Archivo para 5 noviembre 2011



05
Nov
11

Un Barça convulso (1994-2003) Pt.2

Habíamos dejado al Barça habiendo pasado lo que desde un buen principio se denominó “una temporada de transición”. Y por más que se hubiera negado en su momento, tal como vino, ese entrenador con aires de Lord inglés que era Bobby Robson, se fue. Y en su lugar vino la gran esperanza blanca. El hombre que llevaría al Barça a sus años de gloria. A retomar la escuela holandesa. El entrenador que llevó al Ajax a conquistar la Champions League frente al entonces todopoderoso Milan con un juego de toque, dos años antes. Bajo esa estela, en verano de 1997 se presentaba Louis Van Gaal, y toda la culerada le recibía ilusionada y con el “aquest any sí” en la mente. Se traía a 2 ayudantes, Van Der Lem y Franz Hooke, y a un par de fichajes, Hesp y Reiziger.
Lo de Hesp añadió otro capítulo a ese esperpento de la portería blaugrana, que parecía un puesto más complicado que el de batería en Spinal Tap. Y aunque Hesp en principio venía como suplente de Vitor Baía, no tardaría en hacerse con la titularidad. Y con méritos propios, todo hay que decirlo.
 El capítulo de fichajes extraños no se cerraba, claro, y se incorporaba un desconocido delantero brasileño, Anderson, y un serbio, Ciric, que atufaba a desastre desde un principio. Visto lo visto, la directiva no tuvo por más que fichar a una estrella de verdad, haciendo esa canallada que fue fichar a Rivaldo a golpe de talonario (pagando cláusula de rescisión), “robándole” al Depor su jugador estandarte, el último día antes del cierre del mercado de fichajes. Una jugada francamente fea. A media temporada se incorporó, a petición del técnico, Winston Bogarde, un tipo de técnica nula que en seguida, y no sin razón, acabó siendo el receptor de todas las puyas de una grada que no estaba contenta.

Con esa cara… de verdad alguien se esperaba algo bueno de este tipo?
Y eso que al final, el equipo acabó conquistando la Liga, 4 años después, la Copa del Rey, y la Supercopa de Europa. Es decir, el club hacía triplete, pero la culerada no estaba del todo satisfecha. Probablemente, a esas alturas, sería por las expectativas puestas en Van Gaal como el Mesías. Posiblemente, también, porque ese año el Real Madrid ganó su primera Champions League “en color”. También es posible que influyera el hecho de que la directiva de Núñez era cada vez más criticada. Tanto que ese año apareció el que acabaría siendo un viejo conocido, Joan Laporta, quien, como cabeza del movimiento Elefant Blau, promulgó una moción de censura, que acabaría perdiendo.
La segunda temporada de Van Gaal fue rara. A priori el aficionado debería estar contento, pero no era así. La 98-99 se celebraba el centenario del Futbol Club Barcelona, y en conmemoración, se jugaría la final de la Champions League en el Camp Nou.
Todo comenzó con una serie de fichajes, entre los que destacaban Patrick Kluivert, delatero de toque fino y olfato goleador que venía de la gloria en el Ajax y la pena en Italia, con ganas de volver con su mentor. Cocu y Zenden completaban una tríada holandesa que daría que hablar. A ellos se les unía un central argentino malote, Pellegrino, y Okunowo, otro de esos fichajes anodinos que hacen que el aficionado sospeche de que más de una comisión ha corrido por ahí. El retrato de la temporada se presentaba un poco como la anterior, con un Barça de toque y en buena posición, pero con un aficionado culé decepcionado por no ver en su equipo el fútbol mítico del Ajax y con un Van Gaal que ya tenía una guerra abierta con la prensa.
Okunowo…  ni siquiera soy capaz de recordar en qué posición jugaba…
En este sentido, la relación prensa-Van Gaal fue algo injusta. Cierto es que el míster no era la alegría de la huerta, y desde luego no supo mesurar la importancia de los medios en la Liga Española. Sin embargo, la prensa no le perdonó ni una. Y sólo faltó el fichaje de los dos hermanos gemelos Frank De Boer (AKA “el bueno”) y Ronald De Boer (AKA “el malo” o “el añadido”) para que la culerada sintiera una desafección máxima ante un equipo que en su once titular solía presentar 6 jugadores holandeses.
La temporada fue buena, el Barça encadenó su segunda liga consecutiva, siendo éste un dato importante, si se tiene en cuenta que tal evento había sucedido con Cruyff, y luego nos tenemos que remontar al período de 1958 a 1960 para volverlo a ver. En la Champions League se fracasó, siguiendo la maldición del equipo que acoge la final (que jugaron Manchester United contra Bayern Munich). Y al fin, quedó esa sensación extraña que seguro que ni Louis Van Gaal entendía… un equipo que gana dos ligas consecutivas, pero que aún así, no tiene a sus socios contentos. Lo cuál demuestra que, a veces, llevar un club de fútbol no es tan sencillo. ¿Qué más necesitaba el aficionado blaugrana? Pues por lo visto, necesitaba algo más.
De ese modo, Van Gaal afrontaba su tercera temporada, la 1999-2000, esta vez sin su ayudante de siempre, el hombre a un Farias pegado, Van Der Lem, quien iniciaba una carrera en solitario, como un Mick Jagger cualquiera. Las malas lenguas del Camp Nou, que las hay, y muchas, dijeron que en realidad, quien ponía el talento en la pareja Van Gaal-Van Der Lem era, en realidad, el segundo, decían que él era el cerebro en la sombra. Fuese eso cierto o no esta tercera temporada fue la del fin de la era Van Gaal.
Pero no adelantemos acontecimientos, y hablemos de esos fichajes que nos hacían echarnos unas risas cada verano. Llegaron Dani, delantero“promesa eterna”, que venía de una buena temporada en el Mallorca, el portugués Simao, llamado a ser “el nuevo Figo”, muy flojo, el otro delantero del Ajax clásico de Van Gaal, el finlandés Litmanen, con lo cuál se demostraba que el holandés no era muy bueno con el mercado y tiraba de contactos, y luego, el clásico fichaje tonto para las comisiones de turno, el francés Dehu… premio si alguien es capaz de recordar su cara. Por lo menos la portería seguía, por tercer año consecutivo, siendo un puesto estable.
Va, que nadie se acordaba de su cara…
En esta tercera temporada todo estalla por los aires. El juego nunca deslumbró, pero era efectivo, antaño. Cosa que no continuó siendo en esta 99-00. La relación con la prensa era más mala que nunca (“interpretación siempre negativa, nunca positiva”, espetaba Van Gaal cabreadísimo en una rueda de prensa), y el enfrentamiento, televisado, del técnico con Òscar Garcia, echándole a empujones de un entrenamiento (con la mítica frase “tú no tienes ritmo! Fuera!”) acabó de poner al público en su contra. El culé medio consideró aquello como una suerte de “toma de la Bastilla”, simbolizando al canterano como el jugador del Barça de raíces contra un entrenador antipático que sólo se traía jugadores holandeses. Parte de razón había, claro, aunque el tiempo ha demostrado que seguramente Òscar Garcia no era un jugador para el Barça. Y como en todo circo que se hunde, le crecen los enanos, Rivaldo entró en rebeldía, diciendo que se negaba a jugar si el entrenador le colocaba, como solía hacer, en el puesto de extremo. Una indisciplina que hubiera sido inaceptable en cualquier club normal, demostró que la situación en el Barcelona no era normal. Por si fuera poco, Kluivert, en su segunda temporada, andaba más perdido que nunca, tras un primer año decepcionante, y se dice, se comenta, que pasaba más tiempo en la Sala Bikini que en el campo entrenando.
Al final, el Deportivo de la Coruña ganó la Liga, el Real Madrid, su segunda Champions en 3 años, y eso puso la puntilla: Van Gaal dimitió, y en su defensa hay que decir dos cosas, una, que se negó a cobrar el millonario finiquito que le correspondía, lo cuál le honra, y dos, que era un experto en frases para la historia, con esa rueda de prensa final diciendo aquello de “Señores de la prensa, felicidades, me voy”.
La temporada se saldó sin título alguno. Y con un Josep Lluís Núñez que también dimitió, tras 22 años en el club, cerrando, verdaderamente, toda una etapa. 

Canciones:

Miguel Ríos: “Banzai”
U2: “So Cruel”
UFO: “Doctor, doctor”
04
Nov
11

Un Barça convulso (1994-2003) Pt.1

#Para los miles de fans de NDK a los que a su vez, no les gusta el fútbol, denle una oportunidad a este texto… ésto no son entradas dedicadas al fútbol, sino que son más bien reflejo de una época, de unas sensaciones… y si aún así, no lo aguantan… bueno, no serán más de un par de entradas#
Sucedió como una epifanía. Estaba cenando en un restaurante donde tenían esa costumbre tan típica de colgar en las paredes fotos de los famosos, famosillos y famosetes que hayan llenado la panza allí. Así, vemos a la celebrity en cuestión rodeando con su brazo al dueño o al cocinero, quien no puede disimular su gozo de haber alimentado tan ilustre estómago y tratando de empaparse de un poquito de glamour. O de lo que sea.
Uno de esos retratos que amarilleaba en la pared mostraba un grupo, amplio, de hombres en torno a una mesa. Me hizo falta un segundo vistazo para vislumbrar algunos rostros conocidos… Ronald Koeman… José Mari Bakero… Hristo Stoichkov… pero también Julen Lopetegui… Jordi Cruyff… y … ta-ta-chaaaaan: Igor Korneiev. Entre otros.

Una Última Cena moderna
Automáticamente, todo ello me llevó, de golpe, sin avisar y sin DeLorean que valga, a una regresión, a un tiempo en el que los componentes del Barça no meaban colonia ni pretendían optar al premio Nobel de la paz, ni tan siquiera ser ejemplos dels catalanets que els admiren. Se conformaban con ganar. Ganar, aunque fuera de penalty en el minuto 90.
Nunca he hablado mucho de fútbol en estas líneas. Pero para todos aquellos (miles de) lectores de NDK que rebosan juventud y algo de acné, y se piensan que el Barça ha sido siempre un equipo que ganaba ligas, Champions Leagues y que alucinaba con su juego, que sepan que no. Y no me refiero a la época de la 5ª del Buitre y Migueli, y todo aquello que suena más rancio que la canción de la Colonia Chispas. Para todos aquellos que se piensan que con Johan Cruyff y el Dream Team el Barça se volvió un club ganador para siempre jamás, que sepan que no. Que desde mediados de los 90’s y hasta la llegada de Ronaldinho hubieron largas travesías en el desierto, mucho esperpento, fichajes descacharrantes y mucho anecdotario. Y de eso tratarán las siguientes líneas.

Quisiera comenzar esta historia en la temporada 94-95. Después del varapalo de la final de Atenas, se oye la expresión “fin de ciclo”. Laudrup ficha por el Madrid, y en los burladeros de can Barça se dice que se había liado con la hija de Cruyff. Información totalmente sin contrastar, pero es que el Camp Nou resultaba ser el peor de los patios de vecinas. Ese Real Madrid, de la mano de Jorge Valdano, había confeccionado un buen equipo, con el danés, con Fernando Redondo y con ese oportunista del gol que era Iván Zamorano. ¿Y el Barça? Pues en su renovación de fin de ciclo comenzó con una serie de fichajes que vistos hoy en día resultan aún más absurdos que en su momento. Hablo de traerse a Hagi, el llamado “Maradona de los Cárpatos”, rumano de 29 años que ya había fracasado en el Madrid años atrás (de 1990 a 1992). No contento con eso, Cruyff se trajo primero a Xavi Escaich y luego a Igor Korneiev, es decir, a la delantera con la que había bajado el Español (entonces todavía con eñe) a segunda un año atrás. Eskurza y Jose Mari suponían ser el relevo a los Bakero o Beguiristain.
El Maradona de los Cárpatos… poca broma
Mención aparte merece Julen Lopetegui. Ok, hoy en día Lopetegui es un chiste, es el tío que tuvo la lipotimia más graciosa de la tele en directo. Pero por aquél entonces, el que había sido portero del Logroñés pasaba por ser el meta con mayor proyección de la Liga. Y fue el elegido cuando se le dio la patada a Zubizarreta. Todo pintaba bien… pero en el partido de Supercopa de España contra el Zaragoza, en pleno agosto, en casa, frente a un chute fácil, se tira haciendo una vistosa palomita… para que se le escape el balón de las manos y quede en el ridículo más espantoso. Frente a una afición que entonces no pudo evitar ese mantra tan culé del “aiaiaiaiquepatirem”. ¿Premonición? Tal vez. La realidad es que a partir de ese momento, la carrera de Lopetegui fue de mal en peor y acabó la temporada con Busquets (padre) quitándole el puesto titular en la portería blaugrana. Otro que tal, tío más bien quinqui, que vestía siempre pantalón largo para jugar y no era capaz de parar ningún balón, sino que siempre despejaba como si de un portero de balonmano se tratara. El esperpento en la portería del Barça dará mucho que hablar en los próximos años, eso era sólo el principio.
Por si fuera poco, un Romario, dicho sea de paso, de lo mejor que jamás he visto en un campo de fútbol, que acaba de ganar un mundial, se convierte en un foco de problemas. Comienza mal, decidiendo unilateralmente alargar sus días de vacaciones tras el mundial de USA’94. Luego se pasa media temporada yéndose de fiesta. Más tarde unos rateros de poca monta le secuestran al padre en Brasil. Y al final, la cosa acaba como no podía ser de otro modo, con Romario dejando el Barça (o siendo invitado a hacerlo) en invierno para fichar por el Flamengo. Una pena.
Fue portero del Barça, antes que especialista en las escenas de  acción de La Sexta
La temporada acaba siendo nefasta, un sólo título, menor, la Supercopa de España, dos severos correctivos, 5 a 0, uno doloroso en el Bernabéu y otro ridículo frente al Racing de Santander, el Real Madrid se lleva la liga y el Barça acaba 4º. Y sólo se puede señalar que jugadores de B comienzan a tener una presencia que se haría más notoria con el tiempo: Roger Garcia, Sánchez Jara (un hombre a un bigote pegado) y (oh-oh) Jordi Cruyff…
Y si en la temporada 94-95 se hablaba de renovación, en la 95-96 esta renovación es un hecho. Figuras como Stoichkov abandonan el Camp Nou (para militar en el Parma) y se fichan 4 extranjeros nuevos: Figo, Kodro, Popescu y Prosinecki… veamos, Figo resulta ser una apuesta, muy interesante, pero lejos aún de lo que daría. Kodro era un jugador bosnio que el año anterior había conseguido el pichichi con la Real Sociedad. En un ideal, un tío que marcaba tantos goles en un equipete mediano como la Real, debería haberse hartado a marcar de azulgrana… pero no, amiguitos, esto es el Barça, y nada es “normal”. En esa época estalla la guerra de Bosnia, lo cuál afecta psicológicamente y de un modo grave a Kodro, que acaba siendo un bluff, incapaz de ver puerta. Popescu se supone que aportaría músculo al equipo, y sin ser gran cosa, se mueve en lo aceptable. Y Prosinecki resulta formar parte de eso que se conocería como cruyffadas: el holandés decidió que podía recuperar a un Robert Prosinecki que, en honor a la verdad, venía de una temporada muy buena en el Oviedo, tras su triste paso por Madrid. Al final, nada, un trofeo Gamper vistoso, y a arrastrar penas y lesiones por el campo el resto de temporada. Esto de recuperar jugadores que habían fracasado previamente de blanco se estaba convirtiendo en una costumbre bastante tonta. Finalmente, también destacar a Ángel Cuéllar, fichado del Betis y que se lesiona en la primera jornada de liga para varios meses. Muy significativo de cómo iba a ser la temporada.
A pesar de todo, el Barça acaba estando ahí, peleando por una Liga y una Copa que se acaba llevando el Atlético de Madrid de Radomir Antic, Pantic, Simeone, Caminero y Penev. Gran parte de la culpa la tiene la llamada 5ª Del Mini, un grupo de jugadores que suben del Barça B e insuflan descaro y buen toque al equipo, hablo de nombres como Roger Garcia, Jordi Cruyff, Celades, Toni Velamazán, Juan Carlos Moreno o un celebérrimo De La Peña. Al final, terceros en Liga y subcampeones de copa. O sea, nada, en una liga que sería la liga de 22, por esa moratoria que permite a Sevilla y Celta mantenerse en primera división, previas manifestaciones en ambas ciudades, Sevilla y Vigo (hay que joderse), cuando legalmente, y por no cumplir con la normativa que obliga a la conversión de los clubes en Sociedades Anónimas Deportivas, deberían haber descendido a 2ªB.
Esperpento tras esperpento, en la portería culé continúa el show. Lopetegui pasa de ser el 2º portero a ser el 3º, porque Mariano Angoy pasa a defender, en ocasiones, la meta blaugrana. Angoy es, además, yerno de Cruyff, quien por si fuera poco, tiene a su hijo en plantilla. Veamos, lo del hijo, puede pasar, el chaval no era malo, aunque sin apellidarse como se apellidaba, jamás hubiese vestido la zamarra del Barcelona. Pero lo de Angoy no tenía nombre. El tipo acabó su carrera deportiva como kicker del equipo de fútbol americano de los Barcelona Dragons, no te digo ná y te lo digo tó.

El yerno
Al final de la temporada, las peleas Cruyff-Núñez se elevan tanto de tono que, dado que los resultados tampoco acompañaban, la cosa acaba con el cese del holandés, tras una grave pelea verbal con Núñez, en donde no faltan insultos personales. El presidente llega a insinuar que Cruyff “deseó un mal” a su recién nacida primera nieta. Sin Cruyff en el banco, Carles Reixach toma las riendas durante las pocas jornadas que faltan, para acabar dejando también el club y yéndose a entrenar a un destino muy de moda entre las vacas sagradas del fútbol de los 90’s, Japón, que se convierte en un cementerio de elefantes en versión balompédica. Le sufrirían durante varios meses en el Yokohama Marinos. Pobre gente.
La temporada 96-97 comienza con un entrenador nuevo, Bobby Robson, un abuelete inglés con mucha flema que había hecho historia al llevar a un club humilde como el Ipswich Town al subcampeonato de la Premier League y a ganar una UEFA. Como segundo, el que sería un tío muy (demasiado) popular años más tarde, José Mourinho. Desde el principio, no obstante, se decía que ésa iba a ser una temporada de transición, esperando la llegada, en la siguiente temporada, del que era el míster de moda por entonces, Louis Van Gaal. Pero mientras tanto, y un año más, comienza el baile de nombres y fichajes.

Un hombe. Un bigote. Dos apellidos. Sánchez Jara
La 96-97 es la temporada de aplicación, por vez primera, de la Ley Bosman, y pronto las cosas se desmadrarían. De entrada, llegan Luís Enrique y Lauren Blanc, fichados el año anterior por Cruyff. La temporada del central francés, de toque finísimo, resulta ser fantástica. Luego, en un golpe de efecto que resultó ser gaseosa pura, gesto de cara a la galería, se repesca a un Stoichkov en horas bastante bajas. Por si fuera poco, llegan también Fernando Couto, central leñero portugés, Pizzi, el eterno delantero revulsivo y salvapartidos, un brasileño de poca fortuna, Giovanni y un capricho de Robson, el nigeriano Emmanuel Amunike, popularmente conocido como “Manolo”.
El culebrón de la portería tiene un capítulo nuevo, con la llegada de Vitor Baía, más estrella mediática y chico guapo que portero. Un bluff en toda regla que se ganó la antipatía de la grada (y los beneplácitos del sector femenino de la afición).
Mención aparte merece el que me parece el mejor brasileño que he visto en el Barça, me refiero a Ronaldo. El chaval era una estrella en su país y fue llamado a la selección con sólo 17 años, para recalar luego en el PSV Eindhoven. El Barça sería su primer gran club, y la temporada que hizo fue inigualable. Él solito eclipsó a todos los demás.
Una lástima que ese año el Real Madrid hubiera fichado a Capello entrenando a un grupo que contaba con Suker, Mijatovic, Roberto Carlos y Seedorf. Y aunque el Barça plantó cara hasta el final, la liga se fué para Madrid, teniéndose que conformar la culerada con el 2º puesto.
Acabó el club ganando la Recopa de Europa, que compitió porque el Atlético de Madrid jugaba la Champions League. Ese título, a pesar de ser el primero en 3 años, supo a muy poco, y al final, la etapa Robson se cerró tal y como estaba previsto, en verano del 97.

Canciones:

Poison: “Talk Dirty To Me”
Keith Richards: “You Don’t Move Me”
The Muffs: “Sad Tomorrow”
02
Nov
11

Lista NDK Octubre 2011

Una idea que se me ocurrió, por aquello de darle un poco más de vidilla al blog, fue la de publicar la lista de las canciones que voy citando al final de cada entrada en Spotify. La realidad es que ahora mismo, la versión gratis de Spotify es un verdadero coñazo, con tanta publicidad, pero no deja de ser la opción que me parece más viable para estos menesteres. Por lo menos hoy en día. En lo que a disponibilidad de temas se refiere, la mayoría de los que he ido usando para cerrar cada entrada están disponibles. Por lo menos de momento. Alguno se ha quedado en el tintero, pero una minoría.



Tanto si tienes Spotify gratis como de pago, puedes conseguir aquí la lista NDK Octubre 2011.

Tres nombres sobresalen este mes: Pearl Jam, Mink DeVille y mis queridos Fun Lovin’ Criminals. De los primeros, ya hablé suficiente. Como también del trío de Nueva York. La presencia de Mink DeVille es gracias al descubrimiento de su disco definitivo, “Le Chat Bleu”.

Una nota comercial, con Adele, una modernez probablemente carne de hype, como los cachondísimos Vaccines, la nostalgia del denostado disco de debut de Chris Cornell, que poco hacía presagiar lo difíciles que serían sus siguientes movimientos para la parroquia rockera, un oscuro tema de los muy reivindicables Generation X (con Billy Idol al frente), el debut de Nirvana o algo que parece perdido en el túnel de los tiempos como Rocket From The Crypt… tenemos un poco de todo, señora! A disfrutarlo con salud.



noviembre 2011
L M X J V S D
« Oct   Dic »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  

Sígueme en Twitter

Categorías