Archivo para 25 abril 2008

25
Abr
08

Para ti, que eres joven

Juventud, divino tesoro. ¿Qué es ser joven? ¿Quién lo es, quién no lo es y sobretodo, cuándo se deja de serlo? Dificilmente se resolverá esta incógnita, aunque indicativos los hay a borbotones, todo sea que se quieran ver. Por otra parte, no es labor de este vuestro blog el ponerse metafísico, o por lo menos no ahora, sino hablar de la que sin duda es (¿o ha sido?) una de las tiras más exitosas de la revista El Jueves: Para ti, que eres joven.
Esa misma ironía destila este par de páginas que dibujan y guionizan a cuatro manos Manel Fontdevila y Albert Monteys, quienes seguramente (y utilizo el adverbio por la imprecisión de la que hablaba al principio) dejaron de ser jóvenes hace un tiempo, y continúan mostrando con humor y bastante sorna aspectos cotidianos de la vida vista desde una óptica juvenil… el sexo, el revival, la moda, la música, las juventudes políticas, la navidad,…

El Jueves es una revista que para mí, siempre ha estado ahí. Y eso que nunca he consumido mucho cómic, aparte de los clásicos de Bruguera/Ediciones B (Mortadelo, Zipi y Zape,…), de Tintin, Asterix y Lucky Luke. Comencé a leer El Jueves hace muchos años, se las cogíamos al hermano de un amigo mío de la EGB, quien la compraba religiosamente, y comencé a engancharme con los clásicos, a saber, Makinavaja, Historias Fermosas, El Profesor Cojonciano, Grouñidos en el Desierto, Tato, Clara de Noche, … Desde entonces, bueno, debo reconocer que jamás he comprado esta revista a menudo, pero sí de tanto en tanto, en vacaciones, o cuando debía hacer algún viaje, a temporadas, en los aeropuertos… Y está claro que desde que entré en la adolescencia, las dos páginas del “para ti…” eran de lo más aprovechable. Ahora hace mucho que no la compro, pero sí encontré una oferta de un especial “Para Ti Que Eres Joven” este verano, y me reenganché al tema.

Los pesaos

Y poco después vi en una librería un tomo de bolsillo (de estos RBA Bolsillo) en el que recogía en 200 páginas un montón de esas historietas. Resulta extraño encontrarse el “Para Ti…” sin su característica maquetación en 2 A4, el tamaño del libro, claro, obliga a separar las tiras por páginas. Y sin embargo, bueno, estoy disfrutándolo como un enano.

Si no me equivoco, Albert Monteys es ahora algo así como jefe de redacción de El Jueves, aunque sus tiras de Tato y la que nos ocupa, continúan. Y Manel Fontdevila continúa también con “La Parejita”. En fin, que no puedo sino dedicar este homenaje y dejaros disfrutar con las imágenes de “Para Ti Que Eres Joven”.

Canciones:

REM: “Supernatural, superserious”
Kate Ryan: “Desenchantée”
Monster Magnet: “Heads Explode”

22
Abr
08

Jitazos Fugaces. SPECIAL EDITION… hoy: Inner Circle

Edición de lujo esta de los Jitazos Fugaces que aparecen hoy por este vuestro blog. Y es que, bien, a priori, definí los Jitazos Fugaces como esos temas pegadizos que de repente surgen e invaden radios y teles durante una temporada, y cuya fama supera con creces la de sus propios creadores, que suelen quedar enterrados y resultan incapaces de sobrellevar una carrera musical. Por suerte, generalmente. Y sin embargo, en esta ocasión os presento a una banda que fueron durante una época los reyes de los Jitazos Fugaces y de la reincidencia. Ladies and gentlemen, please hats off to… Inner Circle!!

Conocí a Inner Circle en 1993, cuando sacaron un Jitazo Fugaz como el que os presento: “Sweat (A La La La La Long)”

Está claro que Inner Circle ya sabían qué les hacía falta para ganar cuartos… un estribillo pegadizo, un ritmete reggae y un videoclip con playas y chicas en bikini. Este videoclip y este Jitazo en cuestión resulta todo un ejercicio de estilo al respecto. Pero diablos, a mí me volvieron a convencer. Por favor, decidme que vosotros tampoco podéis dejar de canturrear…

Y desde entonces les perdí la vista. Tirando de esa herramienta de desinformación que es Wikipedia, leo que Inner Circle son una banda jamaicana creada en 1968 (en el mismo año que Joe South publicó el original del “Games People Play”) y que publicó su primer disco en 1974 (??!!). La banda sufrió cambios en su formación, especialmente tras la muerte en 1980 de su solista original, que fue reemplazado por el gordo rasta que todos recordamos. Este mismo tipo enfermó gravemente en 1995, probablemente por eso ya no hubieron más veranos con Jitazo Fugaz Reggae. En la actualidad siguen adelante, con otro vocalista, y de hecho su carrera tiene chorrocientos discos. Pero como suele ocurrir en estos casos, poco importa lo que hubieran grabado, antes y después. Con vuestro permiso, me voy a tararear un rato más.

17
Abr
08

La selección colombiana de phutbol

Creo que es la primera vez que lo hago, pero hoy voy a hablar de fútbol. Lo cierto es que cada vez me gusta menos este espectáculo (notará el lector avispado que no me refiero a él como deporte), y si hace algunos años lo seguía con interés, de un tiempo a esta parte, me conformo con conocer algunos resultados y ver algún partido completo al año, que los puedo contar con los dedos de la mano. Ahora me tocaría hablar de lo que ha perdido el fútbol, de lo que era antes y ya no es, y blablabla. Pero no. O por lo menos no hoy. Hoy hablaré de la mítica Selección Colombiana de Fútbol de los 90’s.

El Pibe Valderrama. No, no es que le falte un brazo, son los lances del juego.

Y es que le tengo simpatía a ese combinado. No es que jamás ganara título alguno, ni tampoco creo que practicara un fútbol especialmente elegante, si bien tuvo algunos destellos de brillantez dentro de un caos y un cierto sentido de lo estrafalario. Y eso, amigos, es lo que me llama la atención. Y es que una selección que lideró un tipo tan peculiar como El Pibe, Carlos Valderrama, bueno, desde luego tiene su interés.

Adofo “el tren” Valencia, más conocido por Jesús Gil como “el negro”.

Valderrama era todo un personaje, de entrada por su estrafalario aspecto. Por otra parte, también por la cantidad de honores que tuvo en América cuando en Europa sólo se paseó por clubes de segunda clase con más pena que gloria. Y en esa época, en 1993, Carlos Valderrama ya pasaba de la treintena, y sin embargo, reinando. A Valderrama le conocimos todos en la Celtiberia a raíz de estas imágenes, cuando militaba en las filas del Valladolid:

Ignoro qué estaría pensando Míchel en esa jugada, pero no cabe duda de que marcó lo que le quedó de carrera, y a partir de aquél momento, el todos los campos se le recibía con la cantilena de “michel, michel, michel maricoooooón”. La cara de Valderrama, cuando nota la mano por vez primera, es antológica.

René Higuita y su look a lo Lionel Ritchie del arrabal.

No era, sin embargo, el único estrafalario de esa selección. A la portería estaba un personaje tan bueno en su disciplina como inconsciente. Me refiero, claro, al inigualable René Higuita. Su aspecto era también bastante chungo, pero lo que llamaba más la atención era que a la mínima, salía con el balón controlado, recuperando esa posición mítica del fútbol de patio de colegio que es el portero delantero. Chutaba faltas, subía a los córners… nada se le resistía a Higuita, quien, por cierto, estuvo también en ese Valladolid junto con Valderrama. Ahora, si algo se le puede reconocer a René Higuita, es su espectacularidad, y sobretodo una parada como esta, que llamó “el escorpión”:

Si los Gemelos Derrick tenían la catapulta infernal y Mark Lenders el tiro del tigre, René Higuita tenía la parada del escorpión. Higuita no sólo era una fuente de espectáculo, sino también de escándalos. En 1991 fue a visitar a la cárcel al narco Pablo Escobar (de quién se declaró amigo) y por si fuera poco, se perdió el Mundial ’94 al verse implicado en un caso de secuestro. Nuestro héroe medió en el caso del secuestro de la hija de un amigo suyo, y eso en Colombia está penado como delito. De ese modo, Colombia perdió a uno de sus puntales en su etapa de máximo interés.

Y es que esa Selección Colombiana, que dirigió Francisco “Pacho” Maturana entre 1987 y 1994 tenía, pese a todo, un gran nivel, que demostró humillando a la todopoderosa selección argentina a domicilio, derrotándola nada más y nada menos que por 0 a 5. Aquél fué el cénit de ese combinado, que conformaban también jugadores como Faustino Asprilla (que brilló en el Parma), Freddy Rincón (que llegó a militar en el Real Madrid) o Adolfo “el tren” Valencia (que estuvo en el Atlético de Madrid, cuyo presidente de entonces, Jesús Gil, de dedicó perlas como “al negro le voy a poner yo blanco”).

Aprovecho para homenajear al gran Jürgen Klinsmann, en liza con Higuita. Yo de usted no lo haría, caballero teutón.

Parecía que el mundial de EEUU de 1994 podría ser el del gran lucimiento para esa Selección Colombiana de Maturana. Pero no lo fue. Higuita, ya lo he comentado, no pudo jugar, y el equipo pasó con más pena que gloria, siendo eliminado en la primera fase. Como detalle escabroso, decir que al poco de esta eliminación, asesinaron al defensa Andrés Escobar, quien se había marcado un autogol en uno de esos partidos, el un altercado con un fan encolerizado. Tristísimo final para una selección que quizás mereciera más. El resto de estrellas de esa selección tampoco han acabado sus carreras de forma excesivamente brillante y los escándalos se han sucedido para los Higuita, Asprilla, Valencia o el mismo Valderrama, que alguno ha protagonizado en su nuevo rol de entrenador.

Sirva esta entrada como pequeño homenaje a una selección de fútbol que proporcionaba diversión en el campo por su juego, pero también por sus pintas, su actitud y sus escándalos.

Canciones:

Duffy: “Mercy”
Chris Isaak: “Blue Moon”
Screaming Trees: “Look at you”

14
Abr
08

Stone alone

Hacía varios días que quería ir a ver “Shine a Light”, la peli documental de los Rolling Stones que ha dirigido Martin Scorsese, y ayer al final fuí. Me molestó que la única sesión de aquél cine fuera la de las 22h, sólo de domingo a jueves, pero bueno, hasta cierto punto es comprensible. En el fondo, el rock n’ roll cada vez tiene menos importancia en este mundo. Así que allí nos fuimos, Miss Kar y yo, ufanos y con ganas de disfrutar con una descarga stoniana. Y es que con los Rolling Stones, lo reconozco, no soy objetivo. El caso es que llegamos justo a la hora de la película, y cuando entramos en la sala, nos la encontramos… vacía. Efectivamente, toda la sala para nosotros dos. Sólo me había pasado otra vez en mi vida, el encontrarme solo en una sala de cine, y curiosamente fue también relacionado con los Rolling Stones. Me ocurrió cuando fui a ver “Stoned”, una película algo cutre aunque con una buena intención, mostrar la historia del gran Brian Jones, los últimos días del malogrado guitarrista, su expulsión de la banda, sus adicciones y su extraña muerte. La película era algo underground y desapareció del cartel tras una semana, por lo que tal vez se comprendía la poca afluencia de público. Pero esta vez… ni que sea por Scorsese… pero ni por esas. Ya me imaginaba salas medio vacías, pero totalmente vacía? En fin, no seré yo quien se cuestione estas cosas, allá cada cual y hay que decir que disfruté como un enano con una sala toda para mí, poniéndome cómodo con los pies en la butaca de delante y con esa tonta sensación de tener un cine para mí.

Sí, sí, mucho abracete, pero se acojonó ante los Stones

En cuanto a la cinta, bueno, qué duda cabe que me gustó. Los ví el año pasado y desde luego un concierto en directo no se puede comparar, pero el caso es que esa filmación en pantalla grande y con ese sonido, se necesita tener poca sangre para no disfrutarla. Sin embargo, eso no me impide reconocer que me esperaba más… me explico, no deja de ser como un DVD de un concierto, sólo que se puede disfrutar en formato de una sala de cine. Pero la parte documental previa es flojita, flojita, y el material de archivo que intercalan, poco aprovechado. Seguramente hubiera estado mucho mejor tener más material documental, conocer a los stones sesentones de gira, ver interioridades, entrevistas con buenas preguntas, intercalar más material de archivo… qué sé yo. Diablos, que Martin Scorsese está detrás del proyecto!!! Pues a decir verdad, es Scorsese como podría haber sido cualquier director de videoclips. No hay ningún tipo de personalidad en la cinta. Da la impresión de que Scorsese se acojona ante los stones en general y ante Mick Jagger en particular, y que la cinta refleja exclusivamente lo que Mick Jagger ha querido que en ella refleje. En fin, que dios bendiga a Mick Jagger, pero yo quería una cámara filmándole cuando decide escrupulosamente su ropa, cuando se pone las gafas de ver para cuadrar números o la cara que debe poner cuando se encuentra con que Keith y Ronnie se han vuelto a emborrachar antes del ensayo.

Mick Jagger practicó el noble arte del cebolleting con la Aguilera

En definitiva, una película sólo apta para fans. Ellos (nosotros) disfrutarán de lo lindo con una banda en forma, más o menos, como en la última gira. El repertorio es equilibrado entre clásicos y no tan clásicos y respecto a las colaboraciones, Jack White está correcto, Buddy Guy se monta un buen número con los Stones y Christina Aguilera está en su línea. Esa mujer tiene una gran voz y una gran imagen (vamos, que está muy buenorra) y es una lástima que grabe la mierda de música que graba. En cuanto a la banda, Mick aeróbico, tanto que cansa de verle, Ronnie solvente, Keith, bueno, Keith está más ocupado de poner pose de viejo pirata malote que de tocar y Charlie… Charlie es Charlie.

Canciones:

The Rolling Stones: “Lovin’ Cup”
The Rolling Stones: “Moon is Up”
The Rolling Stones: “Stupid Girl”

10
Abr
08

Un buen día

6:00 – Suena el despertador. Curiosamente me despierto más despierto que habitualmente cuando me toca madrugón. La sensación de odio generalizado habitual en mis madrugones, sin embargo, prevalece.

6:05 – Ayer tuve la precaución de prepararme la maleta y dejarme preparada la ropa. Preveyendo que hoy a estas horas intempestivas no tendría ganas de afeitarme, me dejé la barbita cool de “no tengo ganas de afeitarme”… vamos, me paso un poco la maquinilla por mejillas y cuello, y listo. Hoy tengo la sensación de que me sobra mucho tiempo.

6:20 – ¿Dónde han ido a parar estos 15 minutos? ¿Cómo puedo ser tan lento para operaciones básicas como lavarme los dientes y otras que me niego a reproducir? A vestirse corriendo y a espabilarse.

6:35 – La autopista hacia el aeropuerto está vacía, y se agradece no toparse con las clásicas retenciones. Esta vez me han castigado sin AVE, el billete costaba demasiado caro. Hay que joderse.

7:10 – Acabo de aparcar, a tomar por saco de la terminal, pero con la extraña (y agradable) sensación de que, sin que sirva de precedente, voy con tiempo.

7:40 – Llego la puerta de embarque. Me doy cuenta de que tengo por totalmente asumidas las humillaciones cotidianas de todo viajero que se dispone a coger un avión, y obedezco disciplinadamente y con la boquita callada las absurdas órdenes de los líquidos, de mostrar varias veces el DNI, de sacarmelo todo en el arco de detección, y demás.

7:45 – Me he comprado el número de Popular 1 de este mes. Ya no siento la misma excitación que antes con la revista, prueba de ello es que estamos a día 9 y no la tenía entonces. Hace un tiempo el mismo día 1 ya hubiera estado buscándola por los kioskos. He tenido una sensación extraña. Podía haberla cogido y largarme sin pagarla, se trataba de una de esas tiendas de prensa y libros grande de El Prat, la caja estaba lejos, la puerta cerca, y la chica ocupada con otras cosas. No he tenido huevos. Jodido cobarde.

8:15 – Me siento en mi habitáculo de la aeronave. Mi salida de emergencia más cercana es zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

10:15 – Salimos del aeropuerto. Mi contacto en Madrid es un tipo de unos cincuentaytantos, lo que se dice una buena persona. Más castizo que un chotis. Más pepero que Mariano Rajoy. Y sin embargo una persona entrañable que me hace cuestionarme mi razonamiento simplista de votante de derecha rancia igual a mala persona.

14:00 – Tras un par de reuniones anodinas, me merezco tomar una caña y comer algo. Me sirven la caña y un trozo de tortilla más seca que el ojo de un tuerto sobre un cacho pan… que agradezco como si de maná se tratara. Cuando en algún bar celtibérico me regalan una tapa pienso que algo se perdió en el camino en los bares de catalunya. Damos cuenta de un glamouroso menú de currela y de vuelta al trabajo.

16:00 – Esta tarde debo dar una formación en una academia. El dueño resulta que tiene un modernísimo sistema de gestión de luces, puerta motorizada y alarma que por alguna razón que no acierto a comprender, no es capaz de abrir ni de desactivar.

16:15 – Ok, la broma ya no tiene gracia. Llueve y el viento es fresquito, y la dichosa puerta sigue sin abrirse.

16:45 – Los primeros asistentes a la formación (que comienza a las 17) comienzan a llegar y se acumula un gentío en la puerta. Me sabe mal por el dueño de la academia, que lo está pasando realmente mal con el tema de la puerta, que sigue sin abrirse, y ese acúmulo de gente que ha de entrar mirando cómo se pelea con ella.

16:50 – El tipo llama de emergencia a un técnico para que reviente de alguna manera la dichosa puerta. Los asistentes a mi sesión de formación comienzan a preguntar extrañados y yo sólo tengo ganas de escapar.

18:00 – Por fin se abre la puerta y podemos comenzar (con una hora de retraso!!). Yo estoy torpe y descolocado por la situación.

19:30 – Comienza la parte práctica de la formación y los equipos no funcionan. Las preguntas molestas se suceden. ¿Algo más va a pasar? Intento salir de ésta como puedo y con cuidado de donde pongo los pies, no vaya a pisar mi dignidad, que anda por los suelos.

20:50 – Doy por finiquitada precipitadamente la formación. He estado torpe y superado por los acontecimientos, estoy cansado y además me muero de hambre.

21:30 – Tirado en la cama de mi habitación, no tengo siquiera ganas de salir a cenar. Pido que me suban algo a la habitación y ceno tragando tele (en sentido figurado, claro).

22:30 – Debo acabar un par de cosas y repasar el correo. Planazo para pasar un jueves noche en Madrid. Las barras, las pistas de baile y las mozas de Madrid deberán esperar noches mejores.

23:30 – A la mierda, me conecto a Internet y mañana será otro día.

09
Abr
08

The Beach Boys (y 2)

(viene de la entrada anterior) Pero no se quedó ahí. Brian Wilson estaba en su cénit y lo sabía. Y comenzó a grabar una canción que le vino a la cabeza y que sabía que sería una de sus grandes obras: Good Vibrations. Sin embargo, algo andaba mal. Brian Wilson era un perfeccionista obsesivo, tenía la música en su cabeza y QUERÍA plasmarla tal cual la escuchaba en su mente. Por otra parte, consumía más drogas que nunca y sus bajones por supuesta falta de inspiración se convertían en depresiones paranoides. Necesitó 6 meses, tres estudios diferentes y una cantidad ingente de pasta (la cifra más alta jamás usada en un single) para acabar “Good Vibrations”. Sintomático de cómo estaba el asunto. Pero en 1966 había publicado otro single definitivo. Tenía sólo 24 años.
Entre 1966 y 1967 Brian Wilson trabajó en el que debía ser la obra que continuara y superara el magno Pet Sounds, que titularía Smile, y que contenía su single “Good Vibrations”. Junto con el letrista Van Dyke Parks, se encerró para grabar horas y horas de música que su grupo veía extraña e inconexa y sólo parecía cuadrar en la mente de Brian, lo cuál tensó aún más las relaciones. Por otra parte, Brian Wilson entró en una espiral de LSD y marihuana, en depresiones y subidones y en un diagnóstico de esquizofrenia. Situaciones grotescas como hacer traer arena de playa a su mansión y en un montículo de arena situar el piano para inspirarse, o hacer poner a todos los músicos un casco de bombero para ponerse en situación, se tornaron habituales. Las discusiones con el resto de los Beach Boys y su situación mental (que él mismo definió de psicodelicado) provocaron que, de repente, cancelara el proyecto con más de medio disco terminado. La compañía (y sus compañeros), hartos de la espera, decidieron recopilar el material utilizable (mención especial al gran single “Heroes & Villains”) y publicarlo en 1967 como el 12º disco de la banda, bajo el nombre de Smaley Smile. Ese fue, para mi gusto, el último gran momento de los Beach Boys, el final de una etapa mágica que acabó de manera trágica: Brian Wilson se encerró varios meses en su habitación, consumiendo drogas a mansalva, hundido psicológicamente, y los Beach Boys tiraron adelante sin él.

Brian Wilson: un hombre y su casco de bombero

La discografía posterior palidece. Hay, qué duda cabe, buenos temas, y buenos momentos, pero ya no comparables a su primera etapa de surf pop rock o a su momento cúspide pop. Brian Wilson aparece y desaparece, compone algunas cosas, pero el peso de la banda recae en Carl Wilson (quien adopta un papel mucho más protagonista y desarrolla su potencial vocal), en Dennis Wilson (por su carisma) y especialmente en Mike Love, quien adoptará el papel de líder absoluto y cara visible de los Beach Boys. Durante el 1968 Dennis Wilson se rodea de extrañas compañías, relacionándose con Charles Manson y su “familia”. Declaró en su época que fueron amiguetes, los acogió en su casa hasta que tuvo que echarlos, por presiones de su mujer (y por contagiarle una gonorrea) y también porque las cosas se volvieron algo, digamos, extrañas. Siempre mantuvo una posición ambigua al respecto. Obviamente, Dennis Wilson condenó los actos de Manson y su gente, pero a su vez siempre habló de él como un tipo con el que tuvo buena relación, y de hecho, le produjo su disco. Jamás declaró en el juicio y reconoció que visto lo ocurrido, y tras recibir amenazas, le acojonaba un poco lo que pudiera pasarle.

Dennis Wilson: el amigo de Charlie Manson

La negativa de los Beach Boys a participar en el Festival Pop de Monterrey de 1967 (ya sabéis, el de Hendrix como estrella) fue sintomático de cómo iban a ir las cosas. De repente, la evolución del grupo se había frenado y los tiempos les habían superado. Encararon los 70’s siendo la gran banda americana, pero sin participar de ese esplendor que el pop y el rock de finales de los 60’s vivieron. Brian Wilson participaba intermitentemente, en la composición y en los conciertos, y el resto de miembros del grupo adquirieron peso específico. De repente, Brian Wilson componía un temazo como “’Til I Die” y de repente desaparecía. Las canciones solían estar compuestas por Brian Wilson y Mike Love. A finales de los 70’s eran una gran banda en directo, pero sus discos habían bajado mucho el nivel.

Compré el otro día un pack de 3 DVD’s (a un precio irrisorio de 19€) que recogen actuaciones en TV, un documental y un concierto entero que toda la banda (Brian Wilson incluido) dieron en el mítico festival de Knebworth en el 80. Refleja lo que eran entonces, una banda con un directo aplastante, con un repertorio mágico, dirigida por un Mike Love con el que sería su característico look de hortera de playa, con Brian Wilson escondido tras su piano, con Carl y Dennis haciendo gala de carisma, pero recuperando y viviendo de sus éxitos pretéritos. Sería el último concierto con toda la banda al completo.

Una de sus actuaciones de los 70’s. Ojito al look hippioso de Mike Love.

Comenzaba una mala época para el grupo, llena de tensiones internas, con un Brian Wilson que llegó a pesar 150 kg en 1982 y que acabaría por dejar a los Beach Boys. Por si fuera poco, en 1983 murió Dennis Wilson. El resto de la banda se dedicó a sobrevivir más como un grupo de revival que como lo que fue, uno de los mejores grupos de la historia. Para el recuerdo queda ese hit que fue “Kokomo”, un tema que rezuma ochenterismo por todos sus poros y que colaron en la banda sonora de la película “Cocktail”. Fue su primer número 1 en años. Por otro lado, a finales de los 80’s Brian Wilson comenzó a mostrar signos de mejoría e incluso fue capaz de grabar su primer álbum en solitario. Brian Wilson mejoraba y los Beach Boys era una banda condenada irremediablemente al circuito de revival. A principios de los 90’s tuvieron 15 minutos de fama con un recopilatorio al que le debo el interés por su música. Era uno de esos recopilatorios en los que además se incluía un “megamix” horrendo… pero que en aquél momento me encantó.

En 1998 moría Carl Wilson de un cáncer de pulmón. Y sería Brian Wilson quien mostraría la cara amable de la historia. Su recuperación, más o menos, era un hecho. Grabó varios discos y en el nuevo siglo XXI se decidió a recuperar lo que le pertenecía, su memoria de los Beach Boys. Repescó Pet Sounds en una serie de conciertos casi míticos y ya en 2004, tras cerca de 40 años, acabó grabando Smile tal y como lo concebió. O por lo menos eso dijo.

Sin despreciar en absoluto sus primeros discos, que contenían singles que han sobrevivido en la memoria popular casi medio siglo, está claro que la etapa de los Beach Boys Pet Sounds-Good Vibrations-Smaley Smile es espectacular. Y la gran duda es qué hubiera pasado si Brian Wilson hubiera sido emocionalmente más estable y hubiera podido continuar haciendo música sin caer en ese “retiro forzado”. Entra dentro de las competencias de la ciencia ficción, claro, pero a uno le queda la sensación de que algo grande se ha perdido.

Canciones:

The Beach Boys: “I can hear music”
The Beach Boys: “‘Til I Die”
The Beach Boys: “Heroes & Villains”

07
Abr
08

The Beach Boys (1)

Llevo una temporada obsesionado por la música de los Beach Boys. Sin saber por qué, de repente me ha dado por repescar su material. Resulta una evidencia que hoy en día a los Beach Boys se les recuerda, generalmente, como un grupete de jóvenes que a principios de los 60’s hacían alegres canciones surf sobre playas, olas, coches, chicas y diversión. Esa es la primera imagen que aparece cuando se menciona este nombre. Esa, o la de un Mike Love con pinta de pureta horterilla, con una gorra de beisbol perenne y una camisa hawaiana, que es, a la postre, la imagen de la banda de los 80’s en adelante. Popularmente no es conocida esa etapa en la que los Beach Boys hicieron sombra a los mismísimos Beatles (y a The Byrds, y a Love, y a …) en el trono del pop. Poco importa, está claro que los Beach Boys y Brian Wilson en particular marcaron un hito casi insuperable en su etapa Pet Sounds-Good Vibrations-Smaley Smile, y es una verdadera tragedia para la música que Wilson se hundiera en su miseria lisérgica y psicológica cuando estaban en la verdadera cúspide.
La historia es más o menos conocida. En 1961 se crea la banda, formada por los hermanos Brian, Carl y Dennis Wilson, un primo suyo, Mike Love y un amigo, Al Jardine. El señor Wilson padre, músico frustrado, vio un filón en sus retoños, capaces de combinar unas armonías vocales que bebían del emergente pop y doo-woop que tenía por tótem a Phil Spector con la energía del rock n’ roll. Para darle más personalidad a la cosa, bebían de las fuentes del emergente surf rock. Aunque popularmente se les relaciona con el movimiento, The Beach Boys no eran exactamente un grupo de Surf Rock como lo podrían ser The Ventures, Surfaris, Jan & Dean o Dick Dale & his Dale-tones. Papá Wilson no era precisamente un padre amoroso, le daba al alpiste cosa mala y más de una yoya se llevaron sus hijos, y si no que se lo digan a Brian Wilson, quien se quedó sordo de un oído a causa de una de sus palizas.

De izquierda a derecha: Dennis Wilson, Al Jardine, Brian Wilson, Carl Wilson, Mike Love

Entre 1962 y 1965 grabaron la friolera de 10 LP’s, con muchos de sus clásicos por los que se les conocería toda la vida: Surfin’ Safari, Surfin’ USA, Surfer Girl, California Girls, Help Me Rhonda, Barbara Ann, … una discografía aclaparadora que además mostraba su capacidad para realizar versiones de clásicos (Then She Kissed Me, Why Do Fools Fall In Love, …). Esta es la etapa que todo el mundo tiene en mente. Lo curioso del tema es que los Beach Boys no eran surfers. El único que realmente amaba la playa y el surf era Dennis Wilson, el más carismático de los hermanos, si bien también considerado el que menos talento musical tenía. Para cerrar la historia con una paradoja, Dennis Wilson murió en 1983, accidentalmente, ahogado cuando practicaba buceo, de una manera bastante estúpida (desde la barca de un amigo, lanzaba objetos que luego bajaba al fondo a recuperar). Carl Wilson era el que tenía mejor voz, además suya es la voz aguda tan característica de sus armonías vocales. Pero sin duda alguna, el talento de la banda estaba en manos de un tipo tan genial como desequilibrado, Brian Wilson. Y debido a su carácter retraído, se complementaba muy bien con Mike Love, auténtico showman de la banda, capaz de darle la vuelta a las composiciones de Brian Wilson y dotarlas de una pátina de optimismo y diversión.

Por su visión más avanzada de la música de la banda, Brian Wilson era el que más chocaba con su padre. De hecho, en su autobiografía “Wouldn’t it be nice”, papá Wilson no sale muy bien parado. Como anécdota de la primera época cabe señalar el hecho de que Chuck Berry reclamó los derechos de “Surfin’ USA” por considerarlo un plagio de su “Sweet Little Sixteen”. No estoy yo por la labor de considerar si tenía razón o no, desde luego las composiciones son sospechosamente parecidas, pero el caso es que papá Wilson le cedió esos derechos, no sólo de la música sino también de las letras, lo cuál es totalmente absurdo. Todo eso sin decirle nada a su hijo Brian, compositor del tema, quien estuvo 25 años sin saber nada al respecto.

Portada de su obra cumbre

Los Beach Boys se habían convertido en un grupo tremendamente popular, en el grupo de América. Brian Wilson, sin embargo, no era una persona que disfrutara de la vida de músico, girando sin parar, de hecho, era Mike Love quien llevaba el peso en los conciertos. Ya en 1964 dio el primer aviso, y se negó a llevar ese ritmo de giras. Brian Wilson sólo participaría en algunos conciertos, pero para completar sus partes en las giras maratonianas, contrataron a un músico que se había creado cierto bagaje en la escena californiana, Bruce Johnston. Johnston estaría en la banda como miembro más o menos fijo hasta los 80’s.

Estaba claro que Brian Wilson quería llevar más allá la música de la banda. Dar un paso adelante y alejarse de las canciones de surf pop rock. De hecho, Wilson, quien con 21 años ya ejercía de productor, estaba muy interesado tanto en los experimentos de su adorado Phil Spector como en la nueva música que venía de Inglaterra con unos Beatles que habían logrado evolucionar. Aunque fans como Keith Moon de The Who jamás se lo perdonaron, la idea que tenía en mente Brian Wilson era tirar hacia el pop. Brian Wilson se había convertido en el cerebro y principal compositor. Sin embargo, no se puede decir que fuera un tipo equilibrado. Con tendencia a la depresión y a la paranoia autodestructiva, sólo le faltó entrar en contacto con las sustancias psicotrópicas. La cosa fue del siguiente modo: Cuando Brian Wilson escuchó el álbum Rubber Soul en el que los Beatles daban un paso alejándose de las alegres melodías pop-rock, se dio cuenta de que eso era lo que él quería para su banda. Y decidió experimentar al máximo, dando rienda suelta a sus instintos, lanzarse a la época psicodélica, buscar su propio Rubber Soul. El resultado es Pet Sounds, de 1966, el mejor disco de los Beach Boys y uno de los mejores discos de la historia. Esa evolución, sin embargo, no fue una cosa que sus compañeros de grupo acabaran de entender. De hecho, el nombre de Pet Sounds viene de una broma con mala uva que Mike Love le comentó a Brian Wilson, diciendo que esas tomas “raras” que grababan parecían música para perros. Brian, por su parte, recuerda esa época con algo de mosqueo. Declaró que “los beach boys sólo le querían para escribir canciones como churros”. El caso es que en Pet Sounds no hay ni rastro de surf pop rock. Es un pop psicodélico en el que Brian vació su alma. Experimentó con instrumentos, tempos, temáticas y armonías. Jamás las voces de los Beach Boys sonaron tan bien.

Foto promocional… no busquéis, no aparece Brian Wilson. El de la perilla es Bruce Johnston.

Temas como “God Only Knows”, “I know there’s an answer” o “Sloop John B.” rubrican uno de los hitos del pop de los 60’s. Una canción como “You still believe in me”, con esos timbres y bocinas de bicicleta como parte de la instrumentación es pieza clave para entender cómo habían cambiado las cosas.

CONTINUARÁ

Canciones:

The Beach Boys: “Surfin’ Safari”
The Beach Boys: “California Girls”
The Beach Boys: “You still believe in me”




abril 2008
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