Archive for the 'rock español' Category



14
Abr
10

Loco

Hoy la cosa va de rectificaciones. Sí, lo he de reconocer, pero bueno, dicen que eso es de sabios, no? El rectificar, digo. Pues digamos mejor que la cosa va de sabiduría. Y es que debo reconocer que hacia el personaje que protagoniza las líneas de hoy había llegado a tener todos los prejuicios del mundo, y alguno más. Pero las cosas como son, me ha convencido. Lo hizo el viernes pasado en su concierto, y lo lleva haciendo toda la semana, cuando un CD suyo está constantemente sonando en mi reproductor.

Fui al concierto de Loquillo sin mucho convencimiento, más por ganas de ir a un concierto, y por qué no, algo de morbo por el personaje, que por su música o por que fuera un fan. Pero qué cosas, Loquillo dio un conciertazo, y su banda suena compacta y muy bien.

Supongo que parte de mi problema con Loquillo era su personaje, especialmente ese Loquillo de los 90’s, descolocado, despotricando de todo el mundo y clamando por supuestos complots que manos negras organizaban contra él. Está claro que el Loquillo de 1999 era un coñazo de tío, un llorica que no hacía más que quejarse de la poca atención que los medios genéricos le proporcionaban, rajaba de los grupos indies que cantaban en inglés o planteaba supuestas tramas políticas que se urdían contra él. Probablemente sin querer ver que cuando una industria como la del rock en España se basaba en unas figuras tan inestables, alejadas de la música y poco de fiar como los ayuntamientos, pasan esas cosas. Y es una realidad, en los 80’s muchas bandas vivían de las galas de verano en los pueblos y ciudades. Y sinceramente, no creo que hubiera ningún complot político para que los ayuntamientos catalanes no contrataran a Loquillo y Trogloditas durante los 90’s. Simplemente, Loquillo tuvo un bache complicado con la espantada de Sabino Méndez, y por la situación de la banda en general, y su música se volvió menos interesante. Por otra parte, el público general, el de las fiestas de los pueblos, ya no estaba interesado en Loquillo. Y si por alguna extraña razón el público generalista de Catalunya prefería escuchar a bandas sarnosas que cantaban en catalán y estaban de moda, qué se pensaba? Que los ayuntamientos iban a rehusar contratar al grupito de moda?

En directo es mucho mejor!

Pero el Loquillo de los últimos años ha sabido mantenerse y aprovechar su aureola de estrella superviviente, y se ha sabido mover en los circuitos más alternativos, pues no aparecía en Los 40 Principales o mierdas de ese tipo. Y ponerse un poco menos pesado. Y lo más importante, volver a grabar discos interesantes. “Cuero Español”, “Feo Fuerte y Formal” o “Balmoral” tienen algunas canciones excelentes que demuestran que eso es lo mejor que puede hacer el Loco: como se suele decir, hablar en el escenario, en los estudios, no hacer declaraciones o codearse con indeseables como Federico Jiménez Losantos. Y la decisión de renovar y finalmente prescindir de los Trogloditas, tomando como mano derecha al guitarrista Igor Paskual, es otro gran acierto.

El cancionero del Loquillo de los 80’s, vía composiciones de Méndez, es de esos que permanecen en la memoria colectiva, y eso es muy importante. Yo recuerdo de crío “Quiero un Camión”, “El ritmo del garaje”, “El Rompeolas”, “Chanel, cocaína y Dom Perignon” o la celebérrima “Cadillac Solitario”, y reconozco que esas revisitaciones en su concierto del viernes pasado me emocionaron (bueno, las que sonaron, que no fueron todas). Pero no hay que olvidar que en los últimos 10 años también ha compuesto (o le han compuesto) algunas canciones muy interesantes, como “Arte y ensayo”, “Feo, fuerte y formal”, “Cuando fuimos los mejores” o ese temazo que es “Rock and Roll Actitud”, que se ha convertido en mi canción de la semana, y que me pongo cada mañana en el coche cuando voy a trabajar. Ah, y revisitó a Johnny Cash antes de que Rick Rubin lo convirtiera en algo cool.

En su concierto de Barcelona, demostró que controla los tempos y maneja al público a su gusto, y metió 3000 personas en el recinto, que no es moco de pavo. Y yo, un escéptico como yo, salí convencido y ya me veis, dedicándole una entrada en este, mi sacrosanto blog. Quién me lo iba a decir.

Canciones:

Loquillo: “Rock and Roll Actitud”
Loquillo: “Trentaytantos”
Loquillo: “Pégate a mí”

03
Ene
09

Get On Your Knees

Hoy en día el nombre de Teddy Bautista nos suena a chungo. Es el tío que nos quiere hacer pagar por hacer copias de CD’s. Es el que infiltra espías en las bodas para que se pague el cánon. Es un hombre a un cánon pegado. Es Mister SGAE. Es el tipo que se sacó de la manga los premios Amigo para eso, para premiar a sus amigos. Es el hombre malo que le sube los precios a los CD’s. Es el responsable de la crisis. Es el tío que esconde en su casa a Osama Bin Laden. Es el hijoputa que mató a la madre de Bambi!!!

Hombre, un poco hijoputa sí que es, él y sus cuarenta ladrones que forman su asociación, y sin embargo, y aunque parezca paradójico, es responsable de una interesante página en el tristísimo historial del rock en España. Ya de entrada un tipo que se hace llamar “Teddy” llamándose Eduardo, tiene huevos la cosa. Pero el amigo era alguien antes de pasarse al lado oscuro, como un Anakin Skywalker cualquiera.

Su momento cúspide, su highlight vendría en 1968, cuando grabó con su grupo, Los Canarios, una de las mejores canciones del rock español, “Get On Your Knees” o “Ponte de rodillas”, como también aparecía. Los Canarios comenzaron como una rareza en el panorama español de los 60’s, un grupo de profundas raíces soul y R&B, y encima, grabando en inglés. No eran los únicos, pero desde luego tenían calidad. Como él mismo reconoce, una corta estancia en USA le influenció sobremanera para formar su banda cuando regresó a España. Antes tuvieron un éxito con la canción “Peppermint Frappé”, que grabaron para la película de Carlos Saura del mismo título. Para mi gusto, su momento álgido fue este “Get On Your Knees”, que considero que podría competir con cualquier hit de R&B que todos tenemos en mente:

Ok, el vídeo es cutre y el sonido bastante perruno, pero es lo mejor que he podido encontrar.

Cuenta Salvador Domínguez, mítico guitarrista de Banzai o Tarzen, quien también militó en Los Canarios una temporada, que este “ponerse de rodillas para rezar” era en realidad un canto a una felación (de ahí la postura a adoptar de genuflexión), lo cuál le da un plus de cachondeo a la cosa.

Avatares de la vida llevó a intermitencias en la carrera de la banda, y hacia los 70’s retornaron, pero su sonoridad soul/R&B había desaparecido, y se dedicaron a un sonido de rock progresivo, muy en boga por aquél entonces, grabando su disco “Ciclos” que contenía el corte “Las 4 estaciones”, lo habeis adivinado, sí, una empanada progresiva basada en la obra de Vivaldi. Y aunque tuvieron éxito con este movimiento nuevo, para mi gusto, perdieron el interés.

Como dato curioso, antes de empuñar su sable laser contra La República, Anakin -Teddy Bautista- Skywalker interpretó el papel de Judas en la obra Jesucristo Superstar con Camilo Sesto como Chusín. Luego ya vino el tema SGAE, el lado oscuro, y todo fue ya en caída libre. Así que procuremos olvidarnos de tan nefasto personaje y centrarnos en ese single, “Get On Your Knees”, que bien vale una carrera.

PD: podéis bajaros la canción del eMule… seguro que le hace mucha gracia al tipo

Canciones:

Alice In Chains: “The Rooster”
Heart: “Barracuda”
Sugarcubes: “Birthday”

19
Ago
08

Fiestas de pueblo

Pues sí que me está saliendo un NDK vacacional repletico de topicazos veraniegos… porque si en la anterior entrega era la playa quien protagonizaba estas líneas, en la presente hablaremos de otro clásico estival: las fiestas del pueblo. Porque damas y caballeros, estos días se ha celebrado las fiestas del pueblo de la bonita localidad extrarradial donde habito. Y como quiera que las noches de verano son para pasarlas fuera de casa, he aprovechado para mezclarme con mis paisanos. Y créanme, la cosa da de sí.
En este pueblo, como en la mayoría de las comarcas que rodean la urbe de Barcelona, la población juvenil (y que a la postre, suele salir en masa en estos eventos) se divide entre candidatos a aparecer en cualquiera de estas fotos y un sector más perroflautil, que generalmente es la que organiza, participa en las colles, los concursos y todas esas cosas. Y la división no es sólamente estilística, sino también geográfica. Al primer grupo te lo encuentras en masa en la feria. No hace falta que me extienda mucho en la feria, por lo menos no más de lo que comentaba el amigo Javiruli por aquí. Al sector perroflautico se le puede ver en el otro lado, en el parque con los conciertos y las festes alternatives. Y yo, pobre de mí, casi prefiero el perroflautico, en general, muy joven y con un punto de ingenuidad que casi enternece, hasta que se chocan contigo y te derraman un poco de su litro por encima.

Como habitante novato de esta localidad, no tengo ese sentimiento de patria chica, y mis relaciones con las gentes del pueblo son escasas. Pero está bien para darse una vuelta las noches de fiesta. Y la primera noche, tras dar cuenta de la debida cena y de unas copichuelas en una terraza, fuimos hacia el parque donde los Hell Angels locales, los Imperiales (uuuhhhh) habían preparado un escenario para acoger el sector juvenil de fiestas. Y yo, que soy así de imaginativo, nada más ver un escenario y unos moteros ocupándose de la logística, no podía dejar de pensar en un Mick Jagger acojonado en Altamont . El concierto de esa noche, sin embargo, no lo abría Santana ni Jefferson Airplane, sino un horroroso grupo de perroflautas llamado La Troba Kung Fu, que hacía una suerte de música entre sudamericana, popular catalana y rumbera, algo horroroso que además duró la hostia. Pero que, oh sorpresa, tenía su tirón entre el público allí congregado.

DJ Miqui Puig is in da hause

La curiosidad de la noche y lo que me llevaba allí era que después había sesión de DJ Miqui Puig. Sí, señores, por si alguien no lo conoce, el orondo Miqui Puig es el que fuera cantante de Los Sencillos, jurado de cualquier concurso de cantantes y chorradas de la tele (desde el mitiquísimo Lluvia de Estrellas hasta el tremebundo Factor X), marisabidillo, hortera, y que también mete sus narices haciendo secciones de música y tendencias en cualquier programa de tele o radio en el que se lo permitan (desde el fenecido Ticket de La Sexta hasta programas de radio catalana). En definitiva, un tío que se ha colocado muy bien. Pero qué puedo decir, me cae bien. Es un pedante y un snob, pero hay que reconocer que el tipo sabe de música (sus comentarios no son estúpidos y no recomienda nada que no sea, mínimo, de Serge Gainsbourg). Tenía curiosidad por saber qué iba a pinchar como DJ, y hay que reconocer que la cosa comenzó muy bien. Empezó pinchando una selección de rocksteady, ska británico y soul que me gustó. La sesión pasó momentos más tópicos pop-rock y acabó en algo demasiado techno, demasiado convencional para lo que me pedía el cuerpo entonces. Así, DJ Gordiqui Puig fue de más a menos y acabé por marcharme sin que hubiera acabado. Aún con esto, esos primeros 45 minutos fueron divertidos y los bailoteos en ese glamouroso parque rodeado de esos paisanos, muchos de los cuales ni siquiera habían nacido cuando se publicó “Nevermind” estuvieron bien.

Seguridad Social: el cantante se ha puesto ternasco, pero conserva buena voz

La cita en nuestro Altamont particular era el día siguiente, con un concierto que ya me interesaba más: Seguridad Social. Os voy a confesar una cosa: cuando tenía unos trece o catorce años, me gustaba esa banda. O como mínimo, los cuatro hits que tenía grabados en una cinta. Y bueno, estaban tocando gratis en mi casa. A la banda se la veía en la decadencia de esos grupos que vivieron los ochenta y parte de los noventa de los bolos veraniegos a costa de los ayuntamientos y que hicieron su agosto cuando el rock español tenía tirón. De manera que nada de florituras, cantante y tres músicos, que cuantos menos seamos, más tocamos a repartir. Lo cuál no le fue mal a la música del grupo. Batería, bajo y un guitarra bastante bueno que hacían sonar las canciones durillas, casi recordando sus inicios en la escena punk valenciana. Que nadie se lleve, de todas formas, a equívoco. El 80% de los allí presentes estaban para escuchar “Chiquilla”. Y en ese sentido, el grupo fue honesto, y se dedicaron a desgranar sus singles más conocidos, que sorprendentemente, no son pocos. Como decía ese clásico slogan, “conoces más canciones de (-póngase el nombre de la banda que se quiera, en este caso, Seguridad Social-) de las que crees”. A mí, es que me recuerdan a esa cinta que tenía grabada y también, como no, a esos locales de Poble Nou que frecuentaba y en los que hits como la mencionada “Chiquilla” o la skatalítica “Comerranas” eran un must. Y diablos, debo decir que lo pasé bien. No pagaría por ver un concierto suyo, pero me gustaron, sonaron bien y pasé un buen rato.

Tras Seguridad Social, tocaba otro DJ. No recuerdo su nombre, decían era el DJ residente de la sala Clap de Mataró. Como quiera que recuerdo haber estado alguna vez en ese sitio y que se pinchaba pop rock más o menos modernete pero bien, quise quedarme, a ver qué tal. La decepción fue mayúscula al toparme con una selección de rock latino (Los Fabulosos Cadillacs, Macaco, Jovanotti, Radio Futura,…), de modo que dejé a DJ Perroflauta y me largué, tratando de recordar si eso era lo que se pinchaba en Clap (y creo que no). La audiencia, he de decir, estaba encantada, mucho más que cuando el día anterior Miqui Puig pinchaba PIL, The Clash o The Jacksons.

Y con ello, ha acabado mi periplo por las fiestas locales, por lo menos, hasta el año que viene. No estoy por la labor de hacer valoraciones acerca de presupuestos, de la realidad de estas fiestas en el entorno del ocio del siglo XXI, ni estas cuestiones que se acercan a la temida camisa de once varas. Que estoy de vacaciones.

Canciones:

PIL: “This is not a love song”
Pixies: “Gounge Away”
The Jacksons: “ABC”

26
Mar
08

Bóveda

Me lo comentaba una amiga hace unos meses, y la verdad es que me dejó frío. “Han cerrado el Bóveda”, me dijo. No hace mucho pasé por ahí. No sólo la han cerrado, sino que en el lugar donde se erigía, ahora hay solamente un solar, pasto de la especulación inmisericorde que reina en la Barcelona del siglo XXI. Y es que si hace un año dedicaba una entrada a la mítica discoteca Sr. Lobo, es de justicia que haga lo propio con otra discoteca como era Bóveda.
Ok, reconozco que Bóveda carece de la mitología urbana de Sr. Lobo, lo suyo fue siempre más humilde en este sentido. Pero también más perenne. Y su cierre ha sido, lo reconozco, una sorpresa. Como también reconozco que hacía como un lustro que no traspasaba sus puertas. Bien, probablemente carezca de anécdotas (ciertas o falsas) tan jugosas como las del Sr. Lobo, pero en tanto que fui bastante a ese sitio, sobretodo cuando empezaba a salir, no deja de tener unas significaciones subjetivas que evocan en mi memoria personas y situaciones, y dibujan media sonrisa en mi cara.

Epicentro del grunge de bolsillo de Barcelona

La primera vez que fui a Bóveda fue cuando yo tendría unos 16 años. No me extenderé en explicar el contexto de la situación (musical, social, moda, …), cosa que ya hice en la entrada correspondiente a Sr. Lobo . Recordar simplemente que Bóveda era una de las discotecas del Poblenou barcelonés que acogieron a cientos de chavales con tendencias grunchis. Sí que es cierto que fue la primera discoteca a la que fui que no era un templo makinero. Mis primeras incursiones en discotecas y otros antros de fiesta estaban motivados, obviamente, por la búsqueda urgente de contacto con el sexo opuesto, de modo que fui dos o tres veces a un local de la calle Beethoven. Música discotequera y makinera que no me motivaba mucho. Y descubrir que podía haber discotecas en las que se pinchara música que me gustaba, bueno, ahora puede parecer estúpido, pero resultó ser un agradable descubrimiento para mí. Aquella tarde pincharon Offspring, Nirvana, Counting Crows, Cypress Hill y un Jitazo Fugaz del momento, Coolio . Bueno, aquello estaba muy bien!

En realidad, Bóveda era un sitio bastante chapucero. Se trataba de una nave industrial reconvertida. Una barra larga, una pista no muy grande con una cabina de DJ a modo de palco o balconcete, y una escalerilla de barrotes desde la que se podía acceder a la cabina y pedir el éxito del momento. Esa pista tenía un techo más alto y pintado como si de una bóveda celeste se tratara (lo adivinan? Por eso el nombre!!), y luego unos demonios pintados en las paredes, como demostrando la dicotomía entre el cielo, a nuestras cabezas, y el infierno, donde estábamos. Completaba el cuadro un segundo nivel que se había construido aprovechando la gran altura del local, desde donde se podía ver la parte de abajo y que probablemente cuando esa nave tenía actividad industrial, acogía las oficinas. En fin, no era un sitio con mucho estilo, que digamos. Ni falta que le hacía. Era la época del grunge, diablos!!

A partir de aquella tarde, el grupete del instituto nos aficionamos a pasar las tardes del viernes allí. Sábados de tanto en tanto. Salíamos por la tarde, íbamos al centro comercial Glòries a comprar bebida (whiskey, coca-cola, vasos de plástico y hielo) y bajábamos por el Poble Nou industrial. En un portal de una empresa cerrada dábamos buena cuenta de la bebida, y luego, al Bóveda. Eso era vida. Quizás por ello no entiendo los botellones masivos. Yo, como todo el mundo, he hecho botellón, pero lo intentábamos hacer en un lugar más o menos poco transitado, para disfrutar tranquilos de la camaradería adolescente y del espíritu del vino.

El ir a Bóveda también tenía un punto a favor: no era necesario “arreglarse”. Dicho en el sentido más clásico, por supuesto que me arreglaba, buscaba un look lo más cuidadosamente desaliñado y me pasaba tiempo en el espejo consiguiendo el despeinado deseado. Pero vamos, que no era necesario llevar zapatos ni la camisa por dentro del pantalón. Por lo demás, pinchaban música alternativa, sí, pero también otras cosas, tipo rock español, pachanga y alguna cosita, muy poca, de dance. Ni que decir tiene que uno de los momentos cúspide de la sesión era cuando pinchaban “Smells like teen spirit”. Recuerdo con cariño una tarde monográfica que dedicaron a Héroes del Silencio, era 1996 y estaban en el punto más alto de su carrera. Y para cerrar, lo recordaré siempre, pinchaban “More Than Words” de Extreme. En ese momento, y aprovechando la guitarra adictivamente babosa de Nuno Bettencourt, el que había convencido a una chica, aprovechaba para culminar su “obra” rubricándola con besos y magreos al ritmo de la balada. Los demás, claro, aprovechábamos para ir saliendo sin hacer cola en el guardarropa.

Estilismo warholiano o directamente cutrez?

La competencia del Sr. Lobo fue muy dura. De repente, surgió un local de características similares pero que no cobraba entrada. Claro, para un segmento de público tan sensible a estos asuntos como la chavalería, podía tratarse de una medida determinante. De manera que Bóveda se acabó posicionando como un local con un poquito más de clase: menos violencia, menos moscones para las chicas, … un Sr. Lobo “soft”. Yo sin embargo, dejé de ir a Bóveda durante una temporada, mi etapa Lobo. Y cuando volví, lo hice por las noches. Ya tenía la edad, claro, y el Sr. Lobo estaba en plena decadencia. Bóveda se había reconvertido, ya no era un local grunchi, el grunge como moda estaba ya de capa caída y se situó como un lugar opuesto a la típica discoteca house/techno. Allí se pinchaba mucho pop/rock español (Dover, Ska-P, Siniestro Total, Seguridad Social o Danza Invisible), algo de dance más comercial, pachanga y algunos vestigios de lo que fue (Offspring, Blur, Nirvana…). No es que me matara de placer, pero mi grupete grunge del instituto se había disuelto y con mis amigos actuales podíamos ir, considerándolo como un lugar “neutro”, es decir, ni muy dance ni muy rockero. Y con muchas chicas, todo hay que decirlo. Incluso pasé alguna noche de fin de año. Las cosas parecían irles bien, había noches de verdadero agobio por la multitud de gente. Desde luego, el tema de control de aforo no lo llevaban nada bien. Y se especializaban también en fiestas universitarias.

Por ninguna razón en especial, dejamos de ir. Una vez, la última vez que fui, hará unos 5 años, decidimos ir como anécdota. Una suerte de “noche remember”, bromeábamos. Aguantamos una hora. El local era una sombra de lo que fue. Medio vacío, música bastante flojita y con una pátina de cutrez permanente. Aquella noche nos fuimos a otro sitio. Parecía que se le había acabado el momento a Bóveda. Y ya no volví más. Resulta curioso cómo ahora me sabe mal que ya no exista.

Canciones:

Brian Wilson: “Your Imagination”
The Gutter Twins: “All Misery / Flowers”
The Black Halos: “Somethings never fall”

31
Dic
07

Route 66 (get your kicks on)

No cabe duda de que no hay ninguna carretera en el mundo con más glamour y aureola mítica que la Ruta 66. Se trata de una antigua carretera que se creó en 1926, y que recorre una gran parte de los Estados Unidos desde Chicago hasta Los Angeles, aproximadamente unos 4000 km. Esta carretera está íntimamente ligada al rock, y ahora enseguida se relaciona rock y Ruta 66, prueba fehaciente de ello es la cabecera de una de las grandes revistas musicales de España, que se llama precísamente así.

Todo se debe, parece ser, a la canción que lleva por título “Route 66 (get your kicks on)”, celebérrima, y que es un verdadero homenaje a dicha carretera. Sin embargo, y pese a que hoy en día es algo así como un standard de rock, el compositor y la pieza original poco tienen que ver con el rock. Esta canción la compuso el músico de jazz Bobby Troup, en 1946, inspirado por un viaje que recorrió casi toda la carretera en cuestión. Y es que la Route 66 fue, durante muchos años, el camino que recorrían las personas que emigraban hacia el oeste, como en las novelas de John Steinbeck. Volviendo a Bobby Troup, compuso este tema y se lo prestó a Nat King Cole, quien fue el primero que popularizó la canción:

Como veis, una versión diferente a la que estamos acostumbrados. Nat King Cole fue un cantante de jazz que aquí sólo recuerdan las abuelas, por aquello de que un buen día le dio por ponerse a cantar rancheras en un castellano macarrónico (“si adelittaahh se fuerra con otrouu”). Pero vamos, que su carrera tenía más interés que aquello. En cualquiera de los casos, fue Chuck Berry el que le diera al tema un barniz rockero que a la postre, convertiría la canción en el clasicazo que es hoy en día:

Esto ya es otra cosa, ¿no? Esta ya os suena más, seguro. Chuck Berry, sin duda un genio. Algún día alguien tendría que dejarlo bien clarito. Y quienes se empaparon de Chuck Berry y decidieron hacer su versión fueron unos primerizos Rolling Stones. De hecho, los primeros discos de los Stones tienen mucho de saqueo del legado de Berry, cosa que, por otra parte, muy bien le vino al viejo Chuck, quien vivió mucho tiempo de los dividendos que le generaban esos ingleses.

Esta es, para mi gusto, la mejor versión de “Route 66 (get your kicks on)” de la historia. Tempo adecuado, unos Stones jovencísimos con toda el ímpetu de su juventud, instrumentación cruda… magistral, una versión que supera los originales. Y seguramente, la versión más popular del tema. A partir de esta, se convitió, ya digo, en un standard, con muchísimas versiones, algunas más fieles, otras más atrevidas. En este caso, por ejemplo, The Cramps hacen una versión muy a su estilo, de blues primitivo oscuro:

Ahora, que para versión “diferente”, la de Depeche Mode. Ok, algunos le tienen ojeriza a esta banda. Yo mismo, la odié durante años. Qué puedo decir, hoy en día me encantan. Esta versión la grabaron a finales de los 80’s, y muestra como hacer una versión que realmente aporte y suponga un cambio respecto a la original:

No se puede decir que hayan caído en la convencionalidad. Otro que no ha caído en la convencionalidad ha sido Brian Setzer, quien con su orquesta, hizo también la pertinente cover. Pero Setzer la hizo no de la versión rockera, sino de la original jazz. Algo diferente a lo que estabamos acostumbrados:

En fin, cientos de versiones, y las que quedarán, que hacen de “Route 66 (get your kicks on)” un clásico en toda regla. Pero no quisiera cerrar esta entrada sin mostrar la versión hispánica definitiva, a cargo de Los Sirex, sí, esos que perpetraron el crimen de componer “Si yo tuviera una escoba”, que en una pirueta con mortal, se cepillan la letra, eliminan toda referencia a la carretera americana, y la titulan “San Carlos Club”. Olé sus huevos.

Y lo he de decir… en el fondo… me gusta esta versión!! es puramente American Graffitti, pero en versión barcelonesa. Para acabar, os dejo la letra (la original), para que podáis cantar, que sé que os gusta, tunantes!!

ROUTE 66
(Troup)

Well if you ever plan to motor west
Just take my way that’s the highway that’s the best
Get your kicks on Route 66

Well it winds from Chicago to L.A.
More than 2000 miles all the way
Get your kicks on Route 66

Well goes from St. Louie down to Missouri
Oklahoma City looks oh so pretty
You’ll see Amarillo and Gallup, New Mexico
Flagstaff, Arizona don’t forget Winona
Kingman, Barstow, San Bernadino

Would you get hip to this kindly tip
And go take that California trip
Get your kicks on Route 66

Well goes from St. Louie down to Missouri
Oklahoma city looks oh so pretty
You’ll see Amarillo and Gallup, New Mexico
Flagstaff, Arizona don’t forget Winona
Kingman, Barstow, San Bernadino

Would you get hip to this kindly tip
And go take that California trip
Get your kicks on Route 66

20
Dic
07

Los Salvajes

Está claro que España no es un país que rockee mucho. En España el rock jamás ha tenido un gran prestigio ni un gran nivel. De bandas españolas respetables, interesantes y realmente buenas, no hay muchas. Y el uso del castellano en el rock ha proporcionado, a menudo, ejemplos hilarantes de cómo destrozar una lengua. Yo soy de los que comprenden a aquellas bandas españolas que cantan en inglés. Es lógico, los referentes en el rock son, mayoritariamente, en esa lengua. No es algo que ocurra sólo en la Celtiberia, podemos nombrar bandas míticas como los Scorpions o Hanoi Rocks, de quienes nadie se plantea por qué no usan el alemán o el finés en sus canciones. Por otra parte, cuando se piensa en rock, es muy fácil asociarlo al inglés, igual que se asocia el bolero al español o la ópera al italiano. ¿Acaso no hay óperas fantásticas en alemán? Sí, pero el primer idioma que se te viene a la cabeza es es el inglés.
Por supuesto, la historia del rock en España tampoco es muy prolífica, por lo menos hasta finales de los 70’s, cosas de la represión dictatiorial. Por eso, encontrarse con una banda como Los Salvajes es no sólamente una rareza, sino que también es un placer. Y eso me ha ocurrido hace poco, cuando me hice con el completo doble recopilatorio “Los Salvajes: singles y EP’s”. Desde luego, la mejor banda española de los 60’s.
Beat desde el Poble Sec de Barcelona

El rock español de los 60’s está repleto de bandas que en ocasiones rozaban la propia vergüenza ajena, siendo a veces el resultado de un quiero y no puedo, por presiones de los que manejaban un mercado, que lo mismo llevaban a Carmen Sevilla que a una nueva banda de melenudos. Hablo por ejemplo de Los Sirex, banda de Barcelona capaz de hacer una versión decente del “Route 66” y sin embargo componer la estupidez de “Si yo tuviera una escoba”, para acabar arrastrando sus vergüenzas por los platós televisivos de los 80’s y en salas de baile para puretas. Los Mustang, Los Brincos, … rebuscando se pueden salvar algunos singles, pero más vale olvidarse de ir más allá. Es por ello que el caso de Los Salvajes sorprende doblemente, por ser una banda con un sonido plenamente rockero, emparentado con la corriente beat imperante pero sin perder la dignidad ni la calidad. En serio, este recopilatorio de singles y EP’s realmente vale la pena, y se puede escuchar antes del “Younger than Yesterday” de The Byrds y después de un disco de The Sonics sin desentonar en absoluto.

La banda se crea en 1962 en Barcelona, bajo una influencia claramente británica, y usando el inglés a menudo. La lidera un tipo con una gran voz, Gaby Alegret, suenan rockeros y durillos. Nada que ver con el sonido flácido que se vende como novedad en las radios. El hecho fundamental en su carrera fue toparse con un cazatalentos alemán en la Costa Brava, que no sólo les dió una oportunidad, sino que además se los llevó una temporada a Alemania, a curtirse en los clubes de Hamburgo y Colonia, y donde forjan un sonido muy peculiar.

En seguida se les denomina “los Rolling Stones españoles”, y lo cierto es que no es descabellado, su sonido bebe de discos como “12×5” o “December’s Children”. Sin embargo, no se quedan ahí. Beatles, The Who, Yardbirds o Troggs también se cuentan entre sus influencias. Pero claro, como solía pasar en este país, se hicieron populares con versiones, en su caso de los Stones, por ejemplo, el clásico “Satisfaction”. A lo largo de su carrera hicieron muchas versiones (Stones, Yardbirds, Trashmen, Troggs, …), algunas de ellas con unas adaptaciones de las letras al castellano bastante deplorables. Ahí la cosa flojea bastante, no eran Garcilaso de la Vega, precísamente. Sorprendentemente, también usan el inglés en bastantes ocasiones, hay que decir que también publicaron sus trabajos en alemania.

Rockeando con sitar, como mandan los cánones

La evolución de su música fue la habitual de las bandas sesenteras, comenzando con aires muy rockeros y acercándose hacia el final de la década a sonoridades más psicodélicas. El caso es que salían airosos, con composiciones propias (“Soy Así”, “Las ovejitas” o “Judy con disfraz”) o con acertadas versiones, gracias a un sonido muy característico, extrañamente duro para ser una grabación española de la época, y gracias a la voz de Alegret.

En 1970 la banda se deshizo y poco se supo de ellos. No hace mucho Gaby Alegret era un habitual del circuito de revival barcelonés, a menudo un lamentable reducto de puretillas y bolos de medio pelo. Supongo que por ahí seguirá. En 2007 ha publicado un libro autobiográfico, “Los Salvajes. Yo y nuestra salvaje historia”. Desde luego, tiene buena pinta.

Canciones:

Los Salvajes: “Soy Así”
Los Salvajes: “Es mejor”
Los Salvajes: “Judy con disfraz”

09
Sep
07

Hotel Tierra

Cuanto menos es curiosa la trayectoria de Sabino Méndez. Durante toda su juventud formó parte de la época dorada de Loquillo y Trogloditas, una de las mejores bandas de rock n’ roll en castellano. Sin embargo, y a pesar de ser el compositor de los mejores temas del grupo, siempre quedó en un segundo plano debido a su caracter poco dado a los focos y a la actitud completamente inversa de Loquillo. Lo que está claro es que desde que se marchó del grupo, sus discos se volvieron aburridos y hoy, casi 20 años más tarde de su huída, los fans todavía piden “La mataré”, “Cadillac Solitario” o “El ritmo del garage”, y no ninguno de sus temas nuevos.
Tras su abandono de los Trogloditas, se sacó una licenciatura en filología hispánica y se dedicó a escribir. Como escritor, su trayectoria sigue siendo peculiar. Hasta el momento, ha publicado tres libros (“Corre, rocker”, “Limusinas y estrellas” y “Hotel Tierra”), con un denominador común: los tres son autobiográficos. En fin, como mínimo es extraño iniciar una carrera literaria con un libro autobiográfico, más lo es hacerlo en todas sus novelas hasta el momento.

“Corre, rocker” es un gran libro en el que explica su juventud y su estancia en Los Trogloditas, relatando el día a día de la banda, sin tapujos, con crueldad en ocasiones, y con bastante mala leche hacia Loquillo, con quien acabó bastante mal, y a quien se suele referir como “el cantante”. Se página web anuncia que se rodará una película inspirada en el libro y, diablos, me gustaría ver eso. Tuvo una continuación, el mencionado “Limusinas y estrellas” que no he leído, por lo que no tengo referente alguno. Y finalmente el libro que nos ocupa, “Hotel Tierra”.

Bonita portada

“Hotel Tierra” es la plasmación de los diarios de Méndez, desde 1981 hasta 2006. Por lo tanto, la parte inicial relata de nuevo lo explicado ya en “Corre rocker”, sin embargo el estilo y la óptica es muy diferente. Esto es un diario, no una historia ni una cronología de hechos. Se trata de las reflexiones de un Sabino Méndez algo tramposo, por ser, claro, reflexiones y diarios modificados a posteriori. Poco importa, pues este falso diario pasado por el prisma del Sabino actual sigue teniendo su interés, aunque sin ser tan trepidante como su debut, cosa que no es porque no debe ser. Insisto en el hecho de unas reflexiones muy lúcidas y una enfermiza obsesión por la literatura y por escribir constantemente.

“Hotel Tierra” no es, pese a todo, un libro de rock n’ roll, cuando la mitad del texto se basa en su etapa fuera de la banda. Y es de agradecer cierta sinceridad vertida al hablar de su adicción a la heroína o de la hepatitis C que le tiene bien jodido, si bien no es menos cierto (expresión esta bastante estúpida, las cosas son ciertas o no lo son, pero no tienen graduación de más o menos) que el libro flojea en su parte final, y en las últimas páginas uno desea que el final no esté lejos.

Méndez ahora escribe en varios medios (desde Rolling Stone hasta Vogue o el ABC) y está volcado con el partido Ciutadans, del que es miembro activo y de la troupe de Arcadi Espada, y aunque es un partido que me inspira muy poca confianza e incluso algo de grima, en fin, no es razón para estigmatizar sus novelas, todas las que he leído, más que recomendables. Por otra parte, se ha reconciliado con Loquillo y en ocasiones especiales sube al escenario con la que era su banda, de la cual, por otra parte, no queda ningún miembro clásico, a excepción del cantante. Y me pregunto si se lanzará a escribir ficción y qué tal le saldrá la experiencia.

Canciones:

Loquillo y Trogloditas: “Chanel, cocaína y Dom Perignon”
The Hellacopters: “Move right out of here”
The Black Crowes: “Time Will Tell”




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