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Ene
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michael jackson y las leyendas ochenteras (y 2)

Segunda y última parte esta serie de entradas dedicadas a aquellas leyendas urbanas ochenteras que iban de boca en boca por el patio de mi colegio, entre mis primos y primas y por los descampados donde nos reuníamos la chavalería en los años 80s, que tenían a Michael Jackson como protagonista.

Habíamos dejado a Jacko con una extravagante tendencia de airear falsos rumores que le pintaban como un tipo rarito. Seguro que pronto se arrepentiría de ello. En cualquier caso, para Michael suponía, además de publicidad gratuita, una pequeña venganza hacía la prensa, que solía inventar historias sobre él. Ahora resultaba que era Michael quien les colaba una falsa historia. Sí, definitivamente suena a una idea muy ingenua.

Y es que la siguiente leyenda ochentera sobre Jackson, que no salió promovida por su entorno, le hizo mucho daño. Hablamos del supuesto proceso de blanqueamiento de la piel que Michael habría estado llevando a cabo. Recuerdo muy claramente cuando esto salió a la luz, si bien no era algo que surgiera de la noche a la mañana (no hay más que ir viendo fotos entre 1982 y 1988), sí puedo acordarme de familiares míos leyendo esa noticia en La Vanguardia, y escandalizarse.

A grandes rasgos, la cosa se había vendido como que Michael Jackson se estaba blanqueando la piel. Entonces se hacían elucubraciones ridículas, como que quería dejar de parecer negro. Como que se avergonzaba de ser negro. Y trufaban el artículo con declaraciones de músicos negros criticándole por ello.

La explicación oficial por parte del entorno de Jackson era que sufría de vitíligo, además de lupus discoide, que es una enfermedad autoinmune. Ambas producen despigmentación en varias zonas de la piel, generalmente, en extremidades, manos y nalgas. A partir de ahí, la amalgama de teorías médicas, y de tratamientos comienza a marear. Al parecer, entre otras, le diagnosticaron una serie de cremas que además, aclaran la piel.

No es menos cierto, sin embargo, que desde principios de los 80s, tanto Michael como Janet Jackson utilizaron una crema llamada Benoquin, que aún hoy se puede encontrar, y que aclara la piel. Algunos médicos sostienen que el vitíligo pudo haberse desarrollado por el abuso de esas cremas blanqueadoras de piel (no el lupus, que es autoinmune).

Si a ello le sumamos esos cambios en el pelo, y sobretodo su nariz y labios, que había esculpido a golpe de bisturí para alejarla de su nariz y labios originales, desde luego los rasgos característicos de su raza quedaban muy atrás. Por si fuera poco, Michael iba siempre extremadamente maquillado.

De modo que no, no es que quisiera dejar de ser negro. O de parecer un negro. Seguramente fue un tratamiento estético que se le fue de las manos, pero no renegó de su raza, aunque puedo entender ciertos argumentos que surgieron entre la comunidad negra, como lo son el hecho de que, por ejemplo, nunca dejó que hombres negros llevaran su carrera, sino que sus abogados y mánagers solían ser siempre blancos.

Sea como fuere, para el caso que nos ocupa, entre la chavalería de mi barrio, Michael Jackson pasó a ser un negro que quería ser blanco. Vamos, lo que los negros llamarían “un Oreo”, pero al revés.

Así que teníamos a un negro blanquecino que dormía en cámaras de oxígeno para alargar su vida… no me negaréis que para un niño de 8 años este tío era una mina…

Imagen del accidente de Jakcson...

Imagen del accidente de Jakcson…

Pero si algo molaba cuando era un crío, eso era el tema de la supuesta persecución de fantasmas y espíritus que habría padecido Michael. Ah, el espiritismo y el ocultismo en general, que daban cague pero a su vez, generaban historias con un magnetismo más irresistible que un bollycao.

Por todos es conocido que, en 1984, Michael sufrió un accidente mientras rodaba, con sus hermanos, un anuncio para Pepsi. Una bomba de magnesio de las utilizadas para la pirotecnia que se usaba en el rodaje, simulando los efectos de un concierto, explotó y algunas llamas alcanzaron al divo en el pelo, que acabó sufriendo quemaduras del cuero cabelludo. Lo normal sería pensar en las prisas del rodaje, en un fallo en la coordinación de los elementos, o incluso en la mala suerte. Pero obviamente eso no era suficiente para la chavalería, que conocíamos LA verdad.

Y la verdad no era otra que una venganza de los espíritus (dicho así, como un colectivo, como quien cita a las Nuevas Generaciones) porque durante el rodaje del mítico videoclip de Thriller (1983) se habría mofado de fantasmas, muertos y hectoplasmas variados. Los más osados incluso aseveraban que Jackson había recurrido al espiritismo (cómo no, la práctica ocultista más cool para un niño de los 80s) durante el rodaje. Y nos lo creíamos. Y nos quedábamos tan anchos, oiga. Igual serían los mismos que se cargaron a la niña Carol Ann de Poltergeist… en definitiva, un gremio, este de los espíritus, con mucha mala leche, la verdad.

Para acabarlo de rematar, y de paso enlazarlo con otra corriente que por su popularidad en esa década en la Celtiberia y por su carácter hermético, nos llamaba la atención a los niños, había quien metía a los testigos de Jehová en el pack. Así, en uno de esos contubernios conspiradores que tanto agradaban antaño, espiritismo y testigos de Jehová era como mezclar Bayley’s y Coca-Cola, y tenía esas consecuencias.
En fin, lo único real en todo esto es que, efectivamente, Michael Jackson tuvo su polémica con los testigos de Jehová debido, entre otras, al dichoso videoclip. Resulta que Katherine, la adorada madre de Michael, era una testigo de Jehová fanática, y su retoño, más por agradar a mami que por convicción, se había apuntado a la fiesta. Sin embargo, a los jefazos de esa organización no les gustó nada lo que consideraban como una apología del ocultismo, y amenazaron con su expulsión de la congregación. Y aunque esas amenazas no les gustaron nada a un Jackson que ya se veía en cierto modo todopoderoso, acabo transigiendo y añadiendo una nota en el metraje del clip en el que decía que el vídeo “no manifiesta creencia alguna en lo oculto”. Lo cual era una sandez. Y al final, testigos de Jehová y Jacko acabaron mal. Claro.

Y con esto acaba el trío de las leyendas ochenteras más molonas de las protagonizadas por Michael Jackson. Había muchas más, por supuesto, podría dedicar un par de entradas más, pero lo dejaremos aquí. Y sin embargo, me lo he pasado francamente bien rememorándolas.

Canciones:

Bob Dylan: “Po’ Boy”

MSP: “(It’s not war) Just the end of love”

Chet Baker: “How high the moon”


6 Responses to “michael jackson y las leyendas ochenteras (y 2)”


  1. 20/01/2013 a las 10:22

    Desde luego, todo un personaje de la historia moderna, el señor Jacko.
    Uno no sabe muy bien que pensar al final, pero vaya, el tio estaba entregado a su arte, no?
    Cheers!

    • 20/01/2013 a las 12:34

      Eso es lo que me pasa… por un lado, no puedo evitar sentir ternura y lástima por MJ, que claramente estaba muy desequilibrado… por otra parte, era un freak de los chungos… prefiero quedarme con su música y reírme con sus anécdotas, y no hacerme juicios morales o de valor…

      Un saludo y gracias por el comentario

  2. 3 Barón de la Birra
    22/01/2013 a las 00:16

    Ojo, que sé de buena tinta que Jacko le vendió su cámara hiperbárica a Raúl González Blanco. Verídico.

    Mi padre siempre le tuvo bastante manía (a Jackson, no a Raúl) porque es de los que tragaban con la historia del negro que se avergonzaba y quería dejar de serlo. Al final estas cosas terminan calando.

    Mejor tema de Jackson, Dirty Diana. Y me quedo tan ancho.

    Un saludo desde la fría Alemania, monsieur!!

    • 22/01/2013 a las 00:33

      Barón! que hacéis vos en Teutonia??? emigrante o por unos diítas? es que algo recuerdo haber leído al respecto… Sea como fuere, que la vida le trate bien por esas tierras, y que le vaya bien bonito!

      EN cuanto a su progenitor: ahí está la clave! media población española no-fan de Jacko creyó esa corriente de hola-soy-michael-pero-no-soy-un-negrata … todavía tuvo suerte el malogrado Michael, en esa época no había Sálvame Deluxe (hoy en día sería carne de Sálvame sin duda).

      en fin, espero verle más a menudo por estos lares. Un saludo, y “cuidesemelé”

  3. 5 Barón de la Birra
    22/01/2013 a las 14:24

    Emigrante como antaño, monsieur. Me canso de no encontrar nada en España asi que hice el petate y me vine para acá, a ver si es cierto eso de que necesitan ingenieros o son sólo cantos de sirena.

    No consigo conectarme al nuevo-resucitado-remozado foro Riff, rediós!! En cualquier caso seguiré dejándome caer por aquí siempre que mis obligaciones como emigrante lo permitan.

    Otro saludo!!


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