Archivos para 31 marzo 2010

31
Mar
10

Classic Fantastic

Llega un momento en el que te das cuenta de que las cosas han cambiado. A veces es un acontecimiento lo que hace llegar a esa conclusión. Otras veces, y amigos, esas son las peores, no hay nada que actúe de catalizador. De repente te das cuenta de que las cosas han cambiado, y ya está. No tiene por qué tratarse de algo dramático. Te deja un poco de mal sabor de boca, eso sí.
Cinco largos años nos han tenido esperando estos señores. Cinco años en los que la verdad es que el futuro de la banda nunca había estado muy asegurado. Ya sabéis, las cosas han cambiado, los grupos ya no venden discos y muchas discográficas se desprenden de parte de su catálogo. Algo así como un ERE para rockeros. Y entonces es cuando muchas bandas se dan cuenta de que es demasiado complicado luchar, que ya no son unos jovenzuelos que tienen energía para aguantar carros y carretas, y que, tal vez, no sé, tal vez sería hora de dejarlo.

Lo de los Fun Lovin’ Criminals podría haber sido un ejemplo. Ya fueron expulsados de EMI en 2002, y ficharon por Sanctuary Records. Sin embargo, su último disco, publicado hace unas semanas, llevaba el sello de una discográfica llamada Kilohertz, y en una pirueta del extraño mercado en el que vivimos, distribuye una empresa llamada Absolute vía Universal Records. Si alguien lo entiende, que me lo diga. Pero esta complicación al explicar cómo llegó “Classic Fantastic” al mercado da que pensar en la complicada situación que la banda parece que vivió.

Back in the New York groove!

Poco importa, sin embargo, ahora que ya tengo “Classic Fantastic” en mis manos, por cierto, muy buen título. Como nota curiosa, y prometo que con esto cierro el capítulo de la distribución, vi el disco anunciado en la web de esa multinacional francesa que todos tenemos en mente y que tiene tiendas en … bueno, qué más da, en la web de FNAC (de los cuales aceptaré agradecido un taloncete por la publicidad gratuíta). Y para la FNAC que me fuí, preguntando por el disco en cuestión. El muchacho me dijo que no había ninguno todavía, que estaban por llegar… pero que sólo les iban a llegar 2 copias (???) y que si quería que me lo reservara. Por supuesto que quería que me lo reservara… ¿2 miserables copias en todo un FNAC de Diagonal Mar? Definitivamente el mundo del disco como formato físico está chungo. Ok, Fun Lovin’ Criminals no son Coldplay precísamente, pero 2 copias me parece como un chiste.

En fin, había curiosidad. Tras la inactividad en el estudio, y tampoco es que prodigaran mucho en los escenarios, tras esos 5 años, tras el salto a una discográfica pequeña… ¿se resentiría su música? Bueno, podemos respirar tranquilos, “Classic Fantastic” mantiene un alto nivel. De hecho, el inicio del disco es muy, muy grande, especialmente ese tema homónimo, “Classic Fantastic”, a la altura de eso, de sus grandes clásicos, con una lección de cómo usar un sampler incluída. Siendo “Classic Fantastic” un ejercicio de estilo, del estilo al que FL’C nos tienen acostumbrados, tan particular suyo, quizás el trabajo se escora más en unas bases hip-hop más marcadas, más que en su predecesor, mucho menos uso de la trompeta de Fast.

A pesar de ello, el disco tiene un bajón considerable hacia su segunda mitad, tras 4 temas como un inicio arrollador. Pero paciencia, el disco remonta otra vez con “We, The Three” y “How Low?”, un hip-hop guitarrero marca de la casa. Ya no recupera el gran pulso con el que abren el trabajo y que hacía pensar que tal vez sí, esos 5 años les habían teletransportado a sus grandes momentos pretéritos. Sí se mantiene, desde luego, en un alto nivel que no hace que temamos por encontrarnos a unos FL’C publicando discos indignos o arrastrándose por los escenarios. Probablemente no es el disco con el que cosechen legiones de nuevos fans, pero desde luego los fans de toda la vida deberíamos estar satisfechos.

Canciones:

Fun Lovin’ Criminals: “Classic Fantastic”
Fun Lovin’ Criminals: “The Originals”
Fun Lovin’ Criminals: “Rewind”

27
Mar
10

Californication

Hacía tiempo que una serie no me enganchaba, casi desde que acabé Los Soprano. Tampoco soy el típico tío que está a la última en series de TV, las ve todas, las conoce todas, y tres días antes de que se emitan, amigo, llegan tarde: nuestro hombre ya ha visto el episodio. Y he de reconocer que me comienza a dar rabia esto de las series. Que sí, que están muy bien, que el episodio que dura justo lo que aguanto antes de quedarme traspuesto en el sofá. Pero se está comenzando a volver cansino, tanta serie nueva que-no-te-puedes-perder, y toda esa mierda. Pues en una muestra más de mi contradicción constante, me he tragado la temporada 1 de Californication en dos semanas.
Y eso que cuando empecé a oír hablar de la serie, bueno, realmente no me pareció gran cosa. Me parecía, no sé, demasiado “buena” como para ser interesante, en lo que a clichés, actitudes y referencias se trata. Quiero decir, una serie que conjuga un escritor irónico y pasado de vueltas, mucho sexo, mostrado más explícitamente de lo que es habitual en cualquier producto americano, drogas, rock… me parecía que sería demasiado forzado. Y además, el agente Mulder encarnando a un escritor alternativo y desastrado??? no!

Cómo acabé dandole una oportunidad, es algo que todavía no entiendo. Yo, el rey de los prejuicios. Recuerdo haber comenzado a ver el primer episodio una vez, en su pase por canal +, en un hotel hará dos o tres años, y no me motivó ni para acabar el capítulo. Pero afortunadamente le di otra oportunidad. Y bueno, he de reconocer que estaba equivocado. Todos esos clichés fantásticos, todo ese sexo, todas esas drogras, toda esa música, todas esas actitudes son tratadas con ironía, con cariño, con sentido del humor y con gracia.


Hank Moody: es un truhán, es un señor

Cómo no iba a identificarme con Hank Moody, escritor en crisis literaria, personal y amorosa, un personaje estupendo. Ahora más que nunca. Y amigos, si estáis leyendo estas líneas tras unas semanas de ausencia frente al teclado, es gracias a nuestro colega Hank. Demosle todos gracias a Hank. Por cierto, soy el único que ve ciertos paralelismos entre Hank Moody y Hank Chinasky?

Con esos episodios en los que sabes que habrá una escena de sexo con una señora estupenda mostrando su cuerpo a excepción de la zona genital, la serie ya tiene un interés. Y eso que el escándalo que pueda haber armado el sexo en la serie es ridículo si lo comparamos con cualquier película de Vicente Aranda. Y sin embargo, tengo una queja amarga: el final de la primera temporada tiene un último giro lamentable, que en mi opinión, destroza el final. Parece como si nadie apostara por la continuación de la serie y quisieran darle un carpetazo rapidito.

Afortunadamente hay una temporada 2 y una 3. Afortunadamente, creo, aunque no estoy del todo seguro. Tendré que verlas.

Canciones:

Fun Lovin’ Criminals: “Classic Fantastic”
Oasis: “Champagne Supernova”
Afghan Whigs: “Crazy”

24
Mar
10

Ocean Colour Scene, rollos benéficos y conciertos extraños

Cualquiera que haya estado leyendo este blog durante varias entradas probablemente sabrá de mi querencia hacia un grupo como Ocean Colour Scene. Los que no, no. Bueno, seguramente no. De hecho, tal vez los que sí, tampoco. Qué más da?
Ah, OCS… reconozco que incluso un fan como yo los tenía bastante olvidados. Y eso que entre 1997 y 2002 los llegué a ver hasta cuatro veces en directo. Aunque hoy parezca mentira, la banda británica llegó a tener su popularidad por estos lares. Luego vinieron los discos flojunos, los cambios de formación y la ausencia de giras por esta parte de Europa.

El caso es que ayer tenían extraño bolo en Barcelona… extraño porque se enmarcaba en no sé qué movida benéfica auspiciada por la cadena Hard Rock Cafe, una cadena de restaurantes que de hard rock tiene bastante poco y de café, pues tengo mis dudas al respecto. Pero qué diablos, hacía un montón que no veía a esa banda, y como quiera que no estoy en mi momento más álgido, me apetecía un poco de diversión para un martes por la noche, así que a última hora me hice con mi entrada. Nota mental #1, cuando pagas 17€ por un conciertillo, 15 más los gastos de Ticktackticket, y te parece barato, es que definitivamente el mundo de la música se ha vuelto loco, y es pasto de piratas de pata de palo y parche en el ojo. Nota mental #2… qué hostias de gastos tienen los de Ticktackticket que se atreven a cobrarte más de un 13% bajo ese concepto?

El caos a la hora de recoger las entradas en la puerta era considerable, y por si fuera poco, esa cola se mezclaba con la cola de los que tenían pase VIP. Nota mental #3… ¿pase VIP? ¿pero este no era un bolo benéfico? Viva la solidaridad. Pero sorprendentemente, se agotó todo el papel, y en la cola de acceso había gente pidiendo si a alguien le sobraba alguna entrada. También, y como suele ocurrir en este tipo de conciertos de ciertas bandas británicas, el aforo también estaba lleno de ingleses. Permitidme que me detenga en el tema de los asistentes. Alguna vez os habéis sentido viejunos? Pues yo, ayer, sí… como quiera que OCS no es una banda interegeneracional y que hace años que estaban bastante fuera de juego, todos los asistentes rondaban los ventimuchos y los trentaypocos. La franja de edad era totalmente uniforme.

OCS, cuando eran un joven cuarteto. A Oscar Harrison, AKA el negro, no le he visto nunca los ojos… igual no tiene

Bueno, ver un concierto en el Hard Rock Cafe es, claramente, bastante desastroso, si tenemos en cuenta que el local (donde nunca había estado) tiene una barra en medio de la zona central, justo enfrente del escenario. Toma ya. No obstante, la acústica era bastante buena.

En cuanto a la banda, aparecieron, Simon Fowler (voz), Oscar Harrison (batería), Steve Cradock (guitarra) y dos miembros/mercenarios que alternaban bajo y guitarra. Y una cosa importante, nos demostraron algo que ya sabía, pero casi había olvidado: son muy buenos en directo. Especialmente Cradock y Harrison. El concierto alternaba temas de su discografía clásica (sin apenas revisitaciones de sus discos menores) con temas del nuevo disco que presentaban, que por cierto, no sonaban nada mal. Por supuesto, nada que ver con sus canciones clásicas, pero bastante bien. Me parecieron bastante viejunos, los años no pasan en balde y, por ejemplo, Simon Fowler cuenta con 45 añazos encima. Y no obstante, demostrando maestría. Y sí, reconozco que hubieron momentos muy emocionantes, especialmente en sus repasos a temas quizás no tan obvios de sus dos primeros álbumes.

Pero para cortar con el tema de la emoción estaba el público VIP de los reservados, para no juntarse con la chusma, la multitud de guiris súbditos de la reina Isabel II, esa barra en medio del local para inpedir toda visibilidad y ese Hard Rock Cafe que pese a tener memorabilia rockera muy jugosa, lo presenta todo tan bonito, tan pijín, tan artificial y tan inmaculado que parece que de rock sólo tiene el nombre del local. Total, que uno no podía evitar tener un poco esa sensación de ¿qué diablos hago aquí?.

Y para acabar, un cariñoso saludo a la joven inglesa que tenía detrás mío y que entre canción y canción se dedicó a gritar “Simoooooooooonnnn …” como si la estuvieran haciendo cosas muy malitas. Espero que tu garganta haya reventado. Un beso.

Canciones:

OCS: “Fleeting Mind”
OCS: “Traveller’s Tune”
OCS: “40 Past Midnight”

23
Mar
10

Kar, la pasión turca o el expreso de medianoche

Me estabais echando de menos… lo sé… hermanos y hermanas, si yo os contara… que la vida da más vueltas que un vinilo de 7 pulgadas. Y como quiera que poco, o muy poco puedo hacer, volvamos a lo que sí sé, ejercer de juntaletras amateur, viajero forzado y turista ocasional.Ahhh, Estambul, crisol de culturas, puerta de Europa, Asia a un lado, al otro el Mediterráneo, a mis pies el imperio otomano y más abajo Constantinopla. Y allí me fuí, el día que cayó la mayor nevada que mis ojos han visto en mi ciudad, conurbación o lo que sea, haciendo, una vez más, alarde de u n sentido de la oportunidad que para sí quisieran muchos. Como viene siendo costumbre, nos ahorraremos detalles desagradables, así que mejor nadie me pregunte por las razones que me llevaron a Turquía, por primera vez en mi vida.

Claro, cuando tu vuelo sale con tres horas de retraso, y con la que cayó, todavía podemos dar gracias de que saliera finalmente, sabes que la cosa no va a ser sencilla. Acaso alguna vez las cosas son sencillas? Aterrizaba en Estambul a las doce menos cuarto de la noche, y tras el trámite aduanero, que consistió en pagar 15€ por un “visado” (¿alguna vez os habéis sentido engañados?) y una cola indecente, oía cómo la megafonía del aeropuerto me reclamaba hacia el mostrador de información. A ver, cuando dicen tu nombre en un aeropuerto turco a las doce menos algo de la noche, quieras que no, da mal rollo. Luego recordé que mi contacto me prometió que me recogerían en el aeropuerto, aunque no me dieron dato alguno de quién o qué me iba a recoger, y con mi retraso (horario), y al no recibir pensé que habrían pasado de mí. Pero no, resulta que había una persona esperándome, con un cartelito con mi nombre. Un chico joven que, como luego vería que era la tónica general, su inglés se reducía a hello, y poquita cosa más. Me metí en su coche, y luego descubrí que no era un taxista ni un profesional del ramo: era un pobre pringado de la empresa a la que iba a visitar al día siguiente que por alguna razón que desconozco le tocó joderse la noche y llevarme al hotel. La conversación no podía ser menos fluída, imaginad cuando estáis hablando con alguien que quiere decirte algo por cortesía y le sale una frase en inglés que sería algo así como “vuelo irá qué tal tuyo?”. Ay, el doctor Zamenhoff, qué gran visionario era. No sin dificultad, me deja en el hotel y me dice que me recogerá a las 10. Me parece extremadamente tarde, pero diablos, también era muy tarde cuando llegaba a la ciudad, así que no puse pega alguna.

A las 10 no había nadie, y comenzaba a dudar de que me hubiera entendido con mi amigo el turco políglota. Pero por lo menos apareció a las 10’20. El mismo tipo de ayer. La conversación, obviamente, era nula, y la situación algo tensa, imaginad que estáis en un coche con alguien que tiene el detalle (aunque le obligaran sus jefes) de llevarte y con el que no puedes ni hablar del tiempo.

Primeras impresiones de Estambul: una ciudad con un tráfico infame. Los carriles no son los que están pintados, sino que depende del número de coches que quepan. Los peatones cruzan indiscriminadamente las calles. Los intermitentes, claro, están de adorno, y ni incluso el cláxon usan… se supone que ya están acostumbrados. Pero yo he de reconocer que temí por mi integridad. Por otra parte, Estambul, callejeando, me recordaba a las zonas cutres de mi barrio de Barcelona, pre-Juegos Olímpicos. Moderna, pero cutre.

Llegamos a la empresa, y mi contacto al menos sí que habla inglés. Me lleva a su oficina y me ofrece un té. Yo ya estaba de los nervios, diez y media largas y el tipo se entretiene con tés y chorradas. Pero hay que reconocer que su ritmo es diferente. Todos lo asumen, y por lo tanto, no hay problema alguno. Era yo el que tenía problemas, pero esa es otra historia. La cosa, sorprendentemente, va mucho mejor de lo que pensaba, y ellos amablemente se ofrecen a llevarme a cenar, dos de los pocos con los que podía hablar un inglés razonable. En estas situaciones, lo reconozco, soy bastante rancio, y nunca me apetece ir a esta clase de historias sociabilizadoras. Por desgracia, casi nunca te puedes negar.

Estambul tiene un tráfico de mierda también por la tarde, y si alguien pensaba que en marzo en Estambul hace buen tiempo, se equivoca, lluvia, frío y un clima, en general, de mierda. La cena, sin embargo, está bien, me llevan a un bar restaurante majo, un rollo muy occidental en una parte de la ciudad que pasaría por totalmente europea. Esa parece ser una pequeña obsesión del turco, por lo menos de los que conocí: ellos, a pesar de ser mayoritariamente musulmanes, no tienen nada que ver con el islam radical o extremista, ni siquiera con el islam como forma de vida como en Pakistán o el Magreb. Y se consideran plenamente europeos. Insisten en cosas como que hace una semana con fin de semana sábado-domingo, como en Europa, y sí, puedes oír de fondo, a media mañana, llamada a la oración por parte del muecín y puedes ver algún que otro pañuelo cubriendo algunas mujeres, pero también puedes ver a chicas vestidas y pintadas como en Barcelona, a mujeres trabajando normalmente y ellos mismos dieron, conmigo, buena cuenta de varias cervezas con alcohol. Por cierto, una cosa me hizo gracia, la cerveza local es la Efes Pilsen, nombre que yo siempre había asociado al mítico equipo de basket de Estambul, y nunca me había parado a pensar que era una marca comercial. La cena, por cierto, delicatessen típicas de varios tipos de carnes, deliciosa. Y el café, pues no me gustó tanto como decían.

Al día siguiente, me dijeron que me recogían… una vez más, a las 10. En fin, para qué iba a discutirme. La faena estaba casi completada, y el día fue bastante perdido. El día anterior les había dicho que esa tarde quería hacer algo de turismo, ver Santa Sofía, y esas cosas típicas, en la medida de lo posible. Pues por la tarde plegamos antes y se empeñaron en llevarme a hacer una pequeña tournée turística. Por más que les dije que no hacía falta, que me apañaba bien solo, no aceptaron un no. Y sí, lo habéis adivinado: prefería irme solo y a mi aire. Pero hay que reconocer que eran unos anfitriones estupendos.

De modo que tragando una vez más tráfico horroroso, lo cuál era ya un clásico, me llevaron a la antigua Basílica de Santa Sofía, más tarde mezquita y ahora simplemente museo. Estaba cerrado, y por fuera no me impresionó tanto. Pero justo enfrente estaba la Mezquita Azul, y eso sí me impresionó. Realmente preciosa. Y estaba abierta, así que entramos. Nunca había entrado en una mezquita, y mi acompañante se dedicó a explicarme los usos y costumbres del musulmán, lo cuál estuvo curioso. El lugar ciertamente impresiona. Una vez fuera, había anochecido ya, y aunque no llovía, hacía un frío del carajo. Pese a ello, insistieron en llevarme a cenar. Y lo reconozco, ahí sí que estuve a punto de mandarles a tomar por saco, lo último que me apetecía, tras el día trabajando (bueno, más o menos) y las visitas, y el frío, era otra cena formal. Cómo negarse, no obstante? El día que aprenda a negarme me ganaré muchas enemistades pero me comeré menos marrones.

Se empeñaron en llevarme a un restaurante frente al Bósforo, recorriendo la zona portuaria. Pero amigos, esa noche jugaba el Besiktas, y pasábamos frente al estadio, así que tardamos nada menos que hora y media en llegar al restaurante. La cena no vue tan buena como la de la noche anterior, pero no me puedo quejar. Por lo menos no, en ese sentido. Aquella mañana habíamos comido en un centro comercial (ojo al dato, detector de metales al salir del parking, para acceder al centro), bastante bien para ser lo que era. La verdad es que a nivel de comidas, probé platos locales y me gustaron casi todos.

Y así concluía mi estancia en Turquía. A la mañana siguiente tocaba madrugón para coger el avión, y por lo menos pude dormir todo el vuelo de vuelta. Para concluir, explicaré que al salir, y por primera vez en muchos años, una guardia civil me pidió que abriera la maleta. Así que nada, la puse sobre la mesa y le quité el candado. El caso es que llevaba una maleta clásica trolley, y en la parte que se abre, sabemos que suelen tener un compartimento, y allí hablía dejado la ropa interior sucia. Pero no había cerrado bien la cremallera, de modo que al abrir la maleta, y por los meneos sufridos en el avión, supongo, salieron disparados los calzoncillos del día anterior. No pude más que forzar una sonrisilla estúpida y devolverlos a su sitio. Definitivamente, la agente no quiso remover entre mis calzoncillos y calcetines sucios, lo cuál yo y mi dignidad se lo agradecemos.

Y con este capítulo que aporta el toque de glamour (ya sabéis, soy un tipo con clase), me despido… hasta pronto. Espero.

Canciones.

Fun Lovin’ Criminals: “Classic Fantastic”
Bob Dylan: “Maggie’s Farm”
Iggy Pop: “Success”

05
Mar
10

31 Songs – Kar: Light My Fire

ESTO SE LO ESTOY COPIANDO A ERIC WAITS, QUIEN A SU VEZ LO COPIÓ DEL LIBRO DE NICK HORNBY, QUIEN, POSIBLEMENTE, TAMBIÉN LO ESTUVIERA COPIANDO A ALGUIEN: VIVA LA ORIGINALIDAD EN INTERNET.
EN FIN, NO SON LAS CANCIONES QUE MÁS ME GUSTAN, NI TAMPOCO LAS QUE MÁS ME HAN MARCADO EN MI VIDA, PERO DESDE LUEGO, TODAS ELLAS HAN SIGNIFICADO ALGO.

Esta canción la descubrí cuando tendría unos once años. Eso lo puedo imaginar, principalmente por las circunstancias, y porque en esa época se había estrenado la película de The Doors de Oliver Stone, y de repente, podías ver a Jim Morrison en la tele y sus canciones volvían a sonar en la radio como si de novedades se tratara.

Sucedió una noche, probablemente sería verano, y andaba trasteando con un radiocassette que me habían regalado. Me dedicaba a escuchar canciones de la radio, con el dedo preparado en el botón de REC, para grabarlas en mi cinta particular. Eso suena hoy en día a la prehistoria, y no hace todavía 20 años. Qué mala es la edad.

Seguramente ya había escuchado esa canción, creo recordar que por aquél entonces se pasaba un videoclip de Light My Fire por la tele, con Val Kilmer haciendo de Morrison. Aunque también podría ser Break On Through… no sé. En fin, lo supongo, porque si no, no sé qué extraño mecanismo me llevaría a pulsar el dichoso botón de REC. Por aquél entonces me estaba comenzando a interesar por el rock, pero de una manera muy superficial. Así que a no ser que cuando el locutor mencionara a The Doors, o bien recordara la canción, o bien pensara que era otra…

Por supuesto, el locutor todavía estaba hablando cuando comenzó a sonar el tema, así que tuve que sacrificar unos segundos. Y también, por supuesto, en la radio pincharon la versión corta del tema, la versión que la discográfica Elektra recortó a una duración que encajara con los singles del mercado de entonces, y pudiera vender. Dicho de otro modo, durante varios años, para mí, Light My Fire no tenía esa caracterísitica intro de teclado, para mí empezaba directamente con un redoble y con Morrison cantando “You know that it would be untrue”, y por supuesto, tampoco tenía ese pretencioso y larguísimo solo central. Y qué más me daba: me encantaba así.

01
Mar
10

Leonardo Di Caprio

Hay una norma no escrita que dice que ningún hombre puede reconocer la belleza de otro hombre sin poner en grave riesgo su virilidad. Y otra, además, que obliga a todo hombre cuya virilidad está donde debería estar, a criticar los actos y trabajos de un hombre guapo y deseado por las mujeres. Pocos se salvan de esta criba. Vivimos en una sociedad totalmente influenciada por la imagen, esa es una realidad, aunque probablemente poco políticamente correcta y seguramente avergonzante. Pero real, no obstante. Desde muy pequeños, los héroes y heroínas son hombres y mujeres de rasgos perfectos, en unos cánones de belleza determinados, mientras que los que se salían de ellos, eran vagos, ruínes, taimados o, directamente, malos.

Y qué tendrá que ver Leonardo Di Caprio en todo esto, se preguntará el lector… pues bastante más de lo que pudiera parecer. Preguntad, preguntad por ahí, al público cinéfilo masculino, cuál es su opinión sobre la carrera de Leonardo Di Caprio… la cosa se moverá entre la crítica más cruel (“es un soso”, “es un mariquita”, “es una mierda de actor”) y la más velada (“es un actor mediocre” o “no es tan buen actor”). Pero, ah, amigos, y si en lugar de tratarse de Leonardo Di Caprio, se tratara de Philip Seimour Hofman, quien hubiera protagonizado Infiltrados o Vida De Este Chico? Ok, probablemente el ejemplo sea complicado, Philip Seimour Hofman es un actor maravilloso y Di Caprio es un actor solvente con algunos buenos momentos. Pero imaginemos ese caso… seguramente esas interpretaciones serían vistas con mejores ojos.Porque a Leonardo Di Caprio no se le perdona que se convirtiera en una foto de carpeta de quinceañera, con todo mi cariño a las quinceañeras, que habría alguna que luciera otra clase de fotos en la carpeta, aunque no sería algo común. Claro está, no obstante, que Di Caprio también se aprovechó de la situación y de ese físico suyo que agradaba al público como imagen icónica. Y sin embargo, un tipo a quien Scorsese ha escogido para protagonizar ya van 4 películas, merece mi respeto.


Será un plagio de una cinta taiwanesa, peroooo… peliculón!!!

Y es que sin ser un actor de interpretaciones excelentes, en su filmografía hay algunos momentos muy interesantes, y también alguna interpretación destacable. La mencionada “Vida De Este Chico”, en la que daba réplica a Robert De Niro, quien a su vez cercano a comenzar una decadencia interpretativa, es un buen ejemplo. En “¿A quien ama Gilbert Grape?” se llevó muchos elogios, pero ya se sabe que en el cine americano, interpretar algún tipo de deficiencia mental es un buen atajo para candidaturas a premios. De “Diario de un Rebelde” ya hablé en su momento, y “Romeo + Juliet” de Baz Luhrmann me pareció una película estéticamente impecable, más interesante de lo que pudiera creerse a priori.

“Titanic” (1997) supuso la consagración de Leonardo Di Caprio como el Take That del cine, en una película, la de James Cameron, aceptable hasta que las agujas del reloj giran y giran y el dichoso barco aún sigue en la superficie. A partir de ese punto, hubo una inflexión en su carrera, apareciendo más como famosete que como actor. A pesar de ello, tiene un papelito curiosamente autoparódico en “Celebrity” de Woody Allen (cinta que me gustó bastante) y un protagonista en una de esas pelis que estaban llamadas a ser taquillazo y cinta de moda, y que pese a esa repelente aureola, tambén me gustó: “La Playa”, de Danny Boyle, en su primera película tras el exitazo de “Trainspotting”.

A partir de 2002, sin embargo, muy pocos tropezones encontramos en su carrera: comienza su relación con Scorsese en la irregular “Gangs Of New York”, en la que sale, no obstante, bien parado, y rueda el mejor Spielberg en años, “Atrápame si puedes”. Y luego, dos veces más con Scorsese, la flojita “El Aviador” y la maravillosa “Infiltrados”, seguramente la mejor película que Di Caprio haya rodado nunca, y también la mejor película de Martin Scorsese dese “Casino” (1995). “Diamante de Sangre”, “Red de Mentiras”, “Revolutionary Road”, todas ellas películas interesantes, hasta llegar a su última colaboración con Scorsese, “Shutter Island”, que no he visto todavía, pero que tengo ganas. Es decir, si repasamos la filmografía de Leonardo Di Caprio, apenas hay películas de esas que mejor ni siquiera verlas, lo cuál indica que el tipo sabe escoger bien.

Así, la reducción simplista de Leonardo Di Caprio como actorcete guapo pero insulso para películas enfocadas al público femenino está fuera de lugar. No me parece una personalidad especialmente interesante del mundo del cine, ni tampoco un monstruo de la actuación, pero sí sabe escoger los guiones, o tiene mucha suerte con ellos, me da igual, y sí es capaz de ofrecer buenas actuaciones. Al final, es actor fetiche de Scorsese, y podemos considerar que Scorsese sabe algo de cine, ¿no?

Canciones:

Manic Street Preachers: “Your love alone is not enough”
The Killers: “This is the world that we live in”
Aerosmith: “Seasos of wither”




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