Archivo para 17/12/11

17
Dic
11

Guilty pleasures

Ok, no vale cachondearse. Imaginad que estamos en una reunión de alcohólicos anónimos. Todos sentaditos en círculo, mirando, instintivamente, en todas las direcciones, para que no parezca que estamos mirando a alguien en concreto y se pueda sentir violentado. Entonces me levanto y digo “Hola, me llamo Kar y soy alcohólico”… como es lógico, en ese momento nadie se reirá. Ningún individuo con un chaleco tejano y pantalones cortos se levantará, me señalará con el índice y espetará un sonoro “ha-ha”. Esto funciona así, ¿no? Pues tomémoslo del mismo modo. Porque la cosa va, hoy, queridos y queridas, bonicos todos, de lo que los angloparlantes llaman guilty pleasures.
Aaaah, el inglés. Le pese a quien le pese, el esperanto del siglo XXI. Y que me aspen si no se trata de una lengua agilísima, poco dada a manierismos, especialmente cachonda a la hora de la creación de nuevos términos. Este de guilty pleasures es fantástico. Por si alguien aún no lo sabe, se refiere a aquello que nos gusta, pero que nos avergüenza que nos guste. Que nos hace sentir culpables (guilty) y que, a menudo, consumimos en la intimidad. En el caso de la música, está claro. En un mundo tan lleno de pose como el del rock, como el del pop “auténtico”, el de “yonoconsumomúsicademasas” y todas esas pamplinas, la cosa se vuelve peliaguda. Un guilty pleasure es como ser un adicto a la heroína. Uno no comparte esas cosas con el mundo. Todo se queda en la intimidad de su habitáculo y su cinturón haciendo el torniquete en el brazo.
Pero bueno, se trataba de un rollo terapéutico. Así que no vale reírse. Yo tengo guilty pleasures. Muchos. Miles. No voy a decirlos todos. Citaré a tres que son más o menos “actuales”. Tres, porque es un número cabalísticamente interesante. Podrían ser 7 o 12, números, también, muy molones. Pero lo dejaremos en tres, ¿ok? Pues ahí vamos:
Los temas dance es lo que tienen. Enganchan cosa mala. Ponme un estribillo sencillo, y ahí tendrás a un Kar, amante del pop simplón como soy, tarareando, como en este ejemplo, eso de “I’ve just came to say hello / hello / hello-oooh-ooh-oh-oh”. Desconozco nada más de esta gente, de este tal Martin Solveig, y lo de Dragonette, suena a chiste. En el videoclip veo que sale el DJ John Sinclair (si esto fuera twitter escribiría #djsfrancesesqueanglificansunombre). Me gusta la base melódica cantada, además del dichoso estribillo… pensemos ahora en esta canción, con una producción Motown… ¿no sonaría guapo?
Si antes hablaba de estribillos, qué decir de esta canción, que es toda estribillo en sí? Venga, os haré otra confesión. Y ésta no la considero guilty pleasure, de hecho, hace tiempo que vengo pensando en hablar de ello por aquí. Me gusta el sonido disco funk de los 70’s. Sí, ya sabéis, Fiebre del Sábado Noche y todas esas cosas. Pues bien, desde mediados de los 90’s, muchos temas dance no dejan de ser una derivación, más o menos explícita, de las sonoridades que bailaba Mick Jagger en el Studio 54 neoyorquino. El uso de samplers hace el resto. Y esta canción puede ser un ejemplo claro. El tema, por lo demás, tiene todos los tics del dance actual… loops y crescendos, y dale, que ya ha caído otro palomino. ¿Qué más puedo decir? Dame una pista, dame unas copas de más, pincha esta canción y tendrás una escena lamentable de un Kar en un sonrojante estado, que me niego a describir.
Sí, me gusta. Y me odio a mí mismo por ello. Y hace que me plantee si la acera que transito es la correcta. Joder, voy a tener que ponerme un disco de Mötörhead pero ya! En fin, acabemos esto y sin dolor. Maroon 5 son un grupo de mierda, de esos que demuestran que la MTV es una mierda. Y lo peor es que éstos, para más inri, eran considerados como un grupo de pop rock blanco. Quiero decir, está la música de baile. Está esa basura que llaman RN’B pero que no merece tener el mismo nombre que lo que grababan Martha Reeves & The Vandellas. Está el hip-hop. Y luego el pop-rock blanco. Me recuerda a un episodio de Padre De Familia, en el que Meg se echa un novio, y éste le regala un CD de Maroon 5 porque sabe que le gusta “la música insustancial”. Las verdades, dichas en Padre de Familia, son más verdad. Y ahora me sacan este single. Malditos. Una vez más, un estribillo, mi perdición. En mi defensa diré que la guitarrica funkera (ok, de primero de funk, pero funkera, no obstante) tiene su aquél. Y al final, ese videoclip, con esos impersonators de Jagger y sus bailes, que sólo mantienen la dignidad si es el propio Mick quien los perpetra, me hace gracia. En fin, no diré nada más. Para no cagarla.
Canciones
Joe Cocker: “She came in through the bathroom window”
Neurotic Outsiders: “Nasty Ho”
The Brew: “Every gig has a neighbour”



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