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Nov
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Un Barça convulso (1994-2003) Pt.2

Habíamos dejado al Barça habiendo pasado lo que desde un buen principio se denominó “una temporada de transición”. Y por más que se hubiera negado en su momento, tal como vino, ese entrenador con aires de Lord inglés que era Bobby Robson, se fue. Y en su lugar vino la gran esperanza blanca. El hombre que llevaría al Barça a sus años de gloria. A retomar la escuela holandesa. El entrenador que llevó al Ajax a conquistar la Champions League frente al entonces todopoderoso Milan con un juego de toque, dos años antes. Bajo esa estela, en verano de 1997 se presentaba Louis Van Gaal, y toda la culerada le recibía ilusionada y con el “aquest any sí” en la mente. Se traía a 2 ayudantes, Van Der Lem y Franz Hooke, y a un par de fichajes, Hesp y Reiziger.
Lo de Hesp añadió otro capítulo a ese esperpento de la portería blaugrana, que parecía un puesto más complicado que el de batería en Spinal Tap. Y aunque Hesp en principio venía como suplente de Vitor Baía, no tardaría en hacerse con la titularidad. Y con méritos propios, todo hay que decirlo.
 El capítulo de fichajes extraños no se cerraba, claro, y se incorporaba un desconocido delantero brasileño, Anderson, y un serbio, Ciric, que atufaba a desastre desde un principio. Visto lo visto, la directiva no tuvo por más que fichar a una estrella de verdad, haciendo esa canallada que fue fichar a Rivaldo a golpe de talonario (pagando cláusula de rescisión), “robándole” al Depor su jugador estandarte, el último día antes del cierre del mercado de fichajes. Una jugada francamente fea. A media temporada se incorporó, a petición del técnico, Winston Bogarde, un tipo de técnica nula que en seguida, y no sin razón, acabó siendo el receptor de todas las puyas de una grada que no estaba contenta.

Con esa cara… de verdad alguien se esperaba algo bueno de este tipo?
Y eso que al final, el equipo acabó conquistando la Liga, 4 años después, la Copa del Rey, y la Supercopa de Europa. Es decir, el club hacía triplete, pero la culerada no estaba del todo satisfecha. Probablemente, a esas alturas, sería por las expectativas puestas en Van Gaal como el Mesías. Posiblemente, también, porque ese año el Real Madrid ganó su primera Champions League “en color”. También es posible que influyera el hecho de que la directiva de Núñez era cada vez más criticada. Tanto que ese año apareció el que acabaría siendo un viejo conocido, Joan Laporta, quien, como cabeza del movimiento Elefant Blau, promulgó una moción de censura, que acabaría perdiendo.
La segunda temporada de Van Gaal fue rara. A priori el aficionado debería estar contento, pero no era así. La 98-99 se celebraba el centenario del Futbol Club Barcelona, y en conmemoración, se jugaría la final de la Champions League en el Camp Nou.
Todo comenzó con una serie de fichajes, entre los que destacaban Patrick Kluivert, delatero de toque fino y olfato goleador que venía de la gloria en el Ajax y la pena en Italia, con ganas de volver con su mentor. Cocu y Zenden completaban una tríada holandesa que daría que hablar. A ellos se les unía un central argentino malote, Pellegrino, y Okunowo, otro de esos fichajes anodinos que hacen que el aficionado sospeche de que más de una comisión ha corrido por ahí. El retrato de la temporada se presentaba un poco como la anterior, con un Barça de toque y en buena posición, pero con un aficionado culé decepcionado por no ver en su equipo el fútbol mítico del Ajax y con un Van Gaal que ya tenía una guerra abierta con la prensa.
Okunowo…  ni siquiera soy capaz de recordar en qué posición jugaba…
En este sentido, la relación prensa-Van Gaal fue algo injusta. Cierto es que el míster no era la alegría de la huerta, y desde luego no supo mesurar la importancia de los medios en la Liga Española. Sin embargo, la prensa no le perdonó ni una. Y sólo faltó el fichaje de los dos hermanos gemelos Frank De Boer (AKA “el bueno”) y Ronald De Boer (AKA “el malo” o “el añadido”) para que la culerada sintiera una desafección máxima ante un equipo que en su once titular solía presentar 6 jugadores holandeses.
La temporada fue buena, el Barça encadenó su segunda liga consecutiva, siendo éste un dato importante, si se tiene en cuenta que tal evento había sucedido con Cruyff, y luego nos tenemos que remontar al período de 1958 a 1960 para volverlo a ver. En la Champions League se fracasó, siguiendo la maldición del equipo que acoge la final (que jugaron Manchester United contra Bayern Munich). Y al fin, quedó esa sensación extraña que seguro que ni Louis Van Gaal entendía… un equipo que gana dos ligas consecutivas, pero que aún así, no tiene a sus socios contentos. Lo cuál demuestra que, a veces, llevar un club de fútbol no es tan sencillo. ¿Qué más necesitaba el aficionado blaugrana? Pues por lo visto, necesitaba algo más.
De ese modo, Van Gaal afrontaba su tercera temporada, la 1999-2000, esta vez sin su ayudante de siempre, el hombre a un Farias pegado, Van Der Lem, quien iniciaba una carrera en solitario, como un Mick Jagger cualquiera. Las malas lenguas del Camp Nou, que las hay, y muchas, dijeron que en realidad, quien ponía el talento en la pareja Van Gaal-Van Der Lem era, en realidad, el segundo, decían que él era el cerebro en la sombra. Fuese eso cierto o no esta tercera temporada fue la del fin de la era Van Gaal.
Pero no adelantemos acontecimientos, y hablemos de esos fichajes que nos hacían echarnos unas risas cada verano. Llegaron Dani, delantero“promesa eterna”, que venía de una buena temporada en el Mallorca, el portugués Simao, llamado a ser “el nuevo Figo”, muy flojo, el otro delantero del Ajax clásico de Van Gaal, el finlandés Litmanen, con lo cuál se demostraba que el holandés no era muy bueno con el mercado y tiraba de contactos, y luego, el clásico fichaje tonto para las comisiones de turno, el francés Dehu… premio si alguien es capaz de recordar su cara. Por lo menos la portería seguía, por tercer año consecutivo, siendo un puesto estable.
Va, que nadie se acordaba de su cara…
En esta tercera temporada todo estalla por los aires. El juego nunca deslumbró, pero era efectivo, antaño. Cosa que no continuó siendo en esta 99-00. La relación con la prensa era más mala que nunca (“interpretación siempre negativa, nunca positiva”, espetaba Van Gaal cabreadísimo en una rueda de prensa), y el enfrentamiento, televisado, del técnico con Òscar Garcia, echándole a empujones de un entrenamiento (con la mítica frase “tú no tienes ritmo! Fuera!”) acabó de poner al público en su contra. El culé medio consideró aquello como una suerte de “toma de la Bastilla”, simbolizando al canterano como el jugador del Barça de raíces contra un entrenador antipático que sólo se traía jugadores holandeses. Parte de razón había, claro, aunque el tiempo ha demostrado que seguramente Òscar Garcia no era un jugador para el Barça. Y como en todo circo que se hunde, le crecen los enanos, Rivaldo entró en rebeldía, diciendo que se negaba a jugar si el entrenador le colocaba, como solía hacer, en el puesto de extremo. Una indisciplina que hubiera sido inaceptable en cualquier club normal, demostró que la situación en el Barcelona no era normal. Por si fuera poco, Kluivert, en su segunda temporada, andaba más perdido que nunca, tras un primer año decepcionante, y se dice, se comenta, que pasaba más tiempo en la Sala Bikini que en el campo entrenando.
Al final, el Deportivo de la Coruña ganó la Liga, el Real Madrid, su segunda Champions en 3 años, y eso puso la puntilla: Van Gaal dimitió, y en su defensa hay que decir dos cosas, una, que se negó a cobrar el millonario finiquito que le correspondía, lo cuál le honra, y dos, que era un experto en frases para la historia, con esa rueda de prensa final diciendo aquello de “Señores de la prensa, felicidades, me voy”.
La temporada se saldó sin título alguno. Y con un Josep Lluís Núñez que también dimitió, tras 22 años en el club, cerrando, verdaderamente, toda una etapa. 

Canciones:

Miguel Ríos: “Banzai”
U2: “So Cruel”
UFO: “Doctor, doctor”

4 Responses to “Un Barça convulso (1994-2003) Pt.2”


  1. 07/11/2011 a las 21:44

    35 kilos pagamos por Sonny, eso si que fue un "hito". Hasta Ibra, la mayor estafa al soci. Tengo ganas de leer tus impresiones sobre la era Gaspar, la más tenebrosa, cuando el sainete llegó a la banqueta y ya parecíamos el Atlético de Gil!Por cierto, soy yo o no he leído por ahí el nombre de Overmars!

  2. 2 kar
    07/11/2011 a las 23:28

    SAMMY, no recordaba el precio de Sonny Anderson, pero desde luego, está claro que el Barça de esa época fichó a la portera de Núñez como director deportivo… le dirá otra cosa, amigo, es cierto, no ha leído el nombre de Marc Overmars… porque no ficharía por el Barça hasta el verano de 2000, y esta historia ha acabado, de momento, al final de la primavera de ese mismo año… paciencia😉

  3. 09/11/2011 a las 19:54

    si antes de Guardiola y Rijard no todo era tan bonito en Can Barça, cosa que desconocen muchos cules jovenes que empezaron a ser cules con los goles de Ronaldinho.grandes posts, espereraos con ansias el siguiente: Gaspar, Serra Ferrer, la traicion de Figo…

  4. 4 kar
    16/11/2011 a las 03:18

    TXEMA, es que es cierto, y me parece curiosísimo ver a esa masa de seguidores que no recuerdan las malas épocas, y ya no digamos las épocas tristes de los 80's, y se cabrean si el equiopo no golea a cada jordada


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