Archive for the 'notas de blog antiguo' Category



09
May
07

La importancia de llamarse Bob Geldof

(escrito en septiembre del 2006)

Bob Geldof… o Sir Bob. O San Bob. ¿Qué se puede hacer cuando a uno le convierten en santurrón mediático por excelencia, olvidando que eres un rockero? Deprimirte al principio. Cabrearte después. Asumirlo finalmente, y vivir en consecuencia. Esto es, a grandes (grandísimos) rasgos, lo que creo le ocurrió a Bob Geldof.Todos, más o menos, conocemos a Bob Geldof, el rockero británico que fue cabeza pensante y alma mater del macroconcierto benéfico Life Aid de 1985, que no fue el primer macroconcierto benéfico, pero sí el primero en alcanzar un éxito mediático a escala mundial. Hasta entonces, Geldof militaba en la banda Boomtown Rats, con la que grabó discos hasta 1984, separándose en 1986, justo un año después de (oh, cielos) el dichoso Live Aid. Reconozco que estos datos son de documentación, sabía que Geldof había estado en una banda antes de grabar en solitario, pero desconocía cuál, ni cuándo. De hecho, esto es algo común… a Bob Geldof no se le conoce por su música. Tras este evento, y sigo tirando de Internet, Geldof grabó hasta 4 LP’s en solitario… discos que a nadie parecieron interesarle, hablo de especialmente los de 1990, 1992 y 2001.

Un pelanas que se cree una especie de madre Teresa ?

Recuerdo una entrevista que le hicieron para Popular 1, estaba promocionando su nuevo trabajo, y supongo que sería el de 1992 (es una revista antigua que conseguí, en el 92 apenas tenía doce añitos y no me interesaban esas cosas). La entrevista en cuestión eran cuatro o cinco preguntas, en las últimas páginas de la publicación, lo cuál no dice mucho acerca del interés que despertaba. Me llamó la atención la crudeza y el desencanto que destilaban sus palabras. Sí, hablaba de su disco, pero daba a entender que se había resignado a que se le conociera por sus obras benéficas. Decía que la gente se refería a él como San Bob, y no me digáis por qué, pero juraría, leyendo entre líneas, que le reventaba ese, por otra parte absurdo, sobrenombre. Entre otras cosas decía que le gustaría que se le volviera a reconocer como músico, aunque sospechaba que eso no pasaría. Por supuesto su trabajo pasó con más pena que gloria, hay que decir también que eran los años del grunge, noise y rock alternativo, en definitiva, malos tiempos para dinosaurios venidos a menos.

Para mí siempre será Pink

Reconozco que no dejó de sorprenderme cuando escuché acerca de la celebración del Live 8 del pasado año. Por supuesto, Geldof nunca reconocerá esta etapa renegando de su pasado como ejemplo de altruista por excelencia, supongo. Imagino que el tipo habrá asumido su nuevo rol de San Bob para siempre (aunque ojito, que Bono va pisando fuerte). Lo cuál no es tan malo, contando la multitud de músicos otrora estrellas que no saben digerir el no haber sabido o podido mantenerse en la cresta de la popularidad y/o la calidad, y han de conformarse con mucho menos.

Canciones:

The Doors:”The Soft Parade”
José Guardiola: “Sixteen Tones”
Manic Street Preachers: “Been a son”

14
Abr
07

Arthur Lee vs. Madonna

Recuperando una entrada del difunto, de no hace mucho. El link había petado, así que a falta de uno, pongo dos… por si acaso.
Arthur Lee murió de leucemia hace unos meses. Entre 1966 y 1969, Arthur Lee lideró una de las mejores bandas de pop de la historia, Love. Curiosidades de la vida, una de las canciones más famosas de Love, y una de mis favoritas, “Alone again or”, no está escrita por Lee, sino por el guitarrista Bryan MacLean. Aunque por supuesto, eso no hace que Arthur Lee no fuese uno de los compositores de pop más grandes, al lado de colosos como McCartney o Wilson. Tras su etapa en Love la cuesta abajo se fue pronunciando más y más, pasando por etapas negras de drogas e ingresos en prisión (nada que no le pase al David Crosby más pintado). En los últimos años de su vida una nueva generación le veneró en sus últimos tours como lo que fue, uno de los grandes.
Madonna tiene 48 años, y hay que decir que su gran mérito es haber estado 25 años en la cumbre del pop más comercial, que no es poco. Especialmente si se es una mujer, cuando lo que importa es (y en ese estilo) un 60% la imagen y un 40% la música. Madonna, gracias a sesiones maratonianas de gimnasio, de quirófano y de photoshop, ha podido llegar casi al medio siglo bajo esos preceptos, y a decir verdad, aun me parece bastante follable. Sobretodo es una superviviente, a modas, a fracasos estrepitosos, a caprichos de diva, etc. Y a decir verdad, colecciona una serie de singles majos. Sus dos recopilatorios, especialmente el de los 80’s y, aunque en menor medida, también su retrospectiva de los 90’s, son aprovechables.

Dos visiones contrapuestas de lo que se conoce por “pop”

¿Qué une a Arthur Lee y a Madonna? En 1999 Madonna escribió (dicen, yo creo que fue uno de sus negros) junto a William Orbit, un tema para la BSO de la secuela de “Austin Powers”. Y me parece que ese negro de Madonna se inspiró mucho, pero que mucho, en otra canción del negro hippie más importante, que publicaba 30 años antes en su disco “Da Capo”. Bueno, escuchen y ya me dirán.

Arthur Lee vs. Madonna en rapidshare

Arthur Lee vs. Madonna en megaupload

22
Mar
07

Duff

Después de dedicar una entrada a Matt Sorum, me parece de justicia recuperar la entrada que dediqué a Duff McKagan… hace ahora casi un año!!!
De Duff McKagan siempre se ha dicho que era el gunner más íntegro. La controversia estaba entre Duff e Izzy, pero claro, este último abandonó el barco mucho, mucho tiempo atrás, tanto que casi ni se le recuerda en esa etapa de Guns n’ Roses como superbanda superlativa supercalifragilísticaespialidosa. En fin, la verdad es que al parecer Duff fue el último de los Axl boyz genuinos en ahuecar el ala. Tras la grabación de la versión del “Simpathy for the Devil”, esperó, esperó, y esperó, hasta que se hartó de esperar y se largó de la banda. O no. En fin, poco importa eso ahora.
Recuerdo una entrevista que le hacían en Popular 1 hace algunos años, cuando sacó su disco Beautiful Disease, disco que a la sazón jamás llegó a ver la luz, cosas de las compañías. Mi memoria me traiciona y no hay ganas de documentarse (hummm, si Arturo Pérez Reverte me leyera esta frase…). Una gran compañía compró a una más pequeña, y publicó algunos de sus trabajos de la plantilla que tenía. Otros, no. Y el de Duff fue uno de ellos. Paradojas de la vida, Duff entregó una copia de ese disco a uno de los redactores de Popular 1 que le entrevistaron. Esa copia fue rulando, maravillas de la informática al alcance de todos los bolsillos, grabadoras al poder, por gran parte de la comunidad rockera de Barcelona. Si es que en el fondo, somos cuatro gatos, ahora no voy a tantos conciertos como quisiera y debiera, y mi ausencia en los garitos con guitarrazos de fondo es notoria. Pero en esa época sí que lo hacía, y al final acababas viendo a los mismos. Te los encontrabas en los bares, en los conciertos, en la calle tallers. Te mirabas, con algunos te saludabas, con otros charlabas un poquito. El rock hermana, tronco. Durante un tiempo hubo una dependienta en Revolver que tenía un polvo. Por alguna razón, solíamos coincidir, en la tienda, o en los conciertos, y tal, y siempre intercambiabamos algunas palabras. Ya ves tú, ni siquiera conozco su nombre. Corría el rumor de que en la primera o segunda visita de Backyard Babies a Barcelona, se llevó el miembro del miembro de la banda sueca a la boca. Si es que hasta en el rock hay marujeos. Y yo que pensaba que esto de las groupies era más mitología rockera que otra cosa. En fin, que una de esas copias de Beautiful Disease que la comunidad rockera barcelonesa se pasaba como si fuera un porro, llegó a mis manos. Me la grabó, por cierto, Alberto Díaz, AKA A.D., AKA Gore A.D. Entonces todavía escribía en Riff y no en Popular 1. Me llevaba bien con este tipo, la última vez que hablé con él fue en el concierto de Jane’s Addiction en Razzmatazz, donde coincidí también con el insigne Peterson, y tomamos una cerveza los tres. No es que tuviera ningún tipo de problema ni mal rollo con él. Simplemente dejamos de coincidir, pasé una época un poco desconectado (o lo que definiría Thanatos como una larga travesía en el desierto, 40 días con sus 40 noches errando siendo tentado por Satanás). Y con ello dejamos también de usar el Messenger, y esas cosas. En fin, si lee estas líneas, un saludo, compadre!

Un Duff rejuvenecido al frente de su propio proyecto

El disco de Duff no está nada mal. Duff era un tipo con buen gusto. Excepto para las portadas, sobretodo si tenemos en cuenta la portada de su debut en solitario, Believe In Me, horrorosa. En aquella época Duff tenía cierta amistad con Mark Lanegan, y se hablaba de ciertas colaboraciones juntos, que al final sólo se materializaron, y del modo más testimonial posible, en un tema de su disco Field Songs.

Duff en su época clásica

En aquella entrevista Duff demostraba tener un presente ya completamente desligado de Axl y su democracia china. Parecía estar en buena forma, muy delgado, bronceado y con el pelo corto. Lejos estaba ese Duff extremadamente gordo del 1992 que visitó la mítica y desaparecida Virgin del Passeig de Gràcia, en una firma de su disco de portada horrorosa. Recordadme que un día hable de ese sitio.

El Duff de esa época era un gordo de cuero y melena teñida rubio platino, con un cigarrillo perenne en la boca. Buenos tiempos, pardiez! El Duff de la entrevista seguro que sería una persona más sana y estable, pero perdía el glamour. En fin, que me cae bien el bajista, parece un buen tipo. Pero me molestó leer sus respuestas y su historia de rockero que desciende a los infiernos de los excesos pero ve la luz y sobrevive para contarlo, para explicar lo íntegro que es. Contaba una historia peripatética acerca de un chungo que le dio en el páncreas que casi le lleva a hacer jams con Brian Jones y del que fue salvado just in time. A partir de ahí, un nuevo Duff que se había matriculado en no se qué carrera universitaria, que se había convertido en un padrazo y que se jactaba de leer un libro cada día. Todo demasiado forzado. Y a todas luces innecesario. Se puede ser un rockero sin ser un destroyer (que para eso ya están tipos como el tal Demon Boy que tocaba en los Stiff Ones de Texas Terri) y sin necesidad de llevar una pose de teleserie americana (papá, te quiero/yo también hijo/ vamos al parque a lanzar unos tiros, tengo guante nuevo!).

Una cosa que no me gustó fue que se despachó a gusto con la grandilocuencia de la última etapa de Guns n’ Roses, y especialmente con los videoclips… la frase creo que era “y esos videos con delfines” haciendo referencia clara al video de “Estranged”. No sé qué tiene medio mundo contra videoclips como los de “Estranged” y de “November Rain”, a mí siempre me han gustado mucho. Hay bandas para todo, hay bandas para ser carne de cloaca, como los Stiff Ones, hay bandas para ser trotamundos de escenarios pequeños como los enormes Flaming Sideburns, hay bandas para ser clásicos en vida, como los Screaming Trees, y bandas para mover estadios y grabar videoclips con presupuestos que para sí los quisieran muchos cineastas peninsulares, como lo eran entonces Guns n’ Roses. Y me molesta que Duff criticara algo tan manido y optara por un recurso tan fácil. Especialmente si tenemos en cuenta que, revisitando esos videos, el propio Duff tiene una presencia importante. No en vano es el tío que guarda el anillo para que el padrino de la boda de Axl en November Rain (es decir, Slash) no lo perdiera al llegar al altar. Vamos, tío! Que si no te gustaban, no salías y punto. No recuerdo haber visto a Izzy en esos videos!! Su presencia era testimonial.

Y para colmo, ahora Velvet Revolver, una banda que no está nada mal, pero que sin duda quiere retomar el punto dejado por los Guns n’ Roses de, digamos, 1991. Y rizando el rizo, van y graban un video como el de “Fall to Pieces”. Si reconozco mi gusto por los gunners de los Illusions y por sus videoclips de los 90’s, pueden imaginar qué pienso de ese videoclip: me gusta. Velvet Revolver no son la banda de mi vida pero me gustan lo suficiente como para comprar su disco y consumir su material. Y encontrarme a ese Duff en un papel estelar de salvador de Weiland ante las sustancias malotas (un poco como le salvaron a él en su etapa de explosión de páncreas), y ponerme a recordar esta entrevista, todo es uno. El refranero castellano, sabio él, lo resumiría con un “nunca digas de esta agua no beberé”. Pero a pesar de todo Duff me sigue cayendo bien.

Buenas noches y buena suerte.

Canciones:

Bunbury: “Apuesta por el Rock n’ Roll”
Iggy Pop: “Shakin’ all over”
R.E.M.: “Get Up”

26
Ene
07

Blue Bar

Ok, la historia es la siguiente. Hace ya dos años y medio. Estaba en Mallorca, trabajando. Viajar solo siempre me ha parecido interesante, se percibe mucho más el lugar y a la vez, es un buen momento para reflexionar: aeropuertos, aviones, carreteras, hoteles, restaurantes, paseos portuarios (si la ciudad tiene puerto, marítimo o fluvial, siempre acabo por ahí), música en el mp3…

Aquella vez no me alojé en Palma, sino que lo hice en Illetes, porque me comentaron que había un hotel estupendo a un buen precio. La pega era que estaba en Illetes, pero realmente me daba igual. Y el hotel valía la pena. Lo de los hoteles me suele resultar bastante indiferente, en tanto que no los uso más que para tirarme en la cama. Pero no está mal un buen hotel, de tanto en tanto. Y ese hotel, de nombre bastante cutre, Bonanza Playa estaba a ras de un pequeño acantilado, de modo que se entraba por la planta 4, y se iba bajando, hasta llegar a la planta 1 que daba a un pequeño trozo de playa. Llegué y en el hall había un tipo tocando el piano, como si de un clásico piano-bar se tratara, lo cual tiene su aquél. Lo mejor que pude disfrutar de ese hotel fue un desayuno opíparo, el típico desayuno continental de establecimientos para clientela británica o centroeuropea, incluyendo además a un tío que pasaba melones, piñas y sandías por la licuadora para ofrecer zumos naturales.

Yo no conocía la localidad, pero me pareció una de esas zonas anexas a Palma de Mallorca creadas y pensadas para el turismo, llenas de hoteles, restaurantes, tiendas multifunción, supermercado, souvenirs, quiosco, estanco y utensilios playeros, todo en uno, y también apartamentos. Pero era primeros de noviembre, con lo que la expresión “el lugar estaba muerto” se ajusta bastante. El turismo español era inexistente, y algunos turistas, ya dije, británicos o centroeuropeos, principalmente jubilados, pululaban por ahí.

Llegué una noche, después de trabajar, y tras pasar un ratito por la habitación, quise salir a cenar. Antes prefería salir a cenar, últimamente me da pereza y acabo engullendo algo en la propia habitación. Busqué algo cerca y me topé con un restaurante que tenía una zona de bar, con terraza, y unas mesas dentro. La idea de un entrecot a la plancha regado con cantidades ingentes de coca-cola me sedujo. Soy un gourmet, qué le voy a hacer. Llegué y la primera camarera que me atiende es una chica muy joven, cuatro o cinco años más joven que yo, y que apenas se desenvuelve en castellano (ni lo intenté en catalán)… no me hubiera importado pasar al inglés, simplemente no entendí qué me decía, y rápidamente llamó a un colega suyo, también un joven rubicundo británico, que como mínimo podía hacerse entender en castellano… y me sentí solo y extraño, ya ves tú, en aquél sitio, donde era un tipo raro por no dirigirme directamente en inglés.

Sentado en la mesa, oigo música. En el bar hay una de esas jukeboxes que intentan recuperar la estética de las originales de los 50’s. Suena Percy Sledge, “When a man loves a woman”, típico tema soul quemado de tantas escuchas a las que hemos sido expuestos en televisión, en cine o en spots publicitarios.

Toda la vida explicando qué pasa cuando un hombre ama a una mujer.

Lo curioso es que tras sonar una vez, vuelve a sonar una segunda. Y a esta segunda le siguen tres o cuatro repeticiones más. Y me doy cuenta que un tío, con pinta de ser extranjero (aunque allí, probablemente el extranjero era yo) la pone una y otra vez en la jukebox, mientras riega su gaznate con una copa tras otra, tantas como las veces que Percy dice eso de “when a man loves a woman”. Ya se me hace familiar la intro de órgano. El tío lleva una borrachera monumental y considero la opción de terminar mi brownie y pagar antes de que se ponga a llorar por su Sharon que le dejó, y a la que besó por primera vez bailando esa canción, o aún peor, que acabe su elegía musical al amor perdido, saque un revolver del bolsillo y reparta plomo entre los asistentes, dispare un penúltimo tiro a la jukebox y al espíritu del soul, y la última bala reparta su cerebro entre la barra y las botellas.

mp3 killed the jukebox star

Como recuerdo a esa experiencia grabé una serie de CD’s recopilatorios con el título Blue Bar, del cual estoy a punto de estrenar el volumen 4. Joder, más de dos años después.

Canciones:

Percy Sledge: “When a man loves a woman”
Beach Boys: “Don’t worry baby”
The Rolling Stones: “Slipping away”

15
Ene
07

A metamorfosearse!!

Recuperado de marzo del año pasado:

Goyito Asmas se despertó aquella mañana con un terrible dolor de espalda, y su perenne dolor de cabeza se había tornado más insoportable de lo habitual. Tanto es así que Goyito, por un momento creyó que lo que realmente tenía era una resaca de puta madre. Pero no podía ser, el único alcohol que había tomado ayer era el dedal de orujo de yerbas que su tía Patrocinio le había servido para cenar, y que aceptó sólo porque era la única manera de bajar ese platazo de ajoarriero que se había cenado. Goyito Asmas, por otra parte, no se emborrachaba desde que volvió de Gijón. Allí se había pasado los que consideraba los mejores años de su vida, estudiando empresariales y viviendo en un colegio mayor, saliendo cada noche excepto lunes y martes. Y bebiendo, bebiendo como un cosaco. Y follando, pues las universitarias de los campus gijoneses no tenían muchos remilgos cuando llevaban unos copazos encima, e incluso un tipo tímido y gris como Goyito Asmas podía parecerles apetecible en ese ambiente de fiesta, alcohol y lo que ellas daban en llamar Xixon Sound.
Este señor tiene la culpa…

Cada mañana, al despertar en León de nuevo, Goyito recordaba esos despertares de boca seca y sonrisa estúpida en Gijón. Sin embargo, en casa de su tía Patrocinio estaba muy bien cuidado, desayuno, comida, cena, ropa limpia y planchada, y todo gratis. Por lo menos de dinero. Aunque aquella mañana Goyito Asmas sólo se acordaba de la madre que parió a su tía, y la hizo tan cabezona de no querer cambiar ese vetusto y durísimo colchón, que le dejaba la espalda destrozada. Pero esa mañana su espalda estaba más dolida que de costumbre, y sufría de una torpeza en los movimientos inusual.
Su tía le gritaba des del fondo del pasillo, pero aunque su voz siempre había sido desagradable, esta mañana resultaba curiosamente hiriente. El tercer “goyo” (ella nunca usó el diminutivo) le hizo caerse de la cama, caída que le resultó muy larga.
Tirado en el suelo, y dolorido, alzó la vista Goyito Asmas y todo le pareció demasiado grande, pero la imagen le llegaba a sus ojos desenfocada. No podía ser. Tenía que haber bebido, por fuerza. Eso era, bebió más de la cuenta y por eso no recordaba nada. No recordaba ni siquiera la razón por la que bebió, y por la que ahora estaba en el suelo dolorido, cegato y muy extraño.
Oyó unos tacones femeninos que se acercaban a la puerta de su habitación, era su prima Sara, quince años de lo que a Goyito le parecía la pura imagen de la lascivia. Se acercó, y llamó a la puerta. Goyito Asmas quería abrir pero recordó que estaba desnudo, cosa inusual pues siempre usaba pijama. No abrió, claro, aunque le dio la sensación de que si hubiese querido abrir, tampoco habría podido.
Voces difusas y las inconfundibles zapatillas de su tía Patrocinio, marcaban el paso de la comitiva familiar para ver por qué Goyito Asmas estaba a un paso de llegar tarde, por primera vez, al trabajo.
Su tía no llamó, de repente, y más rápido de lo que Goyito Asmas se esperaba, abrió la puerta.
“¡Goyo! ¿Se puede saber dónde se habrá metido tu primo? Porque tú no le viste salir, ¿no? … ¿qué es eso? ¡qué asco, una cucaracha!”“¡Qué asco! ¡Písala, mamá!”
Canciones
The Doors: “Hello, I love you”
The Cure: “Why can’t I be you”
Korgis: “Everybody’s gotta learn sometimes”
03
Ene
07

Ocean Colour Scene: Moseley Shoals

Como ya avisé, voy a recuperar algunas entradas del difunto blog . Y he querido comenzar por esta, dedicada a un disco que me encanta y del que poca gente parece dar cuenta, muchos movidos tal vez por el prejucio hacia todo lo que viniera de Inglaterra en época del Brit-Pop. Os dejo al final un enlace, aunque ya sabes que las descargas son ilegales y sólo puedes hacerlo si tienes el disco original, que si no, Teddy Bautista te va a canear. Y aunque me cueste, no voy a tocar ni una coma del texto…

Estos chicos no se imaginaban que acababan de grabar su mejor disco…

Este año se cumple el décimo aniversario de la publicación del debut de Ocean Colour Scene (OCS), con el tremebundo disco “Moseley Shoals”. Cómo me gustó ese disco! Y me sigue gustando, ojo. Por eso he creído interesante hacerle un homenaje con estas líneas. Para ello me apoyaré en la crítica que escribí para Riff-Fanzine , haciendo así un cruel ejercicio revisionista de trastear con un texto que escribí hace cinco o seis años. En fin, veamos lo que Gobo tenía que decir al respecto:

Aunque el primer paso conocido de estos cuatro británicos es Moseley Shoals, la banda se había creado en 1991. Ese año, Simon Fowler (voz), Steve Craddock (guitarra), Damon Minchella (bajo) y Oscar Harrison (batería), crearon bajo el extraño nombre de Ocean Colour Scene, la que acabaría siendo una banda longeva y exitosa.
Pero nada hacía presagiar esto cuando en 1992 sacaron a la luz su debut, que pasó totalmente inadvertido. El poco interés de la discográfica, y del público, centrado en las novedades que venían de Seattle hicieron que el grupo se hundiera con ese disco. De hecho, como banda desapareció, y cada uno se metió en distintos trabajos. Steve Craddock fue, durante esos años, guitarrista de la banda del padrino del pop-rock británico, Paul Weller. Y fue este último quien creyó en OCS y les apoyó para conseguir un nuevo contrato.
Así, en 1996, y partiendo de cero (su disco de debut ni siquiera ellos lo cuentan, y consideran el presente como el primero), lograron grabar Moseley Shoals. En un principio era para venta exclusiva al Japón, poco después también para UK, y fue allí donde un single, EL single, pegó el pelotazo, me refiero, obviamente a The Riverboat Song.

Ok, reconocedme que releer un texto de hace unos años da algo de vergüenza, especialmente una crítica de disco, que en un momento dado, cegado de excitación por el mismo, te puede llevar a una exaltación barata. Pero retornemos a 1996 y a “Moseley Shoals”. Por supuesto, yo, como todo el mundo, conocí a OCS por el citado single. Y lo conocí a través del programa radiofónico Tarda Tardà, del dichoso Jordi Tardà. No estoy por la labor de hablar de este tipo, pero el caso es que era uno de los pocos espacios radiofónicos que conocía que pinchaban rock, y el horario de emisión (sábados de 16 a 19h) me iba muy bien. Los sábados me tocaba lavar los platos y recoger la cocina después de comer, cosas de la partición de las tareas del hogar en familia de 5 miembros, y escuchaba un rato del programa mientras estaba liado con el Fairy. En fin, que menudo temazo nos pinchaba el amigo Tardà, aquello obviamente me dejó KO y sin saber todavía muy bien por qué, decidí que quería escuchar más de esa banda. Dejo que siga Gobo:

En The Riverboat Song crean una de sus mejores canciones (¿la mejor?), con un fantástico riff zeppeliniano y la colaboración de Weller a los teclados, pero el interés por el trabajo no acaba ahí.

Entonces tenía 16 años, y los sábados por la tarde no salía muy a menudo (y ya no digamos por la noche). Aquella tarde lo que hice, tras cumplir con mi tarea en casa, fue irme solo a la calle Tallers, en busca de una copia de “Moseley Shoals”. Sería primavera, y era una tarde de lluvia. Datos intrascendentes, lo sé, pero lo cierto es que los recuerdo bastante bien. Compré mi copia en la sucursal de Discos Castelló, tienda que si bien no tiene material muy potente, está todo tan bien ordenadito alfabéticamente que da gusto. A la vuelta, y esto no entiendo exactamente por qué, me compré un periódico deportivo (¿?!!), no sé si El Mundo Deportivo o el Sport. En esa época seguía bastante el fútbol, más que nada porque entre el grupito del instituto solíamos tener larguísimas discusiones futboleras, aunque casi nunca compraba esa clase de diarios. Pero lo hice, y resulta curioso como la memoria retiene ciertos datos absurdos y hace desaparecer otros. Como recuerdo que una de las noticias de ese día era un supuesto fichaje de Marc Overmars, quien estaba causando sensación en el Ajax, por el Barça. Por supuesto, nunca fue así. Overmars ficharía la temporada siguiente por el Arsenal pero, ironías de la vida, acabaría cuatro años más tarde recalando, esta vez sí, en el Barcelona. Y tras un paseo por las ramas, diré que efectivamente el disco me encantó… claro que no todo era como parecía con el primer single:

Una amalgama de sonidos pretéritos puebla este disco, trufado de referencias a los primeros Stones, Who y Kinks más cercanos al pop, pero con una personalidad definida como banda, que ya contaban con un lustro de experiencia a sus espaldas, hacen que no se trate tan solo de un ejercicio de estilo revivalista.

Poquito después hicieron un bolo en Bikini, al que no acudí, pero que pude ver ya que lo retransmitieron en el programa Sputnik. Entonces ya me había enamorado de la banda, me sabía las letras, las pistas del CD se repetían una y otra vez, en definitiva, es uno de esos discos que uno lleva dentro. Puedo suscribir lo que escribí entonces, se comían con patatas a Oasis o a cualquiera de sus coetáneos británicos. Son 12 canciones para escuchar una detrás de la otra. Para mi recuerdo queda cómo mi hermana pequeña se cachondeó de mí, por comprar discos de bandas completamente desconocidas (cosas de tener 15 años), para muy poco después, hacerse fan acérrima, incluso a día de hoy, de OCS.

Singles de pop-rock de perfecta construcción como The Day We Caught The Train, The Circle o One For The Road se suceden, entrelazados con otros temas de aires más Stoniano, como 40 Past Midnight o You’ve Got It Bad. Incluyen alguna balada y cierran con un tema de aires folkies que se desmadra para acabar en siete minutos de rock y desarrollos guitarra-harmónica. Temas como el mencionado abrieron las puertas del éxito, no solo en UK, donde colocaron cinco singles más, sino también en España, y gestaron un pedazo de disco, realmente recomendable.

La continuación a ese disco no se hizo esperar y desde luego valió la pena, “Marchin’ Already” estaba a la altura. Poco después vendrían “One for the modern” y “Mechanical Wonder”, inferiores ambos pero dignas continuaciones de esos dos primeros mágicos discos. Durante esa época llegué a ver a OCS en directo hasta en cuatro ocasiones, y siempre salí satisfecho. A partir de ahí sus discos comenzaron a perder el interés, hace muy poco mi hermana me ha prestado su última grabación, un concierto acústico que incide en la que considero su parte más floja, más aburrida, los temas lentos de corte folkie. En fin, la banda cambió o tal vez fui yo quien cambió, probablemente las dos cosas, y sin embargo, he podido comprobar que a pesar de que mi inseguridad me haría cambiar el 70% del texto publicado en Riff-Fanzine, hoy continúo suscribiendo las opiniones que expresé entonces.

Y el enlace:

http://rapidshare.com/files/4456251/Ocean_colour_scene_-_moseley_shoals.rar.html

Canciones:
OCS: “Policemen & Pirates”
OCS: “40 past midnight”
OCS: “The circle”




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