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australian chronicles (viii)

Una vez, cuando tendría unos seis o siete años, mis padres me llevaron al circo. Yo nunca había ido a un circo, de esos con payasos, animales y trapecistas. Y me hacía ilusión ver si realmente eso del circo era tan molón como se veía en las películas de la tele. Mientras el público se sentaba en las gradas, y antes de que diera comienzo el show, así como también en el intermedio, había una atracción que consistía en que el niño en cuestión se podía tomar una foto (que te vendían previo pago, claro) con un mono sentado en sus rodillas. Así, un chimpancé vestido con unos pantaloncitos rojos y una camiseta, pasaba de niño en niño y posaba para el fotógrafo. Por supuesto, en cuanto vi aquello, le dije a mi madre que yo TAMBIÉN quería una foto con el simio. Lo primero que sentí fue que el jodido mono pesaba mucho. No sé, supongo que era esa idea de que sería como una especie de peluche con vida. Y luego, la frialdad del proceso. Niño sentado, responsable poniendo humano poniendo a chimpancé encima del niño, foto, mono fuera. Todo en menos de dos minutos. Supongo que me esperaba un mono amigo de los niños, tipo el Rocky Carambola de las películas de Torrebruno, y me di de bruces con un mono con actitud de Krusty El Payaso. Esa foto debe rondar por algún álbum de los que almacena mi madre.

Pues bien, hoy he tenido un flashback de esa escena. Estamos en Brisbane, y todo es más relajado que en Sydney o Melbourne. De modo que hemos estado trabajando hasta las dos y luego me han llevado al Koala Sanctuary, una especie de reserva natural, parque natural y zoológico, todo junto, centrado en el cuidado de koalas, que viven en semi-libertad. Así, he podido ver koalas de todo tipo y condición, lo cuál ha sido emocionante. Lo reconozco, ver a los koalas a menos de un metro de mí, ver a una madre con su cría en la bolsa marsupial… me ha encantado. Y no lo he podido evitar, había una atracción del parque que consistía en poder tomarte una foto con un koala en brazos. Los koalas son seres bastante inactivos, vagos y torpones, cuya vida consiste en comer eucalipto y dormir de la manera más inverosímil entre ramas de los árboles. En el momento en que la responsable del parque me ha puesto el koala en brazos, y el bicho, tan pancho, se ha quedado quieto para la foto, creo que he hecho una regresión a los seis o siete años y a mi mono del circo, pero sin la pequeña decepción infantil.

Reconozco que también tiene una vertiente que no me gusta, y es el de la explotación animal. Pero la realidad es que no era un koala que iba pasando de brazo en brazo, sino varios, y cuando las cuidadoras veían que el bicho se agobiaba, lo dejaban en su rama, y cogían a otro. En general, tenía pinta de ser un lugar donde realmente se preocupaban de la fauna, al final, esto es Australia y aquí cuidan mucho de su fauna autóctona.

Pero no sólo de koalas vive el hombre. También había canguros, que estaban muy acostumbrados a la presencia humana, y a los que se les podía dar de comer. Se compraba unas bolsitas que me recordaban a los piensos para hámsters (sí, yo también he sido niño y he tenido uno de esos roedores) y podías pasearte por la colina de los canguros y los wallabys, y darles de comer con la palma de la mano. Viendo las dimensiones, especialmente de sus cuartos traseros, no me acercaría a un canguro real, en los bosques, pero esos animales estaban más que acostumbrados a la presencia humana. Y al final, me paseé por toda la fauna local, incluyendo los dingos, que parecen perretes tontorrones, los ornitorrincos, muy pequeños en la realidad, y los diablos de Tasmania, con una pinta de cabroncetes arranca-manos que acojonaba.

Odio la idea del maltrato animal, por lo menos el deliberado y más si se trata para el entretenimiento humano. Por otra parte, me ha dado la sensación de ser un sitio con animales bien cuidados. Y al final, para qué engañarnos, me lo he pasado como un crío, viendo esos bichos que veía en los documentales de la 2 o en las ilustraciones y fotos de los volúmenes de naturaleza de Los Jóvenes Castores. He disfrutado de esta pequeña regresión a la infancia.

 

Canciones:

Johnny Thunders & The Heartbreakers: “Chinese Rocks”

Bobby Bland: “Shoes”

Iggy Pop: “Beside You”

 


4 Responses to “australian chronicles (viii)”


  1. 1 Angushhh
    12/11/2012 a las 14:51

    Joder que envidia macho🙂

  2. 3 Beat4amsphere
    13/11/2012 a las 22:38

    Pues si , yo quiero :B . Has visto el eclipse ?!


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