07
Mar
13

EL VIAJERO PROFESIONAL DESEMBARCA EN VENEZUELA PT.4 (día uno DCh … después de Chávez)

El día ha comenzado extraño. Sonó el despertador, a la hora prevista. Me afeité, me duché y me vestí de personita seria y formal. Bajé a dar buena cuenta de un desayuno, y a la hora prevista, estaba bajando hacia el lobby, donde había quedado para que me recogieran, y retomar el trabajo. En esas, recibí un sms de mi contacto aquí en Venezuela: Me dicen que en ni en la oficina ni en el cliente han ido a trabajar, y que mejor me quedara hoy en el hotel, pues con el asunto del cortejo fúnebre, estaría todo colapsado. En ningún momento me han hablado de disturbios o de cualquier tipo de problema de seguridad. Por no menos, no mayor del habitual en Caracas. Luego, en una conversación, me insistían en que era una cuestión más de comodidad y de movilidad, que  no de seguridad. Pero luego, acto seguido, añadían la coletilla… “pero nunca se sabe, podría haber algún tipo de problema, esto es impredecible”.

Dicho lo cual, y como quiera que el viernes, día fijado para el entierro, hayan problemas de seguridad o no (que no lo creo, pues con la visita de varios mandatarios internacionales, la ciudad estará militarizada), seguro que hay verdaderos problemas de movilidad, he decidido que lo mejor es largarme de aquí cuanto antes. Que no pasa nada, pero que si pasa, mejor no me pille aquí. Mi vuelo de vuelta estaba previsto para el viernes por la noche, y ahora mismo estoy en una lista de espera para ver si finalmente obtengo plaza en el vuelo de mañana jueves por la noche. Ahora mismo no tengo confirmación, y no lo sabré hasta mañana a primera hora (local). Veremos.

Así, encerrado en una jaula de oro como es este hotel, en un cerro, alejado del centro de Caracas, mejor relajarme y disfrutar del maravilloso día veraniego que se ha levantado hoy, y bajarme un rato a la piscina. Me enteré de que oficialmente sólo los centros educativos estaban obligados a echar el cierre hoy, y sin embargo, según me han contado, la mayoría de los ciudadanos, simplemente, no han ido a trabajar.

A mediodía me han llamado, proponiéndome llevarme a comer. Así, a la hora correspondiente íbamos circulando hacia un suburbio apartado de la ciudad, una zona de clase alta, en un cerro, El Hatillo. Había una extraña sensación dominguera. El horroroso tráfico de la ciudad había desaparecido, como si todos los coches hubieran ido hacia el centro, donde las multitudes daban la despedida a su comandante. Y en El Hatillo, un bonito lugar que ha conservado la arquitectura criolla de casa bajas y fachadas de colores, parecía como si todo lo que ocurría allá abajo, en la ciudad, fuera ajeno, algo que sólo estaba en la tele. Mi acompañante ha aprovechado para rajar y quedarse a gusto contra Chávez y el chavismo, aunque auguraba una nueva victoria del actual vicepresidente, en las elecciones que se han de celebrar de aquí en un mes. Me ha resultado curioso que el discurso ha sido muy parecido al que escuché hace 4 años, en mi primera visita a Brasil, por parte de una persona de allí, cambiando en este caso a Chávez por Lula. No estoy, en definitiva, por la labor de juzgar una realidad tan complicada como la venezolana, y que, ahora que resulta que salen expertos por todas partes, se me antoja muy difícil de comprender si no se está viviendo aquí.

Esta noche, finalmente, he podido ir a cenar al restaurante japonés Benihana, aunque por ir solo, no he podido usar la especialidad de la casa, que es la comida cocinada delante de ti en unas mesas con una plancha y un cocinero que prepara los platos frente a los comensales de cada mesa. Hay que ser, claro, ni que sea un pequeño grupo de tres o cuatro personas. En cualquiera de los casos, muy recomendable. Esta noche me he dado cuenta, también, de que la hora que me he tirado en la piscina ha sido suficiente para quemarme todo el cuerpo como hacía años que no me ocurría. Así que ahora estoy con un calor horroroso y tratando de que nada me toque las piernas o el pecho.

Y mañana, ¿qué? Pues ni idea… tal vez despierto con mi vuelo cambiado y marcho del país. Quizás no es posible. Tal vez se pueda ir a trabajar sin mayores problemas, pero puede ser que los atascos habituales incrementados exponencialmente por la presencia militar y policial lo impida. Igual la calma tensa se siga respirando o a lo peor, explotan los disturbios. Ya me he acostumbrado a la indefinición.

CANCIONES:

Nick Lowe: “So It Goes”

N.E.R.D.: “Sooner Or Later”

The Stone Roses: “Fools Gold”


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