenda, mejor que la de los propios Stones, y que esa, y no otra, era la razón de su bloqueo. Y a tenor de lo visto, desde luego podía ser. Felizmente desbloqueado, los fans pudimos disfrutar de esa película/disco. Yo no creo que los Stones sonaran mal, al contrario, las lecturas de “Sympathy for the devil” o “Salt on the Earth” son muy buenas. Pero definitivamente, la actuación de los Who es enorme. Para la historia queda también esa jam con Lennon, Mitch Mitchel (de la Jimi Hendrix Experience) y Keith Richards, entre otros, donde tocaron el “Yer Blues” de los Beatles.

Lennon rockeando como nunca: ladies and gentlemen, please welcome The Dirty Mac!!

Y tras estos acontecimientos, los Stones permanecieron en un segundo plano varios años, años en los que Jagger aprovechó para publicar un decepcionante disco en solitario, y en los que poco más se supo de la banda. Hasta 2002. En 2002 se cumplía el 40 aniversario de The Rolling Stones, y la celebración sería a lo grande. De entrada, su discográfica inicial, Decca (con la que grabaron hasta 1970), se puso de acuerdo con la banda (que tenía los derechos de sus discos posteriores a 1970), cerrando así muchos años de litigios, para publicar remasterizaciones de sus discos clásicos y publicar también un doble recopilatorio que por vez primera contenía títulos de los 40 años de la banda. Hasta ese momento, Decca publicaba recopilatorios de su primera etapa (en los que podías encontrar Honky Tonk Women pero no It’s Only Rock n’ Roll, por ejemplo) y Rolling Stones Records (vía Virgin, Atlantic o la que fuera) los suyos propios. En fin, que este doble recopilatorio “40 Licks” no sólo tenía todas las canciones míticas de todas sus épocas, sino también 4 temas nuevos grabados para la ocasión. La verdad es que no hay mucho que comentar sobre ellos, nada de especial, quizás el que fuera single (“Don’t stop”) recuperaba algo de nivel perdido en su anterior disco, pero palideciendo al lado de tanta canción mítica. Y sí, en 2002 se programó una gira más, la 40 Licks Tour. continuará

Canciones:

The Rolling Stones: “Parachute woman”
The Rolling Stones: “Don’t stop”
The Rolling Stones: “Little Queenie”

23
Ene
07

La ventana de Gorina

En la anotación de hoy quiero hacer un pequeño homenaje a un tipo que sabe de cine y además es capaz de transmitir su pasión por el mismo. Hablo de Àlex Gorina, quien lleva un montón de años al frente de un programa de radio en Catalunya Ràdio (la emisora de la Generalitat) llamado La Finestra Indiscreta (la ventana indiscreta, en catalán). Lo cierto es que no sé cuánto tiempo lleva en antena La Finestra Indiscreta, pero sí sé que he escuchado ese programa desde hace unos doce años. No religiosamente cada semana, pero sí a rachas, de tanto en tanto.

La verdad es que hacía mucho tiempo que no lo escuchaba, y lo pillé por casualidad el sábado pasado. Gorina tiene, para mi gusto, una cualidad que le diferencia de una mayoría de críticos de cine, y es el hecho de no marcar esa diferencia entre crítico (on the top) y el resto del mundo. Me agobian mucho esos críticos que si una película huele un poco a comercial no tardan en cargársela (sin ser necesaria la asociación comercialidad = calidad), y que se enfrascan en sesudas disquisiciones sobre películas sin entrar en lo que realmente importa en cine, para mi gusto, entretener (que no quiere decir hacer gracia) y transmitir sensaciones.

Quién no ha hecho esto alguna vez (con o sin lente)?

Àlex Gorina es capaz de hacer definiciones de películas como la que le escuché de Apocalipto, de Mel Gibson. Para hablar de la desmedida pasión de Gibson por las torturas variadas y la hemoglobina en pantalla, decía de ella algo así como “es como cuando un niño pequeño se hace caca. Si te descuidas, el niño se hará caca y comenzará a jugar con ella, embadurnándolo todo de caca”. No me negaréis que tiene estilo.

El tipo en cuestión no es ningún novato, y además de uno de los críticos oficiales de la cadena de radio, fue durante muchos años el director del Festival de Sitges, y participa en escuelas y seminarios de cine.

Tengo un buen recuerdo de cuando hace años me comenzaba a interesar por el cine y entonces escuchaba religiosamente su programa, que contaba con la participación telefónica de los oyentes como uno de los pilares. Y durante un par de veranos condujo también el típico programa nocturno en el que además del cine, se hablaba de literatura, de música y de teatro, principalmente. Entonces me hacía sentir muy identificado con ese programa, cosa que a los 16 años creo que es algo importante.

En fin, que volver a toparme con Gorina y con su Finestra Indiscreta (Catalunya Ràdio, los sábados noche -o más bien domingo madrugada- de 0h a 2h) después de mucho tiempo, ha sido agradable.

Canciones:

The Bellrays: “Fire on the moon”
The Clash: “Guns of Brixton”
Redd Kross: “Jimmy’s Fantasy”

21
Ene
07

Regresión

La intención no era hablar de Rocky Balboa. Lo que pasa es que vengo de verla y me ha gustado bastante. Sí, ya lo sé, no es muy original elogiar la cinta, ya que todas las críticas han sido, en mayor o menor medida, positivas. Y en un alarde de originalidad, me temo que haré lo mismo. Porque la gran virtud de Rocky Balboa, para mí, ha sido hacerme sentir como un niño, disfrutar del personaje de Rocky, por sobado que esté, de las escenas del entrenamiento con esa pieza musical mítica,y por supuesto, disfrutar también del combate. Y salir del cine con ganas de enfundarme un chándal gris, un gorro de estibador y liarme a subir corriendo las escaleras mientras tarareo la melodía que debería sonar en la cabeza de cualquier deportista entrenando.
Quiero destacar que la película no sólo me ha gustado por su factor nostálgico. De vez en cuando, supongo que necesito una historia bienintencionada, de esas que predican la amistad, el amor, la superación, la lucha, el respeto y el valor. En su justa medida no está mal. Y un poco de bis cómica que le quita hierro al asunto. No hay que darle más vueltas, igual que no hay que darle más vueltas cuando uno lee un cómic de Tintin o de Spiderman. Son héroes y punto.

Chúpate esa, Mason Dixon!

Hay que reconocer que Stallone ha sido valiente, porque recuperar a sus años un personaje tan clásico, pero que había estado arrastrado por el fango en las últimas secuelas, era un riesgo. Y también que ha sido inteligente y ha sabido dotar a la película de una serie de virtudes que le hacen salir airoso. En primer lugar, va al grano, recuperando el personaje sin ahondar en subtramas estúpidas. En segundo lugar, la escena del entrenamiento recupera, no sin humor, la escena mítica de la primera secuela. En tercer lugar, el combate no ocupa más tiempo en pantalla del necesario, por lo que no llega a agobiar, al contrario, resulta trepidante. Y finalmente, es un acierto que la peli dure sólo 100 minutos, tiempo más que suficiente para contar esa historia, sin dar pie al aburrimiento.

Si antes reivindicaba mayor duración en los conciertos, ahora reivindico películas más cortas. Me da la sensación que últimamente cualquier película dura un mínimo de dos horas, aún cuando se trate de historias que no requieren, ni de largo, tanto minutaje. Para mi gusto, cualquier película que dure más de dos horas, o se trata de una obra maestra, o es que está mal rodada, y acaba aburriendo por momentos. Minipunto, pues, para Stallone, un tío que, todo sea dicho, no rodaba nada mínimamente decente desde aquella lejana Copland. Así que más que recomendable para una tarde de domingo.

Canciones:

R.E.M.: “Crush with eyeliner”
Jeff Beck Group: “You shoock me”
Backyard Babies: “U.F.O. Romeo”




enero 2007
L M X J V S D
« Dic   Feb »
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

Sígueme en Twitter

Categorías