Archive for the 'conciertos' Category



11
Jun
12

The Afghan Whigs y las pataletas

Los Afghan Whigs pertenecen a esa clase de bandas que situaba en mi Olimpo particular, especialmente porque llevaban doce años en barbecho y estaba convencido de que nunca iba a verles sobre las tablas. Es de esos grupos que uno consideraba que pertenecían al pasado, y éste no iba a volver. En los últimos años me he llevado, sin embargo, muchas sorpresas sobre este particular. Si me lo hubieran preguntado hace tres lustros, jamás hubiera creído que presenciaría conciertos de Kiss con maquillaje, de Iggy & The Stooges, de Redd Kross, de The Police o de los que nos ocupan, The Afghan Whigs.

Conocí a los Afghan Whigs en mi época más fanática de Popular 1, cuando lo que leía en esa revista resultaba ser poco menos que las Sagradas Escrituras. Eran una banda, además, de la que casi sólo se hablaba en esas páginas. Eran un grupo fetiche para la publicación. Por aquél entonces sacaron su último disco al mercado, y lo recuerdo como si fuera ayer, volver de la tienda aquella tarde con dos CD’s en la bolsita, “1965” de los Whigs y “100% Colombian” de los Fun Lovin’ Criminals.

Pero los Afghan Whigs eran diferentes. Los Criminals habían tenido un hit clarísimo que había pegado fuerte en las listas, y tenían su popularidad, que aumentaría con ese portento de disco que es “100% Colombian”. Los Afghan Whigs eran una suerte de desconocidos, por lo menos a nivel popular, por lo menos en la Celtiberia. Durante un tiempo se anunció una fecha de concierto, sería por mayo de 1999, en la desaparecida Sala Garatge. Sí, os juro que recuerdo haber visto eso, en aquellos folletos con listas de conciertos que se repartían en algunas tiendas de discos. Por supuesto, esa actuación nunca se llevaría a cabo, y muy poco después, Afghan Whigs confirmarían su separación.


El concierto de Barcelona entero

Y aunque ya tenía “Black Love”, muy pronto “1965” se convirtió en mi disco favorito de los Whigs. Tenía guitarras, tenía soul, tenía momentos festivos, tenía esa intensidad que si uno no se mete a fondo en la canción, puede parecer casi impostada y algo ridícula. Más tarde escuché “Gentlemen”, pero siempre estuvo en un estrato, para mi gusto, inferior a “1966” y a “Black Love”.

Y bien, tantos años más tarde, sin, desde luego, esperármelo, resulta que Greg Dulli reúne a la banda y por si fuera poco, anuncian fecha en el marco del Primavera Sound. Evidentemente no iba a dejar escapar esa ocasión, si bien lo he reiterado varias veces: no me gustan los festivales. Pero es lo que hay, cosas del rock n’ roll de hoy en día.

Y ya lo sabía, que iban a tocar una hora justa. Aún así, cuando Dulli dio por finalizado el show, escenifiqué lo que se conoce por “quedarse con cara de tonto”. Por supuesto que había disfrutado de muchos momentos del concierto. La banda estaba muy sólida, y Greg Dulli ejercía con maestría de estrella de la función. ¿Qué falló? ¿El repertorio? En parte sí, a verdaderas joyas se le sumaban temas que yo considero claramente prescindibles. Y luego mi ansiedad… esto se acaba y no han tocado aún “Faded”… ni “John The Baptist”… ni “Something Hot”…

Y cuando acabó, tras mi momento de quedarme estupefacto, la siguiente reacción fue de cabreo. No era culpa de los Afghan Whigs. Tampoco era culpa del festival, en ningún caso dejaron de cumplir lo establecido, un hora y listos. ¿El repertorio? Cada uno elegiría el suyo. Fue una actitud algo infantil, de un niño que se enfada porque las cosas no son como él quiere que sean. Pero fue así.

Al día siguiente, por la tarde, me puse a recordar el concierto. Y revisé las imágenes que están colgadas en Youtube (si buscáis, podéis ver el concierto entero en calidad profesional). Y bueno, me alegré de haber estado allí. Me reconcilié con Greg Dulli y los suyos. ¿Podía haber sido mejor, más emotivo, más bonito? Yo creo firmemente que sí. Pero que me quiten lo bailao.

PD: Después me pasé a ver a Mudhoney un rato, y sorprendentemente, pues se trata de un grupo que apenas conozco, me dieron muy buenas sensaciones. Me recordó lo mucho que me gustaba el llamado “rock alternativo” de los 90’s. Y no me vengáis con eso de las “etiquetas” y blablablá… de algún modo hay que llamarlo. Me encantó vivir el momentazo “Touch Me, I’m Sick”

Canciones:

The Rentals: “Friends Of P”
The Black Crowes: “Welcome to the good times”
Jack White: “Sixteen Saltines”
14
Mar
12

Elliott Murphy en Bikini

De acuerdo, el título podría llevar a un equívoco propio de chiste de Arévalo, así que me centraré en el neoyorquino. De cómo acabé interesándome por la carrera de Elliott Murphy, podríamos usar el tópico del cúmulo de casualidades. Mi primer contacto fue a través del mítico programa Bulevard, de Radio 3, que escuchaba con bastante frecuencia y que, de paso, quisiera reivindicar. Entonces, Elliott Murphy publicaba un disco en directo, recogiendo la que era su realidad por aquél entonces, un Neverending Tour de conciertos acústicos junto con la que era su “nueva” mano derecha, su escudero, un francés que atendía al nombre de Olivier Durand. Sin recordar muy bien cómo, conseguí ese disco en cuestión, “April”, del que ya hablé por aquí. Y tras la agradable sorpresa, me dije que en la primera oportunidad que tuviese, tenía que ver a Elliott Murphy en directo. Poco sospechaba entonces que esa “primera oportunidad” se daría tantos años más tarde.
Y fue la casualidad la que me llevó a Bikini el sábado pasado. A ultimísima hora, como movido por un resorte, compré entradas en taquilla, quince minutos antes de la hora marcada, y, oh, sorpresa, habían tickets. Siempre es agradable volver a un concierto en la sala Bikini. Buena visibilidad, buena acústica (aunque al principio del concierto fallara, no por culpa de la sala, sino del ecualizador), un espacio limpio (que yo me pregunto, ¿qué norma no escrita indica que los conciertos de rock tengan que ser en pocilgas con lavabos mugrientos y con tanta roña en el suelo que te quedes pegado a él?), una camarera bonita que en momentos de poca demanda, atendía el show moviéndose al son de las guitarras…
Murph the Surf con Olivier Durand en Barcelona (foto de El Periódico de Catalunya)
No conocía nada más de Elliott Murphy, nada más allá de los cortes que componían ese “April” y de un “A Little Push” que sonó como single en Radio 3 de su disco de 2002. Y aún así, no hizo falta. En esta ocasión, le acompañaba, además del clásico Olivier Durand, un bajista y un batería, lo cuál le daba un aire más rockero a su música, sin restar intimismo allí donde los temas lo requerían. Aunque un inicio un poquito frío me hizo presagiar algo malo, al tercer tema ya estaba la sala patas arriba, con un Murphy que fue de menos a más, que aunque comenzó callado, al poco no paraba de interaccionar con el público, así, hasta llegar a las dos horas de concierto. 62 añazos que tiene el amigo. Yo quiero llegar a los 62 así.
Por alguna razón, algo en mi cabeza relaciona a Elliott Murphy con el malogrado Willie DeVille. No sé, ambos de NYC, ambos siempre moviéndose a la sombra de otras grandes estrellas probablemente mucho menos dotadas, ambos trufando de versiones sus directos. Con Willie DeVille no reaccioné a tiempo y ahora es ya tarde para poder verle sobre las tablas, y me alegro de que no sea así con Murphy. Se le suele situar a medio camino entre Dylan y Springsteen. Pero lo diré aquí y ahora, me gusta mucho más la propuesta actual de Murphy que la de Dylan, y me parece bastante mejor que Bruce Springsteen.
Y poca cosa más me queda que decir, tal vez una recomendación, la próxima vez que Elliott Murphy esté en vuestra ciudad, no dejéis de verle. Para el recuerdo me queda ese broche de dos temas (“Rock Ballad” y el celebérrimo “Keep On Rockin’ In A Free World”) a pelo, dos guitarras desenchufadas y sin micro.
Canciones:
Elliott Murphy: “Rock Ballad”
Joe Cocker: “Do I Still Figure In Your Life?”
The Flaming Sideburns: “Flowers”
02
Feb
12

Bunbury

Hablaba el otro día del concierto de Bunbury en Barcelona… no soy el mayor fan del mundo que tiene el maño, y sin embargo, le respeto y me parece una de las pocas estrellas que tiene el rock n’ roll español. Porque puede que gran parte de su propuesta no me guste. Pero el tío tiene sentido del espectáculo, tablas, talento, aunque a veces lo malgaste en tonterías, personalidad y los huevos más grandes que el caballo de Espartero. Porque sí, porque en un mundo de poses y de gente que se vende por un plato de lentejas, una figura como la de Bunbury, que se permite el hacer lo que le venga en gana, aunque a parte de su público no le guste, me parece de admirar.
Nunca seguí con pasión la carrera de Héroes Del Silencio, de hecho, jamás me interesaron hasta el que creo que es su mejor disco, “Avalancha”. Me metí en su música cuando ya se habían separado. Esta es una anotación, aún hoy, 15 años más tarde, necesaria, todavía: Bunbury sigue arrastrando una gran masa de fans de su antiguo grupo. Luego publicó un disco que me pareció aburridísimo, su debut, “Radical Sonora”, que aunque supuso una valiente ruptura con la música con la que hasta entonces se le relacionaba, no dejaba de meterse en un terreno “de moda”. Fue con su siguiente disco, “Pequeño”, con el que comencé a seguirle la pista. “Pequeño” me parece un buen disco, con algunos temas fantásticos, y bastante equilibrado, en general. Ese año, el ayuntamiento de Barcelona le contrató para las Festes de la Mercè, y siendo un concierto gratuito, me acerqué, por curiosear, más que nada. Y suerte que lo hice! Para mi sorpresa, me topé con un concierto estupendo, una buena banda, un cantante que sabía cómo estar en un escenario y cómo llevar un show adelante, y, en definitiva, me convenció.
Una vez se pintó las uñas, hace 15 años, y así se quedó (alguien tendría que comentarle la existencia de la acetona para quitarse el esmalte)

Y la publicación de “Flamingos”, con ese acercamiento de nuevo al rock que supuso, acabó por convencerme de que se trataba de alguien a tener en cuenta. En “Flamingos” dejaba de lado tonterías como la electrónica, la copla, la canción mediterránea y todas esas imposturas para centrarse en un disco de rock, lejos de Héroes Del Silencio, pero cerca de Nick Cave o de Bowie… que me aspen si “Lady Jane” no tiene una base igualita que el “Space Oddity” del Camaleón.

Luego fueron cayendo otros discos, “El Viaje A Ninguna Parte”, “Hellville De Luxe”, “Las Consecuencias”… en mi opinión, todos sus discos son interesantes, aunque no ha publicado todavía su GRAN disco. Todos sus trabajos son irregulares, pero todos tienen buenos momentos. No he escuchado “Licenciado Cantinas” (2011), me aburre la vertiente más sudamericana de Bunbury, aunque probablemente no sea tan terrible como parece a priori (¿un disco de versiones del cancionero latinoamericano? No, gracias).
Pero insisto que lo que admiro de Bunbury, además de gustarme parte de su música, es el hecho de llevar ese personaje con todas las consecuencias. Sí, me gusta ese Bunbury medio rockero, medio glammy, medio crooner, medio cantante melódico latino. Me gusta que lleve las uñas pintadas y se ponga trajes con llamas bordadas o camisas con chorreras. Me gusta que en el escenario se mueva y actúe como si fuera el Bowie más amanerado o el Elvis más pasado de rosca, o una versión cañí de Tom Waits. Para ver a tipos que están en un escenario como si estuvieran en la cola del supermercado, me bajo al supermercado. No basta con componer canciones, también hay que cantarlas, y llevarlas a un escenario. Y ahí, Bunbury puede dar unas cuantas lecciones.
Va por ustedes…

Y también hay que reconocerle el mérito de deshacer los Héroes Del Silencio cuando estaban en su momento más álgido, y negarse durante años a reunión alguna, y a tocar ninguna de sus canciones desde hace más de diez años (al principio tocaba en alguna ocasión “La Chispa Adecuada”, por ejemplo). Cualquier otro hubiera sucumbido a la llamada del dinero y el baño de fama que una reunión de los Héroes suponía, sin haber aguantado tres lustros. Y cuando por fin accede, hace una mini-gira, tan sólo 10 noches, sin canciones nuevas ni esas actitudes que suelen estropear las reuniones de bandas. Lo fácil hubiera sido hacer una macro-gira de 30 conciertos, y sacar un recopilatorio con 4 canciones (decepcionantes) nuevas.

Y el concierto de la otra noche, en Barcelona, bueno, me aburrió por momentos, porque creo que el repertorio no estuvo bien escogido, por basarse en su mayoría en ese “Licenciado Cantinas” poco rockero y poco dado a excesos de escenario. Aunque no diré que no lo avisó, desde el primer momento, Bunbury dijo que esos conciertos los basaría en su último trabajo. Podría decir, no obstante, que el show se salvó gracias a la fantástica banda que lleva, rock n’ roll en toda su esencia, y a su actitud. Que de estar sobre las tablas, el tipo, sabe.
Canciones:
Black Sabbath: “War Pigs”
Jimi Hendrix: “Power Of Soul”
Fun Lovin’ Criminals: “Sleepyhead”
30
Oct
10

Guns n’ Roses y los conciertos

Aunque hayan pasado unos días, no me olvido del concierto de Guns n’ Roses de la semana pasada. Pero sí quisiera matizar una serie de cuestiones que expuse en la entrada anterior. Y es que reconozco que quizás daba la impresión de tener una posición algo beligerante. Será esa fase zen por la que estoy pasando, que me lleva a querer matizar. Por lo que a mí respecta, un concierto es como una fiesta. Para un fan, me refiero. De modo que se trata de pasarlo bien, ya sea cantando, bailando, saltando o bebiendo. Con ello quiero decir que tengamos claro que no me importa si los tipos de enfrente saltan enloquecidos por el furor de un tema y en esas, recibo algún que otro empujón. Igual soy yo el que otro día saltaré. Y lo entiendo como parte de la, digamos, liturgia.
Lo de la gente que se da paseos por la pista en busca de bebida, tratando de colarse por el mínimo espacio entre mi persona y quien tengo delante, eso ya me cabrea más, la verdad. Como también me cabrea la gente que en una discoteca pretende pasar y para ello te pone el brazo encima, como para apartarte… ¿de verdad es necesario que me toquen o me froten su lomo sudoroso? Lo mismo va por aquellos que van a un concierto y pasan absolutamente de la banda para dedicarse a estar de charleta. Eso es más irritante en una sala pequeña. Y uno se pregunta si de verdad han pagado una entrada para hacer lo que podrían hacer en un bar, más cómodamente y a un precio más barato. Pueden ser invitados, claro, esa clase de subraza humana que, no se sabe cómo, reciben un pase gratuíto. Son situaciones extrañas. El sábado, en Badalona, delante mío pasaron por taquilla dos chavalitas que recogían invitaciones. Eran dos niñas de ventitantos, supermonísimas de la muerte, arregladitas como para darlo todo en el Luz de Gas, pero, y permitidme le más ruín de los prejuicios, no parecían tener “Rocket Queen” como canción favorita de la historia. Quién o qué les hizo llegar esos pases gratis, es algo que desconozco. Claro que también me hubiera encantado ver el público que se reunió en el Club Soma de Barcelona, donde, por lo que parece ser, los Guns n’ Roses hicieron un show privado después del concierto abierto para los mortales. Curiosidad, ya sabéis.
Chis Cornell antes de cantar para James Bond
Volviendo al tema de los conciertos, he ido a muchos en mi vida. Algunos por pura devoción de fan, otros, simplemente, a probar a ver qué tal. Pero por lo general me los suelo tomar como una experiencia especial, no siempre se puede disfrutar de tener a Keith Richards a unos metros de tus ojos. Por eso, aunque tomarse un par de copichuelas para caldear el ambiente está bien, especialmente en según qué conciertos, nunca me emborracho en ellos. Será que todavía me queda esa actitud de ocasión excepcional la de tener a ciertos músicos sobre las tablas (aunque hoy en día la cosa ha mejorado mucho, hace unos años jamás hubiera apostado que vería a Kiss por 2 ocasiones), será ese precio bordeando el ridículo que tienen las entradas (hoy estaba buscando entradas para Jamie Cullum en Barcelona y la más barata costaba 75€… me gusta Cullum pero no tanto) pero intento estar, si he bebido, con un grado de alcohol que me permita enterarme y disfrutar del concierto. Ojo, no digo que ciertos conciertos, con una tasa alcohólica considerable, no puedan ser muy disfrutables. Pero yo lo prefiero así. Recuerdo a un conocido que fue al único concierto que Soundgarden han hecho en Barcelona, gira de “Down On The Upside”, sería 1996 o algo así. El grupo de amigos quedaron antes y se pusieron tibios, el tipo aquél, particularmente, le dió al alpiste cosa fina. Y tanto es así que cuando Cornell, Cameron, Thayil y Sheperd salieron a escena, apenas se tenía en pie, y se pasó medio concierto dormido, y puso la guinda al pastel meándose en los pantalones. Y yo, que no fuí (por alguna estúpida razón) a ese concierto, no dejo de pensar en el desperdicio de tener a una banda histórica en un momento cúspide y no enterarse de nada. Aunque qué sé yo, también puede ser que la combinación de música más ambiente más efectos de las sustancias le hubieran hecho pasar una gran noche. A pesar de que no tenga recuerdos de casi nada.
Canciones:
Jeff Buckley: “Lilac Wine”
Oasis: “Whatever”
Guns n’ Roses: “Rocket Queen”
25
Oct
10

Guns n’ Roses en Badalona 2010

Un hombre y un bigote: Axl Rose

Esto de Internet y su inmediatez me crea una cierta sensación de ansiedad. A día de hoy, cuando todavía no hace ni 24 horas que terminó el concierto de Guns n’ Roses en el Palau de Badalona, seguro que ya rondan por la red varias decenas de reseñas, artículos y crónicas, todas ellas adornadas con fotografías tomadas a metro y medio de la banda, y con datos concretísimos y veraces… no es esa, sin embargo, la intención de estas líneas. No, aquí no descubriréis cuántas rayas esnifó DJ Ashba esa noche ni el número de botellas de Cristal de las que dio cuenta Axl antes de sentirse preparado para salir al escenario. Hablaré del concierto, claro… de mi concierto, y de lo que de ello aconteció.
Y es que aunque ya tuve ocasión de ver a los “nuevos” Guns n’ Roses en 2007 en aquél festival en Bilbao, la emoción por verles en casa era grande. Que son muchos años siguiendo a los Gunners, desde que yo tenía unos 12 años y el grupo reinaba por todo lo alto, y me refiero también en las radios y los programas de televisión musical más generalistas. Que lo más parecido que había podido disfrutar de un concierto con la formación más o menos clásica de los Guns n’ Roses había sido aquel concierto de París que se emitió en su día en Antena 3.
En esta ocasión, ya, por fin, teníamos el dichoso “Chinese Democracy” en nuestras manos y parecía que tras un arranque de su etapa post-publicación del “Chinese…” con demasiados claroscuros, Guns n’ Roses volvía a ser una banda, haciendo lo que se supone que debe hacer una banda: girar. Hagamos, pues, un pequeño resumen de lo que fue su concierto en Badalona.
De entrada, el tema de los horarios daba muestras de que el término “normalidad” no encaja en el planeta Axl. Si en sus anteriores conciertos en el estado, retrasos de dos horas como ocurrió en Madrid, hicieron que se liara, la solución muestra de la picaresca hispánica no fue otra sino publicar oficialmente únicamente la hora de apertura de puertas. A partir de ahí, uno sabía que tocaría Sebastian Bach (presumiblemente una hora) y luego Guns n’ Roses. ¿Cuándo, exactamente? Bueno, como quiera que Sebastian Bach no me interesa especialmente, y haciendo cálculos rápidos, pude presuponer que Axl & co. saldrían a escena sobre las 22’30, de modo que por si acaso, me aseguré de estar en la pista a las 21’30. Y no me equivoqué de mucho, al final las luces se apagaban cuando pasaban 10 minutos de las diez. Axl estaba magnánimo. A pesar de los problemas de aparcamiento, cosas de vivir fuera de la urbe, llegué con puntualidad y con tiempo de dar buena cuenta de una cerveza y un frankfurt en el bar de la esquina, como mandan los cánones.
La primera decepción fue ver a gente comprando entradas en ese momento, señal inequívoca que el Palau no presentaba lleno. Pensemos que yo descubrí y me enganché a Guns n’ Roses cuando llenaban estadios de fútbol de toda Europa y América Latina (ya no digamos USA), en plena gira Illusions. Y claro, darme cuenta de que en 2010 ya no pueden llenar las 13000 personas que puede acoger el Palau Olímpic de Badalona, me dio de bruces con una realidad… esto hace mucho tiempo que no es lo que era. Kiss presentan una gran entrada en el Sant Jordi, Aerosmith menos, pero también un buen número, y Guns n’ Roses, a pesar del morbo, a pesar de los 17 años transcurridos desde su última (y única) cita catalana, a pesar de esa moda que parece haber de acudir a los conciertos de ciertas bandas clásicas de rock (AC/DC o los mismos Kiss), no son capaces de llenar. Cierto es que los 55€ podían tirar atrás a cualquiera, que este no era un concierto de revival ni mucho menos, que “Chinese Democracy” es un disco que ha creado mucha división de opiniones y que la absurda falta de promoción de los Guns n’ Roses desde su vuelta a escena (por desidia de Axl, por supuesto) jugaban en su contra.
Y el público, pues un poco de todo, pero poca gente por debajo de los 25 años, y mucha entre los 25 y los 40, lo cuál da que pensar que el tema renovación de público no lo llevan muy bien. Y nostalgia, mucha nostalgia. Diablos, que dicho así, ahora, en 2010, cuesta de creer, pero que Guns n’ Roses fueron MUY populares por estos lares a principios de los 90’s.
En cuanto al concierto, ejecución, repertorio y demás aspectos visuales, hay que reconocerle un mérito a Axl Rose, y es el tener los cojones más grandes que el caballo de Espartero y colocar en el set list hasta 8 temas de “Chinese Democracy”. Cualquier hijo de vecino tocaría cuatro cancioncitas del disco nuevo y luego a tirar de repertorio clásico. Pero Axl, para bien o para mal, no es cualquier hijo de vecino. Y eso, claro, hizo ensombrecer algunos momentos del concierto, porque a mí que me perdonen, pero “Chinese Democracy” ( la canción) me suena tan mediocre como la primera vez que la escuché, y “Shackler’s Revenge” es totalmente prescindible. Si a ello le sumamos que se dejó en el tintero dos de los mejores cortes del disco, “There Was A Time” y “Catcher In The Rye” (que junto a “Streets Of Dreams” conforman el triplete mágico de “Chinese Democracy”), la cosa no deja de resultar extraña. El resto del repertorio, como era de esperar, sencillamente sólo al alcance de los grandes, de esos grandes que todos tenemos en mente.
En cualquiera de los casos, si alguien reinó, ese fue Axl Rose. Puedo comparar fácilmente con el Axl que había visto en Bilbao en 2007 y decir que el Axl Rose de 2010 es un mucho mejor cantante que el de 2007. y sigue siendo una estrella. Mucho más delgado y con un look que rockea mucho más que esas lamentables trenzas y esa camisa abierta a lo Bisbal que solía lucir hacia 2007. Pero lo más importante, pletórico de voz, y eso sí que no me lo esperaba, no olvidemos que tiene ya 48 años. Por si fuera poco, bailó, hacia el final del concierto incluso bromeó e hizo uno de sus extraños speeches que solía hacer antaño, y, oh, sorpresa, por momentos parecía que disfrutaba de estar allí arriba. Es evidente que los Guns n’ Roses de 2010 son una banda subyugada a ese reyezuelo inconstante e impredecible que es el amigo WAR, que tan pronto desaparecía y tenía a los músicos improvisando hasta que volvía a salir, como de repente engrasaba la máquina y la ponía a muchas revoluciones.
Y el resto de músicos, pasado el trauma de no ver allí a Izzy o a Duff, pasadas las idas y venidas de tipos como Paul Tobias Huge o Robin Fink, y tras varios meses en la carretera, parece ser más un grupo que un conjunto de mercenarios, e incluso su majestad Axl interactúa con casi todos ellos. Sigue siendo a todas luces ridículo el tener a 2 teclistas (Dizzy “Fuckin’” Reed y Chris Pittman), así como contar con 3 guitarristas, que se reparten los solos en las canciones como necesitados de robarse, los unos a los otros, los momentos de lucimiento. El circo, claro, vuelve a estar ahí. Para mi gusto, sobra uno de ellos, probablemente Richard Fortus o Ron “Bumblefoot” Thal, por tener menos carisma que el “nuevo” DJ Ashba, una agradable sorpresa. Aunque a decir verdad, Ron Thal se descubrió como un tipo muy talentoso. En cualquiera de los casos, una banda necesita un guitarra rítmico y uno solista. Richards y Wood. Perry y Whitford. Stanley y Frehley. Lo demás, son tonterías.
El concierto duró dos horas y media, larga duración que se agradece, aunque tanto solo o “instrumental jam”, como lo disfrazan ahora, aburre a cualquiera y rompe el ritmo de un modo espectacular. Si bien es cierto que en la gira de los Illusions siempre hubo solos, de guitarra y también un coñazo de solo de batería que se marcaba el pesado de Matt Sorum. Por lo menos anoche no hubo solo de batería.
Podría decir muchas cosas más acerca de la banda, del repertorio, de lo que anoche sentí. Y sin embargo, no quisiera acabar estas líneas sin hacer una reflexión acerca del público. Igual es que yo soy rarito, pero cuando voy a un concierto, bueno, me pillo una bebida justo antes de que empiece el show, y luego aguanto hasta el final, igual hasta los bises. Jamás entenderé esa gente que se pasea por toda la pista una y otra vez, en busca de bebida, como tampoco entiendo a esos que van a un concierto y se pasan toda la noche de charleta. Pero ayer tuve que sufrir a lo que me pareció mucha gente yendo y viniendo, con lo que eso conlleva, que un fulano sudoroso se te arrime y frote su pringoso torso buscando pasar entre el mínimo hueco que hay entre tú y el tío de delante. Puto ascazo. Está Axl Rose en pleno éxtasis de “This I Love” y un ser peludo y sudado de repente se pega a ti, para pasar por delante. Eso, claro, rompe cualquier tipo de magia. Pero insisto, igual soy yo, que soy rarito.
Canciones:
Guns n’ Roses: “This I Love”
Guns n’ Roses: “Rocket Queen”
Guns n’ Roses: “You Could Be Mine”
14
Abr
10

Loco

Hoy la cosa va de rectificaciones. Sí, lo he de reconocer, pero bueno, dicen que eso es de sabios, no? El rectificar, digo. Pues digamos mejor que la cosa va de sabiduría. Y es que debo reconocer que hacia el personaje que protagoniza las líneas de hoy había llegado a tener todos los prejuicios del mundo, y alguno más. Pero las cosas como son, me ha convencido. Lo hizo el viernes pasado en su concierto, y lo lleva haciendo toda la semana, cuando un CD suyo está constantemente sonando en mi reproductor.

Fui al concierto de Loquillo sin mucho convencimiento, más por ganas de ir a un concierto, y por qué no, algo de morbo por el personaje, que por su música o por que fuera un fan. Pero qué cosas, Loquillo dio un conciertazo, y su banda suena compacta y muy bien.

Supongo que parte de mi problema con Loquillo era su personaje, especialmente ese Loquillo de los 90’s, descolocado, despotricando de todo el mundo y clamando por supuestos complots que manos negras organizaban contra él. Está claro que el Loquillo de 1999 era un coñazo de tío, un llorica que no hacía más que quejarse de la poca atención que los medios genéricos le proporcionaban, rajaba de los grupos indies que cantaban en inglés o planteaba supuestas tramas políticas que se urdían contra él. Probablemente sin querer ver que cuando una industria como la del rock en España se basaba en unas figuras tan inestables, alejadas de la música y poco de fiar como los ayuntamientos, pasan esas cosas. Y es una realidad, en los 80’s muchas bandas vivían de las galas de verano en los pueblos y ciudades. Y sinceramente, no creo que hubiera ningún complot político para que los ayuntamientos catalanes no contrataran a Loquillo y Trogloditas durante los 90’s. Simplemente, Loquillo tuvo un bache complicado con la espantada de Sabino Méndez, y por la situación de la banda en general, y su música se volvió menos interesante. Por otra parte, el público general, el de las fiestas de los pueblos, ya no estaba interesado en Loquillo. Y si por alguna extraña razón el público generalista de Catalunya prefería escuchar a bandas sarnosas que cantaban en catalán y estaban de moda, qué se pensaba? Que los ayuntamientos iban a rehusar contratar al grupito de moda?

En directo es mucho mejor!

Pero el Loquillo de los últimos años ha sabido mantenerse y aprovechar su aureola de estrella superviviente, y se ha sabido mover en los circuitos más alternativos, pues no aparecía en Los 40 Principales o mierdas de ese tipo. Y ponerse un poco menos pesado. Y lo más importante, volver a grabar discos interesantes. “Cuero Español”, “Feo Fuerte y Formal” o “Balmoral” tienen algunas canciones excelentes que demuestran que eso es lo mejor que puede hacer el Loco: como se suele decir, hablar en el escenario, en los estudios, no hacer declaraciones o codearse con indeseables como Federico Jiménez Losantos. Y la decisión de renovar y finalmente prescindir de los Trogloditas, tomando como mano derecha al guitarrista Igor Paskual, es otro gran acierto.

El cancionero del Loquillo de los 80’s, vía composiciones de Méndez, es de esos que permanecen en la memoria colectiva, y eso es muy importante. Yo recuerdo de crío “Quiero un Camión”, “El ritmo del garaje”, “El Rompeolas”, “Chanel, cocaína y Dom Perignon” o la celebérrima “Cadillac Solitario”, y reconozco que esas revisitaciones en su concierto del viernes pasado me emocionaron (bueno, las que sonaron, que no fueron todas). Pero no hay que olvidar que en los últimos 10 años también ha compuesto (o le han compuesto) algunas canciones muy interesantes, como “Arte y ensayo”, “Feo, fuerte y formal”, “Cuando fuimos los mejores” o ese temazo que es “Rock and Roll Actitud”, que se ha convertido en mi canción de la semana, y que me pongo cada mañana en el coche cuando voy a trabajar. Ah, y revisitó a Johnny Cash antes de que Rick Rubin lo convirtiera en algo cool.

En su concierto de Barcelona, demostró que controla los tempos y maneja al público a su gusto, y metió 3000 personas en el recinto, que no es moco de pavo. Y yo, un escéptico como yo, salí convencido y ya me veis, dedicándole una entrada en este, mi sacrosanto blog. Quién me lo iba a decir.

Canciones:

Loquillo: “Rock and Roll Actitud”
Loquillo: “Trentaytantos”
Loquillo: “Pégate a mí”

24
Mar
10

Ocean Colour Scene, rollos benéficos y conciertos extraños

Cualquiera que haya estado leyendo este blog durante varias entradas probablemente sabrá de mi querencia hacia un grupo como Ocean Colour Scene. Los que no, no. Bueno, seguramente no. De hecho, tal vez los que sí, tampoco. Qué más da?
Ah, OCS… reconozco que incluso un fan como yo los tenía bastante olvidados. Y eso que entre 1997 y 2002 los llegué a ver hasta cuatro veces en directo. Aunque hoy parezca mentira, la banda británica llegó a tener su popularidad por estos lares. Luego vinieron los discos flojunos, los cambios de formación y la ausencia de giras por esta parte de Europa.

El caso es que ayer tenían extraño bolo en Barcelona… extraño porque se enmarcaba en no sé qué movida benéfica auspiciada por la cadena Hard Rock Cafe, una cadena de restaurantes que de hard rock tiene bastante poco y de café, pues tengo mis dudas al respecto. Pero qué diablos, hacía un montón que no veía a esa banda, y como quiera que no estoy en mi momento más álgido, me apetecía un poco de diversión para un martes por la noche, así que a última hora me hice con mi entrada. Nota mental #1, cuando pagas 17€ por un conciertillo, 15 más los gastos de Ticktackticket, y te parece barato, es que definitivamente el mundo de la música se ha vuelto loco, y es pasto de piratas de pata de palo y parche en el ojo. Nota mental #2… qué hostias de gastos tienen los de Ticktackticket que se atreven a cobrarte más de un 13% bajo ese concepto?

El caos a la hora de recoger las entradas en la puerta era considerable, y por si fuera poco, esa cola se mezclaba con la cola de los que tenían pase VIP. Nota mental #3… ¿pase VIP? ¿pero este no era un bolo benéfico? Viva la solidaridad. Pero sorprendentemente, se agotó todo el papel, y en la cola de acceso había gente pidiendo si a alguien le sobraba alguna entrada. También, y como suele ocurrir en este tipo de conciertos de ciertas bandas británicas, el aforo también estaba lleno de ingleses. Permitidme que me detenga en el tema de los asistentes. Alguna vez os habéis sentido viejunos? Pues yo, ayer, sí… como quiera que OCS no es una banda interegeneracional y que hace años que estaban bastante fuera de juego, todos los asistentes rondaban los ventimuchos y los trentaypocos. La franja de edad era totalmente uniforme.

OCS, cuando eran un joven cuarteto. A Oscar Harrison, AKA el negro, no le he visto nunca los ojos… igual no tiene

Bueno, ver un concierto en el Hard Rock Cafe es, claramente, bastante desastroso, si tenemos en cuenta que el local (donde nunca había estado) tiene una barra en medio de la zona central, justo enfrente del escenario. Toma ya. No obstante, la acústica era bastante buena.

En cuanto a la banda, aparecieron, Simon Fowler (voz), Oscar Harrison (batería), Steve Cradock (guitarra) y dos miembros/mercenarios que alternaban bajo y guitarra. Y una cosa importante, nos demostraron algo que ya sabía, pero casi había olvidado: son muy buenos en directo. Especialmente Cradock y Harrison. El concierto alternaba temas de su discografía clásica (sin apenas revisitaciones de sus discos menores) con temas del nuevo disco que presentaban, que por cierto, no sonaban nada mal. Por supuesto, nada que ver con sus canciones clásicas, pero bastante bien. Me parecieron bastante viejunos, los años no pasan en balde y, por ejemplo, Simon Fowler cuenta con 45 añazos encima. Y no obstante, demostrando maestría. Y sí, reconozco que hubieron momentos muy emocionantes, especialmente en sus repasos a temas quizás no tan obvios de sus dos primeros álbumes.

Pero para cortar con el tema de la emoción estaba el público VIP de los reservados, para no juntarse con la chusma, la multitud de guiris súbditos de la reina Isabel II, esa barra en medio del local para inpedir toda visibilidad y ese Hard Rock Cafe que pese a tener memorabilia rockera muy jugosa, lo presenta todo tan bonito, tan pijín, tan artificial y tan inmaculado que parece que de rock sólo tiene el nombre del local. Total, que uno no podía evitar tener un poco esa sensación de ¿qué diablos hago aquí?.

Y para acabar, un cariñoso saludo a la joven inglesa que tenía detrás mío y que entre canción y canción se dedicó a gritar “Simoooooooooonnnn …” como si la estuvieran haciendo cosas muy malitas. Espero que tu garganta haya reventado. Un beso.

Canciones:

OCS: “Fleeting Mind”
OCS: “Traveller’s Tune”
OCS: “40 Past Midnight”

13
Ene
10

Kiss en Barcelona

Sí!!! Después de la decepción de que la gira de Pearl Jam no pase por la Ciutat Comptal y asumido como tenía que este año me tocaba Azkena, de repente, una buena noticia: Kiss tocarán en Barcelona. La fecha, 24 de junio, el recinto, Palau St. Jordi y un dato importante, las entradas se ponen a la venta el 19 de enero. Importante porque los cachondos de Last Tour International no han anunciado la nueva fecha en BCN hasta que se han agotado las entradas para Madrid. Y seguro que habrá caravanas de catalanes que compraron la entrada de Madrid pensando que no habría más opción que esa, o el Azkena… qué majos. En fin, datos y noticia aquí.

Sonic Boom: no he hablado de él todavía, pero me parece un gran disco

No será mi primera vez con Kiss, ya los pude ver hace un par de años, pero obviamente, toda oportunidad es poca. Y más si están a 30 minutos de mi casa. Me alegra, además, especialmente, el hecho de que aunque remolones, pues no estaba previsto, por fin un concierto rockero grande y de una banda especial recale en un recinto de la ciudad. Entre los festivales y otras ciudades, que sin duda rockean más que la moderníssssima Barcelona, se lo estaban llevando todo. Hablo de The Cult, por ejemplo, que hicieron Valencia y Madrid, o de los mencionados Pearl Jam, que sólo hacen el Bilbao Live.

En fin, sólo espero que la semana que viene se puedan comprar entradas con normalidad, y escuchar aquello de “You wanted the best, you’ve got the best, the hottest band in the world… Kiss”.

10
Ene
10

Eli "Paperboy" Reed en concierto

Le tenía ganas a Eli Reed y los True Lovers. Si bien es cierto que tras haber escuchado mucho su último disco durante el año en que se publicó (2008), hacía bastante tiempo que no lo pinchaba. Pero claro, una visita de Eli “Paperboy” Reed, y encima en una sala acogedora como Apolo, bien vale la pena.
Me sorprendió encontrarme con una sala Apolo llena a rebosar, en un ambiente bastante agobiante, con mucho calor en el interior y un frío que pelaba fuera. Pero ahí estaba un público variopinto que combinaba rockeros, amantes del soul y fans de las moderneces. Y es que en una paradoja interesante, tratándose de una propuesta tan retro como la de Eli Reed, el caso es que se ha puesto de moda.

No creo que nadie se sorprenda si menciono la apabullante máquina de R&B que resultan ser los True Lovers sobre el escenario (7 pedazo de músicos), ni la fuerza de Eli Reed como intérprete, eso sí, bebiendo descaradamente de las negritudes de los 50’s y los 60’s. Pero si de algo me di cuenta, es de que una grabación de estudio, aunque sea uno de los discos del año 2008, como “Roll With You”, no le hace justicia. El poderío vocal de Eli Reed y la versatilidad de la banda hacían de un espectaculo con temas alargados al máximo una fiesta de puro soul. Y eso que el concierto tampoco es que fuera muy largo, pero muy intenso, eso desde luego.

Esto es soul y no lo de Pitingo

La “excusa” era la presentación de un nuevo disco que saldrá a la venta el 5 de abril de este 2009, “Come and get it”, del cuál sonaron varios temas. Lo bueno, y supongo que en parte también, lo malo, es que su música transita por terrenos comunes y ya conocidos, por lo que temas nuevos o temas ya conocidos sonaban compactos. Por ejemplo, la canción que dará nombre a su próximo disco es una pequeña maravilla, y sin embargo, pudiera claramente estar en discos anteriores.

En fin, supongo que si uno vive en Memphis, y puede ver a grupos locales de negros anónimos practicando R&B incendiario cada semana, no le prestará tantas atenciones a Eli “Paperboy” Reed and The True Lovers. Pero como quiera que (imagino) para la mayoría de personas que estáis leyendo estas líneas, ése no es el caso, si Eli Reed pasa por vuestra ciudad, no dejéis de acudir.

Canciones:

Eli “Paperboy” Reed: “Come and get it”
Georgia Satellites: “Every Picture Tells a Story”
Diamond Dog: “Sad to Say I’m Sorry”

09
Dic
09

Pixies en 2010

Durante una época hubo un cierto sector del público que criticó el éxito de Nirvana cuando publicaron “Nevermind”, arguyendo que muchos de los cortes, entre los que se incluía el celebérrimo “Smells Like Teen Spirit” eran una suerte de plagio de los Pixies. Recuerdo una crítica en el que se referían con algo así como “un tío de Seattle llegó al estrellato con un tema que era como una cara B de los Pixies”. Bueno, es innegable que la aureola de los Pixies planeó no sólamente en Nirvana, sino también en buena parte del rock indie de los 90’s. Kurt Cobain se quedó admirado tras escuchar el debut de los Pixies, “Surfer Rosa”, y siempre habló bien de ellos. Probablemente fue en “Nevermind” donde más clara influencia se puede apreciar. No solemente en Nirvana, sino que Pixies ayudaron a sentar unas bases muy comunes en el rock indie de esa época: melodías muy marcadas por el bajo, alternancias de momentos tranquilos con estallidos eléctricos… , podríamos nombrar rápidamente una docena de canciones que rompieron las listas de éxitos de rock alternativo y responden a esos parámetros.No por ello parece de recibo considerar condenable el hecho de que Nirvana triunfaran tantísimo mientras que en 1992 Black Francis AKA Frank Black decidiera poner punto y final a los duendecillos enviando un fax a sus ya ex compañeros para notificárselo, en un acto de delicadeza extrema, sin haber conocido las mieles del éxito que pupilos suyos sí estaban disfrutando. Y sobretodo, tengamos muy claro lo siguiente: quien conocía a los Pixies en 1992? Muy pocos, eran una banda todavía bastante underground, un grupo “para iniciados”. Pero cuántos de los que descubrimos a los Pixies y nos declaramos fans de los de Boston, lo hicimos a raíz de la admiración que Kurt Cobain profesó públicamente hacia ellos? Yo soy uno de esos. Y seguro que hay muchos más.
Pongamos unas cifras sobre la mesa: de su disco más vendido, “Nevermind”, Nirvana colocaron diez millones de copias en USA, mientras que de su disco más vendido, “Doolittle”, Pixies han colado un millon de copias en USA. Pero sólo habían vendido 100000 durante los 6 primeros meses tras su publicación. Esas ventas, soprendentemente, crecían por ejemplo en 1993, dos años después de sacar su último disco. Y en 1995 había llegado a ser disco de oro (500000 copias). Por supuesto, el tema de las ventas tiene el valor que se le quiera dar, pero está muy claro que The Pixies fueron más comprendidos y admirados a raíz de una generación posterior de músicos exitosos que se decían influenciados por ellos, que en su época de vida.
Gordos, viejos y acabados???… allí estaré, claro que sí!!!!

Desde 2004, la banda (Pixies, no Nirvana… juas juas) ha ido haciendo algunos conciertos de reunión, a pesar de que sus relaciones personales siempre han sido declaradamente malas. El dinero, supongo, lo cuál no me parece reprochable. Aunque también me da la sensación que se trata un poco de recibir un reconocimiento del público, algo en plan más masivo de lo que jamás gozaron en vida (musical activa, se entiende). Tocaron en Barcelona en el Festival Primavera Sound de 2004, concierto que por razones estúpidas me perdí. Tocaron también en 2006, en el Festival de Benicassim, concierto que también me perdí. Y cuando pensaba que Pixies engrosarían la lista de bandas de las que jamás podré disfrutar en directo, recibo con sorpresa la noticia de que vuelven a tocar en el Primavera Sound de Barcelona de 2010! Y esta vez no me lo pierdo! (Aunque sería un detallazo que indicaran qué día toca, porque me gustaría comprar la entrada para ese día, no un jodido abono para todo el festival)

Canciones:

Rock City Angels: “Born to loose”
Mötley Crüe: “Dr. Feelgood”
Mott The Hoople: “The Golden Age Of Rock N’ Roll”




septiembre 2021
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Sígueme en Twitter

Categorías