Archive for the 'navidades' Category



08
Ene
08

C’est fini

Hoy ya no hay árboles. Hoy los papanoeles ya no cuelgan de los balcones. Hoy tocar la zambomba tiene otro significado y el belén no es más que un pueblo de Palestina. Hoy ya no le interesa a nadie la Lotería Nacional y lo importante ya no es tener salud. Hoy las luces de las calles son sólo las de las farolas. Hoy ya no recibes sms de conocidos y saludados deseándote todo lo mejor. Se acabaron las navidades 07-08.

Quién se acuerda hoy de Beavis y Butt Head?? En qué clínica de desitoxicación andarán?

Las navidades de los Simpson, Cruz y Raya, Bing Crosby con Bowie, Ramontxu y Anne, los discursos del rey y el president, el puto reno Rudolf, los magos y los camellos, los niños de san Ildefonso, el partido de la selección de Euskadi, las marchas vienesas y Evenizer Scrooge… hasta el año que viene.

Bowie: “Bing… tengo que decirte algo… soy gayer”
Crosby: “Y yo gaylor”

Ahora a ver si pasa rápido esta mierda de invierno, estas semanas sin ningún festivo, la cuesta de enero y su puta madre, y nos plantamos rapidito en la primavera. Que en estos meses es cuando a uno le gustaría ser oso y pasarse toda la temporada hivernando en la cueva…

Canciones:

David Bowie: “Sister Midnight”
Wolfmother: “Dimension”
R.E.M.: “Remember California”

02
Ene
08

Propósitos

Quizás de todas las celebraciones navideñas, la que más me guste es la de fin de año. Probablemente no por la actividad en sí, ayer, por cuarto año consecutivo, me largué a casa tras cenar y tomar las preceptivas y dichosas uvas. Sino por el significado que tiene. Comenzar un año. Es como una oportunidad para comenzar, para posicionarse y proponerse un cambio. Podemos intentar un borrón y cuenta nueva, intentar eliminar lo malo, intentar, en definitiva, avanzar en la búsqueda de la felicidad, por más que esta expresión sea más propia de un libro de Punset que de la realidad más real. Está claro que el 31 de diciembre es un día más. Que no significa absolutamente nada. Nada que no se le quiera hacer significar, claro. Pero dado que todos los humanos necesitamos símbolos, qué mejor simbología para un renacer que un cambio de año? Es por ello que, no por sobados, los propósitos para el año nuevo son algo importante. Y por supuesto, tengo los míos.

Independientemente de actividades concretas, hay dos que tengo en mente. El primero es tener más fuerza de voluntad. Para miles de cosas. La inconstancia, la pereza, el agobio, de todo ello es resultante perderme muchas cosas buenas. Ya no más. Ya se acabó. El segundo propósito principal es no dejar de buscar y disfrutar de buenos momentos, por encima de la rutina, las obligaciones y todas esos marrones que la vida nos endosa, no perderme unas copas, no fallar en una cena con amigos, no dejar de asistir a ese concierto…

Los cumpliré. Lo juro por el Axl del gran poder.

Concretando un poco:

  • Volver a nadar con cierta frecuencia. Y retomar el tema ejercicio, ya que estamos puestos, que lo tengo abandonadísimo.
  • Ver teatro, algo que casi nunca hago.
  • No esperar que sean los otros los que llamen o propongan algo. No dejar pasar mucho tiempo sin saber de las personas.
  • Aprender francés de una santa vez… toda la vida estudiando inglés para tener que estudiar ahora francés.
  • Poner un poco de orden en mi vida, no dejar todo a la improvisación y a última hora.
  • Recuperar todas esas películas que tengo en mente y que merecen la pena ver.
  • Aprovechar siempre el tiempo libre, no perderlo ni dejarme absorber por la rutina (laboral, principalmente).
  • Experimentar más en juguetear con la música, la fotografía y sobretodo, escribir más. Si me sale una novela, ganar como mínimo el premio Planeta.

Bueno, no es lo más original del mundo, ni falta que hace. Tenerlos por escrito irá bien, por aquello de que se pueden chequear cada poco, para no perderlos de vista.

Canciones:

Manic Street Preachers: “Your love alone is not enaugh”
The Wildhearts: “Rooting for the bad guy”
Rihana: “Umbrella”

26
Dic
07

Santa Claus is coming to town

No creeríais que el mero hecho de ser hoy navidad me iba a eximir de sentarme frente al teclado… en fin, 25 de diciembre, etcétera. Feliz navidad. Y si no, que se lo digan a un tipo en Australia, llamémosle, por ejemplo, Paul. La noticia no me la invento, viene de la agencia Reuters, agencia que, por supuesto, envía sus noticias constantemente a la redacción de NDK, donde trabajan 250 chimpancés amaestrados que me redactan la mayoría de los textos. El de hoy, por ser día señalado, me digno a escribirlo yo mismo. Ya me perdonaréis la ortografía y la falta de estilo. En fin, a lo que iba.
Santa ya os está mirando, para el año que viene

Nuestro amigo Paul trabajaba de Papá Noël en la bonita localidad de Cairns, en Australia. Su trabajo, os lo podéis imaginar, una tarea dura y que requiere de un profesional como la copa de un pino. Paul, estaba ilusionado con su trabajo. Le permitiría ganar unos dólares y gastárselos en una bacanal de Foster’s la noche del 26 de diciembre. Sólo tenía una condición. La empresa para la que trabajaba estaba muy al día, y por lo tanto, totalmente concienciada con la necesidad de la corrección política. Resulta que se supone que Papá Noël, o Santa Claus, debe reírse constantemente, y su risa debe sonar como ho-ho-ho (no una ni dos veces ho, sino tres). Pero claro, el responsable de esta empresa se había dado cuenta de que en slang americano, ho es un término peyorativo, algo así como puta. Se supone que es una derivación de la palabra whore. Claro, lo que no se podía permitir es que ninguna potencial clienta se sintiera insultada con la interpretación de Santa por parte de Paul.

En el fondo, Paul se imaginaba su trabajo así…

De modo que la única instrucción específica que Paul recibió es que nada de utilizar el tópico (mas potencialmente ofensivo) ho-ho-ho, y debía sustituirlo por un inocuo y suave ha-ha-ha. “Sin problema”, pensó Paul. Era un trabajo sencillo. De modo que se calzó sus botas, se puso el traje rojo, se colocó la barba blanca y cogió la campana. Ilusionado, salió a la calle. Todo era movimiento de compras, madres con sus hijos, ambiente navideño, en definitiva. Comenzó a agitar la campana. Y como inconscientemente, al acercarse una señora con su preciosa pequeña, de la boca de Paul surgió, de repente, la expresión prohibida: ho-ho-ho. Nada más acabar el tercer ho, Paul se dió cuenta de su error y en un gesto casi reflejo, se llevó las manos a la boca. De nada le sirvió el propósito de enmienda. Fue fulminantemente despedido. Había mancillado la navidad.

Se empieza con el ho-ho-ho y se acaba así…

En fin, no quisiera acabar sin anunciaros que Santa Fuck me ha dejado un regalo para todos vosotros. Se trata de un recopilatorio de Mark Lanegan, que podéis descargar (vía megaupload) haciendo click aquí. Espero de todo corazón que las canciones del bueno de Mark os acompañen en este frío y duro invierno, recordándoos vuestras miserias, los amigos que os fallaron, la vez que caísteis en la traición y ese arrepentimiento que os reconcome, el amor que os rompió el corazón, lo cerca que la muerte os acecha, la sinrazón humana, las flaquezas y, en definitiva, la dureza de una vida que no atiende a razones. Conmigo lo hace. Feliz navidad.

Canciones:

Chris Isaak: “Santa Claus is coming to town”
Harry Connick jr. : “Sleight Ride”
Otis Redding: “Merry Christmas, baby”

24
Dic
07

Los fantasmas atacan al jefe

Hoy es un gran día para revisionar dos películas que representan la navidad, por lo menos para mí. Me refiero, por supuesto a “Los Fantasmas Atacan al Jefe” y a “Gremlins”. Películas que antaño eran un fijo en la televisión de estas fechas. Lamentablemente, las buenas costumbres se pierden a un ritmo alarmante.

“Los Fantasmas Atacan Al Jefe” (1988) se tituló, en su versión original, “Scrooged”, lo cuál da más pistas acerca de qué va el tema. Efectivamente, no deja de ser una revisión del clásico Cuento de Navidad de Dickens, con un genial Bill Murray ejerciendo de un moderno Evenizer Scrooge, reconvertido esta vez en un ejecutivo de TV. Que nadie se lleve a equívoco, no obstante. No se trata sino de una comedia de las que solía interpretar Murray en los 80’s. Es evidente que la base es la del cuento dickensiano y por lo tanto, al final la clásica historia de arrepentimiento y glosa a la Navidad está ahí. Y sin embargo, ahí está Murray, reinando, con ese humor socarrón y con más mala leche de lo que hoy en día se puede ver en televisión. Una película realmente divertida y sin caer en los tópicos babosos que en estas fechas nos acechan. Claro que no era ni la primera, ni la última vez que se llevaba el cuento de Dickens a la gran pantalla. De hecho, si Dickens cobrara derechos de autor, sería millonario, pues ese relato se ha revisitado para cine y televisión en multitud de ocasiones, desde principios del s.XX, con actores reales, con dibujos animados (por ejemplo, esa versión de Disney con el Tío Gilito de Scrooge, mítica también), una bizarra versión con los teleñecos y con Michael Caine en el papel del viejo avaro (??). Pero ninguna supera a “Los Fantasmas Atacan al Jefe”.


Qué grande, Bill Murray

Gremlins (1984) ya es otro rollo. Y si la cito es porque la historia transcurre en Navidad, y la solían programar en estas fechas. De hecho, el mogway Gizmo es un regalo de Navidad de un padre demasiado ocupado para su hijo. Ya se sabe, la cosa se desmadra por no seguir unas estúpidas instrucciones y bueno, eso da lugar a una juerga Gremlin por la ciudad. Pertenece a esa serie de películas que en los 80’s fueron producidas por Spielberg. Solían ser películas de temática infantil/juvenil y contar con efectos especiales que, vistos 20 años más tarde, nos parecen sonrojantes, pero en su tiempo fueron un hito. Algunas imágenes eran algo violentas, para tratarse de una película a priori infantil. Y quizás lo que comienza como una comedieta para críos acaba en una línea algo más seria, y más cercana a la acción que a la comedia. Para la historia quedan esos Gremlins, Gizmo y el punky Stripe, y para olvidar, la secuela que se rodó en 1990.


Los punkies atacan la navidad!!

En los 80’s las películas navideñas todavía tenían interés, y una visión irónica de la que carecen totalmente las películas navideñas de los 90’s y en adelante, trufadas de tópicos y corrección política. O tal vez será que en los 80’s era un crío y en los 90’s ya no tanto.

Canciones:

Chris Isaak: “Santa Claus is coming to town”
Mark Lanegan: “Message to mine”
Neil Young: “Trough my sails”

17
Dic
07

Diecisiete días. Diecisiete textos.

Diecisiete días. Diecisiete textos. Eso es algo que hago con más frecuencia de la que en principio me parece. El caso es que incluso para algo tan teóricamente impulsivo como escribir es necesario autoimponerse algún tipo de rutina. El año pasado lo hice también, según he podido constatar echando la vista atrás en las páginas atrasadas de éste, vuestro blog. Las razones eran diferentes, desde luego, pero las fechas, muy parecidas. En aquella ocasión, quise aprovechar un pequeño período vacacional que me monté, aprovechando los festivos navideños, y demás. En aquella ocasión, fueron 13, número cabalístico donde los haya. En esta ocasión, he decidido aumentar mi reto. A diecisiete. Diecisiete días. Diecisiete textos. Esta vez hay un matiz diferente. Fuera de las fiestas puntuales, no gozaré de jornadas vacacionales, de modo que la rutina laboral constituye una situación adversa que espero no me haga fallar en mi empeño. Afortunadamente, este año el calendario se presenta favorable al trabajador, en lo que a situación de festivos se refiere. Diecisiete días. Diecisiete textos. Hasta cumplimentar mi cometido que finiquitará el primero de enero de 2008. Diecisiete es también un número con algunas connotaciones cabalísticas. Y que me aspen si este período de solsticio invernal y final de año no tiene también una cierta aureola mágica. Y por favor, que no se me relacione el adjetivo “mágica” con “entrañable”, por lo menos no en el contexto en el que he querido situar la frase. De modo que comienzo una rutina aún sin tener claro si podré terminar la empresa, y si lo hago, qué resultados podrá dar. Diecisiete textos. Diecisiete días. Hasta mañana.

Canciones:

Sepultura: “War for territory”
Monster Magnet: “2,000 light years from home”
Manu Chao: “Volver”

08
Ene
07

Tranquilos: el simulacro de paz y amor ya ha terminado

Hoy ya no hay árboles. Hoy los papanoeles ya no cuelgan de los balcones. Hoy tocar la zambomba tiene otro significado y el belén no es más que un pueblo de Palestina. Hoy ya no le interesa a nadie la Lotería Nacional y lo importante ya no es tener salud. Hoy las luces de las calles son sólo las de las farolas. Hoy ya no recibes sms de conocidos y saludados deseándote todo lo mejor. Se acabaron las navidades 06-07.

Raphael, Los Morancos, Bing Crosby con Bowie, Ramonchu y Anne, los discursos del rey y el president, el puto reno Rudolf, los magos y los camellos, los niños de san Ildefonso, el partido de la selección de Euskadi, las marchas vienesas y Evenizer Scrooge… hasta el año que viene.

Ahora a ver si pasa rápido esta mierda de invierno, estos cuatro meses sin ningún festivo, la cuesta de enero y su puta madre, y nos plantamos rapidito en la primavera. Que en estos meses es cuando a uno le gustaría ser oso y pasarse toda la temporada hivernando en la cueva…

Canciones:

Kiss: “Crazy nights”
The Beatles: “Get back”
Cream: “Crossroads”

31
Dic
06

Un año más, una noche menos

De todas las celebraciones del período navideño, quizás la de fin de año es la que más me gusta. Por todo lo que significa el cambio, aunque sólo sea de período temporal, y ni siquiera eso, a tenor de los diferentes métodos de regir el tiempo que imperan en este mundo. Pero me gusta. A quién no le parece que un cambio puede ser bueno? a quién no le parece que tal vez sea un buen momento para iniciar una nueva etapa en la que se sea más feliz? (ése debería ser el objetivo principal de todo ser humano: vivir feliz) Y no me refiero a que ahora seas un desgraciado y por lo tanto necesitas dejar de serlo. Simplemente quieres más o mejor. Una persona que no está contenta con nada al final acaba resultando un coñazo que sólo disfruta compadeciéndose en su soledad. Pero una persona que no cree necesitar ningún tipo de cambio en su vida, o es un pusilánime que se conforma con nada, o es un mentiroso.
Yo, que soy un culo inquieto y bastante autocrítico, me tomo siempre este evento del cambio de año como una excusa para llevar adelante proyectos, más ambiciosos a veces, propósitos estúpidos a veces, como el de que a partir de ahora no quiero que la vagancia me impida hacer nada. Y considero que es necesario que una persona se plantee propósitos (los buenos propósitos esos tan sobados), y claro, que trate de cumplirlos.

Ok, sé perfectamente que lo del cambio de año es una tontería, de lo más circunstancial. Sé perfectamente que en realidad, mañana no habrá cambiado nada respecto a hoy. Y esa es la gracia… no habrá cambiado nada si no hago que cambie. Y no puedo evitarlo, conforme me voy acercando a las doce, va aumentando mi excitación, para estar en un estúpido estado de euforia a las doce y un minuto. Es un sentimiento muy instintivo, muy infantil, y me gusta, qué carajo. En fin de año, no en navidad, me siento con ganas de enviar esos sms tontos de “feliz año nuevo” y echo de menos a los amigos que quedaron atrás.

Feliz año nuevo!!!

Sin embargo, hay temas de esta noche que no me gustan. Primero, la constatación del paso del tiempo. En unas horas será ya 2007… y qué lejos quedó 1987 o 1997… y qué viejo me hago por momentos. Me marea un poco el asunto del paso del tiempo, de lo lejos que quedan ciertas épocas que ya no volverán, etcétera… vamos, lo del tempus fugit.

Y sobretodo, y aunque parezca una paradoja con respecto a lo escrito en los párrafos anteriores, no me gusta la nochevieja ni sus celebraciones… bueno, no me gusta a partir de las doce. Cuando tenía 16, 17, 18,19 o hasta 20 años, bueno, la nochevieja era un fiestón. Pero hace varios años que dejó de gustarme… gente por todas partes, aglomeraciones, esa obligatoriedad de pasárselo bien “porque es nochevieja”, esa gente que de dice “feliz año” puesta de alcohol hasta las cejas, simplemente porque te cruzas con ella, las bragas rojas, los tipos con el traje de las bodas, … Cualquier otra noche es mejor para salir. Y sin tanta tontería. En esta noche me gustaría, claro, tener una gran casa, reunir a todos mis amigos y hacer una fiesta en ella, como en “Los amigos de Peter”. Mientras tanto, tras las uvas me dedicaré a plantearme que mañana comienzo con mis nuevos propósitos.

Y no quiero acabar sin desear que este nuevo año 2007 sea muy feliz para todos los que leáis estas líneas!!!!

25
Dic
06

Morir hoy

La idea para hoy no era hablar de esto. Sin embargo, la noticia me ha golpeado esta mañana: Ha muerto James Brown. Una verdadera pérdida para la música, en especial para la música negra, para la que este hombre lo fue todo… soul, gospel, funk, R&B, … y para el rock n’ roll, como heredero directo de todo lo que James Brown significaba, e influencia brutal para todo aquél que cogía una guitarra eléctrica a principios de los 60’s, hablo de gente como Keith Richards o Roger Daltrey. Una música negra que, con la muerte de Billy Preston hace unos meses, vaya año que lleva.

James Brown no era ningún crío. Tampoco era, lo que se dice, un anciano músico venerable. A sus 73, seguía siendo un tipo excesivo. Lo curioso es que era uno de esos músicos a los que todavía esperaba ver en escena, anfetamínico (en el sentido más literal de la palabra), sudoroso, dándolo todo, invitado en el Festival Grec o tal vez en el Festival de Blues de Cerdanyola. Pues ya no va a poder ser. Descanse en paz.


Muy grande

También fallecía hoy Salvador Miró, presidente de la asociación de fabricantes de juguetes de España. No deja de ser paradójico que haya muerto precisamente en uno de los días clave para la organización que presidía. A veces la vida (o la muerte) parece tener una ironía muy fina.

Tirando de internet, veo que muchos otros han muerto en 25 de diciembre, se diga lo que se diga, una fecha cuanto menos diferente en la que morir: Joan Miró, Charles Chaplin, Dean Martin, Nicolae Ceaucescu (aunque este era otro rollo) o Francesc Macià.

A Francesc Macià, por ejemplo, le venía que ni pintado el haber muerto en un día de navidad, en este caso, de 1933. Macià fue un hombre con un halo de romanticismo, por su condición de nacionalista, de coronel rebelde, de idealista que además murió en plena república y poco después de haber proclamado la República Catalana, tirándose de la moto en un gesto alocado y propio de una personalidad tan excesiva y literaria como la suya. Evidentemente su muerte no podía ser en un día vulgar, sino en un día de los más señalados del calendario, obligando así a la plana política de Catalunya a interrumpir su cotidianeidad familiar navideña para acudir a presentar sus respetos al viejo president.

Lo de Dean Martin fue bastante triste, ya que murió muy envejecido, muy deteriorado y sumido en la tristeza que la muerte accidental de su hijo, acaecida 8 años antes, le había producido. Con Dean Martin a veces ocurre que queda eclipsado por la estela de Frank Sinatra, pero Dean Martin era una gran estrella, que cantaba muy bien y que no actuaba nada mal cuando se lo proponía, como demostró en “Rio Bravo”. Pero claro, arrimarse demasiado a Sinatra es lo que tiene.

Y no quiero cerrar este repaso fúnebre navideño sin hablar de Ceaucescu. Yo tendría 10 años y comenzaba a entender que algo se estaba moviendo en la vieja Europa, sobretodo con el movimiento de la caída del muro de Berlín. Y que de repente, el pueblo rumano (o así lo vendían en TVE) no sólo se cepillara a su dictador, sino que también lo fusilaban y emitían las imágenes por televisión entre polvorones y papanoeles fue algo que me impresionó. Poco después vendrían los Scorpions y su versión en castellano del “Wind of Change” y todo fue en caída libre.

Canciones:

Scorpions: “Wind of change”
Héroes del Silencio: “Decadencia”
Soundgarden: “Powertrip”

24
Dic
06

Santa Claus is coming to town…

24 de diciembre. Supongo que no soy más que un romántico, o que mi madurez, una vez más, da muestras de estar bajo mínimos, o que soy un animal domesticado por esta sociedad corrupta y vendida al vil metal. Pero me gustan las navidades. Me gusta este punto hortera que tienen. Me gusta recibir regalos y hacerlos a quienes aprecio. Me gusta hincharme a comidas pantagruélicas y dulces varios. Me gusta ver los especiales de navidad de Los Simpson. Me gustan mucho los estándares navideños americanos. Este año hay dos discos que me tienen absorbido. Uno repite posición, “Boggie Woogie Christmas” del gran Brian Setzer con su Orquesta, el otro es “Christmas” del no menos grande Chris Isaak, un tipo al que se le echa mucho de menos en el circuito musical de discos/giras, que tiene muy abandonado a favor de su faceta de actor y presentador de la tele. Un año más, tengo varios días de vacaciones en estas fechas, lo cual, obviamente no está nada mal. El tema familiar no me agobia, mi familia es poca y mal avenida, por lo que las reuniones no son muy diferentes en número de las que se podrían hacer para un cumpleaños, por ejemplo.


Pero puedo entender que haya gente que se sienta agobiada en esta época. En general el ambiente se pone muy pesado con el tema de la paz, el amor y la felicidad, y hay estados de ánimo en los que sencillamente, no estás feliz, ni quieres a nadie, y la paz te importa un carajo. También entiendo que puede resultar aburrido si has de tragar con soporíferas reuniones de familiares varios que no pueden significar menos en tu vida.

Hay una cosa que jamás he tragado, y son aquellos que se critican la realización de obras benéficas en navidades, subrayando que necesidad hay todo el año. Eso lo podría aceptar de alguien que realmente sea altruista y haga todo este tipo de donaciones o acciones benéficas constantemente a lo largo del año. Pero lo más cómico es que en general, los que realizan esas críticas contra los altruistas ocasionales navideños no son altruistas profesionales de todo el año. Al final no deja de ser criticar por criticar.

La intención para hoy era escribir un cuento. Un cuento de navidad. Pero sin espíritus ni moralinas, ni borrachos solos bebiendo en un sórdido bar mientras ven pasar a las viejas camino de la misa del gallo. Pero no he sido capaz. Así que se ha quedado en nada. Lo que sí que voy a hacer es un top five de las mejores canciones/versiones navideñas:

1.- Chris Isaak: Santa Claus is coming to town

2.- Harry Connick Jr. : Sleight Ride

3.- Otis Redding: Merry Christmas Baby

4.- Brian Setzer: Jingle Bells

5.- Frank Sinatra: Little Drummer boy

22
Dic
06

Gordo

No me gusta la lotería de navidad. Y no lo digo porque no me haya tocado, aunque supongo que si lo hubiera hecho, mi opinión sería radicalmente distinta. Pero le tengo bastante manía.
Desde luego, si hay una época del año dada a los tópicos, esa es la que comprende des de 22 de diciembra hasta 6 de enero. Tópicos sin parar, y esta entrada es buena muestra de ello. Y el tópico de hoy es el sorteo de la lotería nacional. Parece mentira como puede afectar a una población de este modo. Hoy, por supuesto, la retahíla de datos y anécdotas que se repiten año tras año daría para llenar el texto entero, cosa que no haré, que quien quiera eso que lea el artículo principal del “20 Minutos”. Pero hay un dato que acojona: 8 de cada 10 españoles juega, en mayor o menor medida en este sorteo. Ojito.


Este es el único gordo que me interesa

Yo yo , muy a mi pesar, no soy menos. Dos números, este año. Todo por culpa de dos palabritas bien tontas: “y si…”. En el trabajo, como en todos los trabajos del mundo, a un gracioso se le ocurre comprar lotería (uno o varios décimos). Y te ofrece, claro. Yo no quiero. Me jode gastarme 20 euros para tirarlos. Pero en seguida, esa voz odiosa que algunos llaman inocencia, esperanza y otras cosas, pero que yo creo que no es más que mala leche, se materializa en cualquier persona cercana a ti y te dice “y si toca? imagina que les toca a todos y tú no has comprado”. Y compras, claro. Las madres suelen ser especialistas en ser poseídas por ese espíritu ludópata que ronda, cada vez con más intensidad cuantas menos hojas quedan en el calendario. Entre el “y si…” y el “a que no hay huevos a…” se cobran multitud de desmanes en la humanidad. Y por cierto, un décimo es de mi trabajo actual. El segundo es de mi trabajo anterior, que dejé no hace aún un año. Una ex-compañera me llamó a finales de octubre (!!!) indicándome que me guardaba un décimo. Bonito gesto. Si ese poder de persuasión lo tuviera mi jefe, la cosa sería bien distinta.

Y luego llega el 22. Y más que la ranciedad del ceremonial del sorteo, lo que me jode es encontrarme toda la programación televisiva llena de celebraciones. Y abriendo los informativos!! Como si nada más importante en el mundo hubiera pasado. Aunque por cierto, un dato secreto al que Notas de Kar ha tenido acceso. En realidad la lotería no existe. Esa gente que salta, canta y bebe cava en vasos de plástico son actores en una pantomima creada por un contubernio de TVE y Hacienda. Y tienen engañados a todos los españolitos desde hace años y años, para que se entreguen al consumismo, dando inicio a esta espiral que se romperá, de un modo repentino, el día 7 de enero. Entonces la vuelta a la normalidad. La zorra pobre al portal, el señor cura a sus misas y el avaro a sus divisas. Y mientras tanto, el gobierno presente, no importe el signo que sea, habrá hecho mil y un fechorías mientras todo el mundo buscaba a un calvo que se soplaba la mano. El año que viene no compro.

Canciones:

Johnny Cash: “I’m so lonesome I could cry”
Sonic’s Rendezvous Band: “City Slang”
AC/DC: “Back in Black”




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