Archivo para 28 septiembre 2007

28
Sep
07

USA Kar Tour 2007

Pues sí, amiguitos… en unas horas me embarco en un tour que me llevará allende los mares, por las míticas tierras de los Estados Unidos de América. Como quiera que no me preocuparé de buscar cibercafes ni conexiones de internet por ahí, sí prometo rellenar una libreta y transcribir, día a día, mis impresiones de este viaje en cuanto vuelva, de aquí a un par de semanas. Hasta entonces, sean buenos, no me sean infieles, y hasta la vuelta!!!
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27
Sep
07

Dossier: Retornos en el Rock (y 5)

Banda: Pixies
Final de carrera: 1993
Retorno: 2004-2006
Bajas: ninguna
Disco tras retorno: ninguno
Lo Mejor: Dedicarse a hacer shows más o menos puntuales, dando al público lo que desea, el repertorio clásico Pixies, y no dedicarse a grabar discos nuevos.
Lo Peor: ¿Que Black Francis y Kim Deal están muy gordos?… Nada más!

Que en 1993 el cantante Black Francis comunicara mediante un triste fax a sus compañeros la disolución de Pixies es un hecho bastante sintomático del mal rollo que había por aquél entonces en la banda. Por otra parte, debe tocar los huevos que un disco que bebía tantísimo de la música de los Pixies, como Nevermind, se comiera el mundo, mientras que los resultados de los duendecillos eran cada vez más discretos. Los Pixies fueron unos adelantados a su tiempo, pertenecían a la era alternativa cuando esta ni existía. Yo siempre he visto puntos en común entre Pixies y Jane’s Addiction, no en su música, pero sí en acabar siendo pilares de referencia de lo que acabaría sonando poco después. En fin, finiquitados los Pixies, Kim Deal se involucraba del todo en The Breeders (logrando un éxito fugaz) y Black Francis mutaba a ser Frank Black y a preparar una carrera que se ha ido afianzando y que es muy prolífica. Por eso, sorprendió a propios y a extraños que precisamente cuando la carrera de Franck Black/Black Francis estaba en su punto álgido de popularidad (entendiéndose ésta en los límites de algo más o menos underground), resucitara a los Pixies, limando más o menos las antiguas asperezas. Probablemente fue la pasta lo que les llevara a ello, una nueva generación había crecido adorando a una banda pretérita, los Pixies, y su retorno para unas giras podía reportar bastantes beneficios, lo que permitía a Frank Black continuar con sus proyectos, y al resto, bueno, lo que fuese que hicieran. Así, en 2004 se embarcaron en una gira que recalaba en varios festivales, con bastante éxito. La banda seguía siendo joven y sonaba potente, basándose en un repertorio de “greatest hits”, que dejaba al público extasiado. Hicieron la gira, y luego todos a casa, a sus cositas. Repitieron otra vez en el 2006. Parece que han encontrado una fórmula de gira y vuelta a los proyectos propios, lo cual me parece de lo más honesto. De momento, no hay disco nuevo, ni pretensiones. Solamente se grabaron dos temas nuevos, uno que ronda por internet y otro para un disco homenaje a Warren Zevon. Y como volvieron, se fueron. Acabadas estas giras, y con los bolsillos llenos, se volvieron a disolver. Y está bien así.

No triunfaron por guapos

Banda: The Police
Final de carrera: 1984
Retorno: 2007
Bajas: ninguna
Disco tras retorno: ninguno
Lo Mejor: Haber sabido conseguir tanta expectación.
Lo Peor: Lo insultantemente caros que son sus shows.

El retorno de The Police no es sorprendente, estaba claro que cuando a Sting se le acabara la popularidad brutal que adquirió su carrera en solitario, querría volver con el trío. Lo sorprendente es que haya sido… 23 años más tarde! Un cuarto de siglo!! En cualquier caso, desde mediados de los 90’s que la carrera de Sting ya no interesaba lo de antes, y artísticamente, se había vuelto un coñazo, si bien sus primeros discos en solitario tenían su interés. La banda acabó odiándose entre ellos, pero ya se sabe, el tiempo y una cantidad ingente de dólares liman asperezas que da gusto. Por otra parte, la carrera de Copeland y Summers en solitario es casi nula, sólo el batería Copeland hizo alguna cosita de interés, con bandas sonoras, y casi se convierte en el batería de los Doors del siglo XXI. Y Sting, bueno, no es que precisamente le falte la pasta, pero supongo que unos cuantos millones más no hacen daño a nadie. De modo que aquí están, en plena gira mundial con unos precios realmente prohibitivos, lo cual no evita que acaben con el papel en cada plaza en la que anuncian concierto, llenando estadios de fútbol. Y es que el legado de Police es muy grande, y además emparenta a fans del rock con fans de música más comercial, supieron llegar a ambos públicos (no por ejemplo como The Doors, que sólo interesan a fans del rock pero no al oyente medio de KissFM). Mañana tocan en Barcelona. Ya os contaré.

En esa época grababan verdaderas maravillas… y Sting salía en Quadrophenia!!

Me dejo muchos más en el tintero. En estos momentos Van Halen se reúnen. Led Zeppelin hace un concierto y revientan la web de venta de entradas. Huele a gira. Incluso los Pistols tocan otra vez celebrando el aniversario de su debut. No he hablado tampoco de ese esperpento, aunque entrañable, retorno de MC5. Ni de aquella gira de Black Sabbath de unos años atrás. En fin, muchos… tal vez en otra ocasión. Pero esta vez, se acabó.
21
Sep
07

Como la vida misma

Esto lo he visto por internet… escalofriantemente real!!

Lo he visto en este blog http://blogs.elpais.com/mauroentrialgo/2007/09/viernes-veintiu.html

Y puestos a colgar imágenes chorras, esta me ha encantado:


YMCA!!! lo he sacado del foro de Riff-Fanzine, y pasa a mis favoritos pero ya!!

Canciones:

Fun Lovin’ Criminals: “The View Belongs To Everyone”
Ozzy Osbourne: “Crazy Train”
Mina: “Moliendo Café”

18
Sep
07

Rancid

Tras unos días sin escribir, y otros perdiéndome en la física, la metafísica, lo divino y lo humano, creo que ya es el momento de hablar un poco de rock n’ roll, ¿no?. Y esta vez de la mano de Rancid, y concretamente de su disco “…And Out Come The Wolves”, que recuperé este fin de semana, tras años sin escucharlo. De hecho, creo que nunca le presté mucha atención. Ya sabéis, cuando ese disco salió (en 1995) yo me movía con un grupito de gente que de repente descubrió ese pseudo punk melódico de la escudería Epitaph y similares. Como quiera que nunca me gustaron bandas como Bad Religion, NOFX o Pennywise, más allá de los cuatro temitas que ponían en las discotecas, rápidamente relacioné a Rancid como un exponente más de ese “sonido”. Por aquél entonces, ya digo, estaba metido a tope en el grunge (sí, yo acepto las etiquetas!!). Y sí, me gustaban las canciones “Ruby Soho” y “Time Bomb” que insisto, sonaban en las discotecas del Poblenou barcelonés. Y poquita cosa más. Eso sí, me llamó la atención el hecho de que los componentes del grupo no tenían ese look de skater tan propio de sus compañeros de escudería. Con sus crestas, sus tejanos y sus botas Doc Martin’s parecían salidos de un suburbio londinense de finales de los 70’s.
Pasados un par de años, tuve un amigo en la universidad que era fanático de Rancid. Y tanto insistió que me acabé grabándome los tres discos que Rancid tenían hasta entonces (Let’s Go, …And Out Come The Wolves, Life Won’t Wait), e incluso me hice una fotocopia a color de las portadas, bendita aquella época en la que una grabadora era un bien preciado y el poder tener casi réplicas de los CD’s por poco dinero casi obra de encantamiento. Pese a ello, una vez más, tampoco les presté demasiada atención. Sólo lo suficiente como para ver que Let’s Go y Life Won’t Wait no valían nada, aunque “…And Out Come The Wolves” no estaba mal.


Los rancios, unos punkies de la vieja escuela

Y bien, este fin de semana he escuchado ese disco a conciencia… y me he dado cuenta de lo equivocado que estaba, y de que todos los elogios que escuché en su momento eran justificados. Es un discazo. Nada que ver con todas las bandas mencionadas. La música de Rancid tiene un referente claro, The Clash, aunque es evidente su querencia a las melodías pop (esas armonías vocales entre Tim Armstrong y Lars Federiksen son estupendas). Incluso mencionaría una gran influencia de los Who más enérgicos, con solos de bajo a lo John Entwhistle incluídos. De hecho, el trabajo en las cuatro cuerdas es realmente bueno. Por supuesto, también una vertiente más jamaicana/ska en algunos temas, lo cual tampoco está mal, para romper un poco la tónica de un disco directo y contundente. Yo conocía los dos singles mencionados (“Time Bomb” y “Ruby Soho”), y sin embargo muchas de las 19 canciones que componen el disco superan con creces a la mencionada, me refiero a temas como “The 11th Hour”, “Olympia, WA.” , “Journey to the End of the East Bay” o “Listed M.I.A.”. Punk rock de sonoridad inglesa para unos californianos que se curraron un disco que jamás han logrado superar. No hace mucho lo intenté también con un disco algo más posterior al referido, el homónimo “Rancid”, y me pareció un aburrimiento considerable. Poco importa, cuántas bandas punk fueron capaces únicamente de grabar un trallazo para luego desvanecerse. Podemos pensar que con Rancid ocurrió lo mismo.

Canciones:

Me’Shell Ndgeocello & John Mellecamp: “Wild Nights”
Rancid: “Olympia, WA.”
Little Steven & The Disciples Of Soul: “Bitter Fruit”

13
Sep
07

universidad

Anoche, sin saber exactamente a qué venía a cuento, tuve un sueño en el que aparecían, entre otros, dos personas con las que coincidí en la universidad. Y sin saber exactamente por qué, he recordado mi etapa universitaria. Ingeniería técnica industrial, rama de electrónica. En la Escola Universitària d’Enginyeria Tècnica Industrial de Barcelona, AKA euetib. Comencé en 1997, con 17 añitos, y sin saber que no acabaría mi periplo universitario hasta 5 años más tarde. A decir verdad, ni siquiera sé qué resorte me empujó a optar por esa carrera, si bien es cierto que ya llevaba un par de años con ella metida en la mente. No creais, sin embargo, que fue vocacional, sino que fue mi sentido del pragmatismo lo que me empujó a optar por algo supuestamente con futuro, por encima de otros asuntos más “de letras”. Y qué iba a saber yo, entonces. Era demasiado pipiolo como para encarar una decisión así.

Pero bueno, allí estaba yo, con mis diecisiete y realmente ilusionado por acceder a la universidad. En mi mente, la universidad era un sitio de pensamiento avanzado, de interés por la cultura, un lugar donde poder relacionarme con gente interesante e interesada en los más diversos ámbitos del saber y donde poder explorar en mi recién adquirida situación de “niñato de instituto” a “chico universitario”. Lamentablemente, la universidad no resultó ser ese idílico ágora de cultura (o contracultura) y de ideas revolucionarias. De entrada me topé con una clase de niñatos acojonados como yo. No sé qué me esperaba, pero nadie me llamó la atención, así de entrada. En mi cabeza tal vez estaba la idea del universitario revolucionario, del futuro artista, escritor o intelectual. Por otra parte, me topé con profesores con un nivel cultural que dejaba bastante que desear, y algunos con una bajeza moral considerable. Cómo podía respetar a un profesor que decía “pa’ que haiga” y era incapaz de escribir más de dos frases seguidas sin faltas de ortografía??

Seguramente fuera el hecho de tratarse de estudios tecnológicos, pero en esos momentos yo echaba de menos formación “digamos” complementaria, más allá de la transformada de Laplace o de las rutinas en assembler. Ya sabéis, algo de actualidad, de política, de arte, de historia… de idiomas!! Cómo puede ser que salgan promociones de ingenieros sin más inglés que el que se aprende en el instituto? En ese momento me di cuenta de que un ingeniero ha de ser un tipo solamente interesado en lenguajes de programación, en microprocesadores y en Linux. Y entonces me di cuenta de que, definitivamente no encajaba en ello. Así que me olvidé de las vocaciones y trabajé, una vez más, mi lado pragmático.

No es que pasara aquí los mejores años de mi vida, pero no estuvo mal

Por otra parte, siempre había oído cosas sobre los jueves universitarios. Pues será en otras carreras, pensaba yo, ya que en la mía, había clases el viernes como siempre, prácticas presenciales, parciales, informes que entregar… vamos, que no.

Personalmente, pasé de una etapa en la que todas las asignaturas eran fáciles para mí y sacaba notazas sin despeinarme, a sufrir como un perro para el aprobado, con el consiguiente stress que ello me generaba. Y es que si algo aprecié de la universidad fue la capacidad de espabilarme que tuvo. Pasé de ser un niño mimado en un cole en el que mi vida era muy fácil, a tener que buscarme la vida, sólo, y con compañeros. Y esa es otra cosa que aprecio de mi paso por la universidad, el conocer el verdadero sentido del compañerismo y el conocer gente que, si bien no iban a ser los nuevos popes de la contracultura, hoy, cuando hace un lustro que acabé, sigo manteniendo algunos amigos. Ya he dicho que la sensación que me dio al ver mi clase, fue la de un grupo de niños asustados. Y primera decepción, 50 personas, 3 mujeres. A mí, que venía de un instituto con una proporción de 80/20 a favor de las féminas, me resultó tristísimo. Para mí, tímido patológico, el tener que hacer nuevos amigos, y el tener que relacionarme con mucha gente distinta (según las clases, según los grupos de prácticas …) me resultó un ejercicio de empatía forzada que creo que me ayudó a madurar en ese sentido. Y me demostró cómo había muchos compañeros de los que no era “amigo” pero que nos prestábamos ayuda, compartíamos bar y horas de biblioteca, y en definitiva, me ayudó a abrirme a la gente, cuando en el instituto apenas era capaz de relacionarme con los cuatro o cinco de mi camarilla.

Yo creo que comencé la universidad siendo muy crío (no de edad pero sí de carácter) y supuso un duro golpe el acostumbrarme a la competitividad y a las dificultades, cosa que logré cuando llevaba un año y medio fue entonces cuando comencé a disfrutar el período. Me hubiera gustado habérmelo tomado de otro modo y haber vivido más el ambiente universitario que, si bien no tan bucólico, novelesco y estimulante como creía, también tenía su aquél. Pero la memoria, traicionera ella, me maquilla los malos momentos y me presenta los buenos en bandeja, para concluir en un buen recuerdo en general, que sin saber a cuento de qué, ha venido a mi cabeza.

Canciones:

Kyuss: “El Rodeo”

The Animals: “River deep, mountain high”

QOTSA: “If Only”

12
Sep
07

Dossier: Retornos en el Rock (4)

Banda: Guns n’ Roses

Final de carrera: 1994
Retorno: 2001
Bajas: Slash & Duff (“no invitados” a la fiesta), Izzy Stradlin (se había marchado en 1991)
Disco desde retorno: ninguno, aunque hay muchas demos rodando de Chinese Democracy
Lo Mejor: Recuperar un espectáculo que no debería haberse perdido. Algunos temas nuevos suenan realmente bien.
Lo Peor: Axl ha tirado por la borda 10 años y ahora está gordo y falto de chispa. Algunos miembros de la banda son indignos. Demasiada espera al disco nuevo.

Bueno, éste es peliagudo. De hecho, oficialmente Guns n’ Roses nunca se disolvieron. Pero no me negareis que no dar señales de vida en 7 años, temporada en la que tan sólo un miembro original no ha abandonado la banda, no es poco menos que un final. Durante más de un lustro nadie supo gran cosa de Axl Rose. Ni siquiera una triste imagen. Hasta ese año 99 en que se le detuvo por un altercado en un aeropuerto, y el mundo pudo ver por fin, una foto del divo, la de su ficha policial: con su ya habitual barba, con el pelo corto y bastante gordo. Ese año, sin embargo, ya surgieron las primeras informaciones sobre el retorno de la banda, que supuestamente estaría grabando un disco nuevo de extraño título, “Chinese Democracy”. La banda estaba compuesta por Axl y un viejo colaborador del pasado, el teclista Dizzy Reed, un tipo gris pero con una flor en el culo considerable, pues siendo un músico mediocre, supo mantener su puesto. Les acompañaban Buckethead, Paul Tobias Huge (sí, Tobias, como en las tiras cómicas de “El Jueves”), Robin Fink, Tommy Stinson y Josh Freeze. Lo más divertido de esa época fueron los rumores. Imaginaos una banda ensayando horas y horas y grabando sin parar fragmentos de canciones que sólo estaban completas en la mente de Axl Rose. De hecho, creo recordar que fue Josh Freeze el que se largó porque estaba harto de “grabar fragmentos de batería sin parar, inconexos”. La rumorología de nombres era estupenda, aunque a menudo se tratara simplemente de eso, rumores. Dave Navarro, Brian May, Dave Abruzzese, productores como Moby, e incluso Shaquille O’Neal que supuestamente había grabado un rapeado con ellos (¿?). Era una etapa de confusión en la que la banda sacó una canción nueva, “Oh My God”, con un sonido menos clásico que el habitual, más cercano al rock industrial, que colaron en la BSO de la peli “El fin de los días”. Era 1999, y todos pensamos que eso marcaría el inicio de su vuelta. Pero no fue así. Los “nuevos” Guns n’ Roses desaparecían de nuevo en su interminable disco de estudio y lo único que sacaban era un disco en directo con retales de su vieja época. Robin Fink incluso dejó a la banda, se unió a su grupo de siempre, NIN, para hacer una gira, acabó la gira, volvió al seno de los Gunners… y el disco todavía estaba por hacer!!

Fue en el primero de 2001 cuando Guns n’ Roses oficialmente volvieron, para un concierto televisado por la MTV. Todas las miradas estaban puestas en Axl, que apareció gordo, eso sí, pero con el pelo largo, sin barba, y un look extrañamente deportivo. La banda sonó bien, y Axl se mantuvo más o menos bien. Así que a pesar de que los fans estaban extrañados, aprobadillo. Su gran retorno de ese año fue en el festival Rock in Rio. Estrenaban algunas canciones nuevas que sonaban realmente interesanes. Pero al final, la misma historia, parón, nada de disco, y todo como siempre. Entre ese año y 2006, la banda inició algunas giras que nunca acabó, cancelaban conciertos, tenían períodos de inactividad… y de disco, pues nada de nada. Fue, finalmente, en 2006 cuando los nuevos Guns n’ Roses adoptaron una actividad más o menos “normal”. La banda la formaban un Axl con un tocado de trencitas y perilla, Dizzy, Tommy, Robin Fink, y tres miembros nuevos, Bumblefoot, Richard Fortus y el batería Brian Mantia. Aparecen fotos promocionales del divo, y se anuncia, por fin, una gira que no se cancela a la mitad. Y comienzan a salir posibles fechas de lanzamiento de “Chinese Democracy”, fechas que no se cumplen nunca, aunque ya rondan por Internet decenas de demos de canciones nuevas. Y declaraciones escandalosas, como en el pasado. En esta nueva gira les acompaña el éxito, pues la gente tiene hambre de los Gunners. Las opiniones son diversas. La mía, pues que pese a todo, son capaces de hacer grandes shows, y las canciones nuevas suenan más que bien. Pero queden las cosas claras, de la nueva banda sólo son dignos de estar Robin Fink y Tommy Stinson. El resto da penica. Y Axl ha perdido bastante. En fiereza, en actitud, en feeling, en voz, en presencia. Y bien, estamos en septiembre de 2007. Podemos decir que Axl Rose ha tirado estúpidamente su juventud en ese retiro voluntario. Y lo mejor que podrían hacer es reunirse Axl, Duff, Slash e Izzy de una santa vez. Por cierto, de “Chinese Democracy” todavía, nada de nada.

A la izquierda Guns n’ Roses… a la derecha, lo que queda de ellos

Banda: Queen
Final de carrera: 1991
Retorno: 2005
Bajas: Freddie Mercury (muerto en 1991), John Deacon (se negó a participar)
Disco tras retorno: ninguno
Lo Mejor: La arriesgada apuesta que hicieron al contar con Paul Rodgers, un cantante excelente pero con un registro y un estilo muy diferente al de Mercury.
Lo Peor: Que John Deacon no quisiera unirse. En el fondo, me hubiera gustado un cantante más cercano, en estilo a Mercury… hubiera estado bien un show múltiple con George Michael y Justin Hawkins a las voces.

Resucitar una banda que contaba con un frontman muy carismático es un asunto complicado, y en general sólo sale bien si se busca el sustituto con mucho cuidado. Y en el caso de Queen, bueno, ellos tenían una papeleta difícil de resolver. Ya sabéis, Freddie era mucho Freddie. Y a pesar de la complicación del asunto, muy pronto se habló de continuar con otro cantante. Por lo menos todo eran habladurías en la prensa. Es lógico, Queen habían llegado a una cumbre en ese final/principio de década entre los 80’s y los 90’s, en lo que a popularidad se refiere. En 1992 se hizo un macroconcierto homenaje a Freddie Mercury en el que varios artistas tocaban con los tres supervivientes. Y se puede destacar la actuación que hizo George Michael con la banda, bordando un “Somebody to love”. Claro, en esa época Michael estaba en el dique seco, peleado con su discográfica, y se especulo mucho con su ingreso en la Reina. Por supuesto que George Michael no tiene ni el carisma, ni la actitud, ni la fuerza de Mercury. Sin embargo hay que reconocerlo, esa noche fue uno de los triunfadores. Pero al final nada. Y transcurrieron muchos años hasta que sonó otro candidato en firme. Y no era otro que Robbie Williams. La cosa, a priori, sonaba esperpéntica. Por lo visto, Williams tuvo una cierta amistad con la banda, y grabó una versión de “We will rock you” con los Queen restantes para la banda sonora de la película “Destino de Caballero” (2001). Al final, la banda decidió no dar este paso tan arriesgado. Aunque para ser sincero, si bien Williams no le llega a la suela del zapato a Mercury, un retorno con un cantante joven pudiera haber sido un golpe de efecto. Claro, de voz, no daba la talla ni de lejos. Sin embargo, esa fue la señal de que la cosa iba en serio. Y al final el elegido fue Paul Rodgers. A priori no está mal, Rodgers es un grandioso cantante, con un enorme bagaje rockero, un buen frontman, de la misma quinta que los Queen… para mi gusto, el problema es que se trata de un cantante muy diferente de lo que era Freddie Mercury. En todo. En voz. En actitud. En puesta en escena. Y así, decidieron tirar adelante una gira mundial Queen + Paul Rodgers en la que John Deacon no quiso estar presente, una pena. Personalmente no veo mal que Brian May y Roger Taylor resucitaran el nombre de la reina, aún sin Mercury (claro) y Deacon, ya que el espectáculo que daban era de calidad y qué duda cabe que la presencia de Rodgers sumaba enteros al proyecto. No todos sus fans lo entendieron del mismo modo, así que hubieron opiniones contrastadas. Así, hicieron gira y se acabó. ¿Y el futuro? Por el momento, todo habladurías, aunque espero sinceramente que no se les ocurra grabar un nuevo disco con esa formación.

Queen sin Freddie es tan extraño…

Banda: The Who
Final de carrera: 1983
Retorno: 1999 (aunque hicieron intentonas en 1989 y en 1996/97)
Bajas: Keith Moon (muerto en 1978), John Entwhistle (muerto en 2002)
Disco tras retorno: Endless Wire (2006)
Lo Mejor: Retornar con tanta fuerza como lo hicieron, tras arrastrarse por los escenarios desde los 80’s. La recuperación de Pete Townshed.
Lo Peor: La muerte sorprendente de John Entwhistle. Su nuevo disco, aburridote.

The Who entraron en franca decadencia con la muerte del batería Keith Moon (1978) y la entrada de los 80’s. De hecho, su carrera entre ese fatídico 1978 y su final en 1983 fue bastante discretita. En el 89 ya hicieron un conato de retorno, con una gira que celebraba el 25 aniversario del grupo, con Roger Daltrey, Pete Townshed y John Entwhistle. El problema fue que en esa época el guitarrista Pete Townshed tenía un grave problema de sordera probablemente a causa de haberse sometido a volúmenes exagerados (cosa que, por otra parte, a todos los aficionados al rock, los auriculares y los conciertos no deja de acojonarnos un poco), y había perdido, obviamente, muchas facultades para enfrentarse a un directo, y necesitaba algo inusual en él, necesitaba un guitarra que le cubriera, su hijo Simon. En fin, algo cutre. En 1996 repitieron con una experiencia parecida, en este caso se trataba de plasmar todo la obra de Quadrophenia sobre las tablas. Las cosas, no obstante, tampoco mejoraron mucho, y para ser sinceros, mientras que los Stones, por ejemplo, en el 96/97 hicieron la mejor de sus giras desde los lejanos tiempos de Tattoo You, The Who, una banda que siempre se había caracterizado por unos directos arrolladores y emocionantes, se arrastraba por el escenario. Es por ello que a todos sorprendió que The Who decidieran retornar a la carretera en 1999. Y lo sorprendente fue encontrarse con un Pete Townshed en plenas facultades, sin ningún guitarrista de apoyo, la banda formada por un siempre potente Roger Daltrey, por John Entwhistle y por el recuperado Pete Townshed, apoyados por un batería de sesión y un teclista en algunas piezas. Por lo visto, Townshed se recuperó de su sordera mediante técnicas de homeopatía y finalmente The Who pudo retornar como se merecían. La cosa no duró mucho, ya que increíblemente, tras pasar unos años 60’s y 70’s de excesos y sobrevivir, en la primavera del año 2002 se halló el cuerpo del bajista John Entwhistle muerto en un hotel de Las Vegas debido a problemas derivados de la coca. La decisión fue cuanto menos polémica, pero Daltrey y Townshed decidían continuar como miembros originales de la banda, sustituyendo a Entwhistle por un bajista de sesión con nombre Felliniano: Pino Palladino. En mi opinión, no obraron mal. Tras muchos años de arrastrarse sin levantar cabeza, casi 20, por fin podían demostrar a las nuevas generaciones quién eran The Who. Se echaba de menos a Entwhistle, claro, pero la pareja original estaba en una forma envidiable. En 2006 sacaron un nuevo disco, “Endless Wire”, y la verdad, es un aburrimiento de disco. Poquita cosa para ser de quien es. Todo se les perdona por seguir haciendo conciertos extraordinarios en los que, eso sí, los temas nuevos palidecen peligrosamente ante el repertorio clásico. Pero eso pasa en las mejores familias. Y si no, que se lo pregunten a los Rolling Stones.

Ok, Pete Townshed no tiene mucha pinta de rockear

CONTINUARÁ

Canciones:

Otis Redding: “Cigarrettes & coffee”
Kiss: “Strutter”
Los Rebeldes: “Un español en Nueva York”

09
Sep
07

Hotel Tierra

Cuanto menos es curiosa la trayectoria de Sabino Méndez. Durante toda su juventud formó parte de la época dorada de Loquillo y Trogloditas, una de las mejores bandas de rock n’ roll en castellano. Sin embargo, y a pesar de ser el compositor de los mejores temas del grupo, siempre quedó en un segundo plano debido a su caracter poco dado a los focos y a la actitud completamente inversa de Loquillo. Lo que está claro es que desde que se marchó del grupo, sus discos se volvieron aburridos y hoy, casi 20 años más tarde de su huída, los fans todavía piden “La mataré”, “Cadillac Solitario” o “El ritmo del garage”, y no ninguno de sus temas nuevos.
Tras su abandono de los Trogloditas, se sacó una licenciatura en filología hispánica y se dedicó a escribir. Como escritor, su trayectoria sigue siendo peculiar. Hasta el momento, ha publicado tres libros (“Corre, rocker”, “Limusinas y estrellas” y “Hotel Tierra”), con un denominador común: los tres son autobiográficos. En fin, como mínimo es extraño iniciar una carrera literaria con un libro autobiográfico, más lo es hacerlo en todas sus novelas hasta el momento.

“Corre, rocker” es un gran libro en el que explica su juventud y su estancia en Los Trogloditas, relatando el día a día de la banda, sin tapujos, con crueldad en ocasiones, y con bastante mala leche hacia Loquillo, con quien acabó bastante mal, y a quien se suele referir como “el cantante”. Se página web anuncia que se rodará una película inspirada en el libro y, diablos, me gustaría ver eso. Tuvo una continuación, el mencionado “Limusinas y estrellas” que no he leído, por lo que no tengo referente alguno. Y finalmente el libro que nos ocupa, “Hotel Tierra”.

Bonita portada

“Hotel Tierra” es la plasmación de los diarios de Méndez, desde 1981 hasta 2006. Por lo tanto, la parte inicial relata de nuevo lo explicado ya en “Corre rocker”, sin embargo el estilo y la óptica es muy diferente. Esto es un diario, no una historia ni una cronología de hechos. Se trata de las reflexiones de un Sabino Méndez algo tramposo, por ser, claro, reflexiones y diarios modificados a posteriori. Poco importa, pues este falso diario pasado por el prisma del Sabino actual sigue teniendo su interés, aunque sin ser tan trepidante como su debut, cosa que no es porque no debe ser. Insisto en el hecho de unas reflexiones muy lúcidas y una enfermiza obsesión por la literatura y por escribir constantemente.

“Hotel Tierra” no es, pese a todo, un libro de rock n’ roll, cuando la mitad del texto se basa en su etapa fuera de la banda. Y es de agradecer cierta sinceridad vertida al hablar de su adicción a la heroína o de la hepatitis C que le tiene bien jodido, si bien no es menos cierto (expresión esta bastante estúpida, las cosas son ciertas o no lo son, pero no tienen graduación de más o menos) que el libro flojea en su parte final, y en las últimas páginas uno desea que el final no esté lejos.

Méndez ahora escribe en varios medios (desde Rolling Stone hasta Vogue o el ABC) y está volcado con el partido Ciutadans, del que es miembro activo y de la troupe de Arcadi Espada, y aunque es un partido que me inspira muy poca confianza e incluso algo de grima, en fin, no es razón para estigmatizar sus novelas, todas las que he leído, más que recomendables. Por otra parte, se ha reconciliado con Loquillo y en ocasiones especiales sube al escenario con la que era su banda, de la cual, por otra parte, no queda ningún miembro clásico, a excepción del cantante. Y me pregunto si se lanzará a escribir ficción y qué tal le saldrá la experiencia.

Canciones:

Loquillo y Trogloditas: “Chanel, cocaína y Dom Perignon”
The Hellacopters: “Move right out of here”
The Black Crowes: “Time Will Tell”




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