Archivo para 14/10/11

14
Oct
11

Julio Alberto: Mi Verdad

En esto de la literatura ocurre como en tantas otras disciplinas o aficiones. Un día uno se pasa toda la tarde escuchando el “Caravanserai” de Santana o pinchando una y otra vez “Pet Sounds”, “Life’s Rich Pageant” y “Dark Side Of The Moon”… pero un día, no sabes por qué, te apetece una sesión con el debut de Poison. Hoy quiero cenar un magret de pato con salsa de pera y mañana disfrutaré como un puerco con un cubo de KFC. Esta noche me pongo “El Padrino” pero ayer estaba tan feliz visionando por enésima vez “Los Goonies”. Así, del mismo modo, yo siento una cierta predilección por los libros cutres, carroñeros, generalmente biografías o inverosímiles ensayos acerca de cualquier sandez sin base alguna. Y los puedo combinar sin problema alguno con cualquier obra que tengáis en mente. Por lo tanto, cuando tuve la oportunidad de que cayera en mis manos la autobiografía de Julio Alberto Moreno, por supuesto, no me pude resistir.

Julio Alberto (a secas, se merece ser reconocido sin necesidad de apellido) es uno de esos hombres que ha tenido una vida digna de ser contada. Lástima de que se haya hecho de ese modo. Pero de eso hablo luego. Y volvamos a Julio Alberto, el personaje. Lateral de toque finísimo, tuvo la mala suerte de militar en ese Barça de los 80’s, de infausto recuerdo y que traumatizó a una generación de culés, por ser el único equipo capaz de tener en sus filas al protagonista de estas líneas, a Schuster, a Maradona, a Quini … y apenas ganar una sola liga, una copa del rey y poquito más… mientras se pasaba de un dominio vasco a la Quinta del Buitre. Si me permitís el paréntesis, me hace gracia y me sorprende esa culerada que hoy en día se queja si su equipo no golea todas las jornadas o no gana todos los títulos. No hace tanto que el Barça era el eterno segundón de la liga, y a la que se perdían un par de partidos de pretemporada, el pesimismo hacía presencia y el “ai, que patirem” era como un mantra en la grada.
Definitivamente, la verdad es algo sobrevalorado
Volviendo a Julio Alberto, tuvo una infancia difícil, con un padre muy chungo y una madre poco equilibrada, y en seguida despuntó en Atlético de Madrid, para fichar por el Barça regentado por Núñez en 1982, donde permanecería hasta 1991. Y luego la caída. Drogas, separaciones de sus diferentes mujeres, prostitutas, depresiones, quiebras económicas, intentos de suicidio y redenciones. Y ahí es donde se supone que cobra sentido este libro. Escrito al alimón por el propio Julio Alberto y una tal Carmen Amorós, quien dice ser periodista pero de quien nada he encontrado en Internet (tampoco es que haya buscado mucho), el libro recoge conversaciones del ex-futbolista con la periodista, acerca de su vida. Cabe decir que está escrito en 1994, lo cuál no deja de dar bastante vértigo, si pensamos en los 17 años que han pasado. En ese momento es cuando hacía poco que se había conocido la caída al pozo del lateral izquierdo, cuando salieron a la luz sus gravísimos problemas económicos y sus intentos de suicidio, lo cuál supuso un pequeño shock para todos aquellos que recordaban al jugador como estrella blaugrana o vistiendo la elástica de la selección española. Tampoco estábamos todos tan acostumbrados como ahora a ver ex-deportistas de élite cayendo en espirales de vicios y bancarrotas.

La historia se puede resumir bastante rápido. Julio Alberto no sólo es un jugador de élite sino que también da el gran braguetazo casándose con Carmen Escámez, de familia muy rica, propietarios del Banco Central. Su matrimonio, no obstante, acaba muy mal, aunque tienen a una hija con quien el padre no tiene apenas contacto. El tener de su lado a una familia de banqueros, sumado al propio dinero que su condición de futbolista le genera, hace que muchas personas se acerquen a él en busca de una inversión para negocios que en muchas ocasiones están mal llevados, resultan ruinosos o pasan directamente a la categoría de estafa. Para el recuerdo queda un single que llegó a grabar con Carmen Escámez, una cosa realmente horrorosa pero muy definitoria del tipo de vida que llegó a tener el jugador.


Con Carmen no es excesivamente cruel en su libro. Sin embargo, a final de su etapa como jugador tiene otra mujer, Patricia, a quien pone deja fina y llega a decir que le ha practicado magia negra. Sea eso cierto o no, dilapidaron juntos su fortuna, y al final, tras una desagradable separación, fue el propio Julio Alberto quien acabó por reventar la caja. Se embarca en una espiral de drogas y putas, y cuando deja el fútbol, se dedica a otro deporte, el noble arte del destrozo de habitaciones de hotel. Con magia negra o no, hay que reconocerle que ha tenido bastante mala suerte en varios episodios de su vida.

“Esta es la historia de un hombre que casi todo lo tuvo y casi todo lo perdió”… alguien dijo sensacionalismo?

La publicación de su libro llega tras el escándalo de haberse hecho pública su situación tanto económica como de adicción, aderezado por uno de sus diversos intentos de suicidio. En ese año, sin embargo, al parecer, logra rehabilitarse y su biografía es una suerte de catarsis y demostración pública que sí, que ya no le da al alpiste. Y ése es el interés del libro.

Yo me esperaba más de esto en el libro.
Aunque es de agradecer que no eche paños calientes sobre sus problemas varios, y hable claramente de drogas, su querencia hacia las señoras que fuman y sus lamentables negocios, el libro peca de lo peor que le puede ocurrir a una biografía de estas características: aburre. Falta algo importantísimo en este tipo de “literatura”, y son las anécdotas. Es todo muy solemne, todo un poco con aire de querer dar penica, pero cae en el recurso fácil. La imagen de “yo-era-un-niño-de-pueblo-con-infancia-dura-mal-asesorado-no-lo-voy-a-hacer-más” se recalca, cuando lo que el lector quiere no es juzgar a Julio Alberto. O quizás no ahora, en 2011, tal vez en 1994 sí, por cercanía en el tiempo. En cualquiera de los casos, y no estoy seguro de si se trata de una cuestión de pudor, de torpeza literaria o de no dar nombres que puedan comprometer, apenas relata situaciones concretas. Es todo muy vago. A ver, un tipo que ha salido de fiesta con Maradona, debe tener más cosas que contar. Un tío que regentó una discoteca en Sitges (con Marcos Alonso de co-propietario). Que grabó un single de canción melódica. Que se codeó con jet set de la mano de su mujer y la familia Escámez. Que viajó por todo el mundo en una época en la que sólo los verdaderamente ricos viajaban. Un hombre así ha de tener, por fuerza, más cosas que contar. No puede ser que con una biografía así, el lector acabe, dicho en jerga futbolística, pidiendo la hora. Tal vez sea culpa de la periodista que coordinaba el libro, la tal Carmen Amorós. O tal vez el propio Julio Alberto no quisiera remover en demasía el pasado. En cualquiera de los casos, una pena, por tratarse de un libro que podía haber dado mucho más de sí y resulta ser flojito. Está claro que las biografías de Mötley Crüe, Keith Richards, Slash o Aerosmith estaban, por aquél entonces, muy lejos siquiera de imaginarse. Pero ese estilo, aplicado al este libro, hubiera resultado el ideal.

Julio Alberto con Alexanco y Lineker, o el paradigma del Barça ochentero. Ojo al detalle de calidad de escribir mal tanto el nombre como el apellido del delantero inglés: Gary Lineker
Como epílogo a estos 17 años que han transcurrido desde este “Julio Alberto: Mi Verdad” al 2011, puedo deciros que esa rehabilitación de la que hacía gala entre sus páginas no fue definitiva, y acabó recayendo a sus viejos vicios de drogas, putas, habitaciones destrozadas, intentos de suicidio y dinero gastado. Ha pasado por ciclos de rehabilitación, por etapas de estar limpio y por otros episodios esperpénticos como cuando en 1998 se le acusa de robar en el bar donde trabajaba, tras haber vuelto de una etapa de rehabilitación en las Maldivas (??) donde había pensado quedarse, incluso había abierto un negocio de souvenirs (????) que, por supuesto, no cuajó. Ha pasado también por algunas cadenas de TV de poco alcance como comentarista, incluso se sacó el título de entrenador.

Para acabar, no puedo resistirme a cerrar la entrada con un clásico de este tipo de historias, el final con la redención del personaje. Hoy en día, Julio Alberto se dedica a colaborar con organizaciones benéficas dando conferencias alertando del peligro de la droga y está vinculado al Futbol Club Barcelona, en uno de esos cargos indeterminados. Podéis seguirle en su blog. No lo lleva muy actualizado, 3 entradas en los últimos 6 meses, pero ¿quién soy yo para quejarme al respecto?

Canciones:

Pearl Jam: “Bushleaguer”
Adelle: “Rolling in the Deep”
Generation X: “Revenge”



octubre 2011
L M X J V S D
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Sígueme en Twitter

Categorías