Posts Tagged ‘tv

27
Oct
13

El Peor Videoclip de la historia

Llevo unas semanas enganchado a las últimas temporadas de “Padre De Familia”, y lo puedo decir sin rubor, “Padre De Familia” me gusta más que cualquier otra serie de animación. Que nadie me entienda mal, adoro “Los Simpson”, es una serie que llevo viendo, casi ininterrumpidamente desde que tenía once años y se estrenó en horario nocturno en aquél programa de modernas de la dichosa movida en el que se incluía un episodio, en la 2 (por aquél entonces, TVE2). Menuda cara puso mi padre cuando le dije que quería ver una serie de dibujos a las once de la noche. ¿Alguien más en la sala que viera la serie por vez primera entonces? Sin embargo, la realidad es que han pasado 22 años y la sobreexposición ha sido brutal. Y sobretodo, no nos engañemos, las últimas temporadas de “Los Simpson” resultan tremendamente aburridas. Sigo siendo capaz de descojonarme de risa con el episodio de (por escoger uno al azar) Gabbo, pero veo uno de estos episodios que Antena 3 anuncia a bombo y platillo como nuevos, y me deja frío. De hecho, puede que sea una macabra casualidad, puede que no, pero desde que el actor que doblaba a Homer falleció, los episodios, en general, comenzaron a decaer. También puede ser que Carlos Ysbert tomara las riendas del malogrado Carlos Revilla (quien doblaba a Homer Simpson y a … KITT, el coche fantástico!!) en la temporada 12, y claro, una docena, son muchas temporadas.

El caso es que el otro día, viendo “Padre De Familia”, en una escena Peter está aleccionando a sus hijos Chris y Meg, y menciona lo que califica como “el peor videoclip de la historia”. Ahí saltaron las alertas. El documento que seguía a continuación era espeluznante. Peter Griffin estaba en lo cierto. Es el peor videoclip de la historia. Es el clip de “Dancing In The Street” de Mick Jagger y David Bowie.

Pero antes, pongamos unos antecedentes. Se trata de un dueto que Jagger y Bowie grabaron en 1985. Si repasamos las carreras de ambos en aquella época, podemos concluir que no estaban en su mejor momento artístico. Bowie tenía 38 años por entonces, y estaba en una de sus etapas más flojas, acababa de grabar “Tonight” (1984), que seguía la estela de la fama que le proyectó aquella decepcionante mutación que sufrió su personaje con “Let’s Dance” (1983), si bien conquistó un público y un mercado más masivo. Jagger tenía 42 años, y a los Stones en barbecho, en una de sus crisis de los 80s. De hecho, acababa de grabar su primer LP en solitario, “She’s The Boss” (1985), poniendo sus esperanzas en poder triunfar a lo grande sin necesidad de tener que aguantar a Keith Richards y a su pasado en los 60s y 70s. Algo que no ocurriría jamás.

Total, ambos eran unos cuarentones (Bowie, casi), reliquias de un sonido pretérito que la chavalería veía como algo alejado. Nada que no le pasara a la mayoría de los popes del rock de los 60s y 70s, que iban dejando de ser jovencitos, y perdiendo el respaldo mayoritario de la Juventud (dicho así, en mayúsculas), lo que los llevaba, a menudo, a realizar movimientos absurdos. Una crisis de los cuarenta en plena regla. Échenle la culpa a Pete Townshed y a sus versos lapidarios como “I hope I die before I get old”.

Como mínimo hay que valorar que se trataba de un proyecto de carácter benéfico, enmarcado en los fastos del celebérrimo “Live Aid” de Bob Geldof. La idea que tenían los dos prendas, Bowie y Jagger, era cantar en directo un dueto, estando Sir Mick en el JFK Stadium de Nueva York y Bowie en Wembley. Parece ser que al final lo vieron demasiado complicado, y decidieron tomar un atajo más sencillo. De modo que se lanzaron a la grabación de este clásico del soul, “Dancing In The Street”, que popularizaron Martha & The Vandellas en 1964, y que co-escribió nada más y nada menos que Marvin Gaye. Una gran canción, sin duda. ¿Por qué esa versión y no otra? Podría ser malvado y decir que Bowie estaba dispuesto a grabar cualquier cosa que conjugara el verbo “dance” en su título. Pero en realidad no tengo ni idea del por qué.

Lo que sí que está claro es que en 1985 la MTV era lo más de la modernidad, y la grabación de videoclips resultaba ser algo obligatorio para tener cierta presencia en el mundo de la música. Obviamente, Bowie y Jagger no se iban a conformar con la publicación de un EP de 7”, expresión, dicho sea de paso, que suena tan antigua como el pleistoceno superior.

Y allí es donde la cagan. Porque la verdad es que la versión del tema en cuestión no está nada mal, si bien no aporta gran cosa más que la producción ochentera. Pero bien, en general. No obstante, veamos el vídeo y luego continuamos:

Decorado de mierda, un muro ruinoso y un exterior en lo que parece una mezcla entre hangares y polígono industrial. De noche. Y unos aspectos que asustan. Jagger, no lo olvidemos, ya en la cuarentena, luciendo una de esas camisas de corte anchísimo que se gastaban en la época, pantalones de pinzas vaporosos y unas bambas blancas. Nunca ha sido el paradigma de la elegancia en escena, de acuerdo. ¿Y Bowie? Lo de David Bowie no tiene perdón de dios. Una suerte de mono de una pieza, o pantalón y camisa del mismo tejido, no acabo de apreciarlo, en unos tonos negros y estampado de camuflaje militar. Diríase que ha sido confeccionado a base de bolsas de basura. Y una gabardina digna del detective Colombo.

El clip al completo se compone de los dos divos, solos, bailando la cancioncilla. Bailando. Parémonos en este punto. ¿Vosotros recordáis cuando José Mota (lo siento, me hace gracia este tipo) se pone el disfraz de Blasa y se pone a bailar? Pues algo así. Como si la coca y el alcohol hubiera corrido a mansalva durante las seis horas previas a la grabación, y ambos estuvieran en pleno subidón eufórico. Como cuando te tajas tanto que te desinhibes y acabas en una discoteca a las cinco de la mañana bailando los hits ochenteros de revival como si te fuera la vida en ello, rodeado de tus amigotes que presentan un estado igual de lamentable que el tuyo y os tomáis el bailar “Take On Me” de A-Ha como un trabajo de equipo. Por favor, reconoced que vosotros también os habéis visto en esa tesitura.

Me avergüenza un poco el comentario, por tener un cierto tufillo homófobo, pero es de lo más gay que les he visto hacer a estos dos pollos, Bowie y Jagger. Quiero decir, parecen una imitación del mariquita bailongo hecha por Arévalo. Un chiste de sarasas en una discoteca. Y puedo reconocer que como amante de los hits más ochenteros, me gusta mucho esta “Dancing In The Street”, y que probablemente hacer el monguer de esa manera es la mejor manera de mover el buyate a su ritmo. Pero, y ya me perdonaréis mi mitomanía y mi seriedad, no me gusta ver a dos colosos como David Bowie y Mick Jagger dejando para la posteridad un documento gráfico más digno del de mis primos en la boda de nuestra prima segunda. Por favor, repasad momentazos como el minuto 2:35 , 2:05 o 1:55.

Y ya está. Y ese es el videoclip. Ni un cuerpo de baile. Ni un decorado de más. Todo grabado en una noche, como si fueran esos furtivos que no tienen permiso de rodaje. Hay que reconocerles, no obstante, su sentido del humor, o de la oportunidad, mírese como se quiera, para grabar un vídeo meneando sus culos juntos, haciéndose esas carantoñas, después de los ríos de tinta que corrieron en su época sobre una supuesta relación erótico-festiva entre ambos cantantes en los 70s. Verdad o mentira, la ladina Angie Bowie, ex-esposa de David, se encargó de propagar que los había pillado en la cama. Otros van más allá y hablan de una relación amorosa, no sólo sexual. Lo cual pudiera ser cierto, claro, y me parecería muy bien. Solo que no me lo acabo de creer.

Al final, la canción en cuestión resultó más exitosa que la propia carrera en solitario de Jagger. Y desde luego mejor que los discos de mediados de los 80s de Bowie. Pero para la posteridad nos legaron este terrorífico documento gráfico. El peor videoclip de la historia. Como les dice Peter Griffin, muy serio, a sus hijos Meg y Chris: “Y nosotros… lo permitimos…”.

 

Canciones:

Hanoi Rocks: “Tragedy”

Morcheeba: “The Sea”

Toot & The Maytals: “Never Grow Old”

Anuncios
09
Sep
13

Honest Man

Esta es una pequeña historia para mostrar que a veces, lo que llega a los discos no es siempre lo mejor. Alguna vez lo he explicado, yo descubrí a los Rolling Stones a través del disco “Voodoo Lounge” (1994). De acuerdo, probablemente no es la forma más ortodoxa de comenzar a escuchar a esta banda. Pero diablos, “Voodoo Lounge” era un muy buen disco!

En esa época solía escuchar cada tarde de sábado el programa que Jordi Tardà tenia en Catalunya Ràdio. Tardà es un stoniano de los cansinos, pero el tío muestra pasión en lo que hace, y tenía contactos. Una tarde pinchó un par de canciones que habían estado en la lista de posibles para “Voodoo Lounge” pero que al final se quedaron atrás. Una de ellas era esta “Honest Man”, hoy en día, fácilmente localizable en Youtube:

Y bueno, no me diréis que no suena francamente bien. Es un rock stoniano clásico, con esas bases endurecidas y esa fantástica harmónica. ¿Por qué se quedó fuera? ¿Todas las canciones que se incluyeron en “Voodoo Lounge” son mejores que esta “Honest Man”? Definitivamente, no. Cosas de la banda, qué sé yo. Los Rolling Stones suelen preparar algo así como una treintena de canciones para cada disco, y de esa lista, van filtrando, puliendo y regrabando hasta quedarse con el conjunto de temas definitivo. Sin duda, podría haberse guardado, si no para “Voodoo Lounge”, para su continuación, “Bridges To Babylon” (1997), que supuso una decepción mayúscula.

Pero en fin, las cosas son como son, y esta canción permaneció, y permanecerá en el anonimato, como decía Carlos Carnicero en aquél mítico programa “Confesiones”. Tal vez cuando se publiquen los archivos de los Stones, se incluya. Tal vez no. Porque os hablaba al principio de esta entrada que Tardà pinchó, aquella tarde de 1994, dos canciones que iban a entrar pero al final se quedaron fuera del LP. La primera era el mencionado “Honest Man”. Y la segunda, era una balada, “Anyway You Look At It” que sorprendentemente incluyeron en aquél disco “Rarities 1971-2003” y que jamás ha tenido continuación.

Canciones:

The Beat: “I am your flag”

Phoenix: “Run, run, run”

Bunbury: “El viento a favor”

26
Ago
13

Barry Weiss

Nos las prometíamos muy felices con la TDT. ¡Multitud de canales! ¡Oferta variada! Al final, como suele pasar en esta vida, y más si se trata de televisión, la TDT ha resultado ser un bluff considerable, y a los canales convencionales se les ha sumado una retahíla de emisoras en donde lo que reina es la cutrez o la repetición constante de la programación de los canales de toda la vida.

De todos ellos tan sólo salvaría los dos canales de películas, La Sexta3 y Paramount Channel, con todos los peros que se les pueda poner, que son muchos, y finalmente, Energy, básicamente por la emisión de shows de la TV americana doblados, a medio camino entre los reality y la divulgación. Y de todos ellos, me quedo con “Storage Wars” o como lo traducen en español, “¿Quién Da Más?”… no preguntéis qué clase de bromista le endosó ese título.

En fin, no deja de ser una tontería como otra cualquiera, de las muchas chorradas que me entretienen. Pero de quién quería hablar… qué diablos, hablar: mostrar respeto y admiración, es de uno de los protagonistas, Barry Weiss.

Los guantes!!!

Los guantes!!!

Lo que me interesa de Weiss es el hecho de que se trata de un señor mayor, no he encontrado datos acerca de su edad, pero más de sesenta seguro que tiene. Pero pese a su edad, luce un aspecto molón, fuera de los cánones que se esperan de un tipo de su quinta. Camisas de bolos, zapatos rockabilly, chaquetas de cuero… por no hablar de sus característicos guantes de esqueleto. Un tío con estilo.

Será que uno ya nota que no es el insolente jovencito que escribía por aquí hace unos años, no puedo sino respetar a alguien que a pesar de la edad, no ha sido engullido por los tópicos (éticos y) estéticos socialmente impuestos. Por si fuera poco, es un coleccionista de vehículos, entre muchas otras antigüedades.

Por lo poco que he podido averiguar sobre Weiss en Internet, parece ser que hizo bastante dinero, como para retirarse y dedicarse a su hobby y su pasión, las antigüedades. Por supuesto que cuando uno está bien calzado, es más fácil saltarse ciertas imposiciones sociales. Aunque lo que me atrae de ese personaje es el aspecto, reflejo de su ánimo de pasarse convencionalismos por el forro, pero también la pasión que refleja, aunque le cueste gastarse dinero en objetos que muchos calificarían de estupideces, y ese individualismo, ese ponerse el mundo por montera e ir como quiere y hacer lo que quiere, sin atender a opiniones externas o incluso mofas.

Hay sólo dos tipos en este mundo capaces de lucir dignamente una camisa como esta: Barry Weiss y Charlie Harper.

Hay sólo dos tipos en este mundo capaces de lucir dignamente una camisa como esta: Barry Weiss y Charlie Harper.

Qué queréis que os diga, en un mundo tan gris como el que vivimos, especialmente cuando uno se mete de lleno en el aburrido universo adulto de obligaciones y presiones sociales, respeto especialmente a quien lleva la vida a su manera. Y qué duda cabe, a quien viste de un modo tan molón. A sus años.

Canciones:

The Beatles: “Getting Better”

S.C.O.T.S.: “Banana Pudding”

D-Generation: “Frankie”

16
Mar
13

jitazos fugaces. hoy … the connells

Volvemos con uno de esos jitazos fugaces de los 90s, básicamente porque fue esa la época en la que estaba más atento a lo que programaban las radios, o esa clase de shows de televisión que son hoy en día una rareza, o un resto de la época paleolítica: los programas de videoclips. ¿Recordáis? Antes había bastantes, amén de las clásicas MTV y VH1, para consumo exclusivo de aquellos suertudos que tenían televisión por satélite. Los demás nos conformábamos con seguir “Los 40 en Canal +”, “Sputnik”, “Clip Clap Video” o aquel fugaz “MTV España” que emitió una temporada Antena 3. Había más, pero no recuerdo los nombres. Y a ellos le podíamos sumar los programas que emitían playbacks de bandas que pasaban por el país para hacer promoción (“Zona Franca”, “Música Sí”, …). Lamentables, pero amigos, era una época sin internet, por lo que se convertía en la única manera de ver imágenes de tus grupos favoritos, y de los que no lo eran, sin tener que pasar por caja y comprar los VHS que se vendían en aquello que conocimos como tiendas de discos.

No se trata de una nostalgia hacia esa época, en realidad, hoy en día podemos acceder a cualquier tipo de música de una manera francamente increíble. Y no, no hablo de las descargas ilegales. Yo mismo, antes de escribir este texto, he buscado y revisado el videoclip del jitazo fugaz al que nos referimos hoy. Sin tener que esperar a que sea la hora del programa de videoclips, sin tener que esperar que les dé por emitir la canción en cuestión. No es eso. Y sin embargo, lo positivo de esos maravillosos 90s es que el rock se puso de moda, con lo que bandas que hoy en día apenas saldrían del circuito de bares, podían contar con sus 15 minutos de fama, y nosotros, chavalería inocente y ávida de nuevas sensaciones, podíamos disfrutarlos. Sí, claro que hoy en día tenemos una oferta ingente, pero me da la sensación de que es un poco para iniciados. Yo puedo encontrar un concierto en vídeo de The Shazam, pero jamás se me habría ocurrido buscar ese grupo si hace unos años no hubiera dado, casi por casualidad, y a través de una tele generalista, con un videoclip de Weezer. Y así.

De modo que quién les iba a decir a nuestros protagonistas del día, The Connells, que tras 9 años y cinco discos a sus espaldas, iban a tener su momento de fama al otro lado del charco, en la vieja Europa, con el jitazo “’74-‘75”. Era el año 1993. Sí, The Connells eran un grupo que comenzó en los 80s, englobados en lo que se dio en llamar nuevo rock americano, que aupaban las radios universitarias y que tenían sus popes en R.E.M., Violent Femmes, Long Riders o Green On Red. Curiosamente no fue a través de una banda sonora para una película, o al ser elegida como sintonía de un spot publicitario, como había ocurrido en otras ocasiones, como llegaron a ese pequeño éxito. Simplemente, sucedió.

Les favoreció, eso sí, un reconocible videoclip que tiraba de la nostalgia del instituto, con fotos de esa época y de sus protagonistas, 20 años más tarde. En definitiva, una versión primigenia de lo que conllevaría la aparición de Facebook y esas reuniones de colegios, institutos o grupos de universidad, cuando todos estaban más calvos y todas estaban más gordas, y todos y todas trataban de certificar sí quien les hacía tilín en esa época todavía tendría un paseo.

Y debo decir que la canción está muy bien. Esa acústica casi céltica mantiene el tono nostálgico de la canción, y el estribillo, sencillísimo, se te queda pegado al cerebro irremediablemente. Como suele ocurrir en estos casos, el éxito, como vino, se fue, aunque para The Connells no supuso un gran trauma. Recogieron los bártulos, contaron sus billetes y se volvieron a ese circuito local del que jamás hubieran imaginado salir, ni que fuera de un modo fugaz. Lo intentaron, claro. Pero lo difícil, ya se sabe, no es llegar, sino mantenerse. La prueba más fehaciente del retorno a su lugar natural es que mientras su último disco data de 2001, su último videoclip data de 1996. Significativo.




octubre 2019
L M X J V S D
« May    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Sígueme en Twitter

Categorías

Anuncios