Archive for the 'bunbury' Category

02
Feb
12

Bunbury

Hablaba el otro día del concierto de Bunbury en Barcelona… no soy el mayor fan del mundo que tiene el maño, y sin embargo, le respeto y me parece una de las pocas estrellas que tiene el rock n’ roll español. Porque puede que gran parte de su propuesta no me guste. Pero el tío tiene sentido del espectáculo, tablas, talento, aunque a veces lo malgaste en tonterías, personalidad y los huevos más grandes que el caballo de Espartero. Porque sí, porque en un mundo de poses y de gente que se vende por un plato de lentejas, una figura como la de Bunbury, que se permite el hacer lo que le venga en gana, aunque a parte de su público no le guste, me parece de admirar.
Nunca seguí con pasión la carrera de Héroes Del Silencio, de hecho, jamás me interesaron hasta el que creo que es su mejor disco, “Avalancha”. Me metí en su música cuando ya se habían separado. Esta es una anotación, aún hoy, 15 años más tarde, necesaria, todavía: Bunbury sigue arrastrando una gran masa de fans de su antiguo grupo. Luego publicó un disco que me pareció aburridísimo, su debut, “Radical Sonora”, que aunque supuso una valiente ruptura con la música con la que hasta entonces se le relacionaba, no dejaba de meterse en un terreno “de moda”. Fue con su siguiente disco, “Pequeño”, con el que comencé a seguirle la pista. “Pequeño” me parece un buen disco, con algunos temas fantásticos, y bastante equilibrado, en general. Ese año, el ayuntamiento de Barcelona le contrató para las Festes de la Mercè, y siendo un concierto gratuito, me acerqué, por curiosear, más que nada. Y suerte que lo hice! Para mi sorpresa, me topé con un concierto estupendo, una buena banda, un cantante que sabía cómo estar en un escenario y cómo llevar un show adelante, y, en definitiva, me convenció.
Una vez se pintó las uñas, hace 15 años, y así se quedó (alguien tendría que comentarle la existencia de la acetona para quitarse el esmalte)

Y la publicación de “Flamingos”, con ese acercamiento de nuevo al rock que supuso, acabó por convencerme de que se trataba de alguien a tener en cuenta. En “Flamingos” dejaba de lado tonterías como la electrónica, la copla, la canción mediterránea y todas esas imposturas para centrarse en un disco de rock, lejos de Héroes Del Silencio, pero cerca de Nick Cave o de Bowie… que me aspen si “Lady Jane” no tiene una base igualita que el “Space Oddity” del Camaleón.

Luego fueron cayendo otros discos, “El Viaje A Ninguna Parte”, “Hellville De Luxe”, “Las Consecuencias”… en mi opinión, todos sus discos son interesantes, aunque no ha publicado todavía su GRAN disco. Todos sus trabajos son irregulares, pero todos tienen buenos momentos. No he escuchado “Licenciado Cantinas” (2011), me aburre la vertiente más sudamericana de Bunbury, aunque probablemente no sea tan terrible como parece a priori (¿un disco de versiones del cancionero latinoamericano? No, gracias).
Pero insisto que lo que admiro de Bunbury, además de gustarme parte de su música, es el hecho de llevar ese personaje con todas las consecuencias. Sí, me gusta ese Bunbury medio rockero, medio glammy, medio crooner, medio cantante melódico latino. Me gusta que lleve las uñas pintadas y se ponga trajes con llamas bordadas o camisas con chorreras. Me gusta que en el escenario se mueva y actúe como si fuera el Bowie más amanerado o el Elvis más pasado de rosca, o una versión cañí de Tom Waits. Para ver a tipos que están en un escenario como si estuvieran en la cola del supermercado, me bajo al supermercado. No basta con componer canciones, también hay que cantarlas, y llevarlas a un escenario. Y ahí, Bunbury puede dar unas cuantas lecciones.
Va por ustedes…

Y también hay que reconocerle el mérito de deshacer los Héroes Del Silencio cuando estaban en su momento más álgido, y negarse durante años a reunión alguna, y a tocar ninguna de sus canciones desde hace más de diez años (al principio tocaba en alguna ocasión “La Chispa Adecuada”, por ejemplo). Cualquier otro hubiera sucumbido a la llamada del dinero y el baño de fama que una reunión de los Héroes suponía, sin haber aguantado tres lustros. Y cuando por fin accede, hace una mini-gira, tan sólo 10 noches, sin canciones nuevas ni esas actitudes que suelen estropear las reuniones de bandas. Lo fácil hubiera sido hacer una macro-gira de 30 conciertos, y sacar un recopilatorio con 4 canciones (decepcionantes) nuevas.

Y el concierto de la otra noche, en Barcelona, bueno, me aburrió por momentos, porque creo que el repertorio no estuvo bien escogido, por basarse en su mayoría en ese “Licenciado Cantinas” poco rockero y poco dado a excesos de escenario. Aunque no diré que no lo avisó, desde el primer momento, Bunbury dijo que esos conciertos los basaría en su último trabajo. Podría decir, no obstante, que el show se salvó gracias a la fantástica banda que lleva, rock n’ roll en toda su esencia, y a su actitud. Que de estar sobre las tablas, el tipo, sabe.
Canciones:
Black Sabbath: “War Pigs”
Jimi Hendrix: “Power Of Soul”
Fun Lovin’ Criminals: “Sleepyhead”
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30
Ene
12

San Diego y Los Angeles

Lo reconozco. De los muchos viajes que hago por trabajo, el ir a San Diego dos o tres veces al año es de la clase de viajes que vale la pena. No lo puedo evitar, tengo fijación con los USA. Y bueno, tienen cosas que ofrecer. Mi itinerario era el habitual para cuando voy por allí: Barcelona – Londres – Los Angeles – San Diego.
Llegué al aeropuerto de Los Angeles a media tarde, aunque el cambio de hora hace que para mí, fuera de madrugada, con el agotamiento físico que implica. Pero queridos, cuando llegas a la zona de alquiler de coches y el tipo de Hertz se te lamenta porque con GPS (como indicaba en mi reserva), sólo puede darme un coche pequeño, como un Chevrolet Camaro (??!!), te das cuenta de que ciertas cosas pasan sólo allí. Cómo no, acepté sus disculpas, y aparcadito me esperaba, negro, reluciente, ese pedazo de coche. Aunque lo cierto es que en ese país, los coches son ridículamente baratos. Un carro como el que llevé, dudo que costara más caro de 25000 USD.
En cualquier caso, permitidme que rompa mitos, y que nadie me entienda mal, estaba como un niño con zapatos nuevos, pero conducir un Camaro es muy incómodo. El asiento está casi en el suelo, y el techo es muy bajo, por lo que la postura a adoptar es con la espalda muy inclinada, y aún así, la cabeza me rozaba el techo. El hecho de ser un coche automático (como todos en USA) hace que la sensación de aceleración cuando uno mete la tercera, luego la cuarta, la quinta y si se tiene, la sexta, se pierde. En fin, pecata minuta, queridos. De Los Angeles a San Diego hay unos doscientos kilómetros, aproximadamente. Un paseíto, por lo menos en domingo por la tarde, si el tráfico acompaña.
Porque, y aunque San Diego es una ciudad bonita, especialmente también el área a su alrededor, con pueblitos de playa y pesca (más recreativa que otra cosa), mi interés estaba centrado en Los Angeles. He estado varias veces en esa ciudad, y qué puedo decir: me gusta mucho. Por desgracia, habitualmente no estoy más que unas horas, una mañana o una tarde. En un par de ocasiones pasé un fin de semana, cosa que recomiendo a cualquiera.
Los Angeles, a diferencia de San Diego, carece de su, digamos, rollito Good Vibrations, de esa tranquilidad y amabilidad que supura el área de Southern California. Los Angeles es fría, extremadamente grande, apenas hay gente caminando por las calles, a excepción de paseos como Venice Beach, hay mucha pose. Y por supuesto, nunca, por nada, se os ocurra ir sin coche. Se trata de una ciudad diseñada para los coches. Porque así es como vive, por otra parte, el americano medio. O si no, por qué os creéis que permiten conducir a partir de los 16 años y que los coches son todos automáticos (ergo, hasta un chimpancé podría conducirlos).
Chevrolet Camaro… EL coche
Mi día para Los Angeles era el viernes. El plan, sencillo, despertarme pronto, conducir hasta allí, aprovechar la mañana y llegar no más tarde de las cuatro y media al aeropuerto LAX. Y todo iba bien, hasta que faltaban unos 35 km. Entonces topé con el clásico atasco de la entrada y salida de la ciudad. Y eso sin ser hora punta. Ya contaba con ello, no obstante. Y tenía una ruta marcada, para no liarme ni perder el tiempo.
La primera parada era en el 6400 de Sunset Blv, lugar donde está Amoeba Records. Pero antes, justo enfrente, hay un local de la mejor cadena de fast food del país, ya he hablado de ella en otras ocasiones: Jack In The Box. De modo que dejé mi Camaro en el parking del local (allí todo tiene parking) y di buena cuenta de un sano desayuno hamburguesero. Dos apuntes te recordaban dónde estabas. Dentro del local un homeless tomando un café, de los muchos que hay por las calles (y cuando digo muchos, es muchos), un cochambroso negro con una silla de ruedas y un acompañante. El negro pasaba del acompañante porque estaba escuchando música por un discman. Tipos raros, sí, otra constante de la ciudad. Y luego entra una rubia oxigenada, pelo corto rollo 80’s, vestido negro, botas altas y gabardina. Acaba de aparcar un cochazo en la puerta, y nada más entrar, se dirige al baño. Fastidiada porque la puerta del baño está cerrada (hay que pedir que te abran), se larga sin pedir nada, y se queda en el parking jugando con su smartphone.
Un buen sitio para reponer fuerzas… para cuando una franquicia de Jack In The Box en Barcelona?
Acabado mi desayuno, tengo que aparcar fuera. Hay una especie de zona azul, en la que cada plaza tiene un expendedor de tickets de hora. Pago por una hora (la estancia máxima permitida) y me voy, ahora sí, a Amoeba Records. Ya he hablado otras veces de esta tienda, y no me cansaré. Mucho material, pero lo mejor, es su sección de ofertas. Cientos de discos inicialmente no dispuestos a la venta, por ser copias de promoción, o para radios, en un estado perfecto, no como en las lamentables tiendas de segunda mano españolas, a precios entre 1,99 y 2,99 USD. Por si fuera poco, te llevas tres y pagas cuatro. Por supuesto, perdí la cabeza y acabé con 40, por los que pagué unos miserables 90 USD. Compré de todo, desde discos que no había escuchado nunca, como PJ Harvey o Soundtrack Of Our Lifes, a completar colección, como REM, U2 o Stones, o a renovar algunos CD’s que tenía grabados, como QOTSA o Stone Roses.
Cuando me di cuenta, mi tiempo se pasaba, y tuve un error de cálculo, la chica tardaría unos 10 minutos largos en quitar el protector de cada CD y cobrarme. Pues bien, cuando llegué al coche, tenía una maravillosa multa de aparcamiento. Sí, queridos, vuestro viejo amigo Kar es ahora mismo un delincuente para los Estados Unidos de América. Por diez miserables minutos que me pasé de la hora, tenía una multa de 58 USD, que podía abonar dejando la pasta en el sobre de la multa, en un buzón, por un teléfono u online. Supongo que optaré por esta última. Después de lo de Megaupload, no me siento muy cómodo teniendo un dinero a deber al Gobierno Federal.
Casi mola más el cartel que el sitio…
Mi siguiente destino lo había leído en una entrevista a Bunbury (sí, él otra vez!), en el que hablaba de una tienda de artículos extraños, que por el nombre, ya me gustó: La Luz De Jesús. No estaba muy lejos, no más de 15 minutos conduciendo. Resultó que la tienda también tenía una pequeña galería de arte. Y su material, de lo más curioso. Desde libros sobre Anton LaVey hasta máscaras de luchador mejicano, pasando por muñecos de Kiss o El Silencio de Los Corderos, para incluir también bastante material más digno de tienda de chinos hispánica, como llaveros con forma de hoja de marihuana. Nada me convenció especialmente, pero el sitio resultaba curioso.
Necromance… malas vibraciones… por cierto, está prohibido hacer fotos en el interior…
Otra tienda era el siguiente objetivo: Necromance, en Melrose. Melrose es una avenida más agradable que Sunset, por ejemplo, la calzada sólo tiene 4 carriles y los edificios están más juntos, y casi se puede pasear. No deja de ser un ambiente curioso para un sitio como Necromance, donde se rinde culto a la muerte. Al entrar, música de cámara, de un ambiente más bien fúnebre, como tiene que ser. Animalillos disecados, pieles de serpiente, elementos hechos de hueso… mal rollo. Andaba yo buscando una calavera. No preguntéis. No encontré lo que quería, así que pregunté a la dependienta. Como el 70% de la gente en las tiendas, era hispana. Vestida, como mandan los cánones, toda de negro, resultó ser más maja de lo que las malas vibraciones del lugar parecería indicar. Me dijo que ellos, no, pero en una tienda “couple of blocks away”, tal vez. No encontré tampoco allí lo que quería, pero me paseé un poco por el lugar, que no conocía, y mira, no está nada mal Melrose.
Alijo de CD’s de Amoeba Records… también compré la edición Deluxe del último disco de Chris Isaak… canela en rama, queridos…
Antes de ir al aeropuerto, hice una parada técnica en un 7Eleven en busca de una bebida, un último capricho que sólo puedo hacer en USA… beber Dr. Pepper o Vanilla Coke. En esta ocasión me decanté por esta última. No sé por qué nadie se anima a traer estas bebidas a la Celtiberia. A mí, me harían feliz. Y con mi sed satisfecha, encaré hacia el aeropuerto. Iba con el coche en reserva, y se me ocurrió tirar sin repostar. Ahora lo veo como una idiotez, porque, de acuerdo, eran sólo 25km, pero no conocía el coche, no sabía cuánto me duraría la reserva, y si me hubiera dejado tirado, sinceramente, no sé qué hubiera hecho… ¿llamar al 911? ¿dejar el coche allí y caminar dios sabe cuánto en busca de una gasolinera en que me quisieran vender una bolsa de combustible? En fin, niños, no hagáis estas tonterías. Que ya las hago yo por vosotros.

Canciones:
R.E.M.: “Driver 8”
QOTSA: “I Was A Teenage Handmodel”

Chris Isaak: “Ring Of Fire”

23
Ene
12

Lo mejor de la semana. Semana 14

Aunque suelo escribir estas entradas, y de eso se trataría, en la noche del domingo, esta vez, el lector espabilado que ve la fecha y la hora, se dará cuenta de que pone lunes 23 y la hora, pues algo entre las 5 y las 5’30 de la mañana. La razón de estas horas intempestivas, más propicias de irse a dormir que de levantarse, la tenemos en que vuelvo a estar de viaje. Sí, queridos, I’m on the road again, esta vez en un lugar que es como reencontrarse con un viejo conocido: San Diego… y con ello, iniciamos lo mejor de la semana:

3.- San Diego: Bueno, por si alguien es nuevo por estos lares, o simplemente, desmemoriado, desde hace un tiempo, viajo a esta ciudad de dos a tres veces al año, por motivos laborales. Mi relación con los viajes de trabajo es de amor/odio. Por un lado, bueno, son muchos días fuera, días sin poder hacer lo que uno quiere, donde uno quiere hacerlo, y lejos de ese ente que denominaríamos “los míos”, conformando una especie de esclavitud de 24 horas con el trabajo. Por otra parte, los viajes tienen un punto excitante que me llena y que me gusta vivir. Claro que hay viajes y viajes. Y entre los buenos, San Diego es un buen destino. Para un tipo mitómano como yo, ir a USA es siempre de agradecer. Y más si en el alquiler de coches te dicen que lo lamentan pero que de coches con navegador “sólo” les queda un Chevrolet Camaro!!! Creo que aparcaré unos días lo de las 31 Canciones, y ya iré contando de mi California Tour January 2012.

2.- Bunbury: El sábado estuve en el concierto del Licenciado Cantinas en Barcelona. Y debo decir que salí con una pequeña decepción. El lector avispado se preguntará por qué sitúo al maño entre la tríada de lo mejor semanal, y a la vez hablo de decepción. La cosa va por su concierto en particular. Para mi gusto, muy descompensado y con un repertorio más que discutible. Pero si lo destaco es porque considero que Bunbury sigue siendo una estrella, y de eso, en la Celtiberia, no quedan muchas. Tiene estilo, tiene tablas, sabe manejar un escenario y su banda es excelente. Pero lo que me hace destacarlo es que el tío tiene un par de huevos, y se permite el lujo de hacer lo que le viene en gana, en lugar de ir a lo fácil. Y de momento lo dejo aquí, pero espero desarrollar el tema en una entrada futura.

1.- Californication: La temporada 3 de esta serie me causó una profunda decepción. Tanto es así que me quise olvidar de Hank Moody y sus andanzas por un tiempo. Sin embargo, y con las expectativas francamente bajas como tenía puestas, durante el viaje de hoy he comenzado la cuarta temporada y al final, he visto cuatro episodios que me han gustado bastante. Y me alegro de que haya subido el nivel. Para mi gusto, al final de la temporada 2 agotaron la fórmula, pero todavía hay algo que realmente aguanta la serie y la hace interesante, y eso son los personajes de Hank Moody y Charlie Runkle. Gracias a esta pareja, y al carisma como personajes de la serie, hacen que los giros y bajones de la trama pasen a un segundo plano. Lo mismo son sólo los cuatro episodios que he visto hoy, pero por el momento, me han dejado ganas de continuar. Y eso es lo mínimo que deberíamos reclamarle a una serie, ¿no creeis?

Canciones:

Foghat: “I just wanna make love to you”
Vampire Weekend: “A-Punk”
Kiss: “Black Diamond”



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