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Historias de la universidad (Pt. I)

Al contrario que mucha gente, mis recuerdos de la etapa universitaria no son especialmente buenos. Tal vez por eso la pago con todo mi rencor y mi odio a esos universitarios inconscientes que viven de hacer el vago y luego lloriquean los meses de enero y junio. Tal vez por eso odio especialmente las becas Erasmus. Tal vez sea por eso. El caso es que mi paso por la universidad no fue algo halagüeño. Yo estudié una carrera que no me gustaba. Ustedes se preguntarán por qué lo hice, entonces. Las razones podrían ser varias. Hubo, no nos engañemos, una cierta presión paterna. No estoy por la labor de culpar a mi viejo de mis errores, pero mentiría si no dijera que la búsqueda de la aprobación paterna me llevó a escoger esos estudios. Él jamás me dijo “tienes que estudiar esto”. Insistía, sin embargo, en que estudiara una carrera de las que, y esto son palabras suyas, “tienen salida”. Sí, amigos, mi padre se preocupaba de que su retoño acabara la universidad y consiguiera un buen (y bien remunerado) trabajo. Y claro, estudiar historia, periodismo o audiovisuales me abocaba al fracaso. Esas carreras, que están muy bien, claro, son fábricas de parados. Sí, esto también era una frase suya. Por supuesto, el problema es mío, por no haberme atrevido a enfrentarme a perder la aprobación paterna y lanzarme a lo que quería estudiar. Equivocado o no. Con un negro futuro de parado o no. No voy a ponerme en plan freudiano y culpar a mi padre, pues si bien se podría haber mostrado algo más neutral, ¿qué padre lo es? Y al final, uno toma una decisión demasiado pronto. Con quince años hay que elegir, ciencias o letras. Y con diecisiete, qué carrera hacer. Ya me perdonarán, pero el que suscribe, a los dieciséis o a los diecisiete no tenía la cabeza para decisiones trascendentales.

Así, lo están ustedes adivinando. Estudié nada menos que ingeniería. La carrera definitiva. La de los superhombres. La de los tipos listos, pero que no son lo suficientemente raritos como para estudiar física o matemáticas. Cuidado con eso. La prueba, sin embargo, de que no las tenía todas conmigo, fue que me apunté a una ingeniería técnica. Hablando en plata, de las de tres años. No opté por esas respetables ingenierías que prometían un mínimo de cinco años de apasionante formación. Un lustro. Mínimo, por supuesto. Aunque eso lo averiguaría más tarde.

Canciones:

Charles Bradley: “Strictly Reserved For You”

R.E.M.: “Orange Crush”

Blind Melon: “Paper Scratcher”


17 Responses to “Historias de la universidad (Pt. I)”


  1. 1 Agus
    30/09/2013 a las 09:01

    Ando un poco despistado contigo, a ver si me pongo al día. Para mi esos años de universidad fueron una mierda, encerrado como un puto monje estudiando en casa, ufff, nada de alcohol, fiestas o mujeres… tampoco salían oportunidades. Sin embargo a mi siempre me gustó lo que hacía mi padre, ingeniero que viajaba por ahí haciendo sus proyectitos y yo me apunté a lo mismo, fácil y sencillo. Y llevo unos cuantos años en esto y me sigue gustando hacer mis cositas, con mis altos y bajos.

    • 04/10/2013 a las 22:10

      “Para mi esos años de universidad fueron una mierda, encerrado como un puto monje estudiando en casa,” esa es un poco la idea y mi experiencia. Por lo menos hasta el tercer año… En algo sí que tengo que darle la razón a mi padre: tenía salidas… por lo menos trabajo nunca me ha faltado.

  2. 30/09/2013 a las 11:15

    De los 17 a los 22 fueron probablemente los mejores de mi vida, pero no precisamente
    por lo vivido en la uni, sinó por lo experimentado fuera. Estrictamente, mi experiencia
    universitaria fue gris total. Ni disfruté con los estudios ni fue una tortura, me lo tomé como
    un trámite más que otra cosa. Me quedo con los amigos que hice que aún conservo
    y poco más.

    • 04/10/2013 a las 22:11

      “mi experiencia
      universitaria fue gris total. Ni disfruté con los estudios ni fue una tortura, me lo tomé como
      un trámite más que otra cosa. ”

      Pues más verdades y más frases que podría haber escrito yo mismo…

      un saludo!

  3. 5 Yolanda
    30/09/2013 a las 17:43

    Yo sí que tengo un buen recuerdo de mi etapa universitaria, en especial de la estancia Erasmus, aunque reconozco que durante esos meses estudié más bien poco. Hubiera preferido estudiar una ingeniería pero mi cabeza no daba para tanto. A los 16 me fui derechita a letras huyendo de las mates, la física y la química y, sorpresa, descubrí que los idiomas y la literatura no se me daban del todo mal y me gustaban. Mucho.

    • 04/10/2013 a las 22:14

      Ah, las becas Erasmus… el gran engaño del sistema universitario… lo siento, pero me rebelo ante ese programa que sirve para que estudiantes se vayan de fiesta por otros países y becados. Siento ser tan radical al respecto.

      Así que idiomas y literatura… interesante…

  4. 7 Barón de la Birra
    02/10/2013 a las 21:40

    Yo lo tuve siempre clarísimo: historia, literatura, filosofía y todo lo que oliera a letras…. lo más lejos posible. Siempre fuí de ciencias, y no es que fuera especialmente bueno en matemáticas, física y todo eso pero me encantaban (y me siguen encantando) los números y el dibujo. Tanto me gustaban que me planteo estudiar otra ingeniería (o como carajo se llame ahora) a distancia, sin prisas, en plan hobby. Aunque me lleve 20 años.

    Sin duda lo mejor de la época….. las fiestas, las chicas y los amigos que aún conservo. Todavía hoy cuando paso al lado de mi querida escuela politécnica superior me pongo nostálgico, en serio.

  5. 03/10/2013 a las 19:05

    La universidad está sobrevalorada. A mi me obligaron a hacer algo, pero me rebelé puesto que me negué en rotundo a hacer Empresariales, que era lo que mi padre quería. Hice filo inglesa y le tocó mucho la moral, pero tragó. Aún así no me gustó la experiencia.

    • 04/10/2013 a las 22:18

      Bien por ti y por esa pequeña rebelión. Pero fuiste a la universidad porque querías o bien hiciste Filología inglesa por hacer una carrera y no provocar un cisma familiar aún mayor?

      • 08/10/2013 a las 18:13

        Lo segundo. Si las opciones hubiesen sido mayores a lo mejor me hubiese formado en otras cosas o me hubiese largado al extranjero antes de meterme de lleno en una carrera que por lo único que me motivaba era por el idioma.

  6. 12 4AM
    04/10/2013 a las 00:26

    Es curioso esto. Hay gente que sirve para la universidad…años de carga lectiva, de los mejores profesores y los peores, que todo eso lo llevan de puta madre les guste más o menos.A mi, esa asertividad en masa me taladra bastante. Yo me preparé para derecho y cc políticas porque a mi padre le hacía mucha ilusión y a mi también me “podía llenar”, sentía mucha persión por ello, pero un día empecé a apretarle las tuercas y a ponerle ojitos y me dijo : bueno, también podrás llevar la contraria a todos en la carrera esa de modernos no?.

    Me ha servido pero no me ha gustado, de hecho me lo he dejado para completar en unos años cuando sea más borrega y he empezado con otra cosa. Un summer romance como el de los Stones.


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