Archive for the 'radiohead' Category

01
May
13

Discos Piratas

Hace ya bastante tiempo que, existiendo Internet, comprar un disco pirata resulta ser un dispendio inútil. A veces me planteo si comprar un disco, en general, no es un dispendio inútil. Todos tenemos nuestro momento de duda. Durante una época, sin embargo, un disco pirata, o bootleg, era una pieza codiciada entre melómanos. Lo que ocurre es que esta clase de productos siempre tenían su riesgo: efectivamente, en un envoltorio sugerente, era fácil encontrarse con grabaciones de mala calidad, de sonido infame o coñazos solo aptos para los completistas más extremos.

Yo tuve también mi experiencia con los discos piratas, hace mucho, cuando comencé a comprar mis propios discos. Sería 1995, acudía a mi primera Fira Del Disc, de esas que organizaba Jordi Tardà en Barcelona. Todavía no sé muy bien cómo, acabé comprándome un disco doble que recogía el concierto que R.E.M. habían ofrecido unos meses antes en San Sebastián. Era la gira de Monster, y yo me había quedado con las ganas de acudir a su concierto de Barcelona, de modo que pensé que sería un buen fetiche para quitarme, de alguna manera, la espinita. El aspecto del CD era un poco cutre, unas fotografías mal tomadas, y un título, “Espana 95”, donde ni siquiera habían podido usar la Ñ. Que digo yo, si no había Ñ, ¿por qué no titular “Spain 95”? En fin, que pagué por ese disco lo que en su momento me pareció un dinero considerable. Podrían ser 4000 pesetas.

Portada fea, fea...

Portada fea, fea…

Imaginad ahora que dais una fiesta en vuestro piso, y para animar el cotarro, contratáis a los R.E.M. de 1995. Los ponéis a tocar en el comedor, con vuestros amigos esparcidos alrededor. Y entonces, ponéis una grabadora en el lavabo, y registráis todo el audio. Pues bien, mi flamante doble CD se oía más o menos de ese modo. Os podéis imaginar mi decepción, la cara de idiota que se me quedó. Una banda en un buen estado de forma. Un repertorio maravilloso. Un jovencísimo Kar desplegando su fanatismo. Y ese disco con un sonido atroz. Horroroso. No se puede escuchar, apenas se distinguen los instrumentos, la batería suena como si golpearan una lata, y, por si fuera poco, se oye la charleta del público. Fatal.

El set list era estupendo... lástima del pequeño detalle de que... tenía que sonar!!

El set list era estupendo… lástima del pequeño detalle de que… tenía que sonar!!

Pero como si no hubiera escarmentado del asunto, ¿adivináis qué hice al año siguiente, en la correspondiente celebración de la Fira Del Disc? Pues evidentemente, comprarme otro disco pirata. En esta ocasión no me costó un dineral, era ya gato escaldado. Pero no lo suficiente, por lo que parece, y mi fanatismo por otra banda, en esa ocasión Radiohead, causó que me hiciera con un disco pirata que recogía un concierto de la banda, cuando presentaban esa genialidad que es “The Bends”. Sí, lo habéis adivinado, también me quedé con las ganas de ir a ese concierto. Permitidme una moraleja, nunca dejéis de ir a un sitio por tener que hacerlo solos. Pero claro, tenía entonces 16 años.

La portada mejoraba... ese CD en amarillo, puro 90's

La portada mejoraba… ese CD en amarillo, puro 90’s

Afortunadamente, ese “The Warehouse”, disco pirata de Radiohead que contenía una grabación de su concierto en la sala Warehouse de Toronto, también de 1995, tenía una calidad de sonido no solo mil veces superior al pirata de R.E.M., cosa francamente fácil, sino que podríamos decir que con un ligero filtraje, podría pasar por un disco en directo oficial bastante apañadito. La banda estaba en un gran estado de forma, y además, incluía un tema que formaría parte de su siguiente álbum, el celebérrimo “OK Computer”, el corte “Lucky”. Para entonces tenía los dos LPs oficiales de Radiohead, y el EP “My Iron Lung”, así que comprar ese directo resultó, claro, un paso lógico. Era muy fan de la banda, y lo seguí siendo hasta el mencionado “OK Computer”. Disfruté mucho de ese disco, también, pero significó el principio del fin. Luego vinieron los coñazos de “Kid A” y posteriores, la pose, las chorradas, las grabaciones aburridas… pero la parroquia que sólo conoce a los Radiohead actuales, que sepa que antes del siglo XXI, eran un grupo fantástico.

Definitivamente, eran otros tiempos para Radiohead

Definitivamente, eran otros tiempos para Radiohead

Aquella fue mi toda mi andadura en el mundo de las grabaciones piratas. A pesar de que esa segunda adquisición sí que cumplió las expectativas, por entonces me di cuenta de que había demasiados discos por conseguir y demasiadas bandas por descubrir como para perder el tiempo y arriesgar mi dinero en discos piratas. Para qué iba a comprarme un pirata de, qué sé yo, Guns N’ Roses, si todavía no había conseguido ningún disco de Led Zeppelin o The Stooges. Pero guardo todavía esos dos CDs, incluido el de R.E.M. , si bien en alguna ocasión me había planteado venderlo, a ver si algún incauto pagaba algo por él. Por suerte, nunca lo hice, y me sirve como recordatorio, de una época, y antes de hacerlo, plantearme en qué me gasto los cuartos.

Canciones:

Nick Cave & The Bad Seeds: “Do You Love Me?”

Nick Cave & The Bad Seeds: “Nobody’s baby now”

Kadavar: “All Out Thoughts”

02
Dic
11

Lista NDK Noviembre 2011

En este segundo mes de resurrección de éste, vuestro blog favorito, me ha parecido bien, por aquello de la continuidad, volver con lo de la lista de reproducción de Spotify. Por supuesto que yo también quisiera que fuera gratuito sin limitación de tiempos, veces de reproducción, y sobretodo, sin esa constante y frecuente publicidad. En fin, todos sabíamos que aquello no podía durar mucho así. Era demasiado bueno. Ahora, por momentos se torna insoportable… y sin embargo, tampoco encuentro una opción mejor, por lo menos gratis. De modo que de momento continuamos con Spotify.

Así que tanto si tienes Spotify gratis como de pago, puedes conseguir aquí la Lista NDK Noviembre 2011.

Como siempre, no están todas las que son, pero sí son todas las que están. Que no es poco. A saber, unos U2 que sin darme cuenta repetí en dos entradas diferentes, con un mismo tema, ese delicioso “So Cruel” que incluían en su “Achtung Baby”. Con U2 tengo sentimientos enfrentados. Por una parte, durante mucho tiempo los odié. Y hoy en día reconozco tenerles bastante manía. Por otra parte, no puedo sino plegarme ante discos como el mencionado o como mi favorito, “Rattle & Hum”. Hay también algunos descubrimientos de este mes, como el disco clásico de Miguel Ríos, otro fulano al que le tengo bastante manía, lo cuál, sin embargo, no me impide disfrutar de un disco enorme como “Rock & Ríos”. De ese trabajo se cuela “Banzai”.

Hypes como el tema de los créditos de “True Blood”, hard rock de la mano de Van Halen, Poison, Kiss y UFO, los 90’s en forma de Radiohead, Afghan Whigs y The Muffs, moderneces como los Vampire Weekend o los LCD Soundsystem, y por ahí se cuelan también Keith Richards o Koko Taylor. No está mal para afrontar el último mes de 2011, ¿no os parece?
07
Dic
09

Piratas

Hacía tiempo que me rondaba la idea de escribir sobre Internet, piratería, y demás, pero lo tedioso y sobado del asunto siempre me había echado hacia atrás. Qué ha cambiado desde entonces? Probablemente ciertos movimientos que ha habido al respecto en los últimos días. En cualquiera de los casos, este ladrillazo está redactado no con objetividad, pues eso no existe en este blog, pero sí con sinceridad. Así que ahí vamos.
Supongamos que estáis en un bar de copas. No se trata de un bar de barrio, o de ese lugar donde conoces al tipo de la barra, sino de ese típico bar de moda donde las copas son más caras de lo que se consideraría normal. Os habéis tomado 8 copas. Cuando traen la cuenta, resulta que se han equivocado y sólo os reflejan 4 en la nota. Qué hacéis? Pagáis las 4 y marcháis, contentos de haberos ahorrado un dinero, o tal vez avisáis al camarero de que ha habido un error y la cuenta es, en realidad, más elevada?

Supongamos ahora que estáis en un parking. Uno de esos parkings enormes del centro de la ciudad. Antes de salir, os dais cuenta de que la barrera está estropeada y se ha quedado arriba permanentemente. Qué hacéis? Salís directamente sin pagar o bien avisáis al responsable de la taquilla y le dais el ticket para que os cobre?

Y ahora supongamos que hay un festival de música en la ciudad. El Primavera Sound, por ejemplo, festival que no se caracteriza por ser muy barato, precisamente. Estáis en la puerta, dispuestos a comprar entradas. Pero en la valla divisáis un hueco considerable. Alguien, por ejemplo, el servicio de limpieza, se ha dejado la valla abierta. Nadie pasa por ahí, nadie vigila, de manera que es insultantemente fácil entrar sin pagar. Qué hacéis? Colaros por esa entrada descuidada o bien pasar igualmente por taquilla?

Ok, probablemente algunos de los lectores de estas líneas hayan escogido, en cada ejemplo, la opción dos. Pero me juego, y con riesgo mínimo, lo que queráis, a que un alto porcentaje hubiera escogido la primera opción. Aún a sabiendas de que es ilegal. Aún a sabiendas de que moralmente es más o menos reprochable. Aún a sabiendas de que no deja de ser “robar”.


Lo es. Lo sé.

Sirvan estos ejemplos a modo de reflexión para todos aquellos que se rasgan las vestiduras amparándose en el supuesto acto delictivo, inmoral y totalmente reprochable que es el bajarse música (o películas, o series, o videojuegos, aunque no lo mencione específicamente, vale para todo) de Internet. No, las personas que se bajan música de Internet no son unos delincuentes, ni unos desalmados, ni unos piratas. La mayoría de las personas que se postulan frontal y radicalmente en contra de las descargas ilegales, también hubieran escogido la opción uno, en una pirueta del despropósito y la contradicción.

Y sin embargo, lo normal, lo razonable, es que tarde o temprano se establezcan mecanismos legales para evitar, prohibir, controlar y, si procede, y siempre de un modo razonable, sancionar las descargas ilegales. Y enfadarse, o tomarlo como una injusticia, resulta ridículo. Todos los que descargamos música sabemos que no está bien. Sabemos que es ilegal. Y personalmente creo que esa idea generalizada de que ya no hay vuelta atrás y que lo de pagar por la música grabada se ha acabado es algo totalmente equivocado.

Por supuesto, en esta historia ha habido muchos errores, mucho aprovechamiento y mucha pose. Pongamos por ejemplo la famosa y peripatética SGAE. Su cruzada ciega enmascara y daña un fondo razonable: los autores deben cobrar por su trabajo. Sus actos ridículos, su pobreza institucional y algunas de sus protestas les dejan en muy bajo escalafón. Quién puede respetar a esos tipos?? O por ejemplo lo del cánon digital, injusticia flagrante y una muestra de ignorancia total. Y finalmente, lo de esta Ministra de Cultura, que deja a lumbreras como alguno de sus predecesores en gestores exquisitos.

Por otra parte, sabemos que durante muchos años, probablemente desde que existe, la industria musical de la grabación y distribución ha sido un negocio de aprovechados y ruines. Lo sigue siendo, en gran medida, a pesar de los serios varapalos sufridos. Podríamos comenzar con la sustitución del vinilo por el CD, a finales de los 80’s, cuando de repente, y a pesar de que la materia prima resultaba más barata, una grabación en CD resultaba ser más cara en el punto de venta que una en vinilo. Pero para qué remontarse tanto en el tiempo. CDs a precios indecentes, aún incluso hoy en día, 17 o 18€, sirven de justificación bastante común. Y ahora, como se le ven las orejas al lobo, se hacen “esfuerzos” por bajar precios. ¿Demasiado tarde? Tal vez. El caso es que conozco a muchos tipos que consideran que lo que llevan gastado en CD justifica que ya no compren nada más.

La postura de algunos artistas es controvertida. Por todos es conocida la guerra que Metallica mantuvieron contra Napster, como si la estabilidad contractual y/o económica de los Metallica se pudiera ver en peligro. La postura de Radiohead no puede sino ser considerada como un genial golpe de efecto. Genial, pero a niveles de marketing, estoy convencido que no les saldría tan rentable una segunda vez. Gene Simmons de Kiss declaraba no hace mucho que ya no volverían a grabar, porque no querían “regalar su trabajo” (Simmons dixit), claro que luego se retractarían y editarían su maravilloso “Sonic Boom”. Y por ejemplo, “The Cult” se pegaron un gran castañazo en USA con las ventas de su último disco. Por supuesto, el nivel de vida de Astbury y Duffy no está en peligro, queda claro, no obstante, el mercado ha cambiado.

Y es que siempre hubieron copias. Al principio eran las cutres pero utilísimas cintas de cassette. Y más adelante, cuando se popularizaron los precios de las grabadoras de CD, llegó un momento en que poca diferencia había entre un CD grabado y uno original. Aunque algo bueno se puede extraer de ello: si la calidad musical no se veía resentida, los discos originales tenían que ofrecer valores añadidos. Adiós ediciones roñosas, hola ediciones con libreto de calidad y detalles para mitómanos. Una vez más, me permito volver a la primera reflexión que hacía. Las copias en cassette jamás fueron demonizadas del mismo modo, y sin embargo, qué diferencia, a nivel conceptual, hay entre el típico tío que se compra un CD y se lo graba a un compañero de clase, y esa cinta va rondando hasta que toda la chavalería de la clase tiene su cinta grabada, y que esa chavalería se descargue el disco de Internet? La difusión. El dinero que se deja de ganar.

Y ahora viene cuando me mojo. Aunque antes, os explicaré mi experiencia. Que comenzó a finales de los 90’s con una conexión de 56k y una grabadora que me costó 20000 pesetazas de entonces. Por un lado, me dediqué a grabarme muchos discos de un compañero de universidad que tenía una colección brutal. Por otro, ahí tenía mi Napster, un programa infame, más si se combinaba con esas conexiones lentísimas. Bajarse un disco entero era una utopía. Pero sí me bajé muchas canciones sueltas. Y jamás dejé de tenerlo claro. Cuando mi economía estudiantil me lo permitía, disco original siempre. Si el grupo en cuestión me gustaba especialmente, original. Si lo queremos mirar por un lado positivo, y esta es una argumentación común, Internet me permitió conocer docenas de grupos a los que jamás me hubiera acercado, y en los que acabé invirtiendo mi dinero, ya sea en discos o en conciertos. El caso es que con el pasar de los años, cuando uno ya consigue un trabajo y un cierto desahogo económico, impensable en mi época universitaria, le da valor al disco comprado. Y en la actualidad, apenas bajo más que algunas canciones sueltas. Entre otras, porque tengo un disco duro lleno de archivos que no escucho. Ya no le encuentro mucho atractivo a una carpeta de Windows con un disco de Willy De Ville. Prefiero comprarme su disco cuando tenga oportunidad. Pero claro, yo soy un antiguo. Y además, no soy un chaval que depende de trabajillos eventuales o de la paga de sus padres.

Si un día realmente alguien acaba con las descargas ilegales, bueno, no será para mí una tragedia. Del mismo modo que si el camarero me trae la cuenta con las ocho copas, pues la tendré que pagar. Tal vez otro día, en lugar de ocho, nos tomemos cinco. Insisto, sin aspavientos, y sin dejar de reconocer que el mercado se merecía una pequeña rebelión por parte de unos consumidores, el melómano sufrido. Pero lo cierto es que hoy en día, con la bajada de precios que se ha aplicado a una gran parte de los discos, aunque no lo suficiente, todavía hay mucho atraco, especialmente en lo que a novedades se refiere, pero bajada en definitiva, y con el acceso a las compras de discos por Internet, y otros canales, estoy convencido de una cosa: el que no compra discos es porque no quiere. Sí, seguramente mi vecino de 16 años no se acercaría nunca a la discografía de Neil Young, que se bajó el otro día en quince minutos. Pero esa es otra reflexión que la Industria debería hacerse.

Canciones:

Nirvana: “Breed”
Jamie Cullum: “Grand Torino”
Radiohead: “Airbag”

21
Ago
08

La Fira del Disc

Hacía mención de pasada el amigo Manurhill (ver enlaces) ayer en su blog. Y de repente, el resorte de la memoria salta sin que nada lo pueda detener, y un torrente de recuerdos desbocados llega a mi cabeza, demasiado lejanos, demasiado rápido. La Fira del Disc de Col.leccionista!!!
Para muchos rockeros de Catalunya, el nombre de Jordi Tardà nos resulta muy familiar. Tardà, con sus defectos y con sus virtudes, hizo mucho por popularizar el rock en este país, y sobretodo, también por hacerlo en catalán. Luego, probablemente haya más defectos que virtudes (y un criterio más que discutible), pero el mérito no puedo dejar de reconocérselo. Tardà es famoso por su afán de coleccionismo de memorabilia rockera, y por conducir desde hace la hostia de años un programa en Catalunya Ràdio (ahora en iCat FM), el único que pinchaba rock en esa cadena, el Tarda Tardà. Con la perspectiva que da el tiempo, era un programa algo cutre, pero ahí estaba yo, todos los sábados por la tarde, escuchando al dichoso Tardà. Pero no sólo ha hecho eso. Ha estado ligado a la promotora de conciertos Gay & Company, responsable de traer a los Rolling Stones por estos lares, y fue redactor de Popular 1 durante los 80’s y hasta primeros de los 90’s. Incluso el tío llegó a abrir un bar, a mediados de los 90’s, donde se pinchaba rock y donde se lucía su abundante memorabilia. Vamos, lo que el señor Hard Rock Cafe había hecho hace muchos años, pero antes de que se establecieran también en España. Y encima tuvo la desfachatez de llamarlo algo así como Tardà Rock Cafè-Museu (!!). Estuve una vez, lo habían situado en pleno puerto olímpico de Barcelona. El sitio tenía su aquél, por el rollo museístico, pero era un local caro y pijo que duró lo que tenía que durar, apenas unos meses. No es la primera aventura empresarial rockera de Jordi Tardà, quien tiene previsto abrir en Barcelona el Museu del Rock, donde expondrá su ingente colección. Lo cuál, así, a priori, no tiene mala pinta. Veremos. Ahora, si alguna de sus iniciativas me parece especialmente interesante, esa es la mítica Fira del Disc!!
Jordi Tardà, el padre de la criatura

Tardà era el alma mater y responsable de la feria del disco de Barcelona, desde finales de los 80’s hasta el nuevo siglo. También es curioso que un tío que tenía problemas para pronunciar la “r”, fuera el responsable de tal evento, que en su voz sonaba como la “figga del disc”. Pero tonterías aparte, se trataba de una feria que adquirió gran importancia. Eran otros tiempos, claro.

Cuando me empecé a interesar por el ruock y comencé a tener cuatro perrillas para poder comprarme discos, un buen día me hablaron de esa feria, y por supuesto, acudí, con un grupete de amigos del instituto. Yo tendría unos 15 años, o algo así. No deja de resultarme entre curioso y triste que hace como una década que no sé nada de ninguna de las personas que me acompañaron aquella tarde. En fin, la excitación era muy grande, la de encontrarme en un evento que reunía a los rockeros de BCN, en un pabellón de la Fira de Mostres de Montjuïc. Especialmente cuando en esa época, el ir a mirar discos (lo de comprar estaba más chungo) se había convertido en uno de mis pasatiempos más habituales. Todavía recuerdo qué me compré aquella tarde: el disco de debut de Radiohead, el gran Pablo Honey y un disco pirata que recogía un concierto de R.E.M. de su gira Monster, al que no pude acudir. Sí, amigos, entonces, tal y como cuenta Manurhill, había eso tan maravilloso que se llamaban “discos pirata”, y tenían su sentido. Por aquél entonces pagué lo que me parecía una pasta, era el primer disco pirata que compraba en mi vida… y se oía como tener a la banda tocando el el wáter de mi casa. Pero esa es otra historia.

Tipos remenando cubetas de discos… la imagen habitual de la Fira

En fin, no hace falta extenderme mucho para dar a entender que fue una tarde emocionante, y desde aquella primera vez, acudí religiosamente, año tras año. Era de esos eventos que esperaba durante el año. Solía realizarse la primera semana de noviembre, de manera que en cuanto acababa el verano, ya me ponía a ahorrar. Visto hoy parece de una ingenuidad y de una inocencia entrañable. Pero diablos, lo que me costaba juntar unas ocho mil pelillas, o algo así, que gastarme en discos. Hagamos todos un ejercicio de memoria de cuando éramos estudiantes. Benditas clases de repaso que daba a niños agobiantes pero que me reportaban manutención para el bono-bus, las juerguecillas de los fines de semana y los discos.

Y la de discos fantásticos que conseguí allí!! Se trataba de una feria de disco de coleccionista, pero qué hostias iba a coleccionar yo, si apenas conocía nada!! Así que me lo tomaba como una oportunidad para comprarme discos que seguramente podía conseguir en una tienda, pero que los compraba como parte del ritual de la Fira. También caían algunos piratas, aunque jamás he sido muy consumidor de piratas. Tal vez la experiencia inicial fuera mala, sin embargo, para qué iba a comprarme un pirata de Soundgarden si todavía no tenía todos los discos de R.E.M.? o si todavía no había escuchado jamás a ese tal Jeff Buckley del que tanto hablaban? y por qué no dejar ese guarruno CD de demos de R.E.M. y hacerme con el disco de los Sex Pistols? Y era de ver, claro, la sonrisa resplandeciente con la que salía de allí con siete u ocho CD’s, y después de remenar cientos de cubetas, de curiosear discos, revistas, memorabilia… incluso de ver algún conciertillo, generalmente de bandas tributo, me vienen a la cabeza las de los Stones o una de Kiss.

Al principio sólo compraba CD. Pero un año recibí todo un regalazo: un plato de discos de vinilo. Y mi mundo se amplió… ya no sólo compraba CD’s, sino también vinilos. Mi mecánica era, disco nuevo en CD, disco clásico, en vinilo de segunda mano. Aunque de eso hablaré otro día. Año tras año se sucedían las ferias, al principio en Montjuïc, recuerdo también un año que se les ocurrió hacerlo en el andén de la vieja Estació de França, nada extraño si no fuera porque esa semana fue una de las pocas en aquél lustro que nevó en BCN, y hacía un frío del carajo. Pero diablos, allí estaba, fichando.

Cartel de la Fira del Disc de Col.lecionista, concretamente el año de la nevada y la estación.

Con el tiempo, las cosas fueron cambiando. Seguramente sería que al ponerme a trabajar, ya tenía dinero para hacer un exceso discográfico cuando quisiera, sin tener que esperar a un evento. Seguramente la llegada a mi vida de la grabadora de CD’s (primero) y de Internet (más tarde) calmaron mi ansia discográfica. Aunque de eso, una vez más, hablaré en otra ocasión. En definitiva, por lo que fuera, dejé de ir. Tardà también abandonó el tema de la feria un buen día, no sé exactamente el por qué. Desde hace unos años hay otra promotora que lleva a cabo ferias del disco en Barcelona, pero a una escala menor, supongo que también es cosa de los tiempos que vive la música actual. El año pasado fui a una de ellas, literalmente me topé con ella, por casualidad, y aproveché para darme una vuelta y comprar alguna cosilla. Ya sin la emoción que me provocaba entonces.

Lo que está claro es que la Fira del Disc es uno de los recuerdos alegres que guardo, y me ha encantando que de repente algo (alguien, en este caso) me hiciera venir a mi memoria todo aquello.

Canciones:

Dee D Jackson: “Automatic Lover”
Janis Joplin: “Mercedes Benz”
Queen: “I’m going slightly mad”

03
Ago
08

Mi primer concierto

En una de las entradas del amigo Manurhill hablaba de esto: el primer concierto. En el caso de Manurhill, hablaba de uno de esos conciertos gratuítos que abundan por estas fechas en los pueblos y ciudades. Yo, de esos, me he tragado unos cuantos, aunque a decir verdad, nunca les hice mucho caso. En esta ocasión me refiero a un concierto “de los de verdad”, de los de comprar la entrada, previo ahorro titánico, y de los de vivir una suerte de experiencia iniciática. En mi caso, se trató de The Offspring, yo tendría 16 años.
Es obvio que hoy en día The Offspring son un chiste, un grupo que representa lo más ridículo que puede llegar a ser el rock más masivo, más MTV. Pero amigos, antaño The Offspring no sólo fueron una banda interesante, sino que también grabaron un muy buen disco, me refiero, claro, a Smash.

Si Axl me copia las trenzas, yo le copio el título de Chinese Democracy (Dexter Holland)

La historia es conocida, los californianos conocieron el éxito con ese disco y especialmente con sus dos singles principales, “Self Steem” (con un riff sospechosamente parecido al celebérrimo “Smells like teen spirit” y yo diría que con una aureola grunge) y “Gotta get away”. Diablos, dos temazos!! Capitanearon una popularización del punk californiano de la discográfica Epitaph, que podría considerarse una etiqueta en sí misma, junto con NOFX o Bad Religion, quienes no obstante carecían de esa mediatización. A mí Smash me gustaba, si bien el resto de grupos Epitaph (los mencionados NOFX, Bad Religion, Pennywise, …) nunca me interesaron más que alguna cancioncilla suelta para pegar saltitos en los locales de Poble Nou . Pero mis amigos del instituto de entonces eran verdaderos fans de este tipo de música.

En 1996, sería, The Offspring publicaron su siguiente disco, el segundo en una multinacional y el segundo tras el pelotazo comercial que supuso Smash. Ese disco, titulado Ixnay On The Hombre, con la perspectiva del tiempo, debo decir que no está nada mal. Sin ser una revolución en el rock, la banda no incidió mucho en el punk pop facilón y saltarín, sino que en algunos cortes arriesgaron, ralentizando tempos y creando canciones como la gran “Me And My Old Lady”, que me recuerda a Jane’s Addiction. No en vano, producía Dave Jerden, quien había trabajado con los Jane’s en el mítico Nothing’s Shocking y en Ritual de lo Habitual. En esa época, la muchachada no entendimos muy bien por qué no sonaban como en el celebérrimo Smash.

Sin embargo, la ocasión era estupenda para acudir a su gira, que recalaba en el Palau de la Vall d’Hebron en Barcelona. Yo estaba muy excitado al respecto, íbamos un grupete y definitivamente, eso de salir de concierto una noche de martes era toda una novedad para mí. La velada se trataba de un show con dos teloneros, Lunachicks y The Vandals, y luego los Offspring. Y para calentar motores hicimos el pertinente botellón calimochero. Ya en la entrada del recinto, me compré una camiseta conmemorativa que todavía debe rondar por ahí.

Un bonito fetiche

La cosa acabó siendo más desangelada de lo que esperaba. A Lunachicks apenas las vimos tres canciones. Y mejor, menudo desastre de banda. Luego leí elogios en Popular 1, pero aún hoy tengo muy mal recuerdo. Lo de los Vandals es algo patético que sólo tenía gracia en ese contexto, un público lleno de adolescentes que les reía las gracias. Tuve la mala suerte de encontrarme con ellos de nuevo teloneando, esta vez, a Pearl Jam en el 2000, y el concierto fue igual de patético, los mismos chistes, las mismas tonterías. La peor parodia de banda pseudo punk. Y finalmente salieron nuestros héroes. Y aquello fue la marabunta!!

Se formó un pogo brutal, aunque no muy violento. Ahí estábamos toda la muchachada dando saltos sin parar, pero reconozco que no me motivó mucho. Tal vez fue porque en previsión de ese follón, me quité las gafas y la verdad es que mi visión se redujo demasiado. Ahora sólo veía cuerpos saltando y de fondo, un escenario con unos tipos borrosos. Y el sonido se podría calificar de guarruno, siendo benévolo. Ya me lo avisaron, The Offspring suenan rematadamente mal en directo. Y no se equivocaron.


El disco no está nada mal. Y la imaginería mexicana de la portada mola. Mi camiseta tiene esa imagen.

Al final, está claro que los singles básicos cayeron y todos los disfrutamos. Pero qué puedo decir, fuera de la épica del primer concierto, del grupo de amigos, del alcohol, de la noche, y de todas esas cosas, me quedé pensando que me esperaba mucho más del tema.

Pero ya véis, todo el mundo tiene un pasado. Y no me arrepiendo, The Offspring retomaron su carrera en su versión más cutre, más obscenamente comercial y más mala, hasta llegar a ser lo que son hoy en día, basura. Ya no tengo trato con ninguno de los amigos con los que viví esa experiencia inciática. Mis siguientes dos conciertos fueron Radiohead (presentación del OK Computer) y The Rolling Stones (Bridges To Babylon Tour). Toma eclecticismo!!. Y al cabo de unos meses abandoné las gafas por unas lentillas de lo más cool.

Y ahora deberes para mis queridos cientos de miles de lectores: escribid algún comentario acerca de vuestras experiencias en primeros conciertos!!

Canciones:

The Drifters: “Under the boardwalk”
Led Zeppelin: “Trampled Under Foot”
Dio: “Holy Diver”

06
Jul
08

Entradas

Desde hace ya unos añitos, las entradas de conciertos suelen ser una exclusiva de alguna entidad bancaria o bien de una empresa llamada Tick Tack Ticket, que gestionan el evento en cuestión. No estoy por la labor, o por lo menos no ahora y en estas líneas, de juzgar si eso es bueno o malo. No estoy muy seguro, aunque lo de esta suerte de monopolios no me huele bien. Pero no, insisto, la cosa no va de juzgar unos movimientos empresariales en el mundo de la música. Entre otras cosas, este hecho ha provocado que un clásico del rock n’ roll como era coleccionar las entradas de conciertos haya perdido la gracia.A ver, si todos lo hemos hecho. Que levante la mano aquél que en su vida no ha guardado la entrada de aquellos shows que le entusiasmaron. A ver esas manos. Como no veo ninguna, sigo. Y continúo diciendo que desde el desembarco definitivo de Tick Tack Ticket, esa práctica ha perdido la gracia. Porque antes las entradas tenían su gracia. Eran cada una de ellas de un tamaño diferente. Con colores, con el logo o foto de la banda, y no te las vendía un niñato del Fnac que las imprimía, sino el tipo peludo de la tienda de discos de la esquina. Algunas incluso estaban hechas de un papel especial, anti copias. Algunas, digo, otras eran papel normal y corriente.En fin, ahora ya no tiene sentido, las entradas son un cacho de papel impreso en blanco y negro donde lo único que cambia entre ellas es el nombre y la foto. No es más que un triste impreso, como si fuera un puto estracto bancario. Eso por no hablar de las entradas de Servicaixa y similares. ¿Pero quién querría coleccionar eso? Así que nada, un resorte más hacia la idea de una industria musical fría y aséptica. Sirva esto como homenaje.

The Offspring… mi primer concierto de rock… no te digo ná, y te lo digo tó
Doble cartel rarísimo, pero los Diamond Dogs triunfando… ojo, y con Sulo de baja
Da igual lo que hiciera a partir de entonces, desde aquél día se convirtió en un mito
La banda en su mejor momento, dándolo todo en Bikini… este concierto está en mi top 10

Este concierto fue una pequeña decepción, si lo comparamos con el histórico chou del Azkena

Radiohead eran entonces una banda única. Quién me iba a decir que sería el principio del fin.

Entradas de Tick Tack Ticket… juguemos a las 7 diferencias… por lo visto, no tenían foto de archivo de The Darkness

Canciones:

Def Leppard: “Love Bites”
John Lennon: “I’m Losing You”
Dead Kennedys: “Too Drunk To Fuck”

11
Mar
08

Festivales

Podemos decirlo claro: estoy hasta los huevos de festivales. Así, hablando mal y pronto. Hace unos años los festivales eran una buena excusa para poder disfrutar por estos lares de gente que difícilemente se pasaría para tocar en una sala o pavellón deportivo. Afortunadamente, esa situación está superada. Afortunadamente, en los últimos 10 años hemos podido comprobar como en la piel de toro recalaban artistas de todo tipo y condición. Hemos visto a unos Radiohead hacer primicia mundial de su “Ok Computer” en Barcelona, a unos The Stooges tocar tres o cuatro veces en menos de un lustro, a The Cure, a Guns n’ Roses, a toda la pléyade de bandas escandinavas… en fin, parece que somos menos africanos que antes.


Más de una década esperando ver esto… o el 50%

Sin embargo, una moda asola nuestra geografía y amenaza nuestros bolsillos. Se trata de los festivales de música. Lo que al principio parecía una idea guapa, hoy en día, por multitud, se está convirtiendo en un coñazo. Un, dos, tres, responda otra vez: FIB, Bilbao Live, Summercase, Primavera Sound, Rock in Rio, Kobetasonik, Azkena, Doctor Loft, … Total, que ahora la cuestión recae en traerse al grupete de turno para tu festival. Lo demás, nada, un descampado, un puesto de cerveza rancia y cuatro desarrapados que toquen antes y ale, ya tenemos festival. Eso sí, a 60 euracos mínimo. El caso del Kobetasonik es flagrante, festival creado por y para Kiss, para justificar una visita de los cuatro maquillados (bueno, que sean dos). Lo cual es ridículo cuando con una diferencia de menos de un mes se lleva a cabo en el mismo recindo (o debería decir “prado”) el Bilbao Live. Y claro, a pagar el dineral como mínimo de la entrada de un día. Para ver a Kiss y a 10 teloneros. No se crean, lo mismo ocurre con R.E.M.: se lo llevan la promotora Doctor Music y se montan un festival ex-profeso. Afortunadamente me pilla más cerca de casa, Castelló d’Ampúries. Otras opciones? Bilbao, one more time. O Madrid en ese horror que es el Rock In Rio. Pues nada, a l’Empordà, que la tramontana va bien para el cutis.

Vacaciones en la Costa Brava… por cierto, poquito crédito les queda, esperemos que el nuevo disco sea más decente que el anterior.

Me retrato para Kiss y los de Athens. Y cuando tengo tomada la decisión, me entero de que en el Summercase tocan nada más y nada menos que los Sex Pistols. Por si alguien no lo sabe, el Summercase es un festival de una jornada donde se juntan un puñado de grupetes de esos que molan tanto en el Mondosonoro o el Rockdelux. Y tienen los huevos de acoger la que es única fecha de los Pistols. 60 euracos me separan de ellos. Filthy Lucre Tour. Me niego. Pero claro, los Sex Pistols vienen a mi ciudad y no voy a ir. Está claro que no son los Pistols del 77, ni siquiera los del 96. Pero quieras que no, me jode.


Más viejos y más gordos, y más de vuelta de todo… here comes the sex pistols





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