Archive for the 'san diego' Category



17
Abr
13

ON THE ROAD AGAIN: SAN DIEGO (3)

Estos yanquis, cómo les gustan las siglas, las contracciones, y todo lo que sea el simplificar más, si cabe, la pronunciación del inglés. Hoy me he enterado de lo que es U-MASS… para mí, siempre había sido una canción (temazo) de los Pixies, grupo que siempre, siempre hay que reivindicar, se ponga quien se ponga. Pues resulta que U-MASS se refiere, en realidad, a University of Massachusetts, lo cual no deja de tener sentido, siendo Boston la ciudad natal de los duendecillos de Black Francis, o Frank Black, o como se quiera llamar ahora el jodido gordo.

Ay, los Pixies… cómo me gustaría poder asistir a uno de sus conciertos. De acuerdo, ahora sus conciertos son puramente lucrativos, actividades para pagar las facturas mientras soportas a la puta gorda, al Carabobo de las baquetas y al filipino calvo, lo que no deja de tener su morbo, viniendo de un tío como Black Francis o Frank Black o como quiera que se llame ahora, que cesó la actividad de la banda mandando un fax a los que pasaban, automáticamente, a ser sus excompañeros. He tenido varias oportunidades, me dirá el lector avispado, o listillo. Sí, en sus dos últimas reuniones, han tocado en Barcelona. Y por alguna razón de índole personal, todas ellas de muy mal rollo, y que prefiero no recordar, no he podido verles. Una pena, sí.

En fin, parece que el día se ha levantado un poquito mejor por San Diego, y me dicen que el fin de semana promete bueno. Me dejan mucho más tranquilo. Brindaré por su soleado sábado desde mi avión. Pero mientras tanto, por aquí ando, trabajando demasiado.

Hoy, en mi despiste habitual, me estaba fijando en un tatuaje que una de las personas con las que estoy luce en la cara interna de su antebrazo. Es una cruz, con una inscripción, John 3:14-17, que, considerando la cutrez del diseño, le da a todo un aire bastante patibulario. Y aburrido como andaba, me puse a buscar qué decía el evangelio según San Juan, en esos versículos, como para que un tipo se los tatúe:

3:14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,  3:15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. De tal manera amó Dios al mundo. 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 3:17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

En fin, me esperaba algo más parecido a lo de Ezequiel 25:17 con el que Jules Winnfield despacha a los tipos a los que va a matar. Pero claro, en realidad, ese versículo que recita el negro, no es real. El de la película es bastante mejor que el de la Biblia. Cine 1-Dios 0. Volviendo al tatuaje de esa persona, me pregunto qué te mueve a tatuarte simplemente la referencia al texto, en lugar de, puestos a tatuar, una de las frases significativas. En definitiva, no todo el contenido de los versículos, pues más bien parecería, en ese caso, el protagonista de “Memento”, pero sí algo más allá que la mera referencia. Cosas veredes, Sancho…

Canciones

Pixies: “U-Mass”

R.E.M.: “Walk Unafraid”

Fu Manchu: “Eatin’ Dust”

16
Abr
13

ON THE ROAD AGAIN: SAN DIEGO (2)

Pues no, todavía no he recibido mi maleta. Me dicen que, en caso de recibirse hoy, sería tarde durante la noche, pudiendo ser tranquilamente a medianoche. Lo cual, con el jet-lag de hoy y considerando que mañana el despertador suena a las 6, es una putada. Y es que esto es la costa oeste, y en general, la gente comienza francamente temprano a trabajar. Es muy normal que haya personas en las oficinas entre las 6 y las 6’30, seguramente debido, entre otras cosas, a que el decalaje de 3 horas respecto la costa este, hace que cualquier empresa que trabaje a nivel nacional, deba comenzar muy pronto, para poder dar un servicio moderadamente temprano a la otra costa. Dicho esto, para mí, es el horror.

Así que esta tarde, y previendo que tal vez mañana me levante sin mi maleta y mis enseres, he tenido que hacer una compra de emergencia, a la salud de British Airways. Y como siempre que voy de compras en este país, me quito el sombrero ante la profesionalidad y lo extremadamente serviciales que son los dependientes de las tiendas. En una tienda de ropa, nada de un establecimiento pequeño, sino en un Macy’s, que es una suerte de “El Corte Inglés”, los dependientes resultan ser realmente de ayuda, y no tienen reparo en atenderte en todo lo que haga falta. Es decir, esa capacidad que tienen los dependientes españoles de desparecer cuando se les necesita, o de tratar de evitar el máximo trato con el cliente, no vaya a ser que se les ayude, aquí no está. Me dirá el lector avispado que esto es debido a que en USA, los dependientes suelen ir a comisión. Pues sí, probablemente ésa sea una de las razones de sus atenciones y parabienes. Lo cual me la trae, sinceramente, al pairo. Sea por interés o no, el caso es que la atención es exquisita. Y no seamos hipócritas, yo soy su potencial cliente, no su potencial amigo, por lo que son amables al ver en mí un número más para acercarse a su objetivo de ventas. Y me parece muy bien.

Por lo demás, hoy ha sido una tarde complicada, el mal dormir ha hecho mella. En estas ocasiones suelo recurrir a la química, y tirar de comprimidos de melatonina, que no deja de ser la hormona segregada para el sueño. Me da la sensación, sin embargo, de que mi cuerpo ya se ha acostumbrado a estos comprimidos, y me proporcionan un efecto demasiado leve. Así que, queridos, os abandono, que me voy al sobre. Mañana más. Y mejor.

Canciones:

My Morning Jacket: “Holding On To Black Metal”

Fun Lovin’ Criminals: “Will I be ready?”

Hooverphonic: “Mad About You”

15
Abr
13

ON THE ROAD AGAIN: SAN DIEGO (1)

La de esta noche (aquí son las 22:08h del domingo 14) será una entrada corta. Leed, leed, y entenderéis el porqué de esta brevedad. En fin, una vez más, vuelvo a la carretera, a los hoteles, a estar más allí que aquí. Y como sé que os gusta, mangurrianes, saber de mí cuando estoy pasando penas por esos mundos de dios, aquí tenéis una nueva entrega. Aparcaremos por unos días los Jitazos Fugaces, los libros del mes y el rock n’ roll. Y vayamos a California.

En esta ocasión, el destino es bueno, no lo negaré, San Diego es siempre un buen lugar al que volver. Y esta vez, sí, pude coger el vuelo Londres-San Diego que tantos problemas me dio el año pasado, casualmente hace casi justo un año de mi odisea con mi pasaporte. En esta ocasión, más allá de un transfer demasiado justo en Heathrow, que provocó alguna carrera por la terminal, llegué, sin mayores problemas que dos palmos de lengua fuera, a mi vuelo.

La llegada fue lo jodido. Más allá de las incomodidades de un aeropuerto mucho más pequeño y menos adaptado al vuelo internacional como es el de San Diego, si lo comparamos, al menos, con LAX, ciertas estructuras eran vergonzosas, y de haberse encontrado en un aeropuerto español, las críticas hubieran sido crueles. Pero ah, sorpresa, al llegar a la cinta de equipajes, mi maleta no está. Se ha quedado en Londres.

Hacía tiempo que no me pasaba algo así. Y en prevención, suelo tratar de embarcar la maleta conmigo, pero pensando en hacer unas compras esta semana, llevé una maleta algo más grande, y decidí, inocente de mí, facturarla. El personal de British Airways, diligente, me comunica que mañana me la traerán al hotel, pero para mí, supone un problema. A pesar de ello, algo sí que hay que reconocerle a British Airways, y es el hecho de que me hayan dado 200USD para comprar algo de ropa y enseres. ¿El problema? Domingo, 20h. Aquí las tiendas abren los domingos, pero no hasta muy tarde.

Al lado de mi hotel hay un centro comercial, y decido darme brío, y probar suerte. Cojo mi coche de alquiler, es ya de noche y encima, está lloviendo. El resultado es que, a pesar del GPS, tomo mal una salida, y me desvío. Cuando me doy cuenta, estoy en una zona residencial, y tratando de hacer una maniobra a demasiada velocidad, me como una isleta, de manera que estreno el tapacubos de mi coche. En ese momento, me doy cuenta de que no voy a llegar. ¿Sabéis ese punto en el que te das cuenta de que no va más y te has de rendir? Pues ése fue mi momento.

Y no os creáis, acabé llegando al centro comercial, pero como sospechaba, todas las tiendas habían cerrado hacia las 19h. Así que aparte de los elementos básicos de higiene, que me han dado en el hotel, mi aspecto para mañana no será muy elegante. Por suerte, esto es Southern California, y las normas de etiqueta son francamente laxas, aquí casi todo el mundo viste “casual” en el trabajo. Lo cual no hace que llevar la misma ropa con la que me he pegado 15 horas de viaje el día anterior sea agradable. En fin…

Canciones:
Crazy Town: “Butterfly”
Soundgarden: “Powertrip”
R.E.M.: “Orange Crush”

28
Abr
12

El Pasaporte

Bueno, esta es una historia verídica. El domingo pasado tenía un viaje de trabajo. Me iba a los Estados Unidos, a San Diego, para ser exactos, como he ido otras muchas veces. En esta ocasión estrenaba trayecto, hacía Barcelona-Londres-San Diego, en una novedad interesante, pues hasta hace muy poco no existía ningún vuelo directo desde un aeropuerto europeo hasta San Diego, de modo que lo habitual era parar en Los Angeles para luego llegar a San Diego, ya sea en un vuelo interno, o en coche.

Allí estaba yo con mi aplicación ESTA confirmada, lo que resulta ser un pseudo-visado necesario para entrar en USA, y con mi pasaporte. Detengámonos en este último documento, porque será crucial en el relato. Los pasaportes expedidos a menores de 30 años tienen una duración de 5 años, fecha en la que caducan. Todos tenemos en mente un pasaporte, ¿sí? Mis primeros recuerdos del concepto “pasaporte” vienen de la serie de dibujos “La Vuelta Al Mundo De Willy Fog”, donde el león Fogg tenía que presentar sellos de los países visitados para dar veracidad de su hazaña y así, poder cobrar su apuesta, pues, no lo olvidemos, Fogg no era un aventurero altruista, precísamente. En cualquier caso, eso de los pasaportes y los sellos aduaneros, para mí, un hijo de la CEE y luego UE, acostumbrado a viajar por mi entorno europeo con mi triste y aburrido DNI, resultaba algo como mágico, como de película de diplomáticos que resultan ser espías dobles.

Bien, mi pasaporte había sido expedido en septiembre de 2007, por lo que el lector avispado se habrá dado cuenta de que le quedaba poco tiempo para necesitar un proceso de renovación. En fin, aunque a punto de la jubilación, allí estaba. Un poco viejo y deteriorado de tanto ajetreo, pero con todas las páginas en su sitio, débilmente pero aún sujetas a la cubierta, en forma de una libretita molona.

Hawaii, Bombay, Tijuana y Singapuuuuur…
 

A llegar al mostrador de facturación de El Prat, la primera sorpresa desagradable. La persona de Iberia chequea mi pasaporte y me dice que no me puede dar la tarjeta de embarque del Londres-San Diego por no sé que tontería burocrática, lo cuál significaría tener que hacer otra cola en el aeropuerto de Londres Heathrow. Contrariado, paso por un control de la Guardia Civil, donde chequean mi documentación una vez más antes de acceder a la zona D de la terminal, y tomarme un merecido desayuno en la sala VIP.

Justo antes de embarcar en el avión hacia Londres, y mientras me chequean el pasaporte, les pido que revisen el asunto de mi tarjeta de embarque Londres-San Diego. Sorprendentemente, lo hacen, un par de llamadas y arreglan lo que la imbécil del mostrador de facturación no supo o no quiso arreglar. Mi vuelo estaba comprado en Iberia pero operado por British Airways (BA). Más contento, subo a mi vuelo, tranquilo de poder contar con el tiempo suficiente para hacer el transfer de terminales en Heathrow, ya que los vuelos hacia EEUU salen de la otra punta del aeropuerto de la que se aterriza desde Barcelona.

Y desde luego que me fue estupendamente el hecho de tener mi tarjeta de embarque lista: al aterrizar en Heathrow una señora cola en la zona de transfer me recibe. Al final, resulta no ser para tanto, pero no olvidemos que debo acceder a través de la frontera del Reino Unido, es decir, un funcionario que escanea mi pasaporte una vez más para comprobar que no soy un terrorista ni una mala persona, así, en general. Y como si de un moderno Hércules fuera, una última prueba me separaba de mi destino final, la puerta de embarque A34, y era el control de equipajes. Ya sabéis, nada de líquidos, portátiles fuera, móvil, cinturón, petaca, armas blancas, tubo para esnifar… todo a la dichosa bandejita. Pero nada me iba a alejar de mi objetivo.

Localizada mi puerta, espero. Jamás entendí a aquellos que tienen el ansia de hacer cola para subir a un avión, como si el asiento no estuviera reservado. A no ser que sean de los que embarcan maletas claramente mayores a las permitidas, jodiendo a los demás… a todos aquellos: espero que ardáis en el infierno. Y cuando la cola se finaliza, me persono en el mostrador para la revisión de documentación y tarjeta de embarque. Allí, un funcionario paki de BA, como la mayoría en ese aeropuerto (hay que ver qué variedad étnica) me recibe. Y ojo, que en este punto viene la parte culminante de la historia.

El jodido paki toma mi tarjeta de embarque, mi pasaporte, y no sé cómo se lo hace pero al abrir el pasaporte, se queda con las tapas en una mano y el conjunto de páginas, despegada, en la otra. Unos segundos de confusión y me dice que no me puede dejar subir al avión, que mi pasaporte está roto. Intentando sobreponer mi estado de shock, le digo que me lo ha roto él. Me responde que tal vez, pero que eso era porque el documento estaba “deteriorado” y que así no me puede dejar volar. Le armo el gran pollo, le digo que el pasaporte ha pasado por hasta 6 manos diferentes antes que llegar a sus manazas y que si él es un torpe, no tengo la culpa. Imagináos la escena, un vuelo intercontinental a punto de cerrar, y vuestro juntaletras viajero favorito en pelea (verbal), o al menos lo que su nerviosismo le permite, con un operario manazas. Llega la supervisora de BA, una jodida matrona británica y me dice, con toda la flema y la calma del mundo, que lo deje estar. Que no hay nada que hacer. Que no sólo no voy a subir en ese avión sino que todavía he tenido suerte, si eso me hubiera pasado en el aeropuerto de San Diego, me habrían prohibido la entrada igualmente. Su calma y su dicción BBC me ponen más nervioso todavía. Pero la verdad es que tiene razón, aunque el hijodeputa de su subalterno sea un manoplas, así no puedo irme a USA.

Lo bonico que era…

La muy imbécil mira el registro de vuelo y ve el cielo abierto. En la base de datos de mi ticket lee la palabra mágica: REFUNDABLE … y ya no hay pie a discusión, como mi billete admite cambios o reembolso, me dice, básicamente, con buenas formas y en inglés, que me pueden dar mucho por el culo y que deje de armar escándalo. A todo esto, el avión, mi avión, ya se ha largado. Y queda la gran pregunta: qué hacer? Mi amiga la matrona brit de BA (el jodido paki se escondió como una rata) me comenta que puedo ir a Londres a la embajada y pedir un pasaporte de urgencia. Pero claro, es domingo, así que esa opción queda descartada. ¿Me espero al lunes? ¿Y qué probabilidades hay de que vaya el lunes, me hagan el pasaporte el mismo lunes, pueda volver a Heathrow y tomar un vuelo a San Diego? Y si así lo hiciera, ¿qué hago llegando a San Diego, con suerte, en martes por la tarde? Todo aquello en tal estado de tensión que la perra de BA, no sé si apiadándose o hartita de aguantarme, me dice que me vaya, me siente, me relaje y medite qué es lo que quiero hacer. Y tiene razón. Una vez más.

Asumo que no hay nada que hacer, y voy a Customer Service de BA. Les explico la historia, esperando un reembolso o un cambio de fechas, al fin y al cabo, tengo que volver a California en Julio. El tipo me confirma que eso lo tiene que gestionar la agencia de viajes, no ellos. Y me siento como el personaje del artículo de Larra “Vuelva Usted Mañana”,y en mi cabeza ya no escucho lo que me explica, sólo oigo algo así como “la parte contratante de la primera parte es igual a la parte contratante…”.

Llamo al teléfono de emergencias de la agencia de viajes. Suena muy molón esto de “emergencias”, me siento como John McClane, pero en cutre. Recordemos que es domingo, amigos, y en España se tiene la estúpida costumbre de cerrar todo en el jodido día del señor. Mi llamada al teléfono uno es inútil, según el tipo que me atiende, ellos “no me pueden ayudar”, pero me da un teléfono dos. Ok, llamo a teléfono dos, y una muchacha, muy maja, se hace cargo de mi situación, pero “es que” me dice, ella “no tiene los datos de mi empresa”… estamos apañados. Me cuelga prometiéndome que me llamaría en breve, y yo me siento como cuando esa chica con la que te has tomado unas copas y te gusta te dice, al dejarla en su casa, “ya te llamaré”, pero sabes que no lo va a hacer nunca. No, en su lugar, y tras 25 largos minutos, me llaman de un teléfono tres, en el que básicamente me dicen que no me preocupe, que la pasta del billete no la pierdo, cosa que me imaginaba porque la matrona brit de BA ya me lo dijo, pero que me tengo que apañar yo para volver a Barcelona.

Así que vuelvo al mostrador de Customer Support de BA. En esta ocasión me atiende una muchacha joven que habla inglés con acento eslavo. Oooootra vez a contar mi historia, mostrando mi pasaporte destrozado como prueba fehaciente de que no soy ningún chalado que se ha colado en la terminal. Sorprendentemente, actúa con diligencia, me da una tarjeta de embarque para un Londres-Barcelona que sale en un par de horas, y cuando le comento acerca de mi maleta, se ocupa de hacer una llamada para que coloquen mi maleta, entonces perdida en el limbo, en mi nuevo vuelo. No puedo más que decirle que es la única persona de BA que ha actuado con diligencia conmigo hoy, y me regala una sonrisa.

No es que esté mejor, pero el temor a perder el billete ha desaparecido, lo cuál no es poco, y la resignación me ha invadido. Sólo me queda esperar. Mi vuelo a Barcelona se retrasa un poco y pienso que hasta que no cruce la puerta de salida de El Prat, algo más me puede pasar. Evidentemente, al aterrizar, mi maleta no está. Pero a esas alturas de la noche, diez y media, tras horas de peripecias aeroportuarias, una incidencia como ésa ya no me afecta. Hago el trámite correspondiente (uno más!!) y me informan de que mi maleta está localizada en Heathrow, que me la envían mañana. Y la verdad, ni siquiera me importa.

Moraleja de la historia: niños, llevad siempre el pasaporte en un estado impoluto de revista. De nada.

Canciones:

The Killers: “Spaceman”

Bobby Bland: “Shoes”

Guns n’ Roses: “Use To Love Her”

30
Ene
12

San Diego y Los Angeles

Lo reconozco. De los muchos viajes que hago por trabajo, el ir a San Diego dos o tres veces al año es de la clase de viajes que vale la pena. No lo puedo evitar, tengo fijación con los USA. Y bueno, tienen cosas que ofrecer. Mi itinerario era el habitual para cuando voy por allí: Barcelona – Londres – Los Angeles – San Diego.
Llegué al aeropuerto de Los Angeles a media tarde, aunque el cambio de hora hace que para mí, fuera de madrugada, con el agotamiento físico que implica. Pero queridos, cuando llegas a la zona de alquiler de coches y el tipo de Hertz se te lamenta porque con GPS (como indicaba en mi reserva), sólo puede darme un coche pequeño, como un Chevrolet Camaro (??!!), te das cuenta de que ciertas cosas pasan sólo allí. Cómo no, acepté sus disculpas, y aparcadito me esperaba, negro, reluciente, ese pedazo de coche. Aunque lo cierto es que en ese país, los coches son ridículamente baratos. Un carro como el que llevé, dudo que costara más caro de 25000 USD.
En cualquier caso, permitidme que rompa mitos, y que nadie me entienda mal, estaba como un niño con zapatos nuevos, pero conducir un Camaro es muy incómodo. El asiento está casi en el suelo, y el techo es muy bajo, por lo que la postura a adoptar es con la espalda muy inclinada, y aún así, la cabeza me rozaba el techo. El hecho de ser un coche automático (como todos en USA) hace que la sensación de aceleración cuando uno mete la tercera, luego la cuarta, la quinta y si se tiene, la sexta, se pierde. En fin, pecata minuta, queridos. De Los Angeles a San Diego hay unos doscientos kilómetros, aproximadamente. Un paseíto, por lo menos en domingo por la tarde, si el tráfico acompaña.
Porque, y aunque San Diego es una ciudad bonita, especialmente también el área a su alrededor, con pueblitos de playa y pesca (más recreativa que otra cosa), mi interés estaba centrado en Los Angeles. He estado varias veces en esa ciudad, y qué puedo decir: me gusta mucho. Por desgracia, habitualmente no estoy más que unas horas, una mañana o una tarde. En un par de ocasiones pasé un fin de semana, cosa que recomiendo a cualquiera.
Los Angeles, a diferencia de San Diego, carece de su, digamos, rollito Good Vibrations, de esa tranquilidad y amabilidad que supura el área de Southern California. Los Angeles es fría, extremadamente grande, apenas hay gente caminando por las calles, a excepción de paseos como Venice Beach, hay mucha pose. Y por supuesto, nunca, por nada, se os ocurra ir sin coche. Se trata de una ciudad diseñada para los coches. Porque así es como vive, por otra parte, el americano medio. O si no, por qué os creéis que permiten conducir a partir de los 16 años y que los coches son todos automáticos (ergo, hasta un chimpancé podría conducirlos).
Chevrolet Camaro… EL coche
Mi día para Los Angeles era el viernes. El plan, sencillo, despertarme pronto, conducir hasta allí, aprovechar la mañana y llegar no más tarde de las cuatro y media al aeropuerto LAX. Y todo iba bien, hasta que faltaban unos 35 km. Entonces topé con el clásico atasco de la entrada y salida de la ciudad. Y eso sin ser hora punta. Ya contaba con ello, no obstante. Y tenía una ruta marcada, para no liarme ni perder el tiempo.
La primera parada era en el 6400 de Sunset Blv, lugar donde está Amoeba Records. Pero antes, justo enfrente, hay un local de la mejor cadena de fast food del país, ya he hablado de ella en otras ocasiones: Jack In The Box. De modo que dejé mi Camaro en el parking del local (allí todo tiene parking) y di buena cuenta de un sano desayuno hamburguesero. Dos apuntes te recordaban dónde estabas. Dentro del local un homeless tomando un café, de los muchos que hay por las calles (y cuando digo muchos, es muchos), un cochambroso negro con una silla de ruedas y un acompañante. El negro pasaba del acompañante porque estaba escuchando música por un discman. Tipos raros, sí, otra constante de la ciudad. Y luego entra una rubia oxigenada, pelo corto rollo 80’s, vestido negro, botas altas y gabardina. Acaba de aparcar un cochazo en la puerta, y nada más entrar, se dirige al baño. Fastidiada porque la puerta del baño está cerrada (hay que pedir que te abran), se larga sin pedir nada, y se queda en el parking jugando con su smartphone.
Un buen sitio para reponer fuerzas… para cuando una franquicia de Jack In The Box en Barcelona?
Acabado mi desayuno, tengo que aparcar fuera. Hay una especie de zona azul, en la que cada plaza tiene un expendedor de tickets de hora. Pago por una hora (la estancia máxima permitida) y me voy, ahora sí, a Amoeba Records. Ya he hablado otras veces de esta tienda, y no me cansaré. Mucho material, pero lo mejor, es su sección de ofertas. Cientos de discos inicialmente no dispuestos a la venta, por ser copias de promoción, o para radios, en un estado perfecto, no como en las lamentables tiendas de segunda mano españolas, a precios entre 1,99 y 2,99 USD. Por si fuera poco, te llevas tres y pagas cuatro. Por supuesto, perdí la cabeza y acabé con 40, por los que pagué unos miserables 90 USD. Compré de todo, desde discos que no había escuchado nunca, como PJ Harvey o Soundtrack Of Our Lifes, a completar colección, como REM, U2 o Stones, o a renovar algunos CD’s que tenía grabados, como QOTSA o Stone Roses.
Cuando me di cuenta, mi tiempo se pasaba, y tuve un error de cálculo, la chica tardaría unos 10 minutos largos en quitar el protector de cada CD y cobrarme. Pues bien, cuando llegué al coche, tenía una maravillosa multa de aparcamiento. Sí, queridos, vuestro viejo amigo Kar es ahora mismo un delincuente para los Estados Unidos de América. Por diez miserables minutos que me pasé de la hora, tenía una multa de 58 USD, que podía abonar dejando la pasta en el sobre de la multa, en un buzón, por un teléfono u online. Supongo que optaré por esta última. Después de lo de Megaupload, no me siento muy cómodo teniendo un dinero a deber al Gobierno Federal.
Casi mola más el cartel que el sitio…
Mi siguiente destino lo había leído en una entrevista a Bunbury (sí, él otra vez!), en el que hablaba de una tienda de artículos extraños, que por el nombre, ya me gustó: La Luz De Jesús. No estaba muy lejos, no más de 15 minutos conduciendo. Resultó que la tienda también tenía una pequeña galería de arte. Y su material, de lo más curioso. Desde libros sobre Anton LaVey hasta máscaras de luchador mejicano, pasando por muñecos de Kiss o El Silencio de Los Corderos, para incluir también bastante material más digno de tienda de chinos hispánica, como llaveros con forma de hoja de marihuana. Nada me convenció especialmente, pero el sitio resultaba curioso.
Necromance… malas vibraciones… por cierto, está prohibido hacer fotos en el interior…
Otra tienda era el siguiente objetivo: Necromance, en Melrose. Melrose es una avenida más agradable que Sunset, por ejemplo, la calzada sólo tiene 4 carriles y los edificios están más juntos, y casi se puede pasear. No deja de ser un ambiente curioso para un sitio como Necromance, donde se rinde culto a la muerte. Al entrar, música de cámara, de un ambiente más bien fúnebre, como tiene que ser. Animalillos disecados, pieles de serpiente, elementos hechos de hueso… mal rollo. Andaba yo buscando una calavera. No preguntéis. No encontré lo que quería, así que pregunté a la dependienta. Como el 70% de la gente en las tiendas, era hispana. Vestida, como mandan los cánones, toda de negro, resultó ser más maja de lo que las malas vibraciones del lugar parecería indicar. Me dijo que ellos, no, pero en una tienda “couple of blocks away”, tal vez. No encontré tampoco allí lo que quería, pero me paseé un poco por el lugar, que no conocía, y mira, no está nada mal Melrose.
Alijo de CD’s de Amoeba Records… también compré la edición Deluxe del último disco de Chris Isaak… canela en rama, queridos…
Antes de ir al aeropuerto, hice una parada técnica en un 7Eleven en busca de una bebida, un último capricho que sólo puedo hacer en USA… beber Dr. Pepper o Vanilla Coke. En esta ocasión me decanté por esta última. No sé por qué nadie se anima a traer estas bebidas a la Celtiberia. A mí, me harían feliz. Y con mi sed satisfecha, encaré hacia el aeropuerto. Iba con el coche en reserva, y se me ocurrió tirar sin repostar. Ahora lo veo como una idiotez, porque, de acuerdo, eran sólo 25km, pero no conocía el coche, no sabía cuánto me duraría la reserva, y si me hubiera dejado tirado, sinceramente, no sé qué hubiera hecho… ¿llamar al 911? ¿dejar el coche allí y caminar dios sabe cuánto en busca de una gasolinera en que me quisieran vender una bolsa de combustible? En fin, niños, no hagáis estas tonterías. Que ya las hago yo por vosotros.

Canciones:
R.E.M.: “Driver 8”
QOTSA: “I Was A Teenage Handmodel”

Chris Isaak: “Ring Of Fire”

23
Ene
12

Lo mejor de la semana. Semana 14

Aunque suelo escribir estas entradas, y de eso se trataría, en la noche del domingo, esta vez, el lector espabilado que ve la fecha y la hora, se dará cuenta de que pone lunes 23 y la hora, pues algo entre las 5 y las 5’30 de la mañana. La razón de estas horas intempestivas, más propicias de irse a dormir que de levantarse, la tenemos en que vuelvo a estar de viaje. Sí, queridos, I’m on the road again, esta vez en un lugar que es como reencontrarse con un viejo conocido: San Diego… y con ello, iniciamos lo mejor de la semana:

3.- San Diego: Bueno, por si alguien es nuevo por estos lares, o simplemente, desmemoriado, desde hace un tiempo, viajo a esta ciudad de dos a tres veces al año, por motivos laborales. Mi relación con los viajes de trabajo es de amor/odio. Por un lado, bueno, son muchos días fuera, días sin poder hacer lo que uno quiere, donde uno quiere hacerlo, y lejos de ese ente que denominaríamos “los míos”, conformando una especie de esclavitud de 24 horas con el trabajo. Por otra parte, los viajes tienen un punto excitante que me llena y que me gusta vivir. Claro que hay viajes y viajes. Y entre los buenos, San Diego es un buen destino. Para un tipo mitómano como yo, ir a USA es siempre de agradecer. Y más si en el alquiler de coches te dicen que lo lamentan pero que de coches con navegador “sólo” les queda un Chevrolet Camaro!!! Creo que aparcaré unos días lo de las 31 Canciones, y ya iré contando de mi California Tour January 2012.

2.- Bunbury: El sábado estuve en el concierto del Licenciado Cantinas en Barcelona. Y debo decir que salí con una pequeña decepción. El lector avispado se preguntará por qué sitúo al maño entre la tríada de lo mejor semanal, y a la vez hablo de decepción. La cosa va por su concierto en particular. Para mi gusto, muy descompensado y con un repertorio más que discutible. Pero si lo destaco es porque considero que Bunbury sigue siendo una estrella, y de eso, en la Celtiberia, no quedan muchas. Tiene estilo, tiene tablas, sabe manejar un escenario y su banda es excelente. Pero lo que me hace destacarlo es que el tío tiene un par de huevos, y se permite el lujo de hacer lo que le viene en gana, en lugar de ir a lo fácil. Y de momento lo dejo aquí, pero espero desarrollar el tema en una entrada futura.

1.- Californication: La temporada 3 de esta serie me causó una profunda decepción. Tanto es así que me quise olvidar de Hank Moody y sus andanzas por un tiempo. Sin embargo, y con las expectativas francamente bajas como tenía puestas, durante el viaje de hoy he comenzado la cuarta temporada y al final, he visto cuatro episodios que me han gustado bastante. Y me alegro de que haya subido el nivel. Para mi gusto, al final de la temporada 2 agotaron la fórmula, pero todavía hay algo que realmente aguanta la serie y la hace interesante, y eso son los personajes de Hank Moody y Charlie Runkle. Gracias a esta pareja, y al carisma como personajes de la serie, hacen que los giros y bajones de la trama pasen a un segundo plano. Lo mismo son sólo los cuatro episodios que he visto hoy, pero por el momento, me han dejado ganas de continuar. Y eso es lo mínimo que deberíamos reclamarle a una serie, ¿no creeis?

Canciones:

Foghat: “I just wanna make love to you”
Vampire Weekend: “A-Punk”
Kiss: “Black Diamond”
05
Feb
10

Cronicas de San Diego

Como se que os gusta verme sufrir por esos mundos de dios, rufianes que leeis estas lineas, os dire que una vez mas, vuestro amigo Kar postea desde un aeropuerto. Y no, el teclado no tiene acentos. Cosas de los USA. Lo mas cercano a un acento tal y como lo conocemos en casa es (y usemos una palabrilla acentuada) esto: “cami`on” … o esto: “cami’on”. Como quiera que ninguna de las dos me acaba de convencer, dejaremos el tema sin acentos (o sin tildes, como me decian en el cole).
Ahora mismo son las 19’15 hora local, 4’15 del dia siguiente (viernes) en Barcelona. Mi vuelo de Los Angeles a Londres se retrasa como una hora y cuarto, lo cual me impide coger mi conexion de Londres a Barcelona. Para colmo, todos los vuelos directos de Londres a Barcelona de British Airways o Iberia estan llenos (???), por lo que la unica opcion es recolocarme en un Londres-Madrid y luego tomar un Madrid-Barcelona. A que mola?
En fin, lloriqueos aparte, lo cierto es que no me puedo quejar mucho de este fugaz viajecillo a mi ya querido San Diego. Claro que este punto lo confirmare manyana (no, tampoco hay enyes) una vez haya aterrizado en Barcelona, entero y con todo mi equipaje.
Durante el viaje de ida recupere el episodio final de Los Soprano, que lo ofrecian en el menu del avion, y me gusto tanto como la primera vez que lo vi. Todo el mundo destaca la cancion de Journey que ilustra la magistral escena final, logicamente, por ser la escena final y por tener ese protagonismo, pero yo me sigo quedando con ese tema de Vanilla Fudge que suena varias veces durante el episodio. Llevo tarareando ambas canciones, la de Journey y la de Vanilla Fudge toda esta semana.
Y hablando de Los Soprano, la sorpresa la tuve en el punto de alquiler de coches, cuando, como el vehiculo que me tocaba no estaba preparado, me dieron un coche digno de todo un Tony Soprano, un Saturn VUE fantastico. Que yo sepa, Saturn no se vende en Europa, tal vez algunos modelos si, bajo marca Chevrolet, pero no estoy muy seguro. En fin, el caso es que yo y mi coche molon enfilamos hacia San Diego. De LA a San Diego hay 190 km, lo que ocurre es que segun a que horas se haga el trayecto, el trafico es poco fluido, y tarde bastante. Y si consideramos que cogia el coche a las 2 de la madrugada, hora espanyola, estaba bastante cansado para conducir. Aun asi, como ya me lo veia venir, me lleve unos cuantos CD’s para animarme e ir berreando las canciones en el coche, una de mis aficiones favoritas. Entre ellos, el primer CD que tuve: “Aerosmith Greatest Hits”, que recoge los jitazos de los de Boston en su etapa Geffen. Lo se, habra quien no disfrute de ello, pero personalmente no tengo problema alguno con canciones como “Love In An Elevator”, “Amazing” o “Dude, Looks Like a Lady”. Estoy, ademas, pasando una fase Aero muy pronunciada, ya que me encuentro en plena lectura de la autobiografia de la banda. Por supuesto, cuando la acabe, ya dare buena cuenta de ella en estas lineas.
Como viene siendo habitual, el primer dia el jet lag me destrozo, y como viene siendo habitual tambien en mis visitas a USA, el segundo dia por la tarde lo dedique a irme a un Outlet Mall, uno que hay justo en la ultima salida de la autopista antes de la frontera mexicana (vamos, que mejor no pasarse de salida). Lo cierto es que me comporte como una personita decente y no gaste mucho. La verdad es que apenas compre nada para mi. Resulta curioso como en California, el 80% de los camareros, dependientes, taxistas y demas son hispanos. Y todos los que veian mi procedencia (al comprar con tarjeta, o simplemente preguntaban), todos me hacian referencia al futbol y al FCB.
Pero bueno, yo creo que la parte interesante del viaje, la que gusta a la parroquia, aquella en la que Kar el Paleto hace su aparicion, ha sido esta tarde. Tenia mi vuelo previsto de LA a las 20’30, y como el trabajo estaba mas o menos apanyado hacia mediodia, a la una y media salia, ufano, en mi Saturn VUE, direccion aeropuerto de LA. El caso es que a 20 minutos de mi destino, me doy cuenta de que no he cogido nada de trafico, que son las 15’15 y ya casi estoy en LA. Por lo que la tentacion aparece, una vez mas… Por que no desviarme y hacer una parada en la tienda Amoeba Records de Hollywood, hacer unas compras y luego ir al aeropuerto? Ok, visto desde fuera, parece que tenia tiempo de sobras, pero yo no estaba seguro. El trafico en LA a partir de las tres es chunguisimo, y una fatalidad (un accidente, una obra…) me podia dejar sin vuelo y en tierra. Le di muchisimas vueltas, lo juro, pero al final, la tentacion me pudo.
De modo que a las 15’45 estaba en Sunset Blvd, enfrente de Amoeba. Las cosas iban bien, tanto que incluso encontre aparcamiento en la calle, un dolar por hora (de pago, ok, pero en LA aparcar en la calle es pura utopia). Total, que hecho un flan (por mi cabeza pasaban mil fatalidades que podian ocurrirme para hacerme no llegar a tiempo a mi avion), me digo a mi mismo que a las 16’30 debia salir, si o si, de la tienda. Como veis, precision militar.
Para mi gusto, lo mejor de Amoeba, lo digo siempre, es la seccion de segunda mano. Discos en un estado impecable a precios muy buenos. Y de esa seccion, la parte de ofertas es, sencillamente, brutal. Cientos de discos a entre 1’99 y 2’99 $, con oferta de 4×3. Por supuesto, hay que remenar y rebuscar entre la multitud de basura, y depende del dia, estas mas de suerte o menos. Hoy, que no tenia mucho tiempo, obviamente, era una locura. Discos de The Posies, de Iggy, de Jon Spencer, de Chris Isaak, de REM, de Phoenix, de Tori Amos… al final, no lo he podido evitar, he salido con 23 CD’s. Contando que el sabado anterior habia pasado por FNAC y con la conya de la oferta 4×3 (ni punto de comparacion con Amoeba, pero encomiable tambien) me habia comprado unos cuantos… esto es un desastre. Lo reconozco, ultimamente compro mas de lo que puedo escuchar, y muchos de esos discos cogeran polvo en la estanteria antes de que les pueda echar un tiento. Lo mio es ya preocupante. Pero efectivamente, a las 16’40 salia por la puerta y cogia el coche.
Entonces si que estaba nervioso, y por supuesto, el arrepentimiento y el acojone a quedarme en tierra era maximo. Y para rematar la faena, ta-ta-chaaaaan… se me enciende la luz del deposito. Claro, en realidad eran 20 km los que me separaban de mi destino, pero… que se yo, en mi coche si que controlo lo que dura la reserva, pero en un coche desconocido… opto por tirar adelante, pero a la tercera gasolinera que dejo pasar, me doy cuenta de que el riesgo que corro es demasiado grande. Total, que me paro y a toda hostia entro en la caseta y compro 20$ de combustible (esto es USA, amigos, con 20 $, unos 15 miserables euros, lleno casi medio deposito). Y al coger la manguera, la cosa no tira. Aprieto “el gatillo”, lo pruebo de todas las maneras posibles, pero nada, ahi no sale gasolina. Con cierto desespero, le pido ayuda a una pobre hispana que sale de trabajar con su traje de limpiadora puesto y todo. Supongo que mi cara es un poema, porque no se me rie, y claro, ademas, le hablo en castellano… mi “hermana de rasssa” se apiada de mi y me ayuda con la mierda del surtidor (simplemente habia que apretar un puto boton antes), mi dignidad esta ya por los suelos, de modo que solo puedo agradecerle y salir pitando.
Y oh, sorpresa, despues de la tension acumulada, resulta que la autovia hacia el aeropuerto esta bastante decente y llego con tiempo de sobras. Esto es casi increible, la jugada me habia salido redonda: salgo de San Diego a tiempo, llego a LA sin problemas, me permito el lujo de un exceso en compra de discos y soy capaz de llegar a aeropuerto y dejar el coche a tiempo. La realidad, claro, ya la he contado. No todo podia ser tan maravilloso, y a esta jugada maestra de hoy le seguira un via crucis de aeropuertos que finiquitara mas de 24 horas despues con mi aterrizaje (crucemos los dedos) en El Prat. Pero esa sera otra historia.

Canciones:

Journey: “Don’t stop believing”
Red Hot Chili Peppers: “The power of equality”
Aerosmith: “What it takes”

27
Jul
09

De compras

Cerraremos el capítulo San Diego con un pequeño resumen de las compras que hice por allí. Viajar a los USA es siempre interesante a nivel de compras, probablemente en algunos aspectos no sea tan diferente de lo que podamos encontrar en casa, pero, amigos, en ese país hay una verdadera cultura de las compras y… diablos, unos precios más que interesantes.En lo que a CD’s se refiere, San Diego no tiene la oferta tan buena como pueda tener L.A., así que aunque me pasé por un par de tiendas de la zona, acabé acercándome el sábado por la mañana, antes de ir al aeropuerto, por Amoeba Records, la mejor tienda de discos de Los Angeles, en Sunset Boulevard. Esa tienda tiene una amplia oferta en general, pero no sólo CD’s, también vinilos. No compré vinilos, porque no quería que llegaran a Barcelona destrozados por obra y gracia de esos finos profesionales del handling de los aeropuertos. Lo interesante es su oferta de segunda mano, y sobretodo, su sección de “superofertas”, cientos de CD’s a precios entre 2 y 3 dólares, con una oferta de 4×3 en el que rebuscando, se pueden encontrar pequeñas joyas. Yo me centré en algunas cosas que no tenía, y en renovar a CD’s originales algunos que tenía grabados.

Ni que los vendieran a peso!!
Y por supuesto, me pasé por uno de esos geniales outlets, con precios realmente de escándalo. Allí me hice con una camiseta muy molona, aunque me costó decidirme entre las muchas que había en una tienda de rollo, digamos, “alternativo”.
Underground Rock n’ Roll Since 1979 (como yo!!!)
Y finalmente, la joya de la corona, la chuchería de la que más orgulloso estoy… las bambas oficiales de Kiss!! Fabricadas por Vans, ya las había visto la última vez que estuve en USA, y al final me decidí… por 39 miserables dólares!!! Y porque de las Converse de Black Sabbath y de The Doors no había tallas, que si no!!

19
Jul
09

Radio, televisión y aeropuertos

En días como hoy me parece que vivo perennemente en un aeropuerto. Qué importa dónde, los aeropuertos son como un mundo en sí, iguales entre ellos sin importar la localización geográfica. En fin, supongo que hay lugares peores en los que vivir. También, definitivamente, los hay mejores. Por lo menos cogí a tiempo mi vuelo desde L.A. … porque sí, lo habéis adivindo, al final decidí salir temprano de San Diego, conducir hasta Los Angeles y pasarme por Sunset Boulevard, con la sana finalidad de acercarme a Amoeba Records y también de comerme una deliciosa hamburguesa doble con queso y bacon en Jack In The Box, regada con Dr. Pepper’s. Con precisión militar, calculé tiempos, rutas y cumplí con lo estipulado. Lástima que los hijosdelagrandísimaputa de British Airways no hicieran lo propio, y aquí me tenéis, esperando un vuelo en el odioso aeropuerto de Londres (o es Frankfurt? o tal vez Atlanta, Singapur o Madrid?) porque una vez más, perdí la conexión. No vayan conmigo al Flamingos, mi gafe les dejaría sin un sólo pavo, caminando por el Strip y pensando, cabizbajos, cómo han podido gastarse todos sus ahorros al 6 rojo.Pero no es de eso de lo que quería hablar. Tampoco de mis ataques consumistas en USA, de lo que ya daré buena cuenta en una próxima ocasión. Hoy quería, siguiendo este monográfico americano en la tontiguía Lonely Planet Kar para viajeros tarados, hablar de tele y de radio.

La tele es toda una institución en este país, desde luego. Y su programación no es ni mejor ni peor que la de la televisión nacional ibérica… una mierda pinchada en un palo. Lo único interesante son las reposiciones de series como Padre de Familia o Malcom In The Middle, o también de antiguos combates de boxeo (Evander Hollyfield!!), Pressing Catch (Andre el Gigante!!!) o basket (Lakers vs. Pistons). Pero nada, fuera de los canales de pago, el resto, el horror. Y por cierto, no puedo más que certificar la defunción de canales como MTV o VH1. Corrección, defunción de la música en MTV o VH1. Lo de MTV es absolutamente vergonzoso, dos canales (MTV y MTV2) dedicados 100% a realitys, y VH1, en alguna ocasión cuelan algún concierto, pero el 80% de su parrilla es también telerealidad. De Disney Channel habría que hablar algún día largo y tendido, sin duda merece entrada aparte, pero como adelanto, os diré que s Joseph Goebbels resucitara y viera tamaño medio de manipulación infantil, se pondría palote. Finalmente, hay un canal dedicado a Michael Jackson. Sí! Un canal que no importa a qué hora lo pongas, constantemente hay debates acerca de si Jackson era el padre de sus hijos, de si se tomaba pastillas rojas o azules, de si sus hijos prefieren a su tía Janet como mommy o de si sufría el síndrome tal o cual. Espeluznante sería un término bastante adecuado. Ok, a mí también me gustaría saber la verdad, una mezcla de cariño por el difunto divo y de gustillo por la polémica, pero especular de una manera tan indocumentada y tan vil, y durante tantas horas, y con personas que no pintan nada en el asunto es, sin duda, algo enfermizo.

La radio es otro asunto. Por supuesto que hay cadenas dedicadas al horrendo hip-hop o R&B del momento, incluso también emisoras latinas (es Southern California, amigos), pero hay muchas cadenas de clasic rock, adult rock, oldies o llámesele como quiera. Y de verdad, no tengo nada en contra de una radio que pincha seguidos “We’re An American Band” de Grand Funk Railroad, “Dream On” de Aerosmith, “Respect” de Aretha Franklin o incluso “Heaven must be missing an angel”, de no sé quien, pero me gusta. Digamos que lo más chungo es el nombre, pero está bien saber que no te encontrarás con Maná, Amaia Montero o Eros Ramazzotti. Y en todas las ciudades hay una cadena de rock alternativo, y sí, sé que el término puede llevar a controversia, pero también sé que todos me entendéis. En San Diego es el 94.9 de la FM, y la verdad es que a pesar de tratar algunas novedades, digamos que su distribución es 60% rock alternativo de finales de los 80’s y los 90’s, y el resto, 20% de clásicos tipo The Clash y 20% de novedades. Facilísimamente, de una tacada pueden sonar Smashing Pumpkins, Blind Melon, Jane’s Addiction, Green Day y Nirvana. Lo cuál me lleva a una reflexión… acaso no deja de ser como una emisora de “classic rock” o (horreur!!!) “adult rock” pero enfocada hacia aquellos que nacimos entre 1975 y 1980?? Por supuesto, probablemente el lector Erik no lo vea así (cómo te odio a tí y a tus 17 años!!!), pero que me aspen si no hay algo de esto.

Canciones:

Pink Floyd: “A gig in the sky”
Suede: “Saturday Night”
The Answer: “Pride”

17
Jul
09

Compromisos

La cena de esta noche no me la he podido saltar. Nótese que son las 21’30 y ya estoy de vuelta en la habitación: para mí una ingestión de alimentos a las 18’30 se llama “merienda” y no cena, pero bueno. En fin, hoy era el gran evento, 60 personas y vuestro amigo Kar con su mejor camisa recién planchada por la señora del hotel, afeitado perfecto y ejerciendo. Un coñazo, vamos. Con deciros que me he pasado toda la noche con mi jefa al lado… Sin embargo no deja de resultarme curioso cómo a pesar de mi torpeza social, por lo menos en mi vida personal, en la que demasiado a menudo me dejo llevar por la timidez o por el orgullo ciego y los prejuicios, he desarrollado una capacidad empática y social bastante buena en el plano profesional. Será que los ventimuchos me pesan y uno ya tiene cierta experiencia, pero ahora soy capaz de mantener conversaciones con gente que no me interesa, o de mantener una charla profesional e incluso participar en la conversación de la mesa. Si es que soy todo un profesional. Lo cuál no quita que fuera del trabajo pueda poner en ocasiones el MODE Asocial ON. También os diré una cosa, no es que esté especialmente orgulloso de mantener esta, digamos, dualidad profesional-personal en las relaciones. Me cargan bastante las personas que necesitan específicamente caerle bien a todo el mundo y ser amigo de todo el mundo, pero con el tiempo he aprendido que la timidez patológica y los prejuicios de las primeras impresiones no llevan a nada. Y en ocasiones, conducen a perderte personas que más tarde te das cuenta de que valían la pena. E intento no caer en esas actitudes, lo intento, cuanto menos.

Y para restarle profundidad a la entrada de hoy, os confesaré que se me ha ocurrido una maldad… el sábado a las dos tengo mi vuelo desde L.A., con lo que el sábado por la mañana conduciré desde San Diego hasta Los Angeles. El caso es que se me había ocurrido salir temprano, conducir hasta la ciudad, pasarme por Amoeba Records, gastarme los cuartos en la zona de saldos (poca broma, CD’s de REM, Pixies, Ocean Colour Scene o Donita Sparks a 3$), y luego conducir hasta el aeropuerto. No debería, porque ya me he gastado dinero en el Outlet de San Diego, y porque corro el riesgo de ir justo al aeropuerto, perooooo…

CANCIONES:

Blind Melon: “No Rain”
Jane’s Addiction: “I have a dad”
The Jayhawks: “Blue”




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