24
Oct
12

Berlin

En la anterior entrada os hablaba de “Transformer”, el disco que volvió a poner a Lou Reed en el mapa, y que contenía alguno de sus temas más celebérrimos. Su disco posterior, “Berlin” (1973), sin embargo, cambia completamente las tornas, y resulta una suerte de otra cara de la moneda.

Si “Transformer” era una noche (o dos) de juerga, de alcohol y otras sustancias, de un poco de sexo guarro con desconocidos, de perder la cartera en mitad de la fiesta, de viajes continuos a los baños, de charlas hasta el alba con quienes en esas horas consideras tus hermanos de sangre, de rimmel corrido y llamadas etílicas a ex-novias, “Berlin” es una gran resaca del día siguiente. Es esa mañana en la que despiertas abatido, con la cabeza a punto de estallar, con esa tristeza que te invade porque sí, porque todo es una mierda y tienes ganas de vomitar, y en realidad quieres llorar pero te da vergüenza, y te estiras en el sofá rezando a quien puedas porque el jodido ibuprofeno haga efecto pronto.

Extraña portada

La cosa comienza con “Berlin”, la canción, que ya grabó Lou Reed en una versión primigenia para su disco de debut. No importa, “Berlin” es desde ya la canción que abre el disco. Es una fiesta de cumpleaños, decadente, cabaretera y que acaba en un colocón del que despiertas con un piano de esos que te incitan a mirar con curiosidad el agujero negro de un revólver.

Y a partir de ahí se suceden unas canciones que cuentan una historia, la de una pareja drogota que acaba, evidentemente, muy mal. Sí, amigos, una suerte de ópera rock. Nadie dijo que iba a ser fácil. A estas alturas el lector avispado ya se habrá dado cuenta de que la clásica estructura de canción pop o rock no es lo que se encontrará. En su lugar, ritmos pausados y algunos arreglos pomposos que se culminan en el coro de niños llorando de “The Kids” (“they’re taking her children away, because they say she’s not a good mother”, reza la letra) y tiene su cénit en esa “Sad Song” que cierra el trabajo.

Berlin” es un disco de esos de escucharlo de un tirón, en un día chungo, para poder regodearse a gusto con tu tristeza o tu melancolía. Tal vez después de un par de copas mal tomadas.

Como diría mi abuela, tiene “pintica”…

Berlin” fue el primer disco que escuché de Lou Reed. Me lo recomendó (y grabó) un amigo de la universidad, hace ya tiempo. Inevitablemente me recuerda a cómo era yo en aquella época. De un modo un poco indulgente, claro, cosas de revisitar tiempos pasados. No hay nostalgia, no jodamos, que eso es para mariquitas. Sólo una estúpida deformación de la realidad, en forma de recuerdos, buenos y malos, pero con las aristas limadas, navegando entre las pistas del CD.

Pronto me sorprendería toparme una version muy rockera del tema “Lady Day” de “Berlin” que Lou Reed grabaría en su posterior álbum, “Rock n’ Roll Animal”, un directo de tan sólo cinco canciones con una foto de portada que vale por todo el LP, con el Lou Reed más desfasado, drogota y degenerado. A pesar de ello, para mí, Lou Reed sólo tiene dos discos en su carrera: “Berlin” y “Transformer”… lo demás, nunca estaría a la altura.

Canciones:

The Twins: “Face to face, heart to heart”

The Black Keys: “Everlasting Light”

Los Planetas: “Romance de Juan de Osuna”


3 Responses to “Berlin”


  1. 25/10/2012 a las 01:38

    Recuerdo que conseguí este CD a través de un coleccionable de clásicos del rock que vendían cuando iba al instituto. Lo cogí con ganas, puesto que por aquella época tenía muy machacado el Velvet Underground & Nico, pero no pude con él. Supongo que como tantas otras veces, no era el momento, pero fue imposible y al final acabé rindiéndome.

    Nunca regalo CDs, tampoco acostumbro a venderlos, los relego al olvido en mi estanteria y no los vuelvo a escuchar, pero en este caso, y en el del Mellon Collie de Smashing Pumpkins, con el que dormía SIEMPRE, los terminé regalando a una amiga. Ahora será divertido y un big facepalm, volverlo a escuchar y descubrir que es un discazo. Ya veremos.

  2. 25/10/2012 a las 09:23

    Puedo entender que no es un disco fácil en absoluto, y menos cuando uno está en el instituto. Yo te diría que le dieras otra oportunidad, pero qué te voy a decir yo: acabo de escribir una entrada sobre este disco!! no sé, comienza escuchando en spotify (que no sé si está) o así “Berlin”, “The Kids” o “Sad song” y a ver qué tal…

    me han hecho gracia tres cosas que comentas en las que coincido bastante:

    1.- La colección esa de clásicos del rock… mitiquísima! no llegué a comprar ninguno, pero recuerdo que salían el Appetite, el Greetings From Astbury Park y otros… luego había otra colección, más cutre, que recopilaba grabaciones de clásicos del rock (The Doors, Aero, Stones…) de conciertos, pirata todo, que no entiendo cómo se podía vender aquello sin problemas legales, con unas portadas cutrísimas donde no había ni una triste foto… soy el único que recuerda eso?

    2.- Yo tampoco vendo ni regalo CD’s, por mierder que sean… si los compré, por algo sería, y ni que sea a modo de recordatorio en plan “vigila en qué te gastas los cuartos”, los mantengo

    3.- Mellon Collie… sí! a mí también me parecía un pedazo de mierda grandilocuente y aburrida… todo el mundo palote con ese disco, y yo, más allá de los singles (maravillosos, eso sí) y algún temita suelto, siempre he pensado que era un coñazo


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