Archivo para 23/10/09

23
Oct
09

Fun Lovin’ Criminals – pt.2

Imaginemos una tarde de mayo en Nueva York. El tiempo ha dado una tregua y el sol primaveral luce calentando agradablemente. Te acercas a la ribera del río, bajo el puente, en el lado de Brooklyn. Los almacenes reconvertidos en talleres de artistas parecen tranquilos, y los locales todavía no han abierto. En la zona de césped hay mucha gente, familias, gente con sus perros, unos chavales jugando con el balón, aprovechando cualquier intento de placaje para retozar sobre la yerba. Te sientas en una de las rocas y contemplas el puente, el río, y al fondo, la Manhattan, y parece que todo está bien. Un cigarrillo tras otro y en un ratito el sol se ha puesto. Recibes un sms en el móvil. Nos vemos a las ocho en Louie’s. Sonrisa pícara. Claro que sí. Allí nos vemos. Te levantas, espolsas un poco el pantalón, te pones la americana de nuevo, el sol ya se está escondiendo y ya no hace ese calorcito agradable, y enfilas hacia el metro.

Más o menos por aquí… la foto es mía (juas, sufrid, mortales!)

Si “Come Find Yourself” era un gran disco que vino precedido por uno de esos singles que sonaron y sonaron, su continuación cerró muchas bocas (alguien dijo hype?) y dejó a otros tantos sorprendidos. Señores y señoras, “100% Colombian” no sólo es el mejor disco de Fun Lovin’ Criminals sino también es uno de los mejores discos de la década de los 90’s. Así de claro.

Barry White les salvó la vida…

Esa portada, con ese trío trajeado, con fundido en negro y pose de “Uno de los Nuestros” no da pie a confusión. Clase. En este disco acentúan su faceta más soul tranquilo, en detrimento de algunas bases más hip hop, y tal vez de algunos riffs más durillos. Por lo demás, la fórmula de su debut, pero depurada y superada. Menudas canciones!!

El primer single, “Love Unlimited”, homenaje clarísimo a Barry White con estribillo memorable (“Barry White/Saved my life”) no tiene esa capacidad de aparecer en todas las radios y teles. Claro, tampoco tiene un sampler de Pulp Ficition. También es 1998, y la MTV ya no está por la labor de promocionar alt rock, y el hip hop es cosa de Puff Daddy y no de esos blanquitos. Pero le pueden dar a la MTV. En “100% Colombian” hay desde cortes puramente rockeros, como “Korean Bodega”, “10th Street” o “Big Nigh Out” (con un sampler genial de Tom Petty) hasta pequeñas maravillas de soul rap, como “Sugar” o “Back on the Block”, incluso hay espacio para el hard rock en “Southside” y el blues en “Mini Bar Blues”, con el mismísimo B.B.King poniendo su Lucille al servicio de los criminales.

Una copa?

Las letras y la actitud siguen la estela marcada anteriormente, urbana, macarrilla, gangsteril (en el sentido más Scorsese de la palabra), pero también elegante. El trabajo de Fast en los teclados y la trompeta es incontestable, y uno de los sellos identificativos de la banda. No puedo dejar de emparentarles con otras bandas que hacían de la clase, la actitud y un particular sentido de la elegancia su bandera: Urge Overkill y Afghan Whigs.

Lo cierto es que en 100%… resulta difícil destacar un tema sobre los demás, ya que es un disco hecho para escuchar de un tirón, y no puedo más que encadenar un elogio tras otro. Ideal para aquellos que se quieran iniciar en el mundo de clubs humeantes, mujeres con traje de noche, fiestas en las terrazas de New York City y dry martinis que proponen Fun Lovin’ Criminals.

Dando de comer a las palomas

La gira de “100% Colombian” recaló en Barcelona, en la sala Bikini, y no se me ocurre mejor marco para un concierto de estos tipos. Lógicamente suenan muy diferentes en directo, más guitarra y más improvisación, a pesar de las bases programadas, pero sobretodo con un Huey Morgan derrochando glamour y simpatía. Al final del concierto les esperé en la salida, donde había un pequeño grupito de fans, y Morgan salió, saludó a todos, firmó autógrafos y aún sin perder su aureola de estrella, se portó de un modo amabilísimo atendiendo a todos los allí presentes. Por cierto, en esa gira, Steve-O, batería original, ya había abandonado la banda y ahora era Mackie quien se ocupaba de las baquetas.

El siguiente movimiento de la banda no tardó en llegar, y en 1999, sólo un año después de la publicación de “100% Colombian”, publican “Mimosa”, un un compendio de versiones de temas ajenos y relectura de los propios, de corte marcadamente lounge y apto para fans hambrientos de material. Para todos ellos, constituyó una sabrosa golosina.

Es en las versiones donde gana enteros este Mimosa. La primera, un corte totalmente funky que me enganchó durante una temporada, original de 10CC, para mí, es de lo mejor. El tono general es, sin embargo, muy lounge, muy calmado. Junto con el cantante de Echo and the Bunnymen, hacen una versión del The Summer Wind, del gran Sinatra, que no acaba de convencerme. Todo lo contrario que ese Crazy Train original de Ozzy Osbourne, genial , donde la banda demuestra tener un background rocker. Las relecturas de temas propios son claramente inferiores a las originales, si bien la de Scooby Snacks en plan blues acústico no está nada mal. Lo dicho, material apto para fans.


Poniendo esta foto podría haberme ahorrado tanta palabrería tratando de describir “Mimosa”

Y mientras esperamos la continuación de la historia, os dejo con deberes (menudos deberes más buenos!!), escuchad esos dos discos mientras revisáis las fotos de las carpetas interiores, que dan una idea muy clara de lo que es ser un Fun Lovin’ Criminal.
(CONTINUARÁ)

23
Oct
09

Fun Lovin’ Criminals – pt.1

Un gordaco negro vestido con un traje también negro, te abre la puerta metálica (negra) permitiéndote el paso, mientras de dice “adelante” con cara de decirte “me cago en la madre que te parió”. Unos segundos antes te ha mirado de abajo a arriba, y vuelta otra vez hacia abajo, escrutando dios sabe qué. El humo y una cierto tono azulado de luz te dan la bienvenida y al caminar un par de pasos, una bonita camarera cruza por delante tuyo a toda velocidad, shorts, botas altas y escote generoso, sin apenas reparar en ti. Afortunadamente, todavía recuerdas aquella noche que fue simpática contigo cuando le hiciste aquella broma al pedir tu copa, y al corresponder tu chistecito, envalentonado por el alcohol, te pusiste tan pesado. Santa paciencia la de esas chicas. Escrutas un poco la zona. Al fondo un par de grupos habituales, en las mesas, aunque una de ellas está ocupada por gente nueva, claramente no son de la ciudad. Antes de ir a la barra, ves a Norah, guapísima con ese vestido, y su amiga alemana, Silke, menos elegante pero también muy guapa, que te saludan pícaramente desde el fondo, agitando sus manos que pasado mañana volverán a lavar cabezas en la peluquería. Esta noche, sin embargo, parecen reinas. Después de saludarlas, y antes de ir a la barra, compruebas que tu camisa está bien metida y el cuello en su sitio. Apartas un poco el flequillo de la frente y te apoyas en la barra. Siempre vas a esa, que regenta Pete. Las chicas bonitas sólo sirven en la barra de en frente, o en las mesas. Te choca con esa mano enorme y sudada, pero diablos, es un buen tío, y no necesito pedirle la copa, se limita a girarse y a decirme “lo de siempre, ¿no?”, y antes de contestar ya ha cogido la botella de Bombay Saphyr y un botellín de limón. En la pista hay bastante gente, muchas chicas bailando, y eso que todavía no ha comenzado el DJ, un grupo está tocando. Pete me pasa la copa mientras me dice “escucha a esta banda, tío, son buenísimos”. Y realmente lo son. El guitarrista saca magia de su Gibson negra mientras le hace caída de ojos a la primera fila, y aunque nunca me han gustado los grupos que tienen partes pregrabadas, esto suena diferente. Y ese riff? Pero si es “Smoke on the water” mal tocado! Y mientras se atusa la americana, el que está detrás de unos teclados, ha dejado el bajo y ahora está tocando la trompeta. El batería aprovecha la base grabada para salirse del ritmo y lucirse un poco, pero esa cara de universitario fumado no le pega con esa preciosa corbata que lleva. Son buenísimos.
No nos engañemos, si Fun Lovin’ Criminals no hubieran incluido ese sampler de Pulp Fiction en “Scooby Snacks”, en pleno 1995, con el resacón Tarantiniano en pleno apogeo, tal vez no hubieran alcanzado nunca el estatus y quizás nos hubiéramos perdido a este trío fantástico. Eso, que nos pareció un guiño divertido en uno de esos singles incontestables de los 90’s, a Tarantino le pareció una ocasión para reclamarles su tajada por derechos de autor. Claro, eso fue cuando el disco “Come Find Yourself” escaló puestos en las listas, especialmente la británica. Y es raro, porque es en el Reino Unido y también en Irlanda donde estos chicos siempre han tenido mayor éxito, casi más que en su América natal.

Menudas caritas de fumeteo que llevan… porque de haberse despertado a las 5 de la mañana, como que no.

Hablar de Fun Lovin’ Criminals sin mencionar aspectos extramusicales se convierte en una difícil tarea. Elegantes, bon vivants, cachondos, cinematográficos, mitómanos, algo macarras, gangsteriles, con clase. Son un poco de todo eso. Huey Morgan, voz y guitarra, Brian “Fast” Leiser, teclados, trompeta, bajo y programaciones variadas. Y un batería que ha ido cambiando a lo largo de los años de formación. Neoyorquinos orgullosos hasta la médula.

Y su música? Es rap? Es rock? O tal vez ambas cosas? Pero claro, cuando se habla de mezclar rap y rock aparecen rápidamente los nombres de Beastie Boys, y de Rum DMC, y de RATM o incluso de Ántrax. Y creedme, no se parecen a ninguno de ellos. Claro, usan bases programadas y samplers, pero esa guitarra es hard-rockera a veces, blues en otras ocasiones. Y luego aparecen esos teclados o sacan la trompeta, y la cosa se pone más soul. Y cuando menos te lo esperas, se descuelgan con alguna sonoridad más tradicional, o con acercamientos al lounge. No me pidáis que lo defina. Demasiado complicado.

Su debut aparece en 1995, “Come Find Yourself”, y ese primer single de base rockera y estribillo pegadizo les abre muchas puertas. Y muchas más que les abrirá ese videoclip. Efectivamente, en el videoclip de “Scooby Snacks” además les sirve para presentarse protagonizando una historia de golfos entrañables que deciden forrarse robando un banco, en una historia, lo adivináis? Sí, muy tarantiniana. Y yo, que no había escuchado rap en mi vida, ni ganas, me engancho a esto que no sé muy bien lo que es, pero me gusta. Claro, algunos cortes son netamente hiphoperos, pero otros son puro rock, bailable y desinhibido, con algunos riffs muy buenos. Y con samplers declarados de “Free Bird” y no declarados de “Smoke on the Water”. Porque vamos, que me aspen si el riff de “Bombin’ the L” no es el riff clásico de Ritchie Blackmore, con un par de notas omitidas. También hay momentos más tranquilos, como esa bonita versión del clásico de John Barry “We have all the time in the World”, o esa bluesy “Methadonia”.

Las referencias a NYC son explícitas, por ejemplo, “the L” es un tren que cruza de Manhattan a Brooklyn, y con homenaje a John Gotti, el último mafioso clásico, ilustre habitante de la ciudad de los rascacielos.

En definitiva, un gran debut de un grupo que se hizo muy popular y que aprovechó su tirón para pasearse por festivales y hacer conciertos en las salas de medio mundo, cuando el rock todavía era popular, aunque capitalizado por los sonidos “alternativos”. Gran debut, sí, pero nada nos hacía presagiar lo que vendría después. Pero eso, amiguitos, será otro día. Así que os doy tiempo para pinchar “Come Find Yourself” y continuamos para bingo. (CONTINUARÁ)




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