Archive for the 'TV' Category



16
Mar
13

jitazos fugaces. hoy … the connells

Volvemos con uno de esos jitazos fugaces de los 90s, básicamente porque fue esa la época en la que estaba más atento a lo que programaban las radios, o esa clase de shows de televisión que son hoy en día una rareza, o un resto de la época paleolítica: los programas de videoclips. ¿Recordáis? Antes había bastantes, amén de las clásicas MTV y VH1, para consumo exclusivo de aquellos suertudos que tenían televisión por satélite. Los demás nos conformábamos con seguir “Los 40 en Canal +”, “Sputnik”, “Clip Clap Video” o aquel fugaz “MTV España” que emitió una temporada Antena 3. Había más, pero no recuerdo los nombres. Y a ellos le podíamos sumar los programas que emitían playbacks de bandas que pasaban por el país para hacer promoción (“Zona Franca”, “Música Sí”, …). Lamentables, pero amigos, era una época sin internet, por lo que se convertía en la única manera de ver imágenes de tus grupos favoritos, y de los que no lo eran, sin tener que pasar por caja y comprar los VHS que se vendían en aquello que conocimos como tiendas de discos.

No se trata de una nostalgia hacia esa época, en realidad, hoy en día podemos acceder a cualquier tipo de música de una manera francamente increíble. Y no, no hablo de las descargas ilegales. Yo mismo, antes de escribir este texto, he buscado y revisado el videoclip del jitazo fugaz al que nos referimos hoy. Sin tener que esperar a que sea la hora del programa de videoclips, sin tener que esperar que les dé por emitir la canción en cuestión. No es eso. Y sin embargo, lo positivo de esos maravillosos 90s es que el rock se puso de moda, con lo que bandas que hoy en día apenas saldrían del circuito de bares, podían contar con sus 15 minutos de fama, y nosotros, chavalería inocente y ávida de nuevas sensaciones, podíamos disfrutarlos. Sí, claro que hoy en día tenemos una oferta ingente, pero me da la sensación de que es un poco para iniciados. Yo puedo encontrar un concierto en vídeo de The Shazam, pero jamás se me habría ocurrido buscar ese grupo si hace unos años no hubiera dado, casi por casualidad, y a través de una tele generalista, con un videoclip de Weezer. Y así.

De modo que quién les iba a decir a nuestros protagonistas del día, The Connells, que tras 9 años y cinco discos a sus espaldas, iban a tener su momento de fama al otro lado del charco, en la vieja Europa, con el jitazo “’74-‘75”. Era el año 1993. Sí, The Connells eran un grupo que comenzó en los 80s, englobados en lo que se dio en llamar nuevo rock americano, que aupaban las radios universitarias y que tenían sus popes en R.E.M., Violent Femmes, Long Riders o Green On Red. Curiosamente no fue a través de una banda sonora para una película, o al ser elegida como sintonía de un spot publicitario, como había ocurrido en otras ocasiones, como llegaron a ese pequeño éxito. Simplemente, sucedió.

Les favoreció, eso sí, un reconocible videoclip que tiraba de la nostalgia del instituto, con fotos de esa época y de sus protagonistas, 20 años más tarde. En definitiva, una versión primigenia de lo que conllevaría la aparición de Facebook y esas reuniones de colegios, institutos o grupos de universidad, cuando todos estaban más calvos y todas estaban más gordas, y todos y todas trataban de certificar sí quien les hacía tilín en esa época todavía tendría un paseo.

Y debo decir que la canción está muy bien. Esa acústica casi céltica mantiene el tono nostálgico de la canción, y el estribillo, sencillísimo, se te queda pegado al cerebro irremediablemente. Como suele ocurrir en estos casos, el éxito, como vino, se fue, aunque para The Connells no supuso un gran trauma. Recogieron los bártulos, contaron sus billetes y se volvieron a ese circuito local del que jamás hubieran imaginado salir, ni que fuera de un modo fugaz. Lo intentaron, claro. Pero lo difícil, ya se sabe, no es llegar, sino mantenerse. La prueba más fehaciente del retorno a su lugar natural es que mientras su último disco data de 2001, su último videoclip data de 1996. Significativo.

11
Mar
13

lo mejor de la semana. semana 16

Back to the basis… esta sección, “Lo Mejor De La Semana”, resulta ser un clásico de NDK que había caído en el cruel olvido al que mi inconstancia y la falta de continuidad le habían condenado. Así, este repaso dominguero a lo más destacable de los últimos siete días se había quedado en barbecho, de un modo tal que la anterior entrega, la número 15, de este “Lo Mejor De La Semana” está fechada en 19 de marzo de 2012. Pero bueno, podemos decir que un año no es nada. Y si no, recordemos a Fray Luis De León.

Este poeta granadino ocupaba la cátedra de Sagradas Escrituras en la Universidad de Salamanca, y siempre, invariablemente, daba comienzo a sus clases con un pequeño resumen del día anterior, que iniciaba con la frase “Decíamos ayer…” . Fray Luis De León padeció una condena de cinco años de prisión, por haber osado a traducir a lengua vulgar (el castellano) un pasaje de La Biblia, concretamente el celebérrimo “Cantar de los Cantares”. Pagada su pena, volvió a ocupar su cátedra. Y el día que volvía, tras los mencionados cinco años de ausencia, comenzó también con el acostumbrado “Decíamos ayer…”

De modo que me voy a permitir parafrasear al gentilhombre castellano, para retomar esta sección que había dejado en barbecho, con un solemne: decíamos ayer…

Y sin más dilación, vamos a lo mejor de la semana:

3.- Line: Todo son rumores… que si se acaba whatsapp… que si lo van a hacer de pago… que si ya veréis… más o menos infundados, que no me creo la mitad, y si al final resultan verídicos, pues adiós whatsapp… al final, pues me he decidido a probar esta aplicación, que para el caso, viene a ser lo mismo, aunque con una ventaja y una desventaja. La ventaja, pues que además de poder ser utilizado desde el teléfono móvil, se puede usar desde el PC. La desventaja, que carece de la popularidad de whatsapp, por lo que un sistema de comunicación, si no tienes con quién comunicarte, chungo. De momento, a modo de prueba, y ya veremos, que con dos móviles diferentes, con dos whatsapps diferentes, y un BlackBerry Messenger, sólo me faltaba sumarle el dichoso Line… qué stress!

2.- Aquellos Maravillosos Años: ¿Recordáis esa serie? Ya sabéis, Kevin Arnold, Paul Pfeiffer y Winnie Cooper… no sé si es un arranque de nostalgia o de qué se trata el asunto, pero he comenzado a recuperarla, cosa difícil, porque no estaba editada en DVD. Sin embargo, cosas de internet, un grupo de freaks comenzó, con ayudas de internautas, recuperar los episodios, grabados de televisión, y se marcó la tarea de completarla y sincronizar audio con vídeo. El resultado, cualitativamente, no es una maravilla, pero… no nos iremos a quejar!! Llevo unos cuantos episodios y estoy disfrutándola mucho.

1.- Venezuela: No voy a hablar mucho más del asunto, que suficiente he machacado esta semana con mi accidentado viaje a la República Bolivariana. Ahora que todo ha acabado bien, y estoy sentado en mi habitación de mi casa, lo puedo contar de un modo divertido, como el que ha vivido una pequeña aventura. Reconoceré que no las tenía todas conmigo, el estado de calma tensa flotaba en el ambiente, y recordemos que el último golpe de estado en el país ocurrió en 2002, cuando se trataba de acabar con el régimen de Chávez. Ahora tengo una anécdota que contar cuando esté en el bar, con unas cervezas de más, y desde luego, ha sido una experiencia interesante.

Canciones:

Redd Kross: “Annie’s Gone”

My Morning Jacket: “Touch Me I’m Going To Scream pt.1”

Sinatra & Jobim: “Quiet Night Of Quiet Stars”

 

08
Mar
13

EL VIAJERO PROFESIONAL DESEMBARCA EN VENEZUELA PT.5 (de vuelta… y final)

Pues al final pude hacerlo, y esta mañana amanecía con la buena noticia de que me habían concedido la plaza para el vuelo de esta noche, para la que estaba en lista de espera, y ahora mismo escribo estas líneas desde el aeropuerto de Caracas.

En realidad, hoy el día parecía estar tranquilo, y hemos retomado el trabajo, aunque todo parece indicar que mañana, por aquí, no irá a trabajar ni el tato. Entidades bancarias y centros comerciales ya han anunciado públicamente que cierran, y el efecto dominó, en estos casos, es tremebundo. De todas formas, es francamente curioso como el ciudadano de Caracas asume con cierta normalidad situaciones que, por lo menos a mí, díganme blando, me parecen completamente anormales. Por decirlo de algún modo. Hoy me hablaban de las manifestaciones, y de lo tranquilo que, a pesar del gentío, resultó el interminable séquito fúnebre de ayer, en una particular calma tensa. Automáticamente continuaba diciendo algo así como “pero ya tú sabes cómo son las cosas aquí, la manifestación comienza muy pacíficamente, hasta que a alguien le da por pegar un tiro, y entonces, ya se complica todo”. También uno de ellos me comentaba la vez que sufrió un atraco, y que no recibió un balazo porque al atracador se le encasquilló la pistola. Le acabó dando, solamente, un culatazo. Y finalmente, hablándome de seguros médicos, me decían que los hospitales públicos eran muy malos, y “si te han pegado un tiro, te mueres desangrado seguro”.

Esto. En la tele. Constantemente.

Esto. En la tele. Constantemente.

En fin, todo muy focalizado por la muerte de Chávez. Las personas que he ido conociendo estos días han sido todos detractores del difunto presidente, que celebraban jocosamente que mi presencia en el país hubiera provocado su deceso y me pedían que volviera pronto, para traerles otra ventura. En fin, si realmente mi presencia en un lugar causa estos efectos, debería visitar pronto La Zarzuela y la Ciudad Del Vaticano. En cualquiera de los casos, mi corta estancia en el país no ha hecho sino crearme más dudas sobre la idea que tenía formada de Chávez y el chavismo. Sí que es cierto que de la docena de personas, aproximadamente, que he ido tratando esta semana, ninguno se apenaba lo más mínimo por el fallecimiento presidencial, sino al contrario. Por supuesto, no supone esto ninguna muestra representativa.

Y al final, monográfico televisivo y ceremonial, ayer unas diez horas de séquito fúnebre, con ese vicepresidente Maduro embutido en un chándal que haría enrojecer de vergüenza al mismísimo Paulie Gualtieri, y a mí, quizás es frívolo, pero un vicepresidente liderando un acto tan importante vestido como si fuera un domingo a buscar el pan, no me parece ni serio, ni respetable. Poco más de sí ha dado este viaje a Venezuela. Podré decir que “yo estuve allí” y me servirá como estrella en mi anecdotario para cuando me tomo algunas cervezas de más (aléjense de mí en esas situaciones). Podría haber pasado algo y no pasó, lo que me congratula. Pero os reconoceré algo: hasta que mi avión no haya despegado y esté sobrevolando el Caribe, no me quedaré tranquilo.

CANCIONES:

Manic Street Preachers: “Life Becoming A Landslide”

JSBX: “Full Ground”

The Answer: “Tonight”

04
Feb
13

jitazos fugaces. hoy … OMC

El otro día leía que los de Jot Down Magazine publicaban un artículo sobre Jitazos Fugaces… ay, qué mala es la falta de ideas, cuando tienen que robar una idea que era claramente mía y que nadie más en Internet había desarrollado jamás, un clásico de NDK… simplemente tuvieron la falta de originalidad de utilizar el término original inglés (One Hit Wonders) y así se ahorraban de enviarme el cheque… Por si fuera poco, tuvieron la indecencia y la mala leche de incluir el “No Rain” de Blind Melon como Jitazo Fugaz/One Hit Wonder, lo cual es una injusticia hacia una banda que grabó 2 discos maravillosos (“Blind Melon” y “Soup”) y que despidieron con un disco de refritos y descartes que, para variar, mantenía un nivel francamente alto (“Nico”). Muy mal, Jot Down Magazine. En fin, les perdonaremos el patinazo porque resulta una revista/web que verdaderamente da gusto de encontrarse en Internet, y cuya versión en papel está muy bien hecha.

Pero me estoy enrollando, cuando lo que quería era presentar otro de esos Jitazos Fugaces que, además, me sirve para recuperar una serie que tenía algo olvidada. Los protagonistas de hoy son OMC, banda neozelandesa (ojito!) con un nombre demasiado similar a aquellos clásicos de los 80’s que eran OMD. Nada que ver, obviamente.

Bueno, esta canción llegó a los charts europeos, y también a los hispánicos en 1995, siendo visto aquí como una suerte de curiosidad, por aquello de tratarse de las antípodas, y tal… porque música australiana siempre ha llegado mucha, vía UK, habitualmente, pero ¿de Nueva Zelanda? Eso era algo nuevo. OMC grabaron este “How Bizarre” como single, cuando aún se grababan singles, y luego, tras el éxito mundial, grabaron el álbum que contenía ese single, disco que obviamente no interesó a nadie. Tuvieron la grandísima suerte de ser contemporáneos de esos melómanos de los 90’s que jamás imaginaron que haciendo un par de clics podrían obtener, gratis, aquella canción que les gustaba, sin tener que aguantar el tostonazo de disco, ni, obviamente, pagar por ello.

Y qué os puedo decir, la canción tiene su gracia, especialmente por esas trompetas que me recuerdan a la época en la que al gran Willie DeVille le dio por los sonidos más tropicales. Por supuesto, hubo el videoclip de rigor, y demás parafernalia que era obligatoria para todo Jitazo Fugaz que se precie. Según esa fuente de rigor informativo que es Wikipedia, “Between 1995 and 2000, OMC is estimated to have sold between three and four million records worldwide” … es decir, tres o cuatro millones… como el que se come seis o siete olivas… como el que llegará cinco o diez minutos tarde… qué más dará un millón más o un millón menos de discos vendidos…

Como suele ocurrir en estos casos, OMC grabaron un par de discos más que, si el que contenía el single “How Bizarre” no interesó a nadie, ni os cuento sus continuaciones. Por supuesto, poco importa, cuando amasaron tanto dinero en royalties que acabaron el cantante y el productor enfrentados por ellos en los tribunales. Y como si de un telefilm de mediodía de domingo se tratara, tras llegar a un acuerdo extrajudicial, dicho cantante, Pauly Fuenama, moría con tan solo 40 años, de una enfermedad degenerativa.

No quisiera acabar sin mencionar que probablemente los que escuchamos esa canción en 1995 íbamos a imaginar que la palabra “bizarro” se iba a poner de moda varios años más tarde… con la particularidad de que se utilizaría con el significado en inglés (bizarre, extraño o estrafalario) en lugar de con el significado real en castellano (bizarro, valiente o gallardo), creando uno de los pocos casos de “false friends” a la inversa (del inglés al castellano) que se acaba extendiendo tanto que casi hace olvidar la definición real. Eso sí que es bizarro…

10
Abr
12

Voodoo Lounge (1994)

En el tiempo que llevo escribiendo este blog, y hace ya varios años, he notado una cierta evolución en los temas a tratar. Siento, en general, un poco de reparo a la hora de hablar de ciertos libros, discos o películas, especialmente si se trata de clásicos. A día de hoy, todo el mundo sabe lo maravillosos que son los discos de Led Zeppelin, y verdaderamente, dudo que el mundo necesite otra entrada de blog comentando los detalles que esconden los surcos de “Houses Of The Holy”, por ejemplo. Así mismo, y también, cosas de la información de fácil acceso, cualquier novedad editorial, cinematográfica o discográfica copa referencias y reseñas a los pocos segundos de ser publicada. A menudo incluso antes de su publicación. Y ciertamente, no me apetece ponerme con ello, si bien es verdad que hace tiempo que no consumo muchas novedades musicales o literarias.

Me siento de ese modo cuando leo la edición española de la revista Rolling Stone. En líneas generales, no está mal, si bien me interesan más los artículos “extra-musicales” que los propiamente musicales. Me gusta más cuando leo en sus páginas acerca de moderneces que sus teóricos reportajes estrella, en los que desgranan ora el “Appetite For Destruction”, ora la figura de Jim Morrison, siempre aprovechando alguna efeméride, siempre tirando de tópicos y datos por todo el mundo conocidos. O por lo menos por quienes hemos seguido a los gunners o a Mr. Mojo Risin’. Así, cuando hablo en NDK de música o cine o libros, prefiero hacerlo tratando otros temas no tan, digamos, obvios.

De modo que ponerme a escribir acerca de los Rolling Stones… puede parecer una soberana incongruencia con respecto a todo lo que he ido mencionando. De todas formas, y antes de que me manden al carajo por pesado, por inconstante y qué sé yo por cuántas cosas más, les diré que es muy fácil cantar las alabanzas a los Rolling Stones que publicaban joyas como “Let It Bleed” o como “Sticky Fingers”. Y sin embargo, hoy la cosa va de un disco que siempre me ha gustado mucho, al que le tengo un cariño especial: Voodoo Lounge.

Para variar, se trata del disco por excelencia de los Rolling Stones en la década de los 90′s. Se habían pasado la década anterior yendo a salto de mata, más muertos que vivos, con muchos agoreros cantando el final de la banda. Pero qué mejor muestra de que los Rolling Stones seguían vivos que firmar un multimillonario contrato con Virgin Records para cinco discos, en 1991. Sin embargo, lo que marcaría la historia stoniana ese 1991 fue la huída de Bill Wyman del grupo. Efectivamente, el bajista al final hizo lo que llevaba años amenazando, largarse. Sus primeros intentos fueron a finales de los 70’s, pero siempre le convencían los otros miembros. Claro que en 1991, Wyman tenía ya 55 años y, sencillamente, no se vio diez años más viviendo como un stone. De hecho anunció su intención tras la gira de ese mismo año (Urban Jungle Tour 1991), pero fue a la firma del contrato cuando todo el mundo se dio cuenta de que la cosa iba en serio, porque Bill nunca llegó a firmarlo. Mick Jagger y Keith Richards se sintieron traicionados y se sucedieron cruces de declaraciones desagradables. A decir verdad, no creo que la banda, por lo menos musicalmente hablado, se resintiera. Digámoslo claro, Bill Wyman es un sosainas y tiene menos carisma que un pie de micro. Buen bajista, desde luego. Buen amigo, especialmente de Charlie Watts y Ron Wood, también. Pero Bill Wyman era el único miembro sustituible de la banda. El que salió ganando con la nueva situación contractual fue Ron Wood, a quien por fin se le reconoció como miembro activo de la banda. En los contratos, Mick y Keith van a partes iguales, Charlie se llevaba menos y Ron Wood algo menos que Charlie, pero era legalmente considerado (y por vez primera tras 15 años de militancia) un Rolling Stone de pleno derecho.

Aunque a algunos les horrorizó, a mí siempre me ha gustado esta portada
 

De modo que había que grabar nuevo disco, y así lo hicieron. En plena era grunge, The Rolling Stones tenían la osadía de publicar un trabajo. Era 1994 y lo titularon “Voodoo Lounge”. La explicación al título la da el propio Keith Richards en su autobiografía, Life. Una parte de la preparación del trabajo se llevó a cabo en Barbados. Una mañana, tras toda la noche de tremendas tormentas tropicales, Keith se encontró con un gatito perdido en una esquina de la casa donde estaban. El animalillo tenía pinta desvalida y sin embargo había sido capaz de sobrevivir a las inclemencias. Richards lo bautizó como Voodoo y el gatete le seguía allá donde fuera, de manera que designó una estancia para que el bicho pudiera estar. Y la bautizó como Voodoo’s lounge. Ése es, pues, el origen del título.

Se puede decir sin rubor que se trata del mejor disco de The Rolling Stones desde aquél ya lejano “Tattoo You”, y a la postre, lo mejor que han grabado en estudio desde 1980 hasta la actualidad. Varias son las razones. En primer lugar, no ficharon a una vieja gloria como bajista, sino que serían una banda sin bajista entre sus miembros, usarían un músico de sesión. Adiós Bill Wyman, hola Daryll Jones. Se trataba de un bajista negro y de bases funky que se acopló a la sección rítmica sin pestañear. En segundo lugar, acertaron de pleno con la producción, un sorprendente Don Was (de los Was not Was) le dotaba a la música de los Rolling Stones de la pátina de modernidad justa pero necesaria. En tercer lugar, adoptaron el rol de viejos zorros, de monarquía del rock, reutilizando sus viejos tópicos, incluso incluyendo referencias al ocultismo en la carpeta del disco. Cuarto, usaron los medios que el nuevo sistema musical les ofrecía, y su videoclip de “Love Is Strong” se vio en todo el mundo bombardeado por la MTV. Y en quinto lugar, y lo más importante: grabaron una colección de canciones potente, rockera, con el eclecticismo justo y crearon un disco que no me cansaré de recomendar. Yo descubrí a los Rolling Stones con ese disco, no sé ni cuantas veces llegué a escuchar esa vieja cinta de casette original. Tendría unos catorce años, y descubría el mundo del rock n’ roll clásico, más allá de los Nirvana, Guns N’ Roses, Aerosmith o R.E.M. Aquella tarde había reunido dinero suficiente para comprar una cinta de casette, el CD aún no había llegado a mi casa (aunque tardaría poco). Las opciones eran dos, “Voodoo Lounge” o la BSO de “Backbeat”. Y sin desmerecer este segundo título, que bien vale la pena, felizmente me hice con la primera opción.

Yendo por partes, descubrí este disco con su single inicial, “Love Is Strong”, con su videoclip, en particular. Este mencionado primer single ya nos lleva a un rock puramente stoniano, con Mick volviendo a usar la harmónica. Pero es que el segundo corte, “You got me rocking” se convierte de golpe en un clásico que no desentonaría en, por ejemplo, “It’s Only Rock’ n’ Roll”. No en vano se trata una de las pocas canciones posteriores a 1980 que han tocado en cada concierto, en sus giras de 1994, 1998, 2002 y 2007. Keith Richards se hace con las riendas en dos temas, en ambos especialmente inspirado, y que hacen subir enteros a este “Voodoo Lounge”, se trata de la folkie “The Worst” y un blues que David Chase y Little Steven rescataron para la banda sonora de Los Soprano, “Thru and thru” . Y hay más. Baladas más clasicotas, tex-mex con la colaboración del acordeón más grande de la frontera, el de Flaco Jiménez, funk en la cachonda “Suck on the jugular” o rock más cincuentoso en “Mean disposition”. Sorprendentemente, y en un truco de ilusionista, esos viejos millonarios ejercen de Stones frescos y originales, y aunque sabemos que ya no son ni frescos ni originales, el truco les sale efectivamente bien. En definitiva, uno de los discos que guardo en mi substrato personal. Lo siento, no puedo ser objetivo con él.

Canciones:

The Afghan Whigs: “I Keep Coming Back”
Curtis Mayfield: “Pusherman”
Mark Lanegan: “The Gravedigger’s Song”

17
May
07

Si hoy es jueves…

Si hoy es jueves, esto es Pamplona. La camarera del bar del hotel me sonríe con picardía e incluso, cuando acabo la cerveza, me despide con un “merci. Adéu, bona nit” del que me doy cuenta cuando ya enfilo hacia la habitación. Y me voy preguntando cómo diablos ha sabido esta chica que soy catalán, para acabar concluyendo que la barra de un bar de hotel curte mucho en lo que a psicoanálisis social barato se refiere. Me apetece tomarme unas cuantas cervezas más, incluso salir de copas. Pero claro, no me gusta estar bebiendo sólo en un bar. Tiene algo de deprimente, así que yo, y mis ganas de fiesta, nos vamos directos a la habitación, que Meredith Grey está moribunda, aunque algo me dice que no la palmará, tal vez el título de la serie. Y que no, que no soy capaz de largarme solano hacia el centro de una ciudad en la que he estado varias veces y de la que no conozco absolutamente nada, en busca de algo de alcohol y diversión. Eso se lo reservo a los protagonistas de las películas.

Mañana es viernes y vuelvo a casa, y cada vez me da más pereza conducir en trayectos que me lleven más de tres horas. Aprovecho para escuchar música. Últimamente me bajo un disco cada día, entre novedades o discos que en su día me prestaron y que no me grabé, o que lo hice en una cinta de cassette, o que simplemente no les hice caso en su momento, como puede ser el “Live Through This” de Hole. Qué disco más bueno, sin duda redime todas las tonterías que Courtney Love hiciera y haya hecho. Igual sí que va a ser cierto el rumor de que la autoría era de su difunto marido.

Y aquí estoy, en la minúscula habitación de un hotel bastante decente, retomando mi cita con NDK que comencé ayer y que, cuando tenía escrita la entrada, una inoportuna desconexión a Internet me hizo perder. Me he planteado reescribirla, pero no. No me apetece, no recuerdo lo que había puesto, y me jode. Así que en el limbo de los blogs andará esa entrada que había titulado “Lost in the supermarket”. Tal vez en otra ocasión. Y mientras escribo, mirando de reojo ETB con el mute activado, sentado en la cama, pienso que igual la camarera hubiera tenido una conversación agradable para un par de cervezas más. Aunque ya es tarde para eso.

Canciones:

Hole: “Miss Wolrd”
The Doors: “Whisful, sinful”
The Twins: “Face to face”




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