Archive for the 'grunge' Category



17
Ene
12

31 Songs – Kar: Bizarre Love Triangle (2)

Al principio me tomé este asunto de mi atracción por la canción “Bizarre Love Triangle” como una especie de guilty pleasure. Entonces estaba en ese momento de obertura de mente, de descubrimiento de bandas y discos. Un buen día, pasabas por una tienda y comprabas tu primer disco de Neil Young o un colega te prestaba el debut de Blind Melon y se abría un mundo nuevo. A veces, y digo sólo a veces, tengo la sensación de que nada me sorprenderá tanto como la primera vez que escuché un disco de David Bowie o el arranque del “Led Zeppelin I” o incluso el “Forever Blue” de Chris Isaak. Todo eso son pamplinas, claro. Pero la capacidad de sorpresa, un poquito, sí que la he perdido. No hay muchos Frank Sinatra, ni muchos Kiss, ni muchos Temple Of The Dog. Y sí, en su momento, descubro el debut de Wolfmother o de los Strokes y me dejan noqueado, pero sabes que no son unos nuevos Doors o unos nuevos R.E.M. Y aunque parece que me estaba yendo por las ramas, en realidad no. En realidad, en esa época había pasado de escuchar el rock alternativo de mi adolescencia a empaparme de clásicos para pasar luego a seguir a toda aquella banda que fuera glosada en Popular 1. De ahí la rareza de lo de “Bizarre Love Triangle”.
New Order no eran una banda de rock. Ni siquiera una banda de pop como las que yo estaba acostumbrado a disfrutar. Aquello podía calificarse como una suerte de techno-pop. Uuuufff… la fatídica etiqueta… techno-pop… Y me rompió los esquemas el quedarme prendado con una canción como “Bizarre Love Triangle”. También estaba “Blue Monday”, pero aquella era más electrónica al uso. Al uso de 1987, claro, pero al uso. Y desde luego, en el Popu seguramente la habrían puesto a caldo. Al “Bizarre Love Triangle”,a New Order y todo lo que ello significó. Yo descubrí, sin embargo, que había algo más allá del rock. Pero sobretodo, había algo más allá de los dictados de Popular 1, revista que a día de hoy sigo comprando religiosamente, sí, pero con mi propio criterio, no con el de César Martín.
No me las voy a dar ahora de gran fan de New Order, grupo al que ventilo con un buen recopilatorio (por ejemplo, “Substance 1987”) y que aunque pueda disfrutar mucho, no me provoca la necesidad de tener que indagar más en su carrera o en sus LP’s. Y sin embargo, “Bizarre Love Triangle” me parece una canción redonda, en donde nada falta ni sobra, comenzando por la letra y acabando por su ritmo sintetizado.
Aquella fue una buena época… sabéis cuando se dice que la universidad es la época más divertida, la del desmadre, la de las fiestas, y todas esas bobadas? Pues bien, para mí, no fue así. Mi etapa universitaria fue un pedazo de mierda aburrida, llena de exámenes parciales, finales, prácticas, y para colmo, tener que trabajar en los típicos trabajos de estudiante. Con lo cuál, el acabar la universidad y comenzar a trabajar… bueno, aquello sí que supuso una pequeña liberación. De repente, tenía mis horas de trabajo, claro, pero nada de estudiar ni de hacer informes en casa. Y luego está el desagradable asunto pecuniario, que, quieras que no, tiene su importancia. Así que esa fue una etapa divertida. Todo un sueldo mensual para gastar en discos. Fines de semana completamente libres. Descubrimiento de los jueves por la noche. Alcohol. Rock n’ roll. Y por qué no, acabemos la noche en cualquier discoteca, que a partir de ciertas horas intempestivas acaban pinchando “oldies” y tanto New Order como Depeche Mode o incluso Soft Cell o INXS acabarán cayendo.
No quisiera acabar sin mencionar la versión que Jewel hizo de “Bizarre Love Triangle”. No está nada mal la vuelta de tuerca que le dio a la canción, lo cuál, es lo mínimo que se le debería pedir a una versión. El problema fue que acabó tratándose de un corte que se usó como jingle en anuncios y en cortinillas de televisión, y por supuesto, se quemó. Afortunadamente, no fue así con el original de New Order.
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07
Nov
08

Jitazos Fugaces. Hoy … Stiltskin

Venga, esta es de las difíciles. Estoy seguro que la mayoría de los que leeis estas líneas no sabéis a qué canción me refiero. Como ya ha ocurrido en alguna entrega de esta, vuestra saga favorita de NDK, la cosa va de la ecuación canción + spot de TV + años 90’s. De modo que acabaremos con la incógnita de este nombre (Sti…qué???) y veamos a qué mítico spot me refiero:
25
Sep
08

Dormir amb Winona Ryder

Escuché o leí algo al respecto hace algún tiempo. Una reseña en un programa gafapastil, o tal vez en un suplemento de viernes de un diario. Qué sé yo. El caso es que el título me llamaba la atención, y el otro día me di de bruces con él en la biblioteca. Parecía estar situado para que me lo llevara.
“Dormir amb Winona Ryder” (Dormir con Winona Ryder, en castellano) es la primera novela de un tal Edgar Cantero. No sé nada de este tipo, de manera que leo en la contraportada lo siguiente:“Edgar Cantero (Barcelona, 1981) dibuja comics y escribe cuentos, novelas y guiones. Dormir amb Winona Ryder es el primer libro que publica”

Mi condición de ser mezquino y envidioso (pero de la envidia rancia, nada de esa patraña de envidia sana) me hace plantearme cómo un fulano que tiene dos años menos que yo, ha publicado ya un libro, con un cierto éxito. En esa especie de triste carrera por los éxitos literarios, el tal Cantero ya me saca varias cabezas. Es esa triste competición en lo que convierte por momentos mi vida, cuando me doy cuenta de que me acerco peligrosamente a la treintena y me topo con escritores, músicos, actores, por no hablar de los dichosos futbolistas, que llegan arriba mucho antes que yo. Mejor dicho, que llegan arriba. Así, a secas.

Prefiero dejarlo en este punto, para no ponerme de mala leche, y retomar el hilo del libro en cuestión. El título, no lo negaremos, es sugerente. O por lo menos lo es para todos aquellos que vivimos adolescencia en los 90’s, época del reinado de la musa grunchi, Winona Ryder. Pero no, no os creáis que la cosa va de libro generacional post-grunge. No, en un ejercicio de supuesta influencia autobiográfica, el protagonista (¿Cantero?) desmitifica la devoción de una imagen de la actriz que, reconozcámoslo, queda muy lejos. Su devoción es otra. Y el protagonista, joven recién titulado en Humanidades con ínfulas de juntaletras (¿Cantero?) se lanza en una aparentemente estúpida búsqueda de la Ryder, influenciado por sus fantasías oníricas y por una novela de Borges, que solía citar pero que jamás escribió, El Acercamiento a Almotásim.

El resultado acaba siendo una buena mezcla de road movie, novela de búsqueda personal y referencias a la cultura pop más contemporánea. Quizás demasiado cercana, quizás demasiado pendiente de la identificación con los personajes y las situaciones, ese es su peor defecto y también su mayor virtud.

Lo ves, Lainie? Esto es todo lo que necesitamos. Un par de cigarrillos, una taza de café y un poco de conversación. Tú, yo y cinco dólares. (Troy a Lelaina en Reality Bites, 1994)

Y finalmente, no puedo evitar hablar de Winona, la musa de la Generación X, mítica novia de otro icono de la época, Johnny Depp, estrella caída por obra y gracia de las cámaras de seguridad de una tienda de ropa. Un repaso a su filmografía da lugar a ver títulos muy diferentes, y a poder considerarla una actriz que, con pelis de mayor o menor interés (por no decir mierdacas), no se ha plegado jamás al éxito fácil de Hollywood. Y eso sin ser un arquetipo de belleza, de esas que quedan bien en las pantallas. Sí, no era un bellezón, pero diantre, ninguna lució tan bien en ese look desaliñado y de supuesto desencanto propio de la década pasada.

Canciones:

Arrogance: “Southside Girl”
R.E.M.: “Let Me In”
Screaming Trees: “Sworn & Broken”

20
Jul
08

Cindy Lauper

Leo con estupor en la prensa que Cindy Lauper ha vuelto!! Sí, amigos y amigas… la diva de los 80’s, Cindy Lauper, ha vuelto a la escena… otra vez. Porque a ver, Cindy, a quién diablos quieres engañar? Que en la última década habrás vuelto por lo menos tres veces!!

En 1994 ya volvió a la luz con un recopilatorio, Twelve Deadly Cyns…and Then Some, en el que simplemente añadió una canción nueva y una versión de su clásico y tópico “Girls Just Wanna Have Fun” bastante cutre. Fue entonces cuando la conocí. Un compañero de clase era fan. Entonces lo consideraba de orientación sexual dudosa. Ahora, mirando atrás, no tengo duda alguna. Dios, hace un huevo de eso. En fin, bromas aparte, fue con ese CD con el que conocí a la cantante. O más bien, cuando me di cuenta de quién era: la tía que cantaba la canción de Los Goonies. Sólo por eso ya merecía algo de mi respeto. Sin embargo, la cosa ya entonces quedaba de lo más trasnochado. De verdad, quién diablos quería escuchar a Cindy Lauper en 1994?

Su paso por los 90’s fue duro. Si en los 80’s siempre había parecido la prima fea de Madonna, pero con algunos hits de éxito, la década alternativa también acabó con ella y su estrellato. Si los 90’s acabaron con las Hair Bands de la década anterior, qué no iba a hacer con un icono tan fugaz como resultó ser la Lauper? Y por lo que leo en internet, no será por que no lo intentara… entre 1990 y 2000, le “regaló” al mundo hasta 3 discos. Sin embargo, yo recuerdo ver unas fotos suyas de esa época en la que el grunge y el rock alternativo dominaba el mundo (pardiez, una época feliz) y lucía un arrebatador look de pelo con mechones azules, camisa de franela y botas Doc Martin’s. Como si de una aprendiz de grunge se tratara. Vamos, que pasó de ser la prima fea de Madonna a ser la prima (sin más) de Linda Perry. Por lo visto fue el público gay quien la reivindicó y provocó que siguiera perpetrando discos. Concretamente, y según la fiabilidad contrastada de Wikipedia, cuatro … contando el que supone su última resurrección.

Pues sí, queridos lectores, lo que todos esperábamos, la noticia que todos ansiábamos, se ha tornado realidad. Este 2008 vuelve Cindy Lauper. Esta vez reconvertida en una suerte de barbie cincuentona con la piel estirada y pelo platino. Muy chungo, vamos. De modo que casi lo mejor que podemos obtener de Cindy Lauper en 2008 es esa imitación del gran Joaquín Reyes:

Pero como en el fondo soy benévolo, después de darle tanta cera, hay que reconocer alguno de sus méritos. Especialmente el de ser co-autora de una de las mejores canciones pop de los 80’s, y esta vez, lo digo sin ningún tipo de ironía: Time After Time. Eso, y también, claro, ponerle canción a la banda sonora de una de mis películas favoritas, Los Goonies.

Canciones:

Fun Lovin’ Criminals: “Ballad Of NYC”
Little Steven & The Disciples Of Soul: “Lie in a bed of fire”
Neil Young: “Big Green Country”

06
Jul
08

Entradas

Desde hace ya unos añitos, las entradas de conciertos suelen ser una exclusiva de alguna entidad bancaria o bien de una empresa llamada Tick Tack Ticket, que gestionan el evento en cuestión. No estoy por la labor, o por lo menos no ahora y en estas líneas, de juzgar si eso es bueno o malo. No estoy muy seguro, aunque lo de esta suerte de monopolios no me huele bien. Pero no, insisto, la cosa no va de juzgar unos movimientos empresariales en el mundo de la música. Entre otras cosas, este hecho ha provocado que un clásico del rock n’ roll como era coleccionar las entradas de conciertos haya perdido la gracia.A ver, si todos lo hemos hecho. Que levante la mano aquél que en su vida no ha guardado la entrada de aquellos shows que le entusiasmaron. A ver esas manos. Como no veo ninguna, sigo. Y continúo diciendo que desde el desembarco definitivo de Tick Tack Ticket, esa práctica ha perdido la gracia. Porque antes las entradas tenían su gracia. Eran cada una de ellas de un tamaño diferente. Con colores, con el logo o foto de la banda, y no te las vendía un niñato del Fnac que las imprimía, sino el tipo peludo de la tienda de discos de la esquina. Algunas incluso estaban hechas de un papel especial, anti copias. Algunas, digo, otras eran papel normal y corriente.En fin, ahora ya no tiene sentido, las entradas son un cacho de papel impreso en blanco y negro donde lo único que cambia entre ellas es el nombre y la foto. No es más que un triste impreso, como si fuera un puto estracto bancario. Eso por no hablar de las entradas de Servicaixa y similares. ¿Pero quién querría coleccionar eso? Así que nada, un resorte más hacia la idea de una industria musical fría y aséptica. Sirva esto como homenaje.

The Offspring… mi primer concierto de rock… no te digo ná, y te lo digo tó
Doble cartel rarísimo, pero los Diamond Dogs triunfando… ojo, y con Sulo de baja
Da igual lo que hiciera a partir de entonces, desde aquél día se convirtió en un mito
La banda en su mejor momento, dándolo todo en Bikini… este concierto está en mi top 10

Este concierto fue una pequeña decepción, si lo comparamos con el histórico chou del Azkena

Radiohead eran entonces una banda única. Quién me iba a decir que sería el principio del fin.

Entradas de Tick Tack Ticket… juguemos a las 7 diferencias… por lo visto, no tenían foto de archivo de The Darkness

Canciones:

Def Leppard: “Love Bites”
John Lennon: “I’m Losing You”
Dead Kennedys: “Too Drunk To Fuck”

26
Mar
08

Bóveda

Me lo comentaba una amiga hace unos meses, y la verdad es que me dejó frío. “Han cerrado el Bóveda”, me dijo. No hace mucho pasé por ahí. No sólo la han cerrado, sino que en el lugar donde se erigía, ahora hay solamente un solar, pasto de la especulación inmisericorde que reina en la Barcelona del siglo XXI. Y es que si hace un año dedicaba una entrada a la mítica discoteca Sr. Lobo, es de justicia que haga lo propio con otra discoteca como era Bóveda.
Ok, reconozco que Bóveda carece de la mitología urbana de Sr. Lobo, lo suyo fue siempre más humilde en este sentido. Pero también más perenne. Y su cierre ha sido, lo reconozco, una sorpresa. Como también reconozco que hacía como un lustro que no traspasaba sus puertas. Bien, probablemente carezca de anécdotas (ciertas o falsas) tan jugosas como las del Sr. Lobo, pero en tanto que fui bastante a ese sitio, sobretodo cuando empezaba a salir, no deja de tener unas significaciones subjetivas que evocan en mi memoria personas y situaciones, y dibujan media sonrisa en mi cara.

Epicentro del grunge de bolsillo de Barcelona

La primera vez que fui a Bóveda fue cuando yo tendría unos 16 años. No me extenderé en explicar el contexto de la situación (musical, social, moda, …), cosa que ya hice en la entrada correspondiente a Sr. Lobo . Recordar simplemente que Bóveda era una de las discotecas del Poblenou barcelonés que acogieron a cientos de chavales con tendencias grunchis. Sí que es cierto que fue la primera discoteca a la que fui que no era un templo makinero. Mis primeras incursiones en discotecas y otros antros de fiesta estaban motivados, obviamente, por la búsqueda urgente de contacto con el sexo opuesto, de modo que fui dos o tres veces a un local de la calle Beethoven. Música discotequera y makinera que no me motivaba mucho. Y descubrir que podía haber discotecas en las que se pinchara música que me gustaba, bueno, ahora puede parecer estúpido, pero resultó ser un agradable descubrimiento para mí. Aquella tarde pincharon Offspring, Nirvana, Counting Crows, Cypress Hill y un Jitazo Fugaz del momento, Coolio . Bueno, aquello estaba muy bien!

En realidad, Bóveda era un sitio bastante chapucero. Se trataba de una nave industrial reconvertida. Una barra larga, una pista no muy grande con una cabina de DJ a modo de palco o balconcete, y una escalerilla de barrotes desde la que se podía acceder a la cabina y pedir el éxito del momento. Esa pista tenía un techo más alto y pintado como si de una bóveda celeste se tratara (lo adivinan? Por eso el nombre!!), y luego unos demonios pintados en las paredes, como demostrando la dicotomía entre el cielo, a nuestras cabezas, y el infierno, donde estábamos. Completaba el cuadro un segundo nivel que se había construido aprovechando la gran altura del local, desde donde se podía ver la parte de abajo y que probablemente cuando esa nave tenía actividad industrial, acogía las oficinas. En fin, no era un sitio con mucho estilo, que digamos. Ni falta que le hacía. Era la época del grunge, diablos!!

A partir de aquella tarde, el grupete del instituto nos aficionamos a pasar las tardes del viernes allí. Sábados de tanto en tanto. Salíamos por la tarde, íbamos al centro comercial Glòries a comprar bebida (whiskey, coca-cola, vasos de plástico y hielo) y bajábamos por el Poble Nou industrial. En un portal de una empresa cerrada dábamos buena cuenta de la bebida, y luego, al Bóveda. Eso era vida. Quizás por ello no entiendo los botellones masivos. Yo, como todo el mundo, he hecho botellón, pero lo intentábamos hacer en un lugar más o menos poco transitado, para disfrutar tranquilos de la camaradería adolescente y del espíritu del vino.

El ir a Bóveda también tenía un punto a favor: no era necesario “arreglarse”. Dicho en el sentido más clásico, por supuesto que me arreglaba, buscaba un look lo más cuidadosamente desaliñado y me pasaba tiempo en el espejo consiguiendo el despeinado deseado. Pero vamos, que no era necesario llevar zapatos ni la camisa por dentro del pantalón. Por lo demás, pinchaban música alternativa, sí, pero también otras cosas, tipo rock español, pachanga y alguna cosita, muy poca, de dance. Ni que decir tiene que uno de los momentos cúspide de la sesión era cuando pinchaban “Smells like teen spirit”. Recuerdo con cariño una tarde monográfica que dedicaron a Héroes del Silencio, era 1996 y estaban en el punto más alto de su carrera. Y para cerrar, lo recordaré siempre, pinchaban “More Than Words” de Extreme. En ese momento, y aprovechando la guitarra adictivamente babosa de Nuno Bettencourt, el que había convencido a una chica, aprovechaba para culminar su “obra” rubricándola con besos y magreos al ritmo de la balada. Los demás, claro, aprovechábamos para ir saliendo sin hacer cola en el guardarropa.

Estilismo warholiano o directamente cutrez?

La competencia del Sr. Lobo fue muy dura. De repente, surgió un local de características similares pero que no cobraba entrada. Claro, para un segmento de público tan sensible a estos asuntos como la chavalería, podía tratarse de una medida determinante. De manera que Bóveda se acabó posicionando como un local con un poquito más de clase: menos violencia, menos moscones para las chicas, … un Sr. Lobo “soft”. Yo sin embargo, dejé de ir a Bóveda durante una temporada, mi etapa Lobo. Y cuando volví, lo hice por las noches. Ya tenía la edad, claro, y el Sr. Lobo estaba en plena decadencia. Bóveda se había reconvertido, ya no era un local grunchi, el grunge como moda estaba ya de capa caída y se situó como un lugar opuesto a la típica discoteca house/techno. Allí se pinchaba mucho pop/rock español (Dover, Ska-P, Siniestro Total, Seguridad Social o Danza Invisible), algo de dance más comercial, pachanga y algunos vestigios de lo que fue (Offspring, Blur, Nirvana…). No es que me matara de placer, pero mi grupete grunge del instituto se había disuelto y con mis amigos actuales podíamos ir, considerándolo como un lugar “neutro”, es decir, ni muy dance ni muy rockero. Y con muchas chicas, todo hay que decirlo. Incluso pasé alguna noche de fin de año. Las cosas parecían irles bien, había noches de verdadero agobio por la multitud de gente. Desde luego, el tema de control de aforo no lo llevaban nada bien. Y se especializaban también en fiestas universitarias.

Por ninguna razón en especial, dejamos de ir. Una vez, la última vez que fui, hará unos 5 años, decidimos ir como anécdota. Una suerte de “noche remember”, bromeábamos. Aguantamos una hora. El local era una sombra de lo que fue. Medio vacío, música bastante flojita y con una pátina de cutrez permanente. Aquella noche nos fuimos a otro sitio. Parecía que se le había acabado el momento a Bóveda. Y ya no volví más. Resulta curioso cómo ahora me sabe mal que ya no exista.

Canciones:

Brian Wilson: “Your Imagination”
The Gutter Twins: “All Misery / Flowers”
The Black Halos: “Somethings never fall”

24
Mar
08

Jitazos Fugaces. Hoy … Big Mountain

Bueno, sabíais que iba a ocurrir. Desde el primer momento en que inicié la saga de los Jitazos Fugaces sabíais que tarde o temprano tenía que pasar. Que ELLOS tenían que aparecer por aquí. De modo que hagámoslo rápido, y sin dolor. Y démosle un caluroso aplauso de bienvenida a … (fanfarria)… Big Mountain!!!En fin, si hay un Jitazo Fugaz de la época grunge, ese galardón se lo disputarían 4 Non Blondes (que ya aparecieron por estos lares) y los que protagonizan la edición de hoy. Efectivamente, desde la primavera de 1994 aproximadamente, no dejó de sonar por todas las radios y teles esta canción, que para más inri, y supongo que por aquello del reggae y su relación con Jamaica-trópico-verano, se convirtió en una de las canciones de ese verano’94.

La cosa fue del siguiente modo: Big Mountain eran una banda californiana de reggae formada en 1990 que pasó sin pena ni gloria y utilizó varios nombres (como Rainbow Warriors o Shilo) y publicaron su debut, ya con el nombre por todos conocido en 1992. El caso es que tuvieron la gran potra de que el productor de cine Ron Fair les pidió que hicieran una versión del clásico de Peter Frampton “Baby I love your way” para incluir en el soundtrack de su última película, Reality Bites.

Esta canción en concreto la publicó Frampton en 1975 y la popularizó un año después en su celebérrimo “Frampton Comes Alive”. ¿Qué extraño mecanismo hizo que el tal Ron Fair pidiera precísamente una versión de esta canción? Ok, Frampton fue toda una estrella en los 70’s pero en los 90’s no gozaba de gran popularidad, que digamos. El caso es que la película resultó ser todo un éxito. Dirigida por un Ben Stiller que todavía no había explotado al máximo su vis cómica, se definió a la cinta como un “reflejo de la generación X”, una película para una generación, como lo pudo ser también Singles. Y esta versión reggae de Frampton era el tema central de la película. Vamos, que se puede decir que a los Big Mountain se les apareció Haile Selassie en forma de productor de cine, porque un grupete de lo más vulgar con una versión bastante ramplona del tema (nada, un ritmo reggae y a correr) de repente se vieron visitando platós televisivos de todo el mundo. Incluídos los de esta nuestra Celtiberia, todavía permanece en mi memoria una cutre visita que hicieron a un programa veraniego de videoclips que recibía el fantástico nombre de Clip, clap, vídeo. Un día debería dedicarle una entrada a este programa, sin duda daría mucho de sí.

Big Mountain aprovechó para colar este single en su disco “Unity”, un pastiche de reggae de 2ª división. Por si a alguien le interesa, siguen en activo y en su web anuncian un tour 2008 (el horror!!). No obstante, evidendemente, como vinieron, se fueron, y quizás me sorprende que esa canción esté bastante olvidada en el túnel de los tiempos y no se programe ni en radiofórmulas “adultas” tipo M80. No mucho después, la bellísima Lisa Bonet interpretaba esa misma canción para la película “Alta Fidelidad”. Pero aquello, claro, era otra historia.

 




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