08
Nov
12

australian chronicles (iv)

Sé lo que estáis pensando: “este tío ya va por su cuarta entrada referente a Australia y todavía no nos ha explicado lo que queremos saber: si el desagüe del wáter gira en el mismo sentido que en España”. Lo cuál demuestra el arraigue que Los Simpson ha tenido en la culturilla popular hispánica. Reconozco que fue una de las cosas que miré la primera vez que viajé a Australia, hará ahora unos tres años. Allí me teníais, en un hotel de Melbourne, tirando de la cadena y estudiando la taza del inodoro. ¿La conclusión? Os la explico en alguna de las próximas entradas, lo prometo.

Hoy llego un poco más tarde porque me ha tocado atender una cena de trabajo. Estos eventos siempre me han dado mucha pereza. ¿Os he dicho alguna vez que soy un rancio? Sí, lo soy, lo reconozco, y eso que con el tiempo, he mejorado en este aspecto, cosas del trabajo y de situaciones de las que no te puedes escapar. Porque mañana seguramente acabaré pronto de trabajar y ya tendré el fin de semana para hacer turismo, hasta marcharme el domingo hacia Brisbane. Pues bien, una persona de la oficina me ha ofrecido cenar con ella y su familia (pareja e hijo) el sábado. La situación es complicada, no quisiera parecer descortés, pero os lo reconozco, no me apetece lo más mínimo. No porque tenga ningún tipo de mala relación con ella, en absoluto. Y sin embargo, con franqueza, lo que quiero para el viernes y el sábado es perderme por la ciudad. No me preocupa estar solo. Hay gente que no le gusta estar tanto tiempo sola, que no disfruta haciendo turismo sin compañía, y que de buena gana aceptarían una oferta como la que me han hecho. Lo puedo entender, pero no, eso no va conmigo. Y creedme que intentaré evitar el meterme en esta clase de compromisos sociales. Es mi fin de semana y lo quiero aprovechar.

Viajar solo te ofrece unas perspectivas que en un viaje con pareja o en grupo no se perciben. Por supuesto, es distinto. Con lo cuál no quiero caer en el esnobismo del viajero solitario. No digo que sea mejor o que se conozca mejor el terreno, sólo digo que resulta muy diferente. Para mañana he buscado dos o tres direcciones de tiendas de discos, algo que me apetece buscar, como excusa para patear un poco la ciudad, y bueno, si es posible, llevarme algún recuerdo. Y al final, la inevitable visita a la Ópera y la zona portuaria. Ya sabéis, el clásico lugar que te has hartado de ver en las pantallas, lo que puede llevar a decepción (la pantalla todo lo distorsiona), o impresionar aún más, si cabe.

Por si alguien está pensando en planear un viaje aquí, que sepa que no sólo los vuelos salen por un riñón, lo cuál es lógico, teniendo en cuenta lo lejos que está de España, sino que también, por lo menos Sydney, es extremadamente caro. Hoy he pagado 4 AUD por un triste café con leche, lo cuál son casi 3.5€. Eso sí, lo mejor de los dólares australianos es que los billetes son de plástico. Sí, como lo habéis leído. El tacto del papel moneda es completamente distinto al de cualquier billete convencional de cualquier país, y se asemeja más a algo plastificado. Con lo cuál,  y esto me lo han confirmado los locales, si un día metes un pantalón en la lavadora, y resulta que tenías un billete de 50 AUD en el bolsillo, no hay problema. El pantalón saldrá limpio, y el billete, intacto. Si es que estos australianos, para vivir cabeza abajo, están en todo…

Canciones:

Marvin Gaye: “Let’s Get it On”

Propellerheads: “History Repeating”

Florence And The Machine: “The Dog Days Are Over”

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10 Responses to “australian chronicles (iv)”


  1. 1 Angushhh
    08/11/2012 en 13:03

    Te entiendo perfectamente, yo también soy de evitar esos compromisos e ir por mi cuenta y riesgo. Es diferente si con esa persona ya hay una amistad forjada y entonces sí te apetece compartir un rato. Tio empiezas a parecerte al tio Willy? de los fragel rock que iba visitando sitios y enviaba postales jaja

  2. 2 Wen
    08/11/2012 en 13:12

    Yo lo que no entiendo es a santo de qué te invita ella si no te conoce de nada. De verdad que hay gente más rara…

    • 3 Angushhh
      08/11/2012 en 13:33

      Se llama hospitalidad 🙂 Se ofrece porque como dice Kar hay gente que no le gusta estar sola y a veces es una buena oportunidad de conocer esa sociedad extraña. En todo caso si rechazas esa invitación diciendo que te apetece darte una vuelta por ahí sin planes no debería suceder nada malo 🙂 Cuando estuve ne Noruega varios meses eché de menos alguna invitación…

    • 10/11/2012 en 19:08

      Vosotros si que sois raritos, de verdad. No obstante entiendo que no te apetezca un pijo hacer el paripé porque probablemente esta persona no te resulte interesante y el plan propuesto menos aún. A lo mejor si fuera un tio de tu edad que te propone salir de pintas por antros del rock no te daría tanto palo.

      • 11/11/2012 en 00:04

        Sí, seguramente es una cuestión más de la oferta que del hecho. Y por supuesto influyen factores como la edad (sin ser determinante en absoluto) o los gustos. Simplemente lo vi como una extensión de la jornada laboral al sábado, un aburrido acto social.

  3. 6 beat4amsphere
    09/11/2012 en 01:59

    Hoy me he acordado de ti al ver un montón de discos amontonados y resulta que ..después de cuatroañosy
    te googleo y aqui estas con cuaderno nuevo , bien bien . Empezaré a leerte otra vez .

    Gracias por la info de los billetes plásticos , realmente he de mudarme a Australia .

    Buen cancionero !

  4. 10/11/2012 en 19:11

    Estoy contigo en el tema de viajar solo, claramente el ritmo lo impones tú, sin molestar ni tener que cuadrar.

    Hace poco pasé un finde en Londres y fui con una amiga y otro colega que se nos acopló. Acabé un tanto hasta las narices de ejercer de guía-entertainer sobre todo del pavo, que era una seta, sin apenas feedback ni propuestas. Si vas en grupo o con pareja no son aceptables determinados lastres.

    • 11/11/2012 en 00:09

      El viaje solitario proporciona una libertad total, aunque a veces se echa de menos alguien con quien compartir lo que ves o lo que pisas… Ahora, ese alguien tiene que:

      A) ser alguien querido (amigo, pareja)

      o

      B) tener unos gustos parecidos a los tuyos

      Si se cumple A pero no B, bueno, es fácil llegar a un acuerdo o respetar posturas ajenas. Si se cumple B pero no A, por lo menos no hay grandes conflictos.

      Si no se cumplen ni A ni B (como el caso que cuentas), suena a desastre!

  5. 26/11/2012 en 02:10

    ¡wordpress cada vez tienen más adeptos! dinero de plástico… cool


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