Archivos para 27 abril 2009

27
Abr
09

USA Kar Tour Spring 09 – Los Angeles (y 2)

Con el buche lleno y un sol de justicia, enfilo hacia Venice Beach. El camino desde Sunset hasta Venice es largo, unos 40 minutos, que aprovecho para pegar un repaso a la radio local. Hay mucha basura en forma de emisora dedicada a la comunidad latina, varias de ellas en español, y con una programación basada en reguetones y ese tipo de cosas. A pesar de todo, doy con una emisora interesante en la que se programan rock actual y también grandes éxitos de los últimos 20 años, combinando los últimos singles de The Killers o Depeche Mode con clasicazos en toda regla de Nirvana, Green Day o Smashing Pumpkins.

Cuando llego a Venice, me doy cuenta de que no he sido el único con esa idea. Probablemente porque el día acompaña, la zona está abarrotada de coches y el aparcar se convierte, una vez más, en utopía. De modo que parking otra vez, y tengo la sensación de que me estoy dejando el sueldo en parkings.

El paseo de Venice Beach se me antoja mucho más turístico que la última vez que estuve, seguramente por ser sábado por la tarde. La multitud y la presencia policial aleja a una serie de freaks y de gangs de la zona. No quiero decir que no pululen por ahí, freaks los hay siempre, y también una serie de hispanos con pintas que no quisiera ver en un callejón oscuro. Sin embargo todo es más, digamos, estándar. Me paseo entre los puestos de los hippies (genuinos), las tiendas de objetos extraños y otras tiendas de ropa y complementos más o menos alternativos.

Cuando el sol comienza a ponerse, me descalzo, me arremango los pantalones y entro en la playa. Cerca de la orilla, me siento y le hago mi particular homenaje a The Doors escuchando “Moonlight Drive”. En algún lugar no muy lejos de aquí, pero hace más de 40 años, Ray Manzareck se topó con su antiguo colega Jim Morrison. Éste le mostró unos poemas en los que había estado trabajando. Concretamente uno que acabaría siendo “Moonlight Drive”. A Ray le encantó ese material y le propuso a Jim formar un grupo. El resto, como se suele decir, es historia. ¿O tal vez eso sólo ocurriera en la película de Oliver Stone? Qué más da. Luego me acerco al agua, dejo que moje mis pies. Está helada, a pesar del calor que ha hecho todo el día. Y allí dedico un pensamiento a Dennis Wilson, el único y verdadero surfer de los Beach Boys.

Cuando el sol comienza a desaparecer, considero que ya es hora de volver a la ciudad, lo cuál me cuesta más de la cuenta debido al tráfico. Descanso en el hotel un rato, y ya bien avanzada la noche, salgo en dirección a una zona ya conocida de Sunset Strip. Podría ir a otros sitios, pero estoy solo y me apetece la tranquilidad de lugares ya controlados. Ceno en una pequeña pizzería que hay justo enfrente del Viper Room. Me extraña ver en la tele el partido del Barça de ese día, en diferido. Le pregunto al dueño y me comenta que había vivido en Inglaterra varios años, y que le gusta el “soccer”. El restaurante está vacío, y dueño y camarero se sientan conmigo a ver y comentar el juego, en una situación muy extraña: qué diablos hago yo viendo un partido del Barça a las 11 de la noche en una pizzería de Los Angeles??? Miro un rato el encuentro mientras ceno y luego me marcho. Desde el Viper Room se oyen sonoridades rockeras, lo cuál contrasta con lo del viernes, cuando una cola de negros y de blancos disfrazados como negros aguardaba en la puerta, y desde allí surgían sonidos de lo que se da en llamar R&B (aunque para mí, R&B es Martha & The Vandellas o The Temptations, no eso).

Por esa zona se mezcla el público más rockero con aquellos que se mueven en ambientes más convencionales. Estos últimos van muy arreglados, americanas, vestidos de noche y tacones abundan. La acera entre el Whisky A Go-Go y el Roxy está bastante llena. Me decanto una vez más por el Cat Club, donde tocan una serie de bandas locales. El segurata de la puerta, extremadamente amable pero estricto (qué emoción cuando me pide una identificación para comprobar que no soy “underage”) me pregunta que a qué banda voy a ver. Le cuento que a ninguna en especial, lo que haya. Y le pregunto que cuál es la mejor de esa noche. Un par de tipos que están hablando con él me dicen que “la mejor ya ha tocado” (nota para los lectores poco avispados: hablan de su banda). Se me presentan y me comentan su agenda de conciertos, y me dicen que también tienen un grupo de versiones de Led Zeppelin.

Dentro un combo punk descarga su energía, me recuerdan un poco a esos Electric Frankenstein que tuvieron sus cinco minutos de fama, pero en malo. En el tiempo de ir a la barra y pedir una cerveza, ya han acabado y dan paso al siguiente grupo. Se trata de una banda con un cantante que ronda peligrosamente la cuarentena y luce una camiseta muy molona de Jane’s Addiction, con un cartel de uno de sus shows de fin de año. El resto del combo es más joven, especialmente el guitarra rítmica, luciendo una Flying V y melena jevi al viento. No están mal, su música bascula entre el rock “alternativo” de los 90’s y el hard rock más ramplón, a lo que contribuye el guitarrista jevi, que para mi gusto, se carga algunos temas. El local está bastante vacío, supongo que el efecto Festival de Coachela se nota. Siento las miradas posadas en mí, ya que soy el único que va solo y que no es amigo, conocido o fan del grupo. Entre esto y los comentarios de los chicos de la entrada, se me ocurre que me han tomado por una especie de cazatalentos en busca de la próxima gran banda. En el escenario tocan una versión del “Wax extasic” de los olvidadísimos Sponge, sorpresa agradable. Y cuando acabo mi cerveza, tras un rato, me voy. Lo siento, chicos, pero NDK Records no está interesada en vosotros.

El día siguiente, domingo, lo dedico a las compras y a ir tirando hacia San Diego. Paro en un par de librerías buscando infructuosamente la autobiografía de Aerosmith “Walk This Way”, sin suerte, y desayuno en Jack In The Box mi ya típica hamburguesa con Dr. Pepper’s. Y de camino a San Diego, paro en uno de esos outlets maravillosos de este país, donde es demasiado fácil perder los ahorros, la cabeza y la decencia, gastando en marcas americanas (Calvin Klein, Converse, Vans, Nike, …) a precios realmente muy bajos. La temperatura es de unos implacables 95ºF, unos 35ºC y la próxima semana promete ser calurosa. A media tarde llego sin incidencia alguna a La Jolla (San Diego), última parada de mi periplo americano.

Canciones:

Sponge: “Wax Extasic”

Thin Lizzy: “Dancing in the Moonlight”

Kortatu: “La Línea del Frente”

25
Abr
09

USA Kar Tour Spring 09 : Los Angeles pt.1

Es una ocasión singular la de que deba pasar una semana en la Costa Este y otra en la Costa Oeste, como para dejar escapar la oportunidad de pasar un fin de semana en Los Angeles. Así que allí estaba el viernes, en esa tesitura del viaje completamente en solitario, cual Neil Cassidy y Dean Moriarty de la generación MTV. El vuelo de Washington D.C. a L.A. fue el más chungo que he vivido en mucho tiempo. Imaginad un avión con tres filas de asientos: 2 a un lado, 5 en el centro y 2 al otro. Obviamente, el azar o el jodido Murphy hizo que me tocara en el medio de todo. 5 horas encajonado. El horror.

Pero bueno, el fin era lo que contaba. Al llegar a L.A., vuestro viejo amigo Kar el Paleto hizo de nuevo aparición estelar, esta vez a la hora de alquilar un coche. Noche en la ciudad, y yo con un coche automático, con 3 posiciones de palanca de cambios: paro, adelante y atrás. Hasta ahí todo fácil, salvo el hecho de no saber qué hacer con el pié izquierdo. El navegador también a punto: aventura sí, pero no me apetecía perderme y aparecer en Copton o South Central rodeado de negros con recortadas. El caso es que el coche, aunque automático, también tenía una opción de ponerlo en modo manual, y aunque no tuviera embrage, poder entrar las marchas manualmente. Pues sí, amigos, lo habéis adivinado: sin saber cómo, puse el coche en modo manual e hice todo el trayecto en primera, poniéndome por momentos a 90 km/h. Ya decía yo que esa escandalera que armaba el motor no era normal, por más automático que fuera el coche…

En fin, llegué sano y salvo a un cutre hotel que tenía en Sunset Strip, donde digamos que no necesitaba el inglés para nada. Era noche, y para mí, con mis tres horas de diferencia de costa a costa, más de noche. Me había levantado a las 6h y para mí eran las 3AM, así que decidí cenar y dormir. Pero para cenar, no iba a ir a cualquier sitio: me fuí a cenar al mítico Rainbow Bar & Grill. Y allí estaba, en el mismo lugar en el que Axl y sus huestes grabaron la ficticia despedida de soltero para el vídeo de November Rain, o donde los Led Zeppelin la liaban parda. Pues la verdad es que no se come nada mal. Una hamburguesa grasienta mientras escuchaba jitazos de Poison o de Alice Cooper. Una cervecita, y a la cama, que ya no podía con mi alma.

El día siguiente prometía ser intenso. Aunque una vez más no tuve suerte a nivel de conciertos. Ese fin de semana se celebraba el festival de Coachela, que acaparaba todas las miradas, y claro, ningún promotor quiso programar un concierto interesante ese finde. Por un momento me tentó el ir a ver a Paul McCartney al festival, pero los 200$ me frenaron (para el viernes no había a la venta entradas de un día). Otra vez será… y os adelanto que tal como están los acontecimientos, habrá más veces.

El sábado dormí hasta que el sol ya no me dejó alargar el suenyo… jodidos americanos, el concepto “persianas” no existe para ellos! Y mi primer objetivo era Amoeba Records, enorme tienda de discos con un material de segunda mano potentísimo. Y también de vinilos, pero no me quise arriesgar a que mis vinilos sufrieran la “delicadeza” del personal de handling del aeropuerto, así que sólo CD’s. Es cuestión de paciencia y de remenar entre cientos de pedazos de mierda en forma de CD para encontrar algunas cosas muy interesantes a precios ridículos: Rolling Stones, REM, Spacehog, Kid Rock… aproveché también para comprar el nuevo disco del gran Chris Isaak, que todavía no había visto en las tiendas espanyolas. Y luego, pues nada, un paseíto por Hollywood Avenue, subir y bajar Sunset Strip, y con eso se me hizo toda la manyana. Hay que recordar que L.A. es muy grande, que cualquier desplazamiento requiere tiempo, y luego está el problema del aparcamiento. En esa ciudad es imposible dejar el coche en la calle. Así que nada, a pagar se ha dicho.

La comida, como no podía ser de otro modo, fue una enorme hamburguesa de la mejor cadena de ese país, Jack In The Box (aaarrrrggghhhhh), regada con Dr. Pepper’s, en mi particular homenaje al mundo del Chinese Democracy. No había probado nunca esa bebida, y es extranyamente adictiva, será por lo dulzón. Y con un sol de justicia (debían rondar los 32°) enfilé hacia Venice Beach. Pero eso os lo cuento otro día.

Canciones:

Poison: “Talk Diry To Me”
Depeche Mode: “Wrong”
Pixies: “I Bleed”

17
Abr
09

USA Kar Tour 09 – Whasington (y 2)

Parece mentira que mañana ya se acaba la primera etapa de este USA Tour 09, la de Washington. Parece que fue ayer cuando llegué y mañana ya me voy. En fin, mi nivel de paletismo ha ido decreciendo, de lo cual, lo sé, mis cientos de miles de lectores se congratulan: ahora soy un yanki más. Y siempre es agradable saber que hay gente peor que tú. Ayer tuve “sopar de germanor” con la gente con la que estoy asistiendo a un curso. A saber, un par de señoras de Indianapolis (que con todo mi respeto para las señoras mayores, no sé qué diablos hacían allí, pero bueno, le daban el punto marujil a las sesiones), un filipino americano, un hindú americano y un jordano jordano (de Jordania, vamos). Pues bien, el jordano no sólo tuvo la misma confusión que yo con el aeropuerto de Dulles (por Dallas), sino que aterrizó en la capital de Texas. Realmente!! Y el tipo le da la dirección al taxista, y cuando llegan a Dallas ciudad, y al no encontrar nada, es cuando se dan cuenta que la dirección corresponde a Chantilly, Virigina. Qué grande!! Por lo demás, una cena en un típico restaurante de una cadena americana, Damons, y aquí está Kar, en plan allá donde fueres, haz lo que vieres, metiéndose entre pecho y espalda un platazo de ribs with BBQ sauce que no se lo salta un gitano. El tema comida, sano, lo que se dice sano, no estoy comiendo estos días, no. Vamos, que a la vuelta, dieta de verduritas.
El caso es que estos días he vuelto a tener muestras del caracter americano, o por lo menos de lo que me parece que es. Son gente amable, que se suele mostrar encantadora y participativa en un grupo, pero en realidad son cerrados y no es más que una manera de mostrar su cortesía. No deja de resultarme curioso, por momentos parece que quieren ser tus amigos del alma, pero en realidad es sólo su pose de cordialidad. ¿Poco sincero, tal vez? Probablemente, pero no me da la impresión de que sea a mala fe. Simplemente, son así. Yo, por el contrario, como buen puerco asocial que soy, si alguien no me cae especialmente bien, no trato de mostrarme como su amiguito de toda la vida por una convención social. Es otra opción, claro.
La curiosidad del día ha venido por parte de una de las señoras de Indianapolis. No sé a qué diablos ha venido, pero el caso es que me ha contado que a los oriundos del estado de Indiana se les llama “hoosiers”. Yo he recordado aquella película de baloncesto, con Gene Hackman y Dennis Hopper, “Hoosiers, más que ídolos”, ahora entiendo el título. Y la marujona me ha contado que estuvo participando de extra en la filmación. Qué cosas.
Extrañamente, hoy el día se ha levantado “sunny & bright”. Las previsiones meteorológicas de la tele aquí son brutalmente exactas. Total, que me las he apañado para acabar antes y largarme de nuevo a Washington DC. Esta vez, con mis 3,10$ preparaditos para el autobús, he llegado al centro sin problemas. La zona monumental la verdad es que impresiona. Espectacular, muy a lo grande, he paseado por lugares por todos conocidos gracias a cine y tele. Lugares como el World War II Memorial, el monumento a Lincoln, con esas escaleras, ese estanque y el obelisco de fondo, una vez más, recordando a Jenny la hippie corriendo por el estanque llamando a Forrest que está en el estrado… sí, me encanta Forrest Gump… aunque creo que eso ya lo dije. Luego una parada técnica para merendar, hot dog en un puesto ambulante y una coca-cola (ya os lo dije, totalmente integrado), y he recorrido todo el paseo hacia el Capitolio. En una tarde como hoy, estaba muy bien, solecito y lleno de gente practicando deporte en las múltiples zonas de césped, y sobretodo, muchísimas personas corriendo. Y al final, llegada al Capitolio. Muy turístico todo, pero a pesar de ello, muy bonito.
Y a la vuelta, el taxi de rigor, no me apetecía pasarme una hora larga entre metro, autobús y el transporte de Dulles al hotel. Mi taxista de esta noche por lo menos tenía GPS. Ha resultado ser un inmigrante de Nigeria que me ha proporcionado una sesión de ska y otras sonoridades jamaicanas durante todo el trayecto. Tras la charlita absurda de rigor, me ha hecho una pregunta que comienza a ser habitual: cómo es el impacto de la crisis en España. En fin, le cuento, más o menos. Y luego, otra vez, cae otra pregunta de las típicas, sobre el toreo. En esos casos, acostumbro a soltar el discurso de siempre, que si no es tan popular como pudiera parecer, que si depende de la zona de España, que si a la juventud le suele interesar poco, y acabo diciendo que personalmente me parece una aberración que debería estar prohibida. Pero es que lo del nigeriano me ha dejado descolocado. Me ha hecho una pregunta sobre “two bullfighters that are brothers”… no tengo ni idea, pero me daba la impresión que se refería al Fran Rivera y su hermano… hasta aquí ha llegado el tomate??? En fin, dejemos un espacio para la reflexión acerca de la decadencia de la sociedad americana. Y mañana, próxima parada, Los Angeles.
Canciones:
Phoenix: “Long Distance Call”
Frank Sinatra: “It was a very good year”
Stone Temple Pilots: “Vasoline”
15
Abr
09

Kar USA Tour 09 – Washington

Mi tercera noche en Washington, y espero que el jet lag me perdone y me deje dormir más de cuatro horas de un tirón. Y yo que siempre pensé que esto del jet lag era una pijada. Pues no señores, es, más bien, una putada. El caso es que aquí estoy, en un pueblo en medio de la nada llamado Chantilly, todo muy bucólico, muy propio de esa zona más histórica de EEUU, más cercana a sus antepasados británicos… pero como suele pasar en este maldito país, todo está muy lejos. Ok, puede parecer un comentario pueblerino. Pero es así. Y de hecho, en los dos días y medio que llevo por aquí, me he sentido cual Paco Martínez Soria en alguna que otra ocasión.
La primera, a la llegada al aeropuerto. La última hora de vuelo fue complicada, demasiado viento, y demasiado meneo para el avión, así que salí de mi asiento algo mareado y aturdido. Y cuando piso aeropuerto, oigo por megafonía un “Welcome to the Dulles Airport”, que por un momento me dejó helado… había confundido el nombre del aeropuerto (Dulles) con la capital de Texas, Dallas, y por una fracción de segundo me temí que me hubiera equivocado de vuelo (???) y hubiera ido a parar al terruño de J.R.!! El trámite aduanero resultó más sencillo de lo que se pudiera esperar y no tardé en llegar a mi destino, una suerte de hotel de campiña, muy cerquita de la empresa donde iba a pasar toda la semana.
Como quiera que mis aventuras y desventuras profesionales carecen del menor interés, me centraré en comentar que las noches de domingo y de lunes fueron bastante malas. Además, para estos casos, me suelo tomar una pastilla de diazepan, que me proporciona unas horas de sueño. Artificial, pero sueño no obstante. Cuatro horas, para ser exactos. Lo malo del diazepan es que duermo, pero me provoca unos sueños rarísimos. O por lo menos, lo achaco al diazepan. Igual es pura casualidad, pero esos sueños me tienen intrigado, sobretodo porque desfilan por ellos muchas personas que conozco. Tal vez alguna de ellas seas tú… avisad@ estás.
Ayer por la tarde, al acabar, me quedé en el hotel. Tenía faena, y también aproveché para ir un ratito a la sala de fitness, que con tanto viaje y tanto mal comer, me parece que estoy perdiendo esa apolínea figura que siempre ha impresionado a las mujeres, y luego a la piscina. Es lo que tiene estar en un hotel más vacacional que de negocios. La piscina tenía un agua demasiado turbia, así que el baño fue breve, y la noche se cerró con una cena frugal, algo de trabajo en la habitación, un ratito de lectura y a dormir. Algo trepidante, lo sé. Cuando estoy fuera siempre tengo esa fantasía de toparte con una joven viajera solitaria, melena rubia ojos azules, que habla inglés con acento del este de Europa y lee a Carl Jung mientras se toma un té en el bar. O algo parecido. En su lugar, me topo con la recepcionista, una tipa que siempre que me atiende está masticando algo (acaso se pasa toda la tarde comiendo???) y gasta un inglés ininteligible. El mundo está lleno de decepciones para aquellos que usan su imaginación, amiguitos.
Y hoy, en contra de los elementos, véase frío, viento y algo de lluvia, he decidido que iría a Washington DC. El chofer del hotel me acerca al aeropuerto, donde podré tomar un autobús. Por el camino, me cuenta que es salvadoreño, y se dedica a preguntarme por la situación en la UE (??!!). Y al coger el autobús, vivo otro momento de Kar El Paleto goes to the city. No recordaba que en los autobuses americanos el conductor no toca el dinero, hay una suerte de expendedor de billetes que NO da cambio. Y ahí estoy yo, con mi billete de 5$ sin poder pagar los 3,10$. EL conductor me dice que me busque la vida, que pida cambio a alguien. Al verme reticente, se levanta y a voz en grito dice “Anyone can change 5 bucks to this guy?”. Enrojecido miro al fondo, y una mujer mayor con aspecto de inmigrante armenia, pañuelo en la cabeza incluído, me hace una señal. La pobre mujer me da tres billetes de dolar. Le propongo darle el mío de 5$ a cambio, y me dice que no, que ni hablar, que no hace falta que le dé nada. No puedo evitar pensar en ello y sentir una mezcla de entre ternura, agradecimiento y vergüenza… vergüenza porque yo en su lugar hubiera cogido el billete de cinco, cambiando 3 por 5 sin dudarlo. Y en su lugar, la pobre vieja me DABA los 3 dólares. Afortunadamente, otro viajero sí tenía 5 billetes de 1, y me cambió, de manera que me ahorró el sablearle los 3$ a la vieja (aunque se lo agradecí enormemente). To er mundo é güeno, que diría aquél.
El viaje a Washington DC nos lleva unos 40 minutos, y luego hay que tomar un metro hacia la zona monumental. El viajero que me cambió los 5$ debía pensarse que acababa de salir del pueblo por vez primera, porque al verme mirando la máquina expendedora de billetes del metro, buscando como estaba la parada adecuada, no duda en dirigirse a mí y explicarme que hay una cosa que se llama metro, que hay que meter dinero en esa ranura, y que te dan un cartoncito que luego meterás en la ranura de esos tornos de allí, pero ojo, que al pasar tienes que recuperarlo de nuevo, y cuando llegue el tren, te metes dentro. Obviamente, le seguí el juego y me hice el tontito. Total, ya había quedado como un paleto, qué más daba que ese viajero buen samaritano pensara que era la primera vez que veía un metro.
Y por fin, parada en pleno downtown, no muy diferente del downtown de NYC o de LA, y en un par de manzanas, llego a la Casa Blanca. Me sorprende ver a un hippy con un tenderete de protesta antinuclear justo enfrente, y no puedo evitar ponerme a charlar con él. No es que me interese mucho su causa, pero como personaje, el tío no tenía precio. Llevaba la pertinente barba, un gorrito de estibador con las barras y estrellas, y unos “peace” pintados en la cara. Para cuando bajo hacia el memorial de la 2ª Guerra Mundial y el obelisco (que me lleva directamente a esa escena de Forrest Gump, cuando se reencuentra con Jenny), el tiempo está peor. He salido con una mísera chaquetilla, y no sólo estoy helado, sino que además la llovizna se transforma en lluvia. De modo que decido que ya basta por hoy. Y mañana, ya volveré para ver el Capitolio, y lo que haga falta.
Para volver, decido no pasar aventuras y coger un taxi. Me equivoqué. El taxista no tiene ni idea de cómo llegar al hotel, y al final me veo a mí mismo tratando de indicarle. Eso sí, el taxímetro corriendo. Yo soy así. Altruista. Pero al final llegué. Sano y salvo. O salvo, al menos.

Canciones:

Pear Jam: “Garden”
Los Flechazos: “Suzette”
Phoenix: “Too Young”

13
Abr
09

Lo mejor de la semana. Semana 6.

Después de haber hecho novillos unos días, si hoy es domingo, esto es “Lo Mejor De La Semana”. Escribo estas líneas desde un avión que me está llevando con destino a Washington, anotación ésta, de ningún modo accidental. Así aprovecho para explicar que esta noche comienza el USA Kar Tour 09, que me llevará 2 semanas por los Estados Unidos, y que seguramente se verá reflejado en este, vuestro blog. Pero como no quiero adelantar acontecimientos (tan sólo mencionarlos, más burda que sutilmente, para anunciar futuras intenciones), lo adecuado en una noche como la de hoy es retomar el top 3 de una semana festiva. Para algunos. Aunque trabajando o no, lo innegable es que el ambiente no es el convencional. Vamos, pues, con la lista:

3.- The Thrills – “So Much For The City”: ¿cómo acabé comprando este CD? La verdad es que leí una referencia sobre este disco en el libro “1001 discos que hay que escuchar antes de morir”, un título pretencioso para una guía de discos que no está mal. El segundo paso fue toparme con una web de venta de CD’s de 2ª mano que me recomendaron, http://www.secondspin.com. Lo siguiente fue hacer un filtrado por CD’s de entre 0’99 y 3 $ y encontrarme este título entre la lista. Por ese ridículo precio me compro cualquier cosa. En mi caso, 15 CD’s por un precio de unos 50€ al cambio, gastos de envío incluidos y en perfecto estado. ¿Y el disco? Se me olvidaba. Pop californiano con sonoridades a Love, a Gram Parsons o incluso a The Byrds, todo muy acústico. Sorpresa agradable.

2.- Quantum Of Solace : He de reconocer que nunca me han interesado las películas de James Bond de los 90’s. Ni con aquél extraño Timothy Dalton, ni con Pierce Brosnan, ni con Daniel Craig. A alguna que le di una oportunidad me aburrió cosa fina. Tanta persecución, tanto saltito, tanta tontería inverosímil. Hoy, sin embargo, he tenido que ver ésta, a la sazón, la última que se ha estrenado del espía, la oferta en el avión no era muy alentadora. Y, oh, sorpresa, me ha gustado. O como mínimo, me ha entretenido lo suficiente como para verla entera sin pedir la hora. Tal vez sea verdad el cambio de rumbo que decían se le iba a imponer a la saga. Lo mismo debería recuperar la anterior, Casino Royale.

1.- Viaje a USA : Siempre lo digo, un viaje de trabajo no es un viaje de placer, ni nada que se le parezca. No me voy a poner ahora a hablar de las desventajas. Pero ya que me esperan 2 semanas en el país, prefiero sacarle el lado bueno. En esta ocasión, me lo quiero tomar como una pequeña aventura que incluye un fin de semana a mi aire, y como el trabajo en estos 15 días se basa en recibir cursos y hacer reuniones, tengo la esperanza de tener tiempo para disfrutar también de un país que siempre me ha gustado. Así que creo que se merece el número uno. Ni que sea por aquello de que el que no se conforma es porque no quiere.

Canciones:

Bob Marley: “Get Up, Stand Up”
Los Rebeldes: “Mía”
Jack White/Alicia Keys: “Another Way To Die”

10
Abr
09

Milán – Brasil

Bueno, amigos… no tengo perdón de Dios, y lo sé. Tengo abandonado este blog durante demasiados períodos. En esta ocasión, la travesía por el desierto ha sido de casi 40 días con sus 40 noches pertinentes. Y a pesar de que tengo justificante firmado por mi mamá, esa espada de Damocles pende, bajo el nombre del quiero y no puedo, sobre mi cabeza. En fin, Travellin’ Kar vuelve, y como suele pasar en esos momentos, cual maridito adúltero que vuelve al nido conyugal, pidiendo perdón y con propósito de enmienda. Y aun a riesgo de acabar convirtiendo estas líneas en una suerte de guía Lonely Planet para tarados y freaks, aquí estamos, relatando unos tumbos que he ido dando por esos mundos y parte del extrangero. De modo que agárrense, que vienen curvas.
1ª parada. Milán. Otra vez. Otra semana. La sensación de dejà vú no podía evitarla, no en vano volvía a ser una semana más, sin haber transcurrido ni siquiera 30 días desde la anterior. En esta ocasión no iba solo, y eso, quieras que no, se agradece. Nunca me ha preocupado demasiado la soledad en los viajes. Sí, hay momentos de bajón, puntuales. Pero también me he dado cuenta de que me gusta demasiado hacer las cosas por mi cuenta sin explicaciones.En esta ocasión la lluvia no hizo su aparición, lo cuál se agradeció. Y la ciudad no estaba tan exageradamente llena de visitantes-negociantes. Pude constatar, no obstante, que el único mito atribuído con cierta parte de razón, a los habitantes de la ciudad, es el de la moda. Tanto hombres como mujeres van elegantes y modernísimos todos ellos y ellas. Y aunque lo fácil sería caer en la crítica hacia el patán que se hace el moderno para figurar, la verdad es que no me dió esa impresión.

Es curioso las tonterías que te hacen pasar un buen rato lejos de casa. Esta vez eran los visionados de un programa de MTV (italiana) que supongo viene de la MTV americana original, que presenta Carmen Electra, lo cuál ya tiene su aquél, y que programa, durante una hora, videoclips de rock bastante majetes. Cada tarde de 19h a 20h, vídeos de Led Zepp, de Metallica, AC/DC y clásicos noventeros como el Self Steem de Offspring o el Basket Case de Green Day. Parece mentira lo que se agradece en esos momentos hacer un poco el burro en la habitación, berreando Whole Lotta Love en calzoncillos como si me fuera la vida en ello. Por lo demás, el risotto a la milanesa (delicioso, en forma de torta de arroz) y unas cervecitas en el pub Dynamo, son lo único destacable. Ah, y que pude volver con Allitalia sin incidencia alguna, más allá de un sobrecargo que parecía Geraldine Chaplin travestida de hombre.

Imagen gratuíta y deliverada de Carmen Electra, presentadora de Chart Blast

2ª parada. Brasil. Claro, en este momento es cuando tú, lector, y me perdonarás que use el masculino, te pones en plan guarrete, y te imaginas una playa estupenda, una caipirinha helada en la mano y rodeado de garotas con tanga y un culo de infarto. Debo reconocer que la fantasía se acabó muy pronto. Curitiba es el primer destino, ciudad interior del sur del país. No os disculpéis, yo tampoco sabía dónde estaba. Dato de interés: en invierno rondan los 5 ºC o menos…

Para que nos situemos todos.

Ellos creen que te entienden en español. Tú crees que les entiendes en portugués. Nada. Y como el inglés brilla por su ausencia, la sensación de entender sólo el 50% de cada frase acaba siendo frustrante. Lamentables circunstancias de trabajo que no vienen al caso me impidieron disfrutar del destino, que de por sí, tampoco parecía ofrecer gran cosa. En estas ocasiones es cuando siempre recuerdo al interlocutor que un viaje de trabajo no tiene nada que ver con el turismo, y en ocasiones, imaginad una jornada de trabajo chunga, con el agravante de que por la tarde no te espera en casa el sofá y una bebida fría, ni tus CD’s de Fun Lovin’ Criminals.

Mi segundo destino, es Sorocaba, muy cerca de Sao Paulo. Aterrizo tras un vuelo que alguien con muy mala leche me ha reservado a las 6h de la mañana, en una pista de aterrizaje en medio de la ciudad, en la que me informan, ha habido varios accidentes graves, ya que se trata de una de las más cortas del país. Información muy interesante. Salimos de la gran metrópolis hacia un hotel de carretera, de modo que muy poco puedo comentar de Sao Paulo, excepto el detalle de que no sólo los policías patrullan todos con chaleco antibalas: también los seguratas de un triste centro comercial en el que cené, trabajan con el chaleco, y con pistola en ristre.

Y no quiero comentar nada más, ya os he dicho que las circunstancias laborales fueron tan lamentables que me han enturbiado mi idea de un país que seguramente merece algún comentario mejor: Podéis buscarlo en cualquier otro blog.

Y eso es todo, de momento. Pero pronto volveré con más. Avisados quedais. Travellin’ Kar os saluda desde no sabe dónde…

Canciones:

The Thrills: “Big Sur”
Elton John: “Saturday Night is Allright for Fighting”
Toots & The Maytals: “Never grow old”




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